Copa menstrual

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Copa menstrual en forma de campana.

La copa menstrual es un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual. A diferencia de los tampones, que también se usan internamente, la copa menstrual no absorbe la sangre. Más bien, se queda contenida en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido.[1][2][3]

Copa menstrual con forma similar al diafragma

Historia de la copa menstrual[editar]

Aunque existían copas menstruales rudimentarias circulando desde el año 1867, la copa menstrual se comenzó a producir industrialmente desde la década de 1930, si bien la primera patente fue en 1932, la de L. J. Goddard.[4][5]​ Luego, otra copa menstrual fue patentada por Leona Chalmers en los Estados Unidos, con el nombre Tass-ette y fabricada en caucho vulcanizado.[6]​ Hubo otras patentes en 1935, 1937 y 1950 pero solo tuvieron éxito en la década de los años 1930.[7][8]

En 1950, poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, las copas se volvieron a fabricar en los Estados Unidos, lo que se interrumpió en 1963, por falta de rentabilidad y la escasez de látex. Por otro lado, algunas mujeres opinaban que era demasiado grande, rígida y pesada, además de la aversión cultural de la manipulación de los genitales, el flujo menstrual y las secreciones vaginales.[9]

En 1987, se comenzó a fabricar en los Estados Unidos la copa llamada The Keeper, de látex, en dos tamaños, con el pequeño siendo para las mujeres más jóvenes y sin hijos. Poco a poco, se ha vuelto más popular, gracias a los mejores diseños, su resistencia y a su carácter reutilizable, lo que permite un gran ahorro económico a lo largo de los años; además, su antecesora, la copa Tassaway, había recibido buenas críticas de los médicos, que la consideraban muy segura, inocua y capaz de reducir la incidencia de infecciones genitales comúnmente asociadas al uso de absorbentes sanitarios (tanto desechable como reutilizable) y los tampones. La copa menstrual The Keeper, de látex, sigue en venta hoy en día.

En los últimos años, las copas menstruales se han hecho de materiales alternativos, por ejemplo la silicona médica, debido a las posibilidades de alergia generadas por el uso del látex. Existen muchas fábricas de estas copas, lo que permite una mayor libertad de elección de modelos, formatos, colores y precios.

Descripción, tallas y utilización de la copa menstrual[editar]

Descripción[editar]

La copa menstrual es un dispositivo reutilizable para la higiene íntima que recoge el flujo menstrual durante la menstruación. Existen varios modelos de copas menstruales disponibles en el mercado, fabricados en distintos materiales —látex, silicona o plástico quirúrgico—. Es reutilizable y puede durar alrededor de 10 años con el mantenimiento adecuado.[2]

El modelo más común de copa menstrual es en forma de campana; otro tipo de modelo menos común, realizado en polietileno tiene la forma del diafragma. Por ser muy flexible y suave, el modelo desechable se puede utilizar durante las relaciones sexuales (aunque no es un anticonceptivo y no debe utilizarse con esa finalidad).

Tallas de la copa menstrual[editar]

Hay varias tallas asociadas a la altura de la mujer y experiencia en su uso. Las distintas marcas presentan ligeras diferencias.[10][11]

Copa menstrual pequeña (izquierda) y más grande (derecha).
  • Talla S o pequeña. Indicada para mujeres menores de 18 años y sin relaciones sexuales. Diámetro: 38 mm, longitud: 45 mm, capacidad: 23 ml.
  • Talla M o mediana. Diámetro: 41 mm, longitud: 48 mm, capacidad: 28 ml
  • Talla L o grande. Diámetro: 44 mm, longitud: 51 mm, capacidad: 34 ml y
  • Talla XL o extragrande. Diámetro: 47 mm, longitud: 56 mm, capacidad: 42 ml.

Utilización[editar]

Una copa menstrual se inserta doblada en la vagina y después recupera su forma natural, sellando y reteniendo el líquido. No es porosa, absorbente ni fibrosa, por lo que no araña ni seca las paredes vaginales. No desestabiliza la capacidad natural de auto-limpieza, no es incómoda de extraer durante los últimos días de la menstruación ni deja restos de fibras. Las copas de látex pueden conllevar el riesgo de portar bacterias en su superficie. Sin embargo, esto no ocurre en las de silicona, que no están relacionadas con el SST (síndrome de shock tóxico), como es el caso de los tampones. Las copas también ayudan a prevenir problemas causados por las toallas higiénicas, como la candidiasis (producida por el ambiente cálido y húmedo que estas crean) y la cistitis (que puede darse si las heces en la toalla transportan bacterias fecales a la uretra o a la vagina).

Ya que las copas se pueden utilizar en cualquier momento del mes, la mujer puede practicar la inserción y extracción cuando no está menstruando para habituarse. Las copas menstruales en forma de campana pueden adelantar la menstruación uno o dos días debido al suave efecto de succión que producen. Algunas mujeres han informado de menstruaciones más cortas debido también a este mismo efecto.

Las copas no requieren vaciarse tan frecuentemente que se cambian los tampones o las toallas higiénicas (= compresas). Su capacidad es de 30 ml, que constituye la tercera parte del volumen de sangre que pierde una mujer en cada menstruación en promedio, por lo que pueden permanecer hasta 12 horas sin necesidad de vaciarse.

Al final del ciclo, además del lavado habitual con agua y jabón, se debe esterilizarla hirviéndola, antes de guardarla en la cartera hasta el siguiente mes.

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Copas en forma de campana Copas en forma de diafragma Tampón
Copa menstrual en la vagina Disposable menstrual cup in the vagina Tampón en la vagina
La copa en forma de campana se inserta en la parte baja de la vagina. A lo largo del día es posible que tienda a introducirse algo más, lo cual es perfectamente natural, pero no está diseñada para colocarse por encima del cérvix. Estas copas tienen un rabillo en la parte final para facilitar su extracción. Copa Instead: se inserta y se usa de la misma forma que un diafragma. Se coloca por encima del cérvix y se mantiene en esa posición por la presión del hueso púbico. Para su extracción se engancha un dedo al reborde y se tira hacia abajo. Un tampón se debe insertar hasta las proximidades del cérvix; esta es la posición más cómoda y permite que el tampón se expanda tanto en longitud como en grosor a medida que absorbe el flujo. Los tampones tienen un cordón que sale de la vagina para facilitar su extracción.

Ventajas e inconvenientes[editar]

Ventajas de la copa menstrual[editar]

La copa menstrual tiene las siguientes ventajas:[2][12]

  • Economía: el costo inicial es mayor que los absorbentes desechables pero es un solo gasto y se recupera la inversión a los pocos meses, ya que la duración con los cuidados adecuados puede ser más de diez años.
  • Evita infecciones: la silicona es inerte, de forma similar al cristal, y no es adecuada para que los gérmenes se acumulen en ella. No se han relatado casos de síndrome del shock tóxico, como ha sido el caso de los tampones.
  • Comodidad: se la puede tener puesta durante toda la noche. Se puede utilizar durante toda la menstruación independientemente de lo copiosa que sea e incluso en cualquier momento del ciclo simplemente para acostumbrarse a llevarla.
  • Seguridad: permite hacer cualquier tipo de ejercicio, como nadar, montar caballos, alzar pesas, correr y bailar. Mojarse en la lluvia, un río o el sudor no es ningún problema.
  • Ambiente: genera menos desechos que contaminan el ambiente. También, permite devolver la sangre a la tierra como fertilizante para las plantas. (Por higiene, se puede depositarla en un pequeño hoyo y luego taparlo.)
  • Accesibilidad: es muy fácil de comprar por internet.
  • Duración: hasta más de diez años.
  • Conocimiento: Quien la utilice debe aprender algo nuevo y conocer en más detalle su propia anatomía.
  • Preparación: una vez que quien la utilice tiene su copa y sabe cómo usarla, está listo para manejar su menstruación durante 10 años, lo que es sumamente importante en comunidades aisladas.
Debe esterilizarse al final del ciclo.

Inconvenientes de la copa menstrual[editar]

En un porcentaje mucho menor a las ventajas, también se pueden encontrar las siguientes desventajas relacionadas con el conocimiento del producto y las instrucciones de uso:

  • Como los tampones, puede ser un poco complicada de usar al principio. Se puede mover si está mal colocada. Sin embargo, si la colocación es adecuada es difícil que se mueva, de hecho puede crear una succión que impida sacarla si no se sabe hacer. Simplemente introduciendo un dedo para que entre el aire, se deshace el vacío y sale fácilmente.
  • De no lavarla o hervirla después de cada ciclo menstrual, puede quedar un color amarillento en aquellas que son de silicona transparente, lo que le puede dar un aspecto de "suciedad" (y esta es una razón de comprar una que es colorida).
  • Puede haber pérdidas de flujo hasta que se encuentra la talla correcta.

Cuestiones ambientales en la elección de usar copas, toallas o tampones[editar]

El uso de copas menstruales no contamina constantemente al ambiente con materiales no biodegradables o residuos tóxicos.[13]​ Su alta duración reduce su impacto ecológico frente a la utilización de toallas o tampones. Los mayores impactos ambientales de estas copas residen en su fabricación, la energía necesaria para su esterilización y el consumo de agua para su limpieza.

Los tampones y toallas sanitarias contienen diversos elementos que pueden ser tóxicos para las mujeres, son altamente contaminantes tanto en su fabricación, como en su uso, y una vez desechados. Se calcula que alrededor de 315 millones de mujeres en todo el mundo usan tampones o toallas. Incluso, en el caso de las toallas llamadas "orgánicas", que se hacen con algodón natural y no contienen blanqueadores ni químicos, el problema de los deshechos persiste, ya que su degradación es lenta.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Jiménez, Lourdes: «Las 'piradas' que hablan de la menstruación.» 24 de diciembre de 2016. Diagonal.
  2. a b c Iborra, Elisabetz G.: «Qué es la copa menstrual y por qué no se impone en España.» 11 de abril de 2016. eldiario.es.
  3. Rey, Loreto: «Por qué la copa menstrual no es una guarrería.» 19 11/13. El País.
  4. De acuerdo con la información del Museo de la Menstruación y de la Salud de la Mujer en los Estados Unidos
  5. Goddard, L.J. US Patent #1,891,761 (issued December 1932) (en inglés)
  6. Chalmers, Leona. US Patente 2,089,113 (emitida agosto 1937)
  7. Hagedorn, Arthur F. US Patente 1,996,242 (emitida abril 1935)
  8. Chalmers, Leona. US Patente 2,534,900 (emitida diciembre 1950).
  9. Wysocki, Susan. «Nuevas opciones en protección menstrual.»
    • Archivado el 24 de mayo de 2009 en la Wayback Machine. Advance for Nurse Practicioners (en inglés). Consultado el 4 de junio de 2010.
  10. Copa Menstrual Meluna, en 'copasmenstruales.com
  11. Copas menstruales, en lacopamenstrual.es]
  12. [http://www.copitamenstrual.com/blog/10-ventajas-del-uso-de-la-copa-menstrual-/ COPA MENSTRUAL: la opinión más clara que vas a encontrar
  13. Angelcup. «Higiene femenina ecológica». http://www.angelcupmexico.com/. Consultado el 26 de enero de 2017. 

Enlaces externos[editar]

Artículos de prensa