Soledad

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Soledad
(nombre de síntoma)
Alexander Mann - The Lonely Road.jpg
Pintura de Alexander Mann llamada El camino solitario. La soledad puede ser deseada en algunas personas, para alcanzar un estado de concentración o llegar a objetivos que necesitan llegar solos.
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En términos sociales, soledad significa estar solo sin acompañamiento de una persona u otro ser vivo. La soledad puede tener origen en diferentes causas, como la propia elección del individuo, el aislamiento impuesto por un determinado sector de la sociedad, una enfermedad contagiosa o hábitos socialmente distraídos.

Puede también entenderse por privacidad o privación voluntaria de la compañía.[1]​ Por otra parte, la soledad durante períodos más largos puede afectar al individuo y suele ser percibida como desagradable, causando depresión, aislamiento y reclusión, dando como resultado de una incapacidad de establecer relaciones con los demás.

Si bien para muchos suele ser causa de depresión, para alguna gente la soledad no es algo deprimente.[2][3]

Por ejemplo, los monjes la ven como una forma de iluminación espiritual. También abundan los filósofos que, además de recomendar llevar una vida tranquila y solitaria, ven la soledad como una forma de alcanzar la excelencia. Ejemplo de ello es que Arthur Schopenhauer, un filósofo alemán que fue admirado por Jorge Luis Borges, sostenía que «la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.»[4]​ También hay psicólogos y psiquiatras que, recomiendan aprovechar y disfrutar de los ratos de soledad. Ello, porque la soledad «nos permite descubrirnos y darnos cuenta de quiénes somos y qué queremos.»[5]

Dicho esto, debe hacerse una distinción entre la soledad física y mental. Un individuo puede buscar soledad física para eliminar distracciones y concentrarse o meditar más fácilmente.[6]​ Aun así, no es el fin en sí mismo, y una vez se alcanza suficiente capacidad para ignorar las distracciones, la gente se vuelve menos sensible a ellas y puede mantener la concentración. Alguna gente muy entrenada (p.e. los monjes budistas) pueden alcanzar altos niveles de concentración a pesar de las circunstancias externas. Dicha gente no desea interacción con el mundo físico: su atención es su mundo, al menos ostensiblemente.

Los síntomas de soledad impuesta frecuentemente incluyen ansiedad, alucinaciones, o incluso distorsiones de la percepción y el tiempo. Los jóvenes suelen adaptarse mejor a la soledad que las personas mayores. Estudios en este campo han sido realizados en la Universidad de McGill en Montreal, Canadá.[cita requerida]

Tipología[editar]

Diferencias entre "sentirse solo" y "aislarse socialmente"[editar]

Existe una clara distinción entre ambos conceptos. Cuando a una persona le afecta negativamente la soledad (es decir, que se siente solo), se lo piensa mediante la discrepancia entre distintos niveles de interacción social necesarios y esperables, mientras que a una persona que le afecta positivamente la soledad (es decir, que elige aislarse socialmente haciéndose cargo de su decisión) es simplemente pensado como una falta de contacto con las personas.

Esto lleva a la premisa de que la soledad es, por lo tanto, una experiencia subjetiva; si una persona piensa que está sola, entonces está sola. Las personas pueden sentirse solas mientras están en soledad o en medio de una multitud. Lo que hace que una persona se sienta sola es el hecho de que necesitan más interacción social o un cierto tipo de interacción social que no está disponible actualmente. Una persona puede estar en medio de una fiesta y sentirse sola por no hablar con suficientes personas. A la inversa, uno puede estar solo y no sentirse solo; aunque no hay nadie alrededor, no está solo porque no hay deseo de interacción social. También se ha sugerido que cada persona tiene su propio nivel óptimo de interacción social. Si una persona tiene muy poca o demasiada interacción social, esto podría llevar a sentimientos de soledad o sobreestimulación.[7]

De la soledad transitoria a la soledad crónica[editar]

Otra tipología importante de la soledad es aquella centrada en la perspectiva de tiempo.[8]​ En este sentido, la soledad puede verse como transitoria (como parte de un estado de animo esperable) o crónica (como un rasgo de la personalidad).

La soledad transitoria (como estado de ánimo) es de naturaleza temporal, causada por algo en el ambiente y que se alivia fácilmente. La soledad crónica (como rasgo) es más permanente, causada por la persona y no se alivia con facilidad.[9]​ Por ejemplo, cuando una persona está enferma y no puede socializar con amigos, sería un caso de soledad transitoria. Una vez que la persona mejorara, sería fácil para ellos aliviar su soledad. En cambio, aquella persona que se siente sola sin importar si está en una reunión familiar, con amigos o sola; sin importar lo que ocurra en el entorno, la experiencia de la soledad siempre está ahí.

Sentimiento positivo de soledad[editar]

La soledad puede tener efectos positivos en los individuos. Un estudio reveló que, aunque el tiempo que pasaba solo tendía a deprimir el estado de ánimo de una persona y aumentar los sentimientos de soledad, también ayudaba a mejorar su estado cognitivo, como mejorar la concentración. Además, una vez que el tiempo había terminado, los estados de ánimo de las personas tendían a aumentar significativamente.[10]​ La soledad también se asocia con otras experiencias de crecimiento positivo, experiencias religiosas y construcción de identidad, como las misiones solitarias utilizadas en los ritos de pasajes para adolescentes.[11]

Asimismo, la soledad también puede desempeñar un papel importante en el proceso creativo. En algunas personas, la soledad temporal o prolongada puede llevar a una notable expresión artística y creativa, por ejemplo, como fue el caso de los poetas Emily Dickinson e Isabella di Morra, además de numerosos músicos.[¿quién?] Esto no implica que la soledad en sí misma asegure esta creatividad, sino que puede influir en el artista y es más probable que se presente en personas dedicadas a actividades creativas.[cita requerida]

La soledad como condición humana[editar]

El existencialismo ve la soledad como la esencia del ser humano. Cada hombre viene solo al mundo, viaja por la vida como una persona separada y, en última instancia, muere solo. Hacer frente a esto, aceptarlo y aprender a dirigir nuestras propias vidas con cierto grado de gracia y satisfacción es parte inherente a la condición humana.[12]

Algunos filósofos, como Sartre, creen en una soledad epistémica en la que la soledad es una parte fundamental de la condición humana debido a la paradoja entre la conciencia de las personas que desean un significado en la vida, el aislamiento y la nada del universo.[13]​ A la inversa, otros pensadores existencialistas argumentan que se podría decir que los seres humanos se involucran activamente entre sí y con el universo mientras se comunican y crean, y la soledad es simplemente la sensación de estar aislado de este proceso.

Sentimiento negativo de soledad[editar]

La soledad como detonante negativo en la vida de una persona, puede ser entendida como una respuesta emocional compleja y generalmente desagradable al aislamiento social. Suele incluir también sentimientos de ansiedad debido a la falta de conexión y/o comunicación con otros individuos, tanto en el presente como en el futuro. Como tal, quien padece los sentimientos de soledad puede sentirse así incluso en presencia de otras personas. Sus causas son variadas e incluyen una amplia cantidad de factores sociales, mentales, emocionales y físicos.

Diversas investigaciones han demostrado que la soledad prevalece en toda sociedad, incluyendo aquellas personas que hayan contraído matrimonios, que estén en una relación amorosa, entre familias, gerontes e incluso personas con carreras exitosas. [14]​ Ha sido un tema explorado por mucho tiempo en la literatura de los seres humanos desde la antigüedad clásica. También se la ha descrito a la soledad como un dolor social (mecanismo psicológico destinado a motivar a una persona a buscar conexiones sociales). [15]​ En definitiva, se la suele asociar muy a menudo en un contexto de interacción social: "experiencia desagradable que ocurre cuando la red de contactos sociales de un individuo es deficiente de manera significativa". [16]

Causas comunes[editar]

Puede haber muchas razones, así como muchos eventos de la vida que pueden causarla. Uno de ellos puede ser la falta de amistades durante la infancia y adolescencia, o la ausencia física de personas significativas. Al mismo tiempo, la soledad puede ser un síntoma de algún otro problema social o psicológico, como la distimia o la fobia social. En ese sentido, puede ser consecuencia de una disfunción de la comunicación, o el resultado de vivir en lugares con baja densidad de población en los que hay pocas personas con las que interactuar.

Muchas personas experimentan la soledad por primera vez al quedarse solos en la primera etapa vital de su vida (cuando son bebés). También es una consecuencia esperable, generalmente temporaria, de una ruptura, un divorcio o una pérdida de cualquier relación importante a largo plazo. En estos casos, puede deberse a la pérdida de una persona específica y al consecuente retiro del grupo social debido a la pérdida evento asociada a ella.

Las personas pueden sentirse solas incluso cuando están rodeadas de otras personas.[17]​ Incluso puede verse como un fenómeno social, capaz de propagarse como una enfermedad. Cuando una persona en un grupo comienza a sentirse sola, este sentimiento (de acuerdo al contexto en que se encuentre) podría propagarse hacia otras personas, lo que aumentaría el riesgo de que todos se sientan solos. [18]​ También puede ocurrir después del nacimiento de un niño (a menudo expresado como una depresión posparto), después del matrimonio o después de cualquier otro evento socialmente perturbador, como mudarse del hogar a una comunidad desconocida, lo que lleva a la nostalgia.

Prevalencia[editar]

La soledad parece haberse intensificado en todas las sociedades del mundo a medida que se produjo la modernización. Cierta cantidad de esta soledad parece estar relacionada con una mayor migración, menores tamaños de hogares y un mayor grado de consumo en general, lo que le hace guardar una estrecha relación con el capital social.

Dentro de las naciones desarrolladas, la soledad ha mostrado los mayores aumentos entre dos grupos: personas mayores[19][20]​ y personas que viven en suburbios de baja densidad[21][22]​. Las personas mayores que viven en áreas suburbanas son particularmente vulnerables, ya que a medida que pierden la capacidad de conducir, a menudo se quedan "varadas" y les resulta difícil mantener relaciones interpersonales.[23]

Por otro lado, existe cierta controversia entre la correlación del uso de Internet y la soledad, con algunos hallazgos que muestran que los usuarios de Internet están más solos[24]​ y otros que muestran que las personas solas que usan Internet para mantenerse en contacto con sus seres queridos (especialmente las personas mayores) informan menos soledad, pero que aquellos que tratan de hacer amigos en línea se volvieron más solitarios.[25]​ Por otra parte, los estudios realizados en 2002 y 2010 encontraron que "el uso de Internet disminuyó la soledad y la depresión de manera significativa, mientras que el apoyo social percibido y la autoestima aumentaron significativamente"[26]​ y que Internet "tiene un papel habilitante y empoderador en la vida de las personas, ya que al aumentar su sentido de libertad y control, esto tiene un impacto positivo en el bienestar o la felicidad".[27]​ El único hallazgo aparentemente inequívoco de la correlación es que los largos viajes de conducción se correlacionan con sensaciones de soledad notoriamente más altas (así como otros impactos negativos en la salud).[28][29]

Efectos[editar]

Salud mental[editar]

La soledad se ha relacionado históricamente con la depresión y, por lo tanto, es un factor significativo de riesgo para el suicidio.[30]Émile Durkheim ha descrito la soledad como la incapacidad o falta de voluntad de vivir para otros, es decir, para amistades o ideas altruistas; razon por la cual llamó a esto "suicidio egoísta".[31]​ En los adultos, la soledad es un factor importante en la depresión y el alcoholismo.[32]​ Las personas que están aisladas socialmente pueden reportar una mala calidad del sueño y, por lo tanto, tienen procesos restaurativos disminuidos.[33]​ La soledad también se ha relacionado con un tipo de carácter esquizoide en el que uno puede ver el mundo de manera diferente y experimentar la alienación social, que se describe como el yo en el exilio.[34]

En los niños, la falta de conexiones sociales está directamente vinculada a varias formas de comportamiento antisocial y autodestructivo, especialmente el comportamiento hostil y delincuente. Tanto en niños como en adultos, la soledad a menudo influye negativamente en el aprendizaje y la memoria. Su interrupción de los patrones de sueño puede tener un impacto significativo en la capacidad de funcionar en la vida cotidiana.[30]

El dolor, la depresión y la fatiga funcionan como un conjunto de síntomas y, por lo tanto, pueden compartir factores de riesgo comunes. Dos estudios longitudinales con diferentes poblaciones demostraron que la soledad era un factor de riesgo para el desarrollo de síntomas depresivos, de dolor y de fatiga a lo largo del tiempo. Estos datos también resaltan los riesgos para la salud de la soledad; el dolor, la depresión y la fatiga a menudo acompañan a enfermedades graves y ponen a las personas en riesgo de salud y mortalidad.[35]

Salud física[editar]

La soledad crónica puede ser una condición de salud grave y potencialmente mortal. Se ha encontrado que se asocia con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedad cardiovascular.[36]​ La soledad muestra una mayor incidencia respecto a la alta presión arterial, colesterol alto y obesidad.[37]

Se muestra que la soledad aumenta la concentración de los niveles de cortisol en el cuerpo.[37]​ Los niveles prolongados y altos de cortisol pueden causar ansiedad, depresión, problemas digestivos, enfermedades cardíacas, problemas de sueño y aumento de peso.[38]

″La soledad se ha asociado con una inmunidad celular deficiente como se refleja en la actividad de las células asesinas naturales (NK) y los títulos de anticuerpos más altos para el Virus de Epstein Barr y los virus del herpes humano".[37]​ Debido a la inmunidad celular dañada, la soledad entre los adultos jóvenes muestra vacunas, como la vacuna contra la gripe, para ser menos efectiva.[37]​ Los datos de estudios sobre la soledad y los hombres con VIH+ sugieren que la soledad aumenta la progresión de la enfermedad.[37]

Otros usos[editar]

Como castigo[editar]

El aislamiento en forma de confinamiento es un castigo empleado en muchos países para prisioneros acusados de delitos graves, para los que corren peligro entre los demás prisioneros, los que podrían suicidarse, y los que no pueden juntarse con los demás por enfermedad o lesiones.

Como tratamiento[editar]

Por otro lado, las instituciones psiquiátricas pueden ordenar aislamiento total o parcial para ciertos pacientes, particularmente los violentos o subversivos, para poder atender sus necesidades particulares y proteger al resto de pacientes de su influencia.

Carencias de grupos primarios[editar]

Los grupos primarios entre los cuales se incluyen la familia o los amigos. La carencia de ellos son un tipo de soledad a veces, no elegida en la que el individuo se puede sentir despreciado o rechazado al sentirse vacío.

El ocio es importante para todo individuo por ello también la carencia de ocio puede provocar que el individuo sienta rechazo.

La carencia de grupos primarios como pueden ser las familias pueden llevar a una desviación social irreversible ya que la educación transmitida por un grupo primario no son sustituibles, esto se agrava con influencias de grupos externos que pueden o no influir en esta desviación social.

Un individuo, un hombre o una persona se es al criarse mediante relaciones cara a cara ya que estas relaciones fomentan la cultura y las diferentes dimensiones sociales del hombre.

Diferentes experimentos han demostrado que la carencia de grupos primarios y grupos secundarios y su correspondiente enseñanza causa graves carencias de racionalidad del hombre ya que sin ellas nos limitamos al cuerpo y no a la mente y un individuo puede o no pensar de forma irracional al faltarle dichas enseñanzas socioculturales.

Referencias[editar]

  1. Salinger, el escritor solitario que conquistó la literatura moderna. (2010). Chile, Latinoamérica.: Diario de Cooperativa. Consultado el 16 de mayo de 2014, de http://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/literatura/j-d-salinger/salinger-el-escritor-solitario-que-conquisto-la-literatura-moderna/2010-01-28/163536.html.
  2. Leslie Brokaw. (2012). The Power of Introverts, the Power of Quiet. Massachusetts Institute of Technology, EE. UU: Sloan Review. Consultado el 2 de mayo de 2014, de http://sloanreview.mit.edu/article/the-power-of-introverts-the-power-of-quiet/.
  3. Sherrie Bourg Carter. (2012). 6 Reasons You Should Spend More Time Alone. New York, NY.: Psychology Today. Información consultada el 12 de diciembre de 2013, de http://www.psychologytoday.com/blog/high-octane-women/201201/6-reasons-you-should-spend-more-time-alone.
  4. Vea las palabras de Arthur Schopenhauer, en: Lorraine C. Ladish. (2003). Aprender a querer: en la confianza, la igualdad y el respeto. España, Unión Europea.: Ediciones Pirámide, pág. 108.
  5. Según un análisis realizado por el Dr. Rodrigo Córdoba, psiquiatra y presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas. Vea lo dicho en: La soledad no es tan mala como la pintan. (2014). Bogotá, Colombia.: Diario El Tiempo. Consultado el 9 de mayo de 2014, de http://m.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/la-soledad-no-es-tan-mala-como-la-pintan/9323584.
  6. Boullosa, N. (2012). La soledad, clave para innovación y productividad (estudio).Barcelona, España: Faircompanies. Consultado el 8 de mayo de 2014, de http://faircompanies.com/blogs/view/la-soledad-activa-la-productividad-e-innovacion-estudios/.
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  9. Duck, S. (1992). Human relations (2nd ed.). London: Sage Publications.
  10. Larson, R.; Csikszentmihalyi, M.; Graef, R. (1982). «Time alone in daily experience: Loneliness or renewal?». En Peplau, Letitia Anne; Perlman, Daniel. Loneliness: A sourcebook of current theory, research and therapy. New York: John Wiley and Sons. pp. 41-53. ISBN 978-0-471-08028-2. 
  11. Suedfeld, P. (1982). «Aloneness as a healing experience». En Peplau, Letitia Anne; Perlman, Daniel. Loneliness: A sourcebook of current theory, research and therapy. New York: John Wiley and Sons. pp. 54-67. ISBN 978-0-471-08028-2. 
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Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]