Calendario romano

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Fragmento de un Fasti-calendario romano

Según la tradición romana, el origen mítico del antiguo sistema para dividir el tiempo se debió al primero de los reyes, Rómulo. Se utilizó en la Antigua Roma hasta el 46 a. C. cuando Julio César, que era dictador y Pontifex Maximus, decretó una drástica reforma en el calendario, asesorado por astrónomos egipcios, creando el calendario juliano.

Cronología[editar]

Para fijar el año de un acontecimiento había diferentes sistemas:

  • Fijarlo a partir del comienzo de la era romana, que tenía como año 1 el de la fundación de la ciudad. En este método los romanos escribían ab urbe condita (a.u.c.) tras el numeral del año.
  • A partir del comienzo de la época de la República, con la instauración del consulado, el sistema era el de indicar la fecha mediante los nombres de los cónsules de ese año. Por esto, en una de las paredes del templo de Júpiter en el Capitolio se fijaba cada año un clavo y al lado se inscribía el nombre de los cónsules; existía también una lista de los cónsules anuales, llamadas fastos consulares.
  • El sistema menos frecuente era el conocido como "era republicana", que tomaba como año 1 el de la expulsión de los reyes, año 509 a.C. (post reges exactos)

De este modo podíamos indicar los años de tres maneras, por ejemplo en año del consulado de Cicerón y de la conjuración de Catilina (63 a.C.) podía expresarse para los romanos de las siguientes maneras: DCXC ab urbe condita (Año 690 de la fundación de Roma), M.Tulio, C. Antonio consulibus (Año en que fueron cónsules Marco Tulio y Cayo Antonio), CDXLVI post reges exactos (Año 446 tras la expulsión de los reyes)

Antecedentes[editar]

Originariamente, muchas culturas antiguas utilizaban el calendario lunar para contar el tiempo.

Los pueblos romanos primitivos tenían diferentes calendarios lunares, cada uno con su propio número de meses, su propia duración del año y de los meses, por ejemplo, los habitantes de Alba Longa tenían un calendario de 10 meses, de 18 a 36 días cada mes; los de Lavinia tenían otro de 374 días distribuido en 13 meses; los etruscos tenían meses basados en la luna llena.Estos calendarios tenían una base lunar, el comienzo de los meses solía marcarse con la aparición de la Luna nueva

Según la tradición, el calendario romano fue creado durante el reinado de Rómulo, fundador de Roma. Comprendía diez meses lunares, de marzo a diciembre. Entre diciembre y el comienzo del año siguiente había un período que no correspondía a ningún mes, dado que era el periodo en que no había labores agrícolas ni actividad militar. El año por tanto duraba alrededor de 304 días o bien 10 meses lunares. Este período de diciembre a marzo se dedicaba en parte a ritos de purificación colectiva en la transición de un año a otro, era una especie de "tiempo muerto".

Posteriormente se realizó una reforma atribuida por la tradición al rey Numa Pompilio, segundo rey de Roma. Se modificó la duración de los meses para que duraran 29 y 31 días alternativamente (para los romanos, los números pares traían mala suerte), y se añadieron dos meses adicionales entre diciembre y marzo: enero y febrero. Desde mediados del siglo ii a. C., el año, que hasta entonces había empezado en el mes de marzo, pasó a comenzar en enero. Así el año pasó a durar 365 días: febrero tenía 28 días, marzo, mayo, julio y octubre 31, y el resto 29, dando un total de 355 días. Como después de la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados Mercedonios o Intercalares

Lo primero de todo divide el año en 12 meses según el ciclo lunar, como la Luna no completa los 30 días cada uno de los meses y faltan 11 dias para el total del año que se corresponde con el ciclo de los solsticios del Sol, dispuso que añadieran los meses intercalares; de manera que cada 20 años los días coincidieran con la misma posición del Sol que habían tenido en un principio, llenando así los huecos producidos en todos estos años. Así mismo creó los días nefasti y los días fasti, porque sería útil suspender toda actividad política de vez en cuando

TITO LIVIO, Ab urbe condita.

Denominaciones[editar]

Denominación de los años[editar]

El calendario fue reformado a partir de la época estrusca (siglos VII - VI a.C.), aunque los historiadores romanos de la época atribuían la reforma al  rey Numa. Se cambió el ciclo lunar por el ciclo solar, de este modo el años natural empezaba y acababa en el solsticio de invierno, a finales de diciembre.

Al año se le añadieron los meses de enero y febrero, sumando así doce meses; pero la tradición de empezar el año en marzo continuó hasta el siglo II a.C., tanto en el aspecto político, con la toma de posesión de las magistraturas anuales, como en el militar dando inicio a las campañas bélicas.

El complicado sistema de ajuste de los meses, para que los años se ajustasen al ciclo solar era controlado por el Colegio de los Pontífices, pero nunca se solucionó satisfactoriamente ese desfase. Los romanos distinguían cuatro estaciones, denominadas: ver (primavera), aestus (verano), autumnus (otoño) e hiems (invierno)

Denominación de los meses[editar]

Los seis primeros meses se denominaron con un nombre derivado del de la divinidad o culto al que estaban consagrados. La denominación de los meses era:

  • Ianuarius: en honor al dios latino Jano, a quien se acudía en los inicios de todas las actividades. También le estaba dedicado el primer día de cada mes.
  • Februarius: dedicado a Februus (más conocido por el nombre de Plutón), dios de las ceremonias de purificación que se llevaban a cabo en este mes para expiar las culpas y faltas cometidas a lo largo del año que acababa, y para comenzar el nuevo con buenos augurios
  • Martius: en honor a Marte, padre de los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. Era el protector del romano, como agricultor y como soldado: las dos actividades tenían su comienzo en esta época del año.
  • Aprilis: es un nombre de dudosa interpretación. Una teoría decía que estaba consagrado a Venus, Apru en etrusco. Otra teoría se refiere a la llegada de la primavera, estación en que se abren (aperire) las flores.
  • Maius: titularidad discutida, ya que algunos afirman que estaba dedicado a la madre de Mercurio, la diosa Maya, que se encargaba de la fertilidad agrícola, a esta los romanos la llamaban Bona Dea y su fiesta se celebraba este mes. Otros atribuyen el mes a la veneración de los antepasados, los Maiores.
  • Iunius: consagrado a Juno (Iuno), protectora de las mujeres. También existe otra posible dedicación a los descendientes, los Iuniores.
  • Quintilis: llamado así por ser el quinto mes (quinque: cinco). A la muerte de Julio César pasó a llamarse Iulius en su honor, por ser el mes de su nacimiento.
  • Sextilis: mes sexto (six: seis). Se dedicó posteriormente a Octavio Augusto y recibió el nombre de Augustus.
  • Septembris: mes séptimo (septem: siete)
  • Octobris: mes octavo (octo: ocho).
  • Novembris: mes noveno (novem: nueve)
  • Decembris: mes décimo (decem: diez)

Denominación de la semana[editar]

Se estableció la semana de siete días (septimana) a mediados de la época del Imperio (s. II a.C.), consagrándose cada día a un astro: lunes, Lunae dies; martes, Martis dies; miércoles, Mercurii dies; jueves, Iovis (de Júpiter); viernes, Veneris dies; sábado, Saturnii dies; domingo, Solis dies.

Los nombres de los dos últimos fueron sustituidos a partir del siglo IV cuando se implantó el cristianismo como religión oficial. Empezarán a llamarse sabbatum (de sabbat, fiesta de los judíos) y dies dominica (día del Señor). El domingo pasó a ser un día dedicado únicamente al culto.

Denominación de los días[editar]

Pintura de la muerte de Julio Cesar. Fue asesinado en los Idus de marzo: el día 15 de marzo.

Para indicar los días del mes, los romanos tenían un sistema muy complicado, heredado de la época del calendario lunar primitivo. No numeraban los días del 1 al 31, sino que en cada mes había tres días clave:

  • Las calendas, (kalendae, -arum). Las calendas eran el primer día de cada mes, que debió coincidir en principio con la Luna nueva. De esta palabra deriva calendario.
  • Las nonas, (nonae, -arum). Las nonas eran el día cinco de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre en los cuales las nonas eran el día siete. Era una fecha intermedia, ocho días antes de las idus y se denominaba nonae porque era el noveno día contando el de las idus.
  • Los idus, (idus, -uum). Los idus eran el día trece de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los que eran el día quince. Por tanto, era una fecha móvil y se correspondía con la Luna llena.

Si querían indicar una de estas tres fechas fijas, la ponían en ablativo junto con el adjetivo del mes correspondiente:

Kalendis Ianuariis, en las calendas de enero (1 de enero),
Nonis Octobribus, en las nonas de octubre (7 de octubre).

Si se trataba de indicar el día anterior o posterior de las tres fechas anteriores, se ponía el adverbio pridie o postridie seguido de la fecha y del adjetivo correspondiente del mes en acusativo. Por ejemplo:

Pridie Nonas Ianuarias, la víspera de las nonas de enero (4 de enero),
Postridie Idibus Octobribus, el día siguiente a las idus de octubre (16 de octubre).

Si se trataba de cualquier otra fecha, se contaban los días que faltaban para llegar hasta el más próximo de las tres fechas fijas y se colocaba la expresión ante diem, seguida del número de días contado (expresado en numeral ordinal o en números romanos), del nombre de la fecha fija con la que se relacionaba, y del adjetivo del mes de esta última, todos ellos en acusativo. Para hacer la cuenta también se sumaba el día de la fecha fija. Por ejemplo:

Ante diem sextum Kalendas Martias, el sexto día antes de las calendas de marzo (24 de febrero).
Ante diem tertium kalendas apriles (30 de marzo) En abreviatura se escribiría: a.d. III kal. apr.
Calendario de misal medieval del mes de junio, usando el calendario romano .
Tabla de conversión de los días del calendario romano al calendario actual
enero
agosto
diciembre
marzo
mayo
julio
octubre
abril
junio
septiembre
noviembre
febrero febrero
años bisiestos
día del
calendario
actual
Kal. Kal. Kal. Kal. Kal. 1
IV Non. VI Non. IV Non. IV Non. IV Non. 2
III Non. V Non. III Non. III Non. III Non. 3
II Non. IV Non. II Non. II Non. II Non. 4
Non. III Non. Non. Non. Non. 5
VIII Id. II Non. VIII Id. VIII Id. VIII Id. 6
VII Id. Non. VII Id. VII Id. VII Id. 7
VI Id. VIII Id. VI Id. VI Id. VI Id. 8
V Id. VII Id. V Id. V Id. V Id. 9
IV Id. VI Id. IV Id. IV Id. IV Id. 10
III Id. V Id. III Id. III Id. III Id. 11
II Id. IV Id. II Id. II Id. II Id. 12
Id. III Id. Id. Id. Id. 13
XIX Kal. II Id. XVIII Kal. XVI Kal. XVI Kal. 14
XVIII Kal. Id. XVII Kal. XV Kal. XV Kal. 15
XVII Kal. XVII Kal. XVI Kal. XIV Kal. XIV Kal. 16
XVI Kal. XVI Kal. XV Kal. XIII Kal. XIII Kal. 17
XV Kal. XV Kal. XIV Kal. XII Kal. XII Kal. 18
XIV Kal. XIV Kal. XIII Kal. XI Kal. XI Kal. 19
XIII Kal. XIII Kal. XII Kal. X Kal. X Kal. 20
XII Kal. XII Kal. XI Kal. IX Kal. IX Kal. 21
XI Kal. XI Kal. X Kal. VIII Kal. VIII Kal. 22
X Kal. X Kal. IX Kal. VII Kal. VII Kal. 23
IX Kal. IX Kal. VIII Kal. VI Kal. VI Kal. 24
VIII Kal. VIII Kal. VII Kal. V Kal. VI Kal. 25
VII Kal. VII Kal. VI Kal. IV Kal. V Kal. 26
VI Kal. VI Kal. V Kal. III Kal. IV Kal. 27
V Kal. V Kal. IV Kal. II Kal. III Kal. 28
IV Kal. IV Kal. III Kal. II Kal. 29
III Kal. III Kal. II Kal. 30
II Kal. II Kal. 31
Días fasti y nefasti[editar]

En el calendario también se marcaban los días que eran no hábiles por motivos religiosos para reunir al pueblo en asamblea o para celebrar juicios. Estos días aparecían en el calendario como nefasti (n); eran casi la tercera parte de los días del año durante la época de la República. En el Imperio estos llegaron a ser la mitad de los días del año. El resto eran los llamados días fasti (f) o hábiles. Algunos eran nefasti solo a efectos judiciales y se podían reunir las asambleas (comitias), por lo que se llamaban comitiales.

Fas indica lo lícito y nefas lo ilícito (...) En correspondencia con este significado se denominarán dies fasti aquellos en los que es lícita toda actividad humana y dies nefasti los que implican la suspensión de algunas actividades

García Sánchez, J.[1]
Días festivos[editar]

Cada ocho días figuraba uno de descanso (nundinae); era el día de mercado, aprovechado para cuestiones oficiales, para ir a las termas, visitar a los amigos, etc.

A estos días se le añadían los de las grandes fiestas religiosas (feriae) y los de ludi o juegos cívico-religiosos, que llegaban a durar varios días (y también aumentaron en la época imperial)

Las vacaciones escolares coincidían casi con las actuales: las de verano del 1  de julio al 15 de octubre, y dos más cortas, en marzo por las fiestas de honor a Minerva, diosa de la sabiduría, y en diciembre, debido a las Saturnales, del 17 al 25.

Denominación de las horas[editar]

Los romanos no dividían el día en 24 horas o en 24 partes iguales durante todo el año.

Repartían el tiempo de luz (el día) en doce horas. De esta manera, en verano, las horas resultaban más largas que en invierno. Para medir las horas, utilizaban relojes de sol (horologium, v. reloj de sol), y más raramente de agua (clepsydra, v. clepsidra).

Las horas se expresaban con números ordinales: hora prima, hora secunda, hora tertia, etc. La hora prima era la primera del día, la del amanecer. La hora que marcaba el final del día, la puesta de sol, era la hora duodécima. De la hora sexta, que marcaba el mediodía, procede la palabra siesta.

La noche se dividía en cuatro partes denominadas vigilia: prima vigilia, secunda vigilia, etc. Tenían una duración diferente según fuera la época del año.

Esta distribución en cuatro partes y el propio nombre guardaban relación con los turnos de vigilancia de los campamentos militares. También las unidades de bomberos de Roma, de carácter militar, se denominaban vigiles: cohortes vigilum.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. García Sánchez, J. (1769) Divergencia sustancial en la aprobación de la constitución sinodal relativa a los mercados en días festivos. (p. 337) El Sínodo Diocesano de Oviedo.

Bibliografía[editar]

  • Baldson, J. P. (1967). Vida y ocio. Los romanos. ed. Gredos. España: Madrid.
  • Bickerman, E.J. (1969). Chronology of the Ancient World. rev. ed. 1980. Londres: Thames & Hudson. 
  • Brind'Amour, P. (1983). Le Calendrier romain: Recherches chronologiques. Ottawa. 
  • Carcopino, J.(1984). La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio. ed. Temas de hoy. España: Madrid
  • García, Manolo. 5000 años mirando al Sol. Edición Kindle. 
  • Guillén, J.(1980). Urbs Roma: vida y costumbres de los romanos. ed. Sígueme. España: Salamanca
  • Michels, A. K. (1967). The Calendar of the Roman Republic. Princeton. 
  • Ovidio. Fasti. 
  • Plutarco. Numa Pompilius. 
  • Richards, E.G. Mapping Time. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-850413-6. 

Enlaces externos[editar]