Entretenimiento

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Espectadores indios entretenidos por una retransmisión deportiva en televisión.
Lectura de Homero (1885), de Lawrence Alma-Tadema.
Jugadores de cartas, de Theodoor Rombouts, 1627. El tema ha sido muy tratado en la historia del arte.[1]
Las bodas de Caná, de Veronés. Del mismo pintor Cena en Casa de Leví[2]​ y Comida en casa de Simón fariseo.[3]​ Con la excusa de representar las fiestas y banquetes citados en los Evangelios, el pintor hace que el tema religioso no sea el centro inmediato de atención, sino que quede eclipsado por una gran variedad de "distracciones" que son los propios entretenimientos que los personajes están disfrutando, excitando todos sus sentidos; el planteamiento es plenamente manierista.

Entretenimiento es cualquier actividad que permite a los seres humanos emplear su tiempo libre para divertirse o recrear su ánimo con una distracción, evitando el aburrimiento y evadiéndose temporalmente de sus preocupaciones, alegrándose o deleitándose; por ejemplo, jugando o leyendo.[4]

El entretenimiento forma parte de la amplia familia del ocio; de modo que con la denominada "cultura del ocio" se ha convertido en un sector floreciente de la actividad económica (los parques temáticos y de atracciones, los medios de comunicación y las industrias del cine, la música, los videojuegos y el deporte, etc.) Uno de su aspectos se denomina "industria del entretenimiento" o "negocio del espectáculo" (del inglés show business): la "farándula".

No obstante, no es únicamente propio de las sociedades actuales, como tampoco lo es su utilización por los poderes contemporáneos y su percepción crítica: tal era el sentido de la expresión romana panem et circenses y la española "pan y toros".

Otras actividades hasta cierto punto similares no se consideran entretenimiento, como las ceremonias públicas (religiosas, militares o civiles), las devociones privadas o el voluntariado.

Antes es la obligación que la devoción[5]

El entretenimiento colectivo tiene como requisito obtener y mantener la atención de una audiencia más o menos amplia. Las tres funciones clásicas de los medios de comunicación de masas eran "formar, informar y entretener".[6]

Volando voy / Volando vengo / .... / Por el camino / yo me entretengo

Camarón de la Isla, Volando voy, La leyenda del tiempo, 1979

Etimología[editar]

El término «entretenimiento» es de origen latino. Comenzó a utilizarse en Europa a finales del siglo XV en relación con la acción financiera de desviar bienes ajenos en beneficio propio. Con posterioridad, tal acepción dio paso a la de «desviar la atención» en general, asociándose luego a la idea de placer y de ocio.[cita requerida][7][8]

Reflexión intelectual[editar]

La opinión tradicional solía considerar que entretenerse, divertirse o distraerse era, como las etimologías de estos términos indican, un desvío del recto camino y una ocasión para caer en toda clase de vicios (hijos de la ociosidad, como dice el tópico), aunque no son escasas las referencias a "entretenimients honestos" que se consideran adecuados para distintos tipos de personas.[9]​ Por el contrario, el filósofo francés Blaise Pascal elaboró en 1662 un reputado estudio sobre el entretenimiento publicado en Pensées (1670), desarrollando la idea contradictoria de que es necesario que el hombre se distraiga y, por lo tanto, se aparte de lo esencial.[10]Nietzsche meditó sobre las alternativas al tedio en La gaya ciencia (1882):[11]

... existen unas pocas personas que prefieren morir antes que dedicarse a trabajar a disgusto... A esta clase de hombres pertenecen los artistas y los contemplativos de todo tipo, así como esos ociosos que se pasan la vida cazando, viajando o dedicándose a intrigas y aventuras amorosas. Todos éstos quieren el trabajo y la penuria con tal que esté unido al placer, incluyendo el trabajo más duro y penoso si fuera necesario. ... Temen más al aburrimiento que trabajar disconformes. Hasta necesitan aburrirse mucho si quieren tener éxito en su propio trabajo. Para el pensador, como para todo espíritu sensible, el tedio es esa desagradable "calma chicha" del alma que antecede a la navegación feliz y a los vientos alegres; por eso prefieren soportarlo, esperar el efecto. Esto es precisamente lo que las naturalezas más débiles no pueden obtener de sí mismas de ninguna manera. Ahuyentar de sí mismas el tedio por cualquier medio es tan vulgar como el hecho de trabajar a disgusto. Tal vez sea esto lo que distingue a los asiáticos de los europeos; en tanto seres más capaces de estar en profunda calma durante largo tiempo; incluso sus estupefacientes actúan lentamente y requieren paciencia, al contrario de la repugnante rapidez de ese veneno europeo que es el alcohol.

También Chesterton reivindica el entretenimiento al advertir que lo divertido no es lo contrario de lo serio, sino de lo aburrido.[12]​ A partir de la obra de Johan Huizinga Homo ludens (1938) cobra una mayor importancia la consideración de esta vertiente del ser humano, definiéndose incluso una denominación para el estudio de los juegos ("ludología").

La importancia y repercusiones del entretenimiento es objeto de la atención de distintas disciplinas académicas, como la pedagogía (ya Horacio proponía como método prodesse et delectare -"enseñar deleitando"-),[13]​ la psicología[14]​ la sociología[15]​ o la museología.[16][17]

Desde una perspectiva psicológica, se insiste en la condición gratificante o amenizante del entretenimiento, al definirse su función como "la obtención de gratificación" (the attainment of gratification, también traducible como "satisfacción" o "recompensa"[18]​ -véase gratificación inmediata, gratificación aplazada, teoría de usos y gratificaciones-)[19]​ sin que se espere de él ningún otro beneficio mensurable, aunque se produzca en contextos en los que la actividad que ha proporcionado el entretenimiento sí pueda tener un interés derivado, como el deporte, las apuestas o la educación. La psicología del entretenimiento se aplica al marketing, la publicidad, los medios de comunicación o a la educación (infotainment, edutainment).[20][21][22]

El juego de ajedrez, de Sofonisba Anguissola, 1555.  
Retransmisión de un torneo de StarCraft, Corea del Sur, 2006.  

Reuniones sociales, visitas, citas, paseos y lugares de esparcimiento[editar]

Lectura y conversación a la sombra de una arboleda en Grecia
Pareja ante unos vasos de cerveza en la terraza de un bar o chiringuito.

Las reuniones que caracterizan la vida social tienen como una de sus funciones el entretenimiento. Aunque pueden limitarse a evitar la soledad y obtener el placer de la visita, la compañía[23]​ y la conversación, es muy habitual que las reuniones se amenicen con música, baile, comida y bebida.

Son variadísimas las tipologías de establecimientos de hostelería y otros locales destinados al entretenimiento con o sin consumo de algún tipo de producto (tabernas, bodegas, bodegones y bodegoncillos de puntapié -el equivalente de los modernos food truck-, chigres, cervecerías, izakaya, botillerías, alojerías, heladerías, horchaterías, bares, bares de copas, pubs, cafeterías, salones de té, restaurantes, casinos, clubes sociales, etc.) que no tendrían sentido si no fuera por la concurrencia de clientela ("la parroquia").[24]

Si es o no invención moderna, / vive Dios que no lo sé, / pero delicada fue / la invención de la taberna. / Porque allí llegó sediento, / pido vino de lo nuevo, / mídenlo, dánmelo, bebo, / págolo y voyme contento.

Hoy en día vemos que muchos toman gran deleite en leer las caballerías de Artús o de Lacelote y otras fábulas de ese género, no solamente provocantes a la tiranía, sino absolutamente ineruditas, necias, propias para ser recitadas por viejas por engañar el sueño al amor de la lumbre.

Ir al Parque, donde espero, / porque disfrazada voy, / pasear, hablar, reír, / preguntar y responder, / ser vista, en efecto, y ver.

De forma más o menos explícita, en las reuniones sociales es importante el planteamiento de relaciones interpersonales más o menos íntimas (amistad, ligue, cita romántica, cortejo, noviazgos, matrimonios), que cuando suponen una transacción económica esporádica se denominan prostitución (callejera o en prostíbulos). En la sociedad preindustrial el tiempo que no se dedicaba al trabajo se solía dedicar a las reuniones, bien en el seno de la familia, dentro de las casas, o bien en la calle (especialmente en los climas donde esto se favorece, como el mediterráneo): la fuente, el mercado, el ágora, el foro o la plaza eran lugares de reunión espontánea de todo tipo de gente, donde la mera concurrencia de personas producía el entretenimiento de enterarse de todo tipo de noticias y cotilleos (de los mentideros de Madrid "salían las nuevas antes que los sucesos") o simplemente el de "ver y dejarse ver": el "paseo",[28]esplanade o promenade[29]​ (con el mismo sentido, en algunas ciudades españolas e hispanoamericanas hay uso del concepto "tontódromo",[30]​ mientras que en Hamburgo se denomina Jungfernstieg -"paseo de las jóvenes casaderas"-, y en las ciudades con fachada playera, paseo marítimo, malecón o costanera).

En ocasiones las autoridades se veían obligadas a institucionalizarlo, reglamentando el sentido en el que los carruajes debían recorrer un circuito (Paseo del Prado de Madrid). El urbanismo barroco buscaba trazar avenidas con perspectivas; el urbanismo burgués del siglo XIX multiplicó los bulevares. Las cortes regias establecían los lugares de entretenimiento al aire libre, como el Parque del Retiro en la de Felipe IV o los jardines de Versalles en la de Luis XIV (uno de los muchos palacios construidos a su imitación por toda Europa llevó el inequívoco nombre de Sanssouci -"sin preocupaciones"-); además de los lugares reservados a espectáculos concretos (representaciones teatrales, autos de fe, corridas de toros, ejecuciones, etc.) Los parques urbanos y los entornos naturales más agradables son los lugares de esparcimiento más frecuentados, a veces como lugar para pasear (alamedas) tomar una comida o un refrigerio (merenderos). La idealización de tales entornos por los que desarrollaban cotidianamente una vida urbana proviene de la literatura clásica (tópico del beatus ille y el locus amoenus) y se imita en la moderna (literatura pastoril, género pictórico Fête galante, etc.)

La pradera de San Isidro, de Francisco de Goya; una merienda campestre multitudinaria en el Madrid del siglo XVIII. Algunos otros de sus cartones para tapices tienen también como tema entretenimientos de su época, como La gallina ciega.
Le déjeuner sur l'herbe, de Édouard Manet, 1863; escena de merienda campestre, convertida por el pintor en provocación al introducir un desnudo.
La Promenade, de Renoir, 1870.

Locales de entretenimiento[editar]

Un saloon del Oeste de Estados Unidos en 1885.
Celebración de una boda en un salón.
Campo semántico y acepciones pertinentes
  • Fiesta, "del latín festa, plural de festum - acto o conjunto de actos organizados para la diversión o disfrute de una colectividad - reunión de gente para celebrar algo o divertirse - diversión o regocijo - chanza, broma";[33]​ "regocijo", "de re- gozo e -ijo - alegría intensa o júbilo - acto con que se manifiesta la alegría.
  • Sala de fiestas, "local de diversión donde se sirven bebidas, dotado generalmente de una pista de baile y en el que, normalmente, se exhibe un espectáculo"[34]
  • Juerga (redirige a fiesta): "de huelga - jolgorio [redirige a chirinola], jarana";[35]​ "regocijo, fiesta, diversión bulliciosa";[36]​ "diversión bulliciosa y alborotada".[37]​ (bullicio es "ruido y rumor que causa la concurrencia de mucha gente",[38]​ similares acepciones tienen bulla, bullanga y rebullicio -la etimología proviene del latín bullire, "hervir"-).
  • Banquete, "del francés banquet, y este del italiano banchetto, diminutivo de banco 'banco' - comida a que concurren muchas personas para celebrar algún acontecimiento - comida espléndida ... disfrutar ... ser muy divertido"[40]
  • Baile, "festejo en que se juntan varias personas para bailar - local o recinto público destinado a bailar"[41]
  • Baile de candil, "festejo o diversión en que la gente vulgar, o quienes querían imitarla, se regocijaban y alegraban"[42]
  • Café cantante, "establecimiento donde, además de servirse bebidas y otras consumiciones, se interpretan canciones de carácter frívolo o ligero"[43]
  • Café teatro, "establecimiento donde, además de servirse bebidas y otras consumiciones, se representa una obra teatral corta"[44]
  • Cabaret, "local nocturno donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades"[45]
  • Discoteca, "local público donde sirven bebidas y se baila al son de música de discos"[46]
  • Club nocturno, "lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que suelen ofrecerse espectáculos musicales, habitualmente de noche"[47]
  • Bar de copas
  • Salón, "en palacios, hoteles y edificios públicos, habitación de grandes dimensiones donde se celebran reuniones y otros acontecimientos"[48]

Diversiones públicas[editar]

Triunfo romano, celebrado en época bizantina por Basilio II.
Niños y mayores contemplan las marionetas del guiñol.

Desde la Antigüedad se celebran desfiles, procesiones, fuegos artificiales, luminarias y todo tipo de diversiones públicas programadas por las autoridades, tanto a nivel local como estatal, para distintos tipos de celebraciones.

También tienen como propósito el entretenimiento del público espectador que se congrega para presenciar los espectáculos callejeros y los que se celebran en locales especializados (teatros, salas de cine y/o estadios deportivos).

Viajes, excursiones y turismo[editar]

Entre las múltiples motivaciones de los viajes está el entretenimiento (viaje de placer o recreativo). Los propios medios de transporte se pueden utilizar como un medio de entretenimiento en sí mismo, por el placer de utilizarlos y no por el destino al que llevan.

Historia[editar]

Danza de aldeanos, de Rubens (1635). Representa una orgiástica diversión popular, que como en todas las épocas y lugares, cohesiona al grupo social y marca el ritmo cíclico anual de ocio y trabajo.

A lo largo de la historia las formas de entretenimiento han ido manteniéndose y evolucionando; siendo algunas de ellas parecidas en todas las civilizaciones, épocas y lugares, y otras notablemente distintas.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: ... un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto

Eclesiastés, 3, 1 y 4[49]

—He aquí, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga nuestro señor a tus servidores que están delante de ti, que te busquen a alguien que sepa tocar el arpa; para que cuando el espíritu malo de parte de Dios venga sobre ti, él toque con su mano, y tú te sientas bien.

...

Y sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y la tañía con su mano. Y Saúl hallaba alivio y se sentía mejor. Así el espíritu malo se apartaba de él.
I Samuel 16: 14-23[50]
Escenas de gladiadores en un mosaico de Pompeya.

Edad Antigua[editar]

Termas de Herculano.
Estado de las ruinas del hipódromo de Constantinopla en el siglo XVI.

En la Antigua Grecia, la actividad de los aedos (la recitación de los poemas épicos tradicionales, su alteración o la composición añadidos y creaciones personales, o la improvisación y repentización) era la forma helénica de un entretenimiento compartido por todas las culturas del mundo: la narración de historias. A partir de ciertos rituales religiosos se creó el teatro griego; del mismo modo que a partir de ciertos rituales funerarios se crearon los juegos y el combate de gladiadores.

... Aquileo detuvo al pueblo y le hizo sentar, formando un gran circo; y al momento sacó de las naves, para premio de los que vencieren en los juegos, calderas, trípodes, caballos, mulos, bueyes de robusta cabeza, mujeres de hermosa cintura, y luciente hierro.

Ilíada, juegos en honor de Patroclo, Canto XXIII, versos 249 y ss.

Las diversiones públicas en la Antigua Roma eran un asunto de importancia política decisiva, costeadas por los políticos que aspiraban a contentar al pueblo (panem et circenses); e incluso tras la decadencia romana (a pesar de la imposición del cristianismo como religión oficial, que acabó con otras manifestaciones consideradas paganas) lo seguían siendo al comienzo del Imperio bizantino, tanto que el enfrentamiento entre las aficiones rivales de las carreras de cuádrigas estuvo en el centro de una revuelta que pudo derrocar a Justiniano I (disturbios de Niká, 532).

Para un ciudadano romano, acudir a las termas (como luego harían los árabes y turcos con sus baños) fue una extendida costumbre, diferenciada por sexos, que permitía pasar el día amenamente dedicado a todo tipo de placeres y relaciones sociales. Reservados a la gran riqueza de los aristócratas, uno de los propósitos de las villas romanas era distraer de la vida urbana. Literaramente se definió el concepto de otium frente al de negotium. Para todos, el paso del tiempo se regulaba con el calendario de festividades (fasti), entre las que destaban las lupercales (febrero, que con la cristianización se convirtieron en la fiesta de la Candelaria) las liberalia o bacanales (marzo, muy restringidas desde el 186 a. C., cristianizadas como carnaval) y las saturnales (antes del fin de año, cristianizadas como fiestas de Navidad).

Fresco de los jardines de la Villa de Livia. Entre los jardines romanos de la propia ciudad de Roma destacaron los extensos Horti Sallustiani, decorados con esculturas.
Fresco de la Villa del Casale, con jóvenes mujeres jugando con ropas ligeras, similares a los bikinis.
El Anfiteatro Flavio (80 d. C.), una enorme construcción que recibe el nombre de "Coliseo". Previamente se habían levantado en Roma el anfiteatro de Statilus Taurus (29 a. C.) y el anfiteatro de Nerón (57 d. C.) Ambos quedaron destruidos en el incendio de Roma.

Edad Media[editar]

Entre las severas figuras del Pórtico de la Gloria, Daniel parece divertirse con algo que le distrae (se decía que está mirando las formas voluptuosas de una figura femenina).[51]​ Algunas otras figuras de la escultura medieval han sido señaladas por una expresión similar, como los "ángeles de la sonrisa" en la catedral de Reims o el retrato escultórico de Regelinda en la catedral de Naumburgo.[52]
El Bal des Ardents ("baile de los ardientes", extravagante festejo cortesano que acabó en tragedia -28 de enero de 1393-) representado en una ilustración de las Crónicas de Froissart.

Las grandes salas de los hall germánicos alojaban un tipo de banquetes y entretenimiento que, por lo que se refleja en testimonios literarios como el Beowulf y las sagas, eran similares a los que refleja Homero en la Ilíada (los megaron prehelénicos y helénicos). Más adelante, los castillos acogían banquetes que se animaban con música y recitación de cantares de gesta por los juglares. En la Alta Edad Media, la legitimación religiosa del feudalismo haría que las pautas de entretenimiento de señores y siervos no debieran diferir sustancialmente,[53]​ más allá del nivel de vida de unos y otros; pero eso cambió en los siglos finales. Las artes marciales de la nobleza terminaron por regularse en los torneos. El ocio de los estudiantes y los monjes se reflejaba en el ambiente goliardesco. La forma de vida aristocrática de la corte de Provenza fue idealizada por los trovadores y se extendió imitándose por Europa. El refinamiento de corte borgoñona de finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV fue objeto de estudio por Johan Huizinga (El otoño de la Edad Media). El mismo autor teorizó acerca del Homo ludens. Para todos los grupos sociales, las distracciones del carnaval funcionaban como una válvula de escape de las tensiones y conflictos, pues a diferencia de otras celebraciones, donde se expresaban manifiestamente las desigualdades de rango, en ésta se disolvía toda diferencia estamental o de riqueza con el propósito de recomenzar el ciclo de un mundo nuevo, en el que las estructuras se mantenían intactas.[53]

Edad Moderna[editar]

Edward, III Baron Windsor, su esposa Katherine de Vere, y su familia, 1568.
El Jeu de Paume en París en el siglo XVII, un precedente del actual tenis.

Siglos XVI y XVII[editar]

La nobleza podía encargar a artistas y artesanos de todas las especialidades obras de arte, música, teatro, ópera (en los espectáculos ocupaba los mejores asientos, alejada del populacho de "mosqueteros" que se agolpaba en la parte inferior de los corrales de comedias) y la parafernalia necesaria para sus extravagantes festejos, bailes, banquetes, cacerías, halconería, equitación.[54]​ En Inglaterra el cricket se identificaba con la nobleza. En 1563, Lawrence Humphrey consideraba dignos de los nobles los cinco deportes (sports) de la Grecia antigua: whirling, leaping, casting the darte, wrestling, running y ridiculizaba dauncing, fayninge to instrumentes, playe at dise, chesse, or tennes.[55]

La clase media de mercaderes y artesanos podía a veces emular a la aristocracia disfrutando de las artes y el teatro. Eran populares los "deportes de sangre" con animales (peleas de gallos, peleas de osos, peleas de perros o espectáculos taurinos -no sólo en España, sino en otros lugares de Europa, como Inglaterra-, además de enfrentamientos mixtos -perros contra toros u osos, etc.-) Las compañías de actores congregaban a la población de las localidades que visitaban; algunos empresarios se asentaban y construían teatros estables (como el Globe Theater de Londres[56]​ o los corrales de comedias españoles); en Italia se construyó el primero cubierto: el Teatro Olímpico de Vicenza. Buena parte del teatro clásico español se representó en el Real Coliseo del Buen Retiro de Madrid (desde 1640), y del teatro clásico francés en la Comedie Française de París (desde 1680).

Panorama del interior de la réplica actual del Globe Theater de Londres.

Los menos favorecidos, que no podían costearse una buena entrada de teatro, tenían que asistir de pie. Las ejecuciones eran vistas como una forma de entretenimiento abierta a todos los públicos,[58]​ así como asistir a las humillaciones públicas en los cepo. Muy populares eran los castigos a las brujas, que podían ser ordalías como la prueba del agua o su muerte en la hoguera.[59]

La obra de Weiditz.

Hernán Cortés presentó hacia 1529 ante Carlos V el juego del palo ejecutado por indígenas americanos, que también realizaron una demostración en la corte papal, lo que quedó reflejado gráficamente por Christoph Weiditz.

En ninguna parte hubo tanta curiosidad de juegos y bailes como en la Nueva España, donde hoy día se ven indios volteadores, que admiran, sobre una cuerda; y otros sobre un palo alto derecho, puestos de pies, y con las corvas, menean y echan en alto, y revuelven un tronco pesadísimo, que no parece ser cosa creíble, si no es viéndolo; hacen otros mil pruebas de gran sutileza, en trepar, saltar, voltear, llevar grandísimo peso, sufrir golpes que bastan a quebrantar hierro, de todo lo cual se ven pruebas harto donosas[60]

Ante la escasez de público alfabetizado, eran habituales las lecturas públicas, como las que se hacían de La Celestina o El Quijote (en una famosa anécdota, Felipe III adivina que es la obra de Cervantes la que un estudiante lee entre risas).[61]

Que trata de lo que verá el que lo leyere o lo oirá el que lo escuchare leer

Título del Capítulo LXVI de El Quijote

Siglo XVIII[editar]

La familia de Felipe V, de Louis Michel Van Loo, 1743. La música, particularmente la voz del castrati Farinelli era la única distracción que sacaba al rey de su estado de "melancolía". También su hijo Fernando VI tuvo graves problemas de salud mental. Temiendo caer en los mismos problemas, el siguiente hermano en ocupar el trono, Carlos III, buscaba entretenimientos como la caza.
Lectura en el Salón de Mme Geoffrin en 1755, de Anicet Charles Gabriel Lemonnier.
Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez, Antonio Carnicero, 1784.[62]

Fue característica la difusión de los cafés en las ciudades europeas (a partir de la retirada turca del cerco de Viena) y las tertulias en los salones aristocráticos de tradición francesa (en la costumbre inglesa, tomando ).[63]​ Se ha llegado a argumentar que fue un estímulo para la producción intelectual el hecho de que el alcohol dejara de tener el monopolio de las bebidas utilizadas para socializar.[64]​ La diferenciación entre música clásica o culta y música popular se acentuó; lo que no limitaba la primera al público minoritario de la música de cámara: en las ciudades más importantes, compositores de éxito como Haendel o Mozart tenían un enorme éxito; y se construyeron teatros aptos para representar óperas y obras teatro de complejas tramoyas por toda Europa (los del Príncipe, de la Cruz y de los Caños del Peral en Madrid, el Haymarket de Londres, el Burgtheater de Viena, el Odéon de París) y sobre todo en Italia (el Regio de Turín, el San Carlo de Nápoles, La Fenice de Venecia, La Scala de Milán). Los ilustrados procuraban reformar las costumbres, incluyendo las diversiones populares que consideraban "atrasadas"; en ese contexto se produjeron debates acerca de la conveniencia o inconveniencia de mantener la fiesta de los toros en España. Gaspar Melchor de Jovellanos escribió una notable Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas y sobre su origen en España.[65]​ La costumbre de emprender viajes de placer, un concepto inédito hasta entonces, comenzó como una práctica común en la clase alta británica, denominándose Grand Tour al que recorría los destinos culturales de Francia e Italia encomiados por los connoisseurs y dilletanti; como testigo de su estancia podían llevarse una veduta; es el origen del turismo.[66]

Edad Contemporánea[editar]

Promenades Aeriennes, una montaña rusa de 1817. En el Folie Beaujon de París los hermanos Ruggieri habían instalado en 1801 unas montaignes françaises, uno de los primeros parques de atracciones.
El Palacio de Cristal (Crystal Palace) de la Gran Exposición (Great Exhibition) de 1851, la primera de las "exposiciones universales".
Tandem, de Ramón Casas, 1897.
"Pasa rápidamente (zoom) sobre tus problemas con un vaso de Pepsi Cola". Anuncio de 1919.
Campesinos rusos oyendo la radio por primera vez. Cartel de propaganda soviético de los años 1920.
Composición publicitaria de fotogramas de películas de la compilación That's Entertainment! (CBS, 1974). El título es el de una canción de Arthur Schwartz y Howard Dietz para la película musical The Band Wagon, 1952, que se convirtió en himno informal de Hollywood y del negocio del espectáculo en general.
Niños viendo televisión.
Bañistas en una playa de Sri Lanka.
Coreografía multitudinaria para uno de los espectáculos de masas de Corea del Norte.

La extensión de la alfabetización, con grandes diferencias entre países, zonas urbanas y rurales y clases sociales, permitió que la lectura de periódicos y novelas por entregas fuera un entretenimiento muy popular. La numerosa concurrencia que asistía a representaciones de teatro y la ópera las convertía en un lugar propicio para su utilización política: la batalla de Hernani (1830), el boicot al emperador Francisco José y la emperatriz Sissi en la Scala de Milán (1849). Pasear por la naturaleza siempre había sido una actividad de ocio -tópico locus amoenus-, y ascender montañas lo había sido al menos desde Petrarca -ascensión al Mont Ventoux, 1336-; pero el alpinismo y el excursionismo nacen en el siglo XIX como consecuencia de la sociedad industrial. La práctica de "tomar los baños" en balnearios y los baños de mar, a las que se someten las clases altas, comenzaron como una prescripción médica (la práctica romana y árabe de los baños se había restringido mucho en Europa desde la Edad Media) y se convirtieron en costumbres sociales cuyo propósito principal es el entretenimiento.[67]

Véase también Entretenimiento durante el Porfiriato (México, siglo XIX)

La práctica del deporte (sport -de disport, "buscar diversión"-)[68]​ comenzó a ser una alternativa de ocio a las formas de vida cada vez más sedentarias; mientras que los espectáculos deportivos se convirtieron en convocatorias multitudinarias que se seguían tanto en directo como en sus retransmisiones y en las crónicas periodísticas. La diferenciación entre el deporte amateur y el deporte profesional mantuvo una separación, inicialmente clasista (los ricos se dedicaban al deporte desde la universidad -por ejemplo, las regatas Oxford-Cambridge- y luego en su tiempo de ocio, mientras que los pobres, abocados a largas y agotadoras jornadas de trabajo, no podían hacer lo mismo a no ser que cobraran por dedicarse al deporte como oficio), pero que se mantuvo en los juegos olímpicos hasta finales del siglo XX.

Dos innovaciones tecnológicas de finales del siglo XIX, el cine y el automóvil, se difundieron con gran rapidez. El cine se convirtió en el primer gran espectáculo de masas global; posteriormente, lo fueron la radio (desde los años 1920) y la televisión (segunda mitad del siglo XX). Otras innovaciones permitieron nuevas formas de entretenimiento individual y familiar: la reproducción del sonido mediante el fonógrafo y el tocadiscos, y de la imagen mediante la fotografía instantánea (anteriormente la fotografía era esencialmente una actividad profesional). El automóvil de turismo añadía a sus otras funciones ser una opción de entretenimiento en sí mismo. En los países desarrollados, el aumento del nivel de vida y la generalización de las vacaciones (en Francia, dos semanas pagadas desde 1936) fomentó el turismo masivo. Además de los resorts o complejos turísticos y las vacaciones organizadas,[69]​ el camping y el caravaning (utilización de caravanas o autocaravanas) conocieron un inmediato éxito debido a su autonomía y bajo coste.

Durante la Gran Depresión de los años 1930 era muy difícil gastar dinero en entretenimientos para gran parte de la población, aunque pudieran ya hacerlo legalmente en alcohol, tras el fin de la Ley seca (1933). Los programas de asistencia pública del New Deal incluyeron la utilización de artistas y entertainers, con espectáculos gratuitos que permitían a muchos evadirse de sus problemas por un rato.[70]

Algunas de las producciones cinematográficas estadounidenses más importantes de la historia, en la madurez del cine sonoro en blanco y negro, son de esta época (Los ángeles del infierno -1930-, El enemigo público y Frankenstein -1931-, Adiós a las armas y Freaks -1932-, King Kong -1933-, Sucedió una noche -1934-, Una noche en la ópera y Ana Karenina -1935-, La carga de la Brigada Ligera -1936-, La diligencia, Lo que el viento se llevó, El mago de Oz -las tres de 1939, las dos últimas, entre las primeras producciones en color), y muchas de ellas son de las consideradas cine de evasión, como los dibujos animados de Walt Disney (Los tres cerditos -1933-, Blancanieves y los siete enanitos -1937-) o el cine musical (las Melodías de Broadway-1929, 1936, 1938, 1940-). Más tarde llegaron las mejores producciones del cine social (Mr. Smith Goes to Washington -1939-, Las uvas de la ira -1940-, Qué verde era mi valle -1941-).

Escuchar la radio fue una forma de entretenimiento gratuito muy extendida, y había emisiones para cada tipo de público. Muy famoso fue en Estados Unidos el programa infantil Little Orphan Annie.[71]​ Entre los programas de público adulto estaban los noticieros, los programas musicales (Grand Ole Opry; los concursos radiofónicos musicales de la época han sido representada en la película O Brother, Where Art Thou?), el teatro rediofónico (soap operas), las retransmisiones deportivas y la retransmisión de sermones y programas religiosos. Gran repercusión tuvo la dramatización radiofónica de Orson Welles La Guerra de los Mundos (30 de octubre de 1938).

La dureza de los concursos de baile fue retratada en Danzad, danzad, malditos. La difusión de la música y el baile estadounidense en la Alemania nazi, en Rebeldes del swing.

Demandantes de ayuda de emergencia, todos ellos negros, alineados irónicamente ante un anuncio en el que una feliz familia blanca en automóvil representa el "mayor nivel de vida del mundo - No hay forma de vida [way también significa "carretera"] como la forma de vida americana [American way]". Fotografía de Margaret Bourke-White, 1937.[72]
Leni Riefenstahl, deportista, cineasta y propagandista nazi, portada de la revista Time, 1936.
Jóvenes de estética hippie empujando una furgoneta Volkswagen de camino a un festival de música, Estados Unidos, 1974.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo con la expansión económica de las décadas centrales del siglo XX, se extendió por el mundo occidental la denominada American way of life ("forma de vida de Estados Unidos"), incluidas sus pautas de consumo y entretenimiento, especialmente entre la juventud (movimientos sociales de 1968) y en "ambientes" segmentados por subculturas. A pesar de las diferencias ideológicas, también se extendieron por los países del bloque del Este (comunista, soviético o "del socialismo realmente existente"), sobre todo en el periodo anterior a su crisis final (caída del muro de Berlín, 1989).

La sociedad postindustrial de finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI, a la vez que incorpora al entretenimiento las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, con destacadas consecuencias en los usos sociales, mantiene o incluso impulsa entretenimientos vinculados a tradiciones más o menos antiguas o reinventadas, que se difunden por todo el mundo como consecuencia de la globalización; lo que también se critica por la trivialización y desvirtuación que supone desvincularlas de sus orígenes religiosos (o cualquier otra circunstancia que constituya su esencia genuina) y por lo que suponen de apropiación cultural.

Entretenimiento y humor[editar]

Douche après le bain, filmación de los hermanos Lumière, 1897.
Humorous Phases of Funny Faces, película de animación de J. Stuart Blackton, 1906.

Producir la risa suele ser uno de los objetivos del entretenimiento.

Campo semántico y acepciones pertinentes
  • Humor (su uso en el sentido de "jovialidad, agudeza"[73]​ es relativamente reciente, y proviene de su uso en la lengua inglesa a partir de finales del siglo XVII)[74]
  • Chiste, "de chistar [onomatopeya] - dicho u ocurrencia agudos y graciosos - dibujo de intención humorística, caricaturesca o crítica, con texto o sin él, referido generalmente a temas de actualidad - suceso gracioso y festivo - chanza, burla, broma"[75]
  • Burla, "del latín *burrŭla, de burrae, -ārum 'necedades, bagatelas' - acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o algo - chanza - engaño"; "burlas, bromas o mentiras, utilízase en contraposición a veras"[76]
  • Chanza, "del italiano ciancia - dicho festivo y gracioso - hecho burlesco para recrear el ánimo o ejercitar el ingenio"[77]
  • Broma, "del griego βρῶμα brôma 'teredo', derivado de βιβρώσκειν bibrṓskein 'comer con avidez' - chanza, burla - bulla, algazara, diversión"[78]
  • Jocundidad, jocundia, jocundo, "del latín iucundus, influido por iocus 'juego' - plácido, alegre, agradable";[79]​ y jocoso, "del latín iocōsus - gracioso, chistoso, festivo"[80]​ (emparentadas, en inglés, las palabras joke y joker)[81]
  • Cachondeo, "falta de seriedad... juerga... jolgorio"; de "cachondo", "del lat. catŭlus 'cachorro' - burlón, divertido, bromista"[82]
  • Hacer gracia "caer en gracia [agradar, complacer] - resultar gracioso o chistoso - divertir, entretener - tener gracia, ser chocante"; "gracia": "habilidad y soltura en la ejecución de algo - benevolencia y amistad de alguien - capacidad de alguien o de algo para hacer reír - dicho o hecho divertido o sorprendente - (irónicamente) cosa que molesta e irrita"[83]
  • Gracioso o donaire, personaje del teatro clásico español
  • Inocentada, las burlas y bromas que es tradición hacer por la fiesta de los Santos Inocentes
  • Novatada, las burlas y bromas que es tradición hacer a los novatos
  • Schadenfreude, el sentimiento de alegría creado por el sufrimiento o la infelicidad del otro

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Galería en Commons
  2. Paolo Veronese 007.jpg
  3. Paolo Veronese - Le Repas chez Simon le Pharisien - Google Art Project.jpg
  4. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «entretener». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «divertir». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «distraer». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «recrear». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «aburrimiento». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «deleite». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  5. Refranero - Centro Virtual Cervantes
  6. Tomás Fernández García, Agustín García Rico, Medios de comunicación, sociedad y educación, 2001: "Esta nueva Galaxia Guttemberg no conoce fronteras y el temor principal, como ha adelantado Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatic es que las tres funciones clásicas de la televisión, formar, informar y entretener, se conviertan en vigilar, anunciar y vender."
  7. entertain (v.) late 15c., "to keep up, maintain, to keep (someone) in a certain frame of mind," from Middle French entretenir, from Old French entretenir "hold together, stick together, support" (12c.), from entre- "among" (from Latin inter; see inter-) + tenir "to hold" (from Latin tenere, from PIE root *ten- "to stretch"). Sense of "have a guest" is late 15c.; that of "gratify, amuse" is 1620s. Meaning "to allow (something) to consideration, take into the mind" (of opinions, notions, etc.) is 1610s. Related: Entertained; entertaining. Online Etymology Dictionary
  8. La citada en este lugar en francés es "Divertissement": "Étymol. et Hist. 1. 1494 au propre « action de détourner quelque chose (ici de l'argent au profit de quelqu'un) » (Ord., XX, 453 ds Gdf. Compl.); av. 1615 au fig. « action de détourner quelqu'un de ses préoccupations » (Pasquier, Recherches de la France, p. 776 ds IGLF); 1669 en partic. (Pascal, Pensées, éd. L. Lafuma, p. 516 : Divertissement. Les hommes n'ayant pu guérir la mort, la misère, l'ignorance, ils se sont avisés pour se rendre heureux, de n'y point penser); 2. 1633 « action de se distraire, de s'amuser » (Corneille, Melite, I, 5 ds IGLF); 1790 « pièce musicale » (Le Moniteur, t. 3, p. 44). Dér. du rad. du part. prés. de divertir*; suff. -(e)ment1*."
  9. La idea se desarrolla por Umberto Eco en El nombre de la rosa, imaginando un texto desaparecido de Aristóteles que reivindicara la risa frente a los conservados, que construyeron la poética y la estética de la civilización occidental, junto con la desconfianza platónica hacia cualquier distracción "de la inmutabilidad de la idea absoluta" (María de los Angeles Giralt, Aristóteles en "El nombre de la rosa"'). Ejemplo del entrecomillado es la obra de María de Zayas, Parte segunda del Sarao y entretenimiento honesto: desengaños amorosos
  10. Números 204-227, algunos titulados "Diversión", y otros sin título: {{cita|... toda la desdicha de los hombres se debe a una sola cosa, la de no saber permanecer en reposo en una habitación. ... si se busca el trato de los demás y las diversiones de los juegos es porque no se sabe permanecer en su propia casa placenteramente. ... aunque el rey disfrute de todas las satisfacciones que pueda tener, si carece de diversión y se le deja pensar y reflexionar sobre lo que es, esta enfermiza felicidad no bastará para contentarle, y pensará necesariamente en las intenciones que le amenazan, en los motines que pueden producirse, y por fin en la muerte y en las enfermedades que nadie puede evitar; de tal modo que si carece de lo que se llama diversión, será infortunado y más infortunado que el último de sus súbditos, que juega y que se divierte. De ahí que el juego y la compañía de las mujeres, la guerra y los altos cargos sean tan deseados. No porque proporcionen efectivamente la felicidad, ni porque nadie se imagine que la verdadera dicha consiste en tener el dinero que se puede ganar en el juego, o en la liebre que se persigue: todo eso se rechazaría si nos lo dieran. No es su goce muelle y apacible, y que nos permite seguir pensando en nuestra desdichada condición, lo que nos atrae, ni los peligros de la guerra, ni los conflictos de los altos cargos, es el aturdimiento que nos evita pensar en nosotros y que nos divierte. Por eso los hombres gustan tanto del miedo y de la agitación; por eso la cárcel es un suplicio tan horrible; por eso el placer de la soledad es algo que no se comprende. Y por eso, en resumen, lo mejor que tiene el ser rey es el hecho de que a su alrededor todos traten sin cesar de divertirles y de proporcionarles toda clase de placeres. ... el hombre ... es tan poca cosa que, aun estando repleto de mil causas esenciales de congoja, el juego más insignificante, un billar y una bola que empuja, bastan para divertirle. Pero, diréis, ¿qué saca con todo eso? Pues jactarse el día siguiente con sus amigos de que ha jugado mejor que otro. ... otros se matan para descubrir todas estas cosas, no para ser así más sabios, sino solamente para demostrar que las saben , y estos son los más necios de todos, ya que lo son a conciencia, mientras que de los otros siempre puede pensarse que tal vez no lo fueran ni supiesen lo que están haciendo. ... El hombre, por muy lleno de tristeza que esté, si puede conseguirse que se ocupe en una diversión, será feliz mientras dure; y el hombre, por muy feliz que sea, si no está divertido u ocupado por alguna pasión o entretenimiento que impida extenderse su congoja, no tardará en estar malhumorado y ser infeliz. Sin diversión no hay alegría, con diversión no hay tristeza. ... Desde su niñez ... se les abruma con ocupaciones, se les hace aprender lenguas y a adiestrarse en ejercicios... se les da obligaciones y quehaceres que les tienen ajetreados durante todo el día... Bastaría con quitarles todas estas inquietudes; entonces se verían a sí mismos, pensarían en lo que son, de dónde vienen, adonde van; y así nunca se les ocupa y se les distrae suficientemetne. Y esta es la razón de que, después de haberles preparado tanta actividad, si aún disponen de algún tiempo ocioso, se les aconseja que lo dediquen a divertirse, a jugar, y a estar siempre completamente ocupados. ... Todas las grandes diversiones son peligrosas para la vida cristiana; pero entre todsa las que ha inventado el mundo ninguna es más de temer que la comedia. ... Visiblemente el hombre está hecho para pensar; en eso estriba toda su dignidad y todo su mérito, y su único deber consiste en pensar rectamente. Ahora bien, el orden del pensamiento exige empezar por uno mismo, y por su autor y su fin. Pero ¿en qué piensa el mundo? Jamás piensa en esto; sino en bailar, en tañer el laúd, en canter, en componer versos, en correr sortija, etc., en pelear, en coronarse rey, sin pensar en qué consiste ser rey y en qué consiste ser hombre. Quien no ve la vanidad del mundo es él mismo muy vano. Pero ¿quién no la ve, exceptuando a jóvenes que viven en el bullicio, en la diversión, y pensando siempre en el porvenir? Pero si les quitáis su diversión veréis cómo se mustian de congoja... Como los hombres no han podido curar la muerte, los males, la ignorancia, para ser felices han decidido no pensar en nade de eso.... pero ¿acaso no es ser feliz poder regocijarse con la diversión? No, porque viene de fuera de nosotros; y por lo tanto es dependiente, y en consecuencia algo que puede ser alteraro por mil accidentes, lo cual hace las aflicciones inevitables. Lo único que nos consuela de nuestros males es la diversión, y sin embargo es el mayor de nuestros males. Porque ella es la que nos impide principalmente pensar en nosotros, y la que nos hace perder insensiblemente. De no ser por ella viviríamos en la congoja, y esta congoja nos impulsaría a buscar un medio más sólido de salir de tal estado. Pero la diversión nos entretiene y hace que lleguemos insensiblemente a la muerte. ... Por muy hermosa que sea la comedia y todo lo demás, el último acto es sangriento: se acaba arrojando tierra sobre la cabeza, y se terminó para siempre.
  11. Google books
  12. Citado en Chesterton, las quintaesencias, 1941, pg. 86. En realidad, puede que la cita sea ésta, de On Mr. McCabe and a Divine Frivolity:

    Mr. McCabe thinks that I am not serious but only funny, because Mr. McCabe thinks that funny is the opposite of serious. Funny is the opposite of not funny, and of nothing else. ... the two qualities of fun and seriousness have nothing whatever to do with each other, they are no more comparable than black and triangular. Mr. Bernard Shaw is funny and sincere. Mr. George Robey is funny and not sincere. Mr. McCabe is sincere and not funny. The average Cabinet Minister is not sincere and not funny.

    Otros textos de Chesterton sobre el tema: para el aburrimiento y los aburridos, A Defence of Bores, 1902; para la seriedad, Seriousness, en Orthodoxy:

    SERIOUSNESS is not a virtue. It would be a heresy, but a much more sensible heresy, to say that seriousness is a vice. It is really a natural trend or lapse into taking one's self gravely, because it is the easiest thing to do. It is much easier to write a good TIMES leading article than a good joke in PUNCH. For solemnity flows out of men naturally; but laughter is a leap. It is easy to be heavy: hard to be light. Satan fell by the force of gravity.

  13. Arte poética, citado por Mariona Folguera
  14. Part III of Bryant, Jennings; Vorderer, Peter (2006). Psychology of Entertainment. Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Inc. pp. 367-434. ISBN 0-8058-5238-7. 
  15. Sayre, Shay; King, Cynthia (2010). Entertainment and Society: Influences, Impacts, and Innovations (Google eBook) (2nd edición). Oxon, New York: Routledge. ISBN 0-415-99806-9.  p. 22.
  16. Frost, Warwick, ed. (2011). Conservation, Education, Entertainment?. Channel View Publication. ISBN 978-1-84541-164-0. 
  17. Macleod, Suzanne; Watson, Sheila (2007). Knell, Simon J., ed. Museum Revolutions. Oxon, New York: Routledge. ISBN 0-203-93264-1. 
  18. Word reference. La definición académica de "graficación" sólo incluye acepciones relacionadas con la recompensa o remuneración económica; en cambio, la de "gratificante" es "que proporciona satisfacción". La de "ameno" es "grato, placentero, deleitable" Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «ameno». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. ; la de "grato" es "gustoso, agradable - gratuito, gracioso" Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «grato». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  19. Zillmann, Dolf; Vorderer, Peter (2000). Media Entertainment – the psychology of its appeal. Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates, Inc. Taylor & Francis e-library (2009). pp. vii. ISBN 0-8058-3324-2. 
  20. Shrum, L. J. J. (2012). The Psychology of Entertainment Media (2nd edición). Routledge. ISBN 978-1-84872-944-5. 
  21. Singhal, Arvind; Cody, Michael J.; Rogers, Everett; Sabido, Miguel, ed. (2008). Entertainment-Education and Social Change: History, Research, and Practice. Taylor & Francis. ISBN 1-4106-0959-6. 
  22. de Freitas, Sara; Maharg, Paul, eds. (2011). Digital Games and Learning. London, New York: Continuum International Publishing Group. ISBN 978-1-4411-9870-9. 
  23. De "compaña", y este del latín companĭa, de cum y panis ("con pan"), en referencia al que comparte el pan. Compañía es el que acompaña, hace compañía o es acompañante, sea persona o animal (animal de compañía). El acompañamiento, además de la cosa que acompaña a otra (como la guarnición de una comida), son los asistentes a homenajes, desfiles, comitivas y procesiones.
  24. "Conjunto de personas que acuden asiduamente a una misma tienda, establecimiento público, etc." Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «parroquia». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  25. Fernando Gómez Redondo, Banquetes jocosos, en Centro Virtual Cervantes
  26. Citado en Miguel Ángel Garrido Gallardo, Teoría/crítica: homenaje a la profesora Carmen Bobes Naves
  27. Diversiones del siglode oro
  28. "Ir andando por distracción o por ejercicio - Ir, por distracción o por ejercicio, ya a caballo, en carruaje, etc., ya por agua en una embarcación." Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «paseo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  "paseante en corte: Individuo que no tiene destino ni se emplea en ninguna ocupación útil y honesta." Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «paseante en corte». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  29. A. Alphand, Les promenades de Paris, des Bois de Bologne et de Vincennes, 1867-1873.
    Promenades ou itinéraires des jardins de Chantilly, Mérigot, 1791.
  30. El misterio de las palabras - Clarín, 25 de enero de 2009
  31. Ficha en la web del Prado
  32. Ficha en la web del Prado
  33. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «fiesta». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  34. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «sala de fiestas». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  35. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «juerga». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  36. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «jolgorio». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  37. {{cita DRAE|jarana
  38. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «bullicio». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  39. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «juerga flamenca». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  40. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «banquete». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  41. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «baile». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  42. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «baile de candil». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  43. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «café cantante». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  44. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «café teatro». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  45. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «cabaré». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  46. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «discoteca». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  47. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «club nocturno». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  48. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «salón». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  49. Nueva Versión Internacional
  50. Reina-Valera
  51. Marta Sixto, La sonrisa más enigmática del Románico
  52. a b Batmaz, citado en Ozturk, R. Gulay (ed.), Handbook of Research on the Impact of Culture and Society on the ...
  53. Kareti, 1997. «The Tudors: Entertainment». Consultado el 24 de agosto de 2013. 
  54. Sport, Politics, and Literature in the English Renaissance Gregory M. Colón Semenza; University of Delaware; 2003 229 pages pp 11 et seq
  55. (The Old Globe Theater History, 2005)
  56. Ficha en la web del Prado
  57. Alchin, 2005
  58. Lambert, 2007.
  59. Diversiones en Nueva España
  60. Oralidad y lectura en voz alta: El Quijote como prototipo
  61. El 5 de junio de 1784 se produjo este espectáculo en los jardines de Aranjuez, a cargo del francés Bouclé. No obstante, se discute si podría representar una ascensión similar que tuvo lugar el 23 de noviembre de 1783 en El Escorial, por el marqués d'Arle y Pilastre de Rozier.Ficha de la obra en la web del Museo del Prado.
  62. Una expresión derivada de la tertulias de salón es L'esprit de l'escalier, del que se quejaba Rousseau: las réplicas más ingeniosas para lucirse en la conversación se le ocurrían no en su momento, sino cuando abandonaba la reunión, bajando las escaleras.
  63. Steven Johnson, La invención del aire.
  64. Centro Virtual Cervantes Vicente Naharro, Descripción de los juegos de la Infancia para servir de abecedario gimnástico. Citado en Entretenimientos gaditanos del siglo XIX
  65. Conceptos similares en otras civilizaciones:
  66. Bañistas en el arte o El baño en el arte (categoría en Commons). El tema del baño tiene un extendido tratamiento, como excusa para la representación del desnudo, justificado por un tema mitológico (Diana (mitología), Baño de Diana, Diana en el baño) o bíblico (Betsabé, Betsabé en el baño, Historia de Susana, Susana y los viejos).
  67. Online Etymology Dictionary
  68. Ridiculizadas en películas como Las vacaciones del señor Hulot (1953) o Si hoy es martes, esto es Bélgica (1969).
  69. «Art and Entertainment in the 1930s and 1940s». Great Depression and World War II, 1929-1945. Library of Congress. 26 de septiembre de 2002. Consultado el 12 de septiembre de 2010. 
  70. «The 1930s: A Time of Depression». Kyrene School District No. 2098. Archivado desde el original el 14 de febrero de 2010. Consultado el 12 de septiembre de 2010. 
  71. Getty Images
  72. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «humor». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  73. ... the sense of "amusing quality, funniness, jocular turn of mind" is first recorded 1680s, probably via sense of "whim, caprice" as determined by state of mind (1560s), which also produced the verb sense of "indulge (someone's) fancy or disposition." Modern French has them as doublets: humeur "disposition, mood, whim;" humour "humor." "The pronunciation of the initial h is only of recent date, and is sometimes omitted ... (Online Etymology dictionary)
  74. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «chiste». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  75. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «burla». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  76. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «chanza». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  77. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «broma». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  78. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «jocundo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  79. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «jocoso». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  80. Online Etymnology Dictionary
  81. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «cachondeo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «cachondo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  82. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «gracia». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  83. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «entretenida». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  84. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «esparcimiento». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  85. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «evadirse». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  86. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «evasión». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 

Enlaces externos[editar]