Desinfección

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Líquido desinfectante junto a la cama de un hospital.

Se denomina desinfección a un proceso físico o químico que mata o inactiva agentes patógenos tales como bacterias, virus y protozoos impidiendo el crecimiento de microorganismos patógenos en fase vegetativa que se encuentren en objetos inertes.

Los desinfectantes reducen los organismos nocivos a un nivel que no dañan la salud ni la calidad de los bienes perecederos. Algunos, como los compuestos fenólicos, pueden actuar también como antisépticos.

Los desinfectantes se aplican sobre objetos inanimados, como instrumentos y superficies, para tratar y prevenir las infecciones. Entre los desinfectantes químicos del agua más habituales se encuentran el cloro, las cloraminas, el ozono. La desinfección del agua también puede ser física cuando se emplea la ebullición, la filtración y la irradiación ultravioleta. Se deben distinguir los desinfectantes de los sanitizantes que son sustancias que reducen el número de microorganismos a un nivel seguro.

Categorías de desinfección[editar]

En función de la actividad y el resultado en la eliminación de organismos patógenos se categorizan distintos niveles de desinfección:[1]

  • Esterilización química: se eliminan todos los microorganismos y esporas con tiempos de exposición prolongados (3-12 h).
  • Desinfección de alto nivel: Con concentraciones similares pero con períodos de exposición más cortos, se matan todos los microorganismos excepto gran número de esporas.
  • Desinfección de nivel intermedio: se matan micobacterias, bacterias vegetativas, la mayoría de virus y hongos, pero no necesariamente esporas.
  • Desinfección de bajo nivel: se matan la mayoría de bacterias, algunos hongos, y algunos virus en un práctico período de tiempo (hasta10 min.)

Clasificación de instrumental atendiendo a su riesgo[editar]

El médico norteamericano E. H. Spaulding hizo en 1968 el primer estudio racional, sobre desinfección atendiendo al riesgo de infección en pacientes derivado del uso del instrumento a tratar. Dividió a dichos instrumentos en tres categrías:[1]

  • Artículos críticos: son los que entran en contacto con tejidos estériles o el sistema vascular del paciente. Presentan un alto riesgo de infección si son contaminados por algún microorganismo. Dentro de esta categoría están los instrumentos quirúrgicos, catéteres cardiacos y urinarios, implantes, pruebas de ultrasonidos usadas en cavidades corporales estériles. Estos instrumentos deben ser esterilizados utilizando vapor o esterilizantes químicos.
  • Artículos semicríticos: son los que contactan con mucosas o piel no intacta. En esta categoría están los instrumentos para terapia respiratoria y anestesia, algunos endoscopios, palas de laringoscopio, pruebas manométricas esofageales, cistoscopios, catéteres de manometría anorectal y anillos diafragmáticos. Deben estar libres de todo microorganismo, pero se permite un pequeño número de esporas. Como mínimo requieren desinfección de alto nivel, usando desinfectantes químicos.
  • Artículos no críticos: Contactan con piel intacta pero no con mucosas. Virtualmente no existe riesgo documentado de transmisión de agentes infecciosos. Pertenecen a esta categoría: Artículos no críticos del cuidado del paciente, manguitos de medida de presión, muletas,…, y superficies medioambientales no críticas, frecuentemente tocadas con las manos y que potencialmente podrían contribuir a la transmisión secundaria entre el trabajador y el paciente: camas, utensilios de comida, muebles y suelo. Deben ser descontaminados con desinfectantes de bajo nivel.

Tipos de desinfectantes[editar]

Existen diferentes mezclas de desinfectantes totalmente registradas donde podemos encontrar aparte de todas las materia activas mencionadas anteriormente alguna otra.

Es importante que antes de usar un desinfectante, nos aseguremos que este cumple con la normativa vigente y que precisa del registro (HA) que es el necesario para poderlos aplicar en las Industrias alimentarias.

También hay que valorar aparte del coste económico del producto y la efectividad, los peligros que estos entrañan y seguir los consejos del fabricante. Hay productos de bajo coste económico y alta efectividad, pero que sin embargo son productos tóxicos, carcinogénicos, mutagénicos, etc. y en caso de accidente o peligro disponer siempre de las fichas de seguridad de todos los productos que usemos.

Entre los desinfectantes habituales se encuentran:

  • Alcoholes.
  • Cloro y compuestos clorados.
  • Formaldehído.
  • Glutaraldehído.
  • Peróxido de Hidrógeno. También llamada agua oxigenada, limpia y desinfecta la piel, ofreciendo todo el cuidado e higiene que la piel necesita proporcionando una limpieza e higiene para la piel y desinfectando las pieles sanas. No se puede ingerir y su uso es para desinfectar zonas externas, hay que evitar el contacto con ojos, mucosas y zonas sensibles.
  • Yodóforos.
  • Orto-ftalaldehído (OPA)
  • Ácido peracético.
  • Compuestos fenólicos.
  • Compuestos de Amonio cuaternario.

Características de un Desinfectante[editar]

  1. Alto poder bactericida (que actúe a grandes diluciones).
  2. Amplio espectro.
  3. Estable (período activo durante un mínimo de 3 a 6 meses).
  4. Homogéneo (concentración similar en todos los niveles de una solución).
  5. Penetrante (de tensión superficial baja).
  6. Soluble en agua, por lo que es útil para el lavado de piel, escaras, etc.
  7. Soluble en grasas.
  8. Compatible con otros productos químicos (jabón, cera, etc.).
  9. Disponibilidad y buena relación costo-riesgo-beneficio.[2]

Referencias[editar]

  1. a b Rutala, W. A.; Weber, D. J. (2008). «Guideline for Disinfection and Sterilization in Healthcare Facilities, 2008» (en inglés) págs. 10-13. CDC-HICPAC. Consultado el 8 de junio de 2010.
  2. Piédrola G. Medicina Preventiva y salud pública. 10a ed. España. Masson. 2002: 416-423

Enlaces externos[editar]