Elecciones federales de México de 1988

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Las elecciones federales de México de 1988, referidas también como el proceso electoral federal 1987-1988, se llevaron a cabo el miércoles 6 de julio de 1988. Desarrolladas bajo la dirección de la Comisión Federal Electoral —y siendo las últimas a su cargo—, con ellas se renovaron ambas cámaras del Congreso de la Unión —500 diputados y 64 senadores— y se eligió un nuevo presidente de la República. Los comicios se efectuaron en el marco de nuevas regulaciones electorales que permitían una mayor participación de la oposición en los propios procesos electorales y una mayor representación en la Cámara de Diputados. Sin embargo, estas reformas también trataron de asegurarle al partido gobernante desde 1946, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la mayoría absoluta en la Cámara y otorgar al gobierno federal el control total de la organización electoral.

Los cambios en las normativas institucionales demostraron que el PRI ya preveía un resultado «conflictivo» en estas elecciones. Por otra parte, el Código Electoral Federal de 1986 supuso un incremento de poder del partido hegemónico en la autoridad electoral y alteró la unión que tradicionalmente mantenía con los partidos paraestatales, creando la oportunidad de creación del opositor Frente Democrático Nacional (FDN) y representando la primera ocasión desde 1946 en la que el candidato presidencial priista era postulado únicamente por el propio partido.[1]


Antecedentes[editar]

Las elecciones legislativas de 1985, en las que se renovó la Cámara de Diputados, fueron las últimas regidas por la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LFOPPE), emanada de la reforma política de 1977. En esa ocasión se registró una participación del 50.68% y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) alcanzó el 64.81% de los votos por mayoría relativa y 60.07% de representación proporcional, seguido del Partido Acción Nacional (PAN) con 15.59% y 15.49%, respectivamente. La tercera fuerza, el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), llegó solamente a 3.22% de los votos por mayoría y 3.30% de representación proporcional. Por lo anterior, el PRI logró controlar el 72.25% de la Cámara de Diputados en la LIII Legislatura.[2]

Reformas constitucionales de 1986[editar]

El 19 de junio de 1986, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un acuerdo firmado por el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) que instruía a la Secretaría de Gobernación a convocar a los partidos políticos nacionales, asociaciones, organizaciones, instituciones y ciudadanos a participar en «audiencias públicas de consulta sobre la renovación Política Electoral [...]», con la intención de recabar opiniones que permitieran al presidente «encontrar formas de perfeccionamiento democrático».[3]​ La «renovación» se refería a reformas de la legislación electoral. Entre julio y agosto de ese año se efectuaron las consultas. Más tarde, el 3 de noviembre, de la Madrid envió una iniciativa de reforma de los artículos constitucionales 52, 53, 56, 60 y fracciones de los 54 y 77.[4]​ Aprobadas por la Cámara a finales de noviembre[5]​ y publicadas en el DOF el 15 de diciembre, las reformas implicaron cambios en los sistemas de representación de la Cámara de Diputados.[4]

Los cambios significaron el incremento de 400 a 500 diputados —se adicionaron 100 escaños electos por representación proporcional—, establecieron que todos los partidos que alcanzaran un 1.5% de votos podrían participar en el sistema de representación proporcional y limitaron a 350 el número máximo de escaños que el partido más votado podría obtener, independientemente del porcentaje de votos logrado. Igualmente se determinaba un mecanismo para asegurar que siempre un partido tuviera la mayoría absoluta en la Cámara:[6]​ «Si ningún partido obtiene el 51% de la votación nacional efectiva y ninguno alcanza [...] la mitad más uno de los miembros de la Cámara, al partido con más constancias de mayoría le serán asignados diputados de representación proporcional, hasta alcanzar la mayoría absoluta [...]».[3]​ Por otra parte, se decretaba la renovación parcial del Senado cada tres años.[6]

Con las reformas, el artículo 60 determinó que cada «Cámara calificará las elecciones de sus miembros y resolverá las dudas que hubiese sobre ellas» y que la «preparación, desarrollo y vigilancia de los procesos electorales» correspondería al Gobierno Federal.[3][7]​ En este sentido, Krieger (1990) afirma que con esto los comicios dejaron de ser «un proceso popular para convertirse en un proceso administrativo, preparado, desarrollado, vigilado [...] por la burocracia».[8]​ Por su parte, Carmona Hernández y Jiménez Solares (2006) indican que estas reformas tuvieron la «finalidad de devolver al gobierno el control absoluto de la organización electoral».[9]

Código Federal Electoral de 1987[editar]

En noviembre de 1986, de la Madrid envió a la Cámara de Diputados su iniciativa de ley del Código Federal Electoral. Los debates al respecto se iniciaron el 17 de diciembre siguiente, iniciando con el rechazo de una petición de los grupos parlamentarios de cinco partidos con la que protestaban contra la iniciativa y por la eliminación de sus proyectos.[10]​ Posteriormente, se publicó en el DOF el 12 de febrero de 1987.[11]

El nuevo código electoral estableció el principio de financiamiento público a partidos políticos con base en la cantidad de votos y escaños alcanzados; facilitó la conformación de coaliciones; implementaba la revisión anual del padrón electoral; eliminaba el registro condicionado de formaciones políticas; incorporaba la figura del Tribunal de lo Contencioso Electoral Federal, —órgano capacitado para resolver recursos de queja, reclamación y nulidad—, y cambiaba la conformación de la Comisión Federal Electoral (CFE): seguiría estando integrada por el secretario de Gobernación —que además fungía como su presidente— y representantes del Congreso de la Unión, sin embargo, establecía la representación de partidos políticos —un comisionado para cada formación con 1.5% de los votos, más uno por cada 3% adicional, con un límite de 16 comisionados por partido—.[12][13]

Contexto[editar]

En las elecciones presidenciales de 1982, el PRI —en coalición con el PPS y el PARM— venció con el 70.99% de los votos.[14]​ Su candidato, Miguel de la Madrid Hurtado, una vez tomado el cargo implementó un «severo programa de austeridad», que implicaba recortes en el gasto social y en los servicios públicos.[15]​ La estabilización económica consecuencia de la respuesta gubernamental a la crisis de deuda de inicios de la década se arruinó con la caída de los precios del petróleo en 1985 y empeoró con el terremoto del 19 de septiembre de ese año.[16]​ El sismo también tuvo consecuencias políticas, pues obligó a la sociedad a organizarse en las labores de rescate y reconstrucción ante la pasividad gubernamental y catalizó el «asociacionismo civil». Para 1987, la inflación alcanzó el 159%.[15]​ Gillingham (2012) asegura que por esta situación se incrementó el precio de las tortillas en un 400%, 800% para los frijoles y 1800% para el pan.[16]

En este periodo, la deuda pública externa pasó de los 6 mil millones de dólares a los 84 mil millones.[17]​ Rueda Peiro (1998) detalla que este aumento de la deuda, el empeoramiento de la crisis económica y los compromisos que el gobierno adquirió con el Fondo Monetario Internacional, para continuar recibiendo préstamos, llevaron a la «adopción de la política neoliberal y la consolidación [en el poder] [...] de un grupo de tecnócratas». Al descontento social que estas conduciones produjeron se sumó el de «los políticos que se sienten desplazados y que continúan sosteniendo la tesis del nacionalismo revolucionario».[18]​ A nivel político, las reformas electorales y constitucionales fueron una respuesta gubernamental a la presión de la oposición, «a la vez que [obedecieron] a propósitos de control del oficialismo».[19]

Molinar y Weldon (2014) toman el cambio de composición de la CFE —incrementando la presencia del PRI y eliminando su necesidad de conseguir apoyos de partidos opositores— y afirman que tal situación animó a los denominados peyorativamente «partidos paraestatales» —también llamados «partidos electoreros»[16]​ o «partidos satélite», aquellos que normalmente apoyaban al PRI y que en ese entonces eran el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), el Partido Popular Socialista (PPS) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST)[1]​— a desafiar a su antiguo aliado.[20]​ Ortega Ortiz (2010) indica que en este periodo la oposición, tanto izquierdista como derechista, comenzó a progresar lentamente, al punto de que el PAN se convirtió en una «amenaza» para el PRI en ciertas elecciones estatales, como fue el caso de Chihuahua en 1986.[15]

A lo anterior se sumó la división al interior del «partido hegemónico».[20]​ La respuesta de la élite priista a las circunstancias fue «moverse a la derecha y bloquear a los principales izquierdistas».[16]​ En este contexto se formó, en 1986, la Corriente Democrática al interior del partido, liderada por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo y Rodolfo González Guevara.[21]​ Medina Peña (2001) detalla que su creación fue una respuesta al «abandono de la intervención del Estado en la economía, los recortes presupuestales, la privatización de las empresas del sector paraestatal y la contracción del gasto social». Para Cárdenas y Muñoz Ledo, este cambio en el actuar gubernamental implicaba una traición a la base ideológica del partido: «la ideología de la Revolución mexicana».[22]

Organización[editar]

Autoridades electorales[editar]

Con las reformas de 1986 y 1987, se transformó la composición de la Comisión Federal Electoral. Valdés y Piekarewicz (1990) afirman que la mayor fuerza del PRI en el órgano y la centralización de funciones en su presidente, el secretario de Gobernación, «aparecen como intentos gubernamentales para afianzar el control sobre la competencia electoral». No obstante, aclaran, el contexto político impidió el éxito de estas intenciones.[23]​ En diversas ocasiones, el PRI ocupó su mayoría de votos en la CFE —19 votos (16 comisionados, dos representantes del Congreso y el presidente de la comisión) frente a 12 de la oposición[24]​— para resolver conflictos en contra de «la voluntad de los restantes partidos». Ejemplo de lo anterior, fue la solicitud de los partidos opositores de extender el plazo de empadronamiento —con fecha límite el 31 de diciembre de 1987 según el Código—. El PRI, argumentando que tal medida sería ilegal y acortaría otros plazos, votó en contra. Para estas elecciones, el padrón de electores quedó establecido en cerca de 38 millones de personas. No obstante, el Consejo Nacional de Población (CONAPO) estimaba que, para 1987, los habitantes mexicanos con derecho a voto llegarían a los 43.5 millones.[25]

Para la oposición, algunos medios periodísticos y expertos del tema, el padrón era poco confiable. Se calculó que 20-30% era irregular. En este sentido, a la CONAPO se sumó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que estimó en 40 millones los ciudadanos con derecho a voto. Por su parte, la Presidencia de la República consideraba que serían «cerca de 38 millones de mexicanos». Las cifras oficiales arrojaron un padrón compuesto por 38 074 926 personas.[24]​ Igualmente, el PRI logró imponer su decisión cuando el Partido Mexicano Socialista (PMS) retiró su candidatura en favor de Cuauhtémoc Cárdenas. Centrando el debate en temas técnicos, el PRI rechazó la solicitud de reeimprimir las boletas electorales, cuya impresión estaba a cargo de los Talleres Gráficos de la Nación. En suma, dicen Valdés y Piekarewicz (1990), la «contundencia del voto priista» fue uno de los factores que más afectó la credibilidad de este proceso electoral.[26]​ Rodríguez Araujo (1997) señala que, al igual que con el número de empadronados, el número de casillas instaladas varía de acuerdo con las fuentes —entre 54 652 y 56 642—.[24]

En contraste a lo anterior, Valdés y Piekarewicz (1990) aseguran que, en algunas ocasiones, la CFE buscó el consenso y la conciliación en torno a «temas espinosos». Como ejemplos mencionan la creación de una subcomisión encargada de investigar los reclamos por destrucción de propaganda electoral y uso de recursos públicos en favor del PRI, y la querella contra Televisa por presentar un programa que tergiversaba las opiniones de los opositores al PRI.[27]​ También motivo de conflicto fue el diseño de la boleta electoral para senadores, la que los opositores pedían permitiera el voto diferenciado, a un partido para el periodo sexenal y a otro para el trianual —dado que se establecía la renovación parcial del Senado, un candidato por estado mantendría su cargo por seis años y otro solamente por tres—.[28]

El Tribunal de lo Contencioso Electoral determinó que «las dos fórmulas aparecieran en una misma boleta y con un solo círculo por partido». En total, el Tribunal resolvió 23 recursos de apelación en el año electoral, incluida la ratificación del fallo de la CFE de no reimprimir las boletas tras el retiro de la candidatura pemesista. Sin embargo, la participación del órgano durante la preparación de los comicios fue muy limitada.[29]

Candidatos[editar]

Partido Revolucionario Institucional[editar]

Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto en el gabinete delamadridista, fue nombrado candidato presidencial del PRI el 4 de octubre de 1987.

El 4 de octubre de 1987, el PRI designó a Carlos Salinas de Gortari, en ese entonces secretario de Programación y Presupuesto, como su candidato presidencial.[30]​ El presidente del partido, Jorge de la Vega Domínguez, fue el encargado de realizar el anuncio en la sede nacional a las 10:30 de la mañana ante los líderes de los sectores: «Los tres sectores de nuestro partido y su dirigencia territorial, se han pronunciado unánimemente a favor de la precandidatura del compañero Carlos Salinas de Gortari».[31]​ Sin embargo, en palabras de García Calderón (2006), el proceso de selección del candidato fue «uno ficticio [...] con una pasarela de los supuestos precandidatos, el cual no era sino una mera simulación». Siguiendo la tradición priista, el elegido fue seleccionado por el presidente de México y se reprodujo el «ritual del destape» en medio de un ambiente de «supuesta unidad partidaria». Esta «simulación» fue respuesta del partido gobernante a la «corriente democratizadora» que, en última instancia, resultó en la salida de varios militantes y en la formación del Frente Democrático Nacional (FDN).[17]

En este sentido, Reveles Vázquez (2003) señala que aunque la selección del candidato no fue más democrática, «sí [fue] más abierta que antaño» gracias a la confrontación que produjo la Corriente Democrática (CD). Esta última cuestionó la política económica del presidente de la Madrid y exigió un proceso de elección interna más democrático.[32]​ El 1 de junio de 1987, Cárdenas le solicitó al PRI emitir su convocatoria para la selección del candidato priista. El crecimiento de los «democratizadores» alertó al partido y, cuando a finales de mes, Cárdenas y Muñoz Ledo eleveron el tono de sus exhortos a los dirigentes priistas, estos respondieron prohibiéndoles utilizar las instalaciones y emblemas partidistas y hablar en su nombre. Finalmente, el 3 de julio, la CD postuló a Cárdenas como precandidato[33]​ con el objetivo principal de «presionar a partido y gobierno para la apertura del proceso de la sucesión presidencial».[34]​ En un mitin en su casa y frente a dos mil personas, Cárdenas aceptó la nominación acompañado de Muñoz Ledo —virtual coordinador de precampaña—, e Ignacio Castillo Mena, entre otros políticos.[35]

En paralelo, el PRI continuó su proceso de destape.[36]​ En un inicio, se consideró a todos los secretarios de Estado del gabinete delamadridista «no impedidos constitucionalmente». De ellos, según Adler de Lomnitz, Salazar Elena y Adler (2004), se destacaban Jesús Silva-Herzog Flores —secretario de Hacienda— y el propio Salinas de Gortari. El primero, sin embargo, perdió su oportunidad tras un debate con Salinas sobre gasto público, su aislamiento del «favor presidencial» y su renuncia el 17 de junio de 1987. Alfredo del Mazo González —secretario de Energía—, cercano a de la Madrid, pasó a ser un aspirante «fuerte». Por tanto, los secretarios más «sonados» eran del Mazo, Salinas y Manuel Bartlett Díaz —secretario de Gobernación—.[37]​ García Calderón (2006) agrega entre los aspirantes mejor posicionados al secretario de Educación, Miguel González Avelar.[36]

No obstante, en un «hecho sin precedentes», el presidente del partido anunció públicamente el 13 de agosto el nombre de «seis distinguidos priistas» con posibilidades de convertirse en el candidato presidencial: Ramón Aguirre Velázquez —jefe del Departamento del Distrito Federal—, Bartlett Díaz, del Mazo González, Sergio García Ramírez —titular de la Procuraduría General de la República—, González Avelar y Salinas de Gortari, listados en un orden alfabético para «evitar suspicacias». Con lo anterior se dejó fuera otros nombres mencionados por los medios, como Ricardo García Sainz, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, y Guillermo Soberón Acevedo, secretario de Salud.[38][39][40]​ Según la versión oficial, los seis nombres surgieron de visitas en todo el país que de la Vega Domínguez realizó para reunirse con líderes partidistas y de opinión.[39]​ Todos fueron llamados a participar en comparecencias frente a los dirigentes del partido e invitados, que fueron televisadas entre el 17 y el 27 de agosto en «horario informativo estelar de la televisión» y siguiendo un «riguroso orden alfabético». Estas presentaciones, calificadas de «lección de democracia» y «fin del tapadismo», se proyectaron completas y recibieron cobertura en noticieros en el Canal 7, Canal 5 —después de medianoche— y Canal 2, tras 24 horas.[38]

De acuerdo con Adler de Lomnitz, Salazar Elena y Adler (2004), las intervenciones tuvieron en común las alabanzas al presidente y la «poca precisión» de las propuestas.[39]​ Los aspirantes buscaron eliminar los «aspectos negativos de su imagen», presentarse como políticos cuando eran «acusados de tecnócratas» y aquellos menos versados en economía hacían «cabriolas» para demostrar sus capacidades.[41]​ El PRI «inició un proceso de consulta a las bases y conversaciones con dirigentes» para conocer su opinión. Los priistas, sin embargo, se negaban a pronunciarse a favor de algún aspirante.[42]​ El 3 de octubre, el PRI emitió su convocatoria y anunció que del 5 al 7 se registrarían los precandidatos.[43]​ En los días previos al anuncio del candidato priista existió mucha «incertumbre» y los «considerados con más posibilidades» eran Bartlett, Salinas y del Mazo.[44]

La confusión se mantuvo hasta el mismo 4 de octubre cuando, por la mañana, Núcleo Radio Mil —a la que posteriormente se sumó Acir, Radio Fórmula y Radio Programas de México— informó equivocadamente —por un rumor que del Mazo divulgó[43]​— que el seleccionado era García Ramírez. Cuando finalmente se dio a conocer que el candidato sería Salinas de Gortari, la noticia es esparció rápidamente y en «minutos, en horas, el país entero estaba enterado del nombre», gracias a un «amplio despliegue informativo» que incluyó a la televisión privada y estatal. El mismo día comenzó la precampaña priista —con Salinas como precandidato único[43]​— y culminó en la toma de protesta como candidato,[45]​ el 8 de noviembre siguiente; se efectuó en la sede nacional del PRI y en el marco de la segunda jornada de la VII Convención Nacional Ordinaria y significó también el inicio de la campaña presidencial del partido oficial.[46]

Frente Democrático Nacional[editar]

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, lideró la Corriente Democrática del PRI y fue postulado a la presidencia por el PARM.

El 9 de septiembre de 1987, la CD lanzó su propuesta de «plataforma electoral básica del PRI» y entre el 17 y el 21 del mismo mes llevó a cabo la «Marcha de las 100 horas por la democracia».[47]​ Aunque se tenía planeado terminar en la sede del PRI para exigir se abriera el proceso de registro de precandidatos, el día 21 los líderes se negaron y explicaron que tal acción podría considerarse como «provocación», por lo que nombraron un grupo de personas para reunirse con los dirigentes priistas y explicar sus exigencias.[34]​ Luego de una reunión de veinte minutos entre Humberto Lugo Gil y Jesús Salazar Toledano, por parte del partido, y una comisión liderada por Ifigenia Martínez, Oscar Pintado y Castillo Mena, en representación de la CD, el PRI le negó el registro a Cárdenas «simplemente porque no hay ninguna convocatoria para el registro de precandidatos», según Salazar Toledano, citado por Pintado.[48]

En «un último esfuerzo a este respecto», el día 29 la CD emitió el manifiesto En defensa de la legitimidad democrática que, por falta de recursos, se publicó hasta el 3 de octubre.[34]​ García Calderón (2006) apunta que el documento expresaba la inconformidad de la Corriente y que, sumada a las declaraciones que en días anteriores Muñoz Ledo y Cárdenas dieron a los medios, «dejaban ya ver la búsqueda de escenarios fuera del PRI».[47]​ Ante la designación de Salinas como candidato, Cárdenas se refirió a «procedimientos antidemocráticos que hace la cúpula a espaldas de les [sic] militantes».[49]​ López Leyva (2012) indica que, en el ambiente previo a la salida de Cárdenas del PRI, «se visualizaba la posibilidad de negociar una candidatura única de izquierda». Al menos, «así lo dejaban ver dos partidos opositores»: el Partido Popular Socialista (PPS), aún sin candidato, y el Partido Mexicano Socialista (PMS), con Heberto Castillo como su abanderado.[50]

El 9 de octubre, dirigentes del PPS se reunieron con Muñoz Ledo y Cárdenas para llegar a un acuerdo. Por su parte, el PMS buscó absorber a la CD. Sin embargo, a diferencia de los acercamientos «poco firmes» de estos dos partidos, un tercero, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) estableció un «vínculo serio» y el 12 de octubre una comisión de asambleístas le propuso la candidatura. Dos días después, Cárdenas se afilió al PARM y rindió protesta como su candidato presidencial.[34][51]​ Al respecto, Castillo declaró «[la candidatura es un] grave error político [...] con sus hechos [Cárdenas] demostró que le interesaba más su candidatura que los problemas del país»[52]​ e incluso consideró que podía tratarse de una maniobra del propio priismo.[53]​ Igualmente, la decisión cupular de la postulación causó una «división interna» en la formación política.[54]

Por lo anterior, Cárdenas también fue expulsado del PRI. En un comunicado dado a conocer el 16 de octubre, el partido informó que la exclusión obedecía a la violación del artículo 211 de sus estatutos —«quien ingrese en otro partido [...] o sea postulado como candidato por otro partido para oponerse al PRI [...] [renuncia] a su calidad de integrante del PRI»—.[47][55]​ Xelhuantzi López (1988) explica que la CD optó por el PARM como partido para postular a Cárdenas debido a varias razones: en términos ideológicos, «significaba mantenerse, enteramente, en el discurso y los valores de la Revolución mexicana»; dejaba abiertas las posibilidades de que otras formaciones se adherieran a la candidatura; su trayectoria reciente, y que no impuso condiciones ni trató de «apropiarse del movimiento y de la legitimidad de la Corriente».[34]

Al PARM le siguió el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que, junto con la candidatura de Cárdenas, el 22 de noviembre siguiente formalizó su cambio de nombre a Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN).[56]​ Al igual que con el PARM, en este caso la CD «salvaguardó la hegemonía ideológica y de proyecto de la Revolución mexicana».[34]​ Siete días después, Cárdenas inició su campaña electoral en Morelia frente ocho mil personas, según las autoridades, y 35 mil, de acuerdo con los organizadores;[57]​ en su discurso anunció la inminente adhesión del PPS y otras fuerzas políticas. Lo anterior se materializó el 13 de diciembre, cuando en su XIII Congreso el PPS lo postuló y con ello concluyó «la etapa de gestación de alianzas fundamentales de la Corriente Democrática con organizaciones políticas registradas».[34]​ En ese momento, la candidatura cardenista ya recibía el apoyo de organizaciones sin registro, como el Partido Social Demócrata, la Unión Democrática y el Partido Socialista Revolucionario.[56]

La formación de una alianza más amplia se inició el 15 de diciembre, con la renuncia al PRI de Muñoz Ledo. Él y Cárdenas pasaron a convertirse en los «principales conductores» de la coalición, que se concretó el 12 de enero de 1988. Ese día en la ciudad de Xalapa, se constituyó formalmente el Frente Democrático Nacional (FDN) con la firma de una plataforma común de «izquierda nacionalista», que recibió el apoyo también del Partido Verde Mexicano —sin registro—, Fuerzas Progresistas de México, el Consejo Nacional de Obreros y Campesinos, el Movimiento de Acción Popular, la Asamblea de Barrios de la Ciudad de México, la Unión Revolucionaria Emiliano Zapata, entre otras organizaciones.[1][34][54][56][58]​ Según Xelhuantzi López (1988), el FDN no era un «objetivo terminal», sino un «instrumento político-histórico-electoral a nivel nacional y regional para definir alianzas y convergencias básicas» y que hasta los comicios de julio de 1988 se comportó como un «actor político con plena personalidad y funciones precisas».[34]

Partido Acción Nacional[editar]

Manuel Clouthier fue el abanderado del PAN a la presidencia.

En los años previos a la elección, el Partido Acción Nacional (PAN) vivió un «auge electoral sin precedentes en la región norte» del país. Reveles Vázquez (1996) apunta que su perfil electoral se derivó de una «coalición dirigente de carácter pragmático alimentada por la entrada [...] de varios empresarios» descontentos con el gobierno.[59]​ Uno de ellos, Manuel J. Clouthier —también conocido como Maquío— anunció públicamente su afiliación a la formación política el 16 de noviembre de 1984 en un mitin de Carlos Castillo Peraza —candidato panista a la presidencia municipal de Mérida—.[60]

Desde entonces participó en las actividades del partido y en 1986 compitió contra el priista Francisco Labastida Ochoa por la gubernatura de Sinaloa. El acuerdo que pactó con otros candidatos panistas a gubernaturas para defender el voto en caso de fraude dio inicio a un «estilo más dinámico y agresivo de hacer campañas electorales» por parte del PAN. Ante una controvertida derrota, los panistas emplearon formas nuevas de «denuncia y resistencia civil» ante lo que consideraron fraudes electorales.[61]​ En la Semana Santa de 1987, un grupo de panistas y de sus amigos le convencieron de presentarse en la contienda interna para ser el candidato presidencial panista.[60]

El 3 de septiembre siguiente, Clouthier fue el primero en registrarse como precandidato presidencial y recibió el apoyo de los comités estatales de Nayarit, Sinaloa y Veracruz. Le siguieron Jesús González Schmal, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos y Salvador Rosas Magallón. Sin embargo, el segundo se retiró por motivos de salud. La preecampaña se llevó a cabo entre septiembre y noviembre. Mientras que Clouthier se identificaba más con un panismo «pragmático radical» —según Gómez Tagle (1989), un panismo «agresivo, populista y contradictorio» impulsado por el empresariado que buscaba «romper con el Estado y con el partido»—, González Schmal representaba al segmento más conservador, «doctrinario».[59][62]​ Fuera del partido, el grupo encabezado por Clouthier se conoció como «los bárbaros del norte» —frase atribuida al dirigente priista Fidel Velázquez—; al interior se les denominó peyorativamente los «neopanistas».[60][63]

No obstante, Clouthier se impuso en las elecciones internas el 22 de noviembre con 870 votos (70.3%), frente a 335 (27%) de González Schmal y 34 (2.7%) de Rosas Magallón. En la convención, que se efectuó en el gimnasio Juan de la Barrera de la Ciudad de México y duró siete horas, luego de la derrota González Schmal le expresó su apoyo a Clouthier, que además de recibió el apoyo del presidente del partido, Luis H. Álvarez. El candidato llamó a sus contricantes a firmar un pacto contra «triunfos fraudulentos» y para realizar una «campaña política de altura», a la vez que instó a la población «a resistir y a desobedecer a los que en el abuso del poder pretendan seguirlos oprimiendo».[59][64]

Elecciones[editar]

La caída del sistema[editar]

Ésta era la primera vez que se implementaba en México un sistema de resultados electorales preliminares, los resultados de los distritos electorales eran informados por teléfono directamente a la Comisión Federal Electoral. La llamada caída del sistema sucedió cuando el candidato Cuauhtémoc Cárdenas llevaba una aparente ventaja sobre el candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari. El entonces Secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral, Manuel Bartlett Díaz, anunció que los resultados electorales no podrían ser entregados inmediatamente, pues las líneas telefónicas se habían saturado; y a media noche el presidente del PRI, Jorge de la Vega Domínguez, declarara la victoria de Salinas de Gortari, “con las actas en la mano, según dijo”.[65]

El entonces representante de la bancada del PAN, Diego Fernández de Cevallos, expresó durante la sesión de la comisión –después de la visita de los candidatos– que el sistema "se cayó", significando que se habían dejado de recibir datos de los distritos. Fue hasta una semana después que se anunció oficialmente el triunfo del candidato del PRI con un 50.4% de los votos. Desde entonces se ha sugerido que el gobierno federal, a través de Manuel Bartlett, intervinieron de manera fraudulenta en las elecciones.[66]

Cuando los resultados se entregaron, se le otorgó el triunfo a Carlos Salinas de Gortari. Cuauhtémoc Cárdenas y la oposición desconocio este resultado y demandó la anulación de las elecciones, realizando multitudinarias manifestaciones que no pudieron impedir la declaración de Salinas como presidente electo en la Cámara de diputados, donde el PRI tenía una ventaja de apenas 20 frente al conjunto opositor. El gobierno siempre sostuvo la legalidad de las elecciones. Salinas tomó posesión, pero Cuauhtémoc Cárdenas y la oposición, que posteriormente dio origen al Partido de la Revolución Democrática, siempre sostuvo la ilegalidad de su elección. Oficialmente se reconoció el triunfo de Cárdenas en los estados de Baja California, México, Michoacán, Morelos y el Distrito Federal. El resto de los estados fueron ganados por Carlos Salinas de Gortari.

Resultados electorales[editar]

Los candidatos que participaron en la Elección Presidencial de 1988 y los resultados que obtuvieron según los datos oficiales publicados por la Secretaría de Gobernación fueron los siguientes:

Partido Candidato Votos Porcentaje
PAN logo (Mexico).svg Partido Acción Nacional Manuel Clouthier.jpg Manuel Clouthier 3,267,159 [67]
 17.07 %
PRI logo (Mexico).svg Partido Revolucionario Institucional Carlos Salinas.jpg Carlos Salinas de Gortari ✓ Hecho 9,641,329 [68]
 50.36 %
LOGOTIPO PARM.jpgEmblema PPS.svg
PFCRN Logo.png
Frente Democrático Nacional
(PARM, PPS, PFCRN)
Cuauhtemoc Cardenas Solorzano.jpg Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano 5,956,988 [69]
 31.12 %
PDM Logo.jpg Partido Demócrata Mexicano Gumersindo Magaña 199,484 [70]
 1.04 %
Partido Revolucionario de los Trabajadores Rosario Ibarra de Piedra 80,052 [71]
 0.42 %
Emblema pms Mexico2.svg Partido Mexicano Socialista Heberto Castillo.jpg Heberto Castillo Martínez 0
 0.0 %
Symbol question.svg No registrados 0
 0.00 %
Total 19,145,012
 100.00 %
  • Heberto Castillo candidato del PMS declinó su candidatura en favor de Cuauhtémoc Cárdenas exactamente un mes antes de las elecciones, aunque su nombre apareció en las boletas electorales los votos a este partido y a el valían para Cárdenas.

Elección legislativa[editar]

Los resultados electorales llevaron a que por primera vez el PRI no obtuviera las tres cuartas partes de la Cámara de Diputados y lograra la mayoría absoluta por apenas 10 diputados de ventaja, además por primera vez fueron electos Senadores de oposición, descartando a Jorge Cruickshank García quién había sido Senador por una alianza entre el PRI y su partido el PPS.

Diputados[editar]

Partido Votos Porcentaje
Partido Revolucionario Institucional 9,276,934
 49.29 %
Partido Acción Nacional 3,276,824
 17.41 %
Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional 1,704,532
 9.06 %
Partido Popular Socialista 1,673,863
 8.89 %
Partido Auténtico de la Revolución Mexicana 1,124,575
 5.97 %
Partido Mexicano Socialista 810,382
 4.31 %
Nulos 620,220
 3.30 %
Partido Demócrata Mexicano 244,458
 1.30 %
Partido Revolucionario de los Trabajadores 88,637
 0.47 %
Total 18,820,415
 100.00 %

Senadores[editar]

Partido Votos Porcentaje
Partido Revolucionario Institucional 9,263,810
 48.97 %
Partido Acción Nacional 3,293,460
 17.41 %
Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional 1,727,376
 9.13 %
Partido Popular Socialista 1,702,203
 9.00 %
Partido Auténtico de la Revolución Mexicana 1,154,811
 6.10 %
Partido Mexicano Socialista 770,659
 4.07 %
Nulos 689,542
 3.64 %
Partido Demócrata Mexicano 223,631
 1.18 %
Partido Revolucionario de los Trabajadores 76,135
 0.40 %
Candidatura común 873
 0.00 %
No Registrados 13,222
 0.07 %
Total 18,915,722
 100.00 %

Desglose por Partido Político[editar]

Cámara de Diputados[editar]

Partido Diputados +/-
Partido Revolucionario Institucional 262 -27
Partido Acción Nacional 101 +60
Partido Popular Socialista 49 +38
Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional 36 +24
Partido Auténtico de la Revolución Mexicana 30 +18
Partido Mexicano Socialista 22 +5
Partido Demócrata Mexicano 0 -12
Partido Revolucionario de los Trabajadores 0 -6

Cámara de Senadores[editar]

Partido Senadores
Partido Revolucionario Institucional 60
Partido Mexicano Socialista* 4
Partido Acción Nacional 0
Partido Auténtico de la Revolución Mexicana 0
Partido Popular Socialista 0
Partido Demócrata Mexicano 0
Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional 0
Partido Revolucionario de los Trabajadores 0

Desglose por Mayoría Relativa y Representación Proporcional[editar]

Senadores[editar]

Partido/Alianza Mayoría
Partido Revolucionario Institucional 60
Frente Democrático Nacional
(PARM, PPS, PFCRN, PMS)
4
Partido Acción Nacional 0
Partido Demócrata Mexicano 0
Partido Revolucionario de los Trabajadores 0

Diputados[editar]

Partido/Alianza Mayoría Proporcional Total
Partido Revolucionario Institucional 233 29 262
Frente Democrático Nacional
(PARM, PPS, PFCRN, PMS)
29 108 137
Partido Acción Nacional 38 63 101
Partido Demócrata Mexicano 0 0 0
Partido Revolucionario de los Trabajadores 0 0 0

El Frente Democrático Nacional se disolvió tras la instalación del Congreso, el PARM, el PPS y el PFCRN constituyeron sus propias bancadas y el PMS y los antiguos priistas constituyeron el Partido de la Revolución Democrática en 1989.

Confesión de fraude electoral[editar]

En el año 2009, el expresidente Miguel de la Madrid (en turno durante la elección) confesó al periódico New York Times, y en una autobiografía que las elecciones presidenciales habían sido manipuladas para que el Partido Revolucionario Institucional ganara, y que tres años después de la elección, todas las boletas fueron quemadas para eliminar toda evidencia del fraude.[72]​ Ese mismo año De la Madrid declaró en una entrevista para televisión, que el PRI había perdido la elección del 88 debido al descontento social causado por la crisis económica en México durante esa época.[73]​ Además el expresidente señaló en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, que Carlos Salinas se había robado la mitad de la cuenta del erario, y que su hermano Raúl Salinas había tenido nexos con el narcotráfico.[74]​ Horas más tarde, De la Madrid se retractaba de esta última acusación, según los medios por miedo a represalias.[75]

El 7 de julio de 2017, Manuel Bartlett secretario de gobernación durante el gobierno de De la Madrid, y de educación pública durante el de Salinas, confesó al periódico Reforma que se manipularon las cifras de la elección de 1988 para que Carlos Salinas de Gortari fuera proclamado ganador.[76]​ Por otra parte, Bartlett denunció que el Partido Acción Nacional "PAN" había sido cómplice del fraude y acuso a militantes de dicho partido como Diego Fernández de Cevallos y Felipe Calderón de haber aprobado la quema de boletas electorales que pudieran corroborar a futuro el fraude electoral cometido.[77]

El 10 de julio, Diego Fernandez de Cevallos respondería, que mientras él mismo y Acción Nacional realizaban movilizaciones y discursos en la tribuna para evidenciar las prácticas ilegales del PRI, fue el propio Manuel Bartlett inicialmente reconoció a Salinas como ganador, mostrando un discurso del mismo Bartlett en que este afirmaba que la elección había sido conforme a la ley. Manifestó que la quema de boletas obedeció a que la ley electoral así lo indicaba y que dicha destrucción de material ocurrió en 1992 cuatro años después de la elección (y no días después como afirmaba Bartlett), tiempo durante el cual dichas boletas estuvieron a resguardo exclusivo del PRI (sugiriendo que en ese tiempo seguramente habrían sido alteradas) por lo tanto no tenían ninguna utilidad como evidencia. Cevallos reiteró que Bartlett fue figura clave en legitimar el ascenso de Salinas a la presidencia y su evidente incongruencia al cuestionar, 29 años tarde los resultados electorales del 88, Por último, señaló la contradicción de que el principal operador del fraude del 88 se encontrara "perdonado" y fuera uno de los principales operadores políticos de López Obrador [78]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Campuzano Montoya, Irma (2002). «Las elecciones de 1988». Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México (Universidad Nacional Autónoma de México) 23 (023): 207-241. Consultado el 20 de diciembre de 2017. 
  2. Barquín, 1988, pp. 343
  3. a b c «ACUERDO por el que la SECRETARIA de Gobernación convocará a los partidos políticos nacionales, a las asociaciones políticas nacionales, a las organizaciones sociales, a las instituciones académicas, y a los ciudadanos en general, a que participen en audiencias públicas de consulta sobre renovación política electoral y la participación ciudadana en el Gobierno del Distrito Federal». Diario Oficial de la Federación. Tomo CCCXCVI (34). 19 de julio de 1986. Consultado el 15 de diciembre de 2017. 
  4. a b Barquín, 1988, pp. 345
  5. Krieger, 1990, pp. 24
  6. a b Barquín, 1988, pp. 346-347
  7. Barquín, 1988, pp. 348
  8. Krieger, 1990, pp. 23
  9. Carmona-Hernández, José Salvador; Jiménez-Solares, Carlos (2006). «La reforma electoral en México 1988-2000, en un sistema de partidos competitivo». Ra Ximhai (Universidad Autónoma Indígena de México) 2 (3): 641-655. Consultado el 17 de diciembre de 2017. 
  10. Krieger, 1990, pp. 25
  11. «CODIGO Federal Electoral». Diario Oficial de la Federación. Tomo CDI (8). 12 de febrero de 1987. Consultado el 19 de diciembre de 2017. 
  12. Barquín, 1988, pp. 349-352
  13. «Se publica el Código Federal Electoral». memoriapoliticademexico.org. Consultado el 19 de diciembre de 2017. 
  14. «Acuerdo de la Comisión Federal Electoral relativo a la publicación de los Resultados Electorales Proporcionados por los respectivos Colegios Electorales de la H. Cámara de Diputados y la H. Cámara de Senadores, correspondientes a las Elecciones Federales del 4 de julio de 1982». Diario Oficial de la Federación. Tomo CCCLXXIV (27). 8 de octubre de 1982. Consultado el 20 de junio de 2018. 
  15. a b c Ortega Ortiz, 2010, pp. 210
  16. a b c d Gillingham, 2012, pp. 58-59
  17. a b García Calderón, 2006, pp. 26
  18. Rueda Peiro, 1998, pp. 177
  19. García Bartolo, Moisés Sinuhé (2011). «Las reformas electorales a nivel federal en México». El Cotidiano (Universidad Autónoma Metropolitana) (166): 79-91. Consultado el 19 de diciembre de 2017. 
  20. a b Molinar, Juan; Jeffrey, Weldon (2014). «Elecciones de 1988 en México: crisis del autoritarismo». Revista Mexicana de Opinión Pública 2014 (17): 165-191. doi:10.1016/S1870-7300(14)70904-4. 
  21. Pivron, Anne. «Anatomía de un partido de oposición mexicano: la estructura del juego político en el Partido de la Revolución Democrática (1989-1997)». Estudios Sociológicos de El Colegio de México (El Colegio de México) XVII (49): 239-272. Consultado el 20 de diciembre de 2017. 
  22. Medina Peña, 2001, pp. 36
  23. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 56
  24. a b c Rodríguez Araujo, 1997, pp. 394-395
  25. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 64
  26. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 65
  27. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 66-67
  28. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 68
  29. Valdés y Piekarewicz, 1990, pp. 69-70
  30. «El PRI 'destapa' a Carlos Salinas para la presidencia de México». El País. 5 de octubre de 1987. Consultado el 16 de junio de 2018. 
  31. AEE (5 de octubre de 1987). «El anuncio fue hecho en punto de las 10:30 hs.». El Siglo de Torreón. Consultado el 16 de junio de 2018. 
  32. Reveles Vázquez, 2003, pp. 97
  33. Xelhuantzi López, María (1988). «La Corriente Democrática: de la legitimidad y de alianzas (junio de 1985 a julio de 1987)». Estudios Políticos (Universidad Nacional Autónoma de México) 7 (2): 19-34. doi:10.22201/fcpys.24484903e.1988.2. Consultado el 16 de junio de 2018. 
  34. a b c d e f g h i Xelhuantzi López, María (1988). «De legitimidad y de alianzas: de la Corriente Democrática al Frente Democrático Nacional, (julio de 1987 a julio de 1988)». Estudios Políticos (Universidad Nacional Autónoma de México) 7 (3): 4-18. doi:10.22201/fcpys.24484903e.1988.3. Consultado el 16 de junio de 2018. 
  35. AEE (4 de julio de 1987). «C. Cárdenas aceptó ayer postulación». El Siglo de Torreón. Consultado el 16 de junio de 2018. 
  36. a b García Calderón, 2006, pp. 36
  37. Adler de Lomnitz, Salazar Elena y Adler, 2004, pp. 93-94
  38. a b García Calderón, 2006, pp. 37
  39. a b c Adler de Lomnitz, Salazar Elena y Adler, 2004, pp. 95
  40. Excélsior/AEE (14 de agosto de 1987). «El PRI reconoce hay seis candidatos a la sucesión». El Siglo de Torreón. Consultado el 17 de junio de 2018. 
  41. Comas, José (26 de septiembre de 1987). «El 'destape' del 'tapado' méxicano». El País. Consultado el 17 de junio de 2018. 
  42. Adler de Lomnitz, Salazar Elena y Adler, 2004, pp. 96-97
  43. a b c Reveles Vázquez, 2003, pp. 98-99
  44. Comas, José (3 de octubre de 1987). «Tres nombres para un 'destape'». El País. Consultado el 17 de junio de 2018. 
  45. García Calderón, 2006, pp. 39-41
  46. «Política moderna y manejo realista de la economía, promesa de CSG al rendir su protesta». El Informador. Excélsior/AEE. 9 de noviembre de 1987. 
  47. a b c García Calderón, 2006, pp. 33
  48. «La dirigencia del PRI negó el registro a C. Cárdenas ayer». El Siglo de Torreón. El Universal/AEE. 22 de septiembre de 1987. Consultado el 18 de junio de 2018. 
  49. Comas, José (6 de octubre de 1987). «La elección del candidato del PRI indigna a la Corriente Democrática». El País. Consultado el 17 de junio de 2018. 
  50. López Leyva, 2012, pp. 248-249
  51. «Cárdenas, disidente del PRI, optará a la presidencia». El País. Reuters. 15 de octubre de 1987. Consultado el 19 de junio de 2018. 
  52. Galarza, Gerardo (17 de octubre de 1987). «La izquierda, a moverse contra la dispersión de votos». Proceso. Consultado el 20 de junio de 2018. 
  53. Meyemberg L., Yolanda; Reveles V., Francisco (1988). «Cronología de eventos electorales (julio de 1986 - noviembre de 1987)». Estudios Políticos (Universidad Nacional Autónoma de México) 7 (2): 58-68. doi:10.22201/fcpys.24484903e.1988.2. Consultado el 20 de junio de 2018. 
  54. a b González Olguín, César (2006). «La modernización del PRI». En Víctor Manuel Muñoz Patraca. Partido Revolucionario Institucional, 1946-2000: ascenso y caída del partido hegemónico (Primera edición). Ciudad de México: Siglo XXI Editores. pp. 76-77. ISBN 968-23-2616-8. 
  55. «Cuauhtemoc Cárdenas, expulsado del PRI mexicano». El País. Agencia EFE. 18 de octubre de 1987. Consultado el 21 de junio de 2018. 
  56. a b c García Calderón, 2006, pp. 34
  57. «Empezó su campaña Cárdenas, ante una gran concentración». El Siglo de Torreón. Excélsior/AEE. 30 de noviembre de 1987. Consultado el 21 de junio de 2018. 
  58. Carmona, Doralicia. «Se integra el Frente Democrático Nacional FDN en Jalapa, Veracruz». memoriapoliticademexico.org/. Consultado el 22 de junio de 2018. 
  59. a b c Reveles Vázquez, Francisco (1996). «La selección de candidatos presidenciales en el PAN: entre la ausencia y la confrontación». Revista Mexicana de Sociología 58 (1): 57-75. doi:10.2307/3541024. 
  60. a b c Galarza, Gerardo (1 de octubre de 2014). «Tuvo Maquío meteórica y brillante carrera política». Excélsior. Consultado el 22 de junio de 2018. 
  61. Carmona, Doralicia. «Manuel Jesús Clouthier del Rincón». memoriapoliticademexico.org/. Consultado el 22 de junio de 2018. 
  62. Gómez Tagle, Silvia (1982). «Los partidos, las elecciones y la crisis». En Pablo González Casanova y Jorge Cadena Roa. Primer informe sobre la democracia, México 1988 (Segunda edición). Ciudad de México: Editorial Siglo XXI. p. 262. ISBN 968-23-1467-4. 
  63. Galarza, Gerardo (15 de marzo de 2005). «La era del neopanismo». El Universal. Consultado el 22 de junio de 2018. 
  64. «El PAN designa a Clouthier su candidato presidencial». El Informador. El Universal. 23 de noviembre de 1987. pp. 1, 3. 
  65. «De la Madrid me ordenó no informar que Cárdenas iba ganando.». 
  66. «EPISODIOS COMPLICADOS DE LAS ELECCIONES EN MÉXICO». Expansión. 30 de junio de 2012. Consultado el 7 de julio de 2016. 
  67. Caída del Sistema, 06 de julio de 1988
  68. Caída del Sistema, 06 de julio de 1988
  69. Caída del Sistema, 06 de julio de 1988
  70. Caída del Sistema, 06 de julio de 1988
  71. Caída del Sistema, 06 de julio de 1988
  72. «Página en www.nytimes.com». 
  73. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas confesion
  74. «La Jornada: De la Madrid acusa a Salinas de delincuente». 
  75. Por miedo, se retracta De La Madrid (Periódico La Jornada)
  76. «Carlos Salinas de Gortari no ganó la elección». Animal Político. 7/7/17. Consultado el 9 de julio de 2017. 
  77. Vanguardia (8/7/17). «Se acusan Barttlet y Calderón de fraude». Vanguardia. Consultado el 9 de julio de 2017. 
  78. «Diego Fernández de Cevallos, con Puig a las Diez». Milenio. Consultado el 12 de julio de 2017. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Elecciones federales de México de 1985
Elecciones federales de México
1988
Sucesor:
Elecciones federales de México de 1991
Predecesor:
Elección presidencial de 1982
Elección presidencial de México
1988
Sucesor:
Elección presidencial de 1994