Maurice Ravel

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Ravel redirige aquí; para la población homónima, véase Ravel (Francia)
Maurice Ravel
Maurice Ravel 1912.jpg
Maurice Ravel en 1912.
Nombre Joseph Maurice Ravel
Nacimiento 7 de marzo de 1875
Bandera de Francia Ciboure, Labort, Francia
Fallecimiento 28 de diciembre de 1937
(62 años)
Bandera de Francia París, Francia
Ocupación Compositor
Padres Marie Delouart-Ravel
Joseph Ravel

Joseph Maurice Ravel (Ciboure, Labort, 7 de marzo de 1875París, 28 de diciembre de 1937) fue un compositor francés del siglo XX. Su obra, frecuentemente vinculada al impresionismo, muestra además un audaz estilo neoclásico y, a veces, rasgos del expresionismo, y es el fruto de una compleja herencia y de hallazgos musicales que revolucionaron la música para piano y para orquesta. Reconocido como maestro de la orquestación y por ser un meticuloso artesano, cultivando la perfección formal sin dejar de ser al mismo tiempo profundamente humano y expresivo, Ravel sobresalió por revelar «los juegos más sutiles de la inteligencia y las efusiones más ocultas del corazón» (Le Robert).

Biografía[editar]

1875–1900: El aprendizaje[editar]

Infancia[editar]

Casa natal de Ravel en Ciboure.

1875. La Tercera República Francesa de Patrice de Mac-Mahon curaba sus heridas de la derrota de la Guerra Franco-prusiana. Sin embargo, también se respiraba un resurgimiento espiritual; Francia sería testigo de un periodo muy fecundo para las artes. Ravel nació el 7 de marzo, cuatro días después del frío estreno de Carmen de Bizet, en el 12 del Quai de la Nivelle en Ciboure, departamento de los Pirineos Atlánticos, parte del País Vasco francés. Su padre, Joseph Ravel (1832-1908), era un renombrado ingeniero civil, de ascendencia suiza y saboyarda (Ravex). Su madre, Marie Delouart-Ravel (1840-1917), era de origen vasco, descendiente de una vieja familia española (Deluarte o Eluarte). Tuvo un hermano, Édouard Ravel (1878-1960) con quien mantuvo durante toda su vida una fuerte relación afectiva.[1]

Pocos meses después, en junio de 1875, la familia Ravel se trasladó a París. La influencia sobre el imaginario musical de Maurice Ravel de sus orígenes vascos es discutida, puesto que el músico no regresó al País Vasco antes de los 25 años. No obstante, en la biografía escrita por Arbie Orenstein se menciona que Ravel se sentía muy unido a su madre y que ésta le transmitió su patrimonio cultural vasco (el cual, según Orenstein, habría tenido una gran influencia en la vida y la producción musical de Ravel); según dicha biografía, uno de los primeros recuerdos del compositor labortano eran las canciones folclóricas vascas que su madre le cantaba.[2] Más tarde regresaría regularmente a San Juan de Luz para pasar las vacaciones o para trabajar.

Sus padres frecuentaban los medios artísticos, fomentando los primeros pasos de su hijo que muy pronto reveló un talento musical excepcional. Comenzó el estudio del piano a los seis años bajo la guía de Henry Ghys. Niño juicioso, aunque también caprichoso y terco, pronto demostró su natural talento musical, aunque, para desesperación de sus padres y profesores, reconoció más tarde haber sumado a sus numerosos talentos «la más extrema pereza.»[3] De hecho, en un principio su padre, para obligarlo a practicar el piano, tenía que prometerle pequeñas propinas.[4] En 1887 recibió precozmente clases de Charles René (armonía, contrapunto y composición). El clima artístico y musical prodigiosamente fértil de París de fines del siglo XIX no podía sino estimular el desarrollo del joven.

«Desde muy niño fui sensible a la música -a todo tipo de música. Mi padre, mucho más cultivado en este arte que la mayoría de aficionados, supo desarrollar mis gustos y estimular tempranamente mi pasión.» (Ravel, Esquisse autobiographique, 1928).[5]

Un futuro prometedor[editar]

Al ingresar al Conservatorio de París en 1889, Ravel fue alumno de Charles de Bériot. Ahí conoció al pianista español Ricardo Viñes, que se convirtió en su amigo entrañable e intérprete escogido para sus mejores obras; ambos formarían parte del grupo conocido como Los Apaches, que armaron revuelo en el estreno de Pelléas et Mélisande de Claude Debussy en 1902. Impresionado por las músicas de Extremo Oriente en la Exposición Universal de 1889, entusiasmado por la de los rebeldes Emmanuel Chabrier y de Erik Satie, admirador de Mozart,[6] Saint-Saëns y Debussy, influido por las lecturas de Baudelaire, Poe, Condillac, Villiers de L’Isle-Adam y sobre todo de Mallarmé, Ravel manifestó tempranamente un firme carácter y un espíritu musical muy independiente. Sus primeras composiciones lo probaban: eran ya muestras de una personalidad y una maestría tal que su estilo sólo evolucionaría con el tiempo: Ballade de la reine morte d’aimer (Balada de la reina muerta de amor, 1894), Sérénade grotesque (Serenata grotesca, 1894, ), Menuet antique (1895), Habanera para dos pianos (1895).

Gabriel Fauré (1845–1924) fue el profesor de Ravel a quien éste dedicaría sus Jeux d’eau y su Cuarteto.

En 1897 Ravel entró a la clase de contrapunto de André Gedalge. Ese mismo año, Gabriel Fauré fue también su profesor. Éste juzgó al compositor con benevolencia y saludó al «muy buen alumno, laborioso y puntual» y a la «sinceridad que desarma».[7] Al final de sus estudios compuso la Obertura de Shéhérazade (estrenada en mayo de 1899 entre silbidos del público -no confundir con la obra del mismo nombre para voz femenina y orquesta-), y la famosa Pavane pour une infante défunte (Pavana para una infanta difunta, ) de curioso título,[8] que sigue siendo su obra pianística más tocada por los melómanos aficionados, aunque su autor no la tenía en mucha estima.[9]

En vísperas del siglo XX, el joven Ravel era ya reconocido como compositor, y sus obras eran objeto de discusión. Con todo, lograr la celebridad no iba a ser cosa fácil. La audacia de sus composiciones y su declarada admiración por los «affranchis» (liberados) Chabrier y Satie iba a costarle muchas enemistades entre el círculo de los tradicionalistas.

1900–1918: La gran época[editar]

El Premio de Roma[editar]

La tradición en los estudios en el Conservatorio llevaron a Ravel a presentarse al prestigioso Premio de Roma. Sin embargo, sus cuatro candidaturas (1901, 1902, 1903, 1905) culminaron en célebres fracasos. Con su cantata Myrrha (basada en el Sardanápalo de Byron) obtuvo el segundo lugar en 1901 [10] (tras André Caplet y Gabriel Dupont); después fue eliminado prematuramente en 1902 (con Alcyone, basada en la historia de Alcíone en Las metamorfosis de Ovidio) y 1903 (con Alyssa), para ser expulsado en 1905 por haber superado por algunos meses la edad límite.[11] Esta última tentativa desató un verdadero escándalo, al surgir una polémica entre varios periodistas, en la que Romain Rolland asumió notablemente su defensa);[12] todo desembocó en la renuncia de Théodore Dubois, entonces director del Conservatorio de París, que fue sustituido por Fauré. El escándalo afectó al músico, que fue invitado por sus amigos Alfred y Misia Edwards a un crucero en yate a Holanda junto a los pintores Pierre Bonnard y Laprade; en dicho viaje se disiparía y compondría varias obras.

Más allá del escándalo mediático que confrontó a conservadores y defensores del modernismo, y pese a la molestia que causó al músico, «l’affaire Ravel» contribuyó a dar a conocer su nombre.

Primeras obras maestras[editar]

Es con Jeux d’eau (Juegos de agua, escuchar) para piano, de 1901, que quedó afirmada la personalidad musical de Ravel, quien iba a mantenerse bastante independiente de la riqueza del patrimonio musical de su tiempo (aunque Ravel durante mucho tiempo haya llevado la etiqueta de «debussysta»).[13] Curiosamente, esta vinculación tuvo un giro cuando algunos vieron una influencia raveliana en las piezas de Estampes (1903) de Debussy: esta polémica enfriaría las relaciones de ambos músicos.[4] El estreno de Histories naturelles (1906) reavivó el asunto: Pierre Lalo, el crítico del Temps, estigmatizó este arte de «café-concierto con novenas» que recordaba a Debussy,[14] nueva querella que disgustó a los dos músicos.

Su reserva, su pudor, su gusto por lo exótico y lo fantástico, su búsqueda casi obsesiva de la perfección formal irradiaron su obra en el período que se extendió de 1901 a 1908: Cuarteto en Fa Mayor (1902, escuchar), Melodías de Shéhérazade (1904), Miroirs y Sonatina para piano (1905), Introducción y allegro para arpa y conjunto (1906), la Rapsodia española (1908), Ma mère l’Oye (Mi madre la Oca, 1908), suite para piano sobre cuentos clásicos del célebre Mamá Ganso dedicados a los hijos de su amigo Godebski,[15] luego su gran obra maestra para piano Gaspard de la nuit (Gaspard de la noche, 1908), inspirado en un poema de Aloysius Bertrand.

Éxitos y decepciones[editar]

Evocación sinfónica de la Grecia antigua, Daphnis et Chloé es la obra más monumental de Ravel. Decoración concebida por Léon Bakst para el estreno en 1912.

En abril de 1909 Ravel se encontraba en Londres, junto a Ralph Vaughan Williams, para su primera gira de conciertos en el extranjero. Con este motivo descubrió que era conocido y apreciado al otro lado del Canal. En 1910 fue (junto a Charles Koechlin y a Florent Schmitt, en particular) uno de los fundadores de la Société Musicale Indépendante creada para promover la música modernista, en oposición a la Société Nationale de Musique, más conservadora, entonces presidida por Vincent d'Indy.

Pronto dos grandes composiciones iban a causar muchas dificultades. En primer lugar, L'Heure espagnole (La hora española), ópera escrita sobre un libreto de Franc-Nohain, terminada en 1907 y estrenada en 1911, fue mal acogida por el público y sobre todo por la crítica (incluso se la tildó de pornografía). Ni el sabroso humor del libreto ni los atrevidos efectos orquestales de Ravel fueron comprendidos.

Por aquel tiempo, las presentaciones de los Ballets Rusos causaban furor y transformaban la vida de los aficionados en París. El director del conjunto, Serguei Diaghilev, encargaba obras a los compositores más célebres del momento: Ravel no podía ser la excepción. A continuación compondría por iniciativa de Diaghilev el ballet Daphnis et Chloé, titulado Sinfonía coreográfica. Con su presencia de coros que cantan vocalizaciones -no palabras-, Daphnis y Chloé es una visión de la Grecia antigua en la que Ravel se inspiró en la que los pintores franceses del siglo XVIII le habían dado. El argumento de la obra fue co-escrito por Michel Fokine y el compositor. Se trata de la obra de mayor duración del compositor, y por ello fue la más laboriosa. La recepción de la obra fue desigual en el estreno en junio de 1912, lo que causó la amargura del músico.

1913. Hombre comprometido, Ravel apoyó sin condiciones a su amigo Stravinski en el momento del tumultuoso estreno de La consagración de la primavera en París.[16] A este período que precedió la guerra, más tarde lo describió Ravel como el más feliz de su vida. Vivía entonces en un apartamento de la prestigiosa avenida Carnot, cerca de la Place de l'Étoile.

La guerra[editar]

Agosto de 1914. La Primera Guerra Mundial sorprendió a Ravel en plena composición de su Trío en la menor que estrenó finalmente en 1915. Desde el inicio del conflicto, el compositor pretendió enrolarse, pero, eximido del servicio militar debido a su pequeña estatura, fue rechazado por ser «más liviano que dos kilos».[17] Por lo tanto, la inacción se convirtió en una tortura para Ravel. A través de varias gestiones, terminó por hacerse enrolar como chofer de camión (marzo de 1916) y fue al frente, cerca de Verdún. Víctima, con toda probabilidad, de peritonitis, se operó antes de ser desmovilizado.[18] Fue hacia enero de 1917 que el compositor se enteró de la muerte de su madre, noticia que lo hundió en un tormento, sin comparación con el causado por la guerra -del cual nunca realmente se recuperó.[19] Sin embargo, su actividad creativa, aunque algo retrasada, resistió estas pruebas acumuladas. Aquel año terminó seis piezas para piano agrupadas bajo el título de la Le Tombeau de Couperin (La tumba de Couperin), suite en un estilo neobarroco francés que dedicó a sus amigos muertos en la guerra.[20]

Así finalizaba la «gran época» de Ravel. Es de esta época aquella imagen comúnmente difundida del Ravel «dandy», hombre voluntariamente frío y reservado, encubierto detrás de una afectación y elegancia cuidadosamente calculadas. Pero nada traicionará mejor su verdadera naturaleza que sus obras maestras posteriores a 1918.

1918–1928: Ravel se desenmascara[editar]

Heredero de Debussy[editar]

La muerte del gran Claude Debussy (1862-1918), tan admirado por Ravel, le dejó la difícil misión de liderar la música francesa. Fue en su memoria que compuso la Sonata para violín y violoncelo[21]

1918. Finalizada la guerra, se había llevado con ella las ilusiones de la «Belle Époque» y había cambiado al músico, como había cambiado a los millones de hombres movilizados en «el gran cataclismo». La máscara del dandy cayó, y fue otro Ravel el que salió de esta dolorosa experiencia. Su producción musical se retrasó considerablemente (una obra al año en promedio, excepto las orquestaciones) pero la intensidad creadora se amplió y la inspiración se encontró liberada.

Los años que pasaban, y después de la muerte de Claude Debussy en 1918, Ravel fue considerado en adelante como el más grande compositor francés vivo. Después de haber superado los fracasos de los inicios de su carrera se encontraban ahora colmados de honores, y no fue sin desenvoltura que reaccionó al anuncio de su promoción al rango de Caballero de la Legión de Honor en 1920: se dio el lujo de rechazar la distinción.[22] Satie bromeó: «Ravel rechaza la Legión de Honor, pero toda su música lo acepta».[23]

Su primera obra maestra de la posguerra fue La Valse, poema sinfónico dramático comisionado por los Ballets Rusos de Serguei Diaghilev y estrenado en abril de 1920 en presencia de Stravinski y de Poulenc.[24] Fue a la memoria de Debussy que Ravel compuso más tarde su gran Sonata para violín y violonchelo que estrenó su violinista fetiche, Hélène Jourdan-Morhange.

Montfort-l’Amaury[editar]

En 1921, Ravel se instaló en Montfort-l'Amaury en las Yvelines, deseando adquirir «una casucha a menos de treinta kilómetros de París»: Le Belvédère.[25] En esta casa, hoy un museo, vivió hasta su muerte. Ahí compuso la mayoría de sus últimas obras, las tres Chansons Madécasses sobre poemas de Evariste Parny (1923) y Tzigane (Gitano), rapsodia de concierto (1924), llevando al mismo tiempo una apacible vida de soltero. Le Belvédère se impregnó rápidamente de la personalidad del músico que hizo de ella, incluso en vida, un verdadero museo (colección de porcelanas asiáticas, juguetes mecánicos, relojes.

La mansión de Ravel en Montfort-l'Amaury.

Fue también la guarida ineludible del cenáculo raveliano (el escritor Léon-Paul Fargue, los compositores Maurice Delage, Arthur Honegger, Jacques Ibert, Florent Schmitt, Germaine Tailleferre, los intérpretes Marguerite Long, Robert Casadesus, Jacques Février, Madeleine Grey, Hélène Jourdan-Morhange, y los dos fieles discípulos de Ravel, Roland-Manuel y Manuel Rosenthal. Aunque solitario y pudoroso, Ravel tuvo una rica vida social y los testimonios coinciden que tuvo una generosidad y una fidelidad indefectible. Pero las visitas no podían ocultar enteramente la soledad y la tristeza de este hombre,[26] que encontró un escape en la intensificación de su actividad creativa (orquestación de Cuadros de una exposición de Músorgski, 1922) y en una serie de giras por el extranjero (los Países Bajos, Italia, Inglaterra, España).

Lirismo y blues[editar]

1925, año del cincuentenario del compositor, conoció la composición de la obra quizá más original de Maurice Ravel: El niño y los sortilegios. El proyecto de esta fantasía lírica se remonta a 1919, cuando Colette propone (por mediación de Jacques Rouché, entonces directora de la Ópera de París) la colaboración de Ravel para poner en música un poema propio, titulado inicialmente Divertissement pour ma fille (Divertimento para mi hija.) La recepción del público se mitigó para el estreno de la ópera en Montecarlo en marzo de 1925, pero la posteridad dio el lugar merecido a esta joya del repertorio lírico. Colette ha narrado con humor la relación puramente profesional y distante que tuvo con Ravel durante la elaboración de este proyecto.[27] Mientras que en 1927 termina la Sonata para violín y piano (en la cual introduce un Blues), Ravel era celebrado por todas partes y accedía al reconocimiento mundial por su música.

1928–1932: En la cúspide de la gloria[editar]

Ravel en América del Norte[editar]

La bailarina y mecenas rusa Ida Rubinstein (1885–1960) era una amiga íntima de Ravel. Ella fue la inspiración y destinataria del Bolero. Retrato de Valentín Serov.

1928 fue para Ravel el año de la consagración. Realizó de enero a abril una gigantesca gira de conciertos por Estados Unidos y Canadá[28] que le valió, en cada ciudad visitada, un inmenso éxito.[29] Interpretó como pianista su Sonatina, a veces dirigió la orquesta, pronunció discursos sobre la música que, desgraciadamente, no fueron registrados para el futuro.[30] Fue también ocasión para él de admirar la belleza de este continente, cuna del jazz que amaba tanto. Conoció, en particular, al joven George Gershwin cuya música apreció en gran medida. Cuando más tarde el compositor estadounidense viajó a Francia y que le pidió tomar lecciones con él, Ravel se negó, argumentando que «usted perdería su gran espontaneidad melódica para componer en un mal estilo raveliano.»[31]

El Bolero[editar]

De regreso en su país, Ravel comenzó a trabajar en la que se convertiría en su obra más famosa e interpretada. La célebre bailarina y coreógrafa Ida Rubinstein le había encargado en 1927 un «ballet de carácter español» para el cual el músico adoptó una antigua danza andaluza: el bolero. La obra, que apuesta por durar alrededor de un cuarto de hora con sólo dos temas y una cantinela incansablemente repetida, fue estrenada el 22 de noviembre de 1928 frente a un público un tanto asombrado. Su difusión fue inmediatamente inmensa. Ravel había firmado una auténtica obra maestra a partir de un material casi insignificante, pero él mismo rápidamente quedó exasperado por el éxito de esta partitura que consideraba sobre todo como una experiencia, y «llena de música». Cuando una dama gritó: «Au fou, au fou!» (¡Al loco, al loco!) después de haber oído la obra, el compositor confió a su hermano: «Celle-là, elle a compris!» (He ahí, ella lo ha comprendido.)[32]

En octubre de 1928, Ravel recibió el doctorado en música honoris causa de la Universidad de Oxford. En su ciudad natal, inauguró, en agosto de 1930, el muelle que lleva su nombre.[33]

Últimas obras maestras[editar]

Jeanne d’Arc (Juana de Arco) o el gran sueño irrealizado del músico afectado por la enfermedad. «Nunca terminaré mi Jeanne d'Arc, esta ópera está allí, en mi cabeza, la oigo pero no la escribiré jamás, se acabó, ya no puedo escribir mi música.» (Ravel, noviembre de 1933).[34]

De 1929 a 1931, Ravel concibió sus dos últimas obras maestras. Compuestos simultáneamente y estrenados a pocos días de diferencia (enero de 1932), los dos Conciertos para piano y orquesta son, sin embargo, dos obras muy diferentes. Al Concierto para la mano izquierda, composición grandiosa bañada de una oscura luz y teñida de fatalidad, respondió el brillante Concierto en sol, en el que el movimiento lento es una de las más íntimas meditaciones musicales del compositor. Junto a las tres canciones de Don Quijote a Dulcinea compuestas en 1932 sobre un poema de Paul Morand, los Conciertos marcan un punto final en la producción musical de Maurice Ravel.

En 1932, el compositor hizo una triunfal gira de conciertos en Europa Central en compañía de la pianista Marguerite Long para presentar, entre otras obras, su Concierto en sol. De regreso en Francia, después de haber grabado este concierto bajo su propia dirección, Ravel no tenía más que proyectos: en particular, un ballet, Morgiane, inspirado en Las mil y una noches, y sobre todo una gran ópera, Jeanne d'Arc (Juana de Arco), sobre la novela de Joseph Delteil.[35] Empero, este afán quedó interrumpido.

1933–1937: Un trágico final[editar]

Desde el verano de 1933, Ravel comenzó a presentar los síntomas de una enfermedad neurológica que lo condenaría al silencio en los últimos cuatro años de su vida. Desórdenes de la escritura, de la motricidad y el lenguaje fueron sus principales manifestaciones, mientras que su inteligencia se mantenía perfectamente y seguía pensando en su música, sin poder ya más escribir o tocar una sola nota. La ópera Jeanne d'Arc, a la que el compositor concedía tanta importancia, nunca podría llevarse a cabo. Se cree que un traumatismo craneano, consecuencia de un accidente en taxi del que fue víctima en octubre de 1932, fue lo que precipitó las cosas;[36] pero Ravel parecía consciente de este desorden hacía ya varios años (la tesis de la enfermedad de Pick es aún discutida).[37] El público permaneció mucho tiempo ignorando la enfermedad del músico. Cada una de sus apariciones públicas le valía un triunfo, lo que hizo mucho más dolorosa su inacción.

En 1935, a propuesta de Ida Rubinstein (destinataria del Bolero), Ravel emprendió un último viaje a España y Marruecos que le dio un saludable consuelo, pero inútil. El músico se retiró definitivamente a Montfort-l’Amaury donde, hasta su muerte, pudo contar con la fidelidad y el apoyo de sus amigos y de su fiel ama de llaves, Madame Révelot. El mal siguió progresando. En diciembre de 1937 se intentó en París una intervención quirúrgica desesperada en su cerebro enfermo.[38] El 28 de diciembre de 1937 moría Maurice Ravel, a los 62 años. Su muerte causó en el mundo una verdadera consternación, que la prensa retransmitió en un unánime homenaje. El compositor descansa en el cementerio de Levallois-Perret cerca de sus padres y su hermano.

Con Ravel desaparecía el último representante de una generación de músicos que habían sabido renovar la escritura musical sin renunciar nunca a los principios heredados del clasicismo. Por esa razón fue el último compositor cuya obra entera, siempre innovadora y nunca retrógrada, es considerada «completamente accesible a oídos profanos» (Marcel Marnat).

Nunca he intentado la necesidad de formular, para otros o para mí mismo, los principios de mi estética. Si tuviera que hacerlo, pediría permiso para atribuirme las sencillas declaraciones que Mozart hizo al respecto. Se limitó a decir que la música puede emprenderlo todo, atreverse a todo y a pintarlo todo, con tal encanto que al final permaneciese siempre la música

Ravel, Esquisse autobiographique, 1928

Ravel y su arte[editar]

Las influencias[editar]

Ravel reconoció a Emmanuel Chabrier (1841–1894) como uno de sus principales inspiradores.

Nacido en un tiempo bastante propicio a la aparición de las artes, Ravel se benefició de influencias muy diversas. Mas, como lo destaca Vladimir Jankélévitch en su biografía, «ninguna influencia puede jactarse de haberlo conquistado totalmente (…). Ravel se sigue manteniendo imperceptible envidiosamente detrás de todas esas máscaras que le dieron los esnobismos del siglo.»[39]

Por ello, la música de Ravel parece, como la de Debussy, profundamente original, o incluso inmediatamente inclasificable de acuerdo a la estética tradicional. Ni absolutamente modernista ni simplemente impresionista (tal como lo hiciera Debussy, Ravel negaba categóricamente este calificativo que consideraba sólo reservado a la pintura),[40] se inscribe mucho más en la línea del clasicismo francés iniciado en el siglo XVIII por Couperin y Rameau y del cual fue su última prolongación. Por ejemplo, Ravel (al contrario que su contemporáneo Stravinski) no deseó nunca renunciar a la música tonal y sólo utilizó con parsimonia la disonancia, lo que no le impidió por sus investigaciones hallar nuevas soluciones a los problemas planteados por la armonía y la orquestación, y dar a la escritura pianística nuevos caminos.

De Chabrier al jazz[editar]

De Fauré y Chabrier (Sérénade grotesque, Pavane pour une infante défunte, Menuet antique) a la música afro estadounidense (L’Enfant et les sortilèges, Sonata para violín, Concierto en sol) pasando por la escuela rusa (A la manera de… Borodine, orquestación de Cuadros de una exposición), Satie, Debussy (Jeux d’eau, Cuarteto de cuerdas), Couperin y Rameau (La Tumba de Couperin), Chopin y Liszt (Gaspard de la nuit, Concierto para la mano izquierda), Schubert (Valses nobles y sentimentales), Schönberg (Tres poemas de Mallarmé), y finalmente Saint-Saëns y Mozart (Concierto en sol), Ravel supo hacer una síntesis de corrientes extremadamente variadas e imponer su estilo a partir de sus primeras composiciones. Este estilo no tenía más que ir evolucionando poco a poco durante su carrera, si no del modo como él mismo se refirió al decir «dépouillement poussé à l’extrême» (depuración llevada al extremo) (Sonata por violín y violonchelo, Chansons madécasses).

El ecléctico[editar]

Enamorado de las nuevas sonoridades, Ravel se entusiasmó por la música gitana que le inspiraría su Tzigane, rapsodia de concierto para violín y orquesta (1924). Cuadro de Bouguereau.

Compositor ecléctico por excelencia, Ravel supo sacar provecho de su interés por las músicas de todos los orígenes. Sobre su imaginario musical tuvo notoria influencia el País Vasco (Trío en la menor) y fue su intención componer el concierto Zazpiak Bat, cuyo título (véase Zazpiak Bat) hace mención a la unidad de la nación vasca de las siete provincias o Euskal Herria.[41] No obstante, Ravel abandonó esta pieza y utilizó sus temas y ritmos nacionalistas en otras de sus piezas. Asimismo, le influyó en gran medida España (Habanera, Pavana para una infanta difunta, Rapsodia española, Bolero, Don Quijote a Dulcinea), todo lo cual participó mucho en su renombre internacional, y consolidó también la imagen de un músico siempre enamorado del ritmo y las músicas populares. El Oriente (Shéhérazade, Introducción y Allegro, Mi madre la Oca), Grecia (Daphnis et Chloé, Canciones populares griegas) y la música gitana (Tzigane) lo inspiraron también.

La música afro estadounidense, que Gershwin le ayudó a descubrir durante la gira americana de 1928, fascinó a Ravel. Introdujo numerosas toques en las obras de su último período creativo (el ragtime en El niño y los sortilegios, el blues en el segundo movimiento de la Sonata para violín, sonoridades del jazz en el Concierto en sol y en el Concierto para la mano izquierda).

Finalmente, es necesario subrayar la fascinación que ejerció el mundo de la infancia sobre Ravel. Fuese en su propia vida (apego absoluto, casi infantil, a su madre, colección de juguetes mecánicos...) o en su obra (en Mi madre la oca y El niño y los sortilegios), Ravel regularmente expresó una extrema sensibilidad y un gusto pronunciado para lo fantástico y el mundo de los sueños.

El orfebre sonoro[editar]

«Simplemente me niego absolutamente a confundir la conciencia del artista, que es una cosa, con su sinceridad, que es otra (…). Esta conciencia exige que desarrollemos en nosotros al buen obrero. Mi objetivo es, entonces, la perfección técnica. Puedo intentar alcanzarla sin cesar, puesto que estoy seguro que nunca podré alcanzarla. Lo importante es siempre acercarse cada vez más. El arte, sin duda, tiene otros efectos, mas el artista, a mi criterio, no debe tener otro objetivo.» (Ravel, Esquisse autobiographique, 1928).

Esta búsqueda de la perfección contribuyó tanto a su éxito para el gran público como a su descrédito para algunos críticos. Mientras que su amigo Stravinski recordaba su meticulosidad calificándolo de «relojero suizo», algunos sólo consideraron a su música vacía, fría o artificial. Ravel, que no renegó nunca de su amor por los artificios y los mecanismos, buscaba siempre, citando a Edgar Allan Poe, «el punto medio entre la sensibilidad y la inteligencia», replicó con una frase que se han convertido en célebre: «Pero, ¿es que acaso la gente no puede hacerse con la idea de que yo sea "artificial" por naturaleza?»[42]

Pareciera que componer nunca fue cosa fácil para Ravel. Allí donde Mozart habría podido dejar libre curso a su imaginación, su absoluta negativa a ceder a aquella «aborrecible sinceridad del artista» le dio el gusto de la dificultad autoimpuesta, y más aún de la dificultad resuelta. Seguramente es lo que explica el número no tan grande de obras, en un período creativo de alrededor de cuarenta años. Por las mismas razones, varios proyectos de Ravel quedaron inconclusos, siendo el más significativo La Cloche engloutie (La campana enterrada, proyecto de ópera de 1906). Plenamente consciente de su carácter, Ravel pudo confiar a Manuel Rosenthal: «Sí, mi genio, es cierto, yo lo tengo. ¿Pero qué es lo que esto realmente significa? Ah, bien, si todo el mundo supiera trabajar como yo sé trabajar, todo el mundo haría obras tan brillantes como las mías.»[43]

En cualquier caso, desde la increíble obertura de La hora española a las onomatopeyas de El niño y los sortilegios, del pedal obstinado de si bemol del Gibet en Gaspard de la nuit a la rigidez rítmica y temporal del Bolero, esta terquedad en la búsqueda de la perfección y este gusto del riesgo forman parte integral de la leyenda raveliana.

El orquestador[editar]

En una celebración por su cumpleaños el 7 de marzo de 1928, Ravel fumando y sentado al piano con la cantante Éva Gauthier, a la derecha (de pie y con un pañuelo en el saco) el director Leide-Tedesco, y al extremo derecho, de pie, George Gershwin. Foto de la gira americana del compositor.[44]

Ravel fue, según Marcel Marnat «el más grande orquestador francés», y de acuerdo al dictamen de numerosos melómanos, especialistas o no, uno de los mejores orquestadores de la historia de la música occidental. Su obra más famosa, el Bolero, ¿no debe su éxito sólo a la variación de los timbres y al inmenso crescendo orquestal?

Maestro curtido en el manejo del timbre (aunque sin ser él mismo adepto de numerosos instrumentos), sabiendo encontrar el equilibrio armonioso más sutil, Ravel supo trascender numerosas obras originales (generalmente escritas para piano) y otorgarles una nueva dimensión, tanto obras suyas (Mi madre la oca, 1912, Valses nobles y sentimentales, 1912, Alborada del gracioso, 1918, La tumba de Couperin, 1919...) como de sus eminentes colegas: Mussorgsky (Khovantchina, 1913), Schumann (Carnaval, 1914), Chabrier (Menuet pompeux, 1918), Debussy (Sarabande et Danse, 1923) o incluso Chopin (Estudio, Nocturno y Vals, 1923).

Pero sería la orquestación de los célebres Cuadros de una exposición de Modest Petróvich Mussorgsky, comisión de Serge Koussevitzki para la Orquesta Sinfónica de Boston terminada en 1922, la que sentó definitivamente la reputación internacional de Ravel en la materia. Su versión sigue siendo referencial y eclipsa la de otros compositores que lo han intentado. Los Cuadros orquestados por Ravel forman parte, junto al Bolero, de los obras franceses más interpretadas en el extranjero.

El intérprete[editar]

Ravel fue un buen pianista sin llegar a ser un virtuoso (algunas de sus propias composiciones, en particular, el Concierto en sol, que él mismo soñaba interpretar,[45] le siguieron siendo inaccesibles). Durante su gira americana en 1928, tocó su Sonatina, acompañó en su Sonata para violín y algunas de sus canciones.

Podría decirse, también, que como director de orquesta, nunca igualó su calidad como orquestador. Las dos grabaciones que dejó (un Bolero de 1930 y un Concierto en sol de 1932) y los testimonios de su época confirman que Ravel no era un virtuoso en el podio.

Obras principales[editar]

La obra de Maurice Ravel se caracteriza en forma general por:

  • Su cantidad relativamente modesta en comparación con la de algunos de sus contemporáneos.
  • Su gran diversidad, pues abordó todas las formas musicales a excepción de la música religiosa
  • Su notable proporción de reconocidas obras maestras.

El catálogo completo[46] establecido por Arbie Orenstein y completado por Marcel Marnat cuenta con 111 obras terminadas por Maurice Ravel entre 1887 y 1933:

  • 86 obras originales.
  • 25 arreglos o adaptaciones.

Las siguientes 60 obras son consideradas principales:

Obras originales[editar]

Período Título Instrumentación Partes / Indicaciones
OBRAS PARA PIANO
1892 - 93 Serenata grotesca
Piano a 2 manos
Très rude
1895 Minueto antiguo
Piano a 2 manos
Maestoso
1895 Habanera
2 pianos
En demi-teinte et d'un rythme las
1899 Pavana para una infanta difunta
Piano a 2 manos
Assez doux, mais d'une sonorité large
1901 Juegos de agua
Piano a 2 manos
Très doux
1903 - 05 Sonatina
Piano a 2 manos
I. Modéré - II. Mouvement de menuet - III. Animé
1904 - 05 Espejos
Piano a 2 manos
I. Noctuelles - II. Oiseaux tristes - III. Une barque sur l'océan

IV. Alborada del gracioso - V. La vallée des cloches

1908 Gaspard de la nuit
Piano a 2 manos
I. Ondine - II. Le gibet - III. Scarbo
1908 - 10 Mi madre la oca
Piano a 4 manos
I. Pavane de la Belle au bois dormant - II. Petit Poucet - III. Laideronnette, impératrice des

pagodes - IV. Les entretiens de la Belle et de la Bête - V. Le jardin féerique

1909 Menuet sur le nom de Haydn
Piano a 2 manos
Mouvement de menuet
1911 Valses nobles y sentimentales
Piano a 2 manos
I. Modéré. Très franc - II. Assez lent - III. Modéré - IV. Assez animé - V. Presque lent

VI. Vif - VII. Moins vif - VIII. Épilogue. Lent

1912 A la manière de... Chabrier
Piano a 2 manos
Allegretto
1912 A la manière de... Borodine
Piano a 2 manos
Valse. Allegro giusto
1914 - 17 Le Tombeau de Couperin
Piano a 2 manos
I. Prélude - II. Fugue - III. Forlane - IV. Rigaudon - V. Menuet - VI. Toccata
1918 Frontispice
2 pianos a 5 manos
Pas d'indication
OBRAS ORQUESTALES
1898 Ouverture de Shéhérazade
Orquesta
Ouverture de féerie
1907 Rapsodia española
Orquesta
I. Prélude à la nuit - II. Malagueña - III. Habanera - IV. Feria
1909 - 12 Dafnis y Cloe
Orquesta y coros
Symphonie chorégraphique en deux parties
1919 - 20 La Valse
Orquesta
Mouvement de valse viennoise - Un peu plus modéré - 1.er Mouvement - Assez animé
1922 - 24 Tzigane
Violín y orquesta
Lento - Moderato - Allegro
1928 Boléro
Orquesta
Tempo di Bolero moderato assai
1929 - 30 Concierto para la mano izquierda
Piano y orquesta
Lento - Allegro - Tempo I
1929 - 31 Concierto en sol mayor
Piano y orquesta
I. Allegramente - II. Adagio assai - III. Presto
MÚSICA DE CÁMARA
1897 Sonate posthume
Violín, piano
Allegro moderato
1902 - 03 Quatuor à cordes en fa majeur
2 violines, viola, violoncelo
I. Allegro moderato - II. Assez vif, très rythmé III. Très lent - IV. Vif et agité
1905 Introduction et Allegro
Arpa, flauta, clarinete,

2 violines, viola, violoncelo

Introduction - Allegro
1914 Trio en la mineur
Piano, violín, violoncelo
I. Modéré - II. Pantoum. Assez vif - III. Passacaille. Très large - IV. Finale. Animé
1920 - 22 Sonate pour violon et violoncelle
Violín, violoncelo
I. Allegro - II. Très vif - III. Lent - IV. Vif, avec entrain
1924 Tzigane
Violínn, piano ou luthéal
Lento - Moderato - Allegro
1927 Sonate pour violon et piano
Violín, piano
I. Allegretto - II. Blues. Moderato - III. Perpetuum mobile
MÚSICA VOCAL
1897 - 99 Deux épigrammes
Soprano y piano
I. D'Anne jouant de l'espinette - II. D'Anne qui me jecta de la neige - (Clément Marot)
1903 Shéhérazade
Soprano y orquesta
I. Asie - II. La flûte enchantée - III. L'indifférent - (Tristan Klingsor)
1906 Histoires naturelles
Voz y piano
I. Le paon - II.Le grillon - III. Le cygne - IV. Le martin-pêcheur - V. La pintade - (Jules Renard)
1907 Chansons populaires grecques
Soprano y piano
I. Chanson de la mariée - II. Là-bas, vers l'église - III. Quel galant m'est comparable

IV. Chanson des cueilleuses de lentisques - V. Tout gai ! - (Folclore de Grecia)

1913 Trois poèmes de Mallarmé
Voz y orquesta de cámara
I. Soupir - II. Placet futile - III. Surgi de la croupe et du bond - (Stéphane Mallarmé)
1914 Mélodies hébraïques
Voz y piano
I. Kaddich - II. L'énigme éternelle - (Folclore de Israel)
1922 Chansons madécasses
Soprano/barítono, piano,

flauta y violoncelo

I. Nahandove - II. Aoua - III. Il est doux - (Évariste Parny)
1923 - 24 Ronsard à son âme
Voz y piano
Amelette Ronsardelette - (Pierre de Ronsard)
1927 Rêves
Voz y piano
Un enfant court - (Léon-Paul Fargue)
1932 - 33 Don Quichotte à Dulcinée
Barítono y piano/orquesta
I. Chanson romanesque - II. Chanson épique - III. Chanson à boire - (Paul Morand)
OBRAS LÍRICAS
1907 - 11 L'Heure espagnole Opéra para 5 voces solistas con orquesta sobre libreto de Franc-Nohain
1919 - 25 L'enfant et les sortilèges Fantasía lírica en dos partes para solistas y coros con orquesta sobre un libreto de Colette

Obras adaptadas[editar]

ARREGLOS A SUS PROPIAS OBRAS
Período Título Arreglo Partes / Indicaciones
1906 Une barque sur l'océan
Orquestación
D'un rythme souple
1910 Pavane pour une infante défunte
Orquestación
Lent
1911 - 12 Ma mère l'Oye
Orquestación
I. Prélude - II. Danse du rouet et scène - III. Pavane de la Belle au bois dormant

IV. Les entretiens de la Belle et de la Bête - V. Petit Poucet - VI. Interlude - VII. Laideronnette, impératrice

des pagodes - VIII. Le jardin féerique

1912 Vals nobles et sentimentales
Orquestación
I. Modéré. Très franc - II. Assez lent - III. Modéré - IV. Assez animé - V. Presque lent - VI. Vif

VII. Moins vif - VIII. Epilogue. Lent

1918 Alborada del gracioso
Orquestación
Assez vif
1919 Le Tombeau de Couperin
Orquestación
I. Prélude - II. Forlane - III. Menuet - IV. Rigaudon
1920 La Valse
Reducciones para 2 pianos
Mouvement de valse viennoise
1929 Boléro
Reducción para piano
Tempo di Bolero moderato assai
1929 Menuet antique
Orquestación
Maestoso
1932 Concerto en sol de Ravel
Reducción para 2 pianos
I. Allegramente - II. Adagio assai - III. Presto
ARREGLOS DE OTRAS OBRAS
Período Título Autor original Arreglo Partes / Indicaciones
1909 Trois Nocturnes
Claude Debussy
Reducción para 2 pianos
I. Nuages - II. Fêtes - III. Sirènes
1910 Prélude à l'après-midi d'un faune
Claude Debussy
Reducción para piano a 4 manos
Très modéré
1913 Khovantchina
Modést Mussorgsky
Orquestación
Orquestación completada con Ígor Stravinski
1914 Carnaval
Robert Schumann
Orquestación
1914 Les Sylphides
Frédéric Chopin
Orquestación
I. Prélude - II. Nocturne - III. Valse
1917 - 1918 Menuet pompeux
Emmanuel Chabrier
Orquestación
Extraída de Dix Pièces pittoresques
1922 Tableaux d'une exposition
Modést Mussorgsky
Orquestación
10 tableaux et 5 promenades
1923 Sarabande et Danse
Claude Debussy
Orquestación
I. Sarabande - II. Danse ou Tarentelle styrienne

Obras más interpretadas[editar]

Según el Portal de la SACEM,[47] (Sociedad de autores, compositores y editores de música de Francia), Ravel es el músico francés que todavía no es de dominio público que se exporta mejor desde hace décadas.

Así, el Bolero permaneció en el primer lugar de la clasificación mundial de derechos de la SACEM hasta 1993,[48] seguido de cerca por la orquestación de los Cuadros de una exposición de Músorgski.

En 1994 y 1995,[49] dentro de las 10 obras más exportadas de la SACEM, cinco eran de Ravel:

Incluso en 2004,[50] el Bolero ocupaba la tercera posición.

Véase también[editar]

Referencias, notas y citas[editar]

  1. Marnat, 1986, pp. 19-22
  2. Orenstein, 1991, p. 8
  3. Jankélévitch, 1995, p. 127
  4. a b Gallois, 1984
  5. Nota: El breve Esquisse autobiographique (Esbozo autobiográfico) de Maurice Ravel, dictado por el músico a su alumno y amigo Roland-Manuel en octubre de 1928, apareció por primera vez en la Revue musicale de diciembre de 1938. Posteriormente ha aparecido completo en (Orenstein, 1989, pp. 43-47) y (Jankélévitch, 1995, pp. 197-204)
  6. Cita: «¿Mi músico preferido? ¿Si tengo uno?… En todo caso, considero que Mozart sigue siendo el más perfecto de todos. (…) Él no es más que música.» Ravel citado por Nino Franck en la periódico Candide, mayo de 1932.
  7. Fuente: Reporte escolar de Fauré sobre Ravel, junio de 1900.
  8. Cita: «Al juntar las palabras que componen este título no he pensado en otra cosa que en el placer de hacer una aliteración…» En: Ravel, el hombre y su misterio, Jean Gallois, Los Grandes Compositores, Salvat S. A. de Ediciones, Pamplona, 1982.
  9. Cita: «Percibo muy bien los defectos: la influencia de Chabrier, demasiado obvia, y la forma harto pobre. Creo que la notable interpretación de esta obra incompleta y sin audacia contribuyó mucho a su éxito». Ravel citado en la reseña musical de la S.I.M., febrero de 1912, (Orenstein, 1989, p. 295)
  10. Fuente: Instituto de Francia.
  11. Cita: «El Sr. Ravel puede bien considerarnos como bomberos (pompiers), mas no nos tomará impunemente como imbéciles». Un miembro de la sección musical del Instituto que se enteró de la candidatura de Ravel en 1905, (Jankélévitch, 1995, p. 183)
  12. Cita: «Ravel no sólo es un alumno prometedor; en la actualidad es uno de los jóvenes maestros que tiene nuestra escuela, no muy tomado en cuenta (…) Un músico semejante hace honor al concurso. (…) Es el deber de cada uno el protestar contra un juicio que, incluso ajustándose a la justicia literal, hiere la justicia real del arte» Carta de Romain Rolland a Paul Léon, director la Academia de las Bellas Artes, mayo de 1905. Marnat, 1986, p. 162
  13. Cita: «He encontrado a uno que es más debussysta que Debussy: Ravel» Romain Rolland, 1901.
  14. Jean Gallois, 1984
  15. Nota: Cipa e Ida Godebski, polacos radicados en París, estaban entre los amigos más fieles de Ravel. Éste le dedicó Ma mère l’Oye a sus dos hijos Jean y Mimie, y más tarde La Valse para Misia Sert, hermana de Cipa.
  16. Cita: «En la noche de la Consagración, vi a un Ravel colérico, insolente, carmesí, defendiendo la obra que amaba con una estruendosa indignación» Valentine Hugo (Marnat, 1986, p. 363)
  17. Marnat, 1986, p. 407
  18. Marnat, 1986, pp. 420-421
  19. Cita: «Recuerdo que hará pronto tres años que partió (…) Siento ahora, más aún desde que volví a trabajar, no tener esa cara presencia silenciosa que me envolvía con su infinita ternura, que era, y lo noto más que nunca, mi sola razón de vivir.» Carta a Ida Godebska, diciembre de 1919, (Orenstein, 1989)
  20. Imagen: Diseño de Ravel para la cubierta de la partitura de su Tombeau de Couperin, 1917.
  21. Nota: Los dos músicos jamás fueron amigos, sólo mantuvieron una relación profesional, pero con una cierta rivalidad. Empero, nunca Ravel dejó de recordar cuánto aprecio sentía por Debussy: «Debussy fue un artista incomparable, un individuo con un genio de lo más fenomenal» Entrevista concedida al New York Times el 7 de agosto de 1929.
  22. Nota: el rechazo causó un escándalo en la época. Hélène Jourdan-Morhange dice que «las distinciones honorarias le parecían tan inútiles como las palabras vacías de los discursos» (Ravel et nous - Ravel y nosotros, Ginebra, 1945). Pese a todo, Ravel aceptó ser condecorado como Caballero del Orden de Leopoldo, en Bruselas, en marzo de 1926 y recibió otras condecoraciones en otros países.
  23. Fuente: Citado en el periódico Le Coq, mayo de 1920.
  24. Nota: Diaghilev acogió la obra con reserva, considerando que no era un ballet, sino «la pintura de un ballet». Stravinski no dijo ninguna palabra para defender a su amigo, lo que Ravel no le perdonaría jamás. Escena reportada por Francis Poulenc en Moi et mes amis (Yo y mis amigos), París, 1963.
  25. Fuente: Los museos de las Yvelines – Le Belvédère de Maurice Ravel en Montfort-l’Amaury.
  26. Cita: «No estamos hechos para casarnos, nosotros los artistas. Somos raramente normales, y nuestra vida lo es menos aún.» Carta a H. Casella, enero de 1919. (Orenstein, 1989)
  27. Fuente: Forum Opéra
  28. Nota: En total, 25 ciudades visitadas por todo el continente. «Se dejó fascinar por el dinamismo de la vida americana, sus inmensas ciudades, sus rascacielos (…) quedó impresionado por el jazz, los spirituals y la excelencia de las orquestas estadounidenses». (Orenstein, 1989, p. 24)
  29. Nota: Para un concierto dedicado íntegramente a él en el Carnegie Hall de Nueva York, bajo la dirección de Serge Koussevitzki, recibió una ovación de diez minutos cuando ingresó a sentarse en su butaca. Profundamente emocionado, confió a Alexandre Tansman: «Sabe usted, algo similar no podría nunca suceder en París.» Marnat, 1986, p. 604
  30. Nota: Una gran conferencia de Ravel sobre la música contemporánea, pronunciada en Houston el 6 de abril de 1928, se reprodujo, según taquigrafía directa, en (Marnat, 1986, pp. 612-622) y (Orenstein, 1989, pp. 48-57).
  31. Jankélévitch, 1995, p. 193
  32. Marnat, 1986, p. 634
  33. Imagen: Inauguración del muelle Maurice-Ravel en Ciboure en presencia de las autoridades, agosto de 1930.
  34. Fuente: Citado por Valentine Hugo en la Revue musicale, enero de 1952.
  35. Nota: La Jeanne d’Arc de Delteil obtuvo el obtint le Prix Fémina en 1925, mas puso punto final a la colaboración de Delteil al movimiento surrealista.
  36. Cita: «Sólo bastó este estúpido accidente para deshacerme durante tres meses. Sólo desde hace algunos días es que pude volverme a poner a trabajar, y con bastante dificultad.» Carta a Alfred Perrin, febrero de 1933, (Orenstein, 1989)
  37. Fuente: (inglés) El excepcional cerebro de Maurice Ravel, A Otte, P De Bondt1, C Van de Wiele1, K Audenaert, Med Sci Monit, 2003; 9(6): RA154-159.
  38. Nota: La operación fue realizada por el profesor Clovis Vincent realizó la operación, entonces el mayor neurocirujano francés. Ravel se despertó por un breve momento después de la intervención, luego se hundió definitivamente en el coma.
  39. Jankélévitch, 1995, pp. 7-8
  40. Cita: «Si me preguntan si tenemos una escuela impresionista en la música, debo decir que nunca he asociado dicho término con la música. ¡La pintura, ah, eso es otro cosa! Monet y su escuela eran impresionistas. Pero en su arte hermana, no hay equivalente a eso.» Extracto de una entrevista según el Musical Digest, marzo de 1928, (Orenstein, 1989, p. 327)
  41. Burnett, 1987, p. 75
  42. Fuente: Citado por Calvocoressi en Galerie de Musiciens, Londres, Faber, 1933.
  43. Orenstein, 1989, p. 39
  44. Fuente : Bibliothèque et Archives Canada.
  45. Cita: «Cita: "En varias ocasiones, se agotó al intentar logra un mínimo indispensable de virtuosismo. Las largas horas en que ejercitaba sus dedos con los estudios de Chopin y Liszt lo cansaron mucho y quitaron al brillante compositor tantos momentos de fructífera inspiración."» Long, 1971
  46. Fuente: Universidad de Québec
  47. Fuente: Portal de Sacem.
  48. Fuente: Sacem – Palmarès 1993
  49. Fuente: Sacem – Palmarès 1994
  50. Fuente: Sacem – Palmarès 2004

Bibliografía[editar]

Burnett, James (1987). Ravel. Omnibus Press. ISBN 978-0-7119-0987-8. 
Gallois, Jean (1984). «Ravel, el hombre y su misterio». Los Grandes Compositores. Pamplona: Salvat.  Texto « isbn 84-7137-457-9 » ignorado (ayuda)
Long, Marguerite (1971). Au piano avec Maurice Ravel (Al piano con MR). Gérard Billaudot. 
Testimonios reveladores de una gran pianista íntima del compositor.
Marnat, Marcel (1986). Maurice Ravel. Indispensables de la musique. Fayard. ISBN 2-213-59625-5. 
Biografía, casi exhaustiva, de una formidable riqueza documental. La vida de Ravel puesta de nuevo permanentemente en el contexto de su época. Catálogo completo de sus obras.
Orenstein, Arbie (1989). Maurice Ravel: lettres, écrits et entretiens (MR: cartas, escritos y entrevista). Harmoniques. Flammarion. ISBN 2-08-066103-5. 
Recopilación de la correspondencia y los principales documentos escritos por Ravel.
Orenstein, Arbie (1991). Ravel: man and musician. Courier Dover. ISBN 0-486-26633-8. 
Jankélévitch, Vladimir (1995). Ravel. Solfèges. Le Seuil. ISBN 2-02-023490-4. 
Segunda edición, aumentada con un catálogo exhaustivo de su obra musical y de un índice, que contiene una nueva discografía y una bibliografía actualizada.
Echenoz, Jean (2006). Ravel. Minuit. ISBN 2-7073-1930-9. 
Esta novela describe los diez últimos años de la vida del compositor.

Enlaces externos[editar]