Joaquín París Ricaurte

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Joaquín París Ricaurte
Joaquin París.jpg

Designado Presidencial
1º de abril de 1855-1º de abril de 1856
Predecesor Tomás Herrera
Sucesor Tomás Cipriano de Mosquera

Datos personales
Nacimiento 18 de agosto de 1795
Santafé
Partido Conservador
Profesión Militar, político
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Joaquín París Ricaurte (n. 1795 - † 1868) Militar y político colombiano, nacido en Santafé el 18 de agosto de 1795 y fallecido en Honda el 2 de octubre de 1868, hijo menor del capitán y noble español José Martín París Álvarez y de Genoveva Ricaurte Mauris, ambos próceres de la independencia de Colombia.

La Campaña del Sur[editar]

Joaquín París «ticho» ingresó al ejército el 20 de julio de 1810 con tan solo 14 años como oficial de infantería. Marchó con la tropa al mando del coronel Manuel del Castillo y Rada, con quien combatió en Angostura de La Grita, teniendo una acción notable que le mereció el ascenso a capitán. La separación de Del Castillo del cuadro de mando hizo pasar a París a órdenes del entonces coronel Simon Bolívar. Continuó marchando con el general Antonio Nariño en junio de 1813 para expulsar a las tropas españolas que dominaban el sur del país y que estaban al mando del coronel Juan de Sámano. Participó en las victorias de Palacé (13 de diciembre) y Calibio (15 de enero de 1814), que forzaron a Sámano a retirarse a Pasto, ciudad a la que marchó la tropa y en cuyo trayecto fue herido París, quien ya retenía el grado de capitán. El 9 de mayo recibió París del general Nariño la "Orden de Juanambú", medalla obtenida por quienes se destacaron en la batalla que diez días atrás se dio en ese sitio y en la cual las tropas patriotas derrotaron a mil trescientos realistas. Las victorias del 4 de junio en Cebollas y del 9 del mismo mes en Tacines recibieron la contribución del joven militar, quien entró triunfante a Pasto con el general Nariño esperando una bienvenida de la población, pero terminaron siendo emboscados por esta. El general Nariño perdió el control de su caballo y quedó aprisionado en el suelo por el peso de la bestia. París notó el percance de su comandante y lo cubrió con fuego para ayudarle a fugarse, pero más adelante, al no encontrar refuerzos militares, decidió entregarse. París logró llegar a Popayán para integrarse a las tropas del general Cabal, quien enfrentó en Las Vegas de Riopalo a los españoles y los venció el 5 de julio de 1815. Al regreso a Popayán, Cabal promovió a París al grado de mayor.

Prisión y destierro[editar]

Cuando las tropas realistas del general Pablo Morillo "El Pacificador" llegaron para reconquistar a la Nueva Granada y se hizo inminente su entrada a Bogotá, el general Cabal envió desde Popayán un grupo escolta del que hacía parte París para llevar a esa ciudad al presidente José Fernández Madrid. La escuadra llegó en abril de 1816 y partió hacia el sur con el presidente. París convenció a su hermano José Ignacio para que también marchara al Sur con su rango de capitán. Las derrotas de los patriotas eran sucesivas y la situación se tornó inmanejable, lo que llevó a Fernández a renunciar a la presidencia y a Cabal a la comandancia del Ejército en favor del general Liborio Mejía, quien encontró como única salida el ataque a las tropas españolas de Sámano acantonadas en la cuchilla del Tambo. Para ello, organizó un batallón de caballería y dos de infantería, nombrando a París como comandante de uno de los últimos. Mejía atacó a Sámano el 29 de mayo y a pesar del arrojo de sus hombres, la superioridad del enemigo se impuso en esta ocasión, dándose la más dolorosa de las derrotas, que prácticamente aniquiló al ejército. El presidente Mejía y Joaquín París lograron fugarse con un pequeño grupo de hombres, entre ellos Isaac Calvo Ortega, cuya obesidad no lo dejaba correr con la agilidad requerida. París lo auxilió hasta que la fatiga se apoderó de él, y por solicitud propia, pidió a París que lo abandonara para que salvara su vida, pues él ya no podía más, y con pesar, lo dejó atrás y murió lacerado por las bayonetas realistas.

París llegó hasta La Plata donde encontró una base del Ejército con 150 hombres, a los que se unió para atacar el 10 de junio a las tropas de Carlos Torlá, que tres veces superiores en número lograron vencerlo. París logró de nuevo salvar su vida al ser montado en una mula por Rafael Cuervo, Francisco Florido, Vicente Holguín y José María Pino, quienes notaron que el joven oficial mantenía abierta la herida en el hombro que había recibido en la batalla del Tambo. La dificultad de la fuga es memorable: la mula se deslizó con el oficial por un barranco pero ambos pudieron ser rescatados; luego los tomó en la vía de la trocha un temblor que menazó el derrumbe de toneladas de tierra sobre ellos, al fin llegaron a un río sin puente y al pretender cruzar por el agua para alcanzar una canoa, sintieron el tropel de las tropas realistas aproximándose al lugar, por lo que se ocultaron y para evitar que la mula rebusnara la halaron de la cola y le bajaron las orejas. La noche y la mañana fueron el compás para dejar ir las tropas enemigas y buscar al día siguiente alimentos, pero tan pronto como alcanzaron al primer caserío, fueron delatados, apresados y entregados a los realistas que merodeaban el lugar, los cuales procedieron a encadenar a los reos de dos en dos para conducirlos a Popayán, ciudad en la que París sufrió el quinto de muerte y fue remitido a Santafé para ser procesado por el Consejo de Guerra, que lo condenó a dieciséis años de presidio en Puerto Cabello. Luego de escuchar su condena, pidió que le dejaran visitar a su padre de quien le habían dicho estaba en la misma prisión que él, pero le fue negada la petición.

En noviembre de 1816 salió con otros condenados en su marcha a pie hasta Maracaibo, puerto en el que abordarían una goleta que los llevaría al destino de presidio. En altamar, fueron asaltados por un barco corsario el 1º de marzo de 1817, y todos los ocupantes fueron asesinados, excepto la esposa de un oficial español y el mayor París, por haber sido el único prisionero que no pidió que le quitaran los grillos. El mayor y la mujer fueron abandonados en la primera playa, lugar donde la noche no fue cómplice de descanso por el imparable llanto de la viuda, que hacía pensar a París que se debía a la violenta carnicería presenciada en el barco, pero al amanecer constató que la dama había parido a un niño muerto. Los sobrevivientes fueron auxiliados por un negro que pasaba con un asno para recoger agua en un arroyo cercano, el cual los condujo a un ingenio donde lo orientaron para tomar un barco a Curazao, pagando los boletos con una piexa de oro que sustrajo de los piratas. La joven viuda encontró varios españoles en la isla que la ayudaron a regresar a su patria, mientras que París soportó siete meses de absoluta mendicidad, la cual vio finalizada al ser auxiliado por su amigo Manuel Antonio Arrubla Martínez, quien lo reconoció al desembarcar en la isla por unos días. Recuperado logró llegar al puerto venezolano de Cumaná, donde se integró como segundo comandante del batallón comandado por el general Juan José Flores, por recomendación que le hiciera don Francisco Antonio Zea, a quien encontró en esa ciudad. El 4 de marzo de 1818 París fue nombrado edecán del almirante Luis Brión.

Campaña Libertadora[editar]

El general Bolívar continuaba luchando por la libertad de Venezuela, y dispuso la creación de una división de vanguardia en Casanare que tenía la misión de avanzar sobre las tropas en la Nueva Granada. Al frente de ese cuerpo designó al coronel Francisco de Paula Santander, quien contó entre sus hombres al mayor París, oficial que lideró el reclutamiento de tropa, la cual al haberse reunido en suficiente número, fue repartida en varios batallones, destacándose el Bogotá - Cazadores de Vanguardia, en el que fue ubicado París como subcomandante. Esta división se unió al ejército de Bolívar el 11 de junio de 1819 en Tame para iniciar el ascenso de los Andes hacia el interior de la Nueva Granada, venciendo en las batallas de Paya, acción que no dejó estragos dentro de las filas patriotas como sí sucedió con el tránsito por el páramo de Pisba, donde fallecieron varios hombres víctimas de las inclemencias del terreno, entre ellos el coronel Arredondo, comandante del batallón Bógota, quedando el mando en manos de París, quien con sus hombres fue el primero en superar la barrera natural y entrar en el municipio de Socha, lugar donde con gran habilidad pudo reabastecer al ejército de apoyo logístico necesario, situación que le mereció voces de gran reconocimiento.

Bolívar se dispuso a atacar a las tropas del coronel José María Barreiro, que controlaba el acceso a Santafé. Los realistas detectaron a los patriotas y salieron a atacarlos para vencerlos en Gámeza, haciendo que Bolívar se instalara en Tasco. Desde allí salió la división de Vanguardia para atacar de nuevo, apostándose el mayor París en cercanías de Tópaga, por una cerca de piedra que el general Santander verificó que era un flanco de fácil ataque para Barreiro, por lo que le sugirió al oficial que se reubicara, a lo cual respondió que no se declaraba derrotado antes de ser vencido en franca lid, persistiendo en su ubicación y procediendo a atacar, logrando con particular arrojo despejar el camino a Gámeza. En la acción una bala quiso entrar por la nuca de Santander, escena que París advirtió y lo movió a auxiliar a su comandante, a quien le desprendió la casaca pero verificó que el proyectil no había alcanzado a penetrarle la piel. El arrojo de París hizo que ese día, 24 de julio de 1819, Bolívar lo ascendiera a teniente coronel.

Las tropas vencieron a Barreiro en el Pantano de Vargas y llegaron a Tunja el 5 de agosto, ciudad donde recibieron abundante apoyo en víveres, hombres, armas y uniformes. De allí partieron hacia Santafé, y sobre el puente del río Teatinos se dio la batalla definitiva. Un batallón español atacó al primer grupo de patriotas que se vio en el horizonte. París emboscó a este grupo y recibió la orden de atacar al coronel Francisco Jiménez para cruzar y tomar el control del Puente. París en su primer intento cayó al suelo al ser herido su caballo. La escena se repitió de nuevo pero en el tercer intento, apoyado por los batallones Nueva Granada y Guías de Vanguardia, logró el objetivo y por ende la victoria. Los Cazadores de Vanguardia continuaron hasta Ventaquemada en persecución de los enemigos replegados, logrando la captura de los comandantes y su tropa. Barreiro, contándose entre los prisioneros, fue conducido a Santafé por París y una partida, quienes en el trayecto pasaron frente a una horca pendiente, lugar en el que el jefe español le sugirió que le colgara de una vez pues sabía que ese era su destino, a lo cual París le dijo que lo llevaría vivo ante El Libertador para procesarlo ante un tribunal, en lugar de ser asesinado como él lo había hecho con los patriotas que detuvo en Gámeza y Vargas, a los que clavó por parejas en tierra con lanzas sin haber recibido sentencia alguna.

Decretada la victoria patriota, el virrey español Juan de Sámano se fugó de Santafé. Desde Quito, que se mantenía bajo control realista, los españoles entraron y tomaron a Popayán, anexándola a sus dominios. París recibió órdenes de permanecer en Neiva y desde allí perseguir a las tropas del coronel Calzada para liberar el Sur. París se había comprometido en matrimonio con María Dolores De la Roche, y había pedido licencia para poder casarse. En ese momento, sucedió que el gobernador de Popayán trató de recuperar el orden público cerca de Buga y cayó en la acción. El general Joaquín Ricaurte, que permaneció oculto en Buga luego de haber sobrevivido a la derrota de El Tambo, recogió tropas y marchó hacia el Sur, forzando a los realistas a marchar hacia Pasto. París, al verificar la muerte del gobernador que era tío de su prometida, entró en Popayán. Allí solicitó de nuevo licencia para casarse, la cual le fue concedida, cediendo su cargo de comandante del batallón cazadores al coronel Antonio Obando, y así asumir la gobernación de Neiva, pudiendo al fin celebrar sus nupcias.

La nueva situación de París duró poco. Popayán cayó de nuevo y el gobernador tuvo que marchar a recuperar tan estratégica ciudad. La atacó con sus tropas y logró recuperarle venciendo al coronel realista José María Obando. París se enteró que el comandante se hallaba herido y refugiado cerca, ordenando la asistencia de un médico en lugar de una escolta que lo capturara. Obando , agradecido, le remitió a París un caballo de su propiedad. París le envió un sable como obsequio acompañándole una nota que decía que no la usara contra la Patria, a lo que Obando respondió por escrito que no la usaría contra él pues contaba con la propia para defender al Rey. Este gesto motivó más tarde a Obando para ingresar al ejército granadino.

La recuperación de Popayán movió a Bolívar hacia el Sur para liberar a Quito. París marchó a la vanguardia, abriendo el paso de las tropas en Pasto, el río Juanambú y el cerro Chaguarbamba, llegando hasta una hacienda llamada Bomboná, en donde se hallaban concentradas las tropas realistas al mando de Basilio García. Los españoles, incrédulos de ser atacados allí, recibieron el peso de las tropas comandadas por el general Pedro León Torres, quien cayó herido y cedió su posición al coronel Lucas Carvajal, que no se mantuvo ileso y cedió su posición al coronel París, quien seguía al frente del combate a pesar de haber sido destrozada una de sus manos. Bolívar notó la herida y le mandó avisar para que fuera relevado. París respondió que a él no se le reemplazaba y continuó al frente de la acción hasta que cayó desmayado por la cantidad de sangre que había perdido. La victoria se logró, pero París fue marginado de la campaña por su estado de salud. Bolívar le otorgó el grado de coronel efectivo y lo remitió a Bogotá para que se recuperara, con el cargo de comandante de armas de la guarnición de la capital. Los dos dedos de su mano izquierda perdidos en la acción, le merecieron el sobrenombre de El Manco de Bomboná

Vida republicana[editar]

En agosto del mismo año regresó a esta capital nombrado comandante general del departamento de Cundinamarca. París ascendió a general el 2 de octubre de 1827 y actuó con presteza en la defensa de Bolívar tras la conspiración septembrina. Su conducta, muy bolivariana, llevó a que la persecución que iniciaron los santanderistas en 1831 contra los hombres leales a Bolívar, le pidieron al presidente Obando la cabeza del general París, a lo que respondió que primero se quitaría una mano. De todas maneras París solicitó letras de cuartel en 1832 y se retiró definitivamente en 1836. Sin embargo, ante la revolución que se presentó en 1840, cuando el general Obando se sublevó contra el gobierno del presidente Márquez, contagiando a otros generales a repetir su conducta en el resto del país, París fue llamado al servicio activo como comandante de la II división del Ejército, comandado por el general Pedro Alcántara Herrán. Marchó hacia Mariquita y venció a las tropas del coronel Vezga. Allí recibió despacho del gobierno como jefe militar de la provincia, y luego recuperó el cargo de comandante general de Cundinamarca, sin perder el mando de la división.

La revolución fue sofocada y Herrán resultó elegido como presidente de la República. El ejército fue organizado en cuatro divisiones, resultando París como comandante de la IV, con jurisdicción en las provincias de Bogotá, Mariquita y Antioquia, resultando la última tomada por el coronel Salvador Córdova Muñoz, hermano de José María. Las cuatro divisiones marcharon para recuperar Antioquia luego de que la división de París no pudiera hacerlo sola. Córdova fue vencido con gran dificultad, y el país entró en una época de relativa estabilidad. París aprovechó la coyuntura para promover y participar en iniciativas culturales, figurando como fundador de la Sociedad Militar, de la cual actuó como vicepresidente, e igualmente como fundador de la Sociedad Filarmónica de Bogotá. En junio de 1843 fue designado por el presidente Herrán como Secretario de Guerra

Designado presidencial[editar]

El nacimiento de los partidos liberal y conservador en 1848 llevaron a París a afiliarse al último, en el que actuó como presidente don Mariano Ospina Rodríguez, quien dirigió una férrea oposición al gobierno liberal del general José Hilario López, que se caracterizó por exagerar su flexibilidad y promover orientaciones anárquicas. París se retiró de nuevo del Ejército en 1850 y se marginó del levantamiento armado que iniciaron sus copartidarios. El general López ordenó la detención de Ospina y puso bajo sospecha de rebelión a los jefes conservadores, y como París recibía en su casa de manera constante la visita de destacados dirigentes del partido, fue incluido en la lista de facciosos por lo que fue detenido mientras el gobierno verificó que estaba al margen de la situación y le devolvió la libertad.

A López lo sucedió el general Obando, quien como presidente reformó la constitución de 1843 sin lograr normalizar la situación de orden público que era crítica por el constante enfrentamiento de cachacos y artesanos, que desembocó en actos trágicos como el asesinato del joven Antonio París Sanz de Santamaría, sobrino del general Joaquín. La inestabilidad fue aprovechada por el general José María Melo, sobrino político del general París, quien actuando como comandante del Ejército se rodeó de los artesanos y encabezó un golpe de estado de derrocó a Obando el 14 de abril de 1854. Esta situación llevó a Joaquín París a salir de Bogotá acompañado por el coronel Manuel Arjona Lizarralde, el capitán Severo Rueda y su hijo el teniente Mariano París De la Roche, para marchar a Anapoima, donde recibió la adhesión de varios ciudadanos. Melo envió tropas para tomar La Mesa y evitar que las fuerzas gobiernistas regresaran a Bogotá, pero tan pronto el comandante de la unidad se enteró que París atacaría su plaza, se retiró de ese municipio para no tener que enfrentar a esa presea valiosa de la independencia. Al llegar a La Mesa, París completó un grupo de ciento treinta y cinco hombres. Varios ciudadanos capitalinos, enterados de la posición ocupada por París en La Mesa, salieron al municipio para apoyarlo y conformar lo que París denominó La Compañía de La Unión. París duplicó el pie de fuerza que tenía y consideró que ya con él podía tomarse a Bogotá.

Al aparecer en escena una nutrida columna comandada por el expresidente López, París se unió a él y asumió la vanguardia de la operación hacia Bogotá. La idea era cercar a Bogotá apoyados por las tropas dirigidas desde otros puntos por el vicepresidente José de Obaldía y el general Manuel María Franco. Pero al caer derrotadas estas últimas dos columnas, París tuvo que regresar a La Mesa y López retirarse con sus hombres a Neiva. Al enterarse París que el designado presidencial, general Tomas de Herrera, había logrado llegar a Honda y ser reconocido en ese municipio como en ejercicio del poder ejecutivo, se desplazó ante el presidente para seguir sus instrucciones. Herrera le ordenó que marchara a Ambalema y conformara la División del Alto Magdalena con jurisdicción en Mariquita y Honda. París hizo lo propio hasta que Herrera diseñó una división que cubriera Ocaña, al cual decidió comandar. El poder quedó entonces en manos de Obaldía, quien convocó a los comandantes París, López y Mosquera para diseñar las operaciones sobre Bogotá. De esa reunión resultó Mosquera como comandante del ejército y París al frente de una división resultante de las tropas del Alto Magdalena y las del general López. París propuso que en esa tarea se dejara al expresidente López. Como La Mesa cayó en poder de los melistas, don Julio Arboleda solicitó que se le permitiera recuperar ese municipio, moción que fue aceptada y operación que casi fracasa si no es por la intervención que en su desarrollo adelantó el general París, que conocía bien en terreno. Enterado Herrera de la nueva propuesta, asumió el comando del ejército e impuso la estrategia original para tomar a Bogotá.

París comandó las tomas de Bosa el 22 de noviembre y la de Las Cruces, tomando Herrera el control de dos accesos a la ciudad. El comandante decidió entrar a Bogotá el 4 de diciembre con la llegada de hombres al mando del expresidente Mosquera, enviando al general París a la vanguardia por el flanco oriental de la ciudad, tomándose las jurisdicciones de las parroquias de Santa Bárbara y San Victorino. El combate duró hasta las cuatro de la mañana, cesando con el acto del capitán Celestino París De la Roche, hijo del general, de izar la bandera de la Unión sobre la estatua de Bolívar de la plaza principal de la ciudad, el cual dio la señal de derrota del general Melo.

París asumió el comando del ejército el 6 de diciembre con el deceso del general Herrera. El 12 del mismo mes entregó esa posición al expresidente Mosquera. París, recibió una de las treinta y dos medallas de oro ordenadas para los combatientes vencedores de Bosa, presea que también fue otorgada a sus hijos Pedro María, Celestino, Fidel, José Manuel y Mariano París De la Roche, destacados en el campo de batalla, por lo que se comparó entonces al general París con el león rodeado de sus cachorros.. El 17 de diciembre fue ofrecida una cena por el Congreso en honor al presidente Obaldía y a los generales Mosquera, López y París, personajes que fueron coronados con laureles. Obaldía, como vicepresidente, terminó su periodo el 1º de abril de 1855, siendo sucedido por elección del Congreso por Manuel María Mallarino Ibargüen, quien continuó en ejercicio de la presidencia hasta 1857, teniendo como designado presidencial en el primer año al general Joaquín París. El 15 de septiembre de 1958 fue elegido como Gobernador de Cundinamarca, estado integrado por las provincias de Bogotá, Neiva y Mariquita. París sancionó la constitución del departamento, y al considerar que había cumplido con su deber renunció el 4 de noviembre de ese año en favor del expresidente Herrán.

Comandante del Ejército[editar]

El general Mosquera, como designado presidencial, buscó ser candidato a la presidencia por el partido liberal para el perido de 1857 a 1861, pero al ser desplazado por Manuel Murillo Toro, fundó el Partido Nacional, a nombre del cual se presentó a las elecciones, resultando ganador el conservador Mariano Ospina Rodríguez. Mosquera se hizo nombrar gobernador del estado del Cauca, pero trató de presionar por recados que le envió al presidente por medio del general París, su designación como embajador ante los Estados Unidos de América. Lo propio había hecho Obando, quien le pidió a París que influyera en el presidente para obtener una pensión por sus servicios prestados a la patria. Las negativas del mandatario motivaron a Mosquera a iniciar una rebelión contra el gobierno, secundada por el expresidente Obando. Como medida cautelar, Ospina nombró a París comandante de Cundinamarca, mientras expidió decretos retirándole el grado de general a Mosquera y relevándolo de la gobernación.

Al no haber sido recuperado el orden público, Ospina organizó la I división para que sometiera a Cauca y puso en su comando al general París, quien marchó y ocupó el municipio de La Plata, venciendo al coronel Miguel Quijano. El general Herrán sometió al resto de provincias, lo que hizo que Mosquera firmara un acta de sometimiento al gobierno, pero como París manejara información en la que Mosquera continuaba activo con su revolución, insistió al gobierno que le reforzara su división, pero no encontraron eco en el mandatario, quien creyó que ya estaba la situación controlada y que todo estaba en orden, pues como se hizo de costumbre general, todos decían que París seguí viviendo en La Platay que eso era señal de suficiente tranquilidad.

El general Obando le propuso a París la firma de un armisticio con el que se comprometería a no invadir a Cauca, pero el veterano general se enteró por comunicación de Joaquín Posada Gutiérrez que Mosquera se había rendido en Manizales, por lo que vio inútil la materialización del armisticio. Esto solo evitó que París cayera en una trampa que quería tenderle Obando, pues Ospina no aceptó la rendición de Mosquera y continuó con la guerra. La crítica situación llevó al general Herrán a renunciar al comando del ejército, por lo que el presidente llamó a París a Bogotá, quien en su trayecto fue emboscado en Segovia por el muy numeroso y bien armado ejército de Mosquera, que le propició un doloroso golpe al gobierno, devolviéndole la conciencia al presidente Ospina de lo que verdaderamente estaba sucediendo, y que las solicitudes de París de reforzar las tropas y atender mejor la situación era real.

Ospina optó por designar a París como comandante del ejército, quien formalmente asumió el mando el 18 de diciembre de 1860, quedando bajo su tutela siete divisiones y tres columnas. El general logró la rendición pacífica de las tropas de José María Cuéllar, pero perdió el control de Guaduas con la caída de la VI división, cuyo comandante, el general Gutuérrez Lee, cayó en la trampa de firmar una rendición de Mosquera, quien utilizó ese acto como maniobra militar para tomar ese territorio. París tuvo que detener su marcha a La Mesa e instalarse en Facatativá. Así mismo, la VII división al mando del general Arjona cayó vencida por las tropas del general Santos Gutiérrez Prieto, quien se proclamó gobernador de Boyacá.

El gobierno cumplió su periodo constitucional y el Congreso no había podido reunirse para llevar a cabo las elecciones, por lo que el poder ejecutivo tuvo que ser asumido por el procurador general, don Bartolomé Calvo Díaz. París respaldó an nuevo mandatario y continuó al frente del comando del ejército. Calvo asistió a las acciones de guerra, y al desconocer las estrategias, tomó la decisión de formar una columna al mando del general Diago para que recuperara a Boyacá. París, tratando de evitar el avance de las tropas de Mosquera por Subachoque y a la vez apoyar a Diago que había llegado a Zipaquirá, buscó un sitio intermedio denominado cuatro esquinas para comandar las operaciones. Una terrible disintiera lo atacó, viéndose marginado del seguimiento de la ejecución de sus órdenes, lo que hizo que la tropa marchara por una ruta equivocada y a un tiempo salido del cronograma, exponiéndose a un primer ataque de Mosquera y a la evidencia de la presencia de las tropas del gobierno en el lugar. Diago tuvo que regresar para apoyar las operaciones, que tuvieron lugar el 24 de mayo de 1861 en el campo de Santa Bárbara de Subachoque, en el que se vio Mosquera perdido y al borde de caer prisionero. Luego del primer día de batalla, Mosquera le envió un comunicado a París para que se reunieran para ver si podían hacer un pacto de paz. El presidente Calvo autorizó la entrevista, en la cual París rechazó todas las propuestas de Mosquera al notar que lo único que buscaba era la cesión del Gobierno. Mosquera le manifestó que dejaran a Subachoque como territorio neutral para los enfermos, pero París le dijo que solo en cuatro días sería eso, pues estaba listo para entrar al municipio. Mosquera notó bastante enfermo a París y le manifestó que entrara a Subachoque sin problemas para reponer su salud. Así lo hizo París, buscando una cama que lo recibió por vairas horas. Al día siguiente se despertó, y al querer dar órdenes de enviar tropas para contener a las que venían por Ibagué la mando de Obando, se desmayó. Luego recobró el sentido, y fue enterado del éxito de la operación en la que cayeron entre otros, un hijo de Mosquera llamado Aníbal, al que hizo llamar y le manifestó que le daría la libertad si regresaba con él a Bogotá al día siguiente, pues ya no soportaba más su enfermedad. En seguida de decir esto, perdió de nuevo el sentido, y ocasionalmente se despertaba para emitir lamentos de su dolor.

París, por insistencia de sus allegados, recibió del presidente la licencia para retirarse a Bogotá. Estando en recuperación, las tropas de Mosquera avanzaron y llegaron a Bogotá el 18 de julio. El veterano general, aun débil y enfermo, se sobrepuso y salió a la defensa de la ciudad acompañado de sus hijos Pedro María, José Joaquín y Mariano. Quisieron apoyar a las tropas que resistían el ataque de Mosquera por el norte, pero prefirió cambiar su rumbo a San Victorino que se hallaba indefenso. Al no poder evitar la caída de la ciudad, se retiró con sus hijos a la sede de la embajada británica y solicitó asilo para él y sus hijos, tal como ya lo habían hecho el presidente Calvo y el general Espina. Mosquera, vencedor, buscó a París en la embajada y le ofreció garantías para regresar a su casa. El general, confiado en que el capitán Vicente París había sido prisionero de las tropas pues no lo había visto en días, se encontró con la verdad que su hijo había muerto luego de ocho días de agonía al salir herido en el combate de Usaquén el 12 de junio, y que esa noticia no se le había dado por miedo a afectar más su grave estado de salud.

Familia[editar]

Joaquín París contrajo matrimonio en Bogotá el 8 de febrero de 1820 con María Dolores De la Roche Domínguez, hija de José Manuel De la Roche O'Ryan y María Josefa Domínguez Del Castillo. Fueron padres de Pedro María París De la Roche, Celestino París De la Roche, Fidel París De la Roche, Virginia París De la Roche, José Manuel París De la Roche, José Vicente París De la Roche, José Joaquín París De la Roche, María Josefa París De la Roche, Mariano París De la Roche y Vicente París De la Roche.

Muerte y homenajes[editar]

La modestia de su carácter nunca le permitió a París acceder a honores acordes a sus méritos, aunque fue condecorado con la estrella de Libertadores de Venezuela, y las medallas de Libertador de Cundinamarca y Quito; el busto del Libertador Simon Bolívar y el escudo de Palacé y Calibío. París tuvo que vivir la muerte de su hija Virginia, la primera del nombre, con tan solo tres meses de nacida; de Celestino, víctima del tifo en enero de 1855; Fidel, muerto ahogado al bordear el río Muzo también en 1855; su esposa Mariquita, fallecida en el año nuevo de 1860; y José Vicente, como se dijo. Murió en la hacienda Peñas Blancas de su propiedad, ubicada en el municipio de Mariquita el 2 de octubre de 1868. El presidente Gutiérrez expidió un decreto de honores en su memoria. En 1895 sus hijos decidieron trasladar sus cenizas a Bogotá para depositarlas en un mausoleo sencillo en el cementerio central, a lo cual el gobierno protestó diciendo que si la familia hubiera notificado el traslado, había sido ordenada la construcción de un monumento digno del prócer. Entre los reconocimientos póstumos figuran la elaboración e instalación de un óleo de su figura en el Museo Nacional, fue bautizado el curso de oficiales del Ejército de Colombia egresado de la Escuela Militar en 1962, la fundición e instalación en 1975 de un busto del prócer en la Avenida Ciudad de Chile de Bogotá que terminó destruido por un carro bomba en la época del Terrorismo. Su imagen fue escogida para acuñar la moneda de cien pesos de la emisión de una edición conmemorativa de monedas con ocasión del sesquicentenario de la independencia, y con su nombre fue bautizado por el Ejército Nacional el batallón de infantería número 15 de San José del Guaviare.


Precedido por:

general José Acevedo

Secretario de Guerra y Marina de la Nueva Granada
1843
Sucedido por:

Juan María Gómez

Precedido por:

No definido

Presidente de Cundinamarca
15 de septiembre de 1858 - 4 de noviembre de 1858
Sucedido por:

José María Malo Blanco

Precedido por:

Pedro Alcántara Herrán

Comandante del Ejército
18 de diciembre de 1860 - 26 de junio de 1861
Sucedido por:

Marcelo Buitrago Monzón

Referencias[editar]