Compromiso de Caspe

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Acta notarial original de la elección unánime de Fernando de Antequera como rey de Aragón por los nueve compromisarios de Caspe. 25 de junio de 1412. En ella puede leerse la proclamación: publicamus quod Parlamenta predicta et subditi ac vassalli Corone Aragonum fidelitatis debitum prestare debent et tenentur illustrissimo ac excellentissimo et potentissimo principi et domino: domino Ferdinando, infanti Castelle, et ipsum dominum Ferdinandum in eorum verum regem et dominum habere tenentur et debent, cuya traducción es: 'publicamos que los parlamentos nombrados y los súbditos y vasallos de la Corona de Aragón deben y están obligados a prestar fidelidad al ilustrísimo, excelentísimo y potentísimo príncipe y señor don Fernando, infante de Castilla, y que al mismo don Fernando deben y están obligados a tener y reconocer como su verdadero rey y señor'.[1]

El Compromiso de Caspe fue un pacto establecido en 1412 por representantes de los reinos de Aragón y Valencia y del principado de Cataluña[2] para elegir un nuevo rey ante la muerte en 1410 de Martín I de Aragón sin descendencia y sin nombrar un sucesor aceptado. Supuso la entronización de Fernando de Antequera y con él de un miembro perteneciente a la dinastía Trastámara en la Corona de Aragón.

Antecedentes[editar]

El 25 de julio de 1409 fallece Martín el Joven, el único hijo del rey de Aragón, Martín I, por lo que este contrajo un nuevo matrimonio con Margarita de Prades con la esperanza de concebir un hijo que asegurara la línea sucesoria.

El fracaso que supuso la no concepción de un nuevo heredero llevó a Martín I a pensar en reconocer a Fadrique de Luna, un hijo ilegítimo de Martín el Joven, como su sucesor, pero la falta de apoyos le hizo desistir de esta posibilidad.

En esta coyuntura nombró a Jaime II de Urgel Lugarteniente de Aragón y Gobernador General de la Corona. Este nombramiento fue rechazado por la Diputación de la Generalidad aragonesa y por el arzobispo de Zaragoza García Fernández de Heredia, al considerarlo como un reconocimiento a su virtual condición de heredero a la corona. Jaime de Urgel introdujo tropas armadas en Zaragoza y se desataron en el interior de la ciudad graves disturbios. Ante el rechazo generado, Martín I revocó el nombramiento el 17 de mayo de 1410. Pocos días después de las Alteraciones de Zaragoza, el 31 de mayo, fallecía el rey sin descendencia legítima y sin nombrar sucesor al trono.

En sus últimos días el rey fue visitado en su lecho de muerte por varios miembros de los brazos del principado de Cataluña y, con la presencia de los notarios reales y otros oficiales (camarero, escudero y copero), así como del obispo y el gobernador de Mallorca y el gobernador del principado catalán, por boca del consejero de Barcelona Ferrer de Gualbes preguntaron al rey por dos veces en los días 30 y 31 si quería que su sucesor fuera aquel que debía serlo por justicia, es decir, si el problema de su sucesión se debía dilucidar mediante el examen de los derechos al trono de los distintos candidatos, a lo que Martín I respondió, ya agonizante, que sí. A partir de ese momento la maquinaria de los poderes políticos de la Corona puso en marcha mecanismos que desembocaron en la Concordia de Alcañiz y el Compromiso de Caspe.[3]

Desde entonces las instituciones de la Corona comienzan a desarrollar un proceso que será dirigido por los distintos parlamentos de las respectivas Diputaciones del General o Generalidades que representaban a la sociedad, tal y como se concebía a comienzos del siglo XV, para conseguir restablecer la monarquía y mantener la unidad de la Corona de forma no traumática, evitando la posible guerra civil y fragmentación que podría originar la lucha entre las distintas facciones nobiliarias que apoyaban a sus correspondientes pretendientes.[4]

Los candidatos al trono de Aragón[editar]

Los seis candidatos a la sucesión fueron:

La totalidad de los pretendientes al trono pertenecían a la Casa Real de Aragón y su parentesco con el rey era cercano, por lo que ninguno de ellos rompería el linaje dinástico.[5] [6]

Árbol genealógico de los candidatos al trono (los aspirantes van en cursiva, los reyes de Aragón en negrita).

Ante esta situación se decidió que el sucesor de Martín I sería el que designara un Parlamento General de la Corona, para lo cual se reunieron en febrero de 1411 en Calatayud las Cortes de Aragón bajo la presidencia del arzobispo de Zaragoza, García Fernández de Heredia, resolviendo que las asambleas de los dos reinos y la de Cataluña se celebrarían en lugares próximos de la frontera común y estableciendo además las condiciones de celebración de las mismas.

Salvador Viniegra, El Compromiso de Caspe, 1891. Círculo de Bellas Artes.

El asesinato del arzobispo de Zaragoza auspiciado por Jaime de Urgel provocó que tanto este como Luis de Anjou, a quien el prelado apoyaba en sus pretensiones al trono, perdieran fuerza en sus candidaturas a obtener el trono aragonés, apareciendo entonces como principal candidato para obtener la corona Fernando de Trastámara. Este era el pretendiente con más proximidad a un rey de Aragón, pues era nieto de Pedro IV el Ceremonioso, y los derechos a la sucesión aragonesa se transmitían a través de su madre, Leonor de Aragón.[7] Desde la perspectiva del parentesco con Martín el Humano, dado que la transmisión de la sucesión regia era legítima por la vía femenina, el grado de consanguinidad de Fernando de Antequera con Martín I era de tercer grado, el de Luis de Anjou de cuarto y el de Jaime II de quinto.[8]

Cada Estado debía reunir una asamblea, que en Valencia se vio utópica desde un primer momento, ya que las facciones del reino estaban divididas y cada una estableció un parlamento, que condujo a la batalla de Murviedro (27 de febrero de 1412), vencida por el partido que apoyaba a Fernando de Antequera. La representación del reino de Mallorca fue asumida por la asamblea catalana, aunque enviaron credenciales y, en las fases finales, emisarios tanto a la asamblea de Aragón como a la de Cataluña. En el reino de Aragón la asamblea se reunió en Alcañiz; en el reino de Valencia surgieron dos: la de Vinaroz y la de Traiguera; en Cataluña se encontraba en Tortosa.[9]

El parlamento reunido en Alcañiz fue el que finalmente prevalecería al contar con el apoyo de la Iglesia y del papa Benedicto XIII, que decidió mediar en la crisis sucesoria promulgando, el 23 de enero de 1412, una bula en la que establecía que el estudio de los derechos al trono de los diferentes pretendientes al trono fuera realizado por compromisarios de los distintos reinos.

La Concordia de Alcañiz[editar]

El 15 de febrero de 1412, Cataluña y Aragón firman la Concordia de Alcañiz en la que establecen que nueve compromisarios distribuidos en tres grupos ordenados en tres grados, con tres miembros en cada grado, que representarían los intereses de toda la Corona, reunidos en la localidad aragonesa de Caspe, deliberen sobre los derechos de los pretendientes y decidan quién de los candidatos debía ocupar el trono, siempre y cuando el elegido obtenga un mínimo de seis votos y al menos uno de cada grado. La Concordia de Alcañiz no prefiguraba que los grados correspondieran a los diferentes Estados de la Corona o a cualquier otra identificación, como por ejemplo con los estamentos o brazos que componían la sociedad del momento (nobleza, iglesia, ciudadanos). Sin embargo, en la práctica, aunque no se identificaron de ningún modo, acabaron agrupándose las ternas por comisarios de cada uno de los tres Estados peninsulares de la Corona. El reino de Valencia no había podido instituir un parlamento unificado, por lo que no llegó a tiempo para estar presente en las decisiones finales de la Concordia, a pesar de los esfuerzos aragoneses y catalanes para que pudieran unificar sus asambleas y enviar una representación unitaria a Alcañiz. Sin embargo, el mismo 15 de febrero llegaron enviados de la asamblea de Vinaroz con credenciales para poder confirmar los acuerdos tomados y al día siguiente, el 16 de febrero, los embajadores Pedro Puyol, Juan Gascó y Pedro Catalá aceptaron en su integridad todo lo acordado en la Concordia lamentando que no hubieran podido estar presentes representantes del parlamento de Traiguera, ahora reunido en Morella.[10]

Dióscoro Puebla, El Compromiso de Caspe, 1867.

La elección de los nueve compromisarios fue encomendada por el Parlamento de Aragón a Gil Ruiz de Lihorí, gobernador de Aragón, y a Juan Jiménez Cerdán, Justicia Mayor del reino que designaron a:

Esta propuesta fue enviada al parlamento catalán que, tras algunas vacilaciones por la composición de los compromisarios de Valencia (se debatió incluir a Arnaldo de Conques en lugar de Bonifacio Ferrer), ratificó la propuesta enviada por el parlamento de Alcañiz.

En el reino de Valencia, tras la victoria en la batalla de Murviedro (hoy Sagunto) de los Centelles con el apoyo de las tropas de los partidarios de Fernando de Antequera sobre el gobernador Guillén de Bellera y los Vilaragut, partidarios de Jaime de Urgel, con el apoyo de la caballería del rey de Inglaterra dirigida por Ramón de Perelló y convocada por el propio Jaime II, se había disuelto el parlamento de Vinaroz y, a mediados de marzo, llegaron embajadores de Valencia (representada ya unitariamente por el parlamento de Morella) a Tortosa, donde Cataluña ratificaba la lista de compromisarios. Tras finalizar el acuerdo, representantes del parlamento catalán y Juan Subirats, delegado plenipotenciario del parlamento del reino de Aragón, recibieron a los delegados de Valencia y les propusieron sumarse a la elección definitiva. Con pleno consentimiento y sin dudarlo, los tres representantes del reino de Valencia ratificaron la lista de los nueve compromisarios y, finalmente, los tres Parlamentos, sin discrepancias, encomendaron a estos nueve elegidos la tarea de deliberar y proclamar al nuevo rey de Aragón.[12]

Caspe[editar]

Representación actual de la proclamación de Fernando de Trastámara como rey de Aragón.

El 22 de abril de 1412 se inician las deliberaciones de los compromisarios, que disponen de un plazo temporal de dos meses para obtener un resultado.

Aunque la versión que contó Jerónimo Zurita en sus Anales de la Corona de Aragón (1562-1580, lib. XI, cap. 87) narraba que hubo una votación en la que seis compromisarios (los tres aragoneses: Domingo Ram, Francisco de Aranda, Berenguer de Bardají; dos valencianos: los hermanos Ferrer; y un catalán: Bernardo de Gualbes) respaldaron la candidatura de Fernando de Trastámara, mientras que los otros dos compromisarios catalanes votaron por Jaime de Urgel y el tercer compromisario valenciano se abstuvo, no hay documentación coetánea que confirme que se dieron estas votaciones secretas; de hecho, no hay testimonios de la época que conozcan esta versión de los hechos, que solo comenzaría a difundirse muy posteriormente en los libros de historia. Así pues, si bien se ha repetido este relato hasta la actualidad, y aunque sin duda los jueces deliberarían y posiblemente tendrían diferencias, todos los acuerdos tomados en los procesos del Interregno entre la muerte de Martín y la decisión final, incluida la Concordia de Alcañiz, se habían efectuado mediante consenso, sin señalar discrepancias y aprobando las propuestas por unanimidad. Este mismo tenor muestra el acta original notarial de proclamación de Fernando de Antequera como rey de Aragón por los compromisarios el 25 de junio de 1412 y el resto de actas, escritos y testimonios oficiales recogidos en los parlamentos de Aragón, Valencia y Cataluña. Todos coinciden en que los compromisarios dieron su conformidad unánimemente a la designación de Fernando. Lo confirma, asimismo, que el mensajero que llevó la noticia a la asamblea catalana de Tortosa, Melchor de Gualbes, contestó a las preguntas del obispo de Gerona acerca del modo en que se había realizado la proclamación que fue por «las nueve personas en gran y feliz concordia», de igual modo se expresa el informe elaborado por los representantes del parlamento de Cataluña; además, a instancias de algunos de sus diputados, los tres miembros catalanes del Compromiso de Caspe declararon que «en todo momento habían sido libres y sin miedo de presiones» y que al final del proceso «todos eran de la misma opinión».[13] [14]

Así pues, Fernando de Trastámara fue proclamado rey el 28 de junio de 1412 como Fernando I de Aragón, quien el 5 de agosto entró en Zaragoza, donde juró su título ante las Cortes junto a su hijo Alfonso. En palabras de José Ángel Sesma:[15]

El breve reinado de Fernando I no supuso de ninguna manera una nueva etapa para la Corona, ni siquiera se puede hablar de un cambio de dinastía. La Casa Real de Aragón seguirá en el trono, al menos durante el siglo XV.

J. A. Sesma Muñoz, El Interregno (1410-1412), 2011, pág. 224.

Desde hace algunos años, se viene celebrando con notable éxito, a finales de junio, la fiesta de Conmemoración del Compromiso en Caspe.

Referencias[editar]

  1. Véase transcripción, traducción y comentario paleográfico en Laliena y Monterde (2012:39-43); véase también Sesma (2011:153-174) y entrevista radiofónica a este autor, Aragón Radio, <http://www.aragonradio2.com>, emisión 59209, 22 de marzo de 2012, 6 m 18 s.
  2. Poblador Muga, El valor de un acontecimiento histórico excepcional: El Compromiso de Caspe, pág. 10.
  3. Ferrer de Gualbes fue el encargado de preguntarle en dos días sucesivos, el día 30 de mayo por la tarde y el 31 por la mañana: Senyor, ¿plau-vos que la successio dels dits vostres regnes e terres apres obte vostre, pervingue a aquell que per justicia deura pervenir? (30 de mayo) y Senyor, ¿plau-vos que la successio dels dits vostres regnes e terres apres obte vostre, pervinga a aquell que per justicia deura pervenir e quen sia feta carta publica? (31 de mayo) '¿Señor, le place a usted que la sucesión de los dichos reinos y tierras, después de su muerte, sean heredados por aquel que, por justicia, deba, y que se haga carta pública?'. A cada una de estas dos preguntas el rey Martín I afirmó: Hoc 'Sí'. Sesma (2011:46) señala que, si bien podría pensarse en una reconstrucción literaturizada de la escena, en este caso no es así, pues los hechos constan en actas contemporáneas a los sucesos y están recogidos, aunque más dramatizados, en la biografía de Fernando I de Aragón que compuso Lorenzo Valla, editada y traducida en 2002 por Santiago López Moreda Historia de Fernando de Aragón, Madrid, Akal, 2002. Véanse Soldevila (1995 [1ª ed. 1965]:31-35) y Sesma (2011:46-52)
  4. Laliena y Monterde (2012:6)
  5. Laliena y Monterde (2012:5)
  6. Sesma (2011:57 y 198)
  7. Abella et. al., «De Martín I a Fernando I. Itinerario de un compromiso», en J. A. Sesma Muñoz (dir.), La Corona de Aragón en el centro de su historia..., 2011, pág. 89.
  8. Sesma (2011:207-208)
  9. Laliena y Monterde (2012:7-8)
  10. Sesma (2011:146-173). Véase también transcripción y traducción de la Concordia de Alcañiz en Laliena y Monterde (2012:9-35)
  11. Sesma (2011:187-189)
  12. Sesma (2011:153-174)
  13. Sesma (2011:207-209)
  14. Laliena y Monterde (2012:37-38)
  15. Sesma (2011:224)

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]