Rafael Carrera y Turcios

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Rafael Carrera
Carrerayturcios 2014-06-22 09-46.jpg
General Rafael Carrera
Obsérvese que la banda presidencial tiene los colores de la bandera de Guatemala instituida en 1858.
Museo Nacional de Historia de Guatemala

Coat of arms of Guatemala (1825-1843).svg
4.° Jefe del Estado de Guatemala
4 de diciembre de 1844-21 de marzo de 1847
Predecesor Mariano Paredes

Coat of arms of Guatemala (1843-1851).svg
1er. Presidente de la República de Guatemala
21 de marzo de 1847-17 de agosto de 1848
Sucesor Juan Antonio Martínez

Coat Guatemala 1858.png
5.° Presidente de la República de Guatemala
6 de noviembre de 1851-14 de abril de 1865
Canciller José Milla y Vidaurre
Predecesor Mariano Rivera Paz
Sucesor Pedro de Aycinena y Piñol

Datos personales
Nacimiento 24 de octubre de 1814
Flag of Guatemala (1825-1838).svg Ciudad de Guatemala, Capitanía General de Guatemala
Fallecimiento 14 de abril de 1865 (50 años)
State Flag of Guatemala (1858–1871).png Ciudad de Guatemala, República de Guatemala
Partido conservador
Padres Simón Carrera y Juana Turcios
Cónyuge Petrona Alvarez
Hijos José, Francisco, María Mercedes Carrera Alvarez
Profesión Militar
Ocupación político
Tratamiento Su Excelencia
Religión católica
Residencia Mataquescuintla, Ciudad de Guatemala

Firma de Rafael Carrera. Museo Nacional de Historia.jpg
Firma de Rafael Carrera y Turcios

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Brigadier, Teniente General, General
Años de servicio 1836-1865
Apodo «Caudillo adorado de los pueblos»
«Patrón»
«Raca Carraca»
Lealtad Ejército de Guerrillas, 1836 - 1838
Ejército del Estado de Guatemala, 1838 - 1847
Ejército de Guatemala, 1847 - 1865
Unidad Infantería y caballería
Condecoraciones
Participó en
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José Rafael Carrera y Turcios (Ciudad de Guatemala, 1814 - ibídem, 14 de abril de 1865) fue un caudillo militar guatemalteco, Jefe de Estado (1844-1847) y presidente vitalicio de la República de Guatemala (1847-1848; 1851-1865). Probablemente el mayor representante de la tendencia conservadora en Centroamérica del siglo xix. Fue el máximo dirigente que luchó contra el Presidente Liberal de la Federación Centroamericana, Francisco Morazán, y se le considera el principal causante de la disolución de dicha Federación al impedir que los liberales despojaran a los conservadores de los privilegios de que hasta entonces disfrutaban[Nota 1] aunque logró equilibrarlo con concesiones a los indígenas guatemaltecos -con quienes fue sumamente benévolo y respetuoso- y el apoyo de Inglaterra, lo que llevó a la población guatemalteca a disfrutar de cierta prosperidad durante su gobierno.[1] Desde su ascenso al poder, permaneció gobernando directa o indirectamente, mediante presidentes propicios para esto, con apoyo de religiosos y conservadores. Se constituyó como presidente vitalicio, y a pesar de la oposición liberal, se mantuvo en el cargo hasta su muerte.

Los siguientes sucesos internacionales condicionaron el gobierno del general Carrera:

Aclaración[editar]

El capitán general Rafael Carrera fue el primer presidente de la República de Guatemala, la cual fue instituida por él mismo el 21 de marzo de 1847; durante su gobierno vitalicio que duró desde 1839 hasta 1865, Guatemala se constituyó en el baluarte del partido conservador en Centro América, y evitó la formación de una Federación Centroamericana que los criollos liberales querían a toda costa.[3] [4] Ahora bien, el presidente Carrera era mestizo y con rasgos indígenas, lo que ha sido la principal razón para que su figura haya sido minimizada en la historia guatemalteca.[3]

He aquí lo que se ha relatado del expresidente:

  • Versión del partido liberal: el partido liberal estaba formado por antiguos criollos agricultores que se dedicaban a la producción en sus latifundios en la antigua Capitanía General de Goathemala. Estaban radicados en los actuales departamentos guatemaltecos de Totonicapan, Quetzaltenango, Huehuetenango, parte de los actuales estados mexicanos de Chiapas, y las provincias centroamericanas de Comayagua (hoy Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.[5] Detestaban a los criollos guatemaltecos y a la Iglesia Católica, a quienes consideraban como explotadores por ser ellos quienes se encargaban directamente del comercio con la metrópoli española durante la colonia. El partido liberal perseguía obtener el poder comercial que habían ostentado hasta entonces los criollos guatemaltecos y utilizó los argumentos de la Ilustración francesa para atacar los intereses eclesiásticos.[5]
Los historiadores liberales[6] [7] [8] deswcriben a Carrera como un gobernante despótico e ignorante que retrasó el desarrollo de Centroamérica y contribuyó a la desintegración de la Federación Centroamericana. También le criticaron que era analfabeto, argumentando que no tenía suficiente conocimiento para gobernar y que por ello era simplemente un títere de los jefes del Clan Aycinena -poderoso grupo del partido conservador-. Por su carácter positivista el partido liberal no le perdonaba que favoreciera a la Iglesia Católica -a la que había devuelto lo que ya había sido expropiado por el general Francisco Morazán en 1829 y con la que había establecido el Concordato de 1852 en el que le entregaba la educación del pueblo guatemalteco, se comprometía a respetar los bienes eclesiásticos y autorizaba el diezmo obligatorio.[9] Los liberales lo atacaron también por suprimir la libertad de prensa, y de ser un gobernante represivo. Finalmente, por haber cerrado la Academia de Ciencias, lo acusaron de cometer actos en contra del desarrollo educativo laico que ellos proponían, cuando en realidad, Carrera cerró la Academia de Ciencias por su carácter laico, pero no dejó a Guatemala sin educación superior: instauró nuevamente a la Pontificia Univerisdad de San Carlos Borromeo de carácter teológico.[10]
Autores como Ramón Rosa -ideólogo del liberalismo de Justo Rufino Barrios y Marco Aurelio Soto en Guatemala y Honduras, respectivamente- y Lorenzo Montufar y Rivera -intelectual destacado de los gobiernos liberales de Guatemala- en sus biografías del general Francisco Morazán se esforzaron en presentar a Carrera como un salvaje analfabeto que únicamente sabía firmar como Raca Carraca.[6] [7] A pesar de ello, anécdotas de renombrados escritores de la época liberal muestran que Carrera era inteligente, hábil gobernante, y sabía mantener a raya a sus rivales del Partido Liberal. He aquí un ejemplo tomado de El libro de las efemérides del escritor liberal guatemalteco Federico Hernández de León:[11]
  • Segunda Invasión de Morazán a Guatemala (1840):

«Durante los momentos críticos de la invasión del general Morazán a Guatemala el 17 de marzo de 1840, Carrera, entonces General en Jefe del Ejército y reciente vencedor en Los Altos, congregó a los principales personales de la ciudad de Guatemala y les dijo:
- "No tema nadie nada. Tengo un plan que no falla, un plan que no puede dejar de salir punto por punto, de como lo tengo trazado y que me dará la más completa victoria. Yo me voy a Aceituno con mis hombres. De allí vendré con mi gente a libertar a todos..."
Alguien le replicó:
- "¿Pero Su Excelencia nos abandona en un trance tan cruel?"
Y Carrera con una sonrisa de satisfacción respondió:
- "No tema nadie nada. Tengo un plan que no falla; ya volveré."

La victoria de Carrera fue absoluta: recuperó la capital, se consolidó como el líder indiscutible de los conservadores en Guatemala, y terminó definitivamente con la carrera política del general Morazán.»[12]
  • Versión del partido conservador: el partido conservador, que apoyaba la gestión de Carrera, estaba conformado así:
    • El Clan Aycinena: criollos guatemaltecos que se dedicaban directamente al comercio con la Península Ibérica durante la Colonia Española y tenían el monopolio comercial de la región. Estaban radicados en la capital de Guatemala y fijaban los precios del comercio arbitrariamente, para el disgusto de los criollos agricultores, a quienes consideraban una clase inferior.[5]
    • Clero mayor: miembros de las órdenes regulares, obispos y arzobispos criollos o españoles, que dirigían el clero secular. Estaban en la capital de Guatemala.[5] [Nota 3]
Los conservadores debían su nombre a que su principal objetivo era mantener la estructura social que había imperado durantae la Colonia Española, especialmente los privilegios de que disponían;[13] Por estar conformados por grupos aristocráticos y privilegiados, aceptaron con desprecio y desconfianza el liderazgo de Carrera y tuvieron que tolerar las consideraciones que éste tenía con los grupos indígenas del país. Sin embargo, en los escritos conservadores sus rasgos mestizos son pasados por alto y es celebrado como un héroe nacional.
  • Versión de intelectuales comunistas: Escritores comunistas que intentaron explicar la dinámica colonial de Guatemala basados en la lucha de clases como Severo Martínez Peláez pasaron por alto el papel benéfico que, para los indígenas guatemaltecos, tuvo el general Carrera y lo mencionan únicamente como un dictador benévolo que actuaba como reyezuelo.[14]

Investigaciones objetivas que se realizaron entre 1984 y la primera década del siglo xxi,[15] [3] [4] han esclarecido el papel de Carrera; estas nuevas investigaciones desarrollan una nueva interpretación del papel histórico de Carrera y de los líderes conservadores que lo sustentaron en el poder, en base a la evidencia de la época así como a la luz de la experiencia guatemalteca desde 1865 y cartas del puño y letra del propio Rafael Carrera. Los estudios recientes argumentan que el levantamiento popular que Carrera encabezó, fue un exitoso movimiento de las masas campesinas contra la élite de la capital, y que una vez en el poder, el caudillo atendió a las reivindicaciones de dichos sectores pobres, protegiendo sus tierras contra los abusos y las adjudicaciones a extranjeros. Durante su gobierno, Guatemala gozó de crecimiento económico estable y expansión de sus exportaciones. El estudio igualmente reevalúa la gestión administrativa de Carrera, así como los efectos de su actitud de descuido benigno hacia los sectores campesinos.[16] [3]

Aún con la polémica que rodea a este personaje, es indiscutible que fue uno de los personajes más importantes y trascendentales de la historia de Guatemala, y probablemente el mayor representante de las tendencias conservadoras del siglo xix en Centroamérica. Algunas de sus ideas aún siguen en vigencia; aunque el Estado guatemalteco, desde la Revolución Liberal de 1871, ha tenido un carácter laico y ha celebrado más a los líderes liberales Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados, ha conservado -como herencia del gobierno de Rafael Carrera- la independencia de Guatemala de los demás países de Centroamérica, la conservación del territorio que habría constituido el Estado de Los Altos, la reivindicación de los derechos indígenas -como en el convenio 149- y en la Constitución Política de la República de Guatemala del artículo 66 al 70, y la conservación de cierta preeminencia de la Iglesia Católica en el país.

Biografía[editar]

Nació el 24 de octubre de 1814 en Lo de Rodríguez, Nueva Guatemala de la Asunción, el hijo menor de Simón Carrera y Juana Turcios.[17] Su partida de nacimiento está asentada en la parroquia de Candelaria. No realizó ningún estudio y era iletrado cuando inició su movimiento campesino;[18] aunque luego, siendo presidente, supo rodearse de los más importantes intelectuales conservadores guatemaltecos (entre los que se incluía miembros del Clan Aycinena y el escritor José Milla y Vidaurre) y su cultura se acrecentó.[19] Primero aprendió a escribir su nombre y a firmar, y ya luego a escribir con propiedad.[20]

Ascenso al poder[editar]

Lucha contra el gobierno de Mariano Gálvez[editar]

Doctor Mariano Gálvez durante su época de Jefe del Estado de Guatemala
Museo Nacional de Historia de Guatemala
«El gobierno ve con dolor que no han tenido hasta ahora todo el efecto deseado sus providencias, dirigidas a reprimir los excesos de las partidas armadas que afligen a varios pueblos del Estado y que mantienen en ontinuo sobresalto al hacendado y al comerciante. Repetidas instrucciones se han dado sobre el particular al ciudadano Rafael Carrera y, aunque éste se manifiesta anuente a los deseos del gobierno, no faltan quejas de desórdenes cometidos bajo su nombre, así como partes de alarmas que se observan por varios puntos y se proclaman ser autorizados por aquél comandante».

Y tres días después:
«No cabe duda alguna acerca de la invasión que intentan hacer las fuerzas de Carrera a esta capital. El peligro es inminente y formidable: todos los habitantes de los campos están bajo sus banderas especialmente los de las cercanías de la corte... El gobernante sería un criminal si no declarase que no puede proveer a la conservación del Estado, siguiendo el orden regular de la Constitución y que necesita amplia autorización para obrar con energía y poder destruir las facciones.»

—Felipe Molina
a la Asamblea Nacional
Tomado de: Hernández de León, Federico (27 de febrero de 1959). «El Capítulo de las Efemérides: Caída del régimen liberal de Mariano Gálvez». Diario La Hora (Guatemala). [21]

En 1837 inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, presidente de las República Federal de Centroamérica, entidad política que incluía a Guatemala, Comayagua (posteriormente nombrada Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. Fue el máximo dirigente de las fuerzas insurgentes, entre las que se encontraban numerosos indígenas;[22] la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos clericales de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria del país. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.

Entre sus batallas destacan: la del cuartel de Mataquescuintla; la de Ambelis en Santa Rosa, derrotando al ejército comandado por Teodoro Mejía; la del 7 de diciembre de 1837 en la plaza de Jalapa donde fue derrotado; y el 13 de enero de 1838 donde fue atacada la Guarnición de Guatemala. Algunos de estos hechos militares estuvieron acompañados por lamentables hechos cometidos por ambos bandos, como robos, asaltos, allanamientos y asesinatos a gente indefensa. En particular, el gobierno de Gálvez, al enterarse de que Carrera era el líder de la revuelta, invadió Mataquescuintla y capturó a su esposa, Petrona Álvarez, a quien los soldados tomaron por la fuerza; al enterarse Carrera, juró vengar el ultraje hecho a su mujer, y acompañado de ésta reinició la lucha con nuevos bríos. Petrona Álvarez, inflamada por el deseo de venganza, cometió numerosas atrocidades en contra de las tropas liberales, al punto que muchos correligionarios de Carrera le temían más a ella que al propio caudillo,[23] a pesar de que Carrera para entonces mostraba ya los rasgos de liderazco y pericia militar que lo caracterizarían.

En 1837 inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, presidente de las República Federal de Centroamérica, entidad política que incluía a Guatemala, Comayagua (posteriormente nombrada Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor José Mariano Gálvez. Fue el máximo dirigente de las fuerzas insurgentes, entre las que se encontraban numerosos indígenas;[22] la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos clericales de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria del país. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Mariano Gálvez y de los liberales en general.

La lucha había tomado tintes de guerra santa, pues eran los párrocos del clero secular quienes arengaban a los campesinos a defender los derechos de la santa religión y a combatir a los ateos liberales; el propio Carrera había sido educado por el párroco de Mataquescuintla quien lo había instruido en la religión católica en los vejámenes que ésta sufría bajo el poder de los liberales. Otro factor que influyó en la revuelta fueron las concesiones que dio el gobierno liberal de Francisco Morazán a los ingleses -a quienes llamaban "herejes" por su condición de protestantes; en Guatemala se les había dado Belice y la Haciendo San Jerónimo en Salamá -la cual era la propiedad más cara y rentable que los liberales habían decomisado a los dominicos en 1829;[24] el contrabando de artículos ingleses provenientes de Belice había empobrecido a los artesanos guatemaltecos, quienes se unieron a la revuelta de Carrera.[25] Los sacerdotes anunciaron a los nativos que Carrera era su ángel protector, que había descendido de los cielos para tomar venganza sobre los herejes, los liberales y los extranjeros y para restaurar su dominio antiguo. Idearon varios trucos para hacerles creer a los indios esta ilusión, los cuales fueron anunciados como milagros. Entre ellos, una carta fue lanzada desde el techo de una de las iglesias, en medio de una vasta congregación de indígenas. Esta carta supuestamente venía de la Virgen María, la cual comisionaba a Carrera a liderar una revuelta en contra el gobierno.[26]

Para contrarrestar los violentos ataques de la guerrilla campesina, el gobernador del Estado de Guatemala Mariano Gálvez aprobó y luego alabó el uso de la política de tierra arrasada en contra de los pueblos alzados; esto motivó que varios de sus partidarios le aconsejaran que desistiera de esa táctica pues solamente contribuiría a incrementar la revuelta.[27] A principios de 1838, José Francisco Barrundia y Cepeda, jefe liberal de Guatemala y decepcionado de la gestión de Gálvez por sus atrocidades, gestionó para llevar a la Ciudad de Guatemala a Carrera, para combatir al Jefe de Estado; Para ese año, la situación en Guatemala era insostenible: la economía se encontraba paralizada por la poca seguridad de los caminos y se llegó al punto en que los liberales negociaban con Carrera para poner fin a este enfrentamiento aunque era inevitable. Gálvez sale del ejercicio del poder el 31 de enero de 1838 ante el "Ejército de los Pueblos" al mando de Rafael Carrera que inicio la penetración en la ciudad de Guatemala con un ejército de entre diez mil a doce mil hombres, luego del acuerdo a que llegó Carrera con Barrundia y Cepeda.

Las tropas victoriosas de Carrera, al grito de "¡Viva la religión!" y "¡Fuera los herejes extranjeros!" y constituidas principalmente por campesinos pobremente armados, tomaron la Ciudad de Guatemala y se dedicaron al pillaje y a destruir los edificios del gobierno liberal, incluyendo el Palacio Arzobispal, que era en donde residía Gálvez y la casa del presentante inglés William Hall.[25] Para detener a la turba, Carrera pidió al decano de la Catedral, Antonio Larrazábal, que abriera las puertas del edificio, que habían permanecido cerradas desde 1829; Larrazabal se opuso terminantemente diciendo que al sagrado recinto no ingresaba chusma y mucho menos armadas; Carrera entonces le colocó un cuchillo en el cuello y volvió a pedirle que por favor abriera las puertas. Larrazábal dio ordenes para que abrieran el recinto, y la turba lo invadió pero lo respetó y así se calmó el ánimo de la milicia.[28]

El 2 de marzo de 1838 fue aceptada por unanimidad en la Asamblea la ausencia del poder del doctor Gálvez, y se iniciaría un período de incertidumbre en el Estado de Guatemala, del que el gran beneficiado sería Rafael Carrera, aunque primero sufriría algunas derrotas. Al caer el gobierno de Gálvez, los representantes criollos de Los Altos aprovecharon para separarse del Estado de Guatemala. El gobernador Valenzuela no pudo hacer nada al respecto, y el congreso de la Federación Centroamericana reconoció al Sexto Estado el 5 de junio de 1838 con una junta de gobierno provisional compuesta por Marcelo Molina Mata, José M. Gálvez y José Antonio Aguilar, mientras que el general mexicano Agustín Guzmán - antiguo oficial del ejército de Vicente Filísola que se había radicado en Quetzaltenango- quedó al mando del ejército del Estado.[29] En diciembre de 1838, Molina Matta fue electo como Gobernador del Estado de Los Altos, y de inmediato empezó a trabajar en el desarrollo del puerto en el Pacífico y en mejorar las relaciones con el gobierno federal en San Salvador.[29] Los indígenas de Occidente, por su parte, acudieron a la ciudad de Guatemala a quejarse de los líderes altenses ladinos, en especial del Jefe Político de Totonicapán, Macario Rodas, y el Comandante Militar, Agustín Guzmán, quienes les habían impuesto cargas fiscales extraordinarias, no habían derogado el impuesto personal impuesto por el gobierno de Gálvez y habían arrebatado gran parte de sus tierras ejidales.[30] [31] En represalia, las autoridades altenses encarcelaron a los quejosos.[30]

Para cuando Morazán arribó a la Ciudad de Guatemala, Gálvez ya había abandonado la jefatura del estado. El grupo en el poder le otorgó plenos poderes para enfrentar a Rafael Carrera, asimismo le ofrecieron la presidencia vitalicia, pero Morazán rechazó esta oferta, porque ello estaba en contra de sus principios liberales. Luego Morazán hizo un llamado a Carrera a deponer las armas, pero el líder rebelde se opuso. Carrera fue derrotado y perseguido por Morazán en varias ocasiones, logrando así pacificar el estado. Pero el general nunca pudo apresar al líder indígena, ya que este simplemente se retiraba a las montañas y regresaba para ocupar las posiciones clave tan pronto como las tropas de Morazán salían del estado de Guatemala.

Gálvez no había renunciado, y se mantuvo en su casa de la ciudad de Guatemala, desde donde veía cómo todos sus esfuerzo se iban derrumbando. Legalmente él era el Jefe de Estado, y Valenzuela sólo era presidente interino en su ausencia. Cuando la situación estaba fuera de control para los liberales, Gálvez finalmente renunció.

Golpe de Estado de 1839[editar]

Mapa de Guatemala en 1839. Obsérvese las fronteras no delimitidas con México en Yucatán y Chiapas, y que Belice todavía era un asentamiento inglés.[32]
«Harto tiempo han pasado los guatemaltecos sufriendo con fría indiferencia que los diversos bandos o las facciones desenfrenadas, dispongan de su suerte al arbitrio: sin leyes, sin moral pública, sin gobierno y sin rentas, los males han llegado a su colmo, y era preciso ser más que hotentotes, para que ya obrásemos por notros mismos, y consintiéramos en continuer siendo presa de un puñado de hombres que se ahn juzgado dueños absolutos del pueblo inocente».
— Titular del primer número del periódico El Tiempo
Tomado de: Hernández de León, F. (20 de abril de 1959). «El Capítulo de las Efemérides: Golpe de Estado de 1839». Diario La Hora (Guatemala). [33]
Mariscal Serapio Cruz, experimentado militar guatemalteco. Para contrarrestar su carismática personalidad, Carrera lo hizo su compadre.

El 14 de abril de 1838 los conservadores perdieron el poder del Estado de Guatemala, y Carrera fue confinado a las serranías de Mita.[33] Todo se inició con la incursión de las fuerzas liberales de Morazán y José Francisco Barrundia y Cepeda, quienes ingresaron a Guatemala y al llegar a San Sur, ejecutaron a Pascual Alvarez, suegro de Carrera, y colocaron su cabeza en una pica para escarmentar a todos los seguidores de éste.[34] Al saberlo, Carrera y su esposa Petrona, que habían salido a enfrentar a Morazán tan pronto como se enteraron de la invasión y se encontraban en Mataquescuintla, juraron que no perdonarían a Morazán ni en la tumba.[35] Tras enviar a varios emisarios, a quienes Carrera no quiso recibir -en especial a Barrundia a quien le informó que no lo recibía para no matarlo- Morazán inició un fuerte ofensiva de tierra arrasada, destruyendo a los pueblos estaban a su paso y despojándolos de su pocos bienes, y obligando a las fuerzas de Carrera a esconderse en las montañas.[36]

Creyendo que Carrera estaba totalmente vencido, Morazán y Barrundia se dirigieron a la Ciudad de Guatemala en fueron recibidos como salvadores por el gobernador Valenzuela y los miembros del Clan Aycinena, quienes incluso propusieron patrocinar uno de los batallones liberales, mientras que Valenzuela y Barrundia pusieron a las órdenes de Morazán los recursos de Guatemala para solventar cualquier problema financiero que tuviera.[37] Los criollos de ambos partidos celebraron hasta el amanecer el hecho de que tuvieran al fin a un caudillo como Morazán, capaz de derrotar a la rebelión del campo.[38] Morazán utilizó los recursos para apoyar a Los Altos y luego sustituyó a Valenzuela por Mariano Rivera Paz, allegado al Clan Aycinena, aunque no le retornó a éste los bienes confiscados en 1829; en venganza, Juan José de Aycinena y Piñol votó a favor de la disolución de la Federación Centroamericana en San Salvador un poco más tarde, obligando con ello a Morazán a regresar a El Salvador para luchar por su moribundo mandato federal. En el camino, Morazán incrementó la represión en el oriente guatemalteco, como escarmiento por haber ayudado a Carrera, a quien consideraba vencido.[39]

Sabiendo que Morazán se había ido a El Salvador, Carrera intentó tomar Salamá con la pequeña fuerza que aún le quedaba, pero fue derrotado, perdiendo a su hermano Laureano en el combate. Con apenas unos cuantos hombres logró huir, mal herido, hacia Sanarate.[40] Tras recuperarse a medias, atacó a un destacamento en Jutiapa y logró obtener un pequeño botín que le repartió a los voluntarios que lo acompañaban y se aprestó a atacar Petapa, cerca de la Ciudad de Guatemala, en donde triunfó, pero con considerables bajas.[41]

En septiembre de ese año, Carrera intentó un asalto a la capital de Guatemala, pero el general liberal Carlos Salazar Castro lo derrotó en los campos de Villa Nueva, y Carrera tuvo que replegarse nuevamente al oriente del Estado.[33] Tras varios intentos infructuosos de tomar la ciudad y Quetzaltenango, Carrera fue cercado y herido y tuvo que capitular ante el general mexicano Agustín Guzmán, comandante en jefe del ejército del Estado de Los Altos. Morazán tuvo la oportunidad de fusilar a Carrera, pero no pudo pues necesitaba del apoyo del campesinado guatemalteco para poder contrarrestar los ataques de Francisco Ferrera en El Salvador; en lugar de eso, se vió obligado a nombrarlo como jefe militar de Mita, pero sin armas.[42] Cuando estaba en Mita, Ferrera lo invitó para reunirse, a lo que accedió; sabiendo que Morazán iba a atacar El Salvador, decidieron que Carrera iba a atacar la Ciudad de Guatemala y para ello Ferrera le dio mil armas y municiones.[43]

Entre tanto, a pesar de las recomendaciones de su allegados de aplastar definitivamente las fuerzas de Carrera, Salazar[Nota 4] intentó negociar con éste por la vía diplomática. Incluso, para demostrar a Carrera que ni se le temía ni se le desconfiaba, retiró las fortificaciones que había en la capital guatemalteca desde la batalla de Villa Nueva.[33] Aprovechando la buena fe de Salazar y las armas de Ferrera, el 13 de abril de 1839 Carrera tomó por sorpresa la plaza de Guatemala; Salazar Castro, Barrundia y Mariano Gálvez huyeron antes de la llegada de Carrera; Salazar, en camisa de dormir, saltó por los tejados de las casas vecinas y buscó refugio. Después, como pudo, ganó la frontera disfrazado de campesino y huyó de Guatemala.[33] [44] Ya sin Salazar, Carrera restituyó a Mariano Rivera y Paz, como gobernador de Guatemala; Rivera Paz a su vez lo nombró general en jefe del Ejército aunque en realidad era Carrera quien tenía el mando absoluto en Guatemala y se constituyó en un fuerte aliado de Ferrera.[45]

Invasión y Absorción del Estado de los Altos[editar]

Escudo del Estado de los Altos esculpido en piedra en la tumba de los héroes altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.

Las revueltas indígenas en el Estado de Los Altos alcanzaron su punto crítico el 1°. de octubre de 1839, en Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, cuando tropas altenses reprimieron una sublevación y mataron a cuarenta vecinos. Encolerizados, los indígenas acudieron a Carrera en busca de protección. Por otra parte, octubre de 1839 la tensión comercial entre Guatemala y Los Altos dió paso a movimientos militares; hubo rumores de que el general Guzmán estaba organizando un ejército en Sololá con la intención de invadir Guatemala, lo que puso a ésta en máxima alerta.[31] A finales de noviembre, cuando Carrera regresó de El Salvador, el gobierno guatemalteco confiscó un cargamento de armas que estaba destinado para Los Altos y, con la ayuda del cónsul británico Frederick Chatfield -que se había mudado a la Ciudad de Guatemala tras tener roces con el presidente federal Francisco Morazán- los miembros del Clan Aycinena iniciaron los preparativos para un ataque a Los Altos.

Los liberales en Los Altos mantuvieron sus duras críticas al gobierno conservador de Mariano Rivera y Paz; tenían incluso su propio periódico: El Popular.[46] Por su parte, los conservadores guatemaltecos atacaban a los altenses en su publicación El Tiempo.[47] Además, como Los Altos era la región con mayor producción y actividad económica del antiguo Estado de Guatemala, los conservadores perdían muchos de los méritos que sostenían al Estado guatemalteco en la hegemonía de Centro América.[48] Mientras Carrera se preparaba reclutando voluntarios en la Verapaz, el gobierno de Guatemala intentó llegar a una solución pacífica, y el 18 de diciembre de 1839 apremió al representante de Los Altos en Guatemala a firmar un convenio de paz y amistad; el tratado garantizaba la paz, pero con la condición de que Los Altos tenía que devolver a Guatemala las armas que Agustín Guzmán le había confiscado a Carrera cuando lo apresó en enero de 1839.[31] Mientras los altenses consideraban aceptar el ultimatum guatemalteco, Carrera publicó una proclama en la que llamó a los indígenas de Los Altos a rebelarse en contra del gobierno quetzalteco, lo que provocó revueltas de las que el gobierno guatemalteco se valió en enero de 1840 para decir que los indígenas rogaban a Carrera para salvarlos de la «opresión de los liberales quetzaltecos».[31]

Al medio día del 20 de enero de 1840, Carrera se dirigió a la frontera con el Estado de Los Altos para esperar al enviado del estado altense con la ratificación del ultimatum y el cargamento de armas;[49] mientras esperaba, arengaba a sus tropas diciéndoles que el enemigo liberal todavía tenía a Quezaltenango sumido en la opresión y la tiranía y que, junto con San Salvador, era el único obstáculo para que retornaran a sus hogares.[50] Para contener una posible invasión de las fuerzas morazánicas desde El Salvador, Carrera envió a Vicente Cruz a guardar la frontera.[49]

El gobierno de Los Altos envió un emisario a Morazán, pero éste fue interceptado por las fuerzas de Carrera; entonces, el 22 de enero el general Agustín Guzmán declaró la guerra a Guatemala.[49] Tras algunas escaramuzas, los ejércitos se enfrentaron en Sololá el 25 de enero; Carrera venció a las fuerzas del general Agustín Guzmán e incluso apresó a éste [49] mientras que el general Doroteo Monterrosa venció a las fuerzas altenses del coronel Antonio Corzo el 28 de enero.[49] El gobierno quetzalteco colapsó entonces, pues aparte de las derrotas militares, los poblados indígenas abrazaron la causa conservadora de inmediato; al entrar a Quetzaltenango al frente de dos mil hombres, Carrera fue recibido por una gran multitud que lo saludaba como su «libertador».[49]

Carrera impuso un régimen duro y hostil para los liberales altenses, pero bondadoso para los indígenas de la región -derogando el impuesto personal- y para los eclesiásticos -restituyendo los privilegios de la religión católica; llamando a todos los miembros del cabildo criollo les dijo tajantemente que se portaba bondadoso con ellos por ser la primera vez que lo desafiaban, pero que no tendría piedad si había una segunda vez.[51] El general Guzmán, y el jefe del Estado de Los Altos, Marcelo Molina, fueron enviados a la capital de Guatemala, en donde fueron exhibidos como trofeos de guerra durante un destile triunfal el 17 de febrero de 1840; en el caso de Guzmán, engrilletado, con heridas aún sangrantes, y montado en una mula.[46] El 26 de febrero de 1840 el gobierno de Guatemala colocó a Los Altos bajo su autoridad y el 13 de agosto de nombró al corregidor de la región, el cual servía también como comandante general del ejército y superintendente.[52]

Segunda Invasión de Morazán a Guatemala[editar]

General Francisco Morazán.
Intentó invadir a Guatemala por segunda ocasión en 1840 luego de haber invadido en 1829 y expulsado a los miembros del Clan Aycinena y las órdenes regulares. En 1840 fue vencido por Carrera de manera aplastante, marcando el fin de su carrera en Centroamérica.
«Todo hombre desde la edad de 14 a 50 años se presentará en el término de seis horas a tomar las armas en la casa municipal. El que no se presentara, pasado ese término, será considerado como sospechoso. Se declara la ciudad en estado de sitio.»
—Rafael Carrera
Tomado de: Hernández de León, F. (16 de marzo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Invasión de Morazán». Diario La Hora (Guatemala). [12]

El 18 de marzo de 1840, siendo Morazán jefe liberal de la ya moribunda Federación Centroamericana y del Estado de El Salvador, invadió a Guatemala con mil quinientos soldados para vengar el ultraje hecho a los vencidos en Los Altos, pues temía esta acción fuera el golpe final a los esfuerzos liberales de mantener unida a la Federación Centroamericana. En forma similar a su primera invasión en 1829, llegó hasta Barberena prácticamente sin ser molestado y aplicando una estrategia de terror y violencia;[53] ambos bandos se caracterizaban por las atrocidades que cometían por su odio mutuo.[53] Guatemala tenía un cordón de vigilantes desde la frontera con El Salvador; a falta de telégrafo, los hombres corrían llevando los mensajes de última hora.[12] Con la información de estos mensajeros, Carrera urdió su plan de defensa dejando a su hermano Sotero a cargo de tropas que presentarían una leve resistencia en la ciudad.[54]

Carrera fingió huir y llevó al improvisado ejército a las alturas de Aceituno ya que únicamente contaba con cerca de cuatrocientos hombres e igual número de cargas de fusilería, más dos cañones viejos. La ciudad quedó a merced del ejército de Morazán, con las campanas de sus veintidós templos tañendo por socorro divino.[12] Una vez Morazán llegó a la capital, la tomó fácilmente y liberó a Guzmán, quien inmediatamente partió para Quetzaltenango para dar la noticia de que Carrera estaba derrotado;[54] Carrera entonces, aprovechando que los enemigos se creían victoriosos, aplicó una estrategia de concentración de fuego en el Parque Central de la ciudad y la complementó con la táctica del ataque sorpresa con la cual provocó grandes bajas al ejército de Morazán para, finalmente, obligar a los sobrevivientes a luchar cuerpo a cuerpo.[Nota 5] [55] Ya en tal escenario de combate, los soldados de Morazán perdieron la iniciativa del ataque y su superioridad numérica. Además, desconocían la ciudad en que peleaban y tuvieron que pelear, cargar sus muertos y atender a sus heridos cuando aún resentían el cansancio por la larga marcha desde El Salvador a Guatemala.[55]

De tal suerte que Carrera, para entonces ya un experimentado militar[Nota 6] supo plantar cara y batalla a Morazán hasta derrotarlo de manera fulminante, al grado que éste, ayudado por Ángel Molina[Nota 7] que conocía los callejones al oeste de la ciudad, tuvo que huir con sus predilectos disfrazado y gritando «¡Qué viva Carrera!» por el barranco del Incienso hacia El Salvador, para salvar la vida.[12] En su ausencia, Morazán había sido relevado del cargo de Jefe de Estado de ese país, razón por la cual hubo de embarcar hacia el exilio en Perú.[55]

En Guatemala, los salvadoreños sobrevivientes fueron fusilados sin piedad, mientras Carrera estaba fuera en persecución de Morazán, a quien no logró darle alcance. Este lance selló definitivamente el status del general Carrera y marcó el ocaso de Morazán.[12]

Por esos años, el antropólogo John Lloyd Stephens estaba en Guatemala como representante de la corona británica y estuvo en la frontera entre Guatemala y Honduras; Stephens hizo la siguiente descripción de las tropas de Carrera en ese entonces: «las tropas de Carrera habían regresado de San Salvador, y ocupado toda la línea de villas hasta la capital. Eran su mayoría indígenas, ignorantes, intempestivos y fanáticos que no podrían comprender mi carácter oficial, no podían leer mi pasaporte y, en el estado de cosas en que se encontraba el país, podrían tener sospechas de mí. Ya habían cometido grandes atrocidades; no había ni un cura en todo el camino; e intentar proseguir sería exponerme a robo y asesinato. Quería seguir mi camino con muchas ansias, pero hubiera sido una locura proseguir; de hecho, ningun dueño de mulas hubiera aceptado ir conmigo, y me ví obligado a regresar a Chiquimula».[56]

Recuperación definitiva del Estado de Los Altos[editar]

«Se hablaba de él como "Rey de los Indios". Dada su autoridad, con una palabra podría causar la matanza de todos los blancos sin duda alguna.»

Cuando Guzmán llegó a Quetzaltenango con la noticia de que Morazán había triunfado en la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción, la élite criolla liberal de la ciudad declaró nuevamente vigente el Estado de Los Altos.[57] Carrera, envió al militar salvadoreño Francisco Malespín a avisar a las comunidades k'iche' y k'achikel que se prepararan nuevamente a combatir a los criollos quetzaltecos,[59] y luego salió para Quetzaltenango decidido a escarmentar a los liberales quetzaltecos. Al conocer esta noticia, la mayoría de los miembros del cabildo salió huyendo y los pocos que quedaron quisieron retractarse y pedir perdón por haber tratado de formar el estado nuevamente.[59] Pero mientras los indígenas de la región perseguían a los criollos que huyeron, Carrera apresó a los miembros del cabildo que se habían quedado y luego los mandó a fusilar, a pesar de que la población altense que murmuraba «¡Masacre! ¡Masacre!»[Nota 8] Como resultado, los criollos liberales quedaron debilitados y mermados, y los conservadores capitalinos atemorizados; pero las poblaciones indígenas de Quetzaltenango se dieron cuenta de que tenían un aliado fuerte en Carrera.[60]

Cuando Carrera regresó a Guatemala a atender a su madre agonizante, los liberales de la ciudad salieron huyendo y el temor hizo presa de los conservadores del Clan Aycinena, pues estaba claro que, de haberlo querido, Carrera hubiera podido llevar a cabo la venganza indígena y aniquilar a todos los blancos.[61] Lo único que evitó una nueva masacre fue el hecho de que Carrera necesitara del dinero del Clan Aycinena para pagarle a sus tropas.[61]

Primer Gobierno[editar]

Rafael Carrera fue el último gobernador del Estado de Guatemala y el primero de la República. Asumió el poder en 1844, nombrado por el clero y del partido conservador dirigido por el Clan Aycinena[Nota 9] . Por ese entonces, José Milla y Vidaurre era liberal, y le escribió este himno crítico y mordaz al teniente general Carrera, himno que los liberales memorizaron de tanto repetir, a pesar de su escasa calidad poética:[19]

Himno Patriótico, en loor del Exmo. Teniente general, R. Carrera Jefe del Ejército, etc. con motivo de la expedición salvadoreña:

Quia pulvis es, et in pulverem reverteris
Porque eres polvo, y en polvo te convertirás

«Hijo de la miseria y de la nada
Tiranuelo opresor de un pueblo inerme
Zorra cobarde que acomete osada
a un gallinero que tranquilo duerme.

General, Director, héroe, caudillo;
Arcángel, qué sé yo cómo te llaman.
Entre bordados mal envuelto pillo
Ya los pueblos, de ti venganza claman.
Por entre esa comparsa de malvados,
Digna guardia de honor de tu persona,
Ellos van a pasar desesperados
A romper en tu frente tu corona.

En pos del enemigo corres tarde,
teniente general, pues ha sonado
Al fin tu hora falta, tiembla cobarde,
Dentro de tus harapos de soldado.»

«Excecrada y maldita tu memoria,
Excecrado será cuanto tú hiciste,
Y si ha de hablar de ti, dirá la historia,
Que tú ni aun ser déspota supiste.

Lobos, País, Carrera, veteranos
Del crimen, y en el terror de las banderas,
Farsa vil y burlesca de tiranos,
Parodis de Cartuch son charreteras.
Aycinena, Pavón fuera señores,[Nota 10]
Fuera con vuestro rancio servilismo,
¿Soñásteis ser tal vez conservadores,
O darnos una burla del torismo?

Honorable Marqués, no más Bretaña,
No más status quo ni tiranía:
Vaya que su excelencia... no se engaña,
Sin el statuquo, por Dios, ¿qué haría? [...]»

Tomado de: Hernández de León, Federico (30 de mayo de 1959). «El Capítulo de las Efemérides». Diario La Hora. .[19] [62]

Como nota curiosa, debe indicarse que Carrera no sólo no persiguió a Milla y Vidaurre, sino que dos años después, cuando Milla se hizo conservador, Carrera lo invitó a formar parte de su gobierno, en el que sirvió en diferentes posiciones hasta 1871; Milla también llegó a ser amigo y consejero de Carrera.[19]

Estando ya en el poder, iniciaría la construcción de un régimen conservador, revirtiendo las reformas liberales hechas anteriormente. Los liberales lo acusaban de ser un militar analfabeto, y se decía que él firmaba con el nombre «Raca Carraca», nombre por el cual pasaría a ser conocido por los liberales guatemaltecos, aludiendo a su pretendido analfabetismo; por su lado, para los conservadores, fue más conocido como el «Caudillo Adorado de los Pueblos» o, simplemente, «El Patrón».[63]

Colonización belga de 1844[editar]

En 1844, el distrito de Santo Tomás de Castilla fue colonizado por la Comunidad de la Unión, patrocinada por la Compañía Belga de Colonización;[64] el gobierno del Estado de Guatemala, había concedido el distrito de Santo Tomás a dicha compañía por medio del decreto de la Asamblea Constituyente de Guatemala el 4 de mayo de 1843[65] a fin de contrarrestar la presencia inglesa en la zona.

Colonización belga en 1844.[64]
Grabado de la bahía de Santo tomás de Castilla.
Grabado de la bahía de Santo tomás de Castilla.
Mapa de la región del Lago de Izabal y del distrito de Santo Tomás. La región en amarillo corresponde al área que había sido cedida a perpetuidad por Carrera para la colonia belga.
Mapa de la región del Lago de Izabal y del distrito de Santo Tomás. La región en amarillo corresponde al área que había sido cedida a perpetuidad por Carrera para la colonia belga.
Poblado belga en Santo Tomás.
Poblado belga en Santo Tomás.
Mapa de la colonia belga en Guatemala.
Mapa de la colonia belga en Guatemala.
Grabados y mapas elaborados por los belgas.

Para 1850, la colonia ya había fracasado y los belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala.[66]

Creación de la República de Guatemala[editar]

Ley 13: Creación de la República de Guatemala[67]
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El 21 de marzo de 1847 firmó un decreto proclamando a Guatemala como República soberana e independiente,[68] separándola definitivamente de la patria federada centroamericana, y se hizo llamar «fundador de la Nueva República». Con esta medida Guatemala pudo iniciar sus acciones como Estado soberano y entablar relaciones con las potencias europeas.[67]

Expatriación a México[editar]

Para agosto de 1848, la situación de Guatemala era caótica: Serapio Cruz (conocido como «Tata Lapo») asaltaba el Quiché promoviendo revueltas en contra del gobierno; había revueltas en el oriente del país; los liberales y conservadores se mantenían en constante pugna, y en medio de todo esto, el presidente Carrera se dió cuenta que su prestigio se esfumaba y que era conveniente renunciar, lo que hizo con el siguiente manifiesto a la Asamblea Legislativa:

«Estoy resuelto a no permanecer más tiempo en la capital y a trasladarme a un país extranjero. Suplico a los señores representantes que, en recompensa por mis cortos servicios, se sirvan hacer el sacrificio de mantenerse en sesión permanente hasta admitir mi renuncia y nombrar quién me suceda. Yo permaneceré en el despacho, mientras este respetable cuerpo se halle reunido.»
—Rafael Carrera
—Tomado de: Hernández de León, F. (1930). El libro de las efemérides, Tomo III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. [63]

La Asamblea aceptó la renuncia de Carrera en el acto, pasando a deliberar quién debería sustituirle. Al final, escogieron al señor Juan Antonio Martínez por las siguientes razones:

  • Pasaba de los sesenta años.
  • Había mantenido una posición prudente con todos los gobiernos.
  • Había acrecentado su capital honradamente.
  • Su firma gozaba del mejor crédito.
  • Era liberal moderado, ejemplar padre de familia, sin vicios y con poca ambición de mando pública.[69]

Carrera partió a México en 1848; en su ausencia, la Asamblea Legislativa, ahora en poder de los liberales, dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.[70]

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia de Carrera del poder central, y aprovechando que Mariano Paredes había sido llamado a Guatemala para hacerse cargo de la situación tras la renuncia de Martínez y del sucesor de éste José Bernardo Escobar,[71] los capitulares quetzaltecos, con el apoyo del Presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, y de la facción anticarrerista de Vicente y Serapio Cruz, proclamaron, una vez más, su segregación de Guatemala con el general Agustín Guzmán como presidente interino; el 5 de septiembre, eligieron un gobierno interino dirigido por Fernando Antonio Martínez.[3]

Retorno triunfal a Guatemala[editar]

Moneda con la efigie del presidente Rafael Carrera.

En su ausencia, Guatemala entró en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades y bandoleros sueltos por todo el país; el gobierno dictaba leyes, pero nadie las cumplía. El expresidente Mariano Rivera Paz y el general Vicente Cruz, hermano de Serapio Cruz fueron asesinados cuando intentaron tomar posesión del cargo de corregidor de Jalapa en 1849.[72] A fines de abril, Carrera regresó a Guatemala por la frontera de Huehuetenango, conferenciando con los líderes de las etnias k'iche', q'anjobal, mam y convenciéndoles de que debían unirse entre todas para defenderse. Carrera formó, inadvertidamente, una conciencia indígena en el occidente del país, la cual constituyó la base de su poder militar en el área.[72]

El gobierno de Paredes nombró al mayor José Víctor Zavala como corregidor de Suchitepéquez para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de detener a Carrera, se puso a sus órdenes.[73] Agustín Guzmán, líder del recién formado Estado independiente de Los Altos, se dirigió a Antigua Guatemala para conferenciar con enviados de Paredes y decidir qué estrategia usar contra Carrera; Carrera, por su parte, aprovechó la ausencia de Guzmán para apoderarse de Quetzaltenango, pues ya contaba con el apoyo militar de Zavala en Suchitepéquez.[74]

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Paredes y Juarros tenían presente también la Guerra de Castas que estaba enfrentando a los nativos contra los criollos en Yucatán.[Nota 11] Ante este decreto, los principales líderes liberales huyeron hacia El Salvador, donde les dio asilo el presidente Doroteo Vasconcelos.[Nota 12] Finalmente, Carrera entró triunfalmente en la Ciudad de Guatemala el 8 de agosto de 1849[75] y Paredes evitó formar un frente occidental combatiendo a Carrera en Quetzaltenango.[76]

Guzmán, por su parte fue a Jalapa en donde logró una tregua temporal con los líderes rebeldes León Raymundo, Roberto Reyes y Agustín Pérez; los rebeldes saquearon Jalapa el 3 y 4 de junio. Guzmán, entonces, se fue a El Salvador en donde emitió un comunicado en el que atacaba la perfidia y la inmoralidad del salvaje Rafael Carrera quien había desgobernado Guatemala en los últimos nueve años.[77] En su comunicado hizo ver que se había ido a El Salvador para retirarse de la vida pública, pero que no podía permanecer impasible ante los hechos que ocurrían en Guatemala y que iba a combatir el retorno de Carrera con la ayuda de El Salvador, Honduras, Nicaragua y el resurgido Estado de Los Altos.[78] Prácticamente se autonombraba el sucesor de Morazán en su empeño de combatir al general Carrera;[78] sin embargo, no logró apoyo suficiente para llevar a cabo sus propósitos.

Atentado del «marimbero»[editar]

Tras entrar triunfante a la ciudad, Carrera se dedicó a celebrar en grande con la tropa y su hermano Sotero.[79] Avanzada la noche, en la madrugada del 9 de agosto de 1849, Carrera fue atacado por José María Andrade, de oficio marimbero, quién lo hirió de una puñalada tras enterarse de que el general Carrera, muy dado a las aventuras amorosas, había seducido a su hija. La guardia del General en Jefe del Ejército dio cuenta rápidamente del atacante y llevó al general a su residencia para que lo curaran. Al día siguiente, el presbítero Jorge Viteri y Ungo, Ministro del presidente Mariano Paredes -y quien luego sería nombrado como obispo de El Salvador en 1852- ordenó que se investigara al atacante y que su cadáver fuera trasladado a la Plaza Mayor «para obrar con respecto de él, de acuerdo con la Comandancia General». Esta orden fue cumplida, pero los encargados de hacerlo fueron mucho más allá de lo que se les había solicitado: descuartizaron el cadáver y colocaron sus miembros en las cuatro garitas de la ciudad.[80] [81] Aunque fue recogido rápidamente por orden de Carrera, la imagen del gobierno de Paredes quedó muy desprestigiada y el hecho fue aprovechado por los liberales en El Salvador, quienes acusaron al gobierno conservador de salvaje, bárbaro y retrógrado.[82] A partir de entonces, Sotero Carrera decidió que su hermano llevaría guardaespaldas en todo momento.[83] A los pocos días, Carrera ya se sentía mejor y salió al galope en un caballo, pero su herida se reabrió y cayó desmayado frente al templo de La Merced.[83]

Muerte de Agustín Guzmán[editar]

Agustín Guzmán regresó a Guatemala una última vez y en compañía del líder rebelde Agustín Pérez empezaron a combatir las fuerzas guatemaltecas en el oriente del país. Carrera y sus generales salieron a perseguirlos, pero los rebeldes lograron escapar de ellos y se enfilaron directamente a la ciudad de Guatemala, en la cual sólo estaba el coronel Ignacio García Granados con un pequeño contingente de soldados. Avisado de que los invasores estaban ya en Chinautla, a sólo doce kilómetros de la ciudad, García Granados envió una pequeña tropa a la Plaza de Armas con un cañón, mientras él trató de resistir a los rebeldes en el Cerrito del Carmen.[84] García Granados poco pudo hacer contra Guzmán y Reyes, quienes llegaron hasta la casa de Carrera y le prendieron fuego, sabiendo que dentro se encontraba la familia del caudillo guatemalteco.[Nota 13] Luego de incendiar la casa, se dirigieron al Palacio Presidencial, en la Plaza de Armas, en donde fueron recibidos con fuego del único cañón con que contaban las fuerzas defensoras, quienes gracias a un ardid lograron diezmar a los atacantes.[76] Guzmán fue herido gravemente, y murió poco después, cuando iba huyendo de la ciudad junto con lo que quedaba de sus tropas.[76]

Batalla de la Arada[editar]

El gobernante salvadoreño Doroteo Vasconcelos dio asilo a los liberales guatemaltecos, entre quienes estaba José Francisco Barrundia quien fundó un periódico para atacar a Carrera, aprovechando hechos como el del atentado del Marimbero. Vasconcelos alimentó, durante todo un año a la facción rebelde «La Montaña», en el oriente de Guatemala distribuyendo dinero y armas entre los sublevados. A fines del año de 1850, Vasconcelos se sintió cansado de esta guerra lenta contra Guatemala y decidió obrar abiertamente. Así las cosas, el mandatario salvadoreño inició una cruzada contra el régimen conservador de Guatemala, invitando a participar en la alianza a Honduras y Nicaragua; pero de ambos gobiernos solo el hondureño presidido por Juan Lindo aceptó participar en la invasión.

Entre tanto, en Guatemala, donde se conocían perfectamente los planes de invasión en su contra, el presidente de Mariano Paredes toma las previsiones necesarias para enfrentar la situación, mientras el arzobispo don Francisco de Paula García Peláez ordena en su archidiócesis rogativas de paz.

El día 4 de enero de 1851 se reunieron en Ocotepeque los presidentes de Honduras y El Salvador, con la cual quedó sellada la alianza en contra de Guatemala. El ejército salvadoreño se componía de 4000 hombres perfectamente municionados y con apoyo de artillería; los hondureños por su parte, aprestaron 2000 hombres para la campaña. El grueso de las fuerzas aliadas se situó en Metapán, por ser esta una ubicación próxima a Honduras y a la frontera guatemalteca.

La «Batalla de la Arada» se libró el 2 de febrero de 1851 cerca de la ciudad de Chiquimula en Guatemala, entre las fuerzas de Guatemala y un ejército aliado de Honduras y El Salvador. La batalla formó parte de la guerra entre el gobierno conservador de Guatemala contra la coalición liberal de El Salvador y Honduras, y fue la amenaza más patente para Guatemala de perder su soberanía como República.

  1. Que se declare presidente perpetuo de la República al Excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera;
  2. Que dicho señor tenga la facultad de nombrar sustituto interino, por ausencia o fallecimiento; convocar y disolver, cuando lo estime conveniente, a la Cámara de representantes, designando los negocios sobre los que ésta debe de deliberar en sus reuniones; y mandar hacer nuevas elecciones de diputados, por los que resulten disidentes;
  3. Que la duración de la Cámara sea de siete años.
—Tomado de: Hernández de León, F. (1930). El libro de las efemérides. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
Acta en donde se declara presidente vitalicio a Rafael Carrera
Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Tras La Batalla de la Arada, el 22 de octubre de 1851 renunció el presidente Paredes; la Asamblea Nacional nombró a Carrera para que lo sustituyera, y éste tomó posesión de la Presidencia el 6 de noviembre de 1851 tras haber solicitado a los representantes que modificasen la Constitución de la República a su conveniencia.[85]

Ascenso definitivo al poder[editar]

Durante su mandato, Guatemala mantuvo una guerra (1850-1853) contra Honduras y El Salvador, y en 1854, Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio. Únicamente el claustro de la Pontificia Universidad de San Carlosl[Nota 14] se opuso al nombramiento con argumentos de que la presidencia vitalicia era prácticamente una monarquía, pero no fue escuchado.[85]

Educación[editar]

En 1840, se restableció la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo con las facultades que hasta entonces formaban la Academia de Ciencias que había fundado el Dr. Gálvez y reiniciando la instrucción teológia. El primer rector de la Universidad fue el presbítero Juan José de Aycinena y Piñol quien además fungía como Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gobierno y ya había sido rector de la misma entre 1825 y 1829.[86] Aycinena también convenció a Carrera de permitir de nuevo el acceso de la Compañía de Jesús para encargarse de la educación en Guatemala.

Concordato de 1852[editar]

Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala
Tipo de texto Concordato
Creación 1852
Ratificación 31 de marzo de 1854
Promulgación 3 de agosto de 1853
Derogación Aunque no derogado oficialmente, el concordato dejó de respetarse tras el triunfo de la Reforma Liberal el 30 de junio de 1871.
Idioma Latín y Español
Encontrado en Concordato de Guatemala de 1854
Ubicación Flag of the Vatican City.svg Ciudad del Vaticano y Flag of Guatemala.svg Guatemala, Ciudad de Guatemala. Archivo del Congreso de la República de Guatemala.
Función Guatemala otorgaba la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, se comprometía a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizaba el diezmo obligatorio y permitía que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país.[87]
[editar datos en Wikidata]

En 1854 se estableció el Concordato con la Santa Sede, el cual había sido suscrito en 1852 por el cardenal Jacobo Antonelli -Secretario de Estado del Vaticano- y Fernando Lorenzana -ministro plenipotenciario de Guatemala ante la Santa Sede. Por medio de este tratado, Guatemala otorgaba la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, se comprometía a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizaba el diezmo obligatorio y permitía que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país; a cambio de ello, Guatemala recibía gracias para los miembros del ejército, permitía que quienes hubiesen adquirido las propiedades que los liberales habían expropiado a la Iglesia en 1829 las conservaran, percibía impuestos por lo generado por las propiedades de la Iglesia, y tenía el derecho de juzgar con las leyes guatemaltecas a los eclesiásticos que perpetraran crímenes.[87] El concordato mantenía la relación estrecha entre Iglesia y Estado y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.[87]

Guerra contra los Filibusteros[editar]

Coronel José Víctor Zavala. Comandante de las fuerzas guatemaltecas durante la Guerra contra los Filibusteros.
Museo Nacional de Historia de Guatemala

El 5 de mayo de 1856, el general Mariano Paredes, ex-presidente de Guatemala, partió con 500 hombres hacia Nicaragua. El propio Carrera y algunos de los principales miembros de la sociedad guatemalteca iban en la expedición. Los Estados Unidos habían reconocido el gobierno nicaragüense de William Walker, a lo que todos los gobiernos conservadores de Centro América respondieron mandando ejércitos para derrocar al filibustero[88] [Nota 15] Carrera arengó a sus tropas del siguiente modo:

El entonces coronel José Víctor Zavala se incorporó a la columna guatemalteca en El Salvador, en donde se encontraba entonces y Francisco Dueñas, nuevo presidente de El Salvador movilizó ochocientos hombres al frente del general Ramón Belloso.[88] Zavala terminó comandando el contingente de Guatemala durante la Guerra Nacional de Nicaragua en 1856, como parte del Ejército Aliado Centroamericano tras la muerte del General Mariano Paredes. Durante el conflicto, Zavala entró en discordia con el comandante general de los aliados, el salvadoreño Belloso.[89] El día 12 de octubre de 1856, durante el sitio de Granada, Zavala realizó un acto de valentía al atravesar la plaza de la ciudad hacia la casa donde se resguardaban los filibusteros bajo fuego intenso, logrando arrancar la bandera del enemigo.;[90] asimismo, Zavala recibió bajo su autoridad la ciudad de Rivas el 1 de mayo de 1857, una vez que William Walker se rindió.[91]

«Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que, en octubre del año pasado, unos pocos extranjeros, procedentes de California, se apoderaron en aquella república de la autoridad, aprovechándose del agotamiento que habían producido la discordia y una prolongada lucha intestina».

«Vais a defender una causa santa: la causa de nuestra religión y de nuestra raza. A vuestros hermanos de Costa Rica ha cabido el honor de derramar la primera sangre en defensa de la patria. Vosotros vais acreditar que, en Guatemala estamos dispuestos a sacrificar todo por ella. Tengo entera confianza en el jefe que os manda y en vuestro valor y sufrimiento. Yo os seguiré de cerca, con todos vuestros compañeros si fuera necesario. Entre tanto, os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos de El Salvador, Honduras y Costa Rica para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestras disenciones y a amenazarnos con la más oprobiosa servidumbre.»

—Tomado de: Hernández de León, Federico (14 de mayo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Guerra contro los filibusteros de Walker». Diario La Hora (Guatemala). [92]

Convención de Límites con Belice[editar]

«La Cámara de Representantes, después de haber examinado cuidadosamente la convención ajusta entre S.E. el Presidente de la República y S.M. la Reina de la Gran Bretaña, el 30 de abril próximo anterior, la encuentra útil y conveniente a los intereses de la República y basada en princiios de una sana política, confiando en que se pondrá en ejecución, cuanto antes posible, lo convenido respecto a la vía de comunicación de esta capital a las costas del Atlántico.»

Suscriben, entre otros, José Farfán, José Luna, señor Piñol, obispo de Nicaragua, y José Milla y Vidaurre.

—Tomado de: Hernández de León, Federico (30 de abril de 1959). «El capítulo de las efemérides: Convención de límites con Belice». Diario La Hora (Guatemala). [93]

A fin de poder expulsar a William Walker definitivamente de Centroamérica, Carrera se vió obligado a solicitar armas a Inglaterra, la que a cambio lo forzó a definir los límites con Belice. El 30 de abril de 1859 se celebró la convención entre los representantes de Gran Bretaña y Guatemala para definir los límites con Belice, tras la cual se emitió un decreto en el que Guatemala se vio favorecida en el artículo séptimo, que estipula que Inglaterra abriría por su cuenta una vía de comunicación terrestre de la ciudad de Belice hasta la ciudad de Guatemala. La carretera jamás se construyó, y el despojo del territorio por parte de Inglaterra se completó con un dictamen de la Cámara de Representantes de la Asamblea.

Apoyo al general José María Medina Castejón[editar]

El presidente salvadoreño, General Gerardo Barrios, caudillo liberal asesorado por Miguel García Granados,[94] en un discurso dirigido a sus tropas, dice en referencia a Carrera: «El Gral. Carrera entregado a sus vicios y desórdenes nada ha aprovechado durante el largo período que ha dominado a Guatemala. Es el mismo salvaje que abortaron las montañas de Mataquescuintla en la época del cólera morbo, y está de más hablarle de derecho de gentes ni de convenciones. Un hombre público que no puede leer ni escribir es un hotentote armado,[Nota 16] quien dominado por las pasiones, amenaza el orden y la civilización... »[Nota 17]

En 1863 el general hondureño José María Medina Castejón, con su alto mando compuesto entre otros oficiales por el general Florencio Xatruch, y el teniente coronel Juan Antonio Medina Orellana, conversaron con el general Rafael Carrera, quien reunió un ejército con hondureños, salvadoreños y guatemaltecos comandados por el entonces general brigadier Vicente Cerna y Cerna. Este ejército invadió Honduras, tomando Cucuyagua el 10 de junio y luego “Los Llanos” de Santa Rosa el 15 de junio, consiguiendo que luego de esta acción, las comunidades de Gracias a Dios y sus alrededores proclamaran a José María Medina como presidente de Honduras;[95] . Finalmente, marcharon hacia la capital Comayagua para deponer al presidente interino José Francisco Montes Fonseca. Las tropas gubernamentales de Honduras, incendiaron la ciudad de Comayagua antes de huir al ver que el ejército de Cerna les superaba.[95]

Reformas[editar]

  • Carrera revocó todas las reformas hechas por el gobierno del doctor Mariano Gálvez, ya que restableció los diezmos obligatorios, devolvió al clero los bienes confiscados, enmudeció a la prensa y suprimió el tributo indígena. Además emitió la Ley de Pavón, que disponía, entre otras cosas, que los niños que manifestaran capacidad, aplicación, aprovechamiento y que tuvieran buen comportamiento en la escuela, podían ser empleados en la iglesia como acólitos, estando sujetos en todo al párroco.
  • Construyó los cuarteles «Castillo de San José» y «de Matamoros», utilizando el primero como cárcel para presos políticos. El primero tenía una gran utilidad táctica, pues se encontraba a la salida de la Ciudad de Guatemala en ese entonces, y estaba contruido en la cima de una loma. El Castillo de Matamoros, por su parte no tenía ninguna utilidad táctica; fue construido como un capricho del general Carrera, que quería tener un cuartel militar en el vecindario en donde nación en el barrio de la Candelaria en la Ciudad de Guatemala.
  • Durante su gobierno se inició en Guatemala el cultivo del café, que habría de convertirse en el principal producto de exportación durante los gobiernos liberales, cuyos gobernantes y principales miembros eran cafetaleros.

Infraestrutura[editar]

Teatro Colón en 1884.[96]

Gran aficionado a la ópera y a instancias de su amante Josefa Silva -que era actriz y cantante profesional y que instruyó a Carrera en canto y lectura-, el general Carrera mandó a construir el majestuoso Teatro Nacional que fue nombrado en su honor como «Teatro Carrera», ubicado en la Plaza Vieja.[15] Dicha Plaza Vieja era un sitio ubicado hacia el nororiente de la Ciudad de Guatemala y que en 1776 abrigara la piedra fundadora de la Nueva Guatemala de la Asunción luego de celebrado el primer cabildo y firmada el acta de asentamiento, el 2 de enero de aquel año. Se había elegido este lugar para que fuera la Plaza Mayor de la nueva ciudad, reservándose junto a ella espacios para la construcción del Palacio Arzobispal y la Catedral, así como para la edificación, en los alrededores, de los solares para las familias del Clan Aycinena, ya que don Fermín de Aycinena, primer patriarca del clan, había colaborado sobremanera con los gastos del traslado.[97]

Debido a las alteraciones en el diseño del plano del trazo de la ciudad, realizadas por los Arquitectos Reales de la corona española, la plaza mayor se tuvo que trasladar hacia el poniente, aunque ya se habían terminado de construir en 1791 el Palacio Arzobispal que sirvió de residencia del arzobispo Fray Ramón Casaus y Torres y la iglesia de Santa Rosa, que funcionó provisoriamente como Catedral entre 1787 y 1815. Al traslarse definitivamente a su nuevo solar la Plaza Mayor, el sitio original pasó a ser conocido como la Plaza Vieja, y siguió sirviendo como parque, estaba rodeada de una banca que hacía también las veces de baranda, y cinco grandes puertas de acceso -tres para peatones y dos para carruajes. Además, tenía dos fuentes para servicio público, y en ella se realizaban ejercicios militares y actividades religiosas.[98]

Más adelante pasó a ser un sitio de comercio y el 6 de agosto de 1832, el entonces gobernador de Guatemala, Dr. Mariano Gálvez emitió un decreto ordenando se levantara un edificio que sirviera como teatro en medio de la Plaza Vieja. Pero la situación política del país con constantes guerras civiles entre liberales y conservadores y un alzamiento indígena dirigido por Rafael Carrera que terminaron por derrocar a Gálvez en 1838, no permitieron que se construyera el teatro.[98]

El proyecto fue retomado en 1852 cuando Juan Matheu y Manuel Francisco Pavón Aycinena presentaron a Carrera un nuevo plan. Ya aprobado el proyecto, Carrera comisionó al propio Matheu y a Miguel Ruiz de Santisteban para construir el teatro. Cuando la obra se puso en marcha, estuvo a cargo del ingeniero Miguel Rivera Maestre, pero éste renunció poco después, siendo sustituido por José Beckers, profesional especializado en Alemania, quien construyó las fachadas de marcado helenismo y agregó un vestíbulo. La edificación de este teatro fue el primer proyecto monumental de la era republicana del país,[98] aprovechando que finalmente éste vivía una época de paz y prosperidad.[99]

Tras la revolución liberal de 1871, el teatro pasó a llamarse «Teatro Colón» y en él se presentaron importantes compañías teatrales. En la Guía Appleton de México y Guatemala de 1884, el teatro fue descrito así: «En el centro de la plaza está el Teatro, igual en tamaño y elegancia a cualquiera de la América española. Hileras de naranjales y otros árboles de flores brillantes y fragancias deliciosas rodean al edificio mientras que estatuas y fuentes colocadas a ciertos intervalos embellecen aún más el paseo.[96] [Nota 18]

Relación con los indígenas[editar]

El apoyo que Carrera personalmente dió a los pobladores indígenas fue ignorado por mucho tiempo tanto por quienes lo atacaron como por quienes lo apoyaron.[1] La política de Carrera fue de apoyo hacia los indígenas, que sirvieron bajo su mando durante la rebelión del campesinado. En 1839, la Asamblea de Guatemala, ya controlada por Carrera, reconociendo que los indígenas constituían la mayoría de la población del país, consideró necesario no solamente protegerlos, sino al mismo tiempo, desarrollar, mejorar sus costumbres y civilizarlos, para lo cual decretó el Código Indígena.[100] Este código obligaba a los indígenas a trabajar, a donar su trabajo en ciertas obras públicas y a pagar impuestos, pero el comité estipulaba en su reglamentos, que las tierras de los indígenas serían protegidas[100] de las injustas demandas de los criollos tanto conservadores como liberales.[101] Además, se le daría mayor atención al bienestar y la dignidad de los indígenas, para contrarrestar el impulso de la revolución del campo.

Cuando los criollos liberales intentaron formar el Estado de Los Altos, a expensas de las comunidades k'iche' y k'achikel que habitaban en la región, Carrera personalmente dirigió los ataques frontales contra dicho Estado y terminó retomando la región para Guatemala y fusilando a diecisiete de los miembros del cabildo criollo liberal ante el asombro de los indígenas, que se dieron cuenta de que en el general Carrera tenían un aliado fuerte.[102] [3] [4]

Poco antes de morir, en abril de 1865, Carrera expresamente les dijo a sus colaboradores cercanos: ¡A mis indios, me los cuidan![103] , pero esta recomendación no tuvo éxito. Al tomar el poder los criollos liberales en 1871, derogaron el Código Indígena e implementaron el reglamente de jornaleros, por medio del cual despojaban a los indios de sus tierras ancestrales y los obligaban a trabajar prácticamente como esclavos en las fincas cafetaleras, las cuales se convirtieron en el principal producto del país tras el colapso del comercio de los tintes naturales.[14] . Barrios y los criollos liberales consideraban a los indígenas como una raza inferior, que con un manejo apropiado, podrían ser obligados a hacer cualquier clase de trabajo.[100]

Símbolos patrios durante el gobierno de los 30 años[editar]

Durante el gobierno conservador de Carrera y Turcios, los emblemas de Guatemala fueron los siguientes:

Escudos de Guatemala durante el gobierno de Carrera


Banderas de Guatemala durante el gobierno de Carrera
1838-1843
1838-1843
1843-1851
1843-1851
1851-1858
1851-1858
1858-1871
1858-1871

Muerte[editar]

En su tumba se colocó una planca de mármol que dice:

«El Excmo. Sr. Capitán General don Rafael Carrera, Presidente Vitalicio de Guatemala.
Nació en Guatemala el 24 de octubre de 1814.
Murió el 14 de abril de 1865.»

——Tomado de: Hernández de León, F. (21 de abril de 1959). «El capítulo de las efemérides: Muerte de Carrera». Diario La Hora (Guatemala). [104]

Al general Carrera le sobrevino la muerte cuando se encontraba en el pináculo de su carrera política: cuando se tomó un descanso en Escuintla, envenenaron sus alimentos con una infusión de raíz de chiltepe, la cual le provocó agudos dolores que le obligaron a regresar a la Ciudad de Guatemala. Ya en la ciudad, los dolores se recrudecieron y le sobrevino un ataque de diarrea, del cual ya no se repuso. Llegado el último momento, llegó el Arzobispo a visitarle con un paquete de escapularios que le mandaban las religiosas de todos los conventos; y con la ayuda del prelado, se persignó por última vez.[104]

Carrera, murió el Viernes Santo, 14 de abril de 1865, a las nueve y media de la mañana y fue sepultado en la Catacumbas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala[105] luego de numerosos homenajes.

Gobiernos posteriores[editar]

A su muerte, se estableció una presidencia provisional ejercida por Pedro de Aycinena, quien convocó a elecciones en la cámara de representantes, quienes eligieron al mariscal Vicente Cerna y Cerna, quien continuaría con la línea conservadora de Rafael Carrera, y contra quien se alzó el ejército liberal comandado por Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados, que tomaron el poder en la denominada Revolución Liberal de 1871, aunque el término correcto es «Reforma Liberal».

Rafael Carrera en la literatura[editar]

Firma de Rafael Carrera.
El escritor e historiador liberal Lorenzo Montúfar cuando alguien le dijo en son de broma que Justo Rufino Barrios firmaba como «Burros» contestó «¡Y Carrera como Raca Carraca!» dando así origen al mito de que Carrera permaneció analfabeto toda su vida.

La novela histórica Rafael Carrera, el Presidente Olvidado de Óscar René Cruz Oliva, contextualiza el gobierno de Carrera refiriéndose a la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, la expansión de Inglaterra particularmente en Belice, Roatán y el Reino de Mosquitia; con la ocupación militar de México por los Estados Unidos que dio como resultado la incorporación a este país de cerca de 900 000 km² mexicanos; con la «fiebre de oro» y la declaración de Nicaragua como un Estado más de los Estados Unidos (esclavista y hablando inglés).

Por su parte, José Milla y Vidaurre en su obra Cuadros de Costumbres[106] describe en artículos de costumbres cómo era la vida en Guatemala durante el gobierno del general Carrera.

El historiador guatemalteco Manuel Coronado Aguilar era un admirador del general Carrera y así lo demuestra en sus obras:

  • El General Rafael Carrera ante la Historia (1965)
  • Apuntes histórico-guatemalenses (1975)[107]

Fernando González Davison, en su libro La Montaña Infinita[15] hace referencia a los momentos que se vivían en Centro América y las luchas internas que terminaron con la Unión Centroamericana y utiliza la vida de Carrera en forma novelada para describir ese período.

El licenciado Clemente Marroquín Rojas escribió el libro Francisco Morazán y Rafael Carrera,[55] para el cual realizó una exhaustiva investigación hemerográfica y periodística acerca los acontecimientos de estos dos personajes en Centroamérica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b González Davison, 2008, p. 423.
  2. Casares G. Cantón, 1998.
  3. a b c d e f Woodward, 1993.
  4. a b c Woodward, 2002.
  5. a b c d Martínez Peláez, 1988.
  6. a b Rosa, 1974.
  7. a b Montúfar y Salazar, 1892.
  8. Hernández de León, 1930.
  9. Aycinena, 1854.
  10. González Davison, 2008, p. 72.
  11. Hernández de León, 1930, p. 8-118.
  12. a b c d e f Hernández de León, 16 de marzo de 1959.
  13. González Davison, 2008, p. 9-12.
  14. a b Martínez Peláez, 1990, p. 842.
  15. a b c González Davison, 2008.
  16. Woodward, 2002, p. 720.
  17. González Davison, 2008, p. 7.
  18. González Pérez, 2008, p. 7-8.
  19. a b c d Hernández de León, 30 de mayo de 1959.
  20. González Davison, 2008, p. 212-250.
  21. Hernández de León, 27 de febrero de 1959, p. 1.
  22. a b Hernández de León, 1930, p. 63.
  23. González Davison, 2008, p. 48.
  24. González Davison, 2008, p. 42.
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  26. Squier, 1852, p. 429-430.
  27. González Davison, 2008, p. 51.
  28. González Davison, 2008, p. 54.
  29. a b Woodward, 1993, p. 114.
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  31. a b c d Woodward, 1993, p. 116.
  32. Stephens y Catherwood, 1854, p. 1.
  33. a b c d e Hernández de León, 20 de abril de 1959.
  34. González Davison, 2008, p. 84-85.
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  40. González Davison, 2008, p. 91-92.
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  46. a b Hernández de León, 29 de enero de 1959.
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  104. a b Hernández de León, 21 de abril de 1959, p. 1.
  105. Gaitán, Héctor (1981). La Calle donde tú Vives. Tomo I. Artemis-Edinter. 
  106. Milla y Vidaurre, 1980, p. 5-135.
  107. «Cronología de Manuel Coronado Aguilar». Consultado el 14 de agosto de 2014. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. El Clan Aycinena disponía del monopolio comercial y la Iglesia Católica las grandes propiedades del clero regular y el diezmo obligatorio para el clero secular.
  2. Curiosamente, el presidente Abraham Lincoln murió asesinado el mismo día que murió el general Carrera: el 14 de abril de 1865.
  3. Fue por esta razón que Carrera devolvió a la iglesia los bienes que le habían retirado los liberales.
  4. Carlos Salazar Castro había sido nombrado Gobernador Interino de Guatemala por Morazán en lugar de Mariano Rivera Paz.
  5. En estos combates participó el militar e insigne poeta José Batres Montúfar.
  6. Carrera incluso ya había sufrido dos derrotas anteriores a manos del propio Morazán.
  7. Angel Molina era hijo del líder liberal Pedro Molina Mazariegos.
  8. Los criollos del cabildo liberal fusilados por Carrera y Malespín fueron: Eulogio Quezada, Romualdo Briones, Cesareo Arango, Leandro Arango, Silvestre Gonzales, Roberto Molina, Manuel Pivaral, José Ignacio Fernández, José María Fernández, Zacarias Martínez, Pedro Meoño, Benito Escobar, Felipe Hernández, Félix López, Marcelo Pacheco, José María Alvarado, y José Ignacio Paz.
  9. El clero y el Clan Aycicena estaban al mando del III marqués de Aycineda: el sacerdote Juan José de Aycinena y Piñol, quien luego sería consejero de Carrera
  10. Se refiere aquí los miembros del clan Aycinena.
  11. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1. «La Guerra de Castas entre los nativos mayas del sur y oriente de Yucatán y la población de blancos (criollos y mestizos), que se encontraba establecida en la porción occidental de la península de Yucatán se iniciaron en el mes de julio de 1847 . La guerra, que costó cerca de un cuarto de millón de vidas humanas, la mayoría de ellas blancos, terminó oficialmente en 1901 con la ocupación de la capital maya de Chan Santa Cruz por parte de las tropas del ejército federal mexicano.» 
  12. Entre los liberales que huyeron estaban José Francisco Barrundia y el doctor Lorenzo Montúfar. En Guatemala quedó el doctor Pedro Molina, de edad ya muy avanzada para emprender semejante viaje.
  13. Petrona y sus hijos lograron escapar y se refugiaron en la casa del arzobispo.
  14. Nombre que tuvo la Universidad de San Carlos de 1840 a 1871.
  15. En 1856, Estados Unidos todavía no era la potencia extranjera que fue después de estar en el bando vencedor de la Primera y Segunda Guerra Mundial); por el contrario, estaba en medio de las convulsiones internas que resultaron en la Guerra Civil.
  16. Para 1863, Carrera escribía y leía con propiedad, e incluso había estudiado canto operático con su amante, la actriz salvadoreña Josefa Silva.
  17. Por oponerse al orden y civilización Gerardo Barrios quería decir que Carrera no permitía la expropiación de las tierras de indios y la repartición de las tierras ociosas de las órdenes religiosas para el cultivo a gran escala del café, cultivo en que los criollos liberales fincaban sus intereses.
  18. El teatro fue remodelado por el gobierno de Manuel Lisandro Barillas en 1892 para celebral el cuarto centenario del descubrimiento de América, y fue destruido en 1917-18 por los terremotos de ese año.


Predecesor:
Mariano Rivera Paz
Coat of arms of Guatemala (1825-1843).svg
Gobernador de Guatemala

1844-1848
Sucesor:
Juan Antonio Martínez
Predecesor:
Mariano Paredes
Coat Guatemala 1858.png
Presidente de la República de Guatemala

1851-1865
Sucesor:
Pedro de Aycinena