Catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos

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Varios historiadores han sostenido que la población indígena experimentó una catástrofe demográfica, sin embargo para otros historiadores esto es discutido. La cuantía de tal debacle, dónde se cree que lo hubo, y sus causas siguen siendo objeto de controversia y debate. Dicha disminución, no ha sido registrada para la población originaria del Viejo Mundo (colonizadores europeos y esclavos negros secuestrados en África), que en algunas regiones mantuvo considerables grados de mestizaje con la población indígena.

Un número indeterminado de indígenas, pero en cualquier caso estimado en varios millones, vivía en América en el momento en el que el primer viaje de Cristóbal Colón inició un periodo histórico de contactos a gran escala, desconocidos hasta entonces, de los habitantes del viejo mundo con América. El contacto de un puñado de potencias europeas con lo que consideraron el Nuevo Mundo llevó a la conquista y colonización del continente americano por los habitantes de las potencias coloniales, con millones de emigrantes (no siempre voluntarios) del "Viejo Mundo", mayoritariamente africanos, estableciéndose permanentemente en América.

Historiadores y demógrafos suelen coincidir en el hecho de que las enfermedades infecciosas inexistentes en América, portadas por los conquistadores y colonizadores europeos, principalmente la viruela, fueron un factor principal del colapso, afectando masivamente a la población indígena americana que no poseía defensas contra las mismas. También se menciona como causas del colapso a las muertes de indígenas causadas en las guerras y violencia de la conquista, así como las condiciones de explotación de los indígenas. Los historiadores y demógrafos discrepan acerca de en qué grado contribuyeron unas y otras a la debacle demográfica, pero existe consenso sobre la realimentación de ambos grupos de causas.

En ocasión del Quinto Centenario de la llegada de los europeos a América, cumplido en 1992, diversas organizaciones indígenas, intelectuales y dirigentes políticos, principalmente americanos, renovaron los debates sobre el tema y denunciaron lo que a su criterio se trató de un genocidio.

La población americana antes de 1492[editar]

Antecedentes[editar]

Si bien los investigadores varían en sus estimaciones sobre la cantidad de habitantes que existía en América a la llegada de los conquistadores y el porcentaje en que disminuyó la población desde entonces, hay un consenso general en que, efectivamente la población americana disminuyó en el primer siglo de la conquista de América, y que esa disminución fue considerable.

Más allá de ese consenso general los investigadores se han dividido tradicionalmente en minimalistas y maximalistas según propongan cantidades más bajas o altas, tanto para la población precolombina como para la mortalidad posterior.

En la actualidad existen tres corrientes historiográficas con posturas divergentes respecto a la población americana precolombina:[1]

  • La corriente alcista, defendida fundamentalmente por algunos estudiosos estadounidenses. Estima la población americana previa a la llegada de Cristóbal Colón en 100 millones o más. Algunas de las estimaciones de esta postura alcista consideran que la población de la América precolombina ascendía a 100 millones como defiende Woodrow Borah (1964) o de 90 a 110 como estima Henry F. Dobbyns (1966).[2]
  • La corriente intermedia o alcista moderada, defendida por historiadores como Karl Theodor Sapper (1924), Paul Rivet (1924), Herbert Joseph Spinden (1928), William M. Denevan (1956), donde las estimaciones oscilan siempre entre 40 y 75 millones de personas.[2]
  • La corriente moderada o bajista, en la que las estimaciones nunca alcanzarían los 20 millones de habitantes. Defensores de posturas encuadrables en esta corriente son el hispanista y filólogo venezolano Ángel Rosenblat (1945) que calculaba que la población ascendería a unos 13,3 millones o el historiador Alfred Louis Kroeber (1939), que defiende una cifra más menguada aún, 8,4 millones de personas.[2]

Cálculos de diversos expertos (en miles):[3] [nota 1]

Región Kroeber (1939) Rosenblat (1954) Steward (1949) Sapper (1924) Dobyns (1966) Alchon (2003)
EE. UU.
Canadá
900 1.000 1.000 2.000-3.000 9.800-12.250 ~3.500
México 3.200 4.500 4.500 12.000-15.000 30.000-37.500 16.000-18.000
América Central 100[nota 2] 800 740 5.000-6.000 10.800-13.500 5.000-6.000
Antillas 200 300 220 3.000-4.000 440-550 2.000-3.000
Andes 3.000 4.750 6.130 12.000-15.000 30.000-37.500 13.000-15.000
Tierras bajas sudamericanas 1.000 2.030 2.900 3.000-5.000 9.000-11.250 7.000-8.000
Total 8.400 13.380 15.490 37.000-48.500 90.040-112.550 46.500-53.500

Estimaciones regionales de la población precolombina[editar]

Existen numerosas estimaciones sobre la población de áreas concretas de América como la zona mexicana central o la zona andina.[4]

Ocasionalmente los historiadores defensores de determinada corriente historiográfica difieren en el cálculo de la población de un área concreta de las magnitudes defendidas para esa área en dicha corriente. Por ejemplo Denevan, que defiende una estimación poblacional para toda América encuadrable dentro de la corriente alcista moderada o intermedia, defiende sin embargo la existencia de una gran desproporción entre el México Central y el resto de América, pues para esa área concreta defiende unas magnitudes cercanas a la mitad de toda la población americana y encuadrables en la corriente alcista.

La Española[editar]

Una de las primeras estimaciones sobre la población precolombina la hizo Fray Bartolomé de las Casas,[5] para la isla de La Española, que tendría según el religioso de 3 a 4 millones de habitantes antes de la llegada de los hispánicos.

Las estimaciones modernas como en el resto de zonas de América fluctúan en torno a corriente alcistas o moderadas. La estimación más alcista es la que defendieron Sherburne Friend Cook y Woodrow Wilson Borah en la década de los setenta del siglo XX: unos 8 millones.[5] Recientemente Frank Moya Pons usando el mismo método que Cook y Borah, pero con planteamientos diferentes -y el uso de los datos censales, como el de 1508- ha reducido la estimación a menos de 400.000 individuos.[5] El resto de estimaciones defienden posiciones bajistas como la de Rosemblat, quien defendió unos 120.000 habitantes para la isla en los momentos previos a la llegada de Colón o posiciones intermedias como las de Pierre Chaunu, según el cual habitarían la isla unos 500.000 individuos o Noble David Cook, que estima la población entre unas 500.000 y 750.000 personas.

En cuanto les sumamos las demás islas del Mar Caribe[6] nos surgen cifras como las de Krober (200.000 gentes) quién hace una analogía respecto de sus cálculos sobre América del Norte, o las de Denevan, cinco millones, quién duplica sus estimaciones respecto de La Española porque el área es el doble de extensa, las de Rosenblat que, basado en las crónicas, estima en 300.000 o Sapper y sus estudios sobre la capacidad de carga de la tierra, habla de dos a tres y medio millones de personas.

Estimaciones de la población del Caribe según fuente (por miles):[7]

Año Autor Cifra Método
1924 Sapper 2.000-3.500 Capacidad de carga
1934 Kroeber 200 Analogía con México y América del Norte
1949 Steward 225 Ajuste a Kroeber
1954 Rosenblat 300 Fuentes literarias
1966 Dobyns 443-553,75 Depoblación (entre 20:1 y 25:1)
1976 Denevan 5.850 Básado en Cook, Borah y Rosenblat respecto de La Española y dúplicando las cifras
1992 Denevan 3.000 Básado en Zambardino que da un millón para La Española, ajustó cifras al territorio

Estimaciones sobre la población de La Española (por miles):[8]

Año Autor Cifra Método
1517 Las Casas 3.000-4.000 Conjetura
1518 De Zuazo 1.130 Básado en censo de Colón
1529-1530 Federman 500 Incierto
1954 Rosenblat 100 Básado en literatura
1971 Cook & Borah 8.000 Proyección logarítmica y curva de población
1973 Verlinden 60 Proyecciones de censos de 1508 y 1514
1976 Denevan 1.950 Básado en Cook, Borah y Rosenblat
1978 Zambardino 1.000 Básado en literatura y curva logarítmica
1987 Moya Pons 377,559 Aumentando en un tercio el censo de 1508
1992 Denevan 1.000 Básado en Zambardino
1993 N.D. Cook 500-750 Básado en Federman y corrigiendo a Moya Pons

Centroamérica[editar]

Tras la conquista de los aztecas los españoles emprendieron diversas campañas a esta región, se encontraron con varias ciudades mayas muy populosas desde el sur de México a El Salvador. En la parte sur de la península también hallaron varios señoríos que dominaban grandes poblaciones de agricultores[9] además de ciertas tribus nómades selváticas. Uno de los problemas al calcular el área es que varias veces los estudiosos han diferido que es Centroamérica, incluyendo o quitándoles partes importantes al territorio.

Desde las más bajistas estimaciones de 800.000 -Kroeber- a las más altas de 13.500.000 -Dobyns, quién usaba como método una estimación de una despoblación de cerca del 95%, o sea, que la población precolombina debió de ser de alrededor de veinte veces mayor que la de registros coloniales- hay varios puntos medios.[10] Denevan, Sapper y Driver calculan todos entre cinco a seis millones. Por su parte Steward habla de poco más de 700.000 aunque él excluye a Guatemala.

En cuanto a los mayas concretamente como grupo hay dos corrientes claramente diferenciadas de pensamiento:[11] por un lado están los que creen que a partir del siglo XII con el inicio de la decadencia de su civilización su población decreció, siendo un testimonio menor de lo que había sido al momento de llegar los españoles. Por el otro lado están los que creen que la población continuó creciendo hasta el siglo XVI, momento en que, al igual que en el resto del continente, cayó apresuradamente.

Entre las cifras que se dan varían desde los extremos de 280.000 que da Kroeber hasta las Helmurt O. Wagner de ocho o diez millones para el siglo XVI. En caso contrario esta Spiden y Sylvanus Griswold Morley que cifran en ocho y trece millones de mayas para los siglos VI y XII respectivamente pero que a partir de ese momento empiezan a decrecer.[11] Por su parte Eric S. Thompson da las cifras más moderadas, para el siglo IX habrían sido entre dos y tres millones.

Estimaciones según fuentes de población de Centroamérica (por miles):[12]

Año Autor Cifra Método
1924 Sapper 5.000-6.000 Capacidad de carga
1949 Steward 736 Densidad de población
1954 Rosenblat 800 Ajuste de Steward
1966 Dobyns 10.800-13.500 Depoblación (entre 20:1 a 25:1)
1969 Driver 6.000 La mitad de Dobyns
1976 Denevan 5.650 Básado en literatura y comparaciones
1979 Sherman 2.250 Básado en literatura
1992 Denevan 5.625 Básado en literatura
1995 Lovell & Lutz 5.105 Básado en literatura

México central[editar]

Dentro de la corriente alcista, Cook y Borah estimaron la población de esta área en unos 25 millones de personas,[13] mientras que Denevan defiende unos 21,5 millones y Dobyns hace la estimación más alta, unos 32,5 millones de habitantes.

En la corriente alcista moderada o intermedia podemos encuadrar los cálculos de Sapper que considera que esta zona estaba habitada por entre 12 y 15 millones de personas ante de la llegada de Cortés.

El demógrafo italiano Massimo Livi Bacci, ha hecho estimaciones encuadrables en esta posición alcista moderada. Así en una crítica a los cálculos de Cook y Borah, estimó que el cálculo de éstos hubiera supuesto una densidad de población para el México central superior a la de cualquier país europeo, y casi todas las regiones chinas e indias y según este autor esto es impensable en función de una productividad agrícola modesta (muy por debajo de las mayores de Europa o China), una tecnología agrícola insuficiente[14] y un agreste territorio que igualmente dificultaba el desarrollo agrícola a los niveles requeridos para sustentar a la población que estiman Cook y Borah.[15]

Para este demógrafo italiano, la población del México central no sería superior a los 10 millones de personas.[16] Rosenblat lleva la estimación a un nivel aún más bajo, apenas 4,5 millones.

Sin embargo, la más bajista es la de Henry L. Morgan, quién critica las cifras alcistas,[17] y cifra en un máximo de dos millones la población mexicana precolombina.[18] Además, algo muy común para dichas sociedades era que una vez que la tribu llegaba a un nivel de crecimiento superior a la permitida por el ecosistema la tribu se dividía y la "población sobrante" migraba a otra zona.[19]

Reducción demográfica mexicana en el siglo XVI (en miles):[20]

Lugar/Autor Población 1519 Población 1595
México
Rosenblat 4.500 3.500
Aguirre Béltran 4.500 2.000
Zambardino 5.000-10.000 1.100-1.700
Mendizábal 8.200 2.400
Cook & Simpson 10.500 2.100-3.000
Cook & Borah 18.000-30.000 1.400
Valle de México
Sanders 2.600-3.000 400[21]
Whitemore 1.300-2.700 100-400
Gibson 1.500 200

Andes centrales[editar]

Esta región abarca una de las zonas más estudiadas y mejor documentadas de América. Mucho más rica y avanzada tecnológica y políticamente su población también debió ser mucho mayor que la de las demás áreas, excepto quizás Mesoamérica. Entre los estados y pueblos que habían en ella al llegar los españoles destacan, sin duda, primero el Imperio inca y en menor medida los pueblos chibchas como los muiscas y taironas.

Los cálculos más aceptados de la población incaica son de 11 a 15 millones de habitantes (Noble David Cook, W. Denevan, Sapper, Smith y Watchtel)[22] aunque hay estimaciones más alcistas de hasta 30 o 37 millones como la de Dobyns y bajistas con sólo dos a tres millones como la de Shea o la de Rosenblat o hasta seis Rowe.[22] Por su parte, al parecer la zona más densamente poblada fue el Altiplano collano, hogar de los kollas y aymaras principalmente.[23] Los cálculos moderados defienden unas magnitudes poblacionales para esta área muy similares.

En cuanto a los muiscas podemos hablar de trescientos mil -Kroeber y Jaramillo- a dos millones -Triana-[24] aunque es frecuenta la citación de la cifra de un millón[25] que da Hernández y eran los pueblos del actual territorio colombiano más avanzados junto a los taironas.[24] Por su parte, el reputado arqueólogo colombiano Reichel-Dolmatoff da la cifra de quinientos mil.[26] [27] Por otro lado, los taironas fueron estimados entre seiscientos mil y el millón de personas.[28] Sin embargo, todos los estudios indican que los muiscas eran más avanzados que ellos en técnicas agrícolas y desarrollo de instituciones de gobierno por lo que eran más numerosos.[29] Tras la conquista algunos grupos de taironas buscaron refugio en las montañas de Santa Marta donde vivieron en relativo aislamiento hasta el final del siglo XIX.[30]

Estimación de la población de los Andes (por miles):[31]

Año Autor Cifra Método
1924 Sapper 12.000-15.000 Capacidad de carga
1934 Kroeber 3.000 Analogía de México y América del Norte
1946 Rowe 6.000 Depoblación (sierra 4:1; costa 16:1 a 25:1)
1949 Steward 6.130 Densidad de población
1954 Rosenblat 4.750 Ajuste de Steward
1966 Dobyns 30.000-37.000 Depoblación (20:1 a 25:1)
1970 Smith 12.100 Depoblación (sierra 3:1; costa 58:1)
1976 Shea 2.000-3.000 Proyección retrospectiva según declinación 1581-1613
1976 Denevan 11.500 Básado en Smith y Shea
1977 Wachtel 11.200 Depoblación (4:1)
1981 Cook 13.000 Capacidad de carga
1981 Zambardino 5.130 Proyección retrospectiva según declinación 1570-1600
1992 Denevan 15.700 Básado en Cook, Wachtel y Smith
1992 Verano 6.000-13.000 Básado en literatura

Tierras bajas sudamericanas[editar]

Esta región, tan extensa, que abarcaba la Amazonia, sur de Brasil, este de Colombia, Venezuela, las Guayanas, Uruguay, Argentina, Paraguay y el centro-sur de Chile, y tan variada pues poseía un gran número de climas distintos. De selvas tropicales a estepas heladas. Es también una de las menos estudiadas, muy al contrario de los Andes centrales o de Mesoamérica.

Así pues las estimaciones varían de entre un millón -Kroeber- a algo más de once -Dobyns- pero igualmente se puede clasificar en bajistas, moderadas y alcistas. Entre las primeras esta Rosenblat quién hace un reajuste de los datos de Steward -basados en crónicas principalmente- y está en dos millones (un millón menos que su colega) y entre los segundos a Sapper con tres a cinco. Entre los alcistas, excluyendo a Dobyns, podemos mencionar a W. Denevan, quién nos habla de 8.500.000 de almas.[32]

Desde los años setenta empiezan a darse una serie de estudios sociales y nuevos descubrimientos arqueológicos que nos permiten darnos una mejor imagen de cuan avanzados estaban varios de los pueblos de esta región en comparación a los de comarcas vecinas.[33] Así por ejemplo Suzanne A. Alchon estima que pudieron ser entre siete u ocho millones (en comparación a los trece o quince que estima para los Andes centrales) lo que indica que la diferencia pudo ser suficiente para que cerca de un tercio de la población sudamericana viviera en estas regiones.

Según algunos autores, entre los grupos más importantes de estas regiones estas los guaraníes y tupíes, estrechamente emparentados, que son estimados en total entre el millón y medio y los dos millones de almas.[34] Por su parte los muchos pueblos de habla mapudungun son estimados en hasta un millón de personas al momento del primer contacto con los españoles.[35]

Estimación de la población de las tierras bajas (por miles):[33]

Año Autor Cifra Método
1924 Sapper 3.000-5.000 Capacidad de carga
1934 Kroeber 1.000 Analogía con América del Norte
1949 Steward 2.900 Densidad de población
1954 Rosenblat 2.030 Ajuste de Steward
1966 Dobyns 9.000-11.250 Depoblación (20:1 a 25:1)
1976 Denevan 8.500 Densidad de población, analogía y otras estimaciones
1992 Denevan 8.620 Ajuste de sus estimaciones previas

Estados Unidos y Canadá[editar]

El territorio al norte del Río Grande siempre ha sido considerado bastante menos densamente poblado que latitudes más tropicales. Obviamente el clima jugó un papel importante en esto pero también el poco desarrollo tecnológico o político de sus pueblos, exceptuando algunos casos destacables. Los lugares donde se logró una mayor densidad fueron Florida, partes de California y Nueva Inglaterra y las cuencas de los ríos Colorado y Misisipi.

Dentro de las estimaciones alcistas podemos mencionar las de Mooney, Rivet, Wilcox, Kroeber, Rosenblat y Steward, todas en alrededor de un millón de habitantes.[2] Entre los moderados estarían Sapper y Ubelaker con dos a tres y medio millones y por último los alcistas, como Dobyns, quién estimo inicialmente en casi diez (1966) años después elevo la cifra de pobladores a dieciocho millones (1983).

Estimaciones de la población de EEUU y Canadá (por miles):[36]

Año Autor Cifra Método
1924 Sapper 2.500-3.500 Capacidad de carga
1928 Mooney 1.152,95 Estimaciones tribales
1928 MacLeod 3.000 Capacidad de carga y densidad de población
1934 Kroeber 900 Ajuste a Mooney
1949 Steward 1.000 Básado en Kroeber y Rosenblat (1949)
1954 Rosenblat 1.000 Ajuste a Kroeber
1966 Dobyns 9.800-12.250 Depoblación (entre 20:1 y 25:1)
1969 Driver 3.500 Depoblación (10:1)
1976 Ubelaker 2.171,125 Revisión de Mooney
1976 Denevan 4.400 Dúplicando a Ubelaker, corrección epidémica
1983 Dobyns 18.000 Capacidad de carga y densidad de población
1983 Hughes 5.000-10.000 Capacidad de carga
1987 Ramenofsky 12.000 Arqueología demográfica y estimación de despoblación
1987 Thornton 7.000 Revisión a Dobyns
1988 Ubelaker 1.894,35 Revisión de Mooney
1990 Sale 15.000 Conjetura
1992 Jaffe 1.250 Conjetura
1992 Stiffarm 15.000 Básado en Sale
1992 Stannard 8.000-12.000 Básado en literatura
1992 Denevan 3.800 Revisión de Ubelaker (duplicación)

La disminución demográfica[editar]

Gabriel Fernández de Villalobos, marqués de Barinas, escribía que en Lima y Paita, donde había más de dos millones de indios, ya no quedaban más que cuatro mil familias en 1685.

Según el antropólogo Darcy Ribeiro, los indios fueron el combustible del sistema productivo colonialista español. En América Latina, había una población de aproximadamente setenta millones de amerindios antes de la llegada de los españoles y 150 años más tarde quedaban sólo tres millones y medio. La mitad habían muerto por las pestes traídas por el hombre blanco. El resto fue asesinado en las guerras de la conquista o en el trabajo forzado de las minas e ingenios.[37]

En su libro El Holocausto en el contexto histórico, Steven Katz ha dicho al respecto:

Muy probablemente se trata del mayor desastre demográfico de la historia: la despoblación del Nuevo Mundo, con todo su terror, con toda su muerte.[38]

Según los investigadores Cook y Borah de la Universidad de Berkeley, en treinta años murieron veinte millones de indígenas mesoamericanos y un siglo después solo quedaba el 3% de la población original.

El investigador estadounidense H. F. Dobyns[39] ha calculado que el 95 % de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón. Por su parte, Cook y Borah, de la Universidad de Berkeley, establecieron luego de décadas de investigación, que la población de México disminuyó de 25,2 millones en 1518 a 700 mil personas en 1623, menos del 3 % de la población original.[40] En 1492, España y Portugal juntos no superaban los 10 millones de personas[41] y en toda Europa vivían entre 57 y 70 millones.[42] México recién recuperaría la población que poseía en el siglo XV, en los años 1960.

El historiador peruano Villanueva Sotomayor sostiene que:

Todo indica que el Tahuantinsuyo tenía quince millones de habitantes. En los tiempos de la Colonia la población indígena disminuyó drásticamente. En efecto, en 1620 la población llegaba sólo a los 600 mil habitantes. De 1532 a 1620, había 14.400.000 habitantes menos, en apenas 88 años.

  • La disminución media por década fue de 1.655.172 habitantes.
  • Por año: 165.517 habitantes.
  • Por día: 453 habitantes.
Todo esto, sin tener en cuenta el crecimiento vegetativo de su población. Los derechos de los indios no fueron tomados en cuenta para nada. A ningún conquistador le interesó velar por los naturales. El Consejo de Indias había dado un Código del Trabajo del Indígena Americano, que decía: "Los indios son libres. En consecuencia nadie que ejerza autoridad sea osado de cautivar indios naturales de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, así en tiempo y ocasión de paz como de guerra. Los indios e indias tengan, como debe, entera libertad para casarse con quien quisieran, así con indios como con españoles, y que en esto no se les ponga impedimento. Los indios pueden libremente comerciar con sus frutos y mantenimiento, así con los españoles, como con otros indios. Ordenamos y mandamos que sean castigados con mayor rigor los españoles que injuriaren u ofendieren o maltrataren a indios, que si los mismos delitos se cometieren contra españoles". Cada una de esas cuatro disposiciones fue letra muerta, lírica declaración.[43]

Estimaciones de Bartolomé de Las Casas[editar]

A continuación la estimación de Bartolomé de Las Casas sobre el número de indígenas muertos entre 1492 y 1542. Estas cifras son defendidas por algunos autores y rechazadas por otros. El mismo debate se da sobre las causas de las mismas (Las Casas culpa principalmente a la conquista militar, malos tratos y esclavización de aquella mortandad).[44]

Causas de la reducción demográfica[editar]

Las causas que explican el drástico descenso demográfico en América han sido siempre causa de polémica. Desde ámbitos generalmente ajenos a la historiografía, políticos, periodistas y organizaciones políticas actuales, así como autores nacionalistas e izquierdistas, han consignado que la catástrofe demográfica fue fruto de campañas de exterminio sistemático, por lo que se trataría de un genocidio. Otros historiadores, en la misma línea, han señalado que serían las condiciones brutales de la sociedad colonial las que serían las responsables de la catástrofe demográfica, señalando que estas condiciones de explotación, no accidentales, constituirían un genocidio. Los defensores del exterminio sistemático, en general, achacan la debacle demográfica a una acción intencionada de los europeos.[45]

En general, ningún historiador niega que las condiciones de servidumbre y explotación a que fue sometida la población indígena, fue causa de muertes, pero algunos sostienen que ningún esfuerzo humano podría reducir de un 60 a un 95 de población indígena bajo un sistemático que no existió y a lo largo de un siglo.[45] Pero existe un gran consenso entre historiadores, demógrafos y ecólogos que apuntan a la introducción de enfermedades desconocidas por los indígenas, y para las que carecían de defensas, como la causa fundamental de la debacle demográfica, estimando entre un 75 y un 95% de disminución de población achacable a las enfermedades epidémicas debido a un proceso de unificación micróbica del mundo[46] originado en occidente (Europa, Asia y África) debido a las dinámicas comerciales y que afectaron acumulativa y sucesivamente a indígenas de todas las edades.

Las epidemias como factor cuantitativo más importante[editar]

Desde la década de 1980, existe un amplio consenso entre los investigadores sobre la influencia de las epidemias introducidas por los europeos en el rápido declinar de la población nativa americana. Las cifras manejadas van desde un 30 a un 95% de la población que existía antes de la llegada de los europeos. Pocos historiadores niegan el carácter brutal de la conquista y la sociedad colonial, que contribuyeron a empeorar y agravar la situación, aunque algunos sí lo hacen, como Ricardo Levene,[47] entre otros.

La demógrafa mexicana Elsa Malvido[48] estableció que en México, entre 1518 y 1540 se produjeron tres grandes epidemias de viruela (la primera quizás también incluyó sarampión) que aniquilaron en forma inmediata a la población, causando la mortalidad del 80%.[49]

El historiador hispanista de origen británico Henry Kamen[50] analiza, en su obra Imperio, la debacle demográfica de la América Española. Así, consigna que la crueldad de los españoles fue indudable, señalando también que a los propios españoles el exterminio de los nativos no les convenía:

La crueldad que emplearon los españoles es incontrovertible. Fue despiadada, brutal y el régimen colonial jamás llegó a tenerla bajo control. Los españoles, por supuesto, no tenían interés alguno en destruir a los nativos; hacerlo, evidentemente, habría socavado su institución básica, la encomienda.

Henry Kamen, Imperio, ISBN 84-03-09316-0, pg. 153

Sin embargo, afirma también, citando la obra de David Noble Cook Born to Die. Disease and New World Conquest, 1492-1650, que tal crueldad no pudo ser la causa de la catástrofe demográfica que asoló la población nativa, dada la escasez de población europea:

Y sin embargo, la crueldad infligida a los habitantes del Nuevo Mundo fue responsable de sólo una pequeña parte del desastre subsiguiente. Nunca hubo suficientes españoles en América para matar al enorme número de nativos que perecieron. Sin ninguna duda, el motivo principal del catastrófico descenso en la población de las Américas fueron las enfermedades infecciosas llevadas por los europeos. Los nativos del mundo atlántico no se libraron de enfermedades ni de epidemias. Y la invasión europea acarreó nuevas y crueles formas de morir. Las bacterias que portaban los españoles sacudieron la región caribeña tan pronto como Colón desembarcó y alcanzaron el continente incluso antes que Cortés. La primera gran epidemia (de viruela) se produjo en La Española, a finales de 1518, alcanzó México en 1520 y, al parecer, se extendió por América del Norte y probablemente también por el imperio incaico. [...] El impacto directo de las enfermedades fue devastador y así lo registraron los indios en sus crónicas. Hubo otras causas de mortandad masiva, pero todas fueron indirectas o con efectos a largo plazo.

[...]La llegada del europeo, aparte de las brutalidades que pudiera cometer más tarde, parece haber tenido únicamente un pequeño papel en la epopeya de un desastre de proporciones cósmicas. [...] El número total de personas afectadas nunca podrá calcularse con fiabilidad, pero no es exagerado sugerir que, entre los pueblos indígenas del Nuevo Mundo, más de un noventa por ciento de las muertes fueron causadas por enfermedades contagiosas más que por crueldad.

Kamen, H., ibid., pg. 154-156

El ecólogo Jared Diamond, en su obra Armas, gérmenes y acero, ganadora de un premio Pulitzer y varios premios al mejor libro científico (como el Royal Society Prize for Science Books), estima el impacto de las enfermedades introducidas por los europeos en un 95% de la población:

La viruela, el sarampión, la gripe, el tifus, la peste bubónica y otras enfermedades infecciosas endémicas en Europa tuvieron un papel decisivo en las conquistas europeas, al diezmar a muchos pueblos en otros continentes. Por ejemplo, una epidemia de de viruela devastó a los aztecas tras el fracaso del primer ataque español en 1520 y mató a Cuitláhuac, el emperador azteca que sucedió brevemente a Moctezuma. A lo largo de América, las enfermedades introducidas por los europeos se extendieron de tribu a tribu mucho antes de la llegada de los propios europeos, matando a un porcentaje estimado del 95% de la población nativa americana existente a la llegada de Colón.

Jared Diamond, Guns, germs and steel, ISBN 0-09-930278-0, pg. 77-78

Concuerda con el historiador Alfred Crosby quien en su libro "Imperialismo ecológico" plantea como la ecología "europea" consistente en animales, malas hierbas y vegetales implantados, pero sobre todo las infecciones y enfermedades prosperaron en América facilitando el triunfo de los europeos:

La viruela cruzó por primera vez (...) a finales de 1518 o comienzo del 1519, y durante los cuatro siglos siguientes desempeñaría un papel tan esencial en el avance del imperialismo blanco en ultramar como la pólvora. Quizás un papel más importante, porque los indígenas hicieron que los mosquetes y después los rifles, se volvieran contra los intrusos, pero la viruela luchó muy raramente del lado de los indígenas. Normalmente los intrusos eran inmunes a ella así como a otras enfermedades infantiles del Viejo Mundo, la mayoría de las cuales eran nuevas a otro lado de los océanos

Alfred Crosby, Imperialismo Ecólógico, ISBN 84-7423-367-4

El investigador Jorge Gelman, opinando sobre el debate del genocidio y la catástrofe demográfica en la Conquista de América, sostuvo:

No estoy seguro que el término (genocidio) sea el más adecuado, aunque no hay ninguna duda de la magnitud de la mortandad entre los pueblos indígenas americanos, que siguieron a la invasión y conquista europea. Las razones son muy variadas: seguramente desde el punto de vista cuantitativo lo peor fueron las enfermedades, pero estuvieron potenciadas por la explotación, las hambrunas, la separación de las familias por los sistemas de trabajo forzado.[51]

Respecto al mismo debate, y en línea con Henry Kamen, la historiadora argentina María Sáenz Quesada niega las imputaciones de exterminio sistemático argumentando que los europeos no podían eliminar a su mano de obra:

Yo no diría que hubo asesinatos masivos, diría que hubo luchas. Los aztecas y Cortés por ejemplo lucharon. Masacres deliberadas para matar indígenas no hubo, por la simple razón de que eran la fuerza de trabajo que los españoles iban a usar.[51]

Robert McCaa introduce también las devastaciones ecológicas como factor agravante de la catástrofe demográfica:

El rol de las enfermedades no puede ser entendido sin tener en cuenta el cruel tratamiento a que se sometió a la masa de la población nativa (migración forzada, esclavitud, demandas laborales abusivas, y tributos exhorbitantes) y la devastación ecológica que acompañó la colonización española.[52]

Otros investigadores, como Ward Churchill, profesor de ética de la Universidad de Colorado en Boulder y activista étnico, sostiene que si bien las enfermedades fueron la causa directa que más incidió en la catástrofe demográfica los europeos agudizaron intencionalmente su efecto:

¿Se echaron para atrás aterrados, diciéndose «un momento, hemos de poner coto a todo este proceso, o al menos ralentizarlo en la medida de lo posible, hasta que podamos afrontar una manera de impedir que se propaguen sus efectos?» Ni mucho menos. Su respuesta, en la totalidad del continente, consistió en acelerar la velocidad de propagación extendiéndola en la medida de lo humanamente posible.[53]

Uno de los inconvenientes que se han señalado[54] a la teoría de las epidemias como causa de la catástrofe demográfica, es que no se conoce ninguna pandemia que haya eliminado prácticamente la totalidad de la población de un continente, «debido a que, por norma, los virus, microbios y parásitos no acaban con la mayoría de sus víctimas».

Ni siquiera la Peste Negra, símbolo de la enfermedad virulenta, fue tan mortífera como se sostiene fueron estas epidemias. La primera incursión en Europa de la Peste Negra, entre 1347 y 1351, constituyó la clásica epidemia en territorio virgen. La mutación acababa de crear la variante pulmonar del bacilo conocido como yersinia pestis. Pero es que ni siquiera en aquella ocasión la enfermedad acabó con más de un tercio de sus víctimas.[55]

Estimación del porcentaje de indígenas muertos según la peste:[56]

Enfermedad Fechas Porcentaje de mortandad
¿gripe? 1494-1514 20%
viruela 1519-1528 35%
sarampión 1531-1534 25%
tifus 1545-1546 20%
peste neumónica 1545-1546 15%
sarampión 1557-1563 20%
viruela 1576-1591 20%
sarampión 1576-1591 12%
tifus 1576-1591 15%
sarampión 1595-1597 8%
sarampión 1611-1614 8%
tifus 1630-1633 10%

Tabla con las principales pestes ocurridas con el lugar donde pasaron:[57]

Fecha Enfermedad Lugar
1493-1498 gripe, viruela, etc. La Española
1496 varias viaje de vuelta a España
1498 sífilis La Española
1500 varias La Española
1502 varias La Española
1507 varias pandemias Caribe a Tierra Firme
1514-1517 influenza Istmo de Panamá
1518-1525 pandemia de viruela Caribe, Yucatán, México,
América central
1554-1556 "Chavalongo" (probablemente fiebre tifoidea) Chile[58]
1558-1560, 1562-1565 pandemia de viruela Río de la Plata, Brasil

Otros factores añadidos[46] fueron los desplazamientos forzados de población por las políticas de reducción (pueblos de indios, aldeas) y por desplazamientos forzados de fuerza de trabajo hacia entornos distintos, así como lo que el historiador Nicolás Sánchez llamó "desgana vital", es decir, la decepción psicológica por la conquista y la desesperanza causada por el derrumbamiento del mundo indígena, así como la destrucción de economías de susbistencia en algunas sociedades.[cita requerida]

Se debe mencionar que las enfermedades también provocaron una mortalidad indirecta debido a que causaban en varios casos abortos e infertilidad a quienes las sufrían o habían sufrido. Por ejemplo, una mujer enferma de sarampión tenía altas posibilidades de parir hijos mal formados o enfermos.[59] También es muy posible que entre los varones las paperas y la viruela causaran infertilidad.

Hay que mencionar también que las pestes se propagaron muy rápido, llegaban antes que los ejércitos españoles, así por ejemplo una peste de viruela afecto al Imperio inca en 1524 varios años antes de la llegada de Francisco Pizarro y que las zonas costeras de Colombia se vieron afectadas desde el año 1500 veinte años del establecimiento de asentamientos permanentes europeos.[60]

Exterminio sistemático[editar]

El ministro de Defensa de Bélgica, André Flahaut, sostuvo en 2004 que en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial, afirmando que la debacle demográfica se debió al asesinato y el exterminio y minimizando el papel de las epidemias. El exterminio continuaría según el ministro hasta hoy en día. Así lo afirmó al presentar el 8 de abril de 2004 un informe del gobierno titulado Genocidios. La crónica periodística transcribe así sus afirmaciones:

...en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial (...) sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur (...). Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos, opuestas a distintas teorías negacionistas. Tales teorías sostienen que las enfermedades que mataron a gran parte o la mayoría de los indígenas fueron un subproducto desafortunado del ”contacto” entre culturas.[61]

La Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas, sostiene que han sido objeto de un proceso de genocidio:

Que los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas por quinientos trece años de un proceso de genocidio, colonización y discriminación producto de ideologías y políticas imperiales, mismas que han violado nuestros derechos fundamentales. Cualquier diálogo entre Pueblos Indígenas, el Estado y la Sociedad, debe tomar en cuenta la naturaleza colectiva e histórica de estos derechos.[62]

El periodista y escritor Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina, utilizando la palabra otrocidio como equivalente de genocidio, afirmando que los indígenas americanos fueron objeto de genocidio en nombre de la religión, lo que es equiparado con el genocidio que sufren actualmente debidos al progreso:

Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso. Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.
América, ciega de racismo, no las ve.[63]

El historiador Oreste Carlos Cansanello,[64] de la Universidad Nacional de Luján, refiriéndose a una polémica sobre el uso del término "genocidio", la suscribe, pero no como campaña de exterminio sistemático, sino fruto de la explotación de los indígenas para la extracción de metales preciosos:

[La conquista y colonización de América fue] una cruzada de evangelización, pero el principal objetivo fue la cruzada por la extracción de metales y eso derivó en la muerte de millones de habitantes, una muerte que no fue precisamente accidental, por eso fue un genocidio... Desde ningún punto de vista es salvable el genocidio indígena como ningún otro genocidio.[51]

Sin embargo, el historiador argentino Félix Luna hizo el siguiente comentario a una noticia difundida por la agencia oficial de noticias bajo el título Se cumplen 513 años del mayor genocidio de la historia:

Es sesgada y unilateral. Por supuesto que, al hablar de conquista, hubo violencia y crueldades, pero decir que fue el mayor genocidio de la historia es una exageración, y me asombra.[65]

Consecuencias del colapso demográfico[editar]

Derrota de los imperios azteca e inca[editar]

Cuando Cristobal Colón llegó a América la población de los pueblos español y portugués juntas no llegaban a 10 millones de personas[66] y en toda Europa vivían entre 57,2 y 70 millones.[42] La población total de los pueblos originarios superaba varias veces la cantidad de españoles y portugueses en todas las estimaciones, y Dobyns la ha estimado en 110 millones.[39]

Los pueblos mexica e inca, cada uno, superaban en población a españoles y portugueses. Treinta años después, los pueblos español y portugués ya superaban en población a los mexicas y quechuas y un siglo después tenían más habitantes que toda la población indígena americana.

En esas condiciones, la posibilidad de que se mantuvieran en pie las culturas e imperios desarrollados autónomamente en América por milenios, era inverosímil. España, que llegó a América con menos de la mitad de la población mexicana, 20 años después tenía el doble, y 100 años después tenía más de diez veces la población mexicana. Frente a la magnitud de estos datos y el exterminio que por sí solos produjeron de las sociedades americanas, la incidencia de los factores militares o culturales en el proceso de conquista pueden considerarse menores.

El historiador estadounidense Charles Mann dice que España «no habría vencido al Imperio [azteca] si, mientras Cortés construía las embarcaciones, Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que posteriormente asoló el Tahuantinsuyu [...] La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de población a raíz de la epidemia, incluido Cuitláhuac».[67]

Algo similar sucedió con el Imperio inca, derrotado por Francisco Pizarro en 1531. La primera epidemia de viruela fue en 1529 y mató entre otros al emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias de viruela se declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en 1614 y sarampión en 1618.[68] Dobyns estimó que el 90 % de la población del Imperio inca murió en esas epidemias.

El milagroso triunfo de este conquistador, y de Cortés, a quien con tanto éxito emuló, se debió en buena parte a los triunfos del virus de la viruela

Alfred Crosby.[69]

En Nueva España, el punto más grave de la debacle demográfica se vivió luego de la gran epidemia de cocoliztli y matlazáhuatl en 1576 y 1581, respectivamente, cuando la población indígena se redujo hasta 1 millón de individuos. El siglo XVII equilibraría la población mediante un mayor entrecruzamiento étnico y una mayor inmigración europea y será hasta el XVII cuando la población recupere un número aproximado (20 millones de habitantes) al que contaba Mesoamérica en el momento del contacto (1519).

Captura masiva de africanos subsaharianos para venderlos como esclavos en América[editar]

Esquema de un barco negrero inglés.

Para reemplazar como trabajadores a la gran cantidad de indígenas muertos durante el siglo XVI, a partir del siglo XVII los europeos capturaron alrededor de 60 millones de africanos al sur del Sahara, de los cuales unos 12 millones llegaron vivos a América donde fueron reducidos a la esclavitud.

Población africana exportada a otros continentes, no se incluye a los muertos en el trayecto (en miles):[70]

Destino 650-1500 1500-1800 1800-1900 650-1900
América 81 7.766 3.314 11.159
Trans-Sahara 4.270 1.950 1.200 7.420
Asia 2.200 1.000 934 4.134
Total 6.551 10.716 5.448 22.713

Arribo de esclavos a América entre 1500 y 1870 (miles):[71]

Destino 1500-1810 1811-1870 Total
Brasil 2.501 1.145 3.646
América española 947 606 1.553
Caribe no español 3.698 96 3.794
EEUU 348 51 399
Total 7.494 1.898 9.392

Tráfico de esclavos africanos por zona de destino en América (por miles):[72]

América... 1492-1600 1601-1700 1701-1810 1810-1870 Total
española
  • México
  • Cuba
  • Puerto Rico
  • Santo Domingo
  • Centroamérica
  • Ecuador, Panamá y Colombia
  • Venezuela
  • Perú
  • Bolivia y Río de la Plata
  • Chile
75 292,5 578,6 606 1.552,1
  • 200
  • 702
  • 77
  • 30
  • 21
  • 200
  • 121
  • 95
  • 100
  • 6
portuguesa 50 560 1.891,4 1.145,4 3.646,8
británica 0 263,7 1.749,3 51 2.064
francesa 0 155,8 1.348,4 96 1.600,2
holandesa 0 40 460 0 500
danesa 0 4 24 0 28
Total 125 1.316 6.051,7 1.898,4 9.391,1

Evolución histórica demográfica[editar]

Evolución histórica de la población de América Latina (por miles):[73]

Autor Población
(año 0)
Población
(1000)
Población
(1500)
Población
(1600)
Población
(1700)
Población
(1820)
Maddison (1999) 5.600 11.400 17.500 8.600 12.050 21.220
México - 4.500 7.500 2.500 4.500 6.587
Brasil - 700 1.000 800 1.250 4.507
Perú - 3.000 4.000 1.300 1.300 1.317
Otros
(Caribe)[74]
- 3.200 5.000 4.000 5.000 8.809
(2.920)
McEvedy & Jones (1978) 4.200 8.500 13.200 10.500 12.150 22.269
México 1.500 3.000 5.000 3.500 4.000 6.309
Brasil 400 700 1.000 1.000 1.250 3.827
Perú 750 1.500 2.000 1.500 1.500 1.683
Otros 1.550 3.300 5.200 4.500 5.400 10.450
Rosenblat (1945) - - 12.385 10.654 - 23.063
México - - 4.500 3.645 - 6.800
Brasil - - 1.000 886 - 4.000
Perú - - 2.000 1.591 - 1.400
Otros - - 4.885 4.532 - 10.863
Clark (1967) 2.900 12.600 40.000 14.000 12.000 -
Biraben (1979) 10.000 16.000 39.000 10.000 10.000 23.980

Evolución histórica de la población de Angloamérica (por miles):[75]

Autor Población
(año 0)
Población
(1000)
Población
(1500)
Población
(1600)
Población
(1700)
Población
(1820)
McEvedy & Jones (1978) 720 1.460 2.250 1.750 1.200 18.797
EEUU 640 1.300 2.000 1.500 1.000 9.981
Canadá 80 160 250 250 200 816

Etnografía[editar]

Composición étnica de la población de América Latina (por miles):

Región Indígenas Blancos Negros Mestizos Total
Latinoamérica
Rosenblat, 1570
[76]
9.707 137 259
(incluye a negros)
10.103
México 3.500 30 25 3.555
Perú 1.500 25 60 1.585
Brasil 800 20 30 850
Colombia 800 15 10 825
América Central 550 15 10 575
Bolivia 700 7 30 737
Chile 600 10 10 620
Ecuador 400 6 10 416
Venezuela 300 2 5 307
Argentina 300 2 4 306
Paraguay 250 3 5 258
La Española
Cuba
Puerto Rico
2 7 55 64
Uruguay 5 5
Latinoamérica
Rosenblat, 1620
[76]
9.095 645 955
(incluye a negros)
10.695
México 3.400 200 200 3.600
Perú 1.400 70 130 1.600
Brasil 700 70 180 950
Colombia 600 50 100 750
América Central 540 50 60 650
Bolivia 750 50 50 850
Chile 520 15 15 550
Ecuador 450 40 90 580
Venezuela 280 30 60 370
Argentina 250 50 40 340
Paraguay 200 20 30 250
La Española
Cuba
Puerto Rico
Uruguay 5 5
Hispanoamérica
Fisher, 1700
[77]
9.000 700 500 100 10.300
Hispanoamérica
Fisher/Humboldt 1800
[77] [78]
7.530 3.276 776 5.328 16.910
México[79] 2.000 1.075 2.685
(incluye negros)
5.760
América Latina
Rosenblat, 1820
[80]
7.160 4.420 4.110 5.530 21.220
México 3.500 1.200 10 1.880 6.590 (6.587)
Brasil 500 1.500 2.200 300 4.500 (4.507)
Antillas 0 420 1.700 350 2.470
Otros
  • Argentina
  • Chile
  • Colombia
  • Perú
  • Uruguay
  • Venezuela
3.160 1.300 200 3.000 7.660
  • 534
  • 885
  • 1.206
  • 1.317
  • 55
  • 718
América
Maddison, 1820
[81]
8.470 3.577 7.048
(incluye mulatos)
13.401 32.496
México 3.570 1.777 10 1.230 6.587
Brasil 500 2.500 1.507 4.507
Caribe
  • Cuba y Puerto Rico
  • La Española
  • Colonias británicas
  • Colonias francesas
  • Colonias holandesas
  • Colonias suecas y danesas
2.366
  • 453
  • 742
  • 827
  • 230
  • 74
  • 40
554
  • 400
  • 70
  • 53
  • 20
  • 6
  • 5
2.920
  • 853
  • 812
  • 880
  • 250
  • 80
  • 45
Resto América Latina 4.000 1.800 400 1.485 7.685
EEUU 325 1.772 7.884 9.981
Canadá 75 741 816

Inmigración no esclava a las Américas entre 1500 y 1998 (miles):[71]

Destino 1500-1820 1820-1998
Brasil 500 4.500
Hispanoamérica 475 6.500
Caribe 450 2.000
Canadá 30 6.395
EEUU 718 53.150
Total 2.173 72.545

Población a finales del período colonial[editar]

En la siguiente tabla población de Hispanoamérica a fines del período colonial (por miles):

Regiones 1760
Martínez
1800
Martínez
1800
Céspedes
1800
Lumbreras
1800
Lucena
1800
Rodríguez
1801-10
Humboldt
1701-10
Encina
Nueva España 3.200 5.800 6.800 6.000 5.837 5.900 6.800 6.200-6.300
Guatemala 800 1.200 1.580 1.100 870 1.100 1.600 1.600
Nueva Granada 1.200 1.100 1.327 1.100 1.046 1.000 2.000 2.000
Venezuela 600 800 850 800 680 500 785 1.000
Antillas españolas 600 900 1.300 800 950 550 800 800
Río de la Plata 800 1.000 2.400 1.300 430 500 2.300 2.300
Bajo Perú 3.000 2.700 1.400 1.300 1.400 1.200 1.400 1.600-1.700
Chile 1.100 522 500 1.100 1.000
Quito 500 424 700
Alto Perú 600 800 650
Hispanoamérica 10.200[82] 13.500[82] 16.757[83] 13.500[84] 12.959[85] 12.600[86] 16.785[87] 16.500-16.700[88]

En la siguiente tabla aparece la población a finales del siglo XVIII según la estimaciones de Claudio Esteva Fabregat para Hispanoamérica:[89]

Grupo Población
Población urbana 4.696.852
Población campesina 9.393.877
Indios bárbaros 2.680.000
Total 16.770.729

Período post-independencia[editar]

Estimación de la población americana en 1823 (en miles). Se los divide en 13.471.000 blancos, 8.610.000 indios, 6.433.000 negros y 6.428.000 de raza mixta:[90]

Estado Población
Canadá 550
EEUU 10.525
México
Guatemala
8.400
Veragua
Panamá
80
Indios salvajes de
América del Norte y Central
400
Haití
(incluyendo Santo Domingo)
820
Antillas Inglesas 777
Antillas Españolas
Margarita
925
Antillas Holandesas
Antillas Danesas
85
Colombia 2.705
Perú 1.400
Chile 1.100
La Plata 2.300
Guayana 236
Brasil 4.000
Indios salvajes
de América del Sur
450
América 34.232

Población de América Latina según país hasta 1900 (por miles):[91]

País 1820 1850 1870 1900
Argentina 534 1.100 1.796 4.693
Brasil 4.507 7.234 9.797 17.984
Chile 885 1.443 1.943 2.974
Colombia 1.206 2.065 2.392 3.998
México 6.587 7.662 9.219 13.607
Perú 1.317 2.001 2.606 3.791
Uruguay 55 132 343 915
Venezuela 718 1.324 1.653 2.542
Bolivia 1.100 1.374 1.495 1.696
Costa Rica 63 101 137 297
Cuba 605 1.186 1.331 1.658
República Dominicana 89 146 242 515
Ecuador 500 816 1.013 1.400
El Salvador 248 366 492 766
Guatemala 595 850 1.080 1.300
Haití 723 938 1.150 1.560
Honduras 135 350 404 500
Jamaica 401 399 499 720
Nicaragua 186 300 337 478
Panamá - 135 176 263
Paraguay 143 350 384 440
Puerto Rico 248 495 645 959
Trinidad y Tobago 60 80 124 268
24 pequeños países caribeños 800 946 1.141 1.440
Total 21.705 31.793 40.399 64.764

Estimación de la población americana en 1849 (en miles):[92]

Estado Población Superficie
(miles de millas²)
EEUU 17.000 1.570
México 7.500 1.842
Centro América 1.650 139
Nueva Granada 1.300 245
Venezuela 800 303
Ecuador 600 280
Perú 1.700 373
Bolivia 1.300 310
Chile 1.000 129
Argentina 700 690
Uruguay 70 63
Paraguay 250 67
Brasil 5.000 2.253
Haití
(incluye Santo Domingo)
800 22
Posesiones inglesas
(Canadá, Nueva Escocia, Jamaica, etc.)
1.900 1.930
Posesiones españolas
(Cuba y Puerto Rico)
1.000 35
Posesiones francesas
(Guayana, Martinica, Guadalupe, etc.)
240 30
Posesiones holandesas
(Guayana, San Eustaquio, Curazao, etc.)
114 30
Posesiones danesas
(Groelandia, Islandia, etc.)
110 324
Posesiones rusas
(Alaska, Kodiak, etc.)
50 370
Posesiones suecas 16 45
Indios salvajes 1.000 6.000
América 44.100 17.050

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Kroeber, Alfred L. (1939). Cultural and Natural Areas of Native North America. Berkeley: University of California Press; Rosenblat, Ángel (1954). Población indígena y el mestizaje en América. 2 vols. Buenos Aires: Nova; Steward, James H. (1949). "The Native population of South America". Handbook of South American Indians. Tomo V. Washington DC: Smithsonian Institution, Bureau of American Ethnology Bulletin, pp. 655-668; Sapper, Karl T. (1929). Das Element der Wirklichkeit und die Welt der Erfahrung. Grundlinien einer anthropozentrischen Naturphilosophie. Munich: C.H. Beck; Dobbyns, Henry F. "Estimating aboriginal population: an appraisal of techniques with a new hemispheric estimate". Current Anthropology, 7, no. 4, octubre de 1966: 395-449; Alchon, Suzanne Austin (2003). A Pest in the Land: New World Epidemics in a Global Perspective. Alburquerque: University of New Mexico Press, pp. 147-172.
  2. Kroeber incluye solo a Honduras y Nicaragua, a Guatemala y El Salvador los incluye en México y a Costa Rica y Panamá en las tierras bajas sudamericanas.

Referencias[editar]

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  14. Morgan & Bandelier, 2003: xlviii. Los indios mesoamericanos usaban un palo puntiagudo y endurecido al fuego llamado hoy coa (palabra Caribe) para arar la tierra, penetrando en ella muy pocos centímetros. Además su sistema de rosa y quema no permitía trabajar la tierra más de dos años seguidos por lo que su estilo de vida era nómada o semi-nómada ya que se vuelve a usar la misma parcela apenas siete años después.
  15. Morgan & Bandelier, 2003: xlviii. Cómo sostienen estos historiadores, los indígenas, con sus sistema de rosa y quema debió ser inferior a media tonelada de maíz por hectárea (en 1910 con el uso de mulas, bueyes y tractores era de 570 kg en promedio.
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  17. Morgan, Lewis Henry & Bandelier, Adolph Francis (2003). México antiguo: Breve y sumaria relación de los señores de la Nueva España. Ciudad de México; Buenos Aires: Siglo XXI. Prólogo y edición de Jaime Labastida, pp. xlviii. ISBN 978-9-68232-452-9. Consideran que las cifras aquí dadas parten de estimaciones con cifras preconcebidas, datos de Bartolomé de las Casas o en matrículas de tributos, todas estas muy exageradas.
  18. Morgan & Bandelier, 2003: xlvix
  19. Morgan & Bandelier, 2003: xlvix y L. Este sistema consanguíneo llevaba a que cada tribu o ciudad se considera el centro del universo ya que estaban cerradas para los que no eran miembros de ellas. Además, hay que decir que dichas sociedades, a pesar de su parentesco cultural solo se asociaba cuando había guerra o se necesitaba cobrar tributos a sus vasallos por lo que favorecía a la ciudad-estado como forma de organización política.
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  50. En su recensión del libro de Kamen, José Manuel Rodríguez Pardo sostiene que Kamen se adscribe a la leyenda negra española: Rodríguez Pardo, J.M. «El "Imperio no unificado" de Henry Kamen: mito, absurdo y manipulación», El Catoblepas 22(24), 2003]
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  55. Mann, id,. 143
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Bibliografía[editar]

  • Denevan, William M. (1992). The Native population of the Americas in 1492. Madison: University of Wisconsin Press. ISBN 978-0-299-13434-1.

Enlaces externos[editar]