Lupercales

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Andrea Camasseiː Fiestas Lupercales, óleo sobre lienzo
Círculo de Adam Elsheimerː Cupido y personificaciones de la fertilidad encuentran a los Luperci disfrazados de perros y cabras.

Las Fiestas Lupercales (en latín, Lupercalia) eran, en la Antigua Roma, unas fiestas que se celebraban ante diem XV Kalendas Martias, lo que equivale al 15 de febrero. Su nombre deriva supuestamente de lupus (lobo, animal que representa al dios Fauno que tomó el sobrenombre de Luperco) e hircus (macho cabrío, un animal impuro).

Una congregación especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo) eran elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad. Debían ser en su origen adolescentes que durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque, Era por aquel entonces un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos. Se reunían el 15 de febrero en la recientemente encontrada gruta (más tarde llamada Ruminal en honor a Rómulo y Remo) del monte Palatino. Según la tradición fue en este lugar donde Fauno Luperco, tomando la forma de una loba, (Luperca), había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en cuyo honor se hacía la fiesta. También cuenta la tradición que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.[1]

Bajo la sombra de esta venerable higuera, llamada Ruminalis, comenzaba la fiesta con una ceremonia oficiada por un sacerdote en la que se inmolaba una cabra.[2] Después ese mismo sacerdote tocaba la frente de los luperci con el cuchillo teñido con la sangre del sacrificio y a continuación borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche de cabra. Éste era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada ritual.[3] A continuación se formaba una procesión con los lupercos desnudos que llevaban unas tiras o correas hechas con la piel de la cabra recién inmolada y con ellas azotaban manos y espaldas de las mujeres que encontraban en el camino dispuestas a ser parte de la ceremonia; era el ritual para la fecundidad.[4] Se consideraba además que esto era un acto de purificación, la así denominada februatio.[4]

Recorrido[editar]

Restos del Ara Máxima de Hércules en la basílica de Santa Maria in Cosmedin

Según un pasaje narrado por Tácito[5] el cortejo salía del Lupercal hacia el Foro Boario por el sur del Palatino y llegaba al Ara Máxima. Pasaban por el altar de Consus y el santuario de los Lares para terminar en el lugar de inicio. El recorrido no era un acto serio como lo había sido el comienzo de la ceremonia; los propios lupercales animados por el público convertían el paseo en una carnavalada cuyos gritos, cantos y bailes llegaban a ser obscenos.[6]

Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de las Lupercales. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por la fiesta de la Purificación que se celebraría el 2 de febrero con la procesión de las candelas.[7] Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación, por la referencia que Simeón hace, en su canto, a Cristo como «luz de las naciones», asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las manos de los fieles. El 2 de febrero se cumplían cuarenta días desde que, en la época de San Ambrosio, se fija el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, también para desterrar el festejo pagano del culto a Helios.[8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Guillén, 1994, p. 200.
  2. Guillén, 1994, p. 23.
  3. Guillén, 1994, p. 200 y 201, ver Cf nota 334.
  4. a b Guillén, 1994, p. 115.
  5. Guillén, 1994, p. 202, ver Cf nota 339.
  6. Guillén, 1994, p. 202.
  7. Guillén, 1994, p. 203, ver Cf nota 349.
  8. Presentación

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

  • [1] Algunas fuentes antiguas sobre las Lupercalia
  • [2] noviembre de 2007: Descubren cueva donde fueron amamantados Rómulo y Remo