Higiene de manos

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Niños lavándose las manos

La higiene de manos es el término general que se aplica a cualquier lavado de manos, lavado antiséptico de manos, antisepsia de manos por método mecánico(frotación), químico(jabón) y físico(arrastre por gravedad) de tipo clínico o quirúrgico, que se realiza en los centros sanitarios para prevenir las infecciones relacionadas con la atención sanitaria (IRAS).[1]

Las IRAS se definen como aquellas infecciones que afectan a un paciente durante el proceso de atención en el hospital u otra instalación de atención sanitaria que no estaban presentes ni se estaban incubando en el momento del ingreso. Múltiples factores influyen en la aparición de las IRAS.

No obstante, la falta de higiene de manos antes y después de estar en contacto con un paciente es probablemente el único factor relacionado con la transmisión de los microorganismos comunes a la mayor parte de las infecciones.

La higiene de manos constituye la clave en el programa de control de infecciones, junto a los aislamientos y el uso adecuado de Antibióticos.

Por generaciones el lavado de manos con agua y jabón ha sido considerada una medida de higiene personal. El concepto de higiene de manos data del siglo XIX. Haciendo historia:

Historia[editar]

Cartel en Nueva York

1822: French, farmacéutico observa que las soluciones de cloro y sodio actuaban como limpiadoras, desinfectantes y odorizantes. Y es en 1825 donde proponían el lavado de manos para evitar las enfermedades pestilenciales.

1843: Oliver Wendell Holmes interpretaba que las manos podrían ser la causa de la diseminación de la fiebre puerperal.

1846: Fue el Dr. Ignaz Semmelweis, obstetra, quien en Viena asocia Fiebre puerperal, transmisión de partículas cadavéricas a través de las manos y su relación con la alta mortalidad materna. Su intervención es la primera evidencia de la importancia del lavado de manos en la prevención de la infección cruzada; su trabajo es considerado el primer análisis epistemológico.

1961: Se efectúan las primeras recomendaciones de lavado de manos para los trabajadores de Salud por el Sistema de Salud pública de E.E.U.U., indicándose que las manos del personal debían ser higienizadas con agua y jabón por 1 o 2 minutos antes y después del contacto con el paciente.

1975-1985: CDC y la Asociación de Profesionales de Control de Infección redactan las guías de lavado de manos hospitalario. Recomendaba el uso de soluciones antisépticas en determinadas situaciones y ante pacientes de riesgo.

1995-6: CDC, HICPAC, SHEA, APIC en forma conjunta revisan normativas y establecen las recomendaciones de lavado de manos y los aislamientos especiales ante el surgimiento de gérmenes multi-resistentes como MRSA y EVR.

En octubre de 2002 se publicó la Guía para la higiene de las manos en el medio sanitario por los CDC (Centers for Diseases Control and Prevention) en el Morbidity and Mortality Weekly Report.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó en 2005, a través de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente, el primer Reto Mundial en pro de la Seguridad del Paciente Una atención limpia es una atención más segura, con el objeto de reducir las IRAS. Estaba integrada por varias acciones, siendo la principal la promoción de la higiene de manos.

En 2006, España se adhirió oficialmente a este reto de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente y el Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, que marcaba, entre sus prioridades estratégicas, el desarrollo de políticas dirigidas a la seguridad del paciente.

En 2009, se inauguró la campaña mundial "salve vidas: límpiese las manos" dirigida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en apoyo de los trabajadores de la salud, con el fin de mejorar la higiene de manos en la atención sanitaria. Así mismo publicó una guía en todos los centros sanitarios, en donde explica el modelo de los cinco momentos en los cuales los profesionales de la salud deben realizar la higiene de manos. Esta campaña tiene por objeto impulsar la adopción de medidas en el lugar de consulta para demostrar que la higiene de manos es el punto de partida para la reducción de infecciones asociadas a la atención médica.[2]

De igual manera la Organización Mundial de la Salud hace una nueva llamada para continuar en la labor de concientización sobre el lavado de manos. Declaró el 5 de mayo como “El día de la Higiene de Manos”, conocido en inglés como: Hand Hygiene, cuyo objetivo es sensibilizar tanto a los pacientes como a las personas que trabajan en la salud pública sobre la necesidad de salvar vidas por medio del lavado de manos. Y es que todos los años millones de pacientes se infectan con gérmenes que contraen en los hospitales, como asegura la Pan American Health Organization (PAHO).

El 15 de octubre se celebra a nivel mundial el “Día del lavado de manos”. Esta importante acción cotidiana es primordial para mantener un buen estado de salud. Por ello, la Organización Panamericana de la Salud (OPS-OMS) y el Fondo de las Naciones para la Infancia (Unicef) unen fuerzas para lograr que las personas aprendan a lavarse las manos con la finalidad de mejorar su calidad de vida. El día mundial del lavado de manos se inició en 2008 con la iniciativa de la alianza global entre los sectores públicos y privados. Esta alianza es respaldada por varias instituciones gubernamentales, internacionales y de individuos de todo el mundo, que tiene como finalidad promover la higiene de las manos.

El objetivo de esta celebración es resaltar la importancia de un correcto lavado de manos con agua y jabón en momentos clave del día. Se ha de tener en cuenta que enfermedades graves, como meningitis, bronquitis, hepatitis “A” y la mayoría de los tipos de diarrea infecciosa (incluyendo la gastroenteritis y el cólera, potencialmente mortales), pueden evitarse con el simple acto de lavarse las manos adecuadamente.

Por otra parte, el 14 de octubre de 2011 la Organización Panamericana de la Salud (Ops) impuso un nuevo récord mundial Guinness de más personas lavándose las manos al mismo tiempo, al convocar a 740 870 personas en distintas localidades de Argentina, Perú y México.

Sin duda alguna, la medida por excelencia para reducir el riesgo de infección nosocomial es el lavado mecánico de manos del personal de salud que presta atención asistencial a los pacientes en un hospital. Una acción muy simple sigue siendo la medida primordial para reducir su incidencia y la propagación de los microorganismos resistentes a los antimicrobianos, lo que mejora la seguridad del paciente en todos los ámbitos. Sin embargo, el cumplimiento de las normas de higiene de las manos es muy escaso en todo el mundo. Según el documento emitido cada año por la OMS  sobre la higiene de manos en la atención sanitaria cada año, al menos 2 millones de pacientes en los Estados Unidos y más de 320 000 en el Reino Unido contraen una o más infecciones relacionadas con la atención sanitaria durante su estancia en el hospital. Cada día, 247 personas mueren en los E.E.U.U. por una infección relacionada con la atención sanitaria. En el mundo, al menos uno de cada cuatro pacientes ingresados en servicios de cuidados intensivos contraerá una infección durante su estancia en el hospital. En los países en desarrollo esta proporción puede duplicarse. Las infecciones relacionadas con la atención sanitaria se producen en todo el mundo y afectan tanto a los países desarrollados como a los de escasos recursos. Estas infecciones contraídas en el entorno sanitario se encuentran entre las principales causas de muerte y de incremento de la morbilidad en pacientes hospitalizados. Representan una carga considerable tanto para el paciente y su familia como para la salud pública. Una encuesta de Prevalencia realizada bajo los auspicios de la OMS en 55 hospitales de 14 países que representaban a cuatro regiones de la OMS (Asia Sud oriental, Europa, Mediterráneo Oriental y Pacífico Occidental) reveló que, en promedio, el 8,7% de los pacientes internados contraen infecciones hospitalarias . En cualquier momento, más de 1,4 millones de personas en el mundo padecen complicaciones infecciosas relacionadas con la atención sanitaria.

En México desde el año 2008 y como parte del programa de Seguridad del Paciente, se une a este reto a través de la Campaña Sectorial “Está en tus manos”, tomando en cuenta los alineamientos propuestos por la OMS, que consiste en difundir las técnicas de higiene de manos, como son: lavado con agua y jabón, y la desinfección con soluciones alcoholadas (u otro antiséptico), en los 5 momentos esenciales de los procesos de salud.

Entre los pacientes críticos hospitalizados, al menos el 25% contrae infecciones hospitalarias , incluso en unidades con muchos recursos. En algunos países, esta proporción puede ser mucho mayor; por ejemplo, en Trinidad y Tobago, hasta dos terceras partes de los pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos contraen al menos una infección nosocomial. En los países con pocos recursos, en los que el sistema de salud ha de atender a una población más enferma y hacer frente a la falta de recursos humanos y técnicos, la carga que representan las infecciones relacionadas con la atención sanitaria es aún más importante. En México, por ejemplo, son la tercera causa de muerte en la población general. Aunque varían las estimaciones del porcentaje de infecciones hospitalarias que son previsibles, pueden llegar al 40% o más en los países en desarrollo.

En los servicios de salud con exceso de pacientes y falta de personal, el uso incorrecto de la tecnología médica es corriente e incrementa el riesgo de infecciones relacionadas con el proceso asistencial. Este es un escenario frecuente en los entornos con escasos recursos y contribuye a las desigualdades entre los países desarrollados y en desarrollo en materia de atención sanitaria. El impacto es mayor entre los pacientes más vulnerables. En los recién nacidos, la tasa de infecciones asociadas a dispositivos vasculares es entre 3 y 20 veces mayor en los países en desarrollo que en los desarrollados. En Brasil e Indonesia, más de la mitad de los niños ingresados en unidades neonatales contraen infecciones hospitalarias, con una tasa de letalidad del 12% al 52%. Por el contrario, en los países desarrollados, la tasa de infecciones hospitalarias en neonatos es 12 veces menor.

Indicaciones[editar]

Los cinco momentos que indica la OMS:

  1. Antes del contacto con el paciente.
  2. Antes de realizar una tarea limpia/aséptica.
  3. Después del riesgo de exposición a líquidos corporales.
  4. Después del contacto con el paciente.
  5. Después del contacto con el entorno del paciente.

El personal de salud debe lavarse las manos con agua y jabón antibacterial en las siguientes ocasiones:

  1. Al inicio y término de la jornada laboral.
  2. Cuando estén visiblemente sucias o contaminadas con sangre u otros líquidos corporales.
  3. Cuando exista sospecha o prueba de exposición a organismos infecto contagiosos.
  4. Inmediatamente después de una exposición accidental con objetos afilados.
  5. Antes de ingerir alimentos.
  6. Antes y después de ir al baño.

Condiciones generales del lavado de manos[editar]

  • Mantener las uñas cortas y limpias, sin esmaltes ni postizos. Las uñas largas aumentan el riesgo de rotura de guantes.
  • No usar anillos, relojes ni pulseras. Estos elementos actúan como reservorio y dificultan la limpieza de manos y antebrazos.
  • El uso de cremas hidratantes después de la actividad laboral se considera recomendable porque aumenta la resistencia de la piel y al mantenerse íntegra disminuye la contaminación por gérmenes.
  • Usar preferiblemente los jabones con dosificador.
  • No reutilizar los envases de jabón, ya que se contaminan fácilmente.
  • Usar toalla de papel, ya que la de tela se contamina fácilmente.
  • El uso de guantes no suple el lavado de manos.

Tipos de lavado de manos[editar]

  • Lavado de manos rutinario
  • Lavado de manos quirúrgico
  • lavado de manos social o Clínico
  • lavado de mano en seco

Lavado de manos rutinario[editar]

Su objetivo es eliminar la flora transitoria de las manos, la suciedad y materia orgánica, impidiendo la contaminación cruzada. Tiene una duración de 40 a 60 segundos.

Técnica del lavado de las manos con agua y jabón[editar]

Se utiliza agua, jabón líquido (mejor con dosificador o dispensador), lavado y toalla de papel desechable.

0. Mójese las manos con agua.

1. Deposite en la palma de la mano una cantidad de jabón suficiente para cubrir todas las superficies de las manos.

2. Frótese las palmas de las manos entre sí.

3. Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos y viceversa.

4. Frótese las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados.

5. Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.

6. Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.

7. Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.

8. Enjuáguese las manos con agua.

9. Séquese con una toalla desechable.

10. Utilice la toalla para cerrar el grifo.

11. Sus manos son seguras.

Esta técnica se emplea principalmente en todos los centros sanitarios y siempre usando los 5 momentos para la higiene de manos.

Técnica de higiene de las manos con soluciones alcoholadas[editar]

Se necesita una solución alcoholada.

Tiene una duración de 20 a 30 segundos

1. Deposite en la palma de la mano una dosis de producto suficiente para cubrir toda la superficie a tratar.

2. Frótese las palmas de las manos la una con la otra.

3. Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos y viceversa

4. Frótese las palmas de las manos con los dedos entrelazados.

5. Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.

6. Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.

7. Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.

8. Una vez secas, sus manos son seguras.

Lavado de manos quirúrgico[editar]

Se trata del cepillado y la fricción practicadas en manos, brazos y antebrazos antes de la cirugía.

Su objetivo es eliminar la flora bacteriana transitoria y el máximo posible de la flora bacteriana residente de las manos, disminuir el riesgo que existe de contaminación en la herida quirúrgica, así como del instrumental y equipo.

Se utiliza lavado quirúrgico, jabonera automática, cepillos estériles, con un cepillo con una esponja de poliuretano y el jabón que brinde protección a largo plazo. También es necesario disponer de un limpiador de uñas.

Este procedimiento forma parte de las metas internacionales para la seguridad del paciente (Meta N° 5 Reducir el riesgo de infecciones asociadas con la atención médica) utilizando un programa efectivo de lavado de manos a través de los 5 momentos. Es el procedimiento más antiguo y seguro para evitar la trasmisión de un agente infeccioso y proteger al individuo y evitar la diseminación de microorganismos.

Lavado de manos quirúrgico:

1.- Mojar bien manos y muñecas.

2.- Aplicar unos 5 mil de jabón antiséptico.

3.- Frotar ambas manos y muñecas para eliminar la suciedad, escobillar las uñas.

4.- Enjuagar con agua abundante.

5.- Aplicar nuevamente jabón antiséptico.

6.- Frotar manos, muñecas y antebrazos durante dos minutos.

7.- Enjuagar con agua abundante.

8.- Secar con compresas estériles, primero las manos y después los antebrazos.

9.- Desechar las compresas.

El lavado de manos se seguirá practicando por todos los responsables del cuidado de los enfermos.

Detalles del lavado quirúrgico.

La responsabilidad y la conciencia que cada uno de nosotros tenga sobre la importancia del lavado de manos es vital, ya que de esa forma sabremos cuánto tiempo lavarnos, cómo aplicar el antiséptico y desde dónde debemos lavarnos. Debemos saber que no es un lavado rápido y que es una rutina forzosa e ineludible, puesto que cualquier infección que se produzca es nuestra responsabilidad, y eso es muy delicado.

La duración total del procedimiento es de 3 a 5 minutos. El MINSAL (Ministerio de Salud) considera los 5 minutos desde que se quitan las joyas y el reloj y se suben las mangas, pero en realidad, se supone que uno debe entrar al recinto quirúrgico sin joyas ni nada parecido.

Con respecto a las manos partidas o agrietadas, el MINSAL nos recuerda que favorecen la flora microbiana transitoria, por lo que su cuidado es importante. El uso de lociones y cremas también está indicado al final de la jornada, dado que esto contribuye a devolver la acidez y la humedad a las manos, que es nuestra principal herramienta de trabajo.

Cuando las manos están agrietadas, el mismo individuo debería auto limitarse y retirarse del equipo quirúrgico, porque el lavado no va a cumplir su objetivo.

En resumen, la norma del MINSAL sobre el lavado de manos quirúrgico establece que debe durar 5 minutos, de los cuales, 2 minutos son de lavado, 1 minuto es de escobillado de uñas y otros 2 minutos son para el segundo lavado, todo con enjuagues entre lavados.

Técnica[editar]

1.- Mantener libre de lesiones la piel de manos y antebrazos; uñas cortas sin esmalte y con espacios subungeales limpios. Quitarse el reloj y las joyas de las manos.

2.- Realizar la higiene de manos convencional.

3.- Tomar el cepillo estéril del depósito correspondiente y verter en el mismo jabón o solución antiséptica.

4.- Hacer el lavado quirúrgico en tres tiempos, según las indicaciones específicas de los agentes destructores.

  • Primer tiempo.

Se comienza el proceso con movimientos rotatorios, primero desde los espacios ungeales, continuando con los dedos y los espacios interdigitales de la cara interna y externa a partir del dedo pulgar, prosiguiendo con la palma el dorso, hasta la muñeca. Al finalizar esta actividad, se enjuaga el cepillo y se deja actuar el jabón, de acuerdo a las recomendaciones del fabricante, pasando luego a la otra extremidad y repitiendo los pasos correspondientes.

  • Segundo tiempo.

El proceso debe de ser repetido pero esta vez hasta la parte superior del antebrazo en las dos extremidades, de igual forma enjuagando las dos extremidades al final para dejar actuar el jabón o la solución antiséptica.

  • Tercer tiempo.

Volver a repetir los pasos pero esta vez hasta arriba del codo con movimientos rotatorios y procediendo con las dos extremidades, y enjuagando al final y dejando actuar el jabón.

5.- Enjuagar y dejar caer el cepillo en el lavabo, conservando las extremidades hacia arriba a la altura de los hombros y retirarlos del cuerpo hasta pasar a la sala de operaciones.

6.- Tomar una toalla estéril del equipo de ropa quirúrgica y secar las extremidades de los dedos dirigiéndose al tercio inferior del brazo. Esto para evitar que regresen los microorganismos removidos tras el arrastre mecánico del agua.

"Higiene de manos como estrategia fundamental en el control de infección hospitalaria"

Debemos entender la prevención y el control de las infecciones hospitalarias como responsabilidad individual y colectiva, pues sin la asimilación y la implementación correcta de los procedimientos ejecutados por quien presta el cuidado al paciente, esta continuará siendo una traba a la calidad en la prestación de los servicios de salud.

Así, evidenciamos la necesidad de actualizaciones, como forma de promover una mayor discusión sobre el tema, por ejemplo, abordando la realización de la técnica correcta de higienización de las manos, con el objeto de aclarar dudas; aplicando posteriores evaluaciones para que la estrategia utilizada sea siempre perfeccionada o modificada, a fin de que se alcance el objetivo propuesto.

El enfermero, pieza fundamental en el cuidado, debe estar en constante interacción con el proceso de educación en salud, procurando con sus acciones atender mejor a los pacientes y promover estrategias de transformaciones en el ámbito de la asistencia.

Además debe estimular la concientización del equipo ante la seguridad del ambiente, del paciente y del propio profesional en su cotidiana labor hospitalaria. Esto porque sólo el conocimiento del fenómeno de la infección hospitalaria y de sus correspondientes medidas preventivas garantiza la adhesión y eficacia de una atención en salud.

Resaltamos también que para alcanzar el éxito de esta concientización, se debe establecer primordialmente la implicación de esos profesionales, promoviendo su debido perfeccionamiento y estimulando su motivación, en las diferentes interfaces de la atención a los pacientes, siendo estrategias llaves en la disminución de los índices de infección hospitalaria y en la adopción de prácticas correctas y seguras.

Referencias[editar]

3.. Revista del Hospital Materno Infantil Ramón Sarda. ISSN 1514-9838. vol. 24, número. 4 2005. pp. 158-163. Hospital Materno Infantil Ramón Sarda Buenos Aires, Argentina.

Enlaces externos[editar]