Caspe

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Caspe
municipio de Aragón


Bandera

Escudo


Panorámica de Caspe desde la Ermita de Santa María de Horta.
Caspe ubicada en España
Caspe
Caspe
Ubicación de Caspe en España
Caspe ubicada en Provincia de Zaragoza
Caspe
Caspe
Ubicación de Caspe en la provincia de Zaragoza
País  España
• Com. autónoma  Aragón
• Provincia  Zaragoza
• Comarca Bajo Aragón-Caspe
• Partido judicial Caspe[1]
Ubicación 41°14′12″N 0°02′22″O / 41.2366709, -0.0395734
• Altitud 152[2]​ m
Superficie 503,33 km²
Población 10 336 hab. (2023)
• Densidad 18,86 hab./km²
Gentilicio caspolino, na
Código postal 50700
Alcalde (2015) Jesús Senante Macipe (PSOE)
Sitio web Ayuntamiento
Calle Mayor de Caspe.

Caspe es una ciudad de la provincia de Zaragoza en la comunidad autónoma de Aragón (España), capital de la comarca del Bajo Aragón-Caspe. Obtuvo el título de ciudad en el siglo XIX, a raíz de los destrozos sufridos en las Guerras Carlistas, por concesión de la reina Isabel II.

Tiene una población de 9 927 habitantes (INE 2014) y su término municipal, de 503,33 km2, es el cuarto más extenso de Aragón.

Geografía

Caspe se halla situado en el paralelo 41,2 de latitud norte y en el meridiano de Greenwich. Está 104 km al sureste de Zaragoza a orillas del río Guadalope —que ya no lleva agua en este tramo al haber sido desviado aguas arriba al construir el embalse de Mequinenza, llamado también «mar de Aragón»—, y a pocos kilómetros del Ebro. Se encuentra a 152 msnm en una de las zonas más áridas de Aragón, con una temperatura media de 14,6 °C y 325 mm de precipitación anual.

Se sitúa en el cruce de dos ejes: el del Ebro —en dirección este-oeste, en parte aprovechado por el ferrocarril— y, perpendicular al mismo, el que partiendo de Andorra pasa por Alcañiz y continúa a Barbastro y Monzón.

Toponimia

Existe la creencia popular de que el nombre de Caspe proviene de antiguos pobladores de la ciudad, originarios del mar Caspio; sin embargo, esta etimología carece de rigor filológico a pesar de su amplia difusión. El topónimo Casp aparece documentado en fuentes andalusíes como Qsp, Qasp o Qasb y ha sido relacionado con la palabra árabe Casba.

Prehistoria y arqueología

El término municipal de Caspe parece que fue uno de los últimos en poblarse dentro del Bajo Aragón, bien por problemas ambientales para el hábitat prehistórico o bien porque la erosión haya destruido los yacimientos.

Dentro del arte rupestre, destaca el abrigo del Plano del Pulido. Localizado en una pequeña oquedad abierta en la roca arenisca, contiene un conjunto de pinturas rupestres de estilo levantino. La composición reúne varias figuras, destacando un magnífico ciervo en actitud de alerta para iniciar la lucha con otro congénere que aparece con la cornamenta baja. Entre ambas figuras se puede observar una cierva, en posición más baja, y también se advierte una cuarta figura, bastante perdida, que posiblemente sea otra cierva. Diversos restos de pintura en el extremo derecho de la composición, parecen corresponder a la figura de un arquero.

La gran eclosión demográfica y cultural de Caspe tuvo lugar hacia el siglo VIII a. C., con la aparición de innumerables poblados y necrópolis tumulares de poblaciones indoeuropeas, célticas hallstátticas de la primera Edad del Hierro, que corresponden a poblaciones procedentes fundamentalmente de la cuenca del Segre y de la alta cuenca del Ebro, especialmente de Navarra y Álava.

Entre los yacimientos de este Bronce final cabe citar el de los cabezos de Sancharancón. Este poblado se localiza en el camino de Caspe a Zaragoceta. Sobre un cerro cónico con gran cantidad de bloques de arenisca que se acumulan en las laderas, se distribuyen las casas de planta cuadrangular. Los materiales cerámicos recogidos en superficie encajan tipológicamente con los del Bronce Medio avanzado, aunque también hay restos, muy escasos, de vasijas adscribibles a la cultura de los campos de urnas, además de productos de talla de sílex.[3]​ Otro yacimiento de interés es el de Cabezo de Monleón, sobre el río Guadalope, habiéndose identificado 52 casas que configuran una planta de calle central. Se ha estimado su población en unos 300 habitantes y la vida de aquellos pastores, metalúrgicos y agricultores de cereales pudo extenderse entre el 800 a. C. y la iberización.[4]

De la época ibera data el yacimiento de Loma de los Brunos, situado en las inmediaciones de la presa del Civán. Corresponde a la fase antigua de poblamiento ibérico (siglos VI a V a. C.).[5]​Cronológicamente posterior es el poblado de La Tallada, ocupado desde el siglo IV a. C. hasta su destrucción y abandono en el siglo I a. C.[6]

Asimismo, la historiografía local menciona los restos de la ciudad de Trabia, población indígena destruida por los romanos que llegó a acuñar moneda. Tanto Trabia como el lugar próximo de Valdurrios son topónimos prerromanos. Según algunos autores, sobre sus ruinas se construyó posteriormente un poblado medieval que tampoco perduró. Desde mediados del siglo XII Trabia poseía su carta puebla, lo que indica que el lugar tuvo cierta importancia. Estuvo habitado al menos hasta 1440, año en el que todavía consta que existía la figura del Justicia en el lugar.[3]

Historia

Cuenta la tradición que Caspe fue fundada por Túbal, hijo de Jafet y nieto de Noé, en la expedición que realizó remontando las aguas del Ebro hasta Logroño. Antes de la conquista romana de Hispania, las tierras que ocupa actualmente el municipio fueron habitadas por los sedetanos —pueblo íbero del siglo III a. C.—, formando parte de un territorio que se extendía desde Salduie (Zaragoza) hasta el río Matarraña, que constituía la frontera con los edetanos.

Edad Media

Monumento a Juan Fernández de Heredia, gran personaje medieval muy vinculado a Caspe.

Desde la llegada de los musulmanes en 713 hasta la reconquista cristiana en la primera mitad del siglo XII, las tierras del Ebro constituyeron la Marca Superior de Al-Andalus, sector ocupado por el contingente yemení. En dicho territorio, sobre la población autóctona hispanorromana y visigoda de cristianos y judíos, predominaba la cultura latina; pero a partir del siglo X, se impuso la arabización y la islamización de la población, quedando los cristianos y los judiíos relegados a un pequeño porcentaje.[7]

Entre junio y septiembre de 1169, Caspe fue integrada en la Corona de Aragón por el rey Alfonso II. La conquista de la localidad se llevó a cabo bajo la dirección del conde de Pallars, Arnal de Mir, y de su hijo Ramón, en colaboración con otros señores feudales. En los Anales de la Corona de Aragón de Jerónimo Zurita, se narra que «por este tiempo se hacía muy gran guerra a los moros que estaban en la región de los edetanos en los castillos y fuerzas que tenían en las riberas del río de Algas... Y se ganó Caspe, lugar muy principal junto a las riberas de Ebro. Y de allí se continuó la guerra por las riberas de Guadalob y del río de Calanda».[8]​ Se estima que la cifra de moradores de Caspe, en el momento de la reconquista, pudo ser algo superior a los 1 000 habitantes, siendo su población abrumadoramente islámica. A los musulmanes se les permitió conservar sus prácticas religiosas, si bien tuvieron un año de plazo para abandonar su propia casa antes de trasladarse extramuros. En cuanto a los judíos, aunque no se puede precisar cuando llegaron a Caspe, los que es seguro es que cuando entraron las tropas de Alfonso II ya había judíos en el barrio de La Muela conviviendo con los musulmanes.[7]

La villa pasó luego a poder de la Orden del hospital de San Juan de Jerusalén mediante la permuta realizada con Alfonso II por otros bienes de la orden. Su castillo fue destinado a residencia del bailío del Hospital. La población logró estabilizarse en el último cuarto del siglo XIII, a partir de que Garcelán de Timor fuera nombrado comendador de la bailía de Caspe. La villa, que contaba entonces con unos 1 500 moradores, se expandió desde La Muela hacia el caserío circundante con el castillo de la Orden en la cumbre y la iglesia de Santa María para el conjunto de la comunidad cristiana.[9]

En 1392, Juan Fernández de Heredia, gran maestre de la orden, compró a la familia Sesé todas sus posesiones en la villa para fundar un convento. Elevó la iglesia a la categoría de Colegiata e incrementó la importancia del Convento Sanjuanista al dotarle de tesoros y reliquias como el «Lignum Crucis». Cuando falleció, su cuerpo fue traído desde Aviñón y enterrado en la iglesia del convento, en un sepulcro que él mismo mandó labrar.

En época medieval, Caspe fue el mayor centro aragonés y uno de los mayores de España en la producción de vidrio. Se sabe de la existencia de una treintena de hornos de vidrio en su término municipal. La gran cantidad de suelos salinos propiciaba el crecimiento de la barrilla, que junto a la calidad y cantidad de la arena, constituían los elementos básicos para la producción de vidrio. Parece que fueron los judíos los primeros implicados en dicha industria, mayoritariamente entre los siglos XIV y XV. Gran parte de los vidrieros pertenecían a las familias más importantes de la localidad.[7]

En el siglo XIV, la peste negra asoló el Reino de Aragón; existe constancia de que la epidemia se instaló en Caspe en 1371, llegando incluso a obligar al traslado de las sesiones de Cortes Generales. Según recogen los Anales de Valimaña, unas 300 personas murieron en la villa víctimas de la mortal enfermedad.

Compromiso de Caspe por Dióscoro Teófilo Puebla Tolín, 1867.

La población fue escenario en 1412 del histórico «Compromiso de Caspe», al haber muerto sin descendencia Martín I de Aragón. El 22 de abril de ese año se iniciaron las deliberaciones de los compromisarios, siendo el 28 de junio proclamado rey Fernando de Trastámara, llamado el de Antequera, como Fernando I de Aragón. Frente a la puerta que da acceso al atrio de la Colegiata de Santa María la Mayor se levantó un estrado desde el que se hizo saber al pueblo la declaración de derecho votada por los compromisarios de los Estados de la Corona de Aragón a favor de don Fernando. Al día siguiente, predicó en la iglesia Fray Vicente de Ferrer, que tomó parte muy activa en las sesiones del conocido Compromiso.

En el siglo XV contó la villa con la visita del papa Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna, quien vino a arreglar unos asuntos entre su propia familia, los Luna, y los Urrea.

Edad Moderna

Hasta 1610 las comunidades cristiana y musulmana continuaron poblando la villa. Aunque compartían las tierras del regadío viejo, cada una tenía su propio término municipal, así como sus propios bienes comunales. Ambas eran vasallas de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Debido a su situación geográfica, Caspe ha sido una de las poblaciones más afectadas por las distintas contiendas acaecidas en España desde el siglo XVII. En la Sublevación de Cataluña (1640-1652) fue víctima de incursiones y correrías por parte de las tropas franco-catalanas, así como de exacciones fiscales de la monarquía, hechos ambos que repercutieron gravemente en su situación económica. En la Guerra de Sucesión (1701-1711) fue seguidora de la causa borbónica mientras que sus vecinos se decantaron por el aspirante austríaco.[3]

Siglo XIX

Durante la Guerra de la Independencia, Caspe fue ocupada por las tropas francesas sin apenas resistencia el 4 de marzo de 1809. Abandonada poco después, fue ocupada definitivamente desde junio de 1809 hasta 1813. La figura más importante en ese período fue la del abogado caspolino Agustín de Quinto, afrancesado que colaboró en las tareas de gobierno junto a los franceses. En noviembre de 1810, Suchet le nombró Comisario General de la orilla izquierda del Ebro, convirtiendo a Caspe, gracias a la residencia de Quinto en la localidad, en capital de la mitad inferior de Aragón. Ya al final de la contienda (junio de 1813), el coronel Ramón Gayán llegó a Caspe resuelto a tomar la ciudad a los franceses. Para levantar el asedio, que duró quince días, recurrió a la construcción de dos minas: una, desde la calle de San Juan a las bodegas del Convento, y la otra desde la Revuelta. La explosión de esta última dañó los bajos del Castillo —donde los franceses se habían atrincherado—, pero les obligó a huir a Mequinenza.[10]

Estación de Caspe, con las ruinas del Convento de Santo Domingo al fondo. La llegada del ferrocarril a Caspe fue quizás el hecho más relevante en el siglo XIX.

Posteriormente, la villa se vio afectada por las Guerras Carlistas, que tuvieron especial relevancia para la población. Fiel a la causa isabelina, Caspe fue objeto de las incursiones de los carlistas, padeciendo sitios, asaltos y efímeras ocupaciones: en mayo de 1835, durante la Primera Guerra Carlista, el general Cabrera consiguió apoderarse de algunas casas de la población. Al mes siguiente, Llagostera se hizo con el primer recinto urbano, incendiando después la ciudad; un año después conseguía tomarla nuevamente, para abandonarla poco después. En noviembre de 1836 volvía a apoderarse de la población, reteniéndola en su poder durante once días. Y en junio de 1837, tropas carlistas tomaron Caspe pero, antes de retirarse, incendiaron la población. De acuerdo a los partes oficiales, ardieron 223 casas, no pudiendo ser sofocado el fuego hasta el día siguiente.[10]

Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de 1845, describe a Caspe en los términos siguientes: «La forman 1.500 casas bastante regulares, distribuidas en 70 calles medianamente anchas, 9 plazuelas y una plaza mayor de figura casi circular en el centro de la villa... Tiene también un pequeño fuerte apoyado en la que antes era iglesia parroquial». En cuanto a su producción señala que «la principal de estas es la del aceite; se cogen también muchos cereales; la cosecha de vino ha decaído algún tanto y lo mismo sucede con la de la seda. Hay abundantes y exquisitas frutas de todas clases y legumbres y hortalizas».[11]

En 1861, en el intermedio entre la Segunda y la Tercera Guerra Carlista, fue cuando Caspe consiguió el título de ciudad. Sin embargo, la inestabilidad política del sexenio revolucionario propició un nuevo auge para las actividades carlistas y, con la proclamación de la Primera República (11 de febrero de 1873), la Tercera Guerra Carlista alcanzó su mayor intensidad. El suceso más notable tuvo lugar en octubre de ese mismo año cuando las tropas carlistas de Vallés entraron en Caspe sin encontrar resistencia alguna; de hecho, 600 caspolinos se sumaron a los carlistas, prendiendo fuego al Castillo de Bailío y al antiguo Convento de San Juan.[10]

Probablemente el hecho económico más relevante para Caspe en el siglo XIX, fue la llegada del ferrocarril. En junio de 1876, el municipio acordó conceder una serie de privilegios a la compañía que realizase con mayor rapidez el trazado. Así, en septiembre de 1891 se empezaba a trabajar en el término municipal de la ciudad, llegando el trazado a la población el 13 de octubre de 1893.

Siglo XX

En 1926 se creó en Caspe la Confederación Hidrográfica del Ebro, organismo que gestiona las aguas y riegos de la cuenca hidrográfica del Ebro, la más importante de las diez que han llegado a crearse en el territorio peninsular.

Ya proclamada la Segunda República Española, en esta ciudad se redactó el Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Aragón de 1936, conocido también como Estatuto de Caspe, que no llegó a ser ratificado por las Cortes al estallar la Guerra Civil Española. Durante la primera parte de la contienda, Caspe fue sede del Consejo de Aragón, órgano de Gobierno creado por los anarquistas en 1936.[12]​ Esta entidad continuó sus funciones hasta que fue disuelta por las autoridades gubernamentales en el verano de 1937, debido a su independencia del Gobierno republicano.[13]​ Con la ofensiva de Aragón en 1938, la ciudad fue escenario de la dura Batalla de Caspe entre el ejército Franquista y las Brigadas Internacionales republicanas; el 17 de marzo de 1938 era finalmente conquistada por las tropas de Franco.[14]​ El parte de guerra del bando "nacional" dejaba constancia del hecho con estas palabras: «en la mañana de hoy se ha ocupado la importante ciudad de Caspe, estableciendo además una cabececera de puente 5 kilómetros al Este, a pesar de la tenaz resistencia opuesta por cinco brigadas internacionales».[15]​ Después de la conquista, la localidad se convirtió en el cuartel general del Cuerpo de Ejército Marroquí, encargado de la guarnición del río Ebro.

Demografía

En el fogaje de 1495 —censo del Reino de Aragón ordenado por el rey Fernando el Católico—, Caspe figura con 295 hogares,[16]​ lo que equivale a una población aproximada de 1 200 habitantes. El censo de España de 1857 registra una población de 10 609 habitantes para la localidad, siendo en ese momento el tercer núcleo más poblado de la provincia de Zaragoza, tras la capital y Calatayud.[17]​ Dentro del siglo XX, Caspe alcanza el máximo techo demográfico, 9 981 habitantes, en 1950. A partir de la década de 1960 se inicia el éxodo rural —que afecta a todo Aragón—, traduciéndose en una disminución de la población.

En 2014 la población de Caspe alcanzaba los 9 927 habitantes,[18]​ similar a la que tenía a mediados del siglo XX. Por otra parte, en los últimos años se observa un aumento considerable de la población inmigrante.

Gráfica de evolución demográfica de Caspe entre 1900 y 2014

     Población de hecho (1900-1991) según los censos de población del INE.      Población de derecho (2001 en adelante) según el padrón municipal, datos del INE.

Política local

Últimos alcaldes de Caspe

Período Alcalde Partido
1979-1983 José Besteiro Asensio[19] PSOE
1983-1987
1987-1991 Mariano Gómez Callao
1991-1995
1995-1999 Luis Javier Sagarra de Moor PAR
1999-2003 Teresa Francín Piquer PSOE
2003-2007
2007-2011
2011-2013
2013-2015
Florencio Meuris Repollés Lasheras[20]
María Pilar Herrero Poblador
PSOE
PP
2015-2019 Jesús Senante[21] PSOE

Resultados electorales

Elecciones municipales[22]
Partido 2003 2007 2011 2015
PSOE 5 5 5 7
PP 1 1 2 4
Aragón Sí Puede 1
CHA 1 - 1 1
PAR 1 2 2 -
C's -
CPC 5 5 3
IU - -
DPC -
Total 13 13 13 13

Economía

Olivar en Caspe; existe una importante actividad industrial de aceite y aceitunas en la localidad.

La economía de la ciudad está basada en la agricultura, el sector servicios y en los talleres de confección, mediante maquilas.

El cultivo básico ha sido el olivo; a partir de él se desarrolla una actividad industrial y exportadora de aceite y aceitunas, estando incluida la comarca en el ámbito de la recientemente aprobada denominación de Origen. La existencia de un microclima benigno y un buen sistema de regadío —debido a la confluencia del Guadalope y el Ebro—, propician que haya numerosas plantaciones de árboles frutales, especialmente de cerezos. En torno a la producción agrícola existe una importante industria de conservas vegetales y encurtidos.

Asimismo, la ganadería tiene un gran desarrollo, existiendo en Caspe un matadero municipal y una lonja agropecuaria.

Otro sector fundamental en la industria caspolina es el textil, sector que tiene una gran expansión en Caspe y su comarca. Asimismo, las industrias manufactureras, de transformados metálicos y talleres diversos son especialmente numerosos, estando situado en Caspe el Almacén General para España de la firma deportiva Adidas y la fábrica central de Losan. La ciudad cuenta con cuatro polígonos industriales, llamados «El Castillo», «El Portal», «Cabezo Mancebo» y «Los Arcos».

En cuanto a la actividad ferial, Caspe acoge en otoño a «Expocaspe», feria agrícola, ganadera, industrial y comercial del Bajo Aragón. Otra feria que tiene lugar en la ciudad es «Naupesca», dedicada a la caza, pesca y deportes náuticos. El «Salón Aragonés de Numismática, Filatelia y Coleccionismo» también se celebra en esta localidad.

El «Plan de Dinamización del Producto Turístico de la Comarca Bajo Aragón-Caspe / Baix Aragó-Casp» es una reciente iniciativa para convertir al turismo en un motor para el desarrollo económico para la zona.

Patrimonio

Ermita románica de Santa María de Horta (siglos XII-XIII).

Acorde con su historia, Caspe cuenta con un importante patrimonio histórico. Entre los restos más antiguos están las pinturas rupestres del yacimiento de Plano del Pulido, así como varios yacimientos neolíticos. De la época romana es el Puente de Masatrigos y Mausoleo de Miralpeix, mausoleo de tipo sepulcro-templo hallado junto al Ebro y que fue trasladado al centro urbano caspolino debido a la construcción del embalse de Mequinenza.

Patrimonio religioso

La Ermita de Santa María de Horta —también rescatada del embalse y reconstruida en lo alto de un cerro que domina Caspe— es una construcción románica. El templo fue erigido por gentes del poblado de Miralpeix en estilo románico de carácter popular entre finales del siglo XII o principios del siglo XIII. Está construido en sillería y posee una planta alargada en forma de ojo de cerradura, dividida en cinco tramos.[23]​ Conocida también como Santa María del Fondón, por su ubicación primitiva, posee un interesante ábside semicircular con modillones en nacela.

Colegiata de Santa María la Mayor del Pilar (siglos XII al XVIII). Declarada Monumento Nacional en 1931.

La Colegiata de Santa María la Mayor del Pilar es, con diferencia, el edificio más monumental de Caspe. Constituye uno de los ejemplos más notables del gótico purista en Aragón, todavía influido por el estilo cisterciense. El templo consta de tres naves, siendo la nave central la más ancha y alta, toda ella cubierta por bóveda de crucería. Fue consagrada por Adriano VI en 1522 y anteriormente, en 1412, se celebró en ella la misa de proclamación del fallo del Compromiso de Caspe. Situada en la zona más elevada del casco urbano, formaba parte de una acrópolis organizada por la Orden de San Juan que comprendía la iglesia, el castillo, a día de hoy ya restaurado con motivo de la conmemoración del VI centenario de la celebración del Compromiso de Caspe, y el convento. En 1936 se destruyeron los retablos y los dos soberbios sepulcros góticos de la Colegiata, incluido el del gran maestre Juan Fernández de Heredia. Actualmente en su interior se custodia la Vera Cruz de Caspe, una de las reliquias más importantes de la cristiandad; se trata de uno de los fragmentos más grandes de la cruz en la que murió Cristo (Lignum Crucis). En 1908 el atrio de la iglesia fue declarado Monumento Nacional y en 1931 el conjunto de la Colegiata fue declarado Monumento Nacional.[24]

En las calles de Caspe se conservan varias ermitas, como la de Santa Quiteria (1648), la de Montserrat —destruida durante la Guerra de la Independencia pero reconstruida en el siglo XIX—, la de la Magdalena (1790) y la de Balma (1843). En el Barrio de La Muela, el más antiguo de Caspe, se encuentra la Ermita de San Indalecio, barroca del siglo XVIII.

Otro conjunto religioso está constituido por el edificio e iglesia de San Agustín, que formaban parte de lo que fue el Convento de San Agustín de Caspe. Concluidas las obras en 1623, es un ejemplo de arquitectura ordenada y funcional que sigue el canon del modelo monástico del siglo XVII. El claustro es el elemento principal del conjunto.[25]

Situado frente a la estación de ferrocarril se emplaza el Convento de Santo Domingo, cuya iglesia esta completamente en ruinas. Durante la Guerra de la Independencia fue hospital militar, cementerio, prisión y fortaleza. De nuevo fue hospital de sangre en la Guerra Civil, quedando abandonado definitivamente en 1978.

Patrimonio civil

Torre de Salamanca, construida durante las Guerras Carlistas.

Dentro de la arquitectura civil, destaca el Castillo del Compromiso, cuyo origen se debe a los caballeros de la Orden del Hospital. Durante años el recinto se utilizó no sólo como castillo sino también como convento, junto con la vecina iglesia de Santa María. En el siglo XIX el castillo casi desapareció, ya que durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas volaron el convento y en las guerras carlistas se vio envuelto en diversos combates, siendo incluso incendiado. Actualmente apenas queda algún elemento de la fortaleza —un muro con remate almenado con dovelas decoradas con escudos—, así como los sótanos de la misma.[26]

Otro notable baluarte es la Torre de Salamanca, que se alza sobre un monte a las afueras de la ciudad. Desde el mirador situado en lo alto se puede contemplar una espectacular panorámica de Caspe y del valle del Ebro. Fue construida por orden del general Salamanca en la última guerra carlista —la tercera—, en 1874, siendo el castillo más moderno de Aragón. Alberga el Museo de Heráldica, que recoge los símbolos heráldicos que fueron propios de la Corona de Aragón.

En el centro urbano, la Plaza Mayor constituye un interesante conjunto. En un lado de la misma subsisten los primitivos soportales, en forma apuntada, llamados Arcos de Toril, mientras que en otro lado está emplazada la Casa Consistorial, con fachada clasicista del siglo XIX, así como la Casa Palacio Piazuelo Barberán, la más notable de la ciudad. Por otra parte, la calle Barrio Verde evoca la comunidad sefardí, ya que en el pasado constituía el eje principal de la judería.

En el término municipal de Caspe existen dos torres de vigilancia de las Guerras Carlistas: la Torre de Turlán, situada en el paraje de la Herradura a unos 6 km de la ciudad, y la Torre de Valdemoro, en el término de la Magdalena. Un enclave de gran belleza es el Puente de los Masatrigos, situado a 12 km del casco urbano. Aunque el puente actual es del siglo XVIII, éste se apoya en una estructura anterior que data de los siglos XIII-XIV.

Patrimonio natural

Mar de Aragón con Caspe al fondo.

El Embalse de Mequinenza o «Mar de Aragón» es un entorno de gran riqueza faunística y paisajística. Se extiende desde Mequinenza hasta las proximidades de Sástago, subiendo por el antiguo cauce del Ebro. Diversas instalaciones permiten la práctica de numerosos deportes acuáticos y terrestres, pero es la pesca la actividad estrella en este ecosistema. Caspe es la capital europea del black bass o lubina negra, y pescadores de Europa y América se desplazan anualmente a esta ciudad para participar en concursos nacionales e internacionales. Durante el primer fin de semana de cada mes de octubre se celebra el Campeonato Internacional de Pesca del Black Bass, el de más prestigio de todos los celebrados en Europa.

Otra especie acuática, el siluro, por su gran tamaño de difícil y fatigosa pesca, es muy apreciada por los no iniciados. Es interesante constatar que tanto el black bass como el siluro son especies de reciente introducción. No obstante, la carpa, el carpín y el alburno son los peces más abundantes y los más pescados, tanto de forma espontánea como en competición. Se piensa que las aguas que almacena el embalse contienen más de 50 millones de peces.[27]

Fiestas y eventos

Conmemoración del Compromiso de Caspe en 2007.
  • Fiesta de San Antón, el fin de semana más próximo al 17 de enero. Tienen lugar meriendas y cenas en torno a múltiples hogueras —llamadas «tederos»— por toda la ciudad.
  • Semana Santa, declarada fiesta de interés turístico de Aragón. Bombos, tambores y cornetas acompañan a los pasos de las procesiones. El Viernes Santo tiene lugar la Procesión de la Vera Cruz.
  • Mas Música, 30 de abril y 1 de mayo. Celebración de la fiesta del trabajo en el paraje Mas de la Punta, con acampada nocturna y actuaciones musicales.
  • Conmemoración del Compromiso de Caspe, el último fin de semana de junio. Cabe destacar la gran participación de todo el pueblo en la decoración de las calles así como en la ambientación de la fiesta con trajes medievales. También ha sido declarada fiesta de interés turístico regional.
  • Fiestas patronales de San Roque, del 12 al 17 de agosto. El día 16, fiesta del patrono, se realiza una ofrenda de frutos así como una procesión a la Ermita de San Roque. Bailes, vaquillas, concursos y actividades deportivas completan el programa festivo.
  • Feria regional «Expocaspe», del 29 de octubre al 1 de noviembre. Es una feria agrícola, ganadera, industrial y comercial del Bajo Aragón.

Deportes

C.D. Caspe en 2008.

En fútbol, la ciudad se halla representada por el C.D. Caspe. Fundado en 1923, su mejor clasificación histórica fue la tercera plaza obtenida en la Tercera División en la temporada 1989/90.[28]

Gastronomía

Las fértiles huertas del municipio producen una serie de productos que distinguen la gastronomía de Caspe. Entre ellos destacan el aceite de oliva virgen, las aceitunas en todas sus variedades —aliñadas, asadas, chafadas o en paté—, los tomates secos fritos —especialidad local— y las cerezas. Especial mención merecen las singulares turmas (Helianthus tuberosus), definidas como «tubérculos similares a la patata, pero más pequeños y algo más duros»,[29]​ así como el vino de nuez.

En cuanto a la repostería hay que citar las almojábanas, los hojaldres, las magdalenas, los mantecados de cuchara o de manteca y las reputadas tortas de Balsa, hechas con almendra como se elaboraban en época medieval.[30][29]

Personajes ilustres de la ciudad

El caspolino Abel Mustieles, campeón de Trial.

Ciudades hermanadas

Véase también

Referencias en texto

  1. Consejo General de Procuradores de Españ
  2. Gobierno de Aragón. «Zonas altimétricas por rangos en Aragón y España, y altitud de los municipios de Aragón.». Datos geográficos. Consultado el 4 de noviembre de 2014. 
  3. a b c Caspe (Gran Enciclopedia Aragonesa)
  4. Cabezo de Monleón. Turismo de Zaragoza
  5. Loma de los Brunos. Iberos en el Bajo Aragón
  6. La Tallada. Iberos en el Bajo Aragón
  7. a b c El islam y los judíos en Caspe. Andrés Álvarez Gracia
  8. Zurita, Jerónimo (1562). «Libro 2. XXV». En Edición de Ángel Canellas López/Edición electrónica de José Javier Iso (coord.), María Isabel Yagüe y Pilar Rivero, ed. Anales de la Corona de Aragón. Zaragoza: Publicación número 2.473 de la Institución «Fernando el Católico» (Excma. Diputación de Zaragoza). Consultado el 6 de noviembre de 2014. 
  9. Notas sobre la Edad Media cristiana en la comarca del Bajo Aragón-Caspe. Esteban Sarasa Sánchez.
  10. a b c La comarca de Bajo Aragón-Caspe en el siglo XIX. Francisco Javier Cortés Borroy
  11. Reseña histórica de Caspe
  12. Hugh Thomas (1976); Historia de la Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores; pág. 464
  13. Hugh Thomas (1976); Historia de la Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores; pág. 781
  14. Hugh Thomas (1976); Historia de la Guerra Civil Española. Barcelona: Círculo de Lectores; pág. 860
  15. «En la mañana de ayer las victoriosas tropas españolas ocuparon la importante e histórica ciudad de Caspe». ABC (Sevilla). 18 de marzo de 1938. Consultado el 14 de noviembre de 2014. 
  16. Navarro Espinach, Germán (2009-2010). «Ciudades y villas en el Reino de Aragón el siglo XV. Proyección institucional e ideología burguesa». Anales de la Universidad de Alicante. Historia Medieval. 16. pp. 195-221. 
  17. Censo de 1857. Zaragoza (INE)
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Referencias generales

Enlaces externos