Guerra civil incaica

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Guerra civil inca
Ataw Wallpa portrait.jpg
Atahualpa
Fecha c. 1529-1532
Lugar Actuales Perú y Ecuador
Causas Crisis de la sucesión imperial suscitado por la muerte del gobernante y del príncipe sucesor.
Resultado Victoria atahualpista
Beligerantes
Atahualpistas o quiteños Huascaristas o cuzqueños
Comandantes
Atahualpa
Challcuchimac
Quizquiz
Rumiñahui
Ucumari
Tomay Rima
Huáscar  (P.D.G.)
Atoc
Topa Atao  (P.D.G.)
Huanca Auqui
Tito Atauchi  (P.D.G.)
Uampa Yupanqui
Fuerzas en combate
30.000[nota 1] -95.000[nota 2] soldados 30.000 soldados[nota 1]
20.000 cañaris[nota 3]
10.000 chachapoyas[1]
10.000 paltas[nota 4]

Entre 60.000 y 1.100.000 muertos.[2]

La guerra civil inca fue un conflicto armado entre los partidarios de Huáscar y su hermano o medio hermano Atahualpa por el trono inca. Probablemente se inició en 1529,[3] pero se sabe que la victoria se dio para el segundo pretendiente en 1532,[4] semanas antes de ser tomado capturado y ejecutado por Francisco Pizarro en Cajamarca.[5]

Antecedentes[editar]

Hacia 1490 el Sapa Inca Túpac Yupanqui inició la conquista de la región del actual Ecuador, sin embargo, el dominio no quedo asegurado, su hijo y sucesor Huayna Cápac alrededor de 1515 tuvo que organizar un ejército de 200.000 hombres para someter las constantes revueltas de los pueblos de la zona, afectando principalmente Quito, Tomebamba, Puná, Tumbes y Pastos. Acompañándolo en sus campañas estuvieron sus hijos Ninan Cuyuchi y Atahualpa junto a sus mejores generales, dejando en Cusco a Huáscar (o Topa Cusi Huallpa) con tres orejones (nobles), Hilaquita, Auqui Topa Inca y Tito Atauchi, a cargo de la administración de la capital.[6]

De este modo se pasó el Inca sofocando rebeliones o conquistando nuevas tierras.[7] En 1525 se produjo una epidemia de una enfermedad desconocida para los incas, identificada por los historiadores posteriores usualmente con la viruela o el sarampión en la que murió el Sapa Inca en Quito,[8] antes de morir había designado como príncipe sucesor a Ninan Cuyuchi, pero este también había enfermado y muerto en Tomebamba sin que lo supiera su padre.[9] Aunque un grupo de curacas intento mantener en secreto la muerte del Inca y su sucesor para evitar rebeliones[10] Huáscar se enteró por medio de su madre que viajó rápidamente a Cusco.[11] La peste había matado también a dos de los orejones regentes en la capital, dejando como la mejor opción al príncipe cusqueño para suceder a su padre,[12] siendo elegido por los nobles de la ciudad.[13] Atahualpa en tanto paso desapercibido políticamente, se encontraba en campaña junto al ejército. Era el preferido de los mandos militares y los comandantes más influyentes y capaces habían decidido quedarse con él en Quito y Tomebamba.[11]

Otras fuentes indicarían que Huayna Cápac de hecho nombró para su sucesión, en primera opción a Ninan Cuyuchi y en segundo lugar a Huáscar, mientras que inicialmente no se preocupó de Atahualpa posteriormente y tras consultarlo con sus hijos mayores le dejaría como herencia el cargo de curaca de Quito.[14]

En el Cuzco, Chuquishuaman y Conono, hermanos de Huáscar intentaron sublevarse para poner en el trono a Cusi Atauchi, pero el intentó falló y la desconfianza y preocupación comenzaron a crecer en Huáscar.[3] Cuando llegó la momia de Huayna Cápac a Cuzco, Huáscar se enfureció pues la delegación no había traído consigo a Atahualpa. Repetidas veces mató a nobles cusqueños sólo por ser sospechosos de traición y de esa forma empezó a ganarse la antipatía de sus nobles.[15]

Huáscar veía en Atahualpa la mayor amenaza a su poder ya que este había pasado una década combatiendo en las campañas de sus padre y tenía el apoyo de muchos y aceptó el nombramiento de este curaca de Quito por respeto a los deseos de su difunto padre pero con dos condiciones: que el nuevo curaca no hiciera campañas militares para expandir sus territorios y que se reconociera vasallo del nuevo Sapa Inca y le pagara tributos, lo que Atahualpa aceptó.[16]

Lo cierto es que el territorio bajo el dominio de Atahualpa era un área muy rica y poblada, pudiendo realizar campañas de conquista a los ricos pueblos al norte de esta. Huáscar comprendió que su medio hermano podía expandir su riqueza y poder hasta avasallarlo.[17] El curaca norteño contaba además con las mejores tropas del imperio y los generales más experimentados de las campañas de su padre a su disposición.[18] [nota 5] Una tensa paz duró no más de cinco años, sin que ninguno de los dos realizará alguna campaña militar y dedicándose a disfrutar de las riquezas que heredaron.[16] Huáscar aprovechó ese tiempo para conseguir el apoyo de los cañaris, una poderosa etnia que dominaba extensos territorios del norte del imperio y tenían rencores hacia Atahualpa por haberlos combatido en las campañas de su padre.

Con las relaciones con su medio hermano empeorando progresivamente Atahualpa viajó a Tomepampa donde ordenó la construcción de varios edificios en honor presuntamente a Huáscar pero lo único que se logró fue aumentar las intrigas y desconfianzas del gobierno de Cusco.[11] Los huascaristas veían en cada acción de Atahualpa una señal de traición y los atahualpistas consideraban que los cusqueños deseaban para si los beneficios y riquezas del imperio, excluyéndolos. Esto no hizo más que aumentar la desconfianza y el rencor. Fue entonces que Ullco Colla[11] o Chapera,[19] curaca de Tomepampa, envió mensajeros a Huáscar con noticias de que Atahualpa planeaba rebelarse contra el Sapa Inca.[11]

Atahualpa, desde Quito mandó presentes a su hermano en señal de respeto y reconocimiento de la corona, pero Huáscar asesinó a los mensajeros y mando a otros con regalos para mujer y un mensaje que ordenaba a Atahualpa ir a Cuzco. Atahualpa fue convencido en Quito por sus generales que si iba a Cuzco sería asesinado y que era mejor derrotar a Huáscar para que él asumiera el mando.[20]

El conflicto[editar]

Expansión incaica durante el reinado de Huayna Cápac.

A partir de entonces se desarrollaron dos relatos muy diferentes sobre el conflicto, el primero, dice que se resolvió todo en una sola batalla, mientras que la siguiente versión dice que fue una guerra larga con muchas batallas.

Guerra breve[editar]

Según algunos cronistas, la única batalla fue el enfrentamiento de Quepaipa, donde Chalcuchímac y Quizquiz apresaron a Huáscar.[21] Supuestamente, Húascar para asegurar la lealtad de su medio hermano le ordenó presentarse en Cusco para jurar formalmente su vasallaje. Desconfiando de las intensiones del Sapa Inca, Atahualpa ordeno públicamente hacer todos los preparativos para el viaje pero en secreto ordeno a sus generales Chalcuchímac, Quizquiz y Rumiñahui marchar con diferentes grupos de tropas al sur.[16]

Atahualpa astutamente no avanzó más al sur una vez que alcanzó con su comitiva el límite sur de sus dominios, mientras su ejército continuó su avance. Las unidades de los generales Chalcuchímac y Quizquiz se juntaron, hecho del que fue informado el Sapa Inca. Los 20.000 soldados quiteños cruzaron el río Apurímac en franca actitud bélica, y posteriormente se les unió un refuerzo de 10.000 soldados más.

Los atahualpistas llegaron hasta Villcacunca, a 30 kilómetros de Cusco. Húascar salió a enfrentarlos con 10.000 hombres y acampó a 15 Km. de la capital, mientras esperaba refuerzos del Contisuyo. Pero las tropas de Atahualpa les atacaron y en la zona llamada Quepaipa se dio la batalla decisiva. El enfrentamiento fue muy sangriento y los quiteños resultaron vencedores gracias a la experiencia de sus comandantes. Huáscar fue capturado después de la batalla, cuando intentaba escapar. Tras enterarse de la victoria, Atahualpa viajó a Xauxa donde llamó a todos los orejones y curacas del imperio al sometimiento. Pero según Agustín de Zárate entre la batalla de Quepaipa y la llegada de los españoles pasaron "casi dos años y medio" en los que el curaca norteño tuvo que dedicarse a someter las rebeliones constantes de las tropas leales a Huáscar en todo el imperio.[22]

Dichas campañas fueron muy sangrientas, contándose que el Tomepampa, capital de los cañaris, se masacraron a 60.000 personas. Cometiéndose constantes masacres contra las fuerzas rebeldes. Estas insurrecciones no permitieron a Atahualpa el poder entrar en la capital, hasta que una vez diezmadas las tropas de sus enemigos finalmente se dirigió al Cusco pero tuvo que cambiar sus planes al enterarse de la llegada de un grupo de extranjeros que resultarían ser los conquistadores españoles.[23]

Guerra prolongada[editar]

La segunda versión indica que la guerra duró varios años y que Huáscar no fue capturado sino hasta el final de la misma.

Rebelión de Atahualpa[editar]

Aproximadamente en 1529, cuando Atahualpa hacia los preparativos para la guerra en Tomepampa se sabe que fue o apresado por cañaris leales a Huáscar o derrotado y capturado por tropas cusqueñas al mando de Huanca Auqui, las fuentes varían. Lo cierto es que fue encerrado en un tambo real, de donde fue liberado durante la noche por sus partidarios. Se dice que una mamacuna le proporcionó una barra de cobre con la que hizo un forado en la pared y logró escabullirse sin ser notado por sus vigilantes, “que festejaban el triunfo”. Atahualpa aprovechó astutamente dicho episodio, porque hizo creer que el Inti lo había transformado en amaru (serpiente) para que pueda escaparse por una rendija del tambo real. Esa leyenda se propaló por todo el Imperio y convirtió a Atahualpa en un ser mítico.[24]

Atahualpa huyó a Quito donde reorganizó sus fuerzas y atacó Tomepampa. Ulco Colla y Hualtopa (gobernador cusqueño de la ciudad) huyeron[25] con la mayoría de los hombres adultos para unirse a las tropas huascaristas, mientras que las mujeres y niños que quedaron en la ciudad fueron masacrados al llegar el ejército norteño.[26] Se dice que mil a sesenta mil vidas, dependiendo de si se cree a Gonzalo Fernández de Oviedo o a Agustín de Zárate respectivamente.[27]

Durante su marcha hacia Caxabamba Atahualpa ordenó masacrar a todos los pueblos y tribus que se habían aliado a Huáscar. Poco antes de la rebelión quiteña, el Sapa Inca había mandado llamar a los curacas de los pueblos de la región de Tallán (tumbiz, punaeños, chimus, yungas, guayacundos y cañaris) estos juraron lealtad al monarca cusqueño.[nota 6] El curaca quiteño llegó a Tumbes arrasando todo a su paso, donde la mayoría de la población le apoyaba. El curaca local Chirimasa o Chili Masa se convirtió en uno de sus principales aliados. Dispuso a 12.000 soldados en balsas para conquistar la isla Puná,[28] cuyos 12.000 habitantes[29] habían sido tradicionalmente rivales de los tumbis y leales a Huáscar.[29] [30] los siete caciques de la isla, destacando Cotorí y Tomala (bautizado después como Francisco Tomala),[nota 7] salieron a enfrentarles con sus 3.000[31] [32] guerreros en balsas.[29] Produciéndose la "mayor batalla naval de tiempos prehispánicos", los isleños eran grandes navegantes y derrotaron al ejército inca superior en número, toda esperanza de victoria se perdió cuando Atahualpa fue herido por una flecha en una pierna, siendo llevado a Cajamarca para ser curado en sus aguas termales.[28]

Tras esto los punaeños invadieron Tumbes, saqueándola y reduciéndola a cenizas, capturando 600 personas entre soldados quiteños y locales.[29] Atahualpa tuvo nuevamente que retroceder a Quito a reorganizar sus fuerzas.[33] Cuando los atahualpistas volvieron al sur los punaeños retrocedieron a su isla llevándose a los prisioneros y un gran botín. Al parecer tiempo después, con la derrota de los cusqueños, optaron finalmente por aliarse con Atahualpa.[29]

Ofensivas cusqueñas[editar]

Mapa de las rutas del imperio inca en su época de mayor expansión.

Hacia 1530 Huáscar organizó un poderoso ejército y lo envió al norte al mando de su hermano, el general Atoc[15] o Atoco.[19] Tenía 30.000 hombres con los que triplicaba las fuerzas de su rival.[34] Otras fuentes dicen que el ejército de Atahualpa era de hecho constituido por 40.000 hombres, veteranos pagados de las guerras de su padre, y el de Húascar de sólo 30.000 reunidos en Tumepampa que incluían cañaris, paltas y chaparras además de 2.000 veteranos cusqueños.[35] Según una fuente la destrucción de Tumepampa se dio después de la derrota de la ofensiva cusqueña y tras su victoria en Ambato las fuerzas de Atahualpa marcharon al sur, primero intentando tomar la isla Puná con una fuerza de 15.000 hombres en 700 botes que fue vencida, costándole 4.000 tropas.[36]

Mientras que en Quito Atahualpa organizó sus fuerzas, reunió a sus generales Calicuchima, Quizquiz, Rumiñahui y Ucumari y ordenó marchar. También envió espías al sur para que vigilaran a las tropas de Atoc.[37] El plan cusqueño era básicamente avanzar al norte hasta tomar Tomepampa y Quito. No se sabe donde se produjo el encuentro o cuantos fueron, la mayoría de historiadores dicen que el primer enfrentamiento se produjo en Chillopampa donde venció Atoc, pero el cronista Miguel Cabello Balboa, dice que el primer encuentro se realizó en Mullihambato y que en una segunda batalla resultaron vencedores los atahualpistas,[38] María Rostworowski dice que fue en Chillobamba[39] o Mocha.[19] Mientras que Pedro Cieza de León dice que solo hubo una batalla, con victoria de los norteños.[38]

Según Rostworowski en la primera batalla vencieron los huascaristas pero no capturaron a Atahualpa, que observaba la batalla desde una colina con su guardia personal y el general Atoc murió.[40] Aunque para otras fuentes se encontraba en Quito y al saber de la derrota marchó con las tropas que pudo reunir hasta Latacunga para reforzar a sus soldados, ordenando al general Calicuchima dejar de retroceder y plantear batalla al enemigo.[19]

Pese a la primera derrota de los atahualpistas, la segunda batalla fue casi inmediata y esta vez con los hábiles generales: Quizquiz y Chalcuchimac quienes contribuyeron con la victoria de su bando, fue en Ambato[19] [41] o Mullihambato[38] o en el Chimborazo (depende de la fuente). Los atahualpistas fueron avanzando lentamente del norte al sur, y Huáscar empezaba a preocuparse. Cuentan que en Huamachuco, un oráculo le predijo un "mal final" a Atahualpa, este enojado mató al sacerdote con una porra de oro.[42] Lo que en todos concuerdan es que la campaña terminó en una severa derrota de Huáscar, el curaca cañari Ullco Colla y los generales Atoc y Hango fueron capturados y ejecutados cruelmente, según algunos fueron cegados y abandonados a su suerte, otros dicen que se les sacó la piel para hacer tambores de guerra (un cronista cuenta que mandó hacer Challcuchima un recipiente con adornos de oro para beber chicha).[38]

Aproximadamente en 1531, tras el fracaso de la ofensiva de Huáscar se sucedieron una serie de victorias de Atahualpa. Según el cronista Santa Cruz Pachacuti esto se debía a que el general huáscarista Huanca Auqui había hecho unos tratos secretos con Atahualpa para ser "derrotado" con facilidad.[cita requerida] Fue entonces que Huáscar envió a su hermano, el general Huanca Auqui, y los orejones Ahuapanti e Inca Roca con un gran ejército que incluía a guerreros de las tribus norteñas enemigas de Atahualpa. El curaca de Quito ordenó a sus generales Challcuchimac y Quizquiz enfrentarlos mientras que Ruminahui permaneció en la capital norteña.[38]

Los cusqueños atacaron Tomepampa y Molleturco siendo en ambas ocasiones rechazados. Atahualpa se alió a los bracamoros, en cuyo territorio estaban las tropas cusqueñas, las atacaron y forzaron a retroceder por lo que ambos ejércitos pactaron una tregua[1] (que los cusqueños necesitaban pues habían perdido más de 12.000 combatientes en la rebelión de los bracamoros).[19] La batalla decisiva se dio en Cusibamba,[1] tras romper la tregua los huascaristas lanzaron una ofensiva que fracaso en dicho enfrentamiento,[1] el ejército cusqueño tras esto se deshizo y los que pudieron huyeron a Cajamarca, pasando por Huancabamba provocando el pánico entre los huarquistas de esos territorios.[1] Atahualpa los persiguió atacando a las tribus de Tallán, punaeños, tumis, chimus, yungas, paltas y cañaris. La campaña norteña se volvió una verdadera guerra de exterminio, al llegar a los restos de Tumbes, ejecutó a todos los jefes huarcaristas y uso sus pieles para hacer tambores. Atahualpa pasó por Húasimo, Solana y Ayabaca acabando con toda resistencia local y destruyendo todo a su paso. Los poechos con miles de guerreros a la cabeza del jefe Huachu Puru ofrecieron resistencia siendo vencidos. En el resto del valle de Chira los quiteños tuvieron mayor apoyo, en tanto que los curacas de Amopate y Chira les ofrecieron resistencia. Cerca de Caxas, en Cochaguailla,[19] se produjo una gran batalla en la que los quiteños se impusieron, luego saquearon la ciudad, matando a miles y colgando de los pies a centenares de prisioneros. Atahualpa dejó como gobernador a Maica Huilca quien al llegar los españoles fue enviado como embajador.[43]

Ahora los norteños avanzaban al sur con un poderoso ejército de más de 30.000 hombres y siguiendo la orden de su líder de destruir a todo pueblo que decidiera apoyar a Húascar.[44] [45] Cada día van aumentando sus fuerzas con nuevos reclutas aunque siguen estando en inferioridad numérica (las tropas de Húascar son estimadas en tanto en unos 80.000 hombres).[46]

Ante el avance quiteño los sureños retrocedieron, dándose una serie de batallas en las que salieron vencedores los primeros "…que los huascaristas sólo protegieron su retirada hacia el Cuzco".[47] Cuando los restos del ejército cusqueño llegaron a Cajamarca y trataron de reorganizarse, comandados por el hermano del Sapa Inca, general Tito Atauchi, y el joven comandante Quilaco Yupanqui. Unos 10.000 chachapoyas y muchos cañaris y tallanes de Piura y Lambayeque les llegaron como refuerzos.[1] Las fuerzas de Quizquiz ocuparon Huancapampa y avanzaron al encuentro del enemigo que se dio al norte de Huambos (Chota) en Choncha-Huaila (Huancabamba - Huambo), el combate fue muy sangriento y duro hasta el final del día, en la noche ambas fuerzas volvieron a sus campamentos pero en la mañana los quiteños atacaron a los chachapoyas, matando a más de la mitad, el resto escapo y con ellos el resto del ejército huascarista hacia la meseta de Bombón (Pumpu), tras la batalla Atahualpa ocupó Cajamarca.[1] Húascar había perdido 7.000 hombres.[48] Cuando los atahualpistas llegaron a la meseta tuvieron que luchar tres días por tomar las posiciones enemigas,[47] la retaguardia cusqueña se quedó defendiéndolas para proteger la retirada del grueso del ejército.[41] El general Huanca Auqui organizó sus fuerzas en Hatun Xauxa (Hatunjauja), cerca de ahí, en Yanamarca,[19] se enfrentó a los quiteños, la batalla costo un gran número de vidas, ambos bandos luchaban por el control del valle del Hatunmayo o Huancamayo por ser un punto estratégico, al atardecer los cusqueños se retiraron a la parte de la margen derecha del río y los quiteños se quedaron en la Saya de Hatunjauja o Xauxa que se convirtió en su principal base de operaciones. Atahualpa consiguió el apoyo del jefe local Manco Surichaqui.[41] Unos 2.000 cusqueños permanecieron al sur de río Angoyaco[19] deteniendo el avance de los quiteños por un mes,[41] finalmente el general huascarista Mayta Yupanqui (que envió mensajeros para justificar la derrota de Huanca Auqui quién logro el perdón) derrotó a Challcuchimac en Tovaray matando a 10.000 enemigos, los quiteños retrocedieron hasta encontrarse con los refuerzos de Quizquiz para reiniciar el avance.[19] Forzados a retroceder los cusqueños son vencidos en Vilcas (Ayacucho), tras esto Atahualpa mismo se unió a sus tropas en el frente.[47]

Campaña final quiteña[editar]

Hacia 1532 los quiteños ocupaban con sus ejércitos en centro y sur del actual Perú. Las continuas derrotas preocuparon a Huáscar que se empezaba a quedar sin reservas, llegando en ocasiones a enviar sacerdotes y curacas como generales.[49] El Sapa Inca replegó sus mermadas fuerzas a Cusco, donde fueron reorganizadas en tres ejércitos. El primero bajo su mando personal, formado con orejones del Hurin Cusco, cañaris y chachapoyas guarneciendo la capital. El segundo comandado por Uampa Yupanqui se movilizó a Cotabambas donde se encontraban las fuerzas enemigas. El tercero de Huanca Auqui tenía por misión de vigilar a sus enemigos y emboscarlos cuando tuviera la oportunidad.[50] Mientras que los generales norteños Challcuchimac y Quizquiz cruzaban con sus soldados el río Cotambamba.[19]

La tropa de Uampa Yupanqui se encontró primero con el enemigo en Guanacopampa (distrito de Tambopata, provincia de Cotabambas, región Apurímac). Huáscar ordeno a todas sus fuerzas atacar también al enemigo. En la lucha resultó muerto el general quiteño Tomay Rima, los atahualpistas se replegaron a una colina durante la noche, viendo que el lugar estaba rodeado de hierba seca los cusqueños iniciaron un incendio en el que murieron muchos de sus enemigos. Destacaron en la batalla los generales huascaristas Tito Atauchi y Topa Atao. Los enemigos sobrevivientes cruzan el río Cotabambas, pero Huáscar decide erróneamente no perseguirlos.[50]

Al día siguiente el Sapa Inca ordena al general Topa Atao cruzar el río y perseguir al enemigo, llegando a una hondonada[50] llamada Chontacajas,[19] ahí se encuentra con las tropas del propio Atahualpa siendo vencido y capturado el general. Fue entonces que Challcuchimac ordena a Quizquiz marchar secretamente y llegar por la retaguardia a Quepaipa, detrás de la posición donde se encontraba Huáscar. Este que se encontraba marchando confiado en la avanzada de Topa Atao cuando se produjo un ataque sorpresa. Cuando Huascar dispuso apurar la marcha al norte, Challcuchimac le cerró el paso y lo capturó.[51] Por su parte Challcuchimac llegó de nuevo a Guanacopampa, pero disfrazado de Huascar. El grueso del ejército de Huáscar salió a recibirlo alegremente tirando las armas, con lo que las tropas quiteñas lograron un fácil pero ingenioso triunfo definitivo y tomaron prisionero en ella al general Tito Atauchi.[50]

Prisión y muerte de Huáscar[editar]

Huáscar conducido por Quizquiz y Chalcuchímac. Dibujo de Guamán Poma de Ayala.

Tras ser apresado Huáscar fue conducido al Cuzco por Chalcuchimac y Quizquiz, ahí se le obligó a presenciar la muerte de sus familiares tanto directos como indirectos. Su madre le reprochó el estado en el que había quedado el imperio por su forma de gobernar.[52] En prisión lo insultaban, le daban de comer desechos humanos y se burlaban de él todo el tiempo.[53] Lo mataron cuando él tenía cerca de 27 años, arrojándolo probablemente a un abismo, aunque también se cree que lo ahogaron en un río a orden de Atahualpa mientras éste era preso de los españoles.[54] Prisionero de los españoles en Cajamarca, Atahualpa recibió una vasija hecha con el cráneo de Atoc, hermano de Huascar, bañado en oro y provista de un caño entre los dientes.

Una vez consumada la victoria de Atahualpa, este se fue hacia Cajamarca para ver a los "extraños hombres barbudos" de los que habían hablado sus mensajeros. Mientras tanto, Chalcuchimac fue a sofocar rebeliones desatadas a lo largo de todo el imperio por parte de los huáscaristas, especialmente entre los pueblos selváticos.[41] En Cuzco, Quizquiz mató a todos los que tenían parentesco con Huáscar y por lo tanto pudiesen ser enemigos potenciales, los niños y las mujeres fueron tratados con la misma crueldad.[55] Los soldados norteños de Quizquiz quemaron la momia de Túpac Yupanqui, pues él fue quien los había conquistado.[56]

La toma de Cuzco por Quizquiz terminó con la muerte de muchas familias de la nobleza cusqueña y el incendio de los palacios de la panaca de Huascar. Durante la guerra civil las fuentes, como muchas veces en la historia precolombina, varían mucho sobre la cifras de muertos que van de 60.000 a 1.100.000.[2] Según cuentas las crónicas de Garcilazo de la Vega solo en la batalla de Hatun Xauxa murieron 150.000 soldados de ambos bandos.[nota 1]

Los cañaris fueron uno de los pueblos más afectados, murieron 50 a 60 mil solamente en Tumipampa y la mayoría de sus hombres fueron masacrados en la guerra contra Atahualpa.[25] [57] [nota 3] Otros cálculos indican que de los cincuenta mil miembros originales de la tribu al llegar los españoles quedaban apenas 12.000 sobrevivientes, aquel rencor fue el motivo del por qué apoyaron a los conquistadores de Pizarro.[58] [nota 8]

Invasión española y su influencia en el conflicto[editar]

A poco de finalizar la guerra se presenta un nuevo bando; el español, comandado por Francisco Pizarro, el cual inicia una serie de proclamas por uno y por otro bando, lo que les permitió entrar sin ser atacados en el imperio por el limite norte. Finalmente se deciden como partidarios de Huascar Inca tras los sucesos de Cajamarca en que emboscan, captura y posteriormente dan muerte al vencedor de la guerra civil: Atahualpa.

Mientras Quizquiz tomó Cusco, Francisco Pizarro había tomado contacto con un hermano de Huáscar y Atahualpa, Túpac Hualpa. Tupac Hualpa fue nombrado Inca gobernante por Pizarro y en tal calidad inició un viaje hacia Cuzco, falleciendo apenas dos meses más tarde de su entronización. Pizarro acusó a Challcuchimac de haber envenenado al Sapa Inca y lo condenó a muerte. Rumiñahui y Quizquiz corrieron suertes diferentes. El primero continuó la resistencia quiteña ante Sebastián de Belalcázar, lugarteniente de Pizarro, hasta caer derrotado. Apo Quizquiz luchó contra Hernando de Soto y Manco Inca, otro de los hijos de Huayna Capac y futuro sucesor de Tupac Hualpa, tratando de juntarse con Rumiñahui. Esto no lo lograría al terminar siendo asesinado por su capitán Huayna Palcon luego de una discusión.

De su lado, la nobleza cusqueña, menguada por la guerra civil, se refugió en torno a la sucesión del hermano de Tupac Hualpa, Manco Inca, el cual fue instituido Inca en el Cusco en una acción anterior al saqueo de la capital imperial por los hispanos y la rebelion del nuevo inca.

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g Capítulo XI. Huayna Cápac. Apogeo y ocaso del imperio. La batalla de Concha-Huaila
  2. a b Lovell, Heavy Shadows, p. 427
  3. a b Waldemar Espinoza, Los incas, pp. 105.
  4. Culturas
  5. Waldemar Espinoza, Los incas, pp. 110.
  6. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 171, Estos orejones posiblemente eran otros hermanos de Huáscar
  7. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 171, como la conquista de los chachapoyas (otros autores, como Garcilazo de la Vega, consideran que fueron conquistados por Túpac Yupanqui).
  8. Waldemar Espinoza, Los incas, pp. 104.
  9. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 172.
  10. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 172. Cuentan que ya nadie se rebelaba en el mandato de Huayna Cápac.
  11. a b c d e Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 409.
  12. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 171.
  13. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 173. Además tenía simpatía con ellos.
  14. Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 403. Basado en el testamento de Huayna Cápac según los "Comentarios Reales de los Incas" de Inca Garcilaso de la Vega, siguiendo los datos ofrecidos por J. Villanueva Sotomayor en su libro "El Perú en los tiempos antiguos".
  15. a b Waldemar Espinoza, Los incas, pp. 108.
  16. a b c Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 405.
  17. Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 404.
  18. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 174.
  19. a b c d e f g h i j k l Atahualpa (biografía)
  20. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 174
  21. Julio R. Villanueva Sotomayor, El Perú en los tiempos antiguos, pp. 376.
  22. Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 405-406.
  23. Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 406.
  24. Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 410.
  25. a b Arístides Herrera Cuntti. Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 410-411
  26. Capítulo XI. Huayna Cápac. Apogeo y ocaso del imperio. La destrucción de Tumebamba.
  27. Newson, 1994: 124. Según esta fuente el saqueo y destrucción de Tumepampa se produjo después de la batalla de Ambato (que costó 15.000 a 16.000 vidas).
  28. a b Francisco Tomalá
  29. a b c d e Capítulo XI. Huayna Cápac. Apogeo y ocaso del imperio. Las batallas de Tumbes y Puná.
  30. El cacique Tumbalá
  31. Snowden, Richard (2008), The History of North and South America: From Its Discovery to the Death of General Washington, Nabu Press, p. 154, ISBN 1148966196, cifra dada para la batalla entre los punaeños de Tomala y los españoles de Pizarro en abril de 1531.
  32. Heritage History: Spanish Conquest of Peru
  33. Gobierno del Inca: Huáscar
  34. Frank W. Thackeray, John E. Findline. Events That Formed the Modern World. Santa Bárbara: ABC CLIO. ISBN 978-1-59884-902-8. El autor sostiene que 15.000 hombres perecieron en la batalla que determino el fracaso de la ofensiva de Huáscar al actual Ecuador.
  35. Linda A. Newson (1994). Life and Death in Early Colonial Ecuador. Norman: University of Oklahoma Press, pp. 124. ISBN 978-0-80612-697-5.
  36. Newson, 1994: 124-125. Solo tras la derrota en Puná los quiteños decidieron marchar a Caxamarca donde se produjó una batalla que costo más de 35.000 vidas de combatientes de ambos lados.
  37. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 178
  38. a b c d e Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 411
  39. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 179
  40. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 180. Cuentan que de su piel se mandó a confeccionar tambores y de su cráneo un vaso.
  41. a b c d e Jauja Historia Conquista Inca
  42. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 180, la historia cuanta que el sacerdote tenía más de 100 años.
  43. Capítulo XI. Huayna Cápac, apogeo y ocaso del imperio. La guerra de Atahualpa contra los tallanes.
  44. David Britton (2011). They Thought They Were Gods: Novel of the Spanish Conquest of Peru. Londres: AuthorHouse. ISBN 978-1-46789-393-0.
  45. Newson, 1994: 124. Solo en la provincia de Paicabamba la guerra costó diez mil vidas.
  46. Newson, 1994: 124
  47. a b c Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 412
  48. Anne Commire & Deborah Klezmer (1994). Historic World Leaders: North & South America (A-L). Detroit; Londres: Gale Research Incorporated, pp. 47. ISBN 978-0-81038-412-5.
  49. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, pp. 182.
  50. a b c d Arístides Herrera Cuntti, Divagaciones históricas en la web. Libro 2, pp. 413-414
  51. Boletín histórico. Números 19-20, Dirección de Historia y Geografía Miltares, Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. de Ecuador, 1977, pp. 104.

    (...) fueron los que ayudaron a Atahualpa a triunfar en la campaña contra Huáscar, culminando ésta con la famosa batalla de QUlPAlPAN, donde los quiteños más o menos con 30.000 hombres, triunfaron sobre 50 o 60.000 de Huáscar. (...)

  52. Biografías, Ecuador Revisado el 12 de enero de 2008
  53. Guamán Poma de Ayala, Nueva crónica y buen gobierno, pp. 39
  54. Guamán Poma de Ayala, Nueva crónica y buen gobierno, pp. 39. Y en Andamarca.
  55. Julio R. Villanueva Soto mayor, El Perú en los tiempos antiguos, pp. 376
  56. Waldemar Espinoza, Los incas, pp. 109.
  57. Encuentro de cosmovisiones: el encuentro entre la cultura y la religión de los autóctonos de Cañar y el evangelio. Live Danbolt Drange, editorial Abya Yala, 1997, pp. 52.
  58. Los incas. Capítulo XII. Fundación de San Miguel, primera ciudad hispana en el Perú. La nación de los cañaris se une a los invasores. pp. 3.

Bibliografía[editar]

  • Angles Vargas, Víctor (1998). Historia del Cuzco incaico. Tercera edición, Lima: Industrial gráfica S.A., Chavín 45. 
  • Espinoza Soriano, Waldemar (1997). Los Incas. Tercera edición, Lima: Amaru Editores. 
  • Julio R. Villanueva Sotomayor (2001). El Perú en los tiempos antiguos. Lima: Quebecor Perú S.A. 
  • Guamán Poma de Ayala (1998). Nueva crónica y buen gobierno (antología). Lima: Editorial Horizonte. ISBN 9972-699-08-0. 
  • Rostworowski de Diez Canseco, María (2002). Historia del Tawantinsuyu. FIMART S.A.C. ISBN 9972-51-029-8. 
  • Herrera Cuntti, Arístides (2004). Divagaciones históricas en la web. Libro 2. AHC Ediciones, Chincha, Perú. ISBN 9972-2908-2-4. 
  • Lovell, W. George (septiembre de 1992). Artículo de "Heavy Shadows and Black Night: Disease and Depopulation in Colonial Spanish America" en Annals of the Association of America Geographers 82, no. 3, pp. 426-443.

Notas[editar]

  1. a b c Comentarios reales de los incas. Volumen 2. Original de Inca Garcilaso de la Vega, editado por Carlos Araníbar, edición del Fondo de Cultura Económica, 1991, pp. 732.

    Los primeros Incas subyugan a las behetrías salvajes por la pura persuasión, sin armas ni tropas. Pero el siguiente soberano alista 6 o 7 mil hombres y, como las ansias civilizadoras crezcan, el cuarto rey dispondrá de 12 mil, el siguiente de 20 mi, etc. Ya el noveno inca puede enviar 50 mil soldados a la conquista de Chile y, por último, en la contienda entre Atahualpa y Huáscar cada bando mueve "más de 30 mil hombres de guerra". Las crónicas son avaras en cifras y quien revise los hitos de su escalada numérica (...). Aparte de la función artística o psicológica de aquellos estimados, junto a los de otras crónicas, vgr. los 450 mil que pone BET I-20 en la conquista del Collao, los 150 mil muertos que da FER en sólo un choque de Huáscar y Atahualpa o los 4.5 millones que moviliza Pachacuti Salcamaihua, por cierto que las fabuladas cifras del cusqueño resultan más creíbles. Pero no más exactas e inexactas. (...)

  2. Al producirse la llegada de los españoles el ejército de Atahualpa se hallaba dividido en tres secciones: las tropas de Quizquiz ocupando Cusco tras vencer a Húascar, las Challcuchimac situadas a medio camino entre Cusco y Cajamarca y las de Rumiñahui vigilando el camino entre Cajamarca y Quito. Los primeros se componían de 30.000 soldados, los segundos de 35.000 y los terceros de 30.000, sumando un total de 95.000 hombres. Es posible que el ejército quiteño inicialmente se compusiera de sólo 40.000 soldados, en su mayoría veteranos de las campañas de su padre y que con sus victorias se fuera reclutando más hombres o recibiendo el apoyo de tribus aliadas. Veasé también:
    Historia de América. Juan Bosco Amores Carredano, pp. 245-246, Editorial Ariel, 2006.

    Ya en la plaza de la ciudad, Pizarro envió 15 hombres -entre ellos, Soto y Hernando Pizarro- a saludar a Atahualpa. Tras el telón, un minúsculo grupo de expedicionarios (175 hombres) aislado tierra adentro, incomunicado de sus compatriotas e imposibilitado de recibir su apoyo y Atahualpa, ya Inca, con un poderoso y entrenado ejército de más de 40.000 hombres. (pp. 245)
    El imperio entero se puso en marcha para conseguir lo más pronto posible el rescate prometido. En el ínterim Atahualpa prohibió a sus generales cualquier maniobra contra los invasores, como si presintiera que aquellos barbudos acabarían con su vida sin miramientos. Los formidables ejércitos (el del general Quizpis ya había ocupado Cuzco con 30.000 hombres, después de derrotar a Húascar; el del general en jefe Chalcuchima con 35.000 guerreros situado a medio camino entre Cusco y Cajamarca y el del comandante Rumiñahui al Norte, entre Cajamarca y Quito) que habrían deshecho a los españoles a pesar de las adhesiones que iban recibiendo de todos los señoríos locales y de la facción cusqueña, permanecieron quietos. (pp. 245 y 246)

    Life and death in early colonial Ecuador. Linda A. Newson, University of Oklahoma Press, 1995, pp. 419-420, nota n°3 (capítulo 8, notas de las páginas 169-172).

    (...) Hernando de la Parra, a vecino of Quito who was involved in the battle, estimated that Rumiñahui had 30,000 Indians (...). Other accounts suggest numbers as low as 12,000. (...)

  3. a b Historias de Cuenca. Mitmacuna: Una historia de cañaris de Gerardo Martínez Espinoza. La población de la tribu era capaz de reunir una fuerza de unos 20.000 hombres con los que enfrentaron a Atahualpa (pp. 10 y 11). La nación cañari fue muy afectada por la guerra civil inca, solo en Tomebamba murieron 60.000 de ellos, los sobrevivientes de la ciudad fueron algunas mujeres que fueron esclavizadas (pp. 8 ).
  4. Linda A. Newson (1995). Life and death in early colonial Ecuador. University of Oklahoma Press, pp. 54. ISBN 0-8061-2697-3. Se señala que unos 30.000 paltas y cañaris pelearon bajo las ordenes de Húascar, descontando la cifra de 20.000 cañaris aquí dada podemos estimar en unos 10.000 guerreros paltas.
  5. Las fuerzas de Huayna Cápac posiblemente fueran mucho menores a 200.000, sin embargo, es casi seguro que fueran varias decenas de miles. No se debe olvidar que durante estas campañas las bajas debieron ser inmensas y fue necesario recurrir al envió de refuerzos o el apoyo de guerreros de caciques locales aliados. De la tropa inicial además muchos se retiraron al terminar su servicio por lo que su número debió ser todavía mayor al morir el Sapa Inca y tras el período de paz de cinco años previos a la guerra civil. A pesar de todo, el ejército quiteño se componía de los soldados y comandantes más experimentados que habían en el imperio.
  6. Se cuenta que el curaca yunga de Lambayeque llamado Efquen Pissan (o Falen Pisan) fue llamado por el Inca a Cuzco donde conoció y se casó con Chestan Xesfuin, una virgen que servía a la madre de Huáscar, con permiso de la familia real cusqueña, por ello prometió fidelidad y obediencia al Inca cuzqueño, al volver a su tierra nació su hijo Cuzco Chumbi pero fue derrocado por su hermano Xecffuin Pissan (ambos eran hijos de Ilen Pissan curaca que lucho contra Huayna Cápac), este nuevo curaca juró alianza también a Huáscar. Casos similares sucedieron a los curacas de Piura y Tumbes.
  7. Diccionario biográfico de Ecuador. Tomo VI. Tumbala No confundir el cacique Tumbala que enfrentó a Huayna Cápac hasta ser vencido con Francisco Tomala que se alió con Huáscar y después con Pizarro contra Atahualpa.
  8. Relaciones Histórico-Geográficas de la Audiencia de Quito: S. XVI-XIX. Pilar Ponce, pp. 375, CSIC, 1991.

    (...) Por donde se halla que va en más aumento los dichos naturales que no en disminución; porque en el tiempo de Atabalipa y Huascar con las guerras y rebeliones que hubo en esta provincia (Ingapirca), murieron todos los cañares, que de 50.000 que había, no habían quedado más de 3.000, que fue al tiempo que vinieron los españoles; y de entonces acá hay 12.000 ánimas (...).