Expedición de Belgrano al Paraguay

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Expedición militar al Paraguay
Guerra de la independencia
Fecha 22 de septiembre de 1810 -21 de marzo de 1811
Lugar Intendencia del Paraguay, gobierno de las Misiones Guaraníes.
Resultado Fracaso militar de la Junta de Buenos Aires
Beligerantes
Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del señor don Fernando VII Provincia del Paraguay
Comandantes
Manuel Belgrano
José Ildefonso Machain
Bernardo de Velasco
Manuel Atanasio Cabañas
Fulgencio Yegros
Pascual de Urdapilleta
Fuerzas en combate
950[1] -1000[2] soldados
6 cañones.[1]
6000-7000 soldados[3]
16 cañones.[3]


La expedición militar al Paraguay —definida como auxiliadora, libertadora o de conquista del Paraguay[4] [5] — al mando de Manuel Belgrano, fue una campaña militar de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del señor don Fernando VII contra el gobernador realista de la intendencia del Paraguay y a su vez del gobierno de las Misiones Guaraníes, Bernardo de Velasco, con el fin de instalar un gobierno bajo su autoridad. Esta operación se produjo al principio de la guerra de la Independencia Argentina, entre septiembre de 1810 y marzo de 1811, y resultó un fracaso militar, pero sirvió como otro antecedente de la creación de una junta de gobierno en Asunción que pocos meses después reemplazó a Velasco.

Antecedentes[editar]

A raíz de la delicada situación en España, que estaba casi completamente ocupada por las tropas de Napoleón Bonaparte, el 25 de mayo de 1810 se formó en Buenos Aires una junta de gobierno tras ser depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, hecho conocido como Revolución de Mayo. La Junta proclamó que gobernaría provisionalmente en nombre del rey Fernando VII a las provincias que hasta entonces constituían el Virreinato del Río de la Plata, hasta que fuera restituido el monarca a su trono. La Junta, el 27 de mayo de 1810, y el Cabildo de Buenos Aires el 29 de mayo, dirigieron comunicaciones a las demás ciudades y villas del virreinato expresando los motivos por los cuales habían depuesto al virrey, solicitando el reconocimiento de su autoridad provisional y el envío de diputados para la formación de un gobierno con representación de todas las provincias.

Las comunicaciones oficiales de la instalación de la Junta Provisional Gubernativa fueron llevadas a Asunción por José Espínola y Peña. A juicio de Pedro Alcántara de Somellera —asesor letrado del gobernador Velasco— "no había un viviente más odiado por los paraguayos".[6] Espínola había sido destituido dos veces por el gobernador Velasco y el Cabildo de Asunción había hecho una presentación ante el virrey para que no lo volviera a designar en su provincia. Espínola llevaba además el nombramiento secreto como comandante general del Paraguay a efectivizarse luego de la destitución de Velasco. Enterado éste de tal intención quiso confinarlo en Concepción pero Espínola logró escapar hacia Buenos Aires. Allí expresó que bastaría una pequeña fuerza de 200 hombres para remover al gobierno realista de Asunción, creyendo que la mayoría de los paraguayos se unirían a la Junta de Buenos Aires.

En Asunción el gobernador pidió parecer al cabildo, y ambos respondieron a Buenos Aires el 17 de julio que habían decidido convocar a una asamblea de toda la provincia para el 24 de julio de 1810 a fin de resolver sobre el reconocimiento a la Junta y el envío de un diputado. Un congreso de 225 personas, entre funcionarios y vecinos de la provincia, resolvió no reconocer la superioridad de la Junta, jurar obediencia al Consejo de Regencia de Cádiz y tomar medidas de orden militar ante el peligro de una invasión portuguesa. Se decidió además mantener relaciones amistosas con la Junta de Buenos Aires a la espera de que el rey definiera la situación de la misma, lo que fue comunicado a Buenos Aires el 27 de julio.

El 18 de julio el Cabildo de Asunción reiteró a Buenos Aires su negativa a reconocer la superioridad de la Junta, por lo que ésta envió un ultimátum, cortó las comunicaciones con el Paraguay y decidió incentivar la actuación de grupos paraguayos que le fueran favorables.

El 30 de julio de 1810 el gobernador Velasco ordenó un alistamiento general de milicias e inició comunicaciones con los portugueses. En septiembre detuvo a varios ciudadanos acusándolos de ser partidarios de la Junta de Buenos Aires, a quienes confinó en el Fuerte Borbón. Entre otras medidas, realizó con 600 hombres una requisa de armas en los partidos de Santiago y Candelaria en las Misiones, ocupó la guardia correntina de Curupayty, puso milicias en la ribera norte de los pasos del río Paraná en territorio misionero, y envió una expedición naval a la ciudad de Corrientes para franquear el paso a los buques detenidos allí por orden de la Junta de Buenos Aires.

Mapa de la región litoral fluvial del Virreinato del Río de la Plata, mostrando la ubicación de las principales ciudades enfrentadas y el avance del ejército de Belgrano hacia la intendencia del Paraguay.

Designación de Belgrano[editar]

El 19 de agosto la Junta cortó toda comunicación con el Paraguay y en línea con la opinión de Espínola —quien murió el 8 de septiembre de 1810— resolvió enviar una pequeña expedición armada, que estimó sería suficiente, poniendo al frente a uno de sus vocales, Manuel Belgrano.

La Junta puso las miras en mí, para mandarme con la espedicion auxiliadora como representante y general en gefe de ella: admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que solo quería disfrutar de la capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los Vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos pues también me habia persuadido que el partido de la revolución, seria grande, muy en ello, de que los Americanos al solo oir libertad, aspirarían á conseguirla.

Memorias autobiográficas de Belgrano.

Como se agravó la situación de la Banda Oriental, el 4 de septiembre de 1810 la Junta designó a Belgrano al frente de un improvisado ejército destinado a contener la expansión del gobierno realista de Montevideo,[7] pero una enfermedad impidió que saliera.

(...) pase a la Banda Oriental al frente del cuerpo de caballería de la Patria, y engrosando la fuerza con las milicias provinciales de aquellos partidos y demás reclutas que considerase conveniente levantar proteja a los pueblos, persiga los invasores y ponga el territorio en la obediencia y tranquilidad que la seducción y violencias de Montevideo han perturbado.

Instrucciones del 4 de septiembre de 1810.

El 22 de septiembre, la Junta de Buenos Aires instruyó a Belgrano, aún convaleciente, para que primero dirija sus operaciones para poner "en completo arreglo" al Paraguay. Se puso a su disposición las milicias de Corrientes, Misiones, 3 compañías de la guarnición de Buenos Aires y un piquete de artillería, junto con las fuerzas que previamente se le habían asignado.

Habiendo llegado la noticia de la Junta que el Gobernador del Paraguay marcha con fuerzas contra los pueblos de Misiones, que reconocen a esta capital, lo atacará dispersando toda la gente reunida bajo sus órdenes, pasando al Paraguay y poniendo la provincia en completo arreglo, removiendo al Cabildo y funcionarios públicos, y colocando hombres de entera confianza en los empleos [...] y si hubieran resistencia de armas, morirán el Obispo, el Gobernador y su sobrino [sic] con los principales causantes de la resistencia [Los prisioneros y/o desertores debían ser enviados a Buenos Aires para ser alistados en el ejército].

Instrucciones Junta de Buenos Aires, 22 de septiembre de 1810, en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 258-259, tomo III, vol. 1)

Según el historiador Hoyt Williams, la Junta de Buenos Aires deseaba además obtener recursos del Paraguay y, sobre todo, reclutar hombres con el doble objetivo de desarmar esa provincia y aumentar su propio poder bélico.[8]

Formación del ejército expedicionario[editar]

En Corrientes[editar]

El 22 de septiembre de 1810 la Junta puso a Corrientes bajo la autoridad de Belgrano, quien ordenó el 8 de octubre al nuevo teniente de gobernador Elías Galván, que situara 300 hombres sobre el paso del río Santa Lucía, en el pueblo de San Roque (Corrientes), en espera del ejército expedicionario. Corrientes contaba con las 6 compañías de 100 hombres cada una del Regimiento de Voluntarios de Caballería de Corrientes. Galván ofreció además a Belgrano 50 indígenas de Santa Lucía y otros 50 de Santa Ana de los Guácaras, junto con 80 pardos para servir en la artillería. Entre otras medidas, creó 2 compañías de infantería de mozos decentes y el acaudalado Ángel Fernández Blanco organizó 2 compañías de cívicos de infantería.

En San Nicolás de los Arroyos[editar]

Parte del recientemente creado Regimiento de Caballería de la Patria, basado en los Blandengues de la Frontera de Buenos Aires, se hallaba reunido en San Nicolás de los Arroyos con una fuerza efectiva de 160 hombres, de los cuales 60 eran soldados profesionales —veteranos— y el resto unos 100 milicianos de los partidos de la zona que se agregaban al nuevo regimiento (piquetes de San Nicolás de los Arroyos, Rosario y Coronda). Al frente del regimiento se hallaban el coronel Antonio de Olavarría y el sargento mayor José Ildefonso Machaín, pero el primero no se incorporó a la expedición. En un oficio a la Junta, Belgrano expresó:

Los soldados todos son bisoños y los más huyen la cara para hacer fuego (...) Las carabinas son malísimas, y a los tres tiros quedan inútiles.

Manuel Belgrano, comandante de la Expedición al Paraguay.

El 23 de septiembre llegó a San Nicolás de los Arroyos una fuerza de 200 veteranos de infantería de la guarnición de Buenos Aires al mando de Juan Ramón Balcarce:

El 27 de septiembre salió de Buenos Aires hacia San Nicolás de los Arroyos un piquete del Batallón Real de Artillería Volante, compuesto por el capitán José Ramón de Elorga, 2 sargentos y 20 soldados, con 2 cañones de a 2 y 2 cañones de a 4, siendo la dotación total de 120 tiros. El 20 de octubre cruzaron el río Paraná.

El 26 de septiembre Belgrano salió de Buenos Aires para reunirse con las tropas, llegando a San Nicolás de los Arroyos el día 28. Ese día nombró comandante de armas del pueblo a Miguel Herrero, poniéndolo al mando de 50 milicianos para la defensa local. Al día siguiente le encargó que remitiera a Buenos Aires 4 de los 6 cañones de a 2 que tenía el ex Cuerpo de Blandengues, explicando que: para mi serían inútiles, pues solo entorpecerían mi marcha. El 29 de septiembre las tropas de infantería y caballería partieron de San Nicolás de los Arroyos remontando el curso del río Paraná.

En Santa Fe[editar]

El 1 de octubre las tropas expedicionarias llegaron a Santo Tomé, entrando a Santa Fe el 2 de octubre, en donde Belgrano se alojó en el Convento de Santo Domingo.[10]

En Santa Fe Belgrano nombró a Machaín mayor general de ejército de su mando y agregó al Regimiento de Caballería de la Patria la Compañía de Blandengues de Santa Fe que se hallaba al mando del capitán Francisco Aldao, compuesta por 40 veteranos (entre ellos el sargento y futuro caudillo federal Estanislao López) y 60 reclutas. Unos 60 blandengues procedían del Fuerte de Sunchales, de donde hizo retirar los 2 cañones de a 4 que allí había, dejando el fuerte protegido por solo 18 soldados, siendo luego casi arrasado por los indígenas. Además ordenó que se formara una segunda compañía con otros 100 hombres, designando para comandarla al capitán Agustín Martín Dacosta, pero no la agregó a la expedición.[11]

No van en mi ejército los doscientos Blandengues de esta ciudad porque no existen aun, pues se está levantando la 2.ª Compañia, he mandado únicamente que vaya la Compañía del Capitan Aldao agregada al Regimiento de Caballeria de la Pátria.

Belgrano a la Junta, 3 de octubre de 1810 (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 270)


En Santa Fe, el ejército recibió donaciones y diversos ofrecimientos de los vecinos, entre los que se destacó el futuro gobernador Francisco Antonio Candioti. Por su contribución a la expedición Belgrano otorgó a la ciudad de Santa Fe el título de “Muy Noble”.[12]

En La Bajada del Paraná[editar]

El ejército comenzó a cruzar el río Paraná el 8 de octubre al mando de Juan Ramón Balcarce, llegando Belgrano a La Bajada (actual ciudad de Paraná) el día 10, en donde fue recibido con aplausos. En La Bajada se instaló un campamento para instruir a las tropas, se recibieron víveres y el donativo de 750 caballos hecho por el pueblo. La ayuda fue tal que Belgrano escribió en sus Memorias autobiográficas:

No se me olvidarán jamás los apellidos Garrigó, Ferré, Vera, y Hereñú, ningún obstáculo había que no venciesen por la patria.

Luego de recibir noticias, la Junta estimó que la campaña del Paraguay sería más seria de lo que se habían pensado y puso a disposición de Belgrano las milicias de Misiones que el gobernador Tomás de Rocamora tenía en Yapeyú y el 16 de octubre le envió a La Bajada 200 patricios (regimientos N.º 1 y 2) de Buenos Aires al mando del teniente coronel Gregorio Perdriel.

Preparando la defensa contra las acciones de los realistas de Montevideo, el 19 de octubre Belgrano nombró a José Miguel Díaz Vélez como comandante militar de los partidos de Entre Ríos, los que por orden de la Junta habían vuelto a depender de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe el 5 de septiembre. Belgrano envió a Díaz Vélez a Concepción del Uruguay junto con una compañía de 45 soldados del Regimiento de Caballería de la Patria al mando del capitán Diego González Balcarce.

Divisiones del ejército expedicionario[editar]

Belgrano creó lo que entonces se denominó Ejército del Norte, aunque mucho después con esta denominación pasó a ser conocido el que operaba en el Alto Perú. Cuando el 20 de octubre de 1810 llegó a La Bajada la artillería, Belgrano comunicó a la Junta el estado del ejército expedicionario. Hasta ese momento contaba con 673 hombres, que organizó en tres divisiones, distribuyéndose los cañones entre ellas:[13]

  • 2.ª División, bandera azul: comandante interino José Ramón Elorga, ayudante general: Pedro Aldecoa. Compañía de Pardos, 2.ª, 5.ª y 8.ª compañías del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones de a 4 del tren volante en un carro capuchino y un tercio de las municiones y útiles del parque conducidas en 8 carretillas
  • 3.ª División, bandera amarilla: comandante interino Manuel Campos, ayudante general: Manuel Artigas. Compañía de Arribeños, 9.ª Compañía del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones de bronce de a 2 y un tercio de las municiones y útiles del parque conducidas en carretillas.[14]

Entre los paraguayos que acompañaban a Belgrano se encontraban los hijos del ya fallecido Espínola, José y Ramón, edecanes de Belgrano; el intendente de ejército José Alberto de Cálcena y Echevarría (incorporado en Curuzú Cuatiá, ya que Belgrano lo pidió a la Junta el 4 de octubre por la influencia que podía tener en el Paraguay); y el mayor general de la expedición, José Ildefonso Machaín.

El 21 de octubre Belgrano dictó sus instrucciones al ejército y entregó un itinerario a cada jefe de división. En las instrucciones se establecía una disciplina muy severa, que aplicaba la pena de muerte incluso para los hurtos menores.[15] El 25 de octubre Belgrano recibió el despacho de coronel de ejército otorgado por la Junta.

Avance por Entre Ríos[editar]

Desde La Bajada las 3 divisiones salieron con intervalos de 24 horas los días 22, 23 y 24 de octubre de 1810, iniciando la marcha por el interior de la Mesopotamia argentina. Belgrano permaneció en La Bajada en espera de los patricios, que llegaron el 1 de noviembre al mando del teniente coronel Gregorio Perdriel y del capitán Saturnino Saraza, partiendo al día siguiente luego de ser revistados —dejado 10 o 12 enfermos—. No llevaban cargas y los acompañaba un piquete de 25 a 30 milicianos de La Bajada. Antes de partir, el 2 de noviembre Belgrano comunicó a la Junta de Buenos Aires la creación del Escuadrón de Milicias Patrióticas de Caballería del Paraná, formado por 3 compañías:

Excelentísimo señor: He creado un escuadrón de caballería con el título de milicia patriótica del Paraná, nombrando de comandante, con el grado de teniente coronel, al sargento mayor de milicias urbanas de este pueblo don Francisco Antonio de la Torre y Vera a quien he ordenado lo conveniente para el nombramiento de oficiales.

(Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 311)

Este escuadrón ya habían partido distribuido entre las 3 divisiones. El 8 de noviembre la Junta ratificó esta creación. La función de esta milicia de unas 200 plazas reclutada en La Bajada era cuidar las carretas y caballos y tirar la artillería, sin entrar en combate, pues no iban armados.

Los expedicionarios cruzaron el arroyo Las Conchas, descansaron en la estancia de De la Torre y Vera y luego atravesaron el arroyo Antonio Tomás, deteniéndose en la estancia Las Vizcacheras (estancia de Colobrán), al este de Santa Elena. Pasaron luego el arroyo Feliciano, descansando en el puesto de las Estacas de la estancia de Juan Ventura Denis, en la cual su viuda, Gregoria Pérez de Denis, puso a disposición de Belgrano las haciendas, casas y criados, que poseía en su estancia, por lo que es conocida como la primera patricia argentina:

Pongo á la orden y disposición de V.E. mis haciendas, casas y criados, desde el rio Feliciano hasta el puesto de las Estacas en cuyo trecho es V.E. dueño de mis cortos bienes, para que con ellos pueda auxiliar al Ejercito de su mando, sin interés alguno.

Una tradición oral expresa que Belgrano llegó al "Oratorio Deniz" de dicha estancia el 4 de noviembre de 1810, junto al que hizo enterrar a 20 soldados.[16] Siguieron luego las estancias: El Sauce, Las Vizcachas (hoy El Rosario), La Mula de Candioti (en donde desertaron 2 soldados que luego de capturados por la escolta de Belgrano, fueron fusilados en Curuzú Cuatiá), el puesto de la Laguna (de Canteros), estancia de José Muñoz, pasando luego por las puntas del arroyo Basualdo a la actual provincia de Corrientes.[17] Siguieron las propiedades de José Antonio Casco y de Borda, llegando a Curuzú Cuatiá luego de 111,5 leguas de camino.

El 6 de noviembre de 1810 una escuadrilla con 300 soldados realistas al mando del capitán de navío Juan Ángel de Michelena ocupó la villa de Concepción del Uruguay, amenazando las comunicaciones de Belgrano con Buenos Aires. Los portugueses, en tanto, situaban un ejército de observación con 1200 hombres en su campamento del río Ibirapuitá, en las Misiones Orientales. En la capilla de Alcaraz supo Belgrano lo sucedido en Concepción del Uruguay y ordenó a Diego González Balcarce que se le reuniese con la compañía de blandengues, lo que ocurrió durante la marcha. Desde Alcaraz reiteró su solicitud a la Junta para atacar a las fuerzas de Michelena, pero en Curuzú Cuatiá recibió nuevamente la negativa. A los pocos días de viaje Belgrano dejó al mando de Perdriel la 4.ª división y se adelantó hacia la 3.ª.

En Curuzú Cuatiá y avance hasta el río Paraná[editar]

El 8 de noviembre Belgrano comunicó a la Junta su llegada al caserío de Curuzú Cuatiá con la 3.ª división, llegando dos días después la 4.ª división. Allí hizo fusilar a dos desertores recapturados del Regimiento de Caballería de la Patria. Belgrano reunió los pobladores dispersos y delineó el pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá, le fijó su jurisdicción territorial laudando en la disputa que el cabildo de Corrientes tenía con el de Yapeyú, y el 16 de noviembre ordenó por carta la formalización del pueblo misionero de Mandisoví, otorgándole amplia jurisdicción territorial en el noreste de Entre Ríos y extremo sur de Corrientes.

El 13 de noviembre Belgrano ofició a Mariano Moreno pidiéndole la regularización del padre Arboleya como capellán del ejército, diciéndole que:

... dos veces ha predicado: en la Bendición de la Bandera, y el día de San Martín, con que envíeme V. esas licencias episcopales que tanto desea.

Este párrafo ha hecho suponer que el ejército enarboló una bandera propia, junto con la compra de géneros de color amarillo, azul y encarnado en Santa Fe. Estos colores fueron adoptados el 7 de abril de 1988 por el municipio de Curuzú Cuatiá como bandera de Belgrano, pero se trata solo de una conjetura.[18]

A fines de noviembre el ejército comenzó a moverse desde el campamento de Curuzú Cuatiá por la región del Pay Ubre, marchando en tres divisiones comandadas por Machaín, Perdriel y el propio Belgrano, quien dejaba el mando de la 3.ª división a Saturnino Saraza cuando se adelantaba a inspeccionar las otras dos. El cruce del río Corrientes les insumió tres días por el paso de Caaguazú, cruzando el 20 de noviembre la 1.ª división. El paso debió hacerse en dos canoas allí encontradas y en pelotas de cuero, aunque la mayoría de los soldados cruzó a nado, ahogándose 2 de ellos. El día 25 pasaron por el pueblo de Yaguareté Corá (hoy llamado Concepción). Desde la ciudad de Corrientes el teniente de gobernador Elías Galván envió 800 cabezas de ganado al ejército y prometió caballos que no se recibieron.

El 25 de septiembre la Junta impartió órdenes al gobernador de Misiones con sede en Yapeyú, Tomás de Rocamora, para que se pusiera bajo el mando superior de Belgrano junto con las fuerzas de esa gobernación.

El 10 de noviembre el ejército terminó de llegar a Curuzú Cuatiá. Desde allí, el 1 de octubre, Belgrano ofició al coronel Rocamora para que se le incorporara con las milicias de Misiones que debía reunir, conformando una quinta división —la División de Misiones— que contaba con 400 milicianos guaraníes con 2 piezas de artillería y 10 soldados del Regimiento de Dragones de Buenos Aires.

El 11 de noviembre Belgrano designó a Rocamora como cuartel maestre general del ejército expedicionario y le indicó que siguiera una ruta desde Yapeyú por el interior de Corrientes, con intenciones de confundir a los jefes paraguayos sobre el punto por el que haría el cruce del río Paraná.

Itinerario que deberá seguir el señor gobernador de Misiones, coronel Tomás de Rocamora, con todas las tropas de su mando, hasta reunirse al Ejército del Norte.
De Yapeyú por el camino más breve y cómodo, al Paso del Rosario, en el Miriñay; del paso del Rosario a lo de Enrique Arévalo, en los Aguaceros. De los Aguaceros a lo de Fernández, de lo de Fernández al paso del río Corrientes, conocido por el Capitá-Miní. En éste recibirá mis órdenes y sin ellas de ningún modo pasará adelante.

Manuel Belgrano. Cuartel General de Curuzú-Cuatiá, noviembre 11 de 1810. (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 625)

Partiendo de Yapeyú el 28 de noviembre, los milicianos misioneros pasaron el río Guaviraví y se acuartelaron en la capilla de San Felipe; pasaron al día siguiente la cañada de Yatay y luego cruzaron el río Miriñay en el «paraje El Durazno», haciendo alto en la capilla del Rosario. Pasaron luego sucesivamente: el puesto del Ombú, los Aguaceros, Arévalo, la estancia del vicario de Saladas, el arroyo Pay Ubre Grande, estancia de José Paré, monte de Caaguazú, cruzando el río Corrientes. Siguieron luego al Puerto de Tacuaras, Tahiso, Yaguareté Corá y capilla de San Francisco de Pauls, en donde se pasó revista de armas. Siguieron luego a Santa Bárbara, Caapirú, San Miguel, pasaron el Ipucú Chico y el Grande a nado (estero Pucú), San Gerónimo, Caraguatá, Santa María la Mayor, estancia de José Ventura Godoy, San Luis, Mártires y finalmente se llegó el 30 de diciembre al Puerto de San José, desde donde se cruzó hacia Itapúa.[19]

Belgrano dio órdenes para confundir a los realistas paraguayos acerca de la dirección de su avance y del lugar por donde cruzaría el Paraná. Para esto, ordenó a Galván el 20 de noviembre desde Curuzú Cuatiá que 300 milicianos correntinos se situaran en Paso del Rey (actual Paso de la Patria).

Después de su derrota en Paraguarí, Belgrano explicó al presidente de la Junta de Buenos Aires las razones de esta medida estratégica:

No tengo absolutamente confianza en los correntinos, sin embargo, les he dado mis órdenes para que me sostengan los pasos de Itatí y del Rey con el objeto de que ninguno pase [con ganado] y no tengan que comer los [paraguayos] del partido de Ñeenbucú.

Cuartel General de Santa Rosa, 31 de enero de 1811

Defensa de la provincia del Paraguay[editar]

Operaciones militares en territorio paraguayo y misionero (diciembre de 1810-marzo de 1811).

En Asunción el gobernador Velasco tuvo noticias de la movilización de fuerzas de la Junta de Buenos Aires y ordenó que se movilizaran milicias a los pasos del río Paraná. Ante la noticia de la derrota de Thompson en la defensa del Paraná, Velasco se dispuso a defender Asunción. Organizó un ejército que él mismo estimó en más de 6000 hombres (7062 según el asesor de Velasco, Pedro Somellera, luego de la incorporación de las milicias de Villarrica), compuesto por la milicia reglada permanente y los milicianos reclutados luego del bando del 30 de julio de 1810. Ese día Velasco publicó un bando llamando a los paraguayos a alistarse para quando la Patria los necesite, creando un cuerpo militar del cual él se puso al frente, secundado por un encargado de la economía y con una fuerza efectiva de todos los ciudadanos y habitantes sin distinción de patricios ni forasteros. En esa fuerza solo 800 eran europeos. Al capitán Carlos Genovés, nombrado por Velasco, y al regidor José García del Barrio, nombrado por el cabildo de Asunción, se les encomendó la tarea de hacer una lista de individuos alistables de Asunción y de las armas que hubiera en manos particulares.

Velasco situó su posición defensiva en el arroyo Caañabé, a 18 leguas de Asunción, dado que por carecer de medios de transporte no pudo situarse en la línea del río Tebicuary, como era su intención.

La milicia reglada del Paraguay estaba compuesta, según el reglamento de 1801, por 2500 plazas:

  • Regimiento Nº 1 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con 4 escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1200 plazas. Situado en la costa del río Paraguay al norte de Asunción.
  • Regimiento Nº 2 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con 4 escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1200 plazas. Situado en la costa del río Paraguay al sur de Asunción.
  • Compañía de Artillería del Paraguay: con 100 plazas en Asunción.

Acciones en la ribera del Paraná[editar]

Venciendo las dificultades del terreno, la falta de caballos y especialmente las continuas lluvias, el 1 de diciembre de 1810 el ejército llegó al río Paraná, frente a la isla Apipé Grande.[20] Días después Belgrano emitió una proclama a los pueblos de Misiones:

La Exma. Junta Gubernativa á nombre de S. M. el Sr. D. Fernando VIl me manda a restituiros a vuestros derechos de libertad, propiedad y seguridad de que habéis estado privados por tantas generaciones, sirviendo como esclavos á los que han tratado únicamente de enriquecerse á costa dé vuestros sudores, y aun de vuestra propia sangre.

(Mitre, 1859, p. 269-270)

La idea de cruzar el río Paraná por el paso de Ibaricary (o Ibirricury, actual Ituzaingó) hacia la isla Apipé para dirigirse hacia el pueblo misionero de San Cosme y Damián fue abandonada por falta de embarcaciones, ya que se encontró solo una canoa. Desde allí Belgrano dirigió oficios al gobierno, al cabildo y obispo de Asunción. A Velasco le pidió una entrevista para evitar el derramamiento de sangre:

Traigo conmigo la persuacion y la fuerza, y no puedo dudar que V.S. admita la primera, escudando la efusión de sangre entre hermanos, hijos de un mismo suelo, y vasallos de un mismo Rey. No se persuada V.S. que esto sea temor: mis tropas son superiores a las V.S. en entusiasmo, porque defienden la causa de la Patria y del Rey, bajo los principios de la sana razón, y las de V.S. solo defienden su persona [...] Pero yo me dilataría demasiado, si me entretuviera á poner á la vista de V.S. todos los objetos de persuasión que se presentan para que se aparte de la conducta errada que ha observado; con más facilidad podremos ponernos de acuerdo, si quisiera adherir a tener una entrevista conmigo.

Oficio Belgrano a Velasco, 6/12/1810 en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 340-342, Tomo III, volumen. 1)

El capitán de dragones Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó la comunicación por el Paso del Rey, pero fue apresado por el capitán paraguayo Fulgencio Yegros, apostado en la margen opuesta del río y remitido engrillado a Asunción vía Ñeembucú.

Belgrano se dirigió al paso de Caraguatá para apoderarse de un barco que un gallego estaba construyendo y que se había salvado de la destrucción de todas las embarcaciones ordenada por Velasco. Desde Caraguatá, el 6 de diciembre, Machaín se dirigió al pueblo misionero de Santa María de la Candelaria para observar la anchura del río en ese lugar retornando poco después.

Belgrano también envió un oficio al comandante Pablo Thompson, del destacamento paraguayo de 500 milicianos situado en Itapúa, para solicitarle que no hubiera hostilidades hasta tanto no llegase la respuesta de Velasco:

Traigo la paz, la unión, la amistad en mis manos para los que me reciban, como deben; del mismo modo traigo la guerra y la desolación para los que no aceptaren aquellos bienes.

Thompson hizo regresar al emisario, envió el oficio a Asunción y el 12 de diciembre respondió aceptando el armisticio propuesto por Belgrano hasta que se conociera la decisión de Velasco. Desde Caraguatá Belgrano hizo ir nuevamente a Machaín por el Paraná hasta Candelaria, con el bote artillado con un cañón, y algunas canoas que logró hallar, llegando junto con el ejército que se dirigió por tierra hacia allí el 15 de diciembre.

En Candelaria fueron construidas algunas balsas, una de ellas artillada con un cañón, y botes de cuero. El 12 de diciembre milicianos paraguayos realistas cruzaron el Paraná hacia Candelaria e hicieron algunos disparos contra los expedicionarios, por lo que el día 18 Belgrano declaró rota la tregua concertada con Thompson, avisándole a él y al jefe de Campichuelo que los atacaría, y se dispuso a cruzar el río Paraná. Ese día Velasco emitió un bando anunciando su propósito de resistir la invasión. Thompson respondió el mismo día 18 rechazando haber roto el armisticio.

Aunque los realistas habían incendiado las embarcaciones surtas en el río para impedir el cruce, los expedicionarios consiguieron algunas balsas. Belgrano simuló hacer el cruce al anochecer, y en la madrugada del 19 de diciembre envió una patrulla para inspeccionar la costa norte.

Cruce del Paraná y combate de Campichuelo[editar]

Una vez eliminado el puesto paraguayo realista que cubría la costa, cruzó el grueso del ejército expedicionario y en la mañana del 19 avanzó para tomar la posición fortificada de Campichuelo, donde el capitán de urbanos Domingo Soriano del Monje con 13 milicianos se apoyaba con tres piezas de artillería. Después de disparar brevemente sus cañones, los realistas se replegaron y las fuerzas comandadas por Manuel Artigas quedaron dueñas de la posición.

Al mediodía soldados expedicionarios ocuparon sin lucha el pueblo misionero de Itapúa, distante cuatro leguas de Campichuelo, que había sido abandonado sin combatir por Thompson con 40 milicianos, dejando 60 canoas, un cañón y municiones. El día 20 cruzó Belgrano el río Paraná con el resto del ejército desde Candelaria a Itapúa, dejando una compañía de Caballería de la Patria en Candelaria para custodiar las municiones. Por falta de caballos y ante el mal estado de la tropa, Belgrano se vio obligado a detenerse durante seis días en la posición conquistada, perdiendo así la posibilidad de perseguir a Thompson y aumentar la confusión generada.

Avance hacia Asunción[editar]

Belgrano envió a Machaín con una división de caballería para apoderarse del paso del río Tacuarí, ubicado a 40 km de Itapúa, mientras hacía construir balsas para viajar por agua hacia ese paso pero desistió al comprobar lo peligroso de tal procedimiento. Luego dispuso que Machaín saliera en busca de caballos y que persiguiera al enemigo. El 27 de diciembre Machain llegó a Santa Rosa. Tres días después,una patrulla de 50 hombres al mando de Ramón Espínola acompañado por el ayudante de Belgrano, el teniente de granaderos Correa, obligó al comandante paraguayo Pablo Thompson, que se venía retirando desde Itapúa, a cruzar el Tebicuary. En sus Memorias, escritas años después, Belgrano afirmó que Thompson comandaba un destacamento de 400 hombres cifra que omitió mencionar en su oficio a la Junta del 4 de enero de 1811. En ese mismo oficio, Belgrano informó a la Junta que la falta de caballos "casi había disminuido totalmente" y mencionó el resultado de una expedición realizada por José Espínola al mando de un destacamento reforzado que recorrió unos 60 km hasta llegar a Yutý, un pueblo de naturales guaraníes ubicado hacia el noreste de su línea de marcha, más allá del Tebicuary. La poca cantidad de caballos requisados en ese lugar, unos 300, demuestra que los pobladores habían desplazado la mayor parte de ellos hacia el norte o escondido en los bosques.[21] En general el avance de la vanguardia y patrullas se dedicaron fundamentalmente a apropiarse de caballos para dar movilidad a las fuerzas de Belgrano.

La primera división de Machaín estaba compuesta por las compañías del capitán Saraza, de los Regimientos 1 y 2, de Granaderos de Fernando VII, la de Vidal, la de Pardos y tropa de Caballería de la Patria. Unos días después lo siguió Belgrano con el resto del ejército, los 4 cañones de a 4, 6 carretas con municiones y un lanchon tirado por ocho yuntas de bueyes. Más atrás seguían el hospital, los útiles y herramientas. En Santa Rosa se reunieron la columnas de Belgrano con la de Machaín.

Teatro de operaciones zona del río Tebicuary.

A pocos días de marcha, Belgrano recibió la noticia de que Rocamora había llegado a Candelaria. Las milicias guaraníes de Rocamora, con 2 cañones de a 4 y 2 de a 2, lo hicieron con muchas deserciones. Después que cuzaron a Itapúa, Belgrano le ordenó enviar a marchas forzadas 150 fusileros que debían alcanzar al ejército que avanzaba hacia el río Tebicuary. Pero estas fuerzas, al mando del capitán Clemente López, recién se encontraron con Belgrano cuando este volvió a ese río tras su derrota de Paraguarí. Mientras tanto, el resto de la división de Rocamora avanzó hacia el río Tacuarí, llegando el 21 de enero, y tras dejar allí un destacamento de 50 hombres (que participaron en la batalla de Tacuarí), regresó ese día con 150 hombres para guarnecer Itapúa que se hallaba amenazada por lanchas cañoneras enviadas por Velasco para cortar la logística de Belgrano.

El tradicional camino desde Itapúa a Asunción presentaba muchos cursos de agua que por la época de lluvia dificultaban el avance del ejército. El camino atravesaba una zona abierta, con espacios desprovistos de vegetación alta, destinados a campos de pastoreo, salvo en las márgenes de los ríos y arroyos con sus pasos de vadeo bien determinados. Sobre el río Tebicuarý los Yegros, Cabañas y Espínola y Peña tenían varias estancias.

El día 5 de enero de 1811, la vanguardia al mando de Machain cruzó, sin oposición alguna, el río Tebicuary, límite entre la gobernación militar de las Misiones y la provincia del Paraguay. Belgrano avanzaba detrás a unos 50-60 km de distancia. Ese mismo día fue detectada una patrulla enemiga en su retaguardia por lo que Perdriel salió en su búsqueda. El día 6 se produjo una escaramuza con esa patrulla en el bosque de Maracaná donde se capturó a un soldado español que fue fusilado.

Belgrano cruzó el río Tebicuary durante la noche del día 7 al 8 de enero de 1811.

"Desde que atravesé el Tebicuary no se me ha presentado ni un paraguayo ni menos los he hallado en sus casas; esto, unido al ningún movimiento hecho hasta ahora a nuestro favor, y antes por el contrario, presentarse en tanto número para oponernos, le obliga al ejército de mi mando a decir que su título no debe ser de auxiliador, sino de conquistador del Paraguay"

Belgrano a la Junta de Buenos Aires, 24 de enero de 1811 (Garay, 1897, p. 52)

Al darse cuenta de que la expedición era vista como conquistadora y que avanzaba en un "país del todo enemigo", tuvo que cambiar su estrategia. Belgrano dejó fuerzas en el río Tebicuary las que, en caso de retirada, debían facilitarle el cruce para no quedar acorralado contra ese río. Como contrapartida su poder ofensivo se debilitó.

El 11 de enero el ejército llegó hasta Itaipá, a 27 leguas de Asunción, sin conocer la situación del ejército paraguayo. El 15 de enero Belgrano divisó finalmente a las tropas enemigas que lo esperaban en la localidad de Paraguarí y se dispuso a atacarlas.

Batalla de Paraguarí (o de Cerro Porteño)[editar]

Dando por terminada su estrategia de defensa en profundidad, que Mitre, en su Historia de Belgrano, comparará con la que hicieron los rusos un año después contra Napoleón, Velasco determinó elegir a Paraguarí como posición para enfrentar a las fuerzas invasoras.[22] La villa de Paraguarí era la entrada a los valles más poblados del Paraguay, estaba protegida al sur por el arroyo Yukyry y un campo despejado que permitía la evolución de la caballería. A unos 20 km al sur, del lado occidental, estaba protegida por el arroyo Caañabé y sus pantanos. Velasco fijó su cuartel en la capilla de Paraguarí, muy cerca de la línea defensiva. Dispuso su infantería y artillería, al mando del coronel Gracia, en el centro, detrás del arroyo Yukyry, protegidas por los montes linderos al mismo. Dos divisiones de caballería se ubicaron en los costados, la de la izquierda al mando de Cabañas y la de la derecha al mando de Gamarra, ambas ocultas y a unos 2 km de Paraguarí. Su ejército era numeroso, unos 6000 hombres pero pobremente armados, la mayoría con lanzas, y sin experiencia bélica contra un ejército organizado.

El 16 de enero de 1811, Belgrano estableció su cuartel en el cerro Mbaé o Rombado, y que luego se conocería como "Cerro Porteño", a unos 6,5 km al sur de Paraguarí y a sólo 70 km de Asunción. Durante tres días ambas fuerzas mantuvieron contactos con patrullas de sondeo. Belgrano aprovecho ese tiempo para enviar proclamas al enemigo pero que no sirvieron pues nadie se plegó a sus fuerzas. Belgrano no aceptó la sugerencia de no atacar dada por el oficial de artillería Elorga y en su lugar esperar el ataque paraguayo para ver "si estaban diestros en armas".[23] Finalmente decidió emprender el ataque con 460 hombres al mando de Machain. Esas fuerzas se dividieron en dos columnas: la vanguardia al mando del propio Machain, y detrás la segunda al mando de Perdriel. Cada una tenía el apoyo de 2 cañones. La caballería, con 130 hombres, debía proteger los flancos y una partida exploradora la seguridad. En el cerro Mbaé quedó Belgrano con una reserva de 60 soldados de caballería, 16 artilleros con 2 cañones, su escolta de 18 hombres y personal desarmado a cargo de las carretas, armas, municiones, caballos y ganado.[24]

Batalla de Paraguarí. Primera fase.
Rojo: fuerzas junta de Buenos Aires.
Azul: fuerzas provincia del Paraguay
  • Primera fase

Portando las mismas banderas del rey Fernando VII, los dos contendientes decidieron atacarse en la madrugada del 19 de enero y chocaron al grito de "¡Viva el Rey"! al clarear el día.[25] Este encuentro sorpresivo fue favorable a las fuerzas de la junta de Buenos Aires que primero dispersaron al enemigo y luego cruzaron el arroyo Yukyry penetrando por el sector central hasta llegar a una batería de artillería que tuvo que replegarse rápidamente. Machain ordenó a Perdriel que se quedara en ese lugar para asegurar la brecha mientras él mantenía el avance. Sin embargo su vanguardia, compuesta de 100-120 hombres, se adelanto sin orden expresa e ingresó al pueblo de Paraguarí donde Velasco tenía su cuartel general. Ante esta sorpresiva aparición del enemigo, y para no caer prisionero, Velasco tuvo que retirarse hacia la cordillera de los Altos perdiendo contacto con Gamarra y Cabañas.

  • Segunda fase

Repuestos de la sorpresa inicial, las fuerzas de Gracia reaccionaron atacando a Machain por los flancos mientras que Cabañas avanzó desde el este rodeando a los que habían ingresado a Paraguarí y que estaban dispersos saqueando el pueblo. Por su parte Gamarra se desplazó desde el oeste hacia el arroyo Yukyry para cortar a todas las fuerzas enemigas. Con sus fuerzas dividas en tres núcleos desconectados entre sí, uno de los cuales estaba rodeado en el pueblo de Paraguarí, el otro detenido por un fuerte ataque en ambos flancos y casi sin municiones y el tercero, Perdriel, inoperante en el Yukyry, Machain primero pidió auxilio de municiones a Belgrano y luego ordenó la retirada ante el peligro de quedar totalmente cercado.

  • Tercera fase

En la desorganizada retirada, a mitad de camino entre el arroyo Yukyry y el cerro Mbaé apareció a todo galope la caballería de reserva con 60 hombres al mando de Sáenz que se había adelantado a Belgrano que venía detrás con municiones.[26] Belgrano ordenó volver al ataque para abrir una brecha y rescatar a los cercados y se volvió nuevamente el cerro Mbaé.[27] Este nuevo ataque sólo duró quince minutos y Machain nada pudo hacer frente a las fuerzas frescas de Gamarra que habían ocupado el Yukyry. Habiendo cesado la resistencia de los que estaban rodeados en Paraguarí y con sus fuerzas cansadas y desmoralizadas, Machain ordenó la retirada general hacia el cerro Mbaé. La batalla de Paraguarí había terminado después de algo más de cuatro horas de combates.

Las fuerzas de la junta de Buenos Aires tuvieron 14 muertos, 126 prisioneros entre soldados y oficiales, es decir el 20% de las fuerzas atacantes. El edecán de Belgrano, el paraguayo Ramón Espínola, fue degollado "ignominiosamente" según Velasco. Se perdieron 2 cañones, armas menores, municiones y 150 fusiles que pasaron al parque enemigo aumentándolo en un 30%. Las bajas paraguayas, entre muertos y heridos, alcanzaron unos 70 combatientes.

"Esta batalla era importante como que afectaba el porvenir del Paraguay; pero cuando consideramos la pequeña cantidad de muertos y heridos, parece una cosa muy insignificante y les hace poco favor a los invasores. Estando mejor armados y mejor disciplinados [...] era de suponerse que hubieran dejado un gran número de sus enemigos muertos o heridos sobre el campo de batalla".

Charles A. Washburn representante de los Estados Unidos de América en (Garay, 1897, p. 83 y nota 8)

A la tarde de ese mismo día, luego de analizar la imposibilidad de un contraataque debido al temor de los soldados y muchos oficiales, Belgrano ordenó la retirada que en definitiva no se detendría hasta el río Tacuarí. También se arrearon 1500 caballos y 3000 reses saqueados antes de la batalla. No hubo persecución activa por parte de las fuerzas de la provincia del Paraguay que avanzaron detrás a una o dos jornadas de marcha.[28]

Retirada de Paraguarí hacia Tacuarí[editar]

La derrota táctica en Paraguarí y la ausencia de adeptos a la Junta de Buenos Aires que lo apoyaran empeoró la situación estratégica de Belgrano como consecuencia de la defensa en profundidad ejecutada por Velasco. La retirada, realizada sin presión enemiga y en riguroso orden, afectó sin embargo la moral de oficiales y soldados.[29] Para frenar los rumores que corrían entre los oficiales, Belgrano tuvo que enviar a varios de ellos, como medida ejemplificadora, a Buenos Aires.

Con algunas providencias que he tomado, de separar del ejército a algunos oficiales, la gente va tomando otro tono, y aquellos [los oficiales] temen mis pases para la capital.

Belgrano a la Junta en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 433, tomo III, vol.1)

Tampoco Belgrano escapó al enojo y frustración producto del resultado desfavorable en Paraguarí. Consciente ahora de que la conquista de la Provincia era algo más que sustituir al núcleo de Velasco y sus acólitos, en varias oficios enviados a la junta de Buenos Aires, acusó a la "gente", a "estos hombres", "al Paraguay" de querer ser "esclavos",[30] Teniendo en cuenta que el enemigo ya no eran sólo los "mandones" sino todo un país,[31] [32] [33] requirió a la Junta más recursos:

Cuanto menos necesito 1500 infantes y 500 de caballería para la empresa de la conquista del Paraguay

Belgrano a la Junta en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 414, tomo III, vol.1)

El 24 de enero, el capitán Antonio Tomás Yegros, a cargo de la vanguardia paraguaya, intimó a Belgrano a que se rindiera:

Ninguno, principalmente de mis paisanos, tendrá de que quejarse si son pasados a cuchillo por obstinados y al mismo tiempo aseguro, bajo palabra de honor, que serán tratados muy bien si se rinden como los demás.

Ultimátum de Yegros a Belgrano, Yaguarí, 24 de enero de 1811 en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 406, tomo III, vol. 1)

Yegros se refería a los "colaboracionistas" paraguayos de Belgrano, de los cuales Ramón Espínola ya había sido decapitado en Paraguarí. En su oportunidad, Velasco los había considerados como "hijos espurios de esta provincia", bajo la amenaza de que los propios parientes y paisanos se encargarían de vengar esta actitud injuriosa.[34] En ese grupo se alistaban José Ildefonso Machain, José Espínola y José Alberto Carcena, tío de Cabañas y del propio Machain.

Belgrano no perdió la calma ante el ultimátum. Aprovechó la oportunidad para transmitir sus ideas y dejó para un futuro el castigo por la actitud del Paraguay de querer separarse del resto de las provincias:

Vendrá día en que [la provincia] llore el error en que vive y maldigan los hijos a sus padres por sus esfuerzos para mantener los grillos de la esclavitud.

(Cardozo, 1940, p. 18)

Desde el punto de vista militar, el ultimátum no produjo ningún efecto concreto.

Después de cruzar el río Tebicuary, Belgrano se detuvo durante tres días en Santa Rosa. Allí recibió la comunicación de su nombramiento como "Brigadier de ejército" en atención a los méritos y heroicidad.[35] Por extraña casualidad, el nombramiento estaba fechado el mismo día de la batalla de Paraguarí. Años después, Belgrano comentaría en sus Memorias:

[...] esto me puso en la mayor consternación, así porque nunca pensé trabajar por intereses ni distinciones, como porque preví la multitud de enemigos que debía acarrearme: así que contesté a mis amigos que lo sentía más que si me hubieran dado una puñalada.

Belgrano. Memorias en (Molas, 1867, p. 398, volumen XIII)

Batalla de Tacuarí[editar]

  • Estrategia de Belgrano

Estando en Santa Rosa, a 44 km al sur del río Tebicuary, Belgrano temió quedar aislado si los enemigos lo separaban del río Paraná. Decidió entonces retroceder hasta el río Tacuarí y esperar allí la ayuda que había pedido para retomar nuevamente la ofensiva. De las opciones que tenía eligió defenderse en el paso del río Tacuarí, y no en Itapúa, por las ventajas topográficas que ofrecía aquel lugar.[36] Independientemente de la ayuda de 200 hombres que pidió al teniente coronel Martín Galain, que se dirigía a la Banda Oriental, envió a Gregorio Perdriel con 100 hombres a Candelaria para que, en coordinación con Rocamora en Itapúa, aseguraran la logística que venía desde La Bajada ya que la flotilla paraguaya que merodeaba por la zona había cortado la provisión de ganado desde Corrientes.[37] Con el mismo fin, la junta de Buenos Aires envió tres buques para controlar el río Paraná y poder ayudar a Belgrano, pero esa fuerza fue aniquilada por Jacinto de Romarate el 2 de marzo, frente a San Nicolás de los Arroyos.

  • Estrategia de Velasco

La idea directriz del gobernador de la provincia del Paraguay era expulsar a Belgrano más allá del río Paraná y abrir la vía de comunicación con Montevideo y Portugal.[38] Para realizar esta operación al más bajo costo, utilizó la táctica de la persecución indirecta, que consiste en evitar choques frontales y en adelantarse por el flanco enemigo buscando permanentemente su retaguardia, lo que obliga a éste a retroceder para evitar ser cortado y envuelto. Otro de sus objetivos era salir lo antes posible del estado de movilización que agobiaba la economía provincial y desmantelar el creciente poder político del grupo militar de los capitanes-estancieros. Al constatar Cabañas que la detención de las fuerzas invasoras en Tacuarí no era sólo una pausa en su retirada, envió un ultimátum a Belgrano y para presionarlo le hizo conocer que estaba al tanto de todas sus dificultades estratégicas:

Ya sabemos los refuerzos que tiene, y también sabemos, que ya no podrá tener ni más refuerzo ni más tiempo [...] humíllese al que puede justamente, y no quiera probar [por] segunda vez el rigor de las armas, no solo por lo amargo, le prevengo, sino porque su suerte no es para ello [...] le reconvengo para que se rinda con las armas y tropa que en su nombre manda asegurándole las vidas y buen trato [...].

Cabañas a Belgrano en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 453, tomo IV)

Belgrano rechazó este ultimatum.

El 7 de marzo de 1811, mientras Cabañas completaba los detalles finales para librar la batalla de Tacuarí, salía de Buenos Aires un oficio de la Junta en el cual ordenaba a Belgrano que diera por terminada la campaña y repasara el Paraná rumbo al sur, hacia el Arroyo de la China.

  • La batalla

El teniente coronel Cabañas conocía el paso del río Tacuarí y sabía que era imposible forzarlo con un ataque frontal ante un enemigo que se protegía detrás y que había tenido un mes para organizar su defensa y reglar la artillería. Construyó entonces un puente a 10 km al norte y encargó al comandante Juan M. Gamarra, que había llegado con refuerzos, dirigir un ataque de envolvimiento sobre el ala derecha de Belgrano. Al mismo tiempo, por el ala izquierda y el centro enemigo, planeó ataques distractivos para confundir y ocultar la dirección principal del ataque.

Primera fase

Horas antes de la medianoche del 8 de marzo de 1811, las fuerzas de Cabañas, unos 1000 hombres con 6 cañones, comenzaron su marcha hacia el puente recién construido. [39] Luego de cruzar el río, avanzaron de norte a sur abriendo una picada en los montes que bordeaban el río Tacuarí, y llegaron al amanecer a la capilla del pequeño pueblo de Tupá-ra'ý. En ese lugar, ubicado al norte de las posiciones de Belgrano, se fundará en 1843, la ciudad de Carmen del Paraná, en el sur del Paraguay. Patrullas de caballería fueron enviadas para detectar si existían tropas de apoyo de Rocamora en el camino del Tacuarí a Itapúa.[40]

Una hora antes de que esas fuerzas llegaran a Tupá-ra'ý, y como primera sorpresa para Belgrano, comenzó el ataque distractivo de 4 botes y canoas que habían subido por el río Tacuarí desde el Paraná al mando de Ignacio Aguirre. Por el centro, el grueso de la artillería y fusilería al mando de Juan Antonio Caballero, más tres compañías de lanceros al mando de Pedro Pablo Miers, simulaban su intención de tomar el paso a viva fuerza. Salvo la sorpresa inicial, las fuerzas de Belgrano no tuvieron ningún problema con el ataque por el río, que fue neutralizado por el capitán Celestino Vidal. Por el centro no había nada que temer porque era el punto más fuerte del sistema defensivo.

Segunda fase

Batalla de Tacuarí.

Belgrano tuvo una segunda sorpresa cuando le informaron que gran cantidad de tropas enemigas en formación de combate avanzaban por su ala derecha. Al no haber previsto esta acción por el ala norte, todo su sistema defensivo colapsó. Machain abandonó rápidamente su posición defensiva en el centro y con unos 126 hombres y dos cañones se dirigió hacia Tupá-ra'ý y, aprovechando el monte y unas islas en los claros, se instaló en los bordes pudiendo frenar el avance enemigo y dilatar el combate. Pero, rodeado por la caballería enemiga, que además capturó su artillería, el ataque frontal de la infantería no le dejó otra opción que rendirse con casi todos sus hombres. Las fuerzas de Cabañas capturaron dos cañones, un carro capuchino, una carreta con abastecimientos y 130 fusiles.[41]

Tercera fase

Aniquilada la columna de Machain, la caballería de Gamarra avanzó libremente sobre la retaguardia de Belgrano, cortando el camino a Itapúa y encerrando a todas sus fuerzas contra el río Tacuarí. Ante esta noticia, muchos oficiales y soldados —unos 460 según calculó después Belgrano— huyeron o se escondieron en los montes, abandonando incluso carretas con municiones, equipos y armas que había enviado Rocamora. En el apuro se nombró a un sargento de artillería como encargado del sector central, mientras que Belgrano, con 235 soldados entre infantería y caballería, se preparó para enfrentar a las avanzadas de Cabañas que iban completando el cerco. La batalla estaba decidida, por lo que Cabañas intimó la rendición, la que fue rechazada por Belgrano. Pese al mayor poder de fuego, no se pudo impedir que la artillería paraguaya abriera una brecha por donde se infiltró la caballería del capitán Pedro José Genes. En su cuartel, ubicado en el casco de la estancia de los Anzoátegui, se quemaron las copias de los oficios a la Junta y otros papeles comprometedores. Belgrano ordenó que en un montículo llamado después Cerrito de los Porteños se levanta una bandera de parlamento.[42] José Alberto Cálcena y Echeverría, tío de Cabañas, fue enviado con una nota en la que se solicitaba la capitulación y se prometía abandonar el Paraguay. Habían pasado más de 14 horas desde que las fuerzas de Cabañas habían iniciado la maniobra envolvente sobre la posición de Tacuarí. El general cordobés José María Paz comentó al respecto:

Efectivamente, no debió escapar ninguno, ni el general mismo. Los paraguayos [...] que, por otra parte, no estaban enconados con el ejército, porque no había cometido desórdenes, no quisieron un triunfo completo y otorgaron una capitulación, que no podían esperar los vencidos, quien aceptó que se retirara con todas sus fuerzas al otro lado del Paraná.

(Garay, 1897, p. 95)

Intercambio epistolar de Belgrano con Cabañas[editar]

Mientras su ejército permanecía rodeado por fuerzas paraguayas, Belgrano negoció la capitulación con Cabañas, quien finalmente le franqueó el paso para que él y sus tropas repasaran el río Paraná con todas sus armas y pertrechos. Esta decisión de Cabañas sería criticada después en Asunción pese a su aprobación por parte del gobernador Velasco.

En su nota del 9 de marzo de 1811, Belgrano sostuvo:

Me conformo en todas sus partes con cuanto usted me significa en su oficio de este día; y al efecto daré principio a mi marcha mañana, pero si usted gustase que adelantemos más la negociación para que la Provincia se persuada de que mi objeto no ha sido conquistarla, sino facilitarle medios para sus adelantamientos, felicidad y comunicaciones con la capital [Buenos Aires], sírvase decírmelo, y le haré mis proposiciones. Dios guarde a usted muchos años [...] Marzo 9 de 1811.

Belgrano a Cabañas en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 482, tomo III, vol. 1)

Al día siguiente Belgrano envió ocho proposiciones a Cabañas:

  1. En la primera "ofrecía": paz, unión, confianza y, lo más importante, "franco y liberal comercio de todos los frutos de la provincia". Se aclara puntualmente "incluso el tabaco". Debe recordarse que tanto Cabañas como Yegros eran grandes productores y acopiadores de tabaco.
  2. En la segunda "pedía": Como la provincia del Paraguay, según Belgrano, "ignora" lo que pasa en España e ignora también que las provincias del Rió de la Plata están "ya unidas y en obediencia a la capital", entiéndase Buenos Aires, pide que el Paraguay envíe diputados y "se una y guarde el orden de dependencia determinado por la voluntad soberana" de Fernando VII.
  3. En la tercera señalaba lo que el Paraguay "debía hacer": nombrar una Junta en Asunción con el gobernador Velasco como presidente de la misma. El objetivo sería "conservar la monarquía española en estos dominios de Su Majestad el señor don Fernando VII".
  4. Las demás propuestas tenían que ver con hechos inherentes a la propia campaña militar: destino de los prisioneros, colaboracionistas, pago de caballos y ganado consumidos, etc.[43]

Cuatro días después Belgrano justificó ante la junta de Buenos Aires los motivos que lo llevaron a realizar estas propuestas que contradecían las "Instrucciones" dadas por aquella y sus propias convicciones. Luego de reiterar nuevamente la ignorancia de los paraguayos, tanto de los dirigentes como del pueblo, de caracterizarlos como "interesados" y de que sobre todo aman, en un grado inexplicable, "sus vacas y caballos" escribe:

[...] traté de formar el papel que acompaño con el número uno [se refiere a la nota de las propuestas] [...] [a pesar] de que hay en él cosas que a mi mismo me eran dolorosas apuntarlas [escribirlas], por tal de atraerlos, ya que con mis fuerzas, ni con las que he pedido [...] podía vencerles.

Belgrano a la Junta en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 508, tomo III, vol.  1)

Cabañas acusó el recibo del "papel" (sic) enviado por Belgrano y manifiestó:

  1. Que su autoridad era "limitada" y por lo tanto no podía resolver "ninguna" de las proposiciones de Belgrano. Esto significaba que Belgrano debía tratar estos asuntos con Velasco.
  2. No obstante dice "mi patria merece se le dé satisfacción", por acciones pasadas de la provincia que ha auxiliado al Rió de las Plata las "veces que lo ha pedido" y que lejos de reconocer esos méritos y respeto se la "compensa [expresión irónica de Cabañas] con un ejército auxiliador que jamás ha pedido".
  3. Respecto al tratamiento de prisioneros y colaboracionistas se redujo sucintamente a "asegurar" un buen suceso siempre que se "sepulte" toda invasión entre las "dos provincias" lo que "suavizará la justicia que algunos merecen". Cabañas reduce la "capital" de Belgrano a una "provincia" equivalente a la del Paraguay y advierte que solo el cese de futuras hostilidades beneficiará a algunos prisioneros ante la justicia pero solo a "algunos".
  4. La respuesta de Cabañas la dató, significativamente, en "Campo de batalla de Tacuarí, marzo 10 de 1811" explicitando que había quedado como dueño del mismo.[43]

Dos días tardó Belgrano en responder a Cabañas. En ella trató de recuperar posiciones neutralizando "con energía":

  • a) El pedido directo de satisfacción [reparación] que según Cabañas debía dar el gobierno de Buenos Aires por sus acciones contra la provincia del Paraguay. Sobre este punto Belgrano manifestó que este tipo de pretensiones sólo incentivaba la guerra civil y que el "gobierno superior" de todas las provincias no podía dar "satisfacción" a una de sus provincias "dependientes" por errores que la misma provincia había cometido.
  • b) La posición igualitaria que proponía Cabañas al mencionar en su oficio a la "capital" como provincia no pasó desapercibida para Belgrano. Discursivamente elevó a la junta de Buenos Aires a la categoría de "gobierno superior" y disminuyó a la provincia del Paraguay definiéndola como "dependiente" o posible "hijo rebelde".

Negó además las falsedades que le habían atribuido: la de querer sacar 9000 hombres de la provincia, que era un bandido, para lo cual prometió devolver los ganados y caballos "que existan". Desmintió que las provincias no estuvieran unidas, que el actual gobierno de Buenos Aires no duraría o que allí se estarían matando entre facciones.[44]

Dos días después, ya en Candelaria, mientras esperaba que llegaran las fuerzas correntinas y los medios para dirigirse al Arroyo de la China, Belgrano informó a la Junta sobre estos oficios. Respecto de este último dice:

[procuré] atraerlos a que se unan y mezclen [los paraguayos] con el convencimiento, [o] la energía correspondiente pues, si no nos queda el arbitrio de ir a ellos a fuerza de armas, nos queda el de interceptarles la entrada de ganados y caballos; privarle todo comercio con Montevideo, y hacerles sentir la falta de unión con la capital careciendo del aumento de sus intereses [...] [con Rocamora convenimos en que] la conquista del Paraguay, si acaso no entra por los partidos [propuestas] que he hecho a Cabañas, es obra muy larga, y que siendo Montevideo la raíz del árbol, debemos ir a secarla.

Belgrano a la Junta en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 508, tomo III, vol.1)

Este no fue el último oficio entre Belgrano y Cabañas pero será el que fijará las posiciones políticas entre las partes. Belgrano esperó en Candelaria la llegada de Velasco al cuartel de Tacuarí para iniciar negociaciones directas.

Los días pasaron y Belgrano, desalentado por la falta de respuesta a sus oficios y el cierre de la frontera, acusó nuevamente a los "tales paraguayos" de no haber nacido ni para vasallos del rey sino para esclavos, de ser desconfiados y de "mantenerse a la capa", es decir, a la espera de lo que iba a suceder en Montevideo para decidir después si se unían a la junta de Buenos Aires.

El 23 de marzo de 1811 el ejército comenzó, fraccionadamente, su marcha desde Candelaria hacia la Banda Oriental. Nada expresó mejor el estado de ánimo de Belgrano que la frase:

"En fin, voy a olvidar, excelentísimo señor, al Paraguay"

Belgrano a la Junta, 25 de marzo de 1811, en (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 536, tomo III, vol.1)

Ocupación de Corrientes[editar]

Luego de repasar el Paraná, Belgrano ordenó que la división correntina se le uniera en Candelaria para continuar hacia la Banda Oriental, reduciendo las defensas de Corrientes.

La ayuda militar enviada por la junta provisional salió de Buenos Aires el 12 de febrero de 1811 al mando de Francisco Ramírez —posiblemente homónimo y no el luego supremo entrerriano Francisco Ramírez— transportando cartuchos para cañones y fusiles, 400 recados y útiles de parque. La ayuda debía ser remitida a Belgrano desde Santa Fe, pero llegó a esa ciudad cuando la campaña estaba finalizada.[45]

Elío envió desde Montevideo una flotilla por el río Paraná con armas y oficiales para el Paraguay. Por temor a que la flotilla fuera interceptada en la ciudad de Corrientes, el 7 de abril de 1811 el comandante de Ñeembucú, Jaime Ferrer, avanzó con una flotilla de barcos y se apoderó de los 8 barcos que se hallaban en el puerto de Corrientes. El 17 de abril llegaron frente a esa ciudad los barcos de Montevideo.[46] Ferrer envió un ultimátum al teniente gobernador Elías Galván, para que en el término de dos horas se declarase aliado de la provincia del Paraguay y reconociese a Elío como virrey del Río de la Plata. Galván abandonó la ciudad trasladándose a Lomas, mientras que la minoría española del cabildo de Corrientes entregó la ciudad a los realistas. El 19 de abril Ferrer desembarcó y ocupó la ciudad, quedando como comandante provisorio designado por Velasco hasta la llegada del comandante designado por el virrey, Blas José de Roxas Aranda. Éste se hizo cargo del gobierno el 28 de abril lanzando un proclama contra la turbulenta y facinerosa Junta de Buenos Aires.[47]

"Paraguayos somos; no esperemos que unos salteadores enemigos de nuestro idolatrado Fernando nos imponga con ardides un yugo vergonzoso, para ir después a costa de nuestra sangre a aumentar su ambición y sus conquistas en Montevideo y Provincias del Perú".

(Cardozo, 1963, p. 19/20)

Galván reunió milicias y puso sitio a Corrientes.

El 14 y 15 de mayo de 1811 se produjo un alzamiento militar en Asunción y el 16 de mayo se impuso a Velasco dos consocios. Simultáneamente, el comandante de Corrientes adhirió al movimiento y el 16 de mayo apresó a unos 100 españoles de la ciudad, apoderándose de 13 barcos. El 30 de mayo el gobierno de Asunción decidió abandonar Corrientes:

La ocupación de la ciudad de Corrientes por las fuerzas de esta provincia fué solamente consultando la seguridad, necesária en mención á la falta de espresion suficiente en la capitulacion hecha después del ultimo combate en Tacuarí entre el General de las tropas de esta ciudad, y el de las de Buenos Aires, pero el presente Gobierno de acuerdo con el Comandante y Oficiales del cuartel general de esta plaza, ha resuelto el procurar terminar por medios pacíficos las diferencias ocurridas con la citada ciudad de Buenos Aires, y como no hay motivo de esperar de la prudencia y circunspección de la Excelentísima Junta de aquella ciudad el que penetrada de iguales sentimientos de razon y humanidad deje de adoptar un sistema tan benéfico y justo como el mas natural y aun necesario en las presentes circunstancias a fin de conservar la unión y seguridad general de las provincias de este continente: se ha acordado igualmente prevenir a Usted que luego al recibo de esta orden evacué y deje enteramente libre esa ciudad, dando a saber á su Ilustre Ayuntamiento y Comandante, si este se hallase en oportunidad, que en lo sucesivo deben observar el mismo régimen y gobierno que tenian anteriormente subordinado, a la propia Exma. Junta de Buenos Aires como Dependiente de aquella capital.

Prisioneros capturados por el Paraguay[editar]

Luego de ser derrotado en Tacuarí, el 12 de marzo hizo Belgrano proposiciones a Manuel Cabañas, entre ellas pidió la libertad de los prisioneros de Paraguarí y de Tacuarí, así como también la de su ayudante Ignacio Warnes y de los partidarios de la Junta confinados en el Fuerte Borbón. Cabañas le respondió que tendrá todo buen suceso respecto de dejar en libertad a los prisioneros capturados al ejército auxiliar, pero Velasco los hizo conducir a Asunción, en donde los alojó en un barco y los empleó en trabajos forzados. Como las comunicaciones fluviales con Montevideo habían sido restauradas por el virrey Elío, el 6 de abril de 1811 Velasco los despachó hacia Montevideo en un barco conducido por Francisco Fornell, al mando del sargento mayor Carlos Genovés, siendo 6 oficiales y 195 soldados prisioneros, incluyendo a Warnes, Saraza y al capitán de dragones Francisco Castellanos. Machaín fue embarcado en la Villa de Pilar. Los prisioneros fueron canjeados meses después por el virrey.[48]

Causas del rechazo del Paraguay[editar]

La explosión paraguaya que saludó y derrotó a Manuel Belgrano y su ejército en las batallas de Paraguarí y Tacuarí en el año 1811, fue básicamente obra del localismo provincial y la desconfianza sobre la conducción de Buenos Aires. Ello no fue debido a la lealtad a la corona española. Durante los siglos posteriores a la Conquista, el Paraguay se había desenvuelto en soledad; con cultura, manera de vivir y raza diferentes y había vivido sin ayuda de nadie.

(Hoyt Williams, 1970, p. 120)

No era ese el único motivo:

La mayor influencia de los comerciantes porteños sobre las autoridades coloniales en comparación con sus colegas del Alto Plata generó en las distintas áreas que componían dicha región (Paraguay, las provincias del Litoral, sur del Brasil) un profundo sentimiento de suspicacia y recelo hacia la poderosa ciudad-puerto.

(Cisneros y Escudé, 1998, p. 118 volumen 2, Cap. 6)

La Junta de Buenos Aires cometió el error de querer imponer su autoridad con medidas económicas, políticas y militares. Los paraguayos reaccionaron en masa ante esta pretensión de querer mantener su privilegiada posición colonial por los medios que fuere. Y aunque el ejército expedicionario salió derrotado, la junta de Buenos Aires y posteriores gobiernos persistieron en someter al Paraguay.

Tanto Cabañas como Yegros, ricos hacendados y yerbateros, sabían que tras la expulsión de Belgrano se podían iniciar los cambios políticos que se estaban dando en diversas partes de la América colonial y al mismo tiempo librarse del yugo económico de Buenos Aires, postergados por la misión Espínola y Peña, el ultimátum y la invasión. Por otro lado, la acción militar de la junta de Buenos Aires fue utilizada por determinados sectores del Cabildo de Asunción para justificar un pedido de "ayuda" a los portugueses que pretendían incorporar la provincia a la corona de Carlota Joaquina. Y fue este nuevo peligro el que provocó que el 14 de mayo de 1811, el gobierno de Velasco fuera intervenido con el agregado de dos consocios hasta la realización de un congreso. Ese congreso destituyó a Velasco y estableció una junta de cinco miembros que de inmediato reiteró a Buenos Aires su decisión de autogobernarse.

La historiografía sobre la expedición militar al Paraguay[editar]

En general la historiografía paraguaya consideró a la expedición militar como una invasión conquistadora basándose en las Instrucciones dadas a Belgrano y en los oficios enviados por este a la Junta de Buenos Aires el 16 de diciembre, 24 de enero, 31 de enero y 14 de marzo de 1811, en los que manifestó claramente su objetivo. La expresión "conquista del Paraguay" apareció varias veces y los paraguayos, ahora en calidad de enemigos, fueron definidos como "salvajes" a los que sólo se "pueden convencer a fuerza de balas".[5]

Por su parte, la tradicional historiografía argentina dedicada a las "guerras de la independencia" la consideró como libertadora o auxiliadora. Esta corriente historiográfica se constituyó, desde 1887 y durante un siglo, en un compartimiento casi estanco, con pocas variaciones en los esquemas de análisis. Después de la Historia de Belgrano de Bartolomé Mitre, con Ricardo Levene como director de la obra colectiva Historia de la Nación Argentina, gran parte de los historiadores argentinos dedicados al tema fueron militares influenciados por la historiografía mitrista. A fines del siglo XX (1999), en la actualización de la Historia de la Nación Argentina hecha por la Academia Nacional de la Historia, fue nuevamente un militar, el general de brigada Goyret, el encargado del rubro guerra de la independencia (Vid. 11. Huestes, milicias y ejército regular).[49]

Juicio a Belgrano[editar]

El 6 de junio de 1811 la Junta Grande que gobernaba en Buenos Aires dispuso por decreto procesar a Belgrano por los procedimientos y su conducta militar en la expedición al Paraguay. El juicio debía realizarlo un consejo de guerra de oficiales generales, por lo que fue nombrado juez fiscal el coronel Marcos González Balcarce y secretario el capitán Juan Francisco Tollo, quienes debían recabar informaciones y tomar declaraciones. Ante la ausencia de cargos, el 8 de junio Balcarce pidió a la Junta que se publicase por bando u otro medio que todas las personas que quisieran formar cargos a Belgrano se presentasen a hacerlos, debido a que los participantes de la Revolución del 5 y 6 de abril de 1811 habían pedido su proceso, pero no se presentó ninguno. Lo mismo se hizo para los soldados que se hallaban en el ejército de la Banda Oriental al mando de José Rondeau y quisieran formar cargos, los cuales enviaron un oficio respondieron que no había un oficial ni un soldado que tuviera la menor queja que producir contra él. Pidió además Balcarce que se le remitieran todos los oficios a y de Belgrano y Rocamora y los antecedentes en poder de la Junta, lo cual ocurrió el 25 de junio.

  • Cargos y testigos

Entre el 26 de junio y el 11 de julio de 1811 comparecieron a declarar: Tomás de Rocamora, Gregorio Perdriel, el capitán Cayetano Martínez, el teniente Juan Mármol, el teniente Vicente Silva, el subteniente Felipe Callejo, el alférez José Antonio Segovia, Marcelino Sosa, José Ramón de Elorga. Los oficiales Martínez, Silva, Callejos y Elorga habían sido separados de la expedición y enviados a Buenos Aires por Belgrano. El 2 de agosto Belgrano proclamó por escrito su inocencia.

Uno de los principales cargos que se hicieron a Belgrano en el juicio que se le siguió por la derrota en el Paraguay fue que no reuniera las tropas de Misiones con el resto de su ejército. Belgrano en sus Memorias explicó que:

Pude haberle mandado que fuese por los pueblos de Misiones á Candelaria, pueblo sobre la costa sud del Paraná, con lo que habría ahorrado muchas leguas de marcha, pero como el objeto de mi venida á Curuzucuatiá, había sido, así por el mejor camino de carretas, como para alucinar a los paraguayos de modo que no supieran por qué punto intentaba pasar el Paraná, barrera formidable, le di la orden predicha.[50]

Otros cargos fueron que no repasó el Paraná en vez de luchar en Tacuarí, y que antes de dar batalla en Paraguarí no manifestó a la junta de guerra sus instrucciones de no aventurar batalla sin ventaja conocida.

  • Fallo

El 9 de agosto se dictó el fallo:[51]

Vistos con lo expuesto por el Excmo. Cabildo, alcaldes de barrio y oficiales del ejército del Norte, se declara que el general don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y constancia dignos del reconocimiento de la patria; en consecuencia, queda repuesto en los grados y honores que obtenía, y que se le suspendieron en conformidad de lo acordado en las peticiones del 6 de abril, y para satisfacción del público y de este benemérito patriota, publíquese este decreto en la Gazeta.

Referencias[editar]

  1. a b Newton, 1970, p. 60.
  2. Garavaglia, 2007, p. 277,nota 824.
  3. a b Best, 1960, p. 173.
  4. La definición como "conquistadora" aparece en algunos oficios confidenciales de Belgrano a la junta de Buenos Aires.
  5. a b Garay, 1897, p. 52-53.
  6. White, 1984, p. 34.
  7. Biblioteca de Mayo, 1963, p. 9, vol. 14.
  8. Hoyt Willliams, 1969, p. 62.
  9. Miguel Navarro Viola, Vicente Gregorio Quesada (eds.): Revista de Buenos Aires: historia americana, literatura y derecho (volumen 13, pág. 371). Buenos Aires: Impr. de Mayo, 1867.
  10. Manuel María Cervera: Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, 1573-1853 (volumen 2, pág. 280). La Unión de Ramón Ibáñey, 1907
  11. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 270.
  12. Instituto Belgraniano Central , 1982, p. 276.
  13. Archivo General de la Nación. 2.º, 4, Nº 15, folio 195 y sigs.
  14. Nuestras banderas: vexilología argentina (pág. 50). Buenos Aires: Dunken. ISBN 987-02-1809-1, 9789870218098.
  15. Facundo A. Arce: Entre Ríos en los albores de la Revolución de Mayo (pág. 60). Museo Histórico de Entre Ríos «Martiniano Leguizamón»: Nueva Impresora, 1960.
  16. Bernardello, 1984, p. 25.
  17. Belgrano, del algarrobo al ombú
  18. Nuestras banderas: vexilología argentina (pág. 48). Buenos Aires: Dunken. ISBN 987-02-1809-1, 9789870218098
  19. Adolfo P. Carranza: Archivo general de la República Argentina: publicación dirigida por Adolfo P. Carranza (volúmenes 7-8, pág. 22). Buenos Aires: Guillermo Kraft, 1896.
  20. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 335.
  21. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 384.
  22. Mitre, 1859, p. 286.
  23. Instituto Belgraniano Central , 1982, p. 646, tomo XII, vol. 1.
  24. Garay, 1897, p. 73, nota 51.
  25. Alberdi, 1974, p. 66-68.
  26. Molas , 1867, p. 218, Vol. XII.
  27. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 374, tomo IV.
  28. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 622, tomo III, vol. 1.
  29. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 377, tomo IV.
  30. Cardozo, 1940, p. 17.
  31. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 372, tomo IV.
  32. Paz, 1855, p. 347.
  33. Mitre, 1859, p. 283.
  34. Garay, 1897, p. 68.
  35. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 397, tomo III, vol. 1.
  36. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 432, tomo IV.
  37. Belgrano, 1944, p. 101-102.
  38. Chaves, 1959, p. 84.
  39. Molas, 1867, p. 211 vol.12.
  40. López, 1896, p. 341.
  41. Vittone, 1960, p. 81-83.
  42. Vittone, 1967, p. 38.
  43. a b Molas, 1957, p. 113-116.
  44. Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 488-489, tomo III, vol.1.
  45. Adolfo P. Carranza: Revista nacional: Historia Americana--literatura--jurisprudencia (pág. 34). Publicado por Calle Moreno (Buenos Aires), 1888.
  46. La Revolución de 1811 en la Banda Oriental. Autor: Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. Publicado por: Junta Departamental de Montevideo, 1962. Pág. 525
  47. Cardozo y Pivel Devoto, 1949, p. 11.
  48. Noticias históricas de la República Argentina (pág. 231). Buenos Aires: Impr. de G. Kraft, 1898.
  49. Chust, 2007, p. 33-37.
  50. Autobiografía. Pág. 10. Autor: Belgrano, Manuel. Editor: Francisco Etchelecu. ISBN 9871833199, 9789871833191
  51. Adolfo P. Carranza: Archivo general de la República Argentina: publicación dirijida [sic] por Adolfo P. Carranza (volumen 8, págs. 1-67). Buenos Aires: Guillermo Kraft, 1896.

Bibliografía citada[editar]

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  6. Cardozo, Efraím (1940). «La diplomacia de Belgrano en el Paraguay.». Sociedad de Historia Argentina 1 1939:  pp. 11-38 y Apéndice Documental. 
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