Dámaso I
| San Dámaso I | |
|---|---|
| Papa de la Iglesia católica | |
| 1 de octubre de 366 – 11 de diciembre de 384 | |
| Predecesor | Liberio |
| Sucesor | Siricio |
| Información personal | |
| Nacimiento | 305, Egitania, Gallaecia (actualmente Portugal) |
| Fallecimiento | 11 de diciembre de 384, Roma |
San Dámaso I fue el 37.º papa de la Iglesia Católica. Nació en el 304, probablemente en Gallaecia[1] o Lusitania,[2] siendo por tanto hispano romano; y murió el 11 de diciembre del 384 en Roma.[1] Fue papa desde el año 366 hasta su muerte. Es el décimo octavo papado más largo con 18 años, 2 meses y once días (un total de 6.646 días).[3] Su onomástica es el 11 de diciembre. Su nombre en latín significa domador.[4]
Su vida coincidió con la subida de al trono Constantino I, con la reunión y nueva división del Imperio Occidental y Oriental romano, con la expansión del arrianismo, los problemas sucesorios y la proliferación de antipapas; así como con la expansión y legitimación del cristianismo a manos del Emperador Constantino y la adopción posterior por parte de Teodosio I como la religión del Estado Romano. Se presentó como un papa fuerte actuando como unificador y centralizador del poder de la Iglesia y el Imperio, en consonancia con las necesidades del contexto histórico.
Su entrada al trono papal estuvo manchada de continuas disputas y controversias, obteniendo la intervención y el apoyo del emperador. Así, fue denunciado por asesinato y adulterio en sus primeros años como papa siendo absuelto, pero quedando sin comprobar finalmente si dichas acusaciones eran ciertas o estaban motivadas por el conflicto cismático con los partidarios de arrianismo. Fue el creador de la doxología «Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén» y el introductor del uso de la voz hebraica «Aleluya»; restauró la Basílica de San Lorenzo Extramuros, y ordenó la histórica traducción latina de la Biblia conocida popularmente como «Vulgata».
Contenido |
[editar] Prepapado
Dámaso nació en Egitania, Gallaecia (atualmente Portugal) Creció en Roma, y tras haber enviudado su padre, se hizo clérigo, se ordenó como lector, fue hecho diácono, y finalmente presbítero en la Iglesia de San Lorenzo.[5]
Su padre, llamado Antonio, era sacerdote, probablemente de Gallaecia. El nombre de su madre, Laurencia (Lorenza), ha sido descubierto a finales del siglo XIX.[1] Tuvo una hermana pequeña llamada Irene.[5]
[editar] Elección y disputa
Dámaso se obligó con juramento solemne ante el pueblo y el resto del clero a no recibir jamás otro papa mientras viviese Liberio. Cuando el papa Liberio fue desterrado por el emperador Constantino II a Beraea (Berea), Tracia, en el 354, Dámaso era ya archidiácono de la iglesia romana y siguió a Liberio en el exilio.[6]
Sin embargo pronto estuvo de vuelta a Roma, convirtiéndose en el secretario del papa San Liberio, y del antipapa San Félix,[4] tomando en gran medida en el gobierno de la Iglesia.[6]
De esta forma, habiendo muerto el papa Liberio el 24 de septiembre de 366, Dámaso fue elegido papa a los 62 años de edad y consagrado por Lorenzo, obispo de San Lucina, en la Basílica de Lucina[5] el 1 de octubre del 366, pero un importante número de conservadores seguidores del difunto papa Liberio lo rechazaron, y escogieron al diácono de éste, Ursicinus (Ursicino), partidario de arrianismo de Milán,[7] siendo consagrado de forma simultánea a Dámaso por Pablo, obispo de Tivoli, y apoyado por los diáconos y el laicado en general, mientras que otra facción, antes leal al antipapa Félix II, apoyaba a Dámaso, lo que provocó a principios de octubre una pugna por la consideración de sumo pontífice llegando incluso al derramamiento de sangre.[8] Tal fue la violencia que los dos prefectos (praefecti) de la ciudad fueron llamados para restaurar el orden y condujeron a los simpatizantes de Ursicino a los suburbios y, según Ammianus Marcellinus, en la basílica liberiana de Sicininus se desencadenó el desenlace con hasta ciento treinta y siete personas muertas.[9]
Tras esto, Juvenco, uno de los prefectos de Roma, propuso el destierro de Ursino y de los diáconos Amancio y Lupo, sus principales favorecedores, a la Galia.[5] El emperador Valentiniano, tras tres días de trifulcas, repuso el orden, reconoció a Dámaso, y conminó en el año 367 desterrando a Ursino y sus colaboradores a una colonia, por lo que San Dámaso, gracias al apoyo de los prefectos y del Emperador, quedó como sumo pontífice, y, aunque posteriormente Valentiniano les permitió volver a Milán, al conspirar de nuevo, dos meses más tarde les prohibió totalmente volver de nuevo a Roma o su entorno, enviándolos de nuevo a la Galia.[5] De esta forma, los partidarios del antipapa se reunieron en Milán junto a los arrianos y continuaron pretendiendo su sucesión y persiguiendo a Dámaso hasta la muerte de Ursicino.
[editar] Comienzos del papado
Desde sus inicios como papa, Dámaso se mostró intrasigente frente a otras doctrinas cristianas, tal y como exigía la Iglesia romana del momento deseosa de lograr unidad y centralismo por diversos motivos. El Imperio romano se comenzaba a dividir, formado un imperio en occidente y otro en oriente, pudiendo funcionar la figura de la Iglesia como nexo entre ambas partes. Además la figura del emperador se consolida en el dominado. En donde adopta una forma mística, legitimada y enviada por Dios, que busca el centralismo del poder mediante el apoyo de la Iglesia.[10]
Por otro lado, la Iglesia comienza a adquirir el papel de director político y vehículo y creador del saber de la época. Tratando de unificar las ciencias y aunar y centralizar el poder, rechazando como herejía todo aquello que se considera por entonces como mágico, irracional o contrario a la autoridad cristiana; por lo que se impone frente a cualquier otra doctrina. Este objetivo se busca mediante el desarrollo de una estrategia de cinco brazos:[10]
- Unificar los sagrados,
- perseguir y condenar las otras interpreaciones doctrinales,
- lograr el apoyo del Imperio,
- excolmugar a los sectores contrapuestos y
- centralizar el poder en la figura del papa.
[editar] Medidas contra la oposición doctrinal
De esta forma, en dos concilios romanos, en los años 368 y 369 respectivamente, Dámaso condenó el apolinarismo y el macedonialismo.[1] Del mismo modo, en el año 370 Dámaso formó en Roma un concilio para determinar las medidas contra el arrianismo creciente. Ursacio de Singuidón y Valente de Mursa fueron condenados y Atanasio de Alejandría fue nombrado para llevar a cabo el empuje contra los arrianos.
Así, el año 373, Aujencio y todos sus adherentes fueron condenados y excomulgados. Además se confirmaron las confesiones la Nicea, y todo lo que se había hecho en perjuicio de ella en la Asamblea de Rimini se declaró nulo.[5] Aprovechándose más tarde, durante el sínodo romano del año 374, para promulgar el Canon de Escritura Sagrada, es decir, una lista de los libros de los Viejos y Nuevos Testamentos que deben ser considerados la palabra inspirada de Dios.[11]
Con la intención de realizar una centralización del poder eclesiástico e imperial, Jerónimo de Estridón consigue que el 29 de julio del 370 el emperador Valentiniano prohibiera a los eclesiásticos y monjes dirigirse a viudas y huérfanos para persuadirlos con la intención de obtener de ellos donaciones y herencias. Dámaso hizo que la ley fuese estrictamente observada.[1] De la misma forma también hizo cumplir otros edictos del emperador, especialmente aquellos referentes a la prohibición que se había impuesto a todos los eclesiásticos y religiosos de meterse en las casas de las viudas y en las de las doncellas huérfanas, y de recibir algún don de las mujeres que dirigían.
La primacía de la Santa Sede fue defendida de manera enérgica mediante actas y decretos imperiales,[12] donde basa la supremacía eclesiástica de la Iglesia Romana en las propias palabras de Jesucristo y no en decretos conciliares. En consonancia continúa con su cruzada y en el año 377, en un concilio en Roma, condena a Apolinario y a su discípulo Timoteo, obispo de Alejandría. La persecución a posturas divergentes motivó que muchos se retractasen y juraran fidelidad a la doctrina oficial para evitar la condena pública, proliferándo así un extremismo ideológico de parte de algunos eclesiásticos.[5]
Cabe destacar que las reformas impulsadas en este período, que tuvieron una clara tendencia a unificar el culto, dieron origen a algunas de las tradiciones más antiguas del cristianismo, en particular del catolicismo. Entre otras cosas se le atribuye la intruducción de la voz hebrea aleluya[13] y el reconocimiento del obispo de Roma como el predominante entre todos.[4] En consonancia con esto Optato, obispo de Milevi, publica su obra en donde lista a los obispos de Roma empezando por Simón Pedro y terminando en Dámaso.[5] Siendo éste el único documento conocido con información sobre algunos de ellos.
[editar] El Vicariato
Cuando en el 379 Iliria fue separada del Imperio de Occidente, Dámaso se movió para salvaguardar la autoridad de la Iglesia romana dentro del imperio creando una vicaría apostólica y nombrando para ella a Ascolio, obispo de Tesalónica. Éste fue el origen del Vicariato papal, que estuvo ligado a la Santa Sede un largo período de tiempo.[1] Apoyado por éste, continuó condenando otras conductas divergentes, y de esta forma convocó al Concilio de Aquileya en el año 381. En el cual se condenaría a Paladio y a Secundiano, obispos de la provincia de Llírico.[5]
Un caso especial es el de Prisciliano, que fue condenado por el Concilio de Zaragoza en el 380. Considerado un hereje, su caso llamó la atención de Dámaso, quién trató en vano de liberarlo. Se sospecha que esta excepción se debe a que Dámaso era, por parte paterna, de origen gallego, al igual que Prisciliano.[1]
Finalmente, con el decreto de Teodosio I, «Del fide católica», el 27 de febrero del 380 se declaró como la religión del Estado Romano al cristianismo predicado por san Pedro, de la cual Dámaso era cabeza suprema y, por lo tanto, primer beneficiario de dicho acto.[14]
Tras la muerte de Teodosio se produce la división del Imperio Romano. Para evitar la confrontación religiosa, la Iglesia Oriental recibió una gran ayuda económica y apoyo de Dámaso contra el arrianismo a través de Basilio de Cesárea.[1] De la misma forma, Dámaso también envió legados al Concilio de Constantinopla en el año 381,[1] y posteriormente, con relación al Cisma Meletiano en Antioquía, y junto con Atanasio y Pedro de Alejandría simpatizaron con el partido de Paulino que se postulaba como representante de la ortodoxia de Nicea.[1]
Dámaso siguió en su línea centralizando el poder eclesiástico bajo su figura, frente al poder imperial y político. Años después apoyó la petición de los senadores cristianos y del emperador Graciano ante los senadores no cristianos para retirar el Altar de Victoria del Senado.[15]
[editar] Críticas y denuncias en su contra
Habiendo muerto Atanasio en el año 373, aumentó la presión de los arrianos quienes obligaron a su sucesor, Pedro de Alejandría, a buscar refugio en Roma. Allí permanecería cinco años a la espera de que la situación se volviese favorable. Durante este tiempo muere el emperador Valentiniano y resurge un antipapa, Ursicino, quién con el apoyo del Luciferismo intenta imponerse a Dámaso como autoridad suprema de la Iglesia romana.
Así, en el destierro al que los llevó el recientemente difunto emperador, los partidarios de Ursicino lanzaron una acusación de adulterio que fue presentada contra Dámaso en el 378 ante la corte imperial, siendo exonerado por el propio emperador Graciano.[16] Luego, un concilio ratificaría su inocencia y excomulgaría a los acusadores.[17]
Tiempo después Ursicino, junto a un judío llamado Isaac, acusó al papa ante el emperador Teodosio; pero considerando éste que su relación con Dámaso era imprescindible tomó la denuncia como calumniosa e Isaac fue severamente castigado y desterrado a un paraje en España.[18]
Aunque no salió condenado, muchos, tanto dentro como fuera de la sociedad cristiana, vieron en él a un hombre cuyas ambiciones mundanas pesaban más que sus preocupaciones pastorales. Praetextatus, un aristócrata rico y sacerdote pagano, bromeaba refiriéndose a Dámaso diciendo: «Háganme obispo de Roma y me haré cristiano».[9] Incluso algunos de sus críticos llamaban a este tema «la cuestión delicada al oído de las damas».[9]
[editar] La Vulgata
Finalmente, en el sínodo del 374, expidió un decreto en el cual se hizo un listado de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento. Por ello, le pidió al historiador Jerónimo de Estridón utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.[19] Jerónimo viajó entonces a oriente para hacer vida eremítica y volvió años después a Roma, pasando durante algún tiempo a ser su secretario particular.[1]
Cuando Dámaso envió a Jerónimo a realizar su revisión de las versiones hebreas más tempranas de la Biblia, éste realizó una traducción conocida como la Vulgata, que fue popularizada por estar escrita en latín. Esta versión fue aprobada por el Concilio de Trento en 1546, adoptada oficialmente en la liturgia[19] y empleada por la Iglesia Católica durante cerca de quince siglos[4] sustituyendo a la Vetus Latina y provocando que el latín se convirtiera en la lengua principal del culto.
Durante diez años, Dámaso y Jerónimo compartieron correspondencia, en donde se realizaron preguntas y cuestiones sobre distintos temas de índole religiosa y político-eclesiástica. Actualmente se conocen ocho cartas, seis de Jerónimo a Dámaso y dos de Dámaso a Jerónimo.
[editar] Correspondencia de Jerónimo y Dámaso
[editar] Carta XV a Dámaso
Esta carta, escrita en el 376 o 377, ilustra la actitud de San Jerónimo respecto a su visión de Roma, sostenida por Dámaso en este periodo, siendo un gran amigo y admirador suyo. En ella, se refiere a Roma como la escena de su propio bautismo y como una iglesia donde la fe verdadera ha permanecido intacta; y, acatando la estricta doctrina de la salvación sólo dentro del palio de la Iglesia romana, San Jerónimo realiza dos preguntas:
- ¿Quién es el verdadero obispo de los tres que demandan dicha consideración para sí en Antioquía?
- ¿Cuál es la terminología correcta para hablar de la Deidad, de tres o de uno? Con esta última pregunta, además, adjunta su propia opinión.
- 1. Desde el Este, trastornado por las contiendas de muchos años que subsisten entre sus pueblos, poco a poco se rasga las vestiduras ante el Señor, tejido supremo en todas partes, [1] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. ya que los zorros destruyen el viñedo de Cristo [2] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. y desde entre las cisternas rotas que no sostienen agua alguna es difícil de descubrir «la fuente sellada» y «el jardín» [3] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Yo pienso que es mi deber consultar al trono de Pedro, y dar vuelta a una iglesia cuya fe ha sido elogiada por Pablo [4] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Reclamo el alimento espiritual a la iglesia de dónde he recibido el traje tradicional de Cristo.[5] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. El amplio espacio de mar y tierra que está entre nosotros no puede disuadirme de buscar «la perla de gran valor». [6] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Donde se encuentre su cuerpo, estarán las águilas situadas una junta a la otra [7] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.. Los niños malos han malgastado su patrimonio; sólo usted mantiene su herencia intacta. El fructífero suelo de Roma cuando recibe la semilla pura del Señor da fruto un centuplicado; pero aquí el trigo sembrado se ahoga en los surcos y nada crece, al contrario de la cizaña o la avena. [8] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. En el Oeste el Sol de honradez Mal. iv. 2. es incluso ahora creciente; en el Este, Lucifer, que cayó del cielo, [9] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. una vez más ha puesto su trono encima de las estrellas. Isa. xiv. 12. Sois la luz del mundo, 272272 Matt. v. 14. sois la sal de la tierra, [10] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. sois navíos de oro y de plata. Aquí sois navíos de madera o de tierra 274274 2 Tim. ii. 20. que esperan la barra de hierro 275275 Rev. ii. 27. y el fuego eterno.
- 2. Sin embargo, aunque su grandeza me aterrorice, su bondad me atrae. Del sacerdote exijo el depósito de la víctima, del pastor la protección debida a la oveja. Lejos de todo lo qué es arrogante; deja el estado de su majestad romana a un lado. Mis palabras van dirigidas al sucesor del pescador, al discípulo de la cruz. Como yo no sigo a ningún líder salvo a Cristo, entonces no me comunico con nadie excepto su beatificación, que está con el trono de Pedro. ¡Por esto, yo pienso, es la roca sobre la cual la iglesia está construida! 276276 Matt. xvi. 18. Esta es la casa donde solo el cordero de Pésaj puede ser comido correctamente. 277277 Ex. xii. 22. Este es el arca de Noé, y él que no es encontrado en ella fallecerá cuando la inundación sobrevenga.278278 Gen. vii. 23. Pero desde la razón de mis pecados me he dirigido yo mismo a este desierto que está entre Siria y el desperdicio incivilizado, no puedo, debido a la gran distancia entre nosotros, requerir siempre de su santidad lo sagrado del Señor.279279 I.e. el pan de la Eucaristía, en este tiempo enviado por un obispo al otro en señal de comunión; o posiblemente la alusión es diferente, y lo que Jerónimo quiere decir decir es: «Usted es el oráculo de Dios, pero debido a mi situación presente no puedo consultarle». Consecuentemente aquí sigo a los confesores egipcios 280280 Ciertos obispos desterraron de su vez por Valens. quienes comparten su fe, y anclan mi frágil arte bajo la sombra de su gran navío. No sé nada sobre Vitalis; rechazo a Meletius; no tengo nada que ver con Paulinus.281281 Los tres demandantes rivales con Dámaso por el trono de Antioquía. Él que no se une a usted se dispersa;282282 Matt. xii. 30. el que no está con Cristo es un anticristo.
- 3. En este momento, siento decir, que aquellos arrianos, los campenses, 283283 Posiblemente por acampar. Los meletianos, eran llamados así porque, privados de acceso a las iglesias de la ciudad, tuvieron que adorar al aire libre, fuera de sus paredes. tratan de obtener de mí, romano cristiano, la fórmula inaudita de tres hipóstasis. 284284 ὑπόστασις en hebreo es sustancia, excepto en Alejandría, donde era habitual para hablar de una hypostasis como ousia (Ousia es un término con gran carga histórica. Inicialmente "herencia" (en el texto del evangelio del hijo pródigo: "Dame la parte de la ousia que me toca"), luego con la filosofía aristotélica pasa a ser "sustancia" pero tomando la "sustancia" en su sentido de opuesto a accidentes) en la Naturaleza Divina. Pero en Alejandría, desde Origen hacia abajo, las tres hypostases habían sido atribuidos a la Deidad. Se han aportado dos explicaciones a esta última fórmula: (1) Que Alejandría ὑπόστασις fue tomado en el sentido de πρόσωπον, de modo que por tres hypostases se propusiera únicamente tres personas. (2) Que «tres hypostases» fuera un significando inexacto de la expresión «tres personas hipostáticas» o «hipóstasis triple». Ésta última parece ser la verdadera en consonancia con lo escrito por Newman en Arians of the Fourth Century (Arrianos del Cuarto siglo), Apéndice IV. En los textos griegos de Patrología y Nuevo testamento normalmente la traducción literal queda subordinada a la traducción que se le ha dado al latín y cómo esta ha sido asumida en el ámbito teológico posterior. Y esto, también, tras de la definición de Nicæa 285285 En el credo niceno el Hijo, como se declara, «es de una sustancia [οὐσία] con el Padre» y el Decreto de Alejandría, 286286 Este decreto permitió al fórmula de tres hipóstasis para que fuera susceptible de una interpretación ortodoxa. Esto, sin embargo, no animó su empleo. en el cual el Oeste se ha unido. ¿Dónde, quisiera yo saber, están apóstoles de estas doctrinas? ¿Dónde está su Pedro, su nuevo doctor en los gentiles? Les pregunto lo que las tres hipóstasis se supone que significan. Ellos contestan que tres personas subsistiendo. Vuelvo a insistir en que ésta es mi creencia pero ellos no están satisfechos por el significado, ellos exigen el término. Seguramente algún veneno secreto está al acecho en las palabras. «Si cualquier hombre se rechaza», grito, «reconocer tres hipóstasis en el sentido de tres cosas hipostatizadas, que son tres personas subsistiendo, les deja el anatema». Aún, porque no asumo sus palabras soy tachado de hereje. «Pero, si alguno, entendiendo por esencia «hipóstasis» '287287 οὐσία. niega que que en las tres personas haya una hipóstasis, él no tiene ninguna parte en Cristo». Porque ésta es mi confesión yo, como usted, estamos marcados por el estigma del modalismo.
- 4. Si usted considera adecuado promulgar un decreto; entonces no vacilaré en hablar de tres hipóstasis. Ordene un nuevo credo para reemplazar el niceno; y luego, ya seamos arrianos o los ortodoxos, hará una confesión para todos nosotros. En toda la gama del estudio secular, «hypostasis» nunca significó nada cercano a esencia ¿Y yo pregunto, puede alguno ser tan profano para hablar de tres esencias o sustancias en la Deidad? Hay una naturaleza de Dios y es única; y éste y sólo éste realmente lo es. El absoluto ser no derivó de ninguna otra fuente, es todo propio. Todas las demás cosas que son todas las cosas creadas, aunque parezcan ser no lo son. Había un tiempo en el que ellas no eran, y el que una vez no fue puede dejar de ser. Sólo Dios es eterno, es decir, quien no tiene ningún principio, realmente merece ser llamado una esencia. Por lo tanto también Él dice a Moisés desde la zarza «soy quien soy» y le dice a Moisés que diga «-yo soy- me ha enviado a vosotros».Ex. iii. 14. Como los ángeles, el cielo, la tierra, los mares, todos existieron entonces, debe haber sido como el absoluto ser que Dios reclamó para él, al que llama esencial, que al parecer era común a todo. Pero porque su naturaleza solo es perfecta, y porque en las tres personas allí subsiste como una Deidad, realmente es una naturaleza; quienquiera que en nombre de la religión declara que hay en la Deidad tres elementos, tres hipóstasis, es decir, esencias, se esfuerza realmente de afirmar tres naturalezas de Dios. ¿Y si esto es verdadero, por qué somos cortados por muros de Arius, cuándo en la falta de honradez somos uno con él? Deje a Ursicinus ser compañero de su bendición; deje que Auxentius se asocie con Ambrosio. 290290 Auxentius, obispo arriano de Milano. ¡Pero quizás la fe de Roma nunca va en esa dirección! ¡Quizás los corazones devotos de sus gentes nunca son infectados por tales doctrinas impías! Déjenos estar satisfechos por hablar de una sustancia y de tres personas sustituíbles perfectas, iguales, coeternas. Déjenos mantener una hipóstasis si ese es su deseo, y no hablar en absoluto de tres. Es un mal signo cuando los que piensan la misma cosa usan palabras diferentes. Déjenos estar satisfechos por la forma de credo que hasta ahora hemos usado. O, si usted lo piensa que es correcto que yo debiera hablar de tres hipóstasis, explicando lo que quiero decir con ellas, estoy preparado para asumirlo. Pero créame, hay veneno ocultado bajo su miel; el ángel de Satán se ha transformado en un ángel de luz.291291 2 Cor. xi. 14. Ellos dan una explicación plausible del término «hypostasis»; aún cuando profeso sostenerlo en el mismo sentido ellos me llaman hereje. ¿Por qué ellos son tan tenaces por una palabra? ¿Por qué se abrigan bajo la lengua ambigua? Si su creencia corresponde a su explicación, no los condeno por mantenerlo. Por otra parte, si mi creencia se corresponde con sus opiniones expresadas, ellos deberían permitirme exponer en adelante su significado en mis propias palabras.
- 5. Imploro su bendición, por lo tanto, por el Salvador del mundo crucificado y por la Trinidad consubstantial, para autorizarme por carta a usar o rechazar este fórmula de tres hipóstaticas. Y no sea que la oscuridad de mi morada presente puede confundir a los portadores de su carta, le ruego que lo dirija a Evagrius, el presbítero, con quien usted se entiende bien. Pido que usted también se manifieste ante con quien debo de comunicarme en Antioquía. Espero que no sea con los campenses ya que ellos -con sus aliados, los herejes de Tarsus 293293 Estos parecen haber sido a semiarrianos o macedonianos. Silvanus de Tarso era su líder reconocido. sólo desean la comunión con usted predicar con mayor autoridad su doctrina tradicional de tres hipóstasis.
- San Jerónimo de Estridón, Carta XVI enviada a San Dámaso.[20]
[editar] Carta XVI a Dámaso
Esta carta, escrita unos meses después de la precedente, es otra petición a Dámaso para denunciar que la presión de los arrianos aumenta cada vez más y para que éste se pronuncie al respecto. Además, San Jerónimo declara que su respuesta a las facciones contrarias al régimen de Roma en Antioquía queda ejemplificada de tal forma que «únicamente quién se una a la silla de Pedro será aceptado por mí», mostrando su apoyo incondicional a Dámaso.
Por su importunidad, la viuda en el evangelio finalmente logra que le dejen explicarse[11] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.; y de la misma forma que lo consigue, un amigo le induce a darle el pan durante la medianoche, cuando la puerta está cerrada y los criados están en la cama.[12] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Los rezos del patrón convencen a Dios.[13] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Nineveh fue salvado por sus lágrimas de la ruina inminente causada por su pecado.[14] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Por lo que al final, uno se pregunta, ¿estas referencias no son exageradas? A esto doy respuesta: «que usted, en su grandeza, me considera a mí en poco, usted, el pastor rico, no me desprecie, la oveja enfermiza».[15] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. El propio Cristo trajo al ladrón de la cruz al paraíso,[16] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. y para mostrar el arrepentimiento nunca es demasiado tarde. Él se convirtió en la muerte de un asesino, en un mártir. Con mucho gusto Cristo abraza al hijo pródigo cuando vuelve;[17] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. y, abandonando las noventa y nueve, el pastor bueno lleva a casa sobre sus hombros a la pobre oveja abandonada.[18] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. De ser un perseguido, San Pablo se convierte en un predicador. Sus ojos corporales están cegados para limpiar los ojos de su alma,[19] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. y quien una vez ató a los criados de Cristo con cadenas antes del consejo de los judíos[20] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. vive después a gloria en la bondad de Cristo.[21] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Como ya le he escrito,[22] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. quien ha recibido el traje tradicional de Cristo en Roma está ahora detenido en la basura que confina Siria. Sin embargo, ninguna sentencia de destierro ha pasado ante mí; el castigo que sufre se lo ha causado a sí mismo. Pero, como dice el poeta pagano: «No cambian su forma de pensar sino el cielo que el mar atraviesa».[23] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. El enemigo infatigable me sigue de cerca, y los asaltos que sufro en el desierto son más severos que nunca; para delirios de frenesí de los arrianos y los poderes mundiales lo apoyan. La Iglesia está dividida en tres facciones y cada una de ellas está impaciente por cogerme para sí. La influencia de los monjes es de alto nivel y está dirigida contra mí. Mientras tanto, sigo gritando: «Únicamente quién se una a la silla de Pedro será aceptado por mí». Meletius, Vitalis, y Paulinus, todos afirman querer henderle, y yo podría creer la aserción si la hubiera afirmado sólo uno de ellos. Como parece, o dos de ellos o los tres son culpables de falsedad. Por lo tanto imploro su bendición, por la cruz de nuestro Señor y la pasión, esas necesarias glorias de nuestra fe, ya que usted sostiene oficio apostólico, para dar una decisión apostólica. Sólo dígame por carta con quién debo comunicarme en Siria, y rezaré por usted para que pueda sentarse en el juicio entronizado con los doce;[24] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. que cuando envejezca, como Pedro, usted pueda sea alzado, no por sí mismo, sino por otro; y que, como Pablo, pueda convertirse en un ciudadano del reino divino.[25] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. No desprecie un alma por la cual Cristo murió.[26] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- San Jerónimo de Estridón, Carta XVI enviada a San Dámaso.[21]
[editar] Carta XVIII a Dámaso
Este escrito realizado en Constantinopla en el año 381 por San Jerónimo. En él se explican los detalles la visión registrada en el sexto capítulo del Libro de Isaías, y se extiende detallando su significado místico, además de estudiar el significado del término serafín (en hebreo, «seraphim» es una orden de ángeles con seis alas cada uno, descritos por «Isaiah» en la Biblia).
Algunos de mis precursores muestran al Señor sentado sobre un trono, Dios Padre, y utilizan la figura del serafín para representar al Hijo y el Espíritu Santo. No estoy de acuerdo con ellos, Juan expresamente nos dice que es Cristo, y no el Padre, a quien el profeta vio. [...] La palabra serafín podría significar brillo o inicio del discurso, y los dos serafines simbolizan el Viejo y Nuevo Testamento. ¿No se quemó nuestro corazón dentro de nosotros (dijeron los discípulos) mientras Él nos abrió las Escrituras?[27] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. Además, el Antiguo testamento está escrito en hebreo, y ésta es, incuestionablemente, la lengua original del hombre.[...] Independemente, leemos en el Antiguo testamento y lo encontramos también en el Evangelio, y lo que leemos en los Evangelios se deduce del Antiguo Testamento. No hay ninguna discordia entre ellos, ningún desacuerdo. En ambos Testamentos se predica la Santa Trinidad.
- San Jerónimo de Estridón, Carta XVIII enviada a San Dámaso.[22]
La carta es sensible a pruebas, lo que permite meticulosidad de los estudios de Jerónimo. No sólo hace varias citas a versiones griegas de Isaías en apoyo de su argumento, sino que vuelve al hebreo original y realiza interpretaciones que chocan en muchos casos con aquellas ya consagradas.[22]
[editar] Carta XIX a Jerónimo
En esta breve carta, enviada a San Jerónimo en el año 383, Dámaso le pide una explicación sobre la palabra Hosanna.[23]
[editar] Carta XX a Dámaso
En este texto escrito en Roma en el año 383, Jerónimo expone la respuesta a la pregunta del anterior. Analizando el error de Hilaria de Poitiers, que supuso la expresión significarse «el rescate de la casa de David», continúa mostrando que en los evangelios que es una cita del Salmo CXVIII (Súplica de David) y que su significado verdadero es redimir apelando a las escrituras en hebreo mientras afirma:[24]
[editar] Carta XXI a Dámaso
En esta carta Jerónimo, a petición de San Dámaso, da una explicación minuciosa de la parábola del hijo pródigo.[25]
[editar] Carta XXXV a Jerónimo
En esta correspondencia, escrita en Roma en el año 384 a. C., Dámaso realiza cinco preguntas a Jerónimo:[26]
- ¿Cuál es el significado de las palabras «aquél que matare a Caín recibirá una venganza diez veces más mayor»?[28] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- Si Dios ha hecho todas las cosas buenas, ?cómo es que le pide a Noé que se encargue de los animales impuros, y le dice a Pedro «no puedes llamar ordinario aquello que Dios ha purificado»?[29] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- ¿Cómo es que en el versículo 16 del capítulo XV del Génesis se aseguró que «con la cuarta generación volverán a reunirse de nuevo» para afirmarse en el versículo 18 del capítulo XIII del Éxodo que «en la quinta generación los hijos de Israel que se acercaron a las tierras de Egipto»?
- ¿Por qué Abraham recibió la circuncisión como señal de su fe?[30] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- ¿Por qué Dios dejó a Isaac, que era un hombre honrado y el entregado a Él, convertirse en «el estafador de Jacob»?[31] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- San Jerónimo de Estridón, Carta XXXV enviada a San Dámaso.[27]
[editar] Carta XXXVI a Dámaso
Este carta recoge las respuesta que San Jerónimo proporciona a Dámaso en referencia al anterior escrito. Para las preguntas segunda y cuarta remite a Dámaso a las escrituras de Tertuliano, Novaciano y Origen. Para las otras tres detalla distintas respuestas concisas al respecto.[27]
- Sobre la primera pregunta, San Jerónimo entiende que puede significar «el asesino de Caín completará siete veces la venganza que debe ser ejecutada sobre él».[32] La plantilla {{ref}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.
- Jerónimo de Estridón propone tratar el versículo 18 del capítulo XIII del Éxodo junto con versículo 16 del capítulo XV del Génesis. 16, suponiendo que en un lugar la tribu de Levi se remite a otro en la tribu de Judas. Él sugiere, sin embargo, que las palabras dadas en el capítulo LXX «en la quinta generación»"es más probable que signifiquen «adornado» o «cargado».
- En respuesta a la pregunta sobre Isaac, San Jerónimo afirma:
[editar] Notas
[editar] Construcciones, restauraciones y escritos
La construcción más destacable de Dámaso fue la basílica de San Lorenzo Extramuros o «Casa de Dámaso», una basílica de Roma dedicada al diácono romano y mártir San Lorenzo. Fue construida bajo su propio mandato y convertida en su propia casa en el año 380.[28] Posteriormente restauró la básilica y la dotó con instalaciones para los archivos de la Iglesia Romana. Además construyó la basílica de San Sebastián en la Vía Apia y adornó de mármol el lugar conocido como La Platonia (Platona) en honor al supuesto traslado temporal a ese lugar en el año 258 de los cuerpos de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso.[1]
Dámaso construyó un baptisterio en honor de Simón Pedro que todavía se conserva en las criptas vaticanas. También secó esta zona subterránea para que los cuerpos que se enterraran allí (beati sepulcrum juxta Petri) no pudieran ser afectados por agua estancada o por inundaciones.[1]
Existen escritos que confirman que también compuso varios resúmenes epigramas de diversos mártires y santos y algunos himnos en verso y prosa, pero ninguna de dichas obras se ha conservado. Sólo han sobrevivido algunas cartas, la mayoría espurias.[29]
[editar] Muerte
Tras haber vivido 80 años y gobernado la Iglesia 18 años murió el 11 de diciembre del año 384 y fue enterrado según el Liber Pontificalis junto con su madre y su hermana en una de las catacumbas de las iglesias que había hecho edificar entre los cementerios de Calixto y Domitilla en el camino de Ardea, hoy conocida como Vía Ardeatina o Vía Argentina; en la tumba que él mismo se había preparado alejada de las cenizas de los mártires, donde después se construyó sobre su sepulcro la basílica de San Dámaso.[4] Sin embargo parece que sus restos mortales fueron trasladados a la Iglesia de San Lorenzo[30] antes de que esta fuera destruida.
Las ruinas de la Iglesia de San Dámaso fueron descubiertas en 1902 por monseñor Wilpert, quien encontró también el epitafio dejado por su madre. Gracias a ello se supo que su nombre era Lorenza, que había estado sesenta años viuda y que murió a los ochenta y nueve años tras haber conocido a sus bisnietos.[1]
En 1928 la Asociación Pro Catacumbas de San Dámaso, encargada de por El Vaticano para la conservación y excavación de las mismas, estaba recaudando fondos para sufragar los gastos de conservación y estudios de las catacumbas de San Dámaso, para lo que solicitaron la emisión de unos sellos al gobierno español y al pontífice Pío XI. La autorización llegó mediante la orden 13/07/1928 que estableció que sólo se venderían en Santiago de Compostela y en Toledo, por lo que se emitieron dos series de dieciséis valores cada una con la imagen de Pío XI y Alfonso XIII.[31]
[editar] Bibliografía
- Gacto Fernández, Enrique, Juan Antonio Alejandre García y José María García Marín, «Manual Básico de Historia del Derecho: Temas y Antología de Textos», pp.166-167. Lasex, 2006. ISBN 84-922890-0-7
[editar] Referencias
- ↑ a b c d e f g h i j k l m n Thomas J. Shahan (traducción de Félix Carbo), San Dámaso I, Papa, La Enciclopedia Católica, acceso 26 de junio de 2007.
- ↑ José Antonio Vaca de Osma, embajador de España, «Historia de España para jóvenes del siglo XXI», editorial Rialp, Alfa y Omega. Acceso 31 de julio de 2007.
- ↑ Profesor Franco Maria Boschetto 20 Papi Più Longevi della Storia, acceso 24 de septiembre de 2007 (en italiano).
- ↑ a b c d e San Dámaso I, Papa, ACI Prensa, «Lo que todo católico necesita saber», acceso 20 de septiembre de 2007.
- ↑ a b c d e f g h i Conoceréis la Verdad, San Dámaso era español de nacimiento; nació en el año 304, acceso 24 de septiembre de 2007.
- ↑ a b Reverendo Alban Butler, The Lives or the Fathers, Martyrs and Other Principal Saints Vol.III («Las Vidas de los Padres, Mártires y otros Santos Principales Vol.III») (en inglés)
- ↑ Ambrosio de Milán, Epístola IV.
- ↑ Faustino y Marcelino «Libello Precum», P.L. XIII, 83-107.
- ↑ a b c Biographybase, Pope Damasus I Biography, acceso 24 de septiembre de 2007 (en inglés).
- ↑ a b Gacto Fernández, Enrique; Alejandre García, Juan Antonio y García Marín, José María (1997), Manual básico de historia del derecho: temas y antología de textos (primera edición), Laxes, pp. 166-167, ISBN 84-922890-0-7, http://books.google.com.ar/books?id=7ymzOwAACAAJ
- ↑ cfpeople.org. «Defending the Faith, St. Damasus I» (en inglés). Consultado el 24 de septiembre de 2007.
- ↑ Johannes Dominicus Mansi, Sacrorum conciliorum nova et amplissima collectio, capítulo VIII, versículo 158. Venecia, 1759-1798.
- ↑ conoze.com. «San Dámaso I». Consultado el 18 de agosto de 2007.
- ↑ Código Teodosiano, capítulo XVI, versículos 1 y 2.
- ↑ Ambrosio de Milán, Epístola 17, versículo 10.
- ↑ Johannes Dominicus Mansi, Sacrorum conciliorum nova et amplissima collectio, capítulo III, versículo 628. Venecia, 1759-1798.
- ↑ Liber Pontificalis, traducción de Louis Marie Olivier Duchesne, 1877.
- ↑ Den Katolske Kirke Den hellige pave Damasus I (~305-384), acceso 24 de septiembre de 2007 (en noruego)
- ↑ a b Asociación Bibliotecológica de Guatemala
- ↑ Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XVI. To Pope Damasus. (Carta XV. Al Papa Dámaso)
- ↑ Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XVI. To Pope Damasus. (Carta XVI. Al Papa Dámaso)
- ↑ a b Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XVIII. To Pope Damasus. (Carta XVIII. Al Papa Dámaso)
- ↑ Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XIX. To Pope Damasus. (Carta XIX. Al Papa Dámaso).
- ↑ a b Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XX. To Pope Damasus. (Carta XX. Al Papa Dámaso).
- ↑ Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XXI. To Pope Damasus. (Carta XXI. Al Papa Dámaso).
- ↑ Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XXXV. To Pope Damasus. (Carta XXXV. Al Papa Dámaso).
- ↑ a b c Cristhian Classics Ethereal Library, Letter XXXV. To Pope Damasus. (Carta XXXV. Al Papa Dámaso).
- ↑ «San Lorenzo in Damaso», por Chris Nyborg.
- ↑ Jaffé,«Reg. Rom. Pontif»., Leipzig 1885, pp. 232-254.
- ↑ Catholic.net, Dámaso I, Santo, acceso 8 de noviembre de 2007.
- ↑ Oswald Schier, Manual de la Filatelia española, Fundación A. de Figueiredo para la filatelia, Madrid, 2000. ISBN 84-931700-0-3
[editar] Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Dámaso ICommons.- Thomas J. Shahan (traducción de Félix Carbo), San Dámaso I, Papa, La Enciclopedia Católica.
- Biografía de San Dámaso I en Santoral Católico de www.divinavoluntad.net
- Christian Classics Ethereal Library, correspondencia de Jerónimo de Estridón (en inglés):