José Milla y Vidaurre

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
José Milla y Vidaurre
José Milla y Vidaurre.jpg
José Milla y Vidaurre.
Nombre de nacimiento José Milla y Vidaurre
Nacimiento 4 de agosto de 1822
Ciudad de Guatemala, Guatemala
Defunción 30 de septiembre de 1882
Ciudad de Guatemala, Guatemala
Nacionalidad Bandera de Guatemala Guatemala
Seudónimo Salomé Jil
Ocupación Escritor
Novelista
Político
Diplomático
Período siglo xix
Género Novela histórica
[editar datos en Wikidata ]
José Milla y Vidaurre

Guatemalacoatofarms 1851 1858.png
Secretario de Estado a cargo del despacho de Relaciones Exteriores
Presidente Rafael Carrera y Turcios

Datos personales
Partido Conservador
Alma máter Academia de Ciencias de Guatemala[Nota 1]
[editar datos en Wikidata ]

José Milla y Vidaurre (Ciudad de Guatemala, 4 de agosto de 1822- ídem, 30 de septiembre de 1882) fue un escritor guatemalteco del siglo xix, considerado uno de los fundadores de la novela en la literatura de su país natal; en especial, él destacó en la narrativa histórica. También fue Ministro de Relaciones Exteriores y embajador de Guatemala ante los Estados Unidos durante el gobierno del general Rafael Carrera (1851-1865), siendo uno de los firmantes en 1859 del decreto en donde se cede Belice a la Gran Bretaña para explotar madera, a cambio de la construcción de una vía de comunicación entre la capital de Belice y la de Guatemala (carretera que Inglaterra jamás construyó). Estuvo entre el grupo de periodistas que fundó el Diario de Centro América en 1880.

Biografía[editar]

«El verdadero chapín (no hablo del que ha alterado su tipo extranjerizándose), ama a su patria ardientemente, entendiendo con frecuencia por patria la capital donde ha nacido; y está tan adherido a ella, como la tortuga al carapacho que la cubre. Para él, Guatemala es mejor que París; no cambiaría el chocolate, por el té ni por el café (en lo cual tal vez tiene razón). Le gustan más los tamales que el vol-au-vent, y prefiere un plato de pipián al más suculento roastbeef. Va siempre a los toros por diciembre, monta a caballo desde mediados de agosto hasta el fin del mes; se extasía viendo arder castillos de pólvora; cree que los pañetes de Quetzaltenango y los brichos de Totonicapán pueden competir con los mejores paños franceses y con los galones españoles; y en cuanto a música, no cambiaría los sonecitos de Pascua por todas las óperas de Verdi. Habla un castellano antiquísimo: vos, habís, tené, andá; y su conversación está salpicada de provincialismos, algunos de ellos tan expresivos como pintorescos».
—José Milla y Vidaurre
Cuadros de costumbres[1]

También conocido como Pepe Milla, sus padres fueron: el general José Justo Milla Pineda, jefe de estado de Honduras en 1827, y la señora Mercedes Vidaurre Molina. José Milla, firmó algunos de sus libros con el anagrama Salomé Jil. Nació en una familia bien establecida, probablemente propietaria desde la época colonial de heredades en el actual departamento de Jutiapa. Su padre, nacido en Honduras (entonces parte de la Capitanía General de Guatemala), ejerció las armas. Durante su juventud, vio los múltiples conflictos que la recién independiente Guatemala debería afrontar por las pugnas entre liberales y conservadores; no ejerciendo protagonismo político, no obstante, propugnó cierta afinidad al partido conservador, de tendencia absolutista y negado a reformas, probablemente por la clase social de la que provenía y por su ascendencia española sin mestizaje, símbolo de poder en una sociedad de castas altamente excluyente.

Inició sus primeros estudios en el Colegio Seminario, y luego en la Escuela de Derecho de la Universidad de San Carlos Borromeo. Dejó las ciencias jurídicas para seguir su inminente vocación, la literatura, en la que habría de ser prolífico autor de muchos libros. Desempeñó varios cargos en el gobierno conservador del dictador vitalicio Rafael Carrera (con quien primeramente discrepó); entre ellos, secretario de la Hermandad de Caridad del Hospital General de Guatemala, oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores y subsecretario general. Fue también un destacado periodista y colaboró en medios como La Gaceta Oficial y La Semana. Casado con una pariente, descendencia suya se uniría a la hija del primer gobernante de las dictaduras liberales, Miguel García Granados, conformando así una típica familia en la línea de la endogamía colonial del país. A él se debió, en gran medida, la reconsideración de la obra del poeta José Batres Montúfar, de recuerdo relegado aun en el entorno nacional del momento.

Milla destacó siempre en los escritos de ámbito costumbrista, como Memorias de un abogado, tal vez una de las novelas mejor logradas. En el periódico La Semana, del que fue director, publicó sus Cuadros de costumbres y otras novelas históricas, La hija del Adelantado (1866), Los nazarenos (1867), El visitador (1867) y El libro sin nombre. Con esos textos, se le elogiaría como uno de los principales escritores de novelas históricas del siglo xix en Hispanoamérica, cuando el género por las influencias románticas gozaba de gran popularidad entre el público decimonónico. En la mayoría de sus escritos retrató la Colonia y la idiosincrasia de entonces. Asimismo, en sus obras costumbristas mostró una puntual descripción de la sociedad de su tiempo. Autor también de la leyenda en verso Don Bonifacio (1862) y de una Historia de la América Central, desde su descubrimiento hasta su independencia (1879), escrita a sueldo por petición del caudillo liberal Justo Rufino Barrios.[2]

Se ha vinculado a José Milla y Vidaurre con el municipio de Quesada, en Jutiapa, Guatemala, porque vivió allí durante ocho años, lugar que le encantó cuando lo visitó por primera vez entre los años 1849 y 1850, en compañía de Rafael Carrera, siendo propietario de una hacienda en esa jurisdicción.

Carrera política y diplomática[editar]

Relación con Rafael Carrera[editar]

Facsímil del acta en que se declara presidente vitalicio al general Rafael Carrera en 1854. José Milla es uno de lo firmantes del documento en su calidad de Ministro de Relaciones Exteriores.[Nota 2]

En 1844 Milla y Vidaurre, quien era liberal por ese tiempo, le escribió este himno crítico y mordaz al teniente general Rafael Carrera, himno que los liberales se memorizaron de tanto repetir, a pesar de su escasa calidad poética:[3]

Himno Patriótico, en loor del Excelentísimo Teniente General, R. Carrera Jefe del Ejército, etc. con motivo de la expedición salvadoreña:

Quia pulvis es, et in pulverem reverteris
Porque eres polvo, y en polvo te convertirás

Hijo de la miseria y de la nada
Tiranuelo opresor de un pueblo inerme
Zorra cobarde que acomete osada
a un gallinero que tranquilo duerme.

General, director, héroe, caudillo;
Arcángel, qué sé yo cómo te llaman.
Entre bordados mal envuelto pillo
Ya los pueblos, de ti venganza claman.

Por entre esa comparsa de malvados,
Digna guardia de honor de tu persona,
Ellos van a pasar desesperados
A romper en tu frente tu corona.

En pos del enemigo corres tarde,
Teniente general, pues ha sonado
Al fin tu hora falta, tiembla cobarde,
Dentro de tus harapos de soldado.

Execrada y maldita tu memoria,
Execrado será cuanto tú hiciste,
Y si ha de hablar de ti, dirá la historia,
Que tú ni aun ser déspota supiste.

Lobos, País, Carrera, veteranos
Del crimen, y en el terror de las banderas,
Farsa vil y burlesca de tiranos,
Parodis de Cartuch son charreteras.

Aycinena, Pavón fuera señores,
Fuera con vuestro rancio servilismo,
¿Soñásteis ser tal vez conservadores,
O darnos una burla del torismo?

Honorable Marqués, no más Bretaña,
No más statuquo ni tiranía:
Vaya que su excelencia... no se engaña,
Sin el statuquo, por Dios, ¿qué haría? [...]

Tomado de: Hernández de León, Federico (30 de mayo de 1959). «El capítulo de las efemérides». Diario La Hora,Guatemala. [4]

Carrera no sólo no persiguió a Milla y Vidaurre, sino que dos años después, cuando Milla se hizo conservador tras decepcionarse del Partido Liberal por sus múltiples errores, lo invitó a formar parte de su gobierno, en el que sirvió en diferentes posiciones (incluyendo ministro plenipotenciario ante los Estados Unidos y ministro de Relaciones Exteriores) hasta 1871; Milla también llegó a ser amigo personal y consejero de Carrera.[4]

Convención de límites con Belice[editar]

El 30 de abril de 1859 se celebró la convención entre los representantes de Gran Bretaña y Guatemala para definir los límites con Belice, tras la cual se emitió un decreto en el que Guatemala se vio favorecida en el artículo séptimo, que estipula que Inglaterra abriría por su cuenta una vía de comunicación terrestre de la ciudad de Belice hasta la ciudad de Guatemala. La carretera jamás se construyó, y el despojo del territorio por parte de Inglaterra se completó tras el siguiente dictamen de la Cámara de Representantes de la Asamblea:

La Cámara de Representantes, después de haber examinado cuidadosamente la convención ajusta entre S.E. el Presidente de la República y S.M. la Reina de la Gran Bretaña, el 30 de abril próximo anterior, la encuentra útil y conveniente a los intereses de la República y basada en principios de una sana política, confiando en que se pondrá en ejecución, cuanto antes posible, lo convenido respecto a la vía de comunicación de esta capital a las costas del Atlántico.
(Suscriben, entre otros, José Farfán, José Luna, señor Piñol, obispo de Nicaragua y José Milla y Vidaurre).
—Tomado de: Hernández de León, F. El capítulo de las efemérides, diario La Hora, Guatemala. 30 de abril de 1959.[3]

Exilio[editar]

«A mediados de la década de 1870, Don José Milla y Vidaurre, figura como propietario de la Hacienda, a la cual, regresó después de casi tres años de auto exilio, por diferentes países de Europa, en compañía imaginaria de Juan Chapín, a quien instruía y de quien se instruía, pues nunca dejó de ser un producto y un testimonio de la cultura nacional. En 1874, José Milla regresó a Quesada, pues era un lugar con una privacidad envidiable para poder escribir, en vista que éste seguía siendo su denuedo, y una fuente de ingresos segura».
—Comentario de ciudadano de Quesada, Jutiapa [cita requerida]

Al caer el gobierno conservador, en 1871, Milla y Vidaurre viajó por Europa y Estados Unidos, ya que había sido funcionario del gobierno conservador de Rafael Carrera; en París, Milla fue redactor de El Correo de Ultramar. Por entonces, escribió Un viaje al otro mundo pasando por otras partes, en el que relata sus experiencias durante su exilio en Europa tras el derrocamiento del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna; en esta obra aparece uno de sus más conocidos personajes, Juan Chapín, quie es una representación del guatemalteco medio de la segunda parte del siglo xix.[5]

El Diario de Centro América[editar]

Portada original de la novela La hija del Adelantado, del año 1866.

Una sociedad por acciones de capital inicial de veinticinco mil pesos fundó el Diario de Centro América en 1880, durante el gobierno liberal del general Justo Rufino Barrios, quien tenía como meta principal conseguir la Unión Centroamericana. La mayor parte del capital fue aportado por Marco J. Kelly, ciudadano inglés y funcionario de la empresa de ferrocarriles, mientras que los periodistas originales fueron Milla y Vidaurre, Eugenio Dubassassay, Franciso E. Galindo, Julio Rossignon y José Esteban Sánchez. El primer ejemplar circuló el 2 de agosto de 1880. El nombre de Centro América surgió del deseo de dar a conocer las noticias de los acontecimientos importantes en los Estados de Centroamérica.[6]

En los primeros años se publicaron muchas de las obras de Milla y Vidaurre, pero con la muerte del escritor en 1882 se produjo la primera crisis del rotativo: la oración fúnebre que pronunció Francisco G. Galindo -uno de los directores del Diario- durante el seperio molestó a ciertos personajes influyentes de la vida política de Guatemala. Esto forzó a que el periódico fuera vendido al español Gregorio Carrión Martínez de la Rosa, quien llevó el periódico a un prematuro declive. A pesar de los intentos del licenciado Francisco Lainfiesta de recuperar a la institución, ésta tuvo que dejar de circular por unos meses cuando tanto Lainfiesta como su amigo, el licenciado Lorenzo Montúfar marchaban al exilio tras oponerse abiertamente a los tratados por los cuales el gobierno de Barrios cedía los territorios guatemaltecos de Chiapas y Soconusco a México.[7]

Muerte[editar]

Antes del fallecimiento de «don Pepe Milla», como lo llamaban los habitantes de la hacienda de Quesada, ellos habían tratado con él la compraventa del inmueble, pero debido al óbito las diligencias del contrato las realizaron su esposa y demás herederos, interviniendo en gran parte para que esta fuera destinada única y exclusivamente a los colonos.[cita requerida]

Falleció el 30 de septiembre de 1882, constituyéndose sus funerales en un masivo reconocimiento a sus méritos literarios.

Asociaciones[8] [editar]

  • Socio correspondiente de la Real Academia Española
  • Delegado en Guatemala del Congreso de Americanistas de Bruselas
  • Miembro honorario de la Sociedad Literaria Internacional de París
  • Miembro correspondiente de la Academia de Bellas Letras de Santiago de Chile
  • Asistente del Ateneo de León, Nicaragua
  • Miembro de la Sociedad Económica de Amantes del País y de El Porvenir,[8] cuando regresó a Guatemala luego de tres años de ausencia.

Obras Literarias[9] [editar]

  • Un viaje al otro mundo pasando por otras partes, tomos I y II
  • Historia de América Central, desde su descubrimiento hasta su independencia
  • El chapín
  • El canasto del sastre
  • Cuadros de costumbres (Entre 1861 y 1871)
  • Memorias de un abogado
  • La hija del Adelantado (1866)
  • Los nazarenos (1867)
  • El Visitador (1867)
  • Historia de un Pepe (1887)
  • Libro sin nombre
  • Un presidente de a sombrero
  • Fracasando en todo
  • Los leones y las leonas

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Obras de Milla y Vidaurre[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. Nombre que tuvo la Universidad de San Carlos entre 1831 y 1840.
  2. Su firma es la sexta de arriba hacia abajo en la cuarta columna, de izquierda a derecha.