Neobarroco

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Neobarroco es la denominación de un estilo arquitectónico, escultórico, musical y literario, imitación del Barroco, que floreció en la segunda mitad del siglo XIX, como reacción a la frialdad académica imperante. París, así como otras grandes ciudades europeas tienen un aspecto neobarroco. El neobarroco tiene grandes puntos de contacto con el Romanticismo.

También se denomina neobarroco a una modalidad de la estética posmoderna, muy poco romanticista, típica de fines del siglo XX e inicios del presente siglo XXI; por tal motivo el presente artículo ha de desglosarse en ambos tan distintos neobarrocos. Lo que tienen en común ambos "estilos" tan distintos llamados neobarrocos (siendo por su parte el barroco según acertadamente lo han caracterizado -como también al tan opuesto Expresionismo- Jacob Burckhardt y luego Erwin Panofsky un "no-estilo") es la recargazón, cierta lujuria, la exuberancia y la desestructuración.

Ópera Garnier en París.

Arquitectura[editar]

Ejemplo de neobarroco decimonónico americano: Catedral de Salta, Argentina.

Se inserta en la segunda mitad del siglo XIX y se extendió sobre todo a partir de 1880. Se considera como el estilo representativo del Historicismo, que relevó al Clasicismo. El neobarroco se utilizó especialmente para los teatros, ya que el Barroco había contribuido a un florecimiento de las artes escenográficas. En el periodo tardío del historicismo la tendencia general hacia el renacimiento entra en un segundo plano y el neobarroco se emplea en numerosas construcciones.

En Austria su uso tiene una connotación patriótica, ya que se relaciona supuestamente con el florecimiento cultural y expansión política de principios del siglo XVIII. En su fase tardía coexistió con el Jugendstil, el cual influyó parcialmente.

Algunos de los ejemplos más conspicuos de edificios son:

Escultura[editar]

Al mismo tiempo que en la arquitectura, aparecen en la escultura tendencias neobarrocas. Como máximo representante del neobarroco podemos nombrar al escultor berlinés Reinhold Begas y el vienés Víctor Tilgner.

Música[editar]

En música se designa como neobarroco una tendencia compositiva de principios del siglo XX, que retoma formas y estilos de la música barroca. Algunos representantes importantes son entre otros: Max Reger, Johann Nepomuk David, Paul Hindemith, Ernst Krenek y Henk van Lijnschooten entre otros integrantes de la Segunda Escuela de Viena.

Neobarroco de fines de siglo XX e inicios de siglo XXI[editar]

Se atribuye a Severo Sarduy en su texto de 1972 llamado "El barroco y el neobarroco",[1] texto en el cual analiza la obra de José Lezama Lima, la primera mención y breve estudio del neobarroco de fines de siglo XX.
Omar Calabrese,[2] [3] entre otros, percibe un neobarroco posmoderno que se dio a partir de cierta desestructuración de paradigmas procedente de los descubrimientos científicos (por ejemplo las fractales) y del vertiginoso cambio sociopolítico acaecido a fines de siglo XX así como la gran acumulación de capital (como para permitir grandes dispendios en arquitectura y otras formas de opulencia etc.) en ciertos lugares del planeta en esas fechas. El neobarroco posmoderno se expresa en una estética de lo fluctuante y la desmesura y en el uso del caos ordenado, uno de los ejemplos más conspicuos de tal neobarroco es el Museo Guggenheim de Bilbao, también la arquitectura neobarroca posmoderna en muchas ocasiones se encuentra imbrincada con la llamada arquitectura deconstructiva o arquitectura deconstructivista.
Calabrese considera que el término posmodernismo es un tanto equivoco y muy genérico; para el arte predominante de ese momento prefiere la palabra "neobarroco", como se ha señalado, el neobarroco de la posmodernidad se produjo por una interrelación de saberes científicos, estéticos etc, y un cambio de paradigmas morales que se refleja en la heterogeneidad formal. Encuentra el filósofo italiano una serie de rasgos y constantes que caracterizan al neobarroco posmoderno: límite y exceso, desorden y caos, ritmo y repetición, inestabilidad y metamorfosis, detalle y fragmento, nodo y laberinto, complejidad y disolución, "más o menos" y "no se qué", y distorsión y perversión. Tales rasgos son observados ya sea en las obras de arte más complejas de ese momento como en fenómenos aparentemente tan banales como el tatuaje o el piercing o, ciertos grafitis y tags recargados y con textos confusos .

El límite y exceso es la confrontación con el clasicismo y el racionalismo, si el clasicismo se basa en la armonía, el límite, la mesura; el neobarroco se ha basado en el exceso y la discordancia diluyéndose la frontera entre el buen gusto y el mal gusto (por ejemplo lo Kitsch y lo camp son reivindicados). La pérdida del centro no es mal vista (como lo es para el reaccionario Hans Sedlmayr), y manifestaciones de la masificación aparentemente "contracultural" y de la "transgresión" son exaltadas (la estética del movimiento punk por ejemplo).
El desorden y el caos: se busca la posible belleza del caos pasando por alto los cánones basados en la geometría euclideana; un ejemplo se puede encontrar en el hallazgo de Benoît B. Mandelbrot de las estructuras fractales, o en la estética surgida a partir de efectos psicodélicos e incluso del computer art.
El ritmo y la repetición: para observar estas características se puede partir de los estudios que a inicios del s. XX realizara Walter Benjamin cuando notaba la reproducción en serie del arte, o más recientemente la masiva difusión de teleseries y publicidades muy elaboradas; la persistencia de la repetición genera un gusto por descubrir variaciones sutiles y mínimas (esto se puede observar principalmente en la música).
Inestabilidad y metamorfosis: la expresión "formas informes" de René Thom es un ejemplo para una estética desestructurada como la del neobarroco.
Detalle y fragmento: detallar es de-tallar: hacer un corte en un todo para destacar la parte cortada, por contrapartida lo fragmentario permite encontrar la forma inconclusa, la obra abierta de un todo.
El nodo y el laberinto: Gilles Deleuze desarrolló el motivo del pliegue como uno de los factores de lo laberíntico (cfr: Deleuze: "Leibniz y el barroco"), por su parte la informática aporta el modelo de las redes y ha dado especial importancia al concepto físico de nodo como acceso a una laberíntica red. Aunque parezca muy distante de la informática, acaso ejemplos típicos de lo neobarroco en lo literario se encuentren en ciertas obras de Jorge Luis Borges (Las ruinas circulares, La biblioteca de Babel etc.) entre otros autores.
Complejidad y disolución: nuevamente aquí los avances científicos de la segunda mitad del s. XX aportaron modelos al arte y la estética en general, por ejemplo los descubrimientos de Ilya Prigogine de estados de equilibrio y desequilibrio en sistemas complejos en donde existe caos, fluctuación, turbulencia, entropía, disipación.
"Más o menos" y "no sé qué": Omar Calabrese considera que este es un rasgo del neobarroco posmo a partir de, por ejemplo, el principio de incertidumbre por un lado, y de la puesta en entredicho de la "verdad" (como por ejemplo lo hiciera Michel Foucault).
Distorsión y "perversión": a fines de s XX el orden racionalista parecía haber quedado obsoleto, con tal orden también el moral (por ejemplo aparece la llamada nueva moral sexual) y, por reflejo, el estético; se inicia la creación de un orden diferente que parece una versión distorsionada (una "per-versión") de los discursos tradicionales, esto en arte da lugar a la heterogeneidad neobarroca de la posmodernidad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Severo Sarduy: Obra Completa, dos volúmenes. 1999. Editado por François Wahl. Unesco. París
  2. L'età neobarocca, Laterza, Bari, 1987
  3. Caos e bellezza, Domus Academy, Milano, 1991

Enlaces externos[editar]