Mariano Gálvez

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Mariano Gálvez
Mariano Gálvez.jpg

Coat of arms of Guatemala (1825-1843).svg
Gobernador del Estado de Guatemala
1831-1835

Coat of arms of Guatemala (1825-1843).svg
Gobernador del Estado de Guatemala
1836-31 de enero de 1838

Datos personales
Nacimiento 29 de agosto de 1790
Ciudad de Guatemala
Fallecimiento 29 de marzo de 1862
Ciudad de México
Profesión Filósofo
Abogado
Político
Periodista
Alma máter Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo
[editar datos en Wikidata]

Mariano Gálvez (Guatemala, 1790 - México, 29 de marzo de 1862), elegido Jefe de Estado de Guatemala en agosto de 1831, fue un jefe de estado liberal gobernó en la época en que Guatemala fue atacada por el cólera morbus, circunstancia que sus opositores conservadores -principalmente el clero regular de la Iglesia Católica y los aristócratas de la Nueva Guatemala de la Asunción- utilizaron para acusar a Gálvez de introducirlo al país envenenando los ríos; esto creó un gran descontento popular y fue una de las causas de su derrocamiento en 1838. Historiadores también señalan a Gálvez por haber firmado un contrato en el que se entregaba el territorio de Belice a Inglaterra.

Sus obras principales fueron la instrucción pública, supresión de las fiestas religiosas y feriados, la fundación del Museo Nacional, así como también promovió el código de Livingston -traducido al español por el también liberal José Francisco Barrundia y Cepeda que establecía el sistema nacional penitenciario, el juicio por jurados, y decretó la ley de divorcio en Guatemala. Irónicamente, estos cambios fueron los responsables de que su gobierno se desmoranara, ya que a pesar de sus buenas intenciones, los cambios fueron demasiado súbitos y no estaban adaptados a las necesidades del pueblo guatemalteco de entonces, pues estaban basados en el código de Livingston de Luisiana, Estados Unidos.

Biografía[editar]

El origen del estadista se desconoce, ya que de niño recién nacido fue abandonado en una canasta frente a la casa del sacerdote Toribio Carvajal, quien lo llevó a la ventana de la casa de doña Gertrudis de Gálvez, para darlo en adopción. Dicha familia lo adoptó, le dio su apellido y educación. Las fechas de su nacimiento son calculadas entre el 29 de agosto de 1790 y el 26 de mayo de 1794, pero sin ninguna seguridad exacta. Sus estudios primarios fueron en el Colegio San José de los Infantes y su doctorado fue terminado el 16 de diciembre de 1819 en la Universidad de San Carlos. Su nombre principia a sonar en las reuniones políticas previas a la firma del acta de independencia el 15 de septiembre de 1821.

Durante los primeros años de la vida independiente, Gálvez estuvo más ligado al Partido Conservador, e incluso fue de los entusiastas propulsores de la Anexión de Centroamérica a México luego de la independencia. Pero luego cambió al bando liberal, en donde llegó a destacarse. Manuel José Arce, receloso de Gálvez, intentó enviarlo a comisiones diplomáticas en el extranjero, pero Gálvez siempre logró evitar el destierro indirecto.[1] En cuanto a este punto, es importante destacar que los partidos políticos de la época eran el Conservador y el Liberal, y que estaban constituidos de la siguiente forma:

  • Partido Liberal: antiguos criollos agricultores que se dedicaban a la producción en sus latifundios en la antigua Capitanía General de Guatemala. Estaban radicados en Totonicapan, Quetzaltenango, Huehuetenango y las provincias de Comayagua (hoy Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.[2] Detestaban a los criollos guatemaltecos, a quienes consideraban como explotadores.
  • Partido Conservador:
    • Antiguos criollos guatemaltecos que se dedicaban directamente al comercio con la Península Ibérica durante la Colonia. Estaban radicados en la capital de Guatemala y fijaban los precios del comercio arbitrariamente, para el disgusto de los criollos agricultores, a quienes consideraban una clase inferior.[3]
    • Clero regular: miembros de las órdenes monásticas de Santo Domingo, La Merced y San Francisco.[Nota 1] Estaban en la capital de Guatemala.[3]

Tras la elección de Francisco Morazán como presidente de la Federación de Centro América en 1830, la Asamblea Nacional de Guatemala convocó a elecciones para el Estado de Guatemala, resultando electo José Francisco Barrundia. Sin embargo, éste no aceptó la elección por ya estar comprometido como Senador en la Asamblea. Tras darse esta situación, el 24 de agosto de 1831 la Asamblea eligió al Dr. Mariano Gálvez como Jefe del Estado de Guatemala; éste también declinó la elección pero, no teniendo cargo alguno en el gobierno, la Asamblea lo obligó a tomar el cargo.[1]

Presidencia[editar]

Estado de Guatemala en 1832
Museo Nacional de Historia de Guatemala

Tras su elección, Mariano Gálvez, fue instado a que tomara posesión de su cargo lo más pronto posible por los miembros de la Asamblea, fue investido con la jefatura del Estado en un sencillo acto el 28 de agosto de 1831,[4] período que concluyó en 1835. Durante su gestión realizó importantes reformas en casi todas las ramas de la administración gubernamental. Al terminar su mandato Gálvez fue reelegido, pero declinó el puesto, pero cuando se hicieron unas terceras elecciones en las que volvió a resulta electo, Gálvez al fin tomó el poder pero no concluyó este segundo período debido a una revolución conservadora en su contra.

Durante el gobierno de Mariano Gálvez, se practicó ampliamente el liberalismo político y por primera vez se practicó la separación Iglesia - Estado. Gálvez también aplicó la censura de la correspondencia, se confiscaron fondos y propiedades. Por ser antagonista de los privilegios del partido conservador, Gálvez expulsó al arzobispo Ramón Casaús y Torres y en 1832, ordenó la supresión de los tributos a la Iglesia, eliminó la gran mayoría de los asuetos religiosos, autorizó el matrimonio civil y legalizó el divorcio. Hay dos curiosidades al respecto de Mariano Gálvez en este apartado, el primero se refiere al enclaustramiento de los religiosos, una de sus hijas fue sometida a este proceso sin que el presidente la exceptuara. Y el segundo tiene que ver con los registros de diezmos de la Iglesia, ya que se sabe que Mariano Gálvez era un fiel diezmador y dejó de serlo en el momento de tomar la presidencia. Es importante aclarar que Gálvez despojó de privilegios a la Iglesia Católica no por cuestiones religiosas sino que por razones puramente económicas: entre menos asuetos, mayor productividad y con la supresión del diezmo obligatorio, mayores ingresos para las arcas estatales; asimismo, el clero regular de la Iglesiaera el principal terrateniente del Partido Conservador, mientras que el clero secular dirigido por el arzobispo se beneficiaba del diezmo obligatorio. La eliminación de sus privilegios significaba la supresión de su poder.[5]

Educación[editar]

Mariano Galvez en el Billete de 20 Quetzales.

En lo que concierne a la educación, Gálvez se preocupó bastante por readecuar el sistema educativo de Guatemala, y en 1835 se principió a ensayar el famoso sistema lancasteriano, que por aquella época era tenido como el óptimo, y que es bien conocido por el auxilio que el maestro se hacía dar por sus discípulos aventajados, que recibían el nombre de "monitores". También se dieron las becas de Guadalupe costeadas por el Estado y que eran para niños procedentes de los departamentos, siendo condición expresa que cinco de las becas favorecieran a niños indígenas. También se ordenó la creación de una escuela de mineralogía, la creación del Museo Nacional, la de una escuela de niñas,[Nota 2] y la de la primera Escuela Normal de Profesores. Finalmente, se fundó la Academia Nacional de Ciencias, la cual vino a llenar que el vacío educativo que existía cuando fue cerrada la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo tras la expulsión de las órdenes del clero regular luego de la derrota del partido conservador.[Nota 3] [cita requerida]

Declive de su gobierno[editar]

Doctor Mariano Gálvez durante su época de Jefe del Estado de Guatemala
Museo Nacional de Historia de Guatemala[6]

En 1837, durante, el gobierno de Mariano Gálvez, se inició Guatemala un brote de cólera morbus, que ya se esperaba porque se sabía que procedía de México y Europa. La peste fue tratada con medidas como la de enterrar a los cadáveres en por lo menos 6 horas, con a imposición de cordones sanitarios en las fronteras y con el tratamiento del agua con químicos para mantenerla potable. Las medidas fueron insuficientes, como queda demostrado en el periódico satírico de María Josefa García Granados llamado boletín del cólera.[Nota 4] De este periódico el insigne poeta cubano José Martí escribió:

Anda en secreto un "boletín del cólera"- de los tiempos en que el aire mefitico del Ganges sopló fuerte y ella, como Moliére, la emprendió con los médicos- que es cosa de no dejar aquella ocurrentista y castiza solitaria un solo instantes de las manos..

El descontento hacia Mariano Gálvez también crecía al chocar contra la opinión de muchos guatemaltecos católicos practicantes, y que también se adaptaban leyes en el área jurídica y en la administrativa que eran ineficientes para el país.

La debilidad del gobierno llegó al punto en el que el gobernante perdíó el respaldo de su partido político, ya que Gálvez había tenido un altercado con un médico que era familiar cercano de José Francisco Barrundia, una de las principales cabezas del partido. Al tener en contra a su partido era cuestión de tiempo para que Mariano Gálvez fuera destituido del puesto.[7]

Barrundia creó un periódico en el que se dedicó a destruir completamente a Gálvez, quien a su vez trató de acercarse a los conservadores y solicitó ayuda a Francisco Morazán, presidente de la República Federal de Centroamérica pero que definitivamente no logró salvar al gobierno de Guatemala.[1]

Fin de su gobierno[editar]

General Francisco Morazán, Presidente de la Federación Centroamericana en 1838.
Asamblea Legislativa: Notorios son los acontecimientos que motivaron a mi separación del ejercicio del Poder Ejecutivo; y en la creen de que una renuncia absoluta del destino del Jefe del Estado, puede contribuir a calmar los temores de aqeullos que me suponen apego al mando, yo lo hago espontáneamente, suplicando a la Asamblea tenga a bien admitirla sin dilación. Quiero ausentarme del estado para que mi existencia en él, no sirva en ningún sentido, para evitar desconfianzas y turbar la paz, y sea cual fuere el curso de la nueva administración, yo me complaceré si ella hiciera la felicidad del país.

Febrero 24 de 1838,
-A.L.-M. Gálvez.
Tomado de: Hernández de León, F. «El Capítulo de las Efemérides». Diario La Hora, Guatemala. 27 de febrero de 1959.[8]

Y el 3 de marzo, la Asamblea publicó el decreto de aceptación por unanimidad de votos:

La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, habiendo tomado en consideración la renuncia hecha por el ciudadano doctor Mariano Gálvez de la jefatura del Estado: CONSIDERANDO que la opinión pública de los pueblos se declaró fuertemente contra su administración, tomó las armas para sostener su grito y no las dejó de la mano, sino hasta después de haberle derrocado: CREYENDO, que el doctor Gálvez no puede volver a la primera magistratura del Estado, sin exitar instantáneamente nuevos sacudimientos; y deseando evitar al Estado los desastres de una revolución popular, que se dilata siempre en sus erupciones inflamadas a distancias inconmensurables, ha tenido a bien decretar y DECRETA por UNANIMIDAD de votos. Se admite por el Cuerpo Legislativo la dimisión que el ciudadano doctor Mariano Gálvez, hace de la primera Magistratura del Estado. Comuníquese al P.E. para su cumplimiento y lo haga imprimir, publicar y circular.
-Dado a 3 de marzo de 1838

Tomado de: Hernández de León, F. «El Capítulo de las Efemérides». Diario La Hora, Guatemala. 27 de febrero de 1959.[8]

En febrero 1837 se produjeron en Centro América una serie de acontecimientos dramáticos, los cuales encendieron una revolución la cual culminó con el fin de la Federación. Una epidemia de cólera[9] azotó el estado de Guatemala dejando aproximadamente mil muertos y tres mil infectados con la bacteria. La epidemia golpeó especialmente a los pobres y a los indígenas en las tierras altas del estado y se propagó de forma rápida. El gobierno de Gálvez, con la esperanza de aliviar la situación, envió a los médicos disponibles, enfermeras, y estudiantes de medicina y los remedios para su distribución; pero estas medidas fueron de poca ayuda, porque los indígenas continuaban muriendo y no confiaban en las medicinas del gobierno.

En el momento en que apareció el cólera, los indígenas del distrito de Mita, influenciados por sus sacerdotes, se encontraban furiosos por el sistema de juicio por jurado (incomprensible para ellos), que el jefe Gálvez había introducido pues los obligaba a comparecer a juzgados alejados de sus casas sin paga alguna.[10] La iglesia vio todo esto como una oportunidad de asestarle un golpe al gobierno liberal de Gálvez; los sacerdotes locales difundieron el rumor de que el gobierno había envenenado los ríos y arroyos con el propósito de aniquilar a la población indígena.[11] Además, mostraban a los nativos una reciente concesión de territorio en Verapaz que se había hecho a Michael Bennett,.[12] quien era el representante del presidente federal Francisco Morazán en los negocios de caoba que éste tenía.[13]

Los desenfrenados indígenas repudiaron a sus supuestos asesinos. Con el cólera extendiéndose, tomaron las armas, mataron a la gente de raza blanca y a los liberales, quemaron sus casas, y se prepararon para enfrentar el gobierno de Gálvez quien envió un ejército para tratar de detener la revuelta. Pero las medidas del ejército eran tan represivas, que empeoraron las cosas. En junio, Santa Rosa de Mita se levantó en armas y desde el pueblo de Mataquescuintla surgió un nuevo caudillo de nombre Rafael Carrera y Turcios. El joven Carrera era analfabeto,[12] pero astuto y carismático, un excriador de puercos que se había convertido en asaltador de caminos, a quien los rebeldes querían como su líder.


En 1837 inició la lucha armada contra el régimen de Francisco Morazán, presidente de las República Federal de Centroamérica, entidad política que incluía a Guatemala, Comayagua (posteriormente nombrada Honduras), El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Luchó contra quien gobernaba el Estado de Guatemala, liberal al igual que Francisco Morazán, el doctor Gálvez. Fue el máximo dirigente de las fuerzas insurgentes, entre las que se encontraban numerosos indígenas;[14] la razón por la que contó con el apoyo de los indígenas fue que el 9 de junio de 1837, el Estado de Guatemala, había vuelto a implantar el tributo indígena que había sido suprimido desde tiempo colonial por la Cortes de Cádiz. Los insurgentes empezaron las hostilidades por medio de una guerra de guerrillas: atacando poblaciones sin dar oportunidad de tener encuentros con las tropas del gobierno. Al mismo tiempo, se propagaba la idea de los enemigos clericales de Gálvez, que lo acusaba del envenenamiento de las aguas fluviales para propagar el cólera morbus a la población, cosa que no ocurría sino por el crecimiento poblacional y la poca capacidad de la estructura sanitaria del país. Esta acusación favoreció a los objetivos de Carrera, poniendo a una gran parte de la población en contra de Gálvez y de los liberales en general.

La lucha había tomado tintes de guerra santa, pues eran los párrocos del clero secular quienes arengaban a los campesinos a defender los derechos de la santa religión y a combatir a los ateos liberales; el propio Carrera había sido educado por el párroco de Mataquescuintla quien lo había instruido en la religión católica en los vejámenes que ésta sufría bajo el poder de los liberales. Otro factor que influyó en la revuelta fueron las concesiones que dio el gobierno liberal de Francisco Morazán a los ingleses -a quienes llamaban "herejes" por su condición de protestantes; en Guatemala se les había dado Belice y la Haciendo San Jerónimo en Salamá -la cual era la propiedad más cara y rentable que los liberales habían decomisado a los dominicos en 1829;[15] el contrabando de artículos ingleses provenientes de Belice había empobrecido a los artesanos guatemaltecos, quienes se unieron a la revuelta de Carrera.[16] Los sacerdotes anunciaron a los nativos que Carrera era su ángel protector, que había descendido de los cielos para tomar venganza sobre los herejes, los liberales y los extranjeros y para restaurar su dominio antiguo. Idearon varios trucos para hacerles creer a los indios esta ilusión, los cuales fueron anunciados como milagros. Entre ellos, una carta fue lanzada desde el techo de una de las iglesias, en medio de una vasta congregación de indígenas. Esta carta supuestamente venía de la Virgen María, la cual comisionaba a Carrera a liderar una revuelta en contra el gobierno.[17]

Para contrarrestar los violentos ataques de la guerrilla campesina, Gálvez aprobó y luego alabó el uso de la política de tierra arrasada en contra de los pueblos alzados; esto motivó que varios de sus partidarios le aconsejaran que desistiera de esa táctica pues solamente contribuiría a incrementar la revuelta.[18] A principios de 1838, José Francisco Barrundia y Cepeda, jefe liberal de Guatemala y decepcionado de la gestión de Gálvez por sus atrocidades, gestionó para llevar a la Ciudad de Guatemala a Carrera, para combatir al Jefe de Estado; Para ese año, la situación en Guatemala era insostenible: la economía se encontraba paralizada por la poca seguridad de los caminos y se llegó al punto en que los liberales negociaban con Carrera para poner fin a este enfrentamiento aunque era inevitable. Gálvez sale del ejercicio del poder el 31 de enero de 1838 ante el "Ejército de los Pueblos" al mando de Rafael Carrera que inicio la penetración en la ciudad de Guatemala con un ejército de entre diez mil a doce mil hombres, luego del acuerdo a que llegó Carrera con el también liberal José Francisco Barrundia y Cepeda.

Las tropas victoriosas de Carrera, al grito de "¡Viva la religión!" y "¡Fuera los herejes extranjeros!" y constituidas principalmente por campesinos pobremente armados, tomaron la Ciudad de Guatemala y se dedicaron al pillaje y a destruir los edificios del gobierno liberal, incluyendo el Palacio Arzobispal, que era en donde residía Gálvez y la casa del presentante inglés William Hall.[16] Para detener a la turba, Carrera pidió al decano de la Catedral, Antonio Larrazábal, que abriera las puertas del edificio, que habían permanecido cerradas desde 1829; Larrazabal se opuso terminantemente diciendo que al sagrado recinto no ingresaba chusma y mucho menos armadas; Carrera entonces le colocó un cuchillo en el cuello y volvió a pedirle que por favor abriera las puertas. Larrazábal dio ordenes para que abrieran el recinto, y la turba lo invadió pero lo respetó y así se calmó el ánimo de la milicia.[19]

El 2 de marzo de 1838 fue aceptada por unanimidad en la Asamblea la ausencia del poder del doctor Gálvez, y se iniciaría un período de incertidumbre en el Estado de Guatemala, del que el gran beneficiado sería Rafael Carrera, aunque primero sufriría algunas derrotas. Al caer el gobierno de Gálvez, los representantes criollos de Los Altos aprovecharon para separarse del Estado de Guatemala. El gobernador Valenzuela no pudo hacer nada al respecto, y el congreso de la Federación Centroamericana reconoció al Sexto Estado el 5 de junio de 1838 con una junta de gobierno provisional compuesta por Marcelo Molina Mata, José M. Gálvez y José A. Aguilar, mientras que el general mexicano Agustín Guzmán - antiguo oficial del ejército de Vicente Filísola que se había radicado en Quetzaltenango- quedó al mando del ejército del Estado.[20]

Para cuando Morazán arribó a la Ciudad de Guatemala, Gálvez ya había abandonado la jefatura del estado. El grupo en el poder le otorgó plenos poderes para enfrentar a Rafael Carrera, asimismo le ofrecieron la presidencia vitalicia, pero Morazán rechazó esta oferta, porque ello estaba en contra de sus principios liberales. Luego Morazán hizo un llamado a Carrera a deponer las armas, pero el líder rebelde se opuso. Carrera fue derrotado y perseguido por Morazán en varias ocasiones, logrando así pacificar el estado. Pero el general nunca pudo apresar al líder indígena, ya que este simplemente se retiraba a las montañas y regresaba para ocupar las posiciones clave tan pronto como las tropas de Morazán salían del estado de Guatemala.

Gálvez no había renunciado, y se mantuvo en su casa de la ciudad de Guatemala, desde donde veía cómo todos sus esfuerzo se iban derrumbando. Legalmente él era el Jefe de Estado, y Valenzuela sólo era presidente interino en su ausencia. Cuando la situación estaba fuera de control para los liberales, Gálvez finalmente renunció.

Exilio en México[editar]

Tras la abrupta toma de la capital por las huestes de Carrera, el Dr. Gálvez decide salir de la ciudad y se dirige a Quetzaltenango. En la ciudad altense no fue bienvenido y tuvo que continuar la marcha; terminó en México, en donde se radicó definitvamente.

Su vida en México fue espléndida: ejerció la abogacía y sus honorarios fueron considerables; incluso llevó un caso para la Legación Inglesa, que le valió reconocimientos de Su Majestad Británica.[4] Se sintió tan bien recibido en México que terminó llevando a su familia a ese país y nunca más regresó a Guatemala.

Muerte[editar]

Murió tranquilamente en la ciudad de Ciudad de México el 29 de marzo de 1862 tras una vida espléndida en ese país y fue enterrado en el Cementerio de San Fernando. Antes de morir, Gálvez repitió famosa frase de Escipión el Africano: Patria ingrata: no poseerás mis restos. No obstante, en 1920 el gobierno de Carlos Herrera gestionó la repatriación de sus restos, que descansan en la Antigua Escuela de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos en la zona 1 de la Ciudad de Guatemala.

He aquí el decreto legislativo 1307 de 1920 que autoriza a la repatriación de los restos de Gálvez:

DECRETO No. 1307

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,
CONSIDERANDO:
Que es un deber de los pueblos cultos demostrar su gratitud hacia los insignes ciudadanos que se distinguieron por sus servicios a la Patria, estimulando con su ejemplo a las futuras generaciones; y estando entre las facultades constitucionales del Poder Legislstivo decretar honores con tal motivo,
POR TANTO;
DECRETA:
Artículo 1o. - Se autoriza al Poder Ejecutivo para que haga los arreglos necesarios con el Gobierno de México y con la familia del ilustre Doctor Mariano Gálvez, a fin de trasladar a esta capital los restos de tan preclaro ciudadano.
Artículo 2o. - En el lugar que se designe se erigirá en esta ciudad un monumento digno de transmitir a la posteridad la grata memoria de aquel esclarecido patriota; autorizándose al efecto los gastos que sean necesarios.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Arturo Ubico Presidente de la Asamblea

Publíquese y cúmplase,

Carlos Herrera Presidente de la República

El Guatemalteco, Diario Oficial de Guatemala - América Central. 20 de mayo de 1920[21]


Predecesor:
Francisco Javier Flores
Coat of arms of Guatemala (1825-1843).svg
Gobernador del Estado de Guatemala

1831-1838
Sucesor:
Pedro José Valenzuela

Información adicional[editar]

  • Fue amigo personal de la escritora y poetisa María Josefa García Granados.
  • Durante los gobiernos liberales de 1871 a 1944 en Guatemala, la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de la Universidad Nacional[Nota 5] otorgaba el premio Mariano Gálvez a la mejor tesis doctoral.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. Los jesuitas habían sido expulsados de las posesiones del Rey de España en 1765.
  2. En las que se enseñaba a leer, escribir, contar y los principios básicos de las labores de una mujer de la época.
  3. Las órdenes regulares eran principalmente los dominicos, franciscanos, mercedarios y jesuitas. Estas órdenes eran propietarias no solamente de fastuosos conventos e iglesias, sino que también de doctrinas, encomiendas, ingenios azucareros y haciendas; eran los más grandes terratenientes del partido conservador, además de que ostentaban un gran poder político y económico en el Estado de Guatemala.
  4. En la época del Dr. Gálvez sólo el 5% de la población sabía leer
  5. Nombre que la Universidad de San Carlos tenía entre 1875 y 1918, y entre 1918 y 1944.