Combate de Cotagaita

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Combate de Cotagaita
Guerra de la Independencia Argentina/Guerra de la Independencia de Bolivia
Fecha 27 de octubre de 1810
Lugar Santiago de Cotagaita, intendencia de Potosí, actualmente Bolivia
Coordenadas 20°49′3.87″S 65°39′35.24″O / -20.8177417, -65.6597889Coordenadas: 20°49′3.87″S 65°39′35.24″O / -20.8177417, -65.6597889
Resultado Victoria española
Beligerantes
Junta de Buenos Aires[n. 1] Regencia de España[n. 2]
Comandantes
Antonio González Balcarce José de Córdoba y Rojas
Fuerzas en combate
Ejército Auxiliar del Perú (o del Norte):
Entre 600 y 900 hombres,
1 obús de 6" y 1 cañón de calibre 4
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg[1] Fortificación realista:
Entre 1175 y más de 1300 hombres,
10 cañones
Bajas
3 muertos y 6 heridos según parte de González Balcarce, 2 prisioneros y pérdida del cañón, 10 desertores 4 heridos según parte de Córdoba y Rojas

El combate de Cotagaita fue el primer enfrentamiento entre las fuerzas expedicionarias de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata instalada en Buenos Aires y las fuerzas realistas españolas obedientes al virrey del Perú. A su vez constituye el primer combate de las guerras de independencia hispanoamericanas en América del Sur.[2]

El combate fue un tiroteo de unas 4 horas que enfrentó a la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú (hoy conocido como Ejército del Norte) con el ejército levantado en el Alto Perú por el presidente de Charcas, Vicente Nieto, vanguardia del Ejército Real del Perú.

Tuvo lugar el 27 de octubre de 1810 en las fortificaciones de Santiago de Cotagaita, entonces parte de la intendencia de Potosí en el desintegrado virreinato del Río de la Plata, y hoy parte de la provincia de Nor Chichas en el departamento de Potosí en Bolivia.

Antecedentes[editar]

Bandera militar de armada y fortificaciones españolas de 1785. En esas fechas ondeaba también en el fuerte de Buenos Aires donde tenía su sede la Junta Grande sin ser una bandera nacional. La bandera nacional de Manuel Belgrano se comenzaría a usar en 1812. Las Cortes de Cádiz tomarían la bandera rojigualda del diputado Diego Muñoz-Torrero

El virrey José Fernando de Abascal y Sousa reincorporó provisionalmente las provincias altoperuanas al virreinato del Perú y designó al brigadier José Manuel de Goyeneche para comandar a las fuerzas realistas de intervención en el Alto Perú. Ante el avance del Ejército Auxiliar el presidente Nieto, de acuerdo con Francisco de Paula Sanz, gobernador de Potosí, decidió ocupar Jujuy, pero luego ordenó la concentración de tropas en Tupiza al mando de su mayor general, el capitán de fragata José de Córdoba y Rojas. Estas fuerzas quedaron rodeadas tras el pronunciamiento de Cochabamba del 14 de septiembre de 1810, y el de Oruro el 6 de octubre, ambos en favor de la Junta de Buenos Aires, y la llegada de Antonio González Balcarce a San Salvador de Jujuy con la vanguardia del ejército auxiliar el 20 de septiembre de 1810, compuesta por 500 hombres y 4 piezas de artillería.[3]

División de Córdoba y Rojas[editar]

Descripción de Nieto en carta a Gutiérrez de la Concha[editar]

En la carta que Vicente Nieto envió el 11 de agosto de 1810 al gobernador intendente de Córdoba, Juan Antonio Gutiérrez de la Concha, describió las tropas que a esa fecha ponía en movimiento en dirección hacia San Salvador de Jujuy:

(...) Jujui, en donde desde luego encontrará el Regimto de Tarija, a cuio coronel Marquez del Valle de Toxo, prevengo con esta fha. marche a cubrir dicho punto (...) Por ahora no podran marchar acia dho. citio otras, que las de Tarija, de qe tengo ablado: doscientos hombres bien instruidos, armados, disciplinados del Provicional de Potosí, ciento de Lansa del partido de Porco, todos los cuales hago ya en camino según las ordenes qe anteriormente he dado, doscientos con regular instrucción, y vien acreditados de la Provin.a de Chichas, qe tiene de ochenta, a cien fuciles, los que se incorporarán en el camino; y ciento y cinquenta en dos compañias llamados de voluntarios del Rey que antes eran de Montañeses, y Andaluces, y de quienes tengo gran confianzas, así pr qe sus Oficiales son veneméritos, y amantes a su Rey, como pr qe su Tropa, qe se alla en buena disciplina (...) Estas tropas llevan quatro cañones de Tren volante, los qe con suficiente número de buenos Artilleros marcharon hayer para la reunión en Tupisa

Carta de Vicente Nieto a Gutiérrez de la Concha

Nieto menciona que el 10 de agosto de 1810 habían partido de Chuquisaca las dos compañías de Voluntarios del Rey con un total de 150 hombres, junto con 4 cañones y sus artilleros. Los Voluntarios del Rey eran el remanente de la purga que Nieto hizo sobre la compañía de andaluces y la compañía de montañeses que llevó desde Buenos Aires en 1809. El 11 de agosto ordenó al marqués de Yavi (o del valle de Toxo) que marchara con el Regimiento de Tarija a ocupar San Salvador de Jujuy, pero el cabildo de esa villa había reconocido a la Junta de Buenos Aires el 25 de junio, y el 20 de agosto aviso a esa junta que había rechazado las órdenes del marqués. Los 200 hombres del Batallón Provincial de Potosí partieron de esa villa imperial el 21 de agosto al mando del comandante Indalecio González de Socasa[4] y arribaron a Tupiza el 2 de septiembre. Los ciento de Lansa del partido de Porco que menciona Nieto no aparecen en otras comunicaciones. Los 200 de Chichas eran los milicianos del Escuadrón de Dragones Voluntarios de Chichas reclutados en Tupiza y sus alrededores.

Descripción del espía enviado por el cabildo de Tarija[editar]

El 11 de septiembre de 1810 el cabildo de Tarija comunicó al nuevo gobernador de Salta, Feliciano Chiclana, lo informado por el alcalde Manuel Franco, que envió a Tupiza para averiguar las intenciones realistas. Franco informó sobre las tropas que vio en Tupiza lo siguiente:[5]

Que el quartel de la gente de Tupiza y sus inmediaciones es de 200 soldados que están todos los días desertando que unos se bienen a esta Villa, otros al pago de Pascaya de esta jurisdicción y otros se ocultan en los Cerros; Que el quartel de don Indalecio González resulta de 200 que han venido del Potosí, 150 de Chuquisaca y 150 chiriguanos neófitos de las reducciones de Azero, de suerte que este Quartel tiene 500 soldados y no tiene entre los 700 numerados los de don Indalecio mas armas de fuego que 150 fuciles y 2 pedreros; Que toda la gente está muy descontenta sobre ser de mala calidad (...)

Los 200 soldados del quartel de la gente de Tupiza son los milicianos del Escuadrón de Dragones Voluntarios de Chichas que Nieto menciona que se incorporararían en igual número en su carta. Los que se hallaban en el quartel de don Indalecio González son las tropas llegadas de Chuquisaca y de Potosí, los 200 del Batallón Provincial de Potosí y los 150 Voluntarios del Rey. Los 150 chiriguanos neófitos de las reducciones del río Azero no aparecen en otras comunicaciones y probablemente fueron empleados como no combatientes. Los 2 pedreros son cañones, faltando otros dos mencionados por Nieto. Luego de la partida de Franco debieron arribar a Tupiza los soldados veteranos del Real Borbón junto con Córdoba y Rojas.

Descripción de un espía de Güemes[editar]

El 7 de septiembre de 1810 el teniente gobernador de Jujuy, Diego Pueyrredón, comunicó a Chiclana una carta de Martín Miguel de Güemes en la que reproducía lo observado por uno de sus espías en Tupiza entre el 6 de agosto y el 3 de septiembre:

Razon de lo que se ha hecho en esta Villa de Tupiza desde el dia 6 de Ag° por orn del Sor. Govr. de Potosi, en dha fha se acuartelaron 16 Hombres y se publicó Bando qe al Sr Virrey de Lima, qe. no se hiciese caso de la Junta qe. era un engaño manifiesto el pensamiento de ella. El 19 de Ag° llegó orn de qe inmediatamte se mandasen unos oficios a los lugares y Pueblos de la Provincia, y qe se acuartelen 200 Hombres. Se cumplió lo mandado en el día, y dentro de 6 dias se juntaron los 200 Hombres (...) Estos se hallan acuartelados con 40 Fuciles (...) El 2 de Septre llegaron á este Pueblo las Tropas de Potosí (...) El mismo día a cosa de las 6 de la noche llegó un extraordin° con orn de qe no pasen hasta 2a orden.
Razon de las Armas, que han trahido, el Numero de Gente y su clase: 25 Artillers. con cuatro Cañoncitos los mismos, qe llebo a Chuquisaca el S°r. Nieto. 300 y Tantos Solds. Beteranos de los mismos abageños, qe Trajo Nieto, y entre ellos algos. Forasteros. Entre Potosinos é Indios Lanzeros qe an trahido del camino son 200; Unidos todos son 500 y con 200 de este Pueblo son 700 (...) Los Fuciles qe. han trahido son 400. Las Lanzas entre las qe. han trahido, y las qe. había en este Cuartel son 100 y tantas: y unidas todas las Armas son 440 Fuciles, 4 Cañones y 100 lanzas (...) Tupiza Septe. 3 de 1810.

Oficio de Diego Pueyrredón al gobernador Chiclana del 7 de septiembre de 1810

De acuerdo al espía el 6 de agosto de 1810 llegó a Tupiza la orden de no obedecer a la Junta de Buenos Aires, mientras que el 19 de agosto llegó la orden de reclutar a 200 milicianos en Chichas. El 2 de septiembre arribó González Socasa con las tropas y llegó la orden de no continuar hacia San Salvador de Jujuy. El espía dice que llegaron con 4 cañones llevados de Buenos Aires en 1809 y 25 artilleros, en consonancia con la carta de Nieto. La mención a los más de 300 soldados abajeños incluye a los 150 Voluntarios del Rey y el resto probablemente sean los Veteranos del Real Borbón que debieron arribar con Córdoba y Rojas unos días después al 2 de septiembre. Los 200 Potosinos é Indios Lanzeros son los del Provincial de Potosí y probablemente algunos lanceros del partido de Porco mencionados por Nieto.

En el acta capitular de Tarija del 23 de septiembre de 1810 se menciona un movimiento de tropas realistas en sus cercanías: su auxiliante tropa de Cinti se halla en el río San Juan distante a 20 leguas, lo que muestra que a esa fecha no habían llegado a Tupiza los lanceros de Cinti llevando entre 2 y 4 cañones. [6]

Combatientes según el parte de Córdoba y Rojas[editar]

Según el parte enviado a Nieto el 28 de octubre de 1810 Córdoba y Rojas dispuso sus tropas en Cotagaita en el siguiente orden:[7]

Orden general: Al toque de generala se reunirán todas las tropas del ejército en los puestos de la 1° y 2° línea del campamento y luego que se les mande ocupar los de defensa lo verificarán en el orden siguiente: La mitad del batallón de Puno ocupará el cerro de la izquierda, y el resto el de la derecha. El provincial de Potosí por mitades sostendrán los reductos 1° y 2° de la izquierda. El cuerpo de dragones de Chichas sostendrá el reducto del centro. Los veteranos el reducto de la derecha y los voluntarios del Rey el 2° de la misma banda. Entre el 1° y 2° reductos 20 lanceros de Cinti, entre 2° y 3° igual número, lo mismo entre el 3° y 4° e igualmente entre 4° y 5°. El resto de Cinti relevará todos los guardias del campamento y pueblo. Dos cañones de a dos en el reducto de la izquierda, igual número en el segundo, los cuatro de Cinti en el del centro y los cuatro de Puno entre los reductos de la derecha.

En la descripción aparecen los milicianos del Batallón de Puno con 4 cañones, que al mando del teniente coronel Narciso Basagoitía habían llegado del Perú como refuerzo enviado por Goyeneche. Según el historiador español Mariano Torrente en su libro de 1829 Historia de la revolucion hispano-americana los milicianos del Batallón de Puno eran 350 y habían arribado a Potosí el 29 de septiembre desde Oruro,[8] por lo que probablemente su sumaron directamente en Cotagaita luego de la evacuación de Tupiza.

De acuerdo a esa disposición, al resto de las menciones que Córdoba y Rojas hace en sus partes, a los informes de los espías y a la carta de Nieto, participaron del combate de Cotagaita:

La división se componía de 4 cuerpos de infantería, 2 de caballería que estaban desmontados, y la artillería, sumando al menos 1175 hombres sin contar a los chiriguanos del río Azero que no son mencionados por Córdoba y Rojas. En las comunicaciones que siguieron a la batalla de Suipacha Juan José Castelli informó el 10 de noviembre de 1810 a la Junta de Buenos Aires: (...) en el ataque falso de Cotagaita en que menos de trescientos hombres con dos piezas de artillería batieron á más de mil trescientos, apoyados de diez piezas (...). En el oficio de González Balcarce a la junta con fecha 6 de octubre de 1810 estimó: (...) que segun contestes noticias ascienden á mil quinientos hombres. (véase el oficio)

En los partes de Córdoba y Rojas son también mencionados: los ayudantes de campo capitán Manuel Gómez y Santos y teniente Manuel Sánchez Moscoso, ambos de voluntarios del Rey; el ayudante mayor del mayor general, subteniente del real Borbón, Juan José Vianqui; el capitán graduado de teniente coronel Francisco González de la Peña, comandante de las guerrillas de la línea de defensa; el vicario Mariano de la Torre y Vera; los cirujanos Isidoro Álvarez y Jaime Coll; el teniente de voluntarios del Rey Manuel de Orna y el subteniente del mismo cuerpo Anselmo Rial; los abanderados, del real Borbón Ramón García Pérez, y de voluntarios del Rey Luis Toribio Reyes.

El escritor boliviano Modesto Omiste (1840 - 1898) en su obra Memorias Histórico-Políticas sobre los Acontecimientos Ocurridos en Potosí, desde 1810-12 da una relación de las 4 compañías de 50 milicianos cada una (1°, 4°, 7° y 8°) del Batallón Provincial de Potosí que estuvieron en Cotagaita, mencionando como capitanes de las compañías a: José Estévez, Fermín Gastelú, Francisco Estévez, y Manuel de Villacián, respectivamente.[11]

Fortificación de Cotagaita[editar]

En conocimiento de lo ocurrido en Cochabamba, que impedía la llegada de los refuerzos prometidos por Goyeneche, así como también de que la vanguardia del Ejército Auxiliar se estaba reforzando en Yavi, Córdoba y Rojas decidió abandonar Tupiza el 10 de octubre y replegarse con todas sus tropas para fortificarse en Santiago de Cotagaita. Por este punto transitaba el camino más importante entre el Perú y el Río de la Plata, cerrando el acceso a Potosí. A diferencia de Tupiza, que se halla en un lugar abierto, Cotagaita se encuentra en el fondo de una quebrada seca que desemboca en el río Santiago, el cual la atraviesa de oeste a este separando dos cerros al norte del río de dos al sur. El pueblo de Santiago de Cotagaita se halla en la ribera norte del río. Córdoba y Rojas hizo construir 5 reductos y colocar dos baterías de 4 piezas de artillería a cada lado del pueblo sobre dos lomas que unió con una muralla de piedra, y un profundo foso a los pies de la misma por donde hizo correr el río. En la muralla intercaló otras 2 piezas de artillería.[12]

División de González Balcarce[editar]

El mayor general Antonio González Balcarce llegó a Yavi con la vanguardia del ejército auxiliar el 4 de octubre de 1810, deteniéndose allí en espera de la artillería que conducida por Calixto Ruíz Gauna partió de San Salvador de Jujuy el 6 de octubre.[13] Al enterarse de la evacuación de Tupiza, y sin esperar la llegada de la artillería, ordenó la salida de sus tropas de vanguardia desde Yavi, que el 11 de octubre ocuparon Tupiza y luego se detuvieron en Moxo a esperar la artillería y las tropas de Tarija.[14]

Camino a Yavi, desde la quebrada de la Cueva González Balcarce había enviado a Pedro Rafael Galup en busca de refuerzos a Tarija, recibiendo en Mojo más de 650 milicianos del Regimiento de Milicias Provinciales de Voluntarios de Caballería de Tarija al mando del alcalde Mariano Echazú y del teniente coronel José Antonio de Larrea, de los cuales ordenó formar 3 compañías de 100 hombres cada una. A falta de armamentos ordenó a Echazú que regresara a Tarija con los restantes dejando sus cabalgaduras, lo cual fue comunicado por González Balcarce a Francisco Ortiz de Ocampo el 16 de octubre de 1810: El partido de Tarija me remitió seiscientos hombres de excelente disposicion para que auxiliasen; pero cómo los más no trajeron armas solo he admitido trescientos entre los cuales se hallan mas de doscientos fusiles y el resto tiene espadas ó pistolas. (véase el oficio)

De acuerdo a la Relación de los individuos del regimiento real de artillería volante que han operado con todo valor y esfuerzo, el día 27 de Octubre de 1810, en Santiago de Cotagaita firmada en Potosí el 12 de diciembre de 1810 por el alférez Juan Pedro Luna, la fuerza del Real Cuerpo de Artillería que combatió en Cotagaita era de 24 artilleros y 3 naturales agregados,[15] estando al mando de Juan Ramón Urien, quien fue separado del mando luego del combate. En los partes de batalla Córdoba y Rojas expresa que sus enemigos portaban un obús de seis pulgadas vino por mi derecha y un cañón de a cuatro se mantuvo algo a mi izquierda.

Diversos autores bolivianos y güemesianos reducen a una mínima expresión la presencia de soldados provenientes de Buenos Aires en la división que atacó a Cotagaita, expresando que además de la acreditada presencia de 300 tarijeños, el resto de los soldados eran salteños y jujeños, aduciendo que el grueso del ejército se había detenido en Jujuy para aclimatarse y reponerse de las marchas. Sin embargo, Córdoba y Rojas menciona en sus comunicaciones a soldados andaluces, negros y mulatos, y arribeños, todos los cuales habían partido de Buenos Aires. Los negros y mulatos correspondían al Regimiento de Pardos y Morenos, los andaluces eran del Regimiento N° 5 de Infantería, y los arribeños del Regimiento N° 3 de Infantería.

El 12 de noviembre Castelli ofició a la junta la lista de desertores de la acción de Cotagaita, los cuales eran un cabo y dos soldados del Regimiento de Caballería de la Patria (ex Blandengues), 4 soldados del Regimiento de Húsares de la Patria (ex Húsares del Rey), un cabo y un soldado de la Infantería Veterana (Regimiento de Infantería de Buenos Aires), y un soldado de Artillería de la Unión (Cuerpo de Artillería Volante).[16] Todos los cuales correspondían a cuerpos salidos de Buenos Aires.

En cuanto al número de soldados, Córdoba y Rojas expresa: (...) tomándoles un prisionero del cuerpo de Andaluces, el que me dice que su fuerza consiste en novecientos hombres (...), sin embargo Juan José Castelli cuando comunica a la junta la victoria de Suipacha el 10 de noviembre de 1810 expresa: (...) como en el ataque falso de Cotagaita en que menos de trescientos hombres con dos piezas de artillería batieron á más de mil trescientos, apoyados de diez piezas (...).

Versión falsa de Luis Paz[editar]

Las unidades que integraban la división de vanguardia al mando de González Balcarce no fueron precisadas en las comunicaciones. Algunos autores copiaron[17] [18] la enumeración del historiador boliviano Luis Paz en su libro de 1913 Historia General del Alto Perú, hoy Bolivia:[19]

Los cuerpos que formaban la división patriota, a órdenes del general don Antonio Balcarce, fueron los siguientes: Batallón 1°., comandante Gregorio Perdiel; batallón 6°., comandante Carlos Forest; batallón Cazadores, comandante Manuel Dorrego; batallón blandengues, comandante Abrahan González; regimiento Húsares, comandante Martín Miguel Güemez; primer escuadrón de caballería, coronel Ramón Balcarce; segundo escuadrón de caballería, comandante Martín Pueyrredón; artillería (dos piezas), comandante Suárez.

Sin embargo este autor da una enumeración casi completamente falsa y posiblemente se equivoca de batalla, pues Gregorio Perdriel (y no Perdiel) el 1 de noviembre de 1810 se incorporaba a la expedición de Belgrano al Paraguay en la Bajada del Paraná, en donde ya se hallaba Juan Ramón González de Balcarce; Manuel Dorrego estuvo en Chile hasta febrero o marzo de 1811; el comandante de la artillería no era el desconocido Suárez sino que Juan Ramón Urien, mencionado en el parte por González Balcarce; Carlos Forest se hallaba en Buenos Aires como parte del Regimiento de la Estrella; Juan Martín de Pueyrredón no integró la expedición; Abraham González todavía vivía como civil en la Banda Oriental; el Batallón Cazadores no existía entonces, lo mismo que los batallones 1° y 6°, que eran regimientos; no había un Batallón Blandengues pues era un cuerpo de caballería; Martín Miguel de Güemes (y no Güemez) no integró el regimiento Húsares, sino que estaba con las milicias de Tarija, que Luis Paz ignora en la enumeración.

Intercambio de notas[editar]

Al llegar en las primeras horas de la mañana la vanguardia del Ejército del Norte frente a la fortaleza, González Balcarce ordenó atrincherarse en el lugar denominado Portugalete y envió a la fortaleza a Santiago Carreras con una carta —que fechó con fecha del día siguiente— a exigir el reconocimiento a la junta:[20]

Las tropas de la capital que se hallan á la vista de V.ds ni vienen á hacer conquistas ni ha derramar la sangre de sus connacionales y compatriotas. El tirano de la Europa está en posesion de la Metropoli, y para conservar á nuestro augusto y desgraciado soberano el señor don Fernando VIl este rico patrimonio de su corona es necesario reunir los votos de los pueblos por medio de Diputados para que un Congreso general establezca el gobierno á que han de sugetarse estas Provincias mientras que la península se halla en aquel estado; Buenos Aires no aspira á mandarlas, y es una impostura atribuirle á este principio la remision de la fuerza: sabe si que los pueblos interiores, sin escepcion ninguna tiene sus mismos sentimientos, y que no pueden demostrarlo por la opresion á que los han reducido los tiranos mandatarios; contra esta original conducta se dirigen los batallones de mi mando; si V.des están decididos á sostenerla, ván á avanzar á todo coste; pero si Vds. quieren agregarse á la justa causa que los conduce, en ellos, en mi y en cuantos constituyen la Expedicion de auxilios encontrarán V.ds la mejor disposicion para perpetuarse la union y fraternidad que debe reinar y que venimos buscando.
Dios G.de á V. m° a°
Cuerpo de la Vanguardia del ejército Auxiliar en las inmediaciones de Santiago de Cotagaita, 28 de Octubre de 1810.
Señores Generales, Comandantes de los cuerpos y oficiales de las tropas del Alto Perú.

Córdoba y Rojas respondió:[21]

Acabo de recibir el oficio de Vd. con fecha de mañana; y aunque deberia ser dirijido á mi como General en jefe, viniendo rotulado á los Generales, Comandantes y oficiales del ejército de mi mando, los he hecho juntar á presencia del mismo parlamentario y todos unanimemente han dicho, que los sentimientos de la Junta de Buenos Aires son muy contrarios á lo que manifiestan sus papeles públicos y espresa Vd. en su enunciado: Que se halla Vd. muy equivocado en decir, que el voto de los pueblos del Alto Perú sea igual en sentimiento á la que fué Capital del Virreinato, pues uno que otro faccioso que haya en ellos, no constituye generalidad. Todos los pueblos y el ejército de mi mando están dispuestos á rechazar con las armas á los que intenten invadir posesiones tan preciosas de nuestro Rey Fernando. Si Vd. cree que puede vencer debe atacarnos siguiendo su plan de operaciones; pero le advierto que el conquistar el Perú es obra muy árdua pues son muchos los enemigos y obstáculos que tiene que vencer, siendo el primero un respetable ejército, que está a mis inmediatas órdenes, el que desde luego cumplirá su deber, pues tienen muy impresa en su imaginación la viva imagen de nuestro desgraciado monarca el señor don Fernando VII, á quien han de defender hasta dejar de existir.
Dios G.de á V. E. m.s a.
Cuartel general de Cotagaita, Octubre 27 de 1810. José de Córdoba y Roxas.
Sr. Don Antonio Gonzalez Balcarce, Mayor General de las tropas de Buenos Aires

El combate[editar]

Negado el reconocimiento, y con solo una hora de descanso de los soldados, el ataque de González Balcarce comenzó a las 10 de la mañana y finalizó a las dos de la tarde. Los atacantes se dividieron en tres columnas y se intercambió fuego durante cuatro horas, no pudiendo expulsar a los realistas de sus trincheras.

El ataque principal se produjo contra los reductos de la derecha, siendo rechazadas varias cargas y finalizando con la salida de los soldados del Real Borbón y voluntarios del Rey para desalojar a los atacantes que ocupaban la altura de Portugalete. El ataque a los reductos del centro y de la izquierda también fue rechazado, saliendo los dragones de Chichas fuera de las trincheras, mientras que los provinciales de Potosí y los milicianos de Puno lograron desalojar a los atacantes de un cerro aledaño.

Córdoba y Rojas describió el combate según su punto de vista en un oficio enviado a Nieto el mismo día:

Las columnas enemigas que estaban desordenadas a mi frente se dividieron en dos y avanzaron por las faldas de la cordillera de cerros que forman la quebrada, un obús de seis pulgadas vino por mi derecha y un cañón de a cuatro se mantuvo algo a mi izquierda, con estas dos piezas únicas que han tenido, rompieron el fuego a tiro largo a las diez y media de la mañana, y hallándome yo en el reducto del centro, hice se le contestase con dos cañones de a 4”; así siguieron avanzando aunque en pelotones, desordenados, y trataron de establecer su artillería sobre una altura que dominaba mi línea de defensa en donde hay situado un molino a quien no había hecho destruir más que sus corrales y alguna tala de árboles, por no causar gran daño al propietario y pueblo que se sostiene de él, pero conociendo sus ideas, y que tal vez sostendrían esta posesión con fusileros en la cúspide de un cerro, a cuya meseta está situado, me dirigí al 4° y 5° reducto que estaban haciendo buen fuego de cañón, y mandé que las dos compañías veteranas del real Borbón a las órdenes del capitán graduado de teniente coronel don Juan de Dios Cabero e igual número de los voluntarios del Rey al mando del bizarro capitán don José Fernando de Hontaneda pasasen la quebrada del camino de Portugalete, y ocupasen la altura. Si yo me hubiese detenido un corto momento en tomar esta determinación, desde luego hubieran sacado los enemigos grandes ventajas de aquel puesto, pues sus tropas empezaban a ocuparlo cuando llegaron las cuatro compañías enumeradas quienes atacando vivamente a ochenta hombres que allí se hallaban los desalojaron haciéndoles huir vergonzosamente, con no poca pérdida de muertos y heridos en su retirada, y la de dos prisioneros de los cuerpos de andaluces y arribeños que se rindieron; habiendo tenido por nuestra parte herido al capitán Cabero un soldado veterano y dos voluntarios del Rey.
Visto por los enemigos que la posición del molino les era ya desventajosa por ser nosotros dueños de la altura que lo domina, avanzaron el obús sin embargo de mi continuado fuego, y lo apoyaron en un rancho del frente de mi reducto del centro, en que estaba el distinguido teniente comandante de artillería don Miguel Mujía, y a tiro muy corto rompieron nuevamente el fuego con bastante viveza. La columna de mi izquierda siguió adelante con el cañón de a cuatro sostenido por los negros y mulatos que ocuparon el cerro del camino de la quebrada de Cinti, pero los fuegos vivos y bien dirigidos del subteniente de artillería don Luciano Cabral, a quien había encargado del primer reducto de la izquierda, cuyo nombre es Real Fernando, no sólo los contuvo, sino que les hizo grandes destrozos.
Los granaderos del provincial de Potosí reforzaron la altura en que estaba apoyado éste, y con parte de tropa de la división de división de Puno que la ocupaban se batieron muy bien con los negros y mulatos. Así continuaba el fuego de una y otra parte cuando a las dos y media, y después de cuatro horas de combate empezaron a retirarse llevándose el obús bajo los fuegos de su fusilería atrasada en los altos de la espalda, y hallándome yo con cuatro cañones desmontados de los diez que tenía y sin más de 40 balas rasas de a dos, tuve que hacerlos cesar y contentándome con verlos correr, pues aunque hubiera picado su retaguardia como tenía premeditado y dispuesto no lo pude verificar a causa de que fugándose los arrieros me faltaban las 600 mulas pedidas.

Parte del Córdoba y Rojas sobre el combate de Cotagaita

Exmo Sor.
El 27 me dirijí á atacar las fortificaciones enemigas en Cotagaita como lo verifique á las dies de la mañana, desde cuia hora, hasta las dos de la tarde se sostubo de ambas partes el fuego más activo que puede imaginarse pero reconociendo que no era posible penetrar hasta las trincheras enemigas, dispuse retirarme, lo que se efectuó con el mejor orden, sin que se atreviesen los contrarios á perseguirme, ni á salir uno solo de sus parapetos. En la misma tarde acordamos en una Junta de Guerra, que era indispensable retroceder á reforzarnos, proveernos de municiones de Artillería, subsistencias, y caballerías pues si tan extrema la escaces de estos articulos que no hay absolutamte. como poder operar por su falta: mi dirección á Suipacha, donde esperaré los auxilios indicados, y las superiores ordenes de V. E. para lo que debo executar.
El Capitan D. Santiago Carrera impondrá V. E. circunstanciadamte. de lo ocurrido en dha. accion y de lo demas que es preciso facilitar para volver á internarnos prontamte. como interesa.
Dios guarde á V. E. ms. as. Mashara 29 de Octre. de 1810.
—Exmo Sor.—Antonio Gonzalez Balcarce.

Parte de González Balcarce

Cuando ya se hallaba el ejército en Potosí el tarijeño José Antonio de Larrea escribió una relación a la Junta de Buenos Aires dando detalles de la participación de las milicias de Tarija en el combate de Cotagaita, confirmando la presencia de Martín Miguel de Güemes como capitán agregado a su regimiento:

(...) con el resto de mi tropa que había quedado a mis órdenes y habiendo llegado a las diez y media del día, encontramos que ya habían roto la acción, entré con mi gente de la que se dispuso para el ataque, en ocasión que ya los tarijeños que los trajo por delante el señor general al comando del capitán don Martín Güemes, y don Pedro Galup, se hallaban sosteniendo el punto por donde los enemigos desfilaban a cortarnos la retaguardia, el que lo defendieron con la mayor bizarría, frustrando el intento del ejército contrario, con lo que pudimos lograr la retirada, después de un fuego el más activo, de cuatro a cinco horas (...)

Oficio de José Antonio de Larrea a la Junta de Buenos Aires

El 16 de noviembre de 1810 Calixto Ruiz Gauna envió un oficio a la junta expresando:

El 27 del próximo pasado octubre dispuso dicho señor mayor fuese en calidad de emisario al ejército enemigo el capitán don Santiago Carrera, pero no habiendo sido admitidas las propuestas que llevaba, se rompió el fuego que duró más de tres horas lográndose con esta tentativa el reconocimiento y disposición de las fuerzas enemigas, desengañándose así ese jefe de lo que le habrían asegurado en orden a que se pasarían a nosotros luego de enfrentadas las tropas. El corto número de las nuestras, el haberse logrado por entonces el fin propuesto, el excesivo calor de aquel día, y demás bien premeditadas medidas del señor Balcarce, fueron suficientes motivos para que dispusiese la retirada en el mejor orden, y aunque yo le propuse, según mi práctica en los caminos, el atacarlos en una trasnochada, no nos resolvimos a ello, consultando la mayoría de fuerzas. Sin embargo, nuestras tropas hostigadas del calor excesivo de aquel día, y enervados con el que mantienen en sus esforzadas empresas, se acercaron a beber agua de las trincheras enemigas, y el capitán don Diego Saavedra con los ayudantes, bebieron igualmente, y se pasearon con el mayor denuedo. Nuestra primer retirada fue al paraje nombrado Casón, en donde por orden del señor Balcarce, trinqué la artillería y nos retiramos al de la Ramada el 28, buscando seguidamente en el de las Peñas Amarillas pasto para las mulas.

Versiones controversiales[editar]

En 1871 el exgobernador salteño Miguel Otero escribió sus Memorias, que permanecieron inéditas hasta 1946 cuando fueron publicadas bajo la dirección de Miguel Solá. En ellas Otero hizo una controversial descripción del combate de Cotagaita, del que no participó ya que se hallaba en Chuquisaca, adjudicando a Martín Miguel de Güemes el comando de las tropas y responsabilizándolo por la derrota. Afirmó también en contra de los documentos históricos que las tropas participantes solo eran de Salta y de Tarija, y que Vicente Nieto en persona comandó la defensa de la fortaleza.[22]

Por la mañana del 27 de octubre arribó a la vista de Cotagaita la primera división de la Patria, al mando de su comandante en Jefe Dn. Martín Güemes, compuesta por tropas de Salta y de un batallón de milicias de Tarija, perteneciente a la misma provincia. Con un valor imprudente y atolondrado en dispersión. Puesto fuera de tiro reunió su tropa y, manteniéndola formada en el llano, subió el cerro de su izquierda o del Oeste, para observar y reconocer con un anteojo la fortificación del enemigo, operación que debió ejecutar antes de emprender el ataque, pero hace el necio al fin (...) Vio que no tenía fuerzas para vencer tan seria dificultad, y no teniendo allí más agua que la del río, que iba por contra la muralla enemiga, se retiró al Vallecito de Cazón, legua y media más de acá de Cotagaita. Allí permaneció con su división , manteniendo descubiertas sobre el enemigo hasta el 31 del mismo octubre, en que el General Nieto destacó a su Jefe de Estado Mayor Córdova con 700 ó 800 hombres a perseguirlo (...)

La versión de Otero concuerda con la del cónsul británico en Buenos Aires (de 1825 a 1832), Woodbine Parish, quien en 1839 publicó el libro Buenos Ayres and the Province of the Rio de la Plata, traducido al español en 1852 por Justo Maeso:[23]

Aprestóse en consecuencia una columna de 800 a 1000 hombres de las provincias de Salta, Jujuy y Tarija, que al mando del comandante Dn. Martín Güemes, salió al encuentro de Nieto, que se había atrincherado y fortificado en Santiago de Cotagaita de una manera inespugnable. Güemes sin embargo de la superioridad del enemigo, que era más del doble en número, disciplina y armamento y que estaba a cubierto de una trinchera y foso por donde pasaba todo el agua del río, lo atacó el 27 de octubre del mismo año de 1810 y fue rechazado como debía serlo (...)

Otra versión controversial de Otero, coincidente con Parish y recogida por varios autores, es la de que Vicente Nieto estaba al frente de las tropas en el combate de Cotagaita:[24]

Desde muchos días antes del 27 de octubre, y no después como lo supone Castelli, había llegado el Gral. Nieto con su división a Cotagaita, y había concluido ya sus fortificaciones, reducidas a colocar una batería de cuatro piezas en la loma de la izquierda (...)

Retirada[editar]

Al agotar las municiones de los cañones, González Balcarce dispuso retirarse sin haber logrado asaltar las trincheras, resultando tres muertos y 6 heridos en sus filas y el abandono de su cañón realizado por Urien. La retirada se realizó sin que Córdoba y Rojas ordenara una persecución debido a que su caballería estaba desmontada y la noche anterior los arrieros escaparon con 600 mulas. Solo dos días después envió dos columnas hacia Tupiza:

Para completar la victoria deshaciendo a los enemigos que van huyendo en completa dispersión he mandado, dos destacamentos de ciento cincuenta hombres cada uno bajo las órdenes de los capitanes don Francisco González de la Peña y don José Fernando de Hontaneda (...)

Después de las acciones de Cotagaita, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza y luego hacia el río Suipacha, a la espera de refuerzos, lugar en donde poco después lograron después su primer triunfo, la batalla de Suipacha.

Los dos comandantes difieren en sus partes respecto a la retirada, que según González Balcarce fue por propia voluntad y en orden: dispuse retirarme, lo que se efectuó con el mejor orden; mientras que Córdoba y Rojas escribió que estaban huyendo en completa dispersión.

Bajas[editar]

En cuanto a las bajas, Córdoba y Rojas comunicó durante el combate que tengo la desgracia de que se me han desmontado tres piezas de cañón, y tengo herido aunque levemente, al valiente capitán Cabero (Juan de Dios Cabero) y que tomándoles un prisionero del cuerpo de Andaluces. En el oficio detallado expresa: haciéndoles huir vergonzosamente, con no poca pérdida de muertos y heridos en su retirada, y la de dos prisioneros de los cuerpos de andaluces y arribeños que se rindieron; habiendo tenido por nuestra parte herido al capitán Cabero un soldado veterano y dos voluntarios del Rey.

González Balcarce en el oficio del 1 de noviembre solo admite que En la del 27 hemos tenido tres muertos y seis heridos, entre los cuales estaba El atolondrado y covarde comte. de Artilleria D. Juan Ramon Urien.

Notas[editar]

  1. El nombre Provincias Unidas del Río de la Plata no fue usado oficialmente hasta el 22 de noviembre de 1811.
  2. Los jefes militares estaban subordinados al virrey del Perú, que a su vez reconocía al Consejo de Regencia de España e Indias.

Referencias[editar]

  1. Bandera militar de las fortificaciones de la monarquía española
  2. En general se considera que las guerras de independencia comenzaron en 1810, pero otras corrientes históricas incluyen los alzamientos de 1809 como parte de esas guerras.
  3. La Guerra de la Independencia en el Alto Perú. Pág. 50. Autor: Emilio A. Bidondo. Editor: Círculo Militar, 1979
  4. Vida, pasión y negocios: el propietario de la viña San Pedro Mártir, Indalecio González de Socasa (1755-1820): Potosí y Cinti a fines de la Colonia y en la Guerra de la Independencia. Pág. 90. Autor: Esther Aillón Soria. Editor: Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, 2009. ISBN 999059306X, 9789990593068
  5. Jornadas de Estudios sobre Güemes: Efectuadas en la ciudad de Salta, Republica Argentina, durante los dias 15, 16 y 17 de junio de 1971, al cumplirse el sesquicentenario del fallecimiento del general don Martin Miguel de Güemes. Pág. 27. Editor: n.p., 1972
  6. Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata (reimpresión). Pág. 61. Autor: Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach. Editor: Plural editores, 2009. ISBN 9995412241, 9789995412241
  7. Biblioteca de Mayo: Colección de obras y documentos para la historia Argentina, Volumen 14. Pág. 84-85. Colaborador: Congreso de la Nación. Senado de la Nación. Publicado en 1963
  8. Historia de la revolucion hispano-americana. Pág. 90. Autor: Mariano Torrente. Publicado en 1829
  9. Por el Rey, la Fe y la Patria: El Ejército Realista Del Perú en la Independencia Sudamericana, 1810-1825. Volumen 51 de Colección Adalid, pág. 212. Autor: Julio Mario Luqui-Lagleyze. Editor: Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica, 2006. ISBN 8497812220, 9788497812221
  10. Estudios históricos. Pág. 75. Autor: Miguel de los Santos Taborga. Editor: Luis Paz. Editor: Impr. Bolivar de M. Pizarro, 1908
  11. Obras escogidas. Selección de sus memorias histórico-políticas sobre los acontecimientos ocurridos en Potosí, desde 1810-12. Pág. 88-89. Volumen 1. Autores: Modesto Omiste, Carlos Medinaceli. Editor: Talleres de la "Editorial del estado,", 1941
  12. Historia del General Güemes y de la provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina. Escrito por Bernardo Frías. Publicado por Est. Tip. de "El Cívico", 1907. Pág. 107
  13. Historia de la Argentina: Los primeros gobiernos patrios, 1810-1813. Pág. 180. Autor: Vicente D. Sierra. Editor: Editorial Científica Argentina, 1962
  14. Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata (reimpresión). Pág. 65. Autor: Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach. Editor: Plural editores, 2009. ISBN 9995412241, 9789995412241
  15. Historia de la artillería argentina. Pág. 220. Autor: Pedro Enrique Martí Garro. Editor: Comisión del Arma de Artillería "Santa Barbara", 1982
  16. Archivo general de la República Argentina, Volumen 2, pág. 44. Autor: Archivo General de la Nación (Argentina). Editor: G. Kraft, 1894
  17. Véase por ejemplo de copia de este error: Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata. Pág. 69. Autor: Eduardo Trigo O'Connor d'Arlach. Editor: Plural editores, 2009. ISBN 9995412241, 9789995412241
  18. Otro ejemplo de copia de Luis Paz: Jornadas de Estudios sobre Güemes: Efectuadas en la ciudad de Salta, Republica Argentina, durante los dias 15, 16 y 17 de junio de 1971, al cumplirse el sesquicentenario del fallecimiento del general don Martin Miguel de Güemes. Pág. 30. Editor: n.p., 1972
  19. Historia General del Alto Perú, hoy Bolivia, Volumen 2, pág. 119. Autor: Luis Paz. Editado en Sucre, 1913
  20. Archivo general de la República Argentina: Publicacion dirijida por Adolfo P. Carranza, Volúmenes 1-2. Pág. 40-41. Autor: Archivo General de la Nación (Argentina). Editor: Adolfo P. Carranza. Editor: G. Kraft, 1894
  21. Archivo general de la República Argentina: Publicacion dirijida por Adolfo P. Carranza, Volúmenes 1-2. Pág. 41-42. Autor: Archivo General de la Nación (Argentina). Editor: Adolfo P. Carranza. Editor: G. Kraft, 1894
  22. Biblioteca de Mayo: Colección de obras y documentos para la historia Argentina, Volumen 14, pág. 104. Congreso de la Nación. Senado de la Nación. Publicado en 1963
  23. Buenos Aires y las provincias del Rio de la Plata: desde su descubrimiento y conquista por los Españoles, Volumen 2, pág. 218. Autor: Sir Woodbine Parish. Editor: Benito Hortelano, 1853
  24. De güemes a Rosas. Pág. 16. Autor: Miguel Otero. Editor: Sociedad Impresora Americana, 1946

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]