Batalla de Yahuarcocha

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Batalla de Yahuarcocha
Tercera expansión del Imperio incaico
Fecha Probablemente c. 1520[1]
Lugar Ibarra, Ecuador
Resultado Victoria inca decisiva
Beligerantes
Imperio inca Carangues
Caranquis
Comandantes
Sapa Inca Huayna Cápac
Apusqui Randin Michi
Apusqui Randin Toma Auqui
Nazacota de Puento
Fuerzas en combate
70.000 hombres[2] 20.000[3] -50.000[2] guerreros
Bajas
Desconocidas, altas 2.000[3] -50.000[2] muertos
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La batalla de Yaguarcocha fue un enfrentamiento militar entre las fuerzas del Imperio inca y las de las tribus rebeldes de los carangues y caranquis. La batalla terminó con la victoria cusqueña y en una terrible y conocida masacre.

Antecedentes[editar]

A finales del siglo XV el Sapa Inca Túpac Yupanqui sometió a las tribus del actual Ecuador, incluyendo a los quitus, caras, puruháes, cañaris, paltas y demás, sin embargo, entre 1510 y 1520 aproximadamente los pueblos septentrionales recientemente conquistados se rebelaron en armas.[1] [4]

Estas empezaron cuando los habitantes de la isla Puná invitaron al Sapa Inca Huayna Cápac fingieron someterse a él y lo invitaron a visitar su isla. Esto era una trampa, los punaeños y su cacique Tumbala junto con los locales de Tumbiz planearon asesinar al monarca. Cuando la guardia imperial partió en balsas desde dicha ciudad a la isla fueron emboscados y ambos puntos y masacrados. El Inca no estaba con ellos en ese momento y al saber de lo sucedido organizó un gran ejército y conquisto la isla, masacro a los hombres adultos y ejecuto cruelmente a todos los jefes.[5]

Tras esto empezaron a sucederse una serie de revueltas en las provincias más septentrionales del imperio. Los chachapoyas se alzaron en armas, pero cuando él ejército incaico avanzó contra ellos todos los hombres adultos huyeron a los bosques, un grupo de mujeres termino por encontrarse con el Inca en Cajamarquilla dirigidas por Cuychaculla, antigua esposa de Túpac Yupanqui, quien lo convenció de perdonar a los rebeldes que se volvieron sus leales súbditos.[6]

Ante la aparente debilidad del emperador cusqueño el poderoso curaca Cacha (Caccha) logro unificar una gran cantidad de tribus y sublevar toda la región septentrional del imperio. Secundado por su general y primo Calicuchima (Talcuchimani), su hermanos Pinto (Píntag, Píntac), el jefe de los cayambis, y Nazacota de Puento, los curacas Cantu y Quílago, señora de Cochasquí, Cacha se apoderó de Mocha, Liribamba y Tixán pero cuando trato de sublevar a los cañaris estos lo rechazaron y optaron por la lealtad al Inca.[7] Algunas guarniciones cusqueñas resistieron en sus pucaras y quedaron aisladas donde resistieron hasta la llegada de refuerzos, como en el caso de Quitu.[8]

Huayna Cápac reunió un gigantesco ejército para someter a los rebeldes definitivamente, unos 200.000 hombres, la mayor fuerza reunida algunas vez por los incas.[9] Al parecer Cacha consiguió finalmente tomar Quitu y expulsar a su gobernador, Chalco Mayta, y a todos los colonos quechuas, collas y aymaras de la región.[10] El Inca avanzó con sus ejércitos al norte reconquistando todo a un gran coste pero siempre reforzado por nuevos contingentes venidos desde el sur,[11] los rebeldes usaron una política de tierra arrasada,[9] destruyendo todo al retroceder ante el incontenible avance inca, incluida la mismísima Quito.[12]

En Tiocajas derrotó y mató a Calicuchima, destruyendo a gran parte de sus tropas. Al ver que los rebeldes constantemente retrocedían al norte el Inca decidió lanzar una ofensiva y someter a los pastos y quillacingas (sus súbditos más septentrionales) y así cortarles la retirada a sus enemigos[13] (hacia 1515).[5] Finalmente, impedido de escapar más al norte, Cacha se enfrentó al Sapa Inca en Atuntaqui donde sufrió una derrota aplastante en la que además falleció.

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Tras esto quedaron unos pocos bastiones de resistencia. Píntag organizó una guerrilla en la moderna provincia de Pichincha hasta que fue capturado y enviado a Cusco.[14] Su hermano Nazacota Puento logró alzar a los feroces carangues y caranquis, que había combatido lealmente al mando del difunto Cacha.[15] Ante esto el Sapa Inca se decide acabar de una vez por todas con la guerra, dividiendo su ejército en tres unidades, una bajo su mando personal y las otras al mando de sus generales Michi, noble (Orejón) del Hurin Cusco, y Toma Auqui, del Hanan Cusco. Tras destruir los fuertes de Aloburo y Yuracruz se dio la batalla final en torno a una fortaleza cercana a la actual laguna de Ecuador.[2]

Tras varios días de batalla el ejército incaico no había logrado tomar el pucara y se dio orden de retirada, los carangues dejaron sus posiciones para perseguirlos. Pero en ese momento la división del Inca, 30.000 hombres,[2] se dio media vuelta y les presentó batalla, mientras que las de sus generales, 40.000 guerreros,[2] salieron de sus escondites y atacados por ambos flancos a los rebeldes. Tras la victoria campal esta fue completada con un asalto a la fortaleza. Las represalias fueron, al estilo del Inca, muy severas. Como dice el historiador Raúl Porras Barrenechea, Huayna Capac "deseaba ser tan temido que de noche le soñaran los indios".

Consecuencias[editar]

Represión y masacre[editar]

En las distintas crónicas se dice que a causa de la matanza brutal las aguas de la laguna se hicieron rojas por la sangre y esto llevó a que se le cambiara el nombre, de Cochacaranqui, según Espinosa Soriano,[2] o de Otavalo[16] al de Yahuarcocha que en quechua significa lago de sangre.[2] Sin embargo, estas no coinciden ni en el número de muertos ni en como fallecieron. Según Murúa la matanza se produjo durante la batalla que terminó a orillas del lago.[2] Inca Garcilaso de la Vega y Pedro Cieza de León acusan que Huayna Cápac capturo a miles de prisioneros tras la batalla y los hizo degollar en la orilla.[3] Según Herrera y Tordesillas el Inca ordeno sacarles el corazón a sus enemigos y lanzarlos al lago[2] pero Frederick Alexander Kirkpatrick dice que fueron decapitados y sus cuerpos lanzados a las aguas tras lo cual dijo: ahora sois todos unos niños.[17] Esta última frase coincide con las informaciones que señalan que en ambas tribus tras la batalla no había ningún varón mayor de doce años, por lo que fueron apodados huambracunas.[2] Nazacota de Puento murió en la batalla.[14]

Sobre el número de muertos las variaciones son impresionantes. Garcilazo de la Vega da la cifra más baja, 2.000 muertos, pero Cieza de León multiplica ese número por diez.[3] Herrera y Tordesillas señala 50.000, lo que es la cifra más alta.[2]

Eventos posteriores[editar]

Tras la masacre no volvieron a producirse insurrecciones en el norte pero Huayna Cápac tuvo que pasar gran parte del resto de su vida en Quitu, reinando desde allí y reconstruyendo la ciudad, y asegurándose de pacificar definitivamente la zona.[18] Sin embargo, falleció en 1525 debido a una peste desconocida para su pueblo, al parecer viruela, tras una crisis sucesoria Huáscar lo sucedió como Sapa Inca en Cusco y su otro hijo, Atahualpa, como curaca vasallo en Quitu, esto llevaría posteriormente a la guerra civil inca.

Referencias[editar]

  1. a b Segunda Parte: Análisis histórico- militar del conflicto con el Ecuador
  2. a b c d e f g h i j k l José Echeverría Almeida (12 de junio de 2007). "Arqueología de una batalla la laguna de Yahuarcocha". Arqueología Ecuatoriana. Consultado el 18 de marzo de 2012.
  3. a b c d Herrera Cuntti, 2006: 403
  4. Velasco, 1981: 29
  5. a b Capitulo XI. Huayna Cápac. Apogeo y Ocaso del Imperio. Llegada al norte del príncipe Huayna Cápac. El cronista Miguel Cabello Valboa fecha la campaña de los pastos en torno a 1515.
  6. Schjellerup, 2005: 121
  7. Salvador Lara, 1981: 138
  8. Salvador Lara, 1981: 138-139
  9. a b Sosa Freire, 1996: 27
  10. Costales & Costales, 2002: 19
  11. Costales & Costales, 2002: 22
  12. Cieza de León, 1880: 224
  13. Benítez & Garcés, 1993: 120
  14. a b El reino de Quito
  15. Benítez & Garcés, 1993: 121. Se menciona en cambio que las campañas por someter a los rebeldes de Caranges y Cayambis duraron entre 8 a 10 años y al final de las cuales los rebeldes fueron sometidos.
  16. Larraín Valdés, 1987: 121
  17. Kirkpatrick, 2004: 133-134
  18. Sosa Freire, 1996: 28

Bibliografía[editar]

  • Juan de Velasco (1981). Historia del reino de Quito en la América meridional. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho. ISBN 84-660-0068-2
  • Inge Schjellerup & Institut français d'études andines (2005). Incas y españoles en la conquista de los chachapoya. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial. ISBN 9972-42-728-5.
  • Jorge Salvador Lara (1981). "La resistencia del Reino de Quito contra la expansión incaica" en Historia del Ecuador. Barcelona: Salvat Ediciones Ecuatoriana S.A.
  • Sosa Freire, Rex Tripton (1996). Miscelánea histórica de Píntag. Cayambe: Editorial Abya Yala. ISBN 9978-04-201-6.
  • Alfredo Costales Samaniego & Dolores Costales Peñaherrera (2002). Huambra cuna. La epopeya de Yaguar Cocha. Quito: Editorial Abya Yala. ISBN 9978-22-204-9.
  • Pedro Cieza de León (1880). Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorío de los incas y de sus grandes hechos y gobernación. Editor Marcos Jiménez de la Espada. Madrid: Imprenta de Manuel de Ginés.
  • Benítez, Lilyan & Garcés, Alicia (1993) [1986]. Culturas ecuatorianas: ayer y hoy. Quito: Editorial Abya Yala. ISBN 978-9-97804-648-7.
  • Gerardo Larraín Valdés (1987). Dios, sol y oro: Diego de Almagro y el descubrimiento de Chile. Santiago de Chile: Andrés Bello.
  • Martín de Murúa (original de 1613, edición de 1962). Historia general del Perú, origen y descendencia de los Incas. Madrid.
  • Herrera Cuntti, Arístides (2006) [2004]. Divagaciones históricas en la web. Libro II. Chincha, Perú: AHC Ediciones Perú. ISBN 978-9972-2908-2-4.
  • Frederick Alexander Kirkpatrick (2004) [2000]. Los conquistadores españoles. Madrid: Ediciones Rialp. ISBN 84-321-3242-X.