Escarificación (incisión)

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Escarificación en la piel de una persona.

La escarificación es la acción de producirse escaras en la piel. Las escaras son cicatrices producidas por cortes superficiales o profundos en la dermis. Estas heridas originan costras o granulaciones que por lo general son de color oscuro, resultante de la muerte de tejido vivo.

Diversas culturas han utilizado esta técnica. En algunas culturas africanas las mujeres consideran la escarificación como una forma de belleza y en los hombres como un símbolo de fortaleza. También se encuentra en culturas americanas, como los mayas, los huastecas o chichimecas. Esta técnica de automutilación también se practica en la cultura occidental con fines decorativos, como una forma de tatuaje.[1]

La escarificación proviene de la palabra inglesa scar,[2] que significa cicatriz y está considerada una modificación corporal.[3] También es conocida como «la marca de sacrificio» y es ilegal en varios países, entre ellos, el Reino Unido.[4] Se realiza por medio de diferentes técnicas, como el branding (quemaduras) o el cutting (cortaduras), entre otras. El proceso es extremadamente doloroso y la persona puede sufrir riesgo de infecciones,[1] hemorragias y limitaciones de la movilidad.

Causas[editar]

Mujer de la República Democrática del Congo con escarificaciones sobre su cuerpo (1883 - 1944).

Dentro de la antropología, el estudio del cuerpo se ha debatido durante mucho tiempo.[5] En 1909, el etnografo Arnold van Gennep describió las transformaciones corporales, incluyendo el tatuaje, la escarificación, y la pintura, como auténticos ritos.[6] En 1963, el francés Claude Lévi-Strauss dijo que el cuerpo es como un lienzo en espera de una impronta cultural.[7] En 1980, el doctor y profesor emérito de la Universidad de Chicago Terence S. Turner utilizó por primera vez el término «social skin», para referirse al estilo de vida del pueblo indígena Kayapó, su cultura y la importancia de la decoración del cuerpo.[8]

En algunas tribus no está permitida la escarificación a todos los individuos. Según el antropólogo Gracia Harris, los miembros de un grupo que carecen de características y conductas normales no se consideran participes de esta práctica, porque no poseen comportamientos significativos e imprescindibles como el saludo o mando. Por lo tanto, la escarificación puede ser el medio para que una comunidad considere «normal» a un individuo.[9]

Existen varias hipótesis sobre la ecología de la conducta de la escarificación. El primero apunta a razones simbólicas ejemplificadas en ritos.[10] Antiguamente, la gran mayoría de tribus africanas utilizaban esta técnica para clasificar a sus miembros, para demostrar fuerza, madurez y disciplina y en otras ocasiones como actos religiosos.[10] Una segunda hipótesis apunta a las conductas sexuales. Los grupos étnicos como Saras y Nubas han practicado la escarificación como una expresión sexual,[11] para otros grupos es importante porque «mejora la apariencia física» y representa viabilidad sexual.[10] Una tercera se enfoca en las razones sociales y humanas, como un «medio de libertad» que sirve para «escapar de las presiones sociales y culturales». También se considera un medio de autoexpresión y una forma de interactuar con las demás personas.[10] Otras personas entendidas en el tema como artistas, tatuadores y escritores sobre modificaciones corporales le consideran un arte.[1]

Métodos[editar]

Quemado de una pieza de metal por medio de un soplete. Este método se conoce con el nombre de strike branding.

La escarificación no es una práctica confiable y precisa. Hay variables como el tipo de piel, la profundidad del corte, el tratamiento de la herida, la salud y la edad.[12] Las cicatrices tienden a extenderse a medida que sanan, por lo que generalmente el diseño es simple, los detalles se pueden sufrir variaciones durante el proceso de cicatrización. El valor promedio de este procedimiento es de $ 200 aproximadamente, aunque puede exceder los $ 500.[13]

Existen varias técnicas que se emplean en la escarificación como el branding o cutting, entre muchas otras. Independientemente del método a emplear, los cortes no pueden exceder los 3 milímetros de profundidad, debido a que podría requerir puntos quirúrgicos.[14]

Branding (quemaduras en la piel)[editar]

El branding es una técnica muy común en la escarificación, en ella se utilizan herramientas tales como sopletes, soldadores eléctricos, unidades de electrocirugía, piezas de metal, acero y hierro, alambres, entre otras.[15] De ella derivan varios métodos como el cautery branding (cauterización), que consiste en calentar la punta de un alambre para realizar las quemaduras en la piel,[15] es un tipo de cauterización térmica. El laser branding, un método que fue popularizado por el artista estadounidense Steve Haworth, pionero en este tipo de técnica;[16] el término técnico es cirugía eléctrica o electrocirugía. Este procedimiento se ejecuta por medio de una unidad de electrocirugía que produce un láser, este a su vez corta y cauteriza la piel, «es como una impresora de imágenes que trabaja directamente sobre la piel».[1] Esta es una forma más precisa de escarificación, porque es posible regular en gran medida la profundidad y la naturaleza de los daños que se realizan en la piel. Con las técnicas tradicionales el calor se transfiere a los tejidos, mientras que el laser branding vaporiza la piel de manera tan precisa y rápida que minimiza los daños causados en los tejidos. Esto hace que el dolor disminuya considerablemente y se reduzca el tiempo de curación.[1]

Otras como el strike branding se ejecutan después de calentar una placa de metal o acero a altas temperaturas. Posteriormente se presiona sobre la superficie de la piel hasta derretirla literalmente. Históricamente se utilizaba para reclamar la propiedad de esclavos o para castigar a los criminales,[17] también como una forma de arte corporal.[18] Esta técnica no es tan precisa como las demás y el tiempo de curación es más extenso. Algunos profesionales y expertos en tatuajes consideran el strike branding una técnica más rudimentaria, en comparación a las demás.[1] Una última y poco empleada es el cold branding, muy similar al strike branding, salvo que la pieza de metal se somete a un frío extremo (como el nitrógeno líquido) en lugar de calor. También se utiliza en la ganadería.[1]

Cutting (cortes en la piel)[editar]

El corte de la piel para fines cosméticos no debe confundirse con la autolesión, que también se conoce con el eufemismo de «corte». Puede haber casos de automutilación y escarificación por razones no cosméticas. En el cutting los trazados se cortan con cuchillas quirúrgicas, aunque también se puede emplear el uso de navajas y otros objetos afilados.[19] Entre las técnicas utilizadas se encuentra el skin removal o skinning (eliminación), que consiste en realizar cortes lineales en la piel por medio de un bisturí.[1] Además, los contornos de la superficie de la piel son removidos cuidadosamente con la ayuda de otras herramientas. A menudo, las cicatrices formadas presentan una textura inconsistente, aunque esto depende en gran manera a la experiencia del artista y al cuidado de la herida. Otro método es el ink rubbing, que se realiza por medio de una cuchilla quirúrgica. A medida que se raspa la piel se añaden pequeñas cantidades de tinta, muy similar a un tatuaje.[1] La mayoría de las personas que se someten a esta técnica consideran que el diseño final (dibujo) es poco estético y llamativo.[1]

El packing es un método poco común en occidente, pero se ha utilizado tradicionalmente en África. Básicamente se realizan cortes sobre la piel y posteriormente se rellenan con arcilla, ceniza, tinta u otro tipo de sustancia para dar coloración a la herida.[12] Por medio del packing se obtienen cortes más profundos, aunque se considera una técnica arriesgada por los potenciales riesgos de infección. El hatching es otro procedimiento utilizado por los artistas, mediante esta se obtienen grandes trazados y mejor definición en diseños pequeños, aunque representa mayor dificultad y tiempo en dibujos de gran tamaño.[1]

Abrasión[editar]

Las cicatrices pueden formarse por fricción o raspadura.[1] Esto se puede lograr con una máquina para hacer tatuajes, o cualquier objeto que pueda remover la piel por medio de fricción (como el papel de lija).

La escarificación química utiliza productos químicos corrosivos para remover la piel e inducir a la formación de cicatrices; los efectos de este método son similares a los demás. Este procedimiento es poco empleado.

Riesgos y precauciones[editar]

La escarificación puede llegar a producir daños y traumas a la piel, por lo tanto, esta práctica no se considera segura.[1] Además, se necesita que el estudio o el lugar donde se realizan este tipo de modificaciones cumpla con las condiciones de higiene y seguridad.[14] El uso de guantes, máscaras quirúrgicas y otros elementos durante la intervención es indispensable para evitar posibles infecciones como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la hepatitis B y C, la septicemia, entre otras;[10] [4] [20] también es importante utilizar antisépticos, jabones medicinales, pomadas e incluso analgésicos o antibióticos,[21] mantener una buena higiene en general y esterilizar todas las herramientas de trabajo.[14]

El profesional que trabaja en este tipo de modificaciones debe poseer un conocimiento detallado de la anatomía de la piel humana, con el fin de evitar un corte demasiado profundo o lesiones serias que lleguen a comprometer la salud de la persona. La escarificación no es tan popular como el tatuaje o pirsin, por lo que es más difícil encontrar trabajadores con experiencia.

Como resultado final, la piel sufre de inflamación e irritación. Durante el proceso la persona padece de hemorragias que se manifiestan con la salida de sangre en menores o grandes cantidades; se puede llegar a perder hasta 300 centímetros cúbicos de sangre.[22] En casos más severos se pueden presentar «limitaciones de la movilidad», queloides y granulaciones que pueden ser tratados con cirugías, terapias y otros tratamientos.[23]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m Marrero Lemes, Macu. «Escarificaciones - Técnicas de modificación corporal extremas». About.com. Consultado el 25 de junio de 2015. 
  2. «Escarificaciones». EMOL. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  3. «Scarification and Cicatrisation among African cultures» (en inglés). Rand African Art. Consultado el 25 de junio de de 2015. 
  4. a b Wellman, Alex (27 de abril de 2015). «Bizarre new craze sees people have their skin sliced open to create extreme scar tattoos» (en inglés). Daily Mirror. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  5. Schildkrout, Enid (2004-06-11). "Inscribing the Body". Annual Review of Anthropology: 320. Consultado el 29 de junio de 2015.
  6. Van Gennep, A (1909). Les Rites De Passage. Paris: E. Nourry. Consultado el 29 de junio de 2015.
  7. Levi-Strauss, C (1963). Structural Anthropology. New York: Basic Books. Consultado el 29 de junio de 2015
  8. Turner, TS (1980). Not Work Alone: A Cross-Cultural View of Activities Superfluous to Survival. Beverly Hills, CA: Sage. pp. 112–140. Consultado el 29 de junio de 2015.
  9. Harris, Grace Gredys (1989). «Concepts of Individual, Self, and Person in Description Analysis». American Anthropologist 91 (3): 599–612. doi:10.1525/aa.1989.91.3.02a00040.  Consultado el 29 de junio de 2015.
  10. a b c d e Felsenstein, Kenneth Michael. «Scarification: harmful cultural practice or vehicle to higher being?» (en inglés). Hektoen International. Consultado el 29 de junio de 2015. 
  11. Gil, Sara (8 de junio de 2015). «Los ritos sexuales más extraños del mundo - Escarificaciones sexuales». Gonzoo. Consultado el 29 de junio de 2015. 
  12. a b Evia, Yasmin (25 de noviembre de 2014). «Escarificación: arte hecho dolor, endorfinas y cicatrices». El Angelopolita. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  13. Rodríguez, Jose Luis (15 de diciembre de 2013). «Tatuajes: historias que dejan huella». El Heraldo. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  14. a b c Amaro, José (7 de febrero de 2013). «Corte y queda: escarificaciones». La Jornada. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  15. a b Alarcón, Diego Alejandro (21 de mayo de 2008). «El arte de las cicatrices». El Espectador. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  16. Weeb, Dewey (18 de agosto de 1993). «A scar is born» (en inglés). Phoenix New Times. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  17. «Branding». EMOL. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  18. (Fitzpatrick, 2009, p. 886)
  19. Hernández, Consuelo. «Cutting es una nueva moda entre adolescentes». Salud 180. Consultado el 28 de junio de 2015. 
  20. «Los tatuajes más extremos». Telecinco. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  21. Gaitán, Claudio. «Cicatrices estéticas, la nueva moda». Comunica en línea. 
  22. «El extraño placer de “diseñar” sus propias cicatrices». El Nuevo Diario. Consultado el 27 de junio de 2015. 
  23. «Reacciones cutáneas adversas por tatuajes y piercings». Revista médica Actas Dermo-Sifiliográficas. Consultado el 27 de junio de 2015. 

Bibliografía[editar]

  • Fitzpatrick, Thomas (2009). Dermatología En Medicina General. Médica Panamericana. ISBN 9789500617017. 

Enlaces externos[editar]