Ingmar Bergman

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Ingmar Bergman
Ingmar Bergman Smultronstallet.jpg
Durante la producción de Smultronstället
(Cuando huye el día/Fresas salvajes), (1957)
Nombre de nacimiento Ernst Ingmar Bergman
Nacimiento Bandera de Suecia Upsala, Uppsala län, Suecia
14 de julio de 1918
Fallecimiento Bandera de Suecia Fårö, Gotland, Suecia
30 de julio de 2007 (89 años)
Nacionalidad Sueca
Ocupación Director, productor, guionista
Años activo/a 1944-2005
Características físicas
Estatura 1,79 m
Familia
Cónyuge Else Fisher (1943-1945)
Ellen Lundström (1945-1950)
Gun Grut (1951-1959)
Käbi Laretei (1959-1969)
Ingrid von Rosen (1971-1995)
Pareja Harriet Andersson (1952-55)
Bibi Andersson (1955-59)
Liv Ullmann (1965-70)
Hijo/s Lena Bergman (1943)
Eva Bergman (1945)
Jan Bergman (1946-2000)
Mats Bergman (1948)
Anna Bergman (1948)
Ingmar Bergman Jr. (1951)
Daniel Bergman (1962)
Linn Ullmann (1966)
Maria von Rosen (1959)
Premios
Premios Óscar Mejor Película de habla no inglesa
1960 El manantial de la doncella
1961 Como en un espejo
1983 Fanny y Alexander
Premio en Memoria de Irving Thalberg (1971)
Globos de Oro Mejor película en lengua no inglesa
1960 Fresas salvajes
1961 El manantial de la doncella
1975 Secretos de un matrimonio
1977 Cara a cara
1979 Sonata de otoño
1982 Fanny y Alexander
Festival de Cannes Premio Especial del Jurado por El séptimo sello (1957)
Palma de las Palmas (1997)
Premio del Jurado Ecuménico (1998)
Premios César Mejor película extranjera
1984 Fanny y Alexander
Otros premios León de Oro por toda su carrera del Festival Internacional de Cine de Venecia (1971)
Oso de Oro por Fresas salvajes (1958)
Ficha en IMDb


Ingmar Bergman (Upsala, Suecia, 14 de julio de 1918-Fårö, Suecia, 30 de julio de 2007) fue un guionista y director de teatro y cine sueco. Considerado uno de los directores de cine clave de la segunda mitad del siglo XX, para muchos, el más importante de la cinematografía mundial.

Biografía[editar]

Erik Bergman durante un sermón en la Iglesia Hedvig Eleonora. ca. 1930.

Segundo hijo del pastor luterano Erik Bergman (1886-1970) y de Karin Åkerblom, Ingmar nació en Upsala. El mundo metafísico de la religión influyó tanto en su niñez como en su adolescencia. Su educación estuvo basada en los conceptos luteranos: «Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios», escribe en sus memorias. «Los castigos eran algo completamente natural, algo que jamás se cuestionaba. A veces eran rápidos y sencillos como bofetadas y azotes en el trasero, pero también podían adoptar formas muy sofisticadas, perfeccionadas a lo largo de generaciones».[1] Muchas de sus obras están inspiradas en esos temores y relaciones violentas. El ritual del castigo y otras anécdotas de su infancia aparecen escenificadas en una de sus más reconocidas películas, Fanny y Alexander, donde Alexander es un niño de 10 años que es trasunto del pequeño Bergman.

Progresivamente el joven Bergman buscó la forma de encauzar sus propios sentimientos y creencias independizándose cada vez más de los valores paternos a fin de buscar su propia identidad espiritual, pero, a lo largo de su vida, Bergman siempre mantuvo un canal abierto con su infancia, y en ella había penetrado con fuerza el cine con el regalo de un cinematógrafo elemental, que le condujo a todo tipo de ensoñaciones y conocimientos técnicos.[2]

A partir de los trece años estudió bachillerato en una escuela privada de Estocolmo; después se licenció en Letras e Historia del Arte en la Universidad. Afortunadamente encontró en el teatro, y luego en el cine, los dos medios más apropiados para expresarse y centrar su potencial creativo. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, ya distanciado de su familia, inició su carrera como ayudante de dirección en el Teatro de la Ópera Real de Estocolmo. No obstante, las imágenes y valores de su niñez, que lo seguirían por el resto de su vida, y la proximidad con el quehacer de su padre, lo habían sumergido en las cuestiones metafísicas: la muerte, la autonomía, el dolor y el amor.

El director falleció el 30 de julio de 2007 a los 89 años en la isla de Fårö, a la que se había retirado. Aquel mismo día falleció también el cineasta italiano Michelangelo Antonioni.[3]

Cinematografía[editar]

La carrera cinematográfica de Bergman comienza en 1941 trabajando como guionista. Su primer guion lo concibió en el año 1944 a partir de un cuento suyo, Tortura (Hets), que sería finalmente un film dirigido por Alf Sjöberg. Pero a la par que guionista ejerció como script; y en su segunda autobiografía, Imágenes, Bergman señala que él hizo el rodaje final de exteriores (fue su inicio como director profesional), y que su historia obsesiva y violenta fue retocada por Sjöbert, siendo este el que dio una tensión interior especial al personaje.[4] La película estuvo producida por Victor Sjöström, por lo que Bergman tuvo así cercano contacto con dos grandes directores. Sjöström le apoyará, y participó como actor en dos filmes suyos.[5]

El éxito internacional de Tortura le permitió a Bergman iniciarse como director, un año después, con Crisis. Durante los siguientes diez años escribió y dirigió más de una docena de películas, que incluyen Llueve sobre nuestro amor (Det regnar på vår kärlek), Prisión (Fängelse) en 1949, Noche de circo (Gycklarnas afton) y Un verano con Mónica (Sommaren med Monika), ambas de 1953. La actriz de la última, Harriet Andersson, era a su juicio uno de los «raros ejemplares respladecientes de la jungla cinematográfica».[6]

Curiosamente, el primer reconocimiento internacional, tanto de público como de crítica, se dio en países periféricos de la industria cinematográfica, con la exhibición de Sommarlek llamada Juegos de verano en España y Juventud divino tesoro en Uruguay y Argentina, en el Festival de Cine de Punta del Este de 1952. El éxito obtenido en ese festival dio lugar a la exhibición de toda la obra inicial de Bergman en Río de la Plata así como inmediatamente en Brasil, que obtuvo una alta valoración tanto por el público como por la crítica, aun antes de su reconocimiento internacional en Europa y América del Norte.[7] [8] La adhesión del público y la crítica cinematográfica del Cono Sur latinoamericano persistió durante toda la obra posterior de Bergman.

El reconocimiento internacional en Europa y América del Norte le llega con Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattens leende) (1955), donde «hay una porción de nostalgia, una relación padre-hija reflejo de mi vida, la gran confusión y la tristeza», además del complicado amor;[9] con ella gana el premio «Best poetic humor» y es nominado para la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1956.

Fue seguida por los rodajes de El séptimo sello (Det sjunde inseglet) y Fresas salvajes (Smultronstället), estrenadas con diez meses de diferencia en Suecia, en 1957. El séptimo sello —para muchos, su primera obra maestra, aunque Bergman, que la apreciaba, no la considerase impecable—[10] ganó el Premio Especial del Jurado y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Y Fresas salvajes ganó numerosos premios, como el Globo de Oro, el Oso de Oro en el Festival de Berlín y estuvo nominada al Óscar al mejor guion. Es el comienzo de la mejor etapa del director, que enlazaría numerosas obras maestras hasta finales de los 60.

A continuación rodó dos películas: En el umbral de la vida (Nära livet) (1958), que recibió numerosos premios -es de las primeras obras de cámara del director (con pocos personajes y desarrollada prácticamente en un solo escenario)- y en 1959 El rostro (Ansiktet) —única incursión del director en el cine de misterio mezclado con humor negro— con la que ganó el premio BAFTA. El rostro, a pesar de no ser un gran éxito de crítica y público, es uno de los títulos más reivindicados de su filmografía, por el Bergman maduro o por su admirador Woody Allen.

En 1960 rueda otra de sus obras más hermosas, El manantial de la doncella (Jungfrukällan), una cruda fábula medieval basada en una vieja historia sueca de violación y venganza, por la que recibe el Óscar a la Mejor Película Extranjera, el Globo de Oro y un premio especial en el Festival de Cannes. Bergman se encuentra en la cima y, justo en esta época, comienza a pasar largos periodos de tiempo en la isla sueca de Fårö, donde rodará muchos de sus filmes claves.

Bergman con Sven Nykvist durante el rodaje de Como en un espejo. (1961)

Tras filmar un divertimento El ojo del diablo (Djävulens öga) —una interesante comedia olvidada con el paso de los años sobre el mito de Don Juan—, Bergman dirige tres de las películas más importantes de su filmografía: Como en un espejo (Såsom i en spegel) 1961, Los comulgantes (Nattvardsgästerna) 1962, y El silencio (Tystnaden) 1963, explorando temas como la soledad, la incomunicación o la ausencia de Dios. Los críticos trataron las obras como un tríptico y Bergman inicialmente desmintió tal afirmación (argumentando que no había planeado sus rodajes como una trilogía y que no veía similudes entre los tres films), pero terminaría aceptando dicho rótulo para los trabajos por su temática. Como en un espejo ganó nuevamente el Oscar a la Mejor Película Extranjera, además de estar nominanda a numerosos premios. La película abordaba con un cuarteto de personajes un caso de locura histérico-religiosa, como escribió el autor.[11] Por su parte, El silencio se convirtió en una de las obras más aplaudidas del director y su mayor éxito de taquilla hasta la fecha. No obstante el precio de la fama fue caro, debido al contenido argumental desesperado (que anticipaba en su realización parte del estilo formal de obras posteriores de Bergman) y a sus explícitas escenas de sexo, El silencio fue prohibida en numerosos países, y Bergman recibió varias amenazas de muerte por parte del sector más conservador y cínico de los espectadores de la época, que veían la película como pornografía. En este periodo de creatividad desaforada y gran éxito de público y crítica, Bergman rodó en 1964 una comedia menor parodiando el cine de Fellini: Todas esas mujeres (För att inte tala om alla dessa kvinnor).

En 1966, tras un pasar unos meses hospitalizado, Bergman dirige Persona, una película que el propio autor consideraría de las más importantes de su carrera, y que condensa de forma magistral todo el trabajo que venía haciendo el director desde comienzos de los 60. La película tuvo una recaudación en taquilla modesta (110 725 suecos vieron Persona frente a 1 459 031 que vieron El silencio tres años atrás, tal como apunta Peter Cowe en Los Archivos Personales de Bergman); pero a pesar de su aire de cine experimental de arte y ensayo, y de que Persona apenas ganó premios, muchos la considerarían desde su estreno, la pieza cumbre de su carrera y seguramente es su trabajo hoy más reconocido. Además según escribió: «Durante el rodaje nos alcanzó la pasión a Liv y a mí; una grandiosa equivocación que nos llevó a construir la casa de Fårö, entre 1966 y 1967; ella se quedó allí unos años».[12]

En 1967, un inspirado Bergman rueda una de sus obras más crípticas y polémicas: La hora del lobo (Vargtimmen, 1967), un trabajo tan adorado como criticado por su público debido a su compleja narración y simbolismo. Ya en 1968 se despide del blanco y negro (volvería a él en 1980) con dos trabajos de intachable envergadura: la cruda película bélica: La vergüenza (Skammen, 1968) y el film para la televisión sueca El rito (Riten). «En el origen de La vergüenza hay un horror personal: vi un reportaje sobre Vietnam, antes de la gran escalada, basado en los sufrimientos de civiles; los personajes principales son dos músicos, y él pierde el equilibrio en una invasión bélica.»[13]

En 1969 Bergman estrena la que es oficialmente (si no tenemos en cuenta Todas esas Mujeres) su primera obra en color: Pasión (A passion, 1969), considerada por un sector como otra de sus obras capitales (casi como todas las obras de los 60 de autor), en parte debido al cuidado y hermoso tratamiento de la fotografía. La película es un doloroso análisis del lado más amargo del amor y de las relaciones de pareja; y en ella repiten los mismos actores de La hora del lobo y La vergüenza. En ella, el director se permite la licencia de incluir en medio de su metraje un descarte de su anterior película (La vergüenza) en forma de sueño. Con Pasión se pone fin a una etapa ascendente cargada de experimentación y creatividad para Bergman, y a partir de aquí el director se dedicará a ahondar con mayor desasosiego y crudeza en los temas que ya venía tratando en sus trabajos anteriores, con mayor o peor fortuna.

En 1971 se estrena La carcoma (Beröringen 1971), primera película rodada íntegramente en inglés y producto puramente pensado para el mercado hollywoodense, del que el propio director renegaría años después y que supuso uno de sus mayores fracasos de crítica. Fracaso que se subsanaría con el estreno de Gritos y susurros (Viskningar och rop, Susurros y gritos, 1972) un año después. Obra preciosista y atormentada, de intachable fotografía y escaso diálogo, que se encumbraría entre las más aplaudidas del director, con tres nominaciones a los Oscar y premios en Cannes, y que suponía un regreso más oscuro y onírico a temas tratados en películas anteriores como El silencio (Tystnaden).

En estas fechas Bergman trabaja para la televisión sueca. Dos de los trabajos más memorables son Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap) y La flauta mágica (Trollflöjten, 1975).[14] La excelente Secretos de un matrimonio tendría su estreno cinematográfico en versión acortada y sería recordada como uno de los mejores ahondamientos en las relaciones de pareja llevados a la pantalla. La flauta mágica, en sueco, dio una síntesis teatral sencilla y sabia de Mozart.

En 1976, Bergman dirige Cara a cara (Ansikte mot ansikte), una película de una crudeza brutal y sumamente onírica, que ahonda de forma asfixiante en la psique de una protagonista perturbada. Nuevamente, fue nominado al Oscar al mejor director y ganó un Globo de Oro. Ese mismo año es acusado de evasión de impuestos, y el director tiene que ser internado en un psiquiátrico; con posterioridad se vería que era un problema de su contable y todo se resolvería pagando la diferencia.[15] El escándalo fue internacional y tuvo muchos apoyos.

Tras el escándalo, Bergman decide abandonar Suecia y ubicarse en Alemania para rodar El huevo de la serpiente (Ormens ägg/Das Schlangenei) 1977, un curioso análisis del nazismo que quedaría ensombrecido por el éxito de su siguiente trabajo: Sonata de otoño (Höstsonaten) 1978, alabada por muchos como otra de sus cimas artísticas. Sonata de otoño recibe nominaciones a los Óscar y los César, y gana el Globo de Oro a la mejor película Extranjera. La película contaría con la presencia de Ingrid Bergman y retomaría la temática de las relaciones familiares deterioradas que ya había trabajado el director en numerosas obras anteriores como El silencio (1963), Gritos y susurros (1972) o poco antes Cara a cara (1976).

La etapa alemana del director se cierra con De la vida de las marionetas (Aus dem Leben der Marionetten) en 1980. Rodada inicialmente para televisión, es el primer trabajo sin la intervención de Liv Ullman en el reparto desde los años 60. Un film severo, apreciado por el director, rodado en blanco y negro, que gira en torno al asesinato de una prostituta.

En 1982 Bergman estrena su última película para cine Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982) que ganaría el Óscar, el Globo de Oro y el César a la mejor película extranjera, además de otras nominaciones. Esta película supondría la despedida del director del celuloide y sería considerada por muchos el broche de oro a una carrera llena de obras maestras.

A partir de entonces Bergman se dedicará a su amado teatro (del que no se había desprendido nunca) y a rodar películas para televisión: tiene especial interés Saraband (2003), la última rodada por el director y en la que retoma los personajes de su obra Secretos de un matrimonio, para situarlos en la ancianidad. La concibe como un homenaje a Ingrid, recién desaparecida.

Sus principales actores y actrices y otros colaboradores[editar]

Firma de Ingmar Bergman.

Bergman trabajó en numerosas películas con una serie de mismos actores; destacan entre los que le acompañaron a lo largo de toda su carrera:

  • Harriet Andersson: otro de los gandes amores de Bergman, debutó con el director en la polémica Un verano con Mónica, a la que seguirían las siguientes producciones Noche de circo (1953), [[Una lección de amor] (1954), [Sueños] (1955) y [Sonrisas de una Noche de Verano] (1955). Tras el éxito internacional de Bergman, regresaría con el director en Como en un espejo (1961) -donde está soberbia-, Esas mujeres (1964) y Gritos y susurros (1972), su mejor interpretación. Aún rodaría una película más para Bergman para la televisión sueca: Los elegidos (1986).

Otras actrices valiosas que trabaron con Bergman en varias producciones son Eva Dahlbeck que trabajó en seis de los primeros films de Bergman -Tres mujeres (1952), Una lección de amor (1954), Sueños (1955), Sonrisas de una noche de verano (1955), En el umbral de la vida (1958) y Esas mujeres (1964)—; y la bella Gunnel Lindblom, que trabajó en El séptimo sello (1957), El manantial de la doncella (1960), Los comulgantes (1962), El silencio (1963) -acaso su mejor interpretación- y Escenas de un Matrimonio (1973).

Además de este grupo de actores y actrices, desde inicios de los años 50, más precisamente desde Noche de circo (1953), Bergman tuvo casi como miembro de su equipo de rodaje al fotógrafo Sven Nykvist, quien obtuvo varios premios con las obras dirigidas por Bergman, entre los que se destacan dos Óscar de la Academia de Hollywood a la fotografía de Gritos y susurros (1972) y de Fanny y Alexander. El fruto de esa colaboración con Bergman lanzó la carrera internacional de Nykvist, particularmente en Hollywood.

Temas y estilo[editar]

Dos dramaturgos, Henrik Ibsen y, sobre todo, August Strindberg , le influyeron e introdujeron en un mundo donde se manifestaban los grandes temas que tanto lo atraían, cargados de una atmósfera dramática, agobiante y aun desesperanzada, lo que deja una profunda huella en el espíritu del joven Bergman y una marcada influencia en su obra artística.

Su narrativa visual suele ser deliberadamente lenta, con un montaje y una secuencia de planos mesurados, esto con el fin de lograr un suficiente tiempo de reflexión entre los espectadores, aun cuando ya estén «capturados» en la diégesis; sin embargo tal lentitud está, como en Andrei Tarkovsky, lejos de la monotonía merced a la carga del mensaje o a la excelente marcación actoral; otra característica de su estética fílmica es la limpieza de las imágenes.

Es recurrente el hecho de que en la mayor parte de la filmografía del realizador sueco, sus personajes son atravesados por los mismos caminos en que se internan. Se trata de trayectorias que los reconducen hacia sí mismos, hacia su propia alma, hacia su propia conciencia. Son recorridos íntimos, enigmáticos, que muchas veces se apoderan del espectador transportándolo a una experiencia estrictamente personal e inquietante, en la medida en que sus personajes realizan aquella trayectoria sobrecargada por un denso dramatismo, aquél que implica desnudar el alma humana en forma genérica.

Aquella trayectoria termina en algunos casos en la locura o en la muerte, en otros en un estado de gracia, un momento metafísico que permite a sus personajes comprender más de su realidad, una revelación que los iluminará y modificará el curso de sus vidas. En algunos casos les servirá para exorcizar, conjurar y dominar los fantasmas que perturban el alma del personaje.

Los personajes de Bergman arrastran un pesado lastre en sus mentes, en sus sentimientos. En general son adultos, salvo el caso del niño de El silencio (muy revelador, aunque sea Esther la que tiene el 'alumbramiento', el personaje que interpreta Ingrid Thulin). La inquietud que sienten esos personajes es más o menos latente, pero progresivamente irá revelándose ante el espectador produciendo un efecto de iluminación y a veces sólo devastador.

La transmisión de esos estados de conflicto interno de sus personajes, originan historias angustiosas y lacerantes, como pocos directores de cine han podido comunicar a su público, y éste es el mayor logro del director sueco.

Los especialistas Jordi Puigdomenech y Charles Moeller clasifican las más de cuarenta obras de Bergman, como director y guionista, en cinco etapas:

  • Obras de juventud o impresionistas, 1945-1948;
  • De peso psicológico, 1948-1955;
  • De contenido simbólico, 1956-1963;
  • De expresión crítica, 1964-1980;
  • De reconstrucción genealógica, 1981-2007.

Filmografía[editar]

Director de cine y guionista[editar]

  • 1944: Tortura (Hets, Tormento): Guionista y ayudante de dirección de Alf Sjöberg, una de sus influencias confesas. Dirige las últimas escenas de este pequeño clásico interpretado por Mai Zetterling.
  • 1945: Crisis (Kris): Fue su debut oficial. Drama materno-filial de interés por su construcción, que puede decepcionar a un seguidor del realizador, porque no trasciende la linealidad de la historia que cuenta.
  • 1946: Llueve sobre nuestro amor (Det regnar på vår kärlek): La historia de una joven pareja marginada contada desde un sentido alegórico.
  • 1947:
    • Mujer sin rostro (Kvinna utan ansikte)
    • Barco a la India (Skepp till India Land): Drama sobre un joven marino, Birger Malmsten en una de sus mejores interpretaciones, que regresa por un día a su ciudad natal y se rebela contra su padre.
  • 1948:
  • 1949:
    • Prisión (Fängelse): Su primer drama con personajes torturados emocionalmente que es conocido fuera de su país; se desarrolla en un hospital psiquiátrico y tiene algún punto en contacto con la magistral Como un espejo.
    • La sed (Sed) (Törst): Disputa marital en un coche de tren e historias asociadas a los amantes de la pareja principal. Bergman consideró esta película con gran vitalidad cinematográfica tanto por su contenido como por la producción. La censura de la época cortó una sugerente escena lésbica entre Birgit Tengroth y Mimi Nelson, sin la cual el final se hace incomprensible.
  • 1950:
  • 1951: Juegos de verano o Juventud, divino tesoro (Sommarlek), film donde se empieza a poner de manifiesto el futuro sello del director, y en el que aparecen algunos de sus actores fetiche como Maj-Britt Nilsson y Birger Malmsten. Frescura para el cine de su tiempo, armonía estilística en sus planos, buenos actores y alguna de las bases de las temáticas obsesivas del autor.
  • 1952: Tres mujeres (Secretos de mujeres) (Kvinnors väntan, 'La espera de las mujeres'): Historia de un grupo de mujeres que cuentan sucesivamente sus experiencias con el amor, la fidelidad, y la rutina de la convivencia.
  • 1953:
    • Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, 'El verano con Monika'). Este film supuso su descubrimiento por parte de la crítica francesa, y lo cierto es que resulta esencial en su filmografía. Con una escena amorosa polémica para su tiempo y un retrato humano de gran calidez, fue el primer papel importante de Harriet Andersson, su pareja y una de las actrices fundamentales.
    • Noche de circo (Gycklarnas afton), Historia sobre la miseria de los actores de un circo. Destacables actuaciones de Åke Grönberg (Albert), Harriet Andersson (Anne), Hasse Ekman (Frans) y Anders Ek (Frost).
  • 1954: Una lección de amor (En lektion i kärlek), Filme trágico-cómico sobre un matrimonio, la fidelidad y la convivencia.
  • 1955:
    • Sueños (Kvinnodröm, 'Sueño de mujer'). Una productora gráfica Eva Dahlbeck y una modelo Harriet Andersson viajan a Göteborg donde por separado viven su sueño por una tarde.
    • Sonrisas de una noche de verano (Sommarnattens leende), insólita en su carrera por ser una comedia y desarrollarse en ambientes de lujo, y entre focos teatrales; está narrada en un tono clásico y poco intimista pero sí diseccionador de los modos sociales y costumbres que recrea. Tiene un estilo costumbrista europeo, con segunda mitad llena de planos que recuerdan al teatro filmado, pero sin que se note, multitud de diálogos, ironía no contenida, calidad artística sobrada y algún detalle reconocible del autor.
  • 1956:
    • El séptimo sello (Det sjunde inseglet), obra maestra absoluta según la crítica y el público casi desde su estreno y éxito internacional destacado. Supone la aparición e interpretación de sus queridos Max von Sydow y Bibi Andersson. Aparecen la muerte y la desolación del ser humano frente a frente, la vida como una especie de partida de ajedrez sin reglas aparentes pero sí presentes, la Edad Media y la existencia de Dios, etc.
    • La última pareja que corre (Sista paret ut, 'La última pareja, afuera')
  • 1957:
    • Fresas salvajes (Smultronstället, 'Pequeño rincón de frutillas silvestres') o Cuando huye el día, con una escena que ha pasado a la historia del cine, memorables interpretaciones, flashbacks no exentos de fascinación y la presencia de Ingrid Thulin y del director de cine sueco Victor Sjöström (El viento) como actor protagonista. Bergman se interna ya en la meditación sobre la madurez, el sentido de la experiencia y de la vida, la filosofía de la vejez, el tiempo como (propia) incomunicación con uno mismo, y por supuesto las relaciones paterno-filiales. Su título en sueco, "Smultronstället", esconde una clave interpretativa que pasa desapercibida para el público no escandinavo: en Suecia suele decirse que "toda familia tiene un pequeño rincón de frutillas silvestres" en el sentido de que tiene un secreto oculto.
    • En el umbral de la vida (Nära livet, 'La vida cercana'), no tan recordada por el público en general como El séptimo sello o Fresas salvajes, pero sí por cinéfilos, la cinta se desarrolla en una sala hospitalaria ginecológica. Logró el premio de interpretación femenina en el Festival de cine de Cannes.
  • 1958: El rostro (Ansiktet), incomprendida en su día, es uno de los mejores títulos del joven realizador. Visualmente espléndida y con encomiables actuaciones del reparto actoral, influyó en cierto modo en el estilo de las producciones de terror británicas de la Hammer rodadas en la década de 1960. Vampirismo, soledad, incomunicación, medioevo y burguesía elevados a la máxima potencia dramática, se conjugan en una obra de estructura teatral y momentos casi genuinos en cuanto a atmósferas del cine de suspense o fantasmagórica tipo Sheridan Le Fanu.
  • 1959: El manantial de la doncella (Jungfrukällan), Óscar al mejor film de habla no inglesa, y uno de los poemas visuales más bellos jamás rodados por Bergman, recrea una famosa leyenda nórdica de crimen y castigo envolviendo la historia en una atmósfera de cuento desarrollado en la Edad Media.
  • 1960: El ojo del diablo (Djävulens öga): Poco valorada pero nada desdeñable comedia, con una destacada composición de Jarl Kulle. Es una contribución original y muy cuidada al mito de Don Juan, que regresa del infierno para tentar a la hija de un pastor.
  • 1961:
    • Como en un espejo (Såsom i en spegel, 'Detrás de un vidrio oscuro'). Citada por André Techiné en su film Los juncos salvajes (1994), retrata dolorosamente el estado mental perturbador y fascinante de Harriet Andersson, en una de sus mejores interpretaciones. Reflexión sobre la verdadera incomunicación, la fragilidad del ser humano y la incertidumbre, constituyó el inicio de la discutible trilogía sobre la existencia de Dios y la incomunicación entre éste y el ser humano que completan Los comulgantes (1962) y El silencio(1963).
    • El jardín de las delicias (Lustgården, 'El jardín de los deseos')
  • 1962: Los comulgantes (Nattvardsgästerna, Luz de Invierno). Están sus actores característicos de la etapa de madurez de Bergman y el drama finaliza con una pérdida de fe muy significativa.
  • 1963: El silencio (Tystnaden). Cierra su trilogía e introduce algunos elementos simbólicos clave en la filmografía posterior del director, por lo que podemos decir que clausura un ciclo de su cine abriendo otro. Fue una de sus obras más aplaudidas y más crípticas, con la magnífica pareja (Ingrid Thulin y Gunnel Lindblom).
  • 1964: Todas esas mujeres (För att inte tala om alla dessa kvinnor, 'Mejor ni hablemos de todas esas mujeres'). Comedia críptica sobre la integridad artística. Historia surrealista que pone en evidencia temas como los nuevos valores y la liberación sexual.
  • 1966: Persona. Supuso el inicio de su colaboración con Liv Ullmann y la ruptura del sueco con el clasicismo cinematográfico (en su versión personal y muy elaborada ya). Innovadora y experimental, la crítica se rindió con esta historia de superación de la joven protagonista que pierde la voz en el teatro.
  • 1967: Daniel, episodio de Stimulantia. Cortometraje presentado por el propio Bergman muestra con delicadeza los dos primeros años de su hijo Daniel.
  • 1968:
    • La hora del lobo (Vargtimmen), drama con resonancias del cine de terror, muy críptica pero conseguida, aunque a ratos desconcertante, parece que crítica y público estuvieron muy divididos en su momento: obra maestra u obra menor, según gustos. Liv Ullmann, Max von Sydow y Erland Josephson encarnan las obsesiones de su autor en una cinta cuanto menos interesante.
    • La vergüenza (Skammen), muy poco recordada cinta de verdadero alcance. Primera vez que Bergman requiere un análisis de la pareja en un contexto ambiental y anímico hostil, que en algún momento aparece referenciada implícitamente en un film con el sello del director aunque no rodado por él titulada Las mejores intenciones de 1992 y dirigida por Bille August), el drama alcanza cotas de virtuosismo técnico nada insólitas en el propio Bergman. Fue su último film en blanco y negro (si se exceptúa el telefilm estrenado en cine, "El rito"), y explora las relaciones humanas en mayor profundidad y con más versatilidad que en la más famosa -y también televisiva- Secretos de un matrimonio (1974).
  • 1969:
    • El rito (Riten), telefilm dramático con Ingrid Thulin que adapta una obra teatral que el mismo Bergman desarrolla en los escenarios, precisa y de corta duración.
    • Fårödokument 1969 ('Documento sobre Fårö')
    • Una pasión (En passion, La pasión de Anna), primer film en color del realizador sueco y uno de sus mejores trabajos, únanimemente elevada a la categoría de obra maestra (para algunos, una de las veinte mejores películas de la historia). Drama en su isla de innegable belleza, contrastan parajes desoladores con una villa adinerada; utiliza el color como elemento expresivo y simbólico para contar una historia de amor entre un hombre encerrado y humilde y una joven delicada procedente de buena familia. Sobresaliente atmósfera, uno de los estudios sobre la naturaleza del ser humano más contundentes jamás rodados, e interpretaciones excepcionales de Max von Sydow, Liv Ullmann, Erland Josephson y Bibi Andersson. En algunas secuencias, el film adelanta el aliento de Gritos y susurros (1972) y la opresividad, luego totalmente onírica y fantasmal, de Cara a cara (1976).
    • La Reserva (Reservatet)
  • 1971: La carcoma o El toque(Beröringen 'El contacto'), única experiencia hollywoodiense del autor, previsible tras los varios Óscar otorgados a sus películas y su prestigio por parte de la crítica, para un film si no es el peor de toda su carrera, sí uno de los más flojos e inconexos, nuevamente centrado en las vicisitues emocionales de una pareja, protagonizada por Elliott Gould y Bibi Andersson.
  • 1972: Gritos y susurros (Viskningar och rop, 'Susurros y gritos'). Su estreno constituyó uno de sus mayores éxitos de crítica y público en España, y es el film de madurez más celebrado de su director en dicho país junto a Sonata de otoño (1978) y Fanny y Alexander (1982). Feroz diatriba sobre la muerte y la incomunicación, sobre el valor de la vida y las convenciones sociales siempre castradoras, es uno de esos films difíciles de olvidar.
  • 1974:
    • Secretos de un matrimonio (Escenas de la vida conyugal) (Scener ur ett äktenskap), miniserie de televisión de ocho capítulos que en España se ha visto generalmente en su versión reducida y en los cines, satisface a los seguidores de Bergman y a los no tanto por su temática y estilo, aunque no consigue resultados tan rotundos como otras obras de este mismo período. Liv Ullmann y Erland Josephson, de nuevo juntos, retomaron sus personajes en 2003 en la revisión-continuación (también televisiva) estrenada en cine tras su paso por Cannes: Saraband.
    • Misantropen
  • 1975: La flauta mágica (Trollflöjten), recientemente versionada por Kenneth Branagh. La ópera de Wolfgang Amadeus Mozart se convierte aquí en una brillante fábula moral, en lengua sueca, con ecos de la dramaturgia escénica que el director ejercía en el Teatro de Estocolmo, perfectamente entremezclados al lenguaje fílmico. Soberbio espectáculo rodado para la TV, de poco gancho de cara a la taquilla, pero de indiscutible fuerza.
  • 1976: Cara a cara (Ansikte mot ansikte). Una de las obras más personales de Ingmar Bergman, con Liv Ullmann y Erland Josephson repitiendo papeles de protagonista. Los miedos íntimos, la angustia, la soledad y el vacío existencial de una doctora, incapaz de reaccionar ante su fracaso sentimental, unido a los recuerdos de la niñez, episodios traumáticos y oscuros teñidos de muerte, la entrevisión de un destino amargo como hilo conductor de toda la trama, apariciones fantasmales, psicóticas, conflictos de Edipo asociados al padre real y al interpuesto, depresión severa y un profundo sentimiento de melancolía conforman a este film en particular una fascinación fuera de toda duda.
  • 1977: El huevo de la serpiente (Ormens ägg/Das Schlangenei), famosa en su momento, prestigiada por la crítica y todavía realmente demoledora, cuenta los años clave del nazismo en un fresco histórico que enlaza con las obsesiones más íntimas del autor. La cinta es protagonizada por David Carradine y Liv Ullmann.
  • 1978: Sonata de otoño (Höstsonaten), única ocasión en que dos de los mayores mitos del cine sueco compartieron cartel: Ingmar e Ingrid Bergman. Esta película ha alcanzado el rango de mítica, se ha versionado-homenajeado-copiado libremente en multitud de ocasiones, sin hacerle sombra. Tanto Ingrid Bergman como Liv Ullmann como Lena Nyman brillan como personajes envueltos en una trama principal tan sencilla como asfixiante: la posesividad familiar. Pocos duelos interpretativos femeninos resuenan en la memoria como el de Ingrid y Liv, y pocas películas han conseguido poseer tal conjunto de matices que se va ampliando conforme pasa el tiempo. Con premio o sin él, este título corona la filmografía de su director.
  • 1979: Mi isla, Farö (Farö-dokument)
  • 1980: De la vida de las marionetas (Aus dem Leben der Marionetten). Luces y sombras de un personaje masculino, un joven hijo de un industrial, de carácter marcadamente autobiográfico -de nuevo-, connotaciones homosexuales del personaje protagonista y acidez en la trama. No aparecen sus actores predilectos, pero el potencial dramático de la historia está explotado a la perfección, el guion es excelente, visualmente resulta rica y elaborada, adelanta en varios sentidos a Fanny y Alexander (1982) sin quedar excesivamente por debajo, es una obra pletórica de la madurez intelectual y cinematográfica del director, etc, pero como suele suceder con obras de este tipo (a Fellini le ocurrió con sus películas de madurez desde Ensayo de orquesta) nunca figura en la lista de los críticos entre sus mejores películas.
  • 1982: Fanny y Alexander (Fanny och Alexander). Cine y miniserie de la televisión sueca, es el adiós oficial de su director a la gran pantalla, es autobiografía y ficción, la infancia y la inocencia perdida por la fuerza, los usos sociales, la vanidad, el amor, la amistad y la familia, el mundo adinerado y del teatro, etc., que se dan cita en la película más popular de Bergman para espectadores de todas las generaciones, y casi su mejor película. Sus 285 minutos en versión íntegra proporcionan al espectador un placer incomparable, intelectual y sentimental que supone cerrar todo un ciclo en cuanto a la manera de narrar, temática y estilos, finalizando todo con una búsqueda de la esencia, de lo aprendido y de las bases de un cine que será siempre eterno.
  • 1984:
    • El Rostro de Karin (Karins Ansikte). Cortometraje con fotografías de la madre de Ingmar. Permite entender la relación biográfica de la película Las mejores intenciones dirigida por Bille August con guion de Bergman.
    • Después del ensayo (Efter repetitionen), telefilm con Erland Josephson, Lena Olin e Ingrid Thulin. Intimismo y rasgos biográficos a través de diálogos de un director de teatro y dos de sus actrices.
  • 1985: Los dos bienaventurados (Det tva saliga)
  • 1986:
  • 1992: La marquesa de Sade (Markisinnan de Sade)
  • 1993: Backanterna Adaptación de Las Bacantes de Eurípides rodada para la TV sueca.
  • 1995: Sista skriket ('El último grito')
  • 1997: En presencia de un payaso (Larmar och gör sig till, 'Lágrimas y actuaciones'). Carl Åkerblom encerrado en un hospital psiquiátrico idea junto al Profesor Osvald Vogler (Erland Josephson) como complementar películas mudas con actuaciones en vivo. La muerte acompaña la historia en el disfraz de un payaso. El tío de Bergman, Carl reaparece interpretado por Börje Ahlstedt luego de Fanny y Alexander, Las mejores intenciones y El domingo de los niños. La película fue exhibida bajo la categoría 'Un certain regard' en el Festival de Cannes.
  • 2000: Creadores de imágenes (Bildmakarna) Victor Sjöström, gran director de cine sueco de la época del mudo, presenta a Selma Lagerlöf, premio Nobel de literatura, los copiones de su película. El director está adaptando uno de los libros de la novelista, que fue la primera mujer en obtener el galardón. Teatro filmado, basada en una pieza de Per Olov Enquist, que es también guionista, el film vuelve a los temas clásicos bergmanianos: las conflictivas relaciones humanas, la relevancia y el sentido del arte, la incomunicación, el mundo de las apariencias. Un guion impecable, actuaciones inolvidables en la que descuella la interpretación sin mácula de Elin Klinga, esta película es una de las grandes piezas del maestro sueco.
  • 2003: Saraband. La última película del cineasta sueco. Liv Ullmann y Erland Josephson encabezan reparto en una producción rodada en video de alta definición, lanzada en Cannes para el mercado internacional de cine, que recupera los personajes de Escenas de un matrimonio. Estructura teatral, monólogos o escenas dialogadas entre los personajes dos a dos, conforman una obra con miras al pasado pero que aportan nuevas vías de expresión a su manera de narrar, lo que evidencia su lucidez.

Premios[editar]

Óscar[editar]

Año Categoría Película Resultado
1983 Óscar al mejor director Fanny y Alexander Nominado
1983 Óscar a la mejor película de habla no inglesa Fanny y Alexander Ganador
1983 Óscar al mejor guion original Fanny y Alexander Nominado
1976 Óscar al mejor director Cara a cara al desnudo Nominado
1973 Óscar al mejor director Gritos y susurros Nominado
1973 Óscar a la mejor película de habla no inglesa Gritos y susurros Nominado
1973 Óscar al mejor guion original Gritos y susurros Nominado
1970 Premio en Memoria de Irving Thalberg Ganador
1961 Óscar a la mejor película de habla no inglesa Como en un espejo Ganador
1961 Óscar al mejor guion original Como en un espejo Nominado
1960 Óscar a la mejor película de habla no inglesa El manantial de la doncella Ganador
1958 Óscar al mejor guion original Fresas salvajes Nominado

Director de teatro (selección)[editar]

Dirigió teatro desde su juventud, y trabajó en el gran teatro sueco, el Dramaten de Estocolmo, durante decenios. Pero no sólo como dramaturgo; en los años sesenta, pasó al despacho del Dramaten y marcó una época: reorganizó el trabaj interno, abrió los ensayos al público, animó las giras a provincia y el teatro infantil, aumentó los salarios de los actores, rebajó los precios de las entradas, atrayendo a los jóvenes, y utilizó su prestigio para, con apoyo del Parlamento, lograr que la cultura sueca repercutiese en el mundo[16]

Toda la creación de Bergman no puede entenderse sin su constante y paralela dedicación al teatro, de la que destacan:

  • 1939: Strindberg (El viaje de Pedro el Afortunado, El pelícano); Paar Lagervist (El hombre que pudo revivir)
  • 1940: Shakespeare (Macbeth)
  • 1942: Ingmar Bergman (La muerte de Kaspar)
  • 1944: Hjälmar Bergman (La casa de juego, Llega el sr. Schleman)
  • 1946: Camus (Calígula)
  • 1947: Ingmar Bergman (Para darme miedo)
  • 1948: J. Anouilh (Baile de los ladrones)
  • 1949: T. Williams (Un tranvía llamado deseo)
  • 1950: B. Brecht (La ópera de tres centavos); Valle-Inclán (Divinas palabras)
  • 1953: Ingmar Bergman (Asesinato en Barjärna)
  • 1953: L. Pirandello (Seis personajes e busca de autor); Kafka (El castillo)
  • 1954: Strindberg (Sonata de espectros)
  • 1955: Molière (Don Juan)
  • 1956: T. Williams (La gata)
  • 1957: Ibsen (Peer Gynt); Hjälmar Bergman (La saga); Molière (El misántropo)
  • 1958: Goethe (Fausto)
  • 1939: Strindberg (Tormenta)
  • 1961: Auden y Stravinsky (The Rake's Progress)
  • 1962: Chejov (Las tres hermanas)
  • 1963: Albee (Quién teme a Virginia Woolf); Strindberg (El sueño)
  • 1964: Ibsen (Hedda Gabler)
  • 1965: Molière (Don Juan)
  • 1966: Molière (Escuela de mujeres); Weiss (La indagación)
  • 1969: Büchner (Woyzeck)
  • 1970: Strindberg (El sueño); Ibsen (Hedda Gabler)
  • 1972: Ibsen (El pato salvaje)
  • 1974: Strindberg (El camino de Damasco)
  • 1976: Strindberg (Danza de la muerte)
  • 1977: Strindberg (El sueño)
  • 1980: Gombrowicz (Yvonne)
  • 1981: Ibsen (Casa de muñecas)
  • 1983: Molière (Don Juan)
  • 1985: Strindberg (La señorita Julia)

La señorita Julia (1986) y Casa de muñecas (1990) fueron representadas en Madrid (otras piezas en Barcelona), bajo su dirección.

En ocasiones, Ingmar Bergman ha dirigido algunas piezas teatrales para televisión: Llega el señor Sleeman (Herr Sleeman kommer) (1957), La veneciana (Venetianskan) (1958), ambas de Hjalmar Bergman; Rabia (Rabies) (1958) de Olle Hedberg, Tormenta (1960) y Un sueño (Ett Drömspel) (1963) de August Strindberg, y también La Escuela de las mujeres (1983) de Molière.

Añadimos que, en 1951, Ingmar Bergman hizo nueve cortos publicitarios del jabón Bris para AB Sunlight. La actriz sueca Bibi Andersson intervino en uno de ellos.

Miscelánea[editar]

No tiene ningún vínculo familiar con la actriz Ingrid Bergman, confusión producida porque Ingmar Bergman se casó con una actriz que también se llamaba Ingrid, Ingrid von Rosen.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Bergman, La linterna mágica, Tusquets, 1988, p. 16
  2. Bergman, La linterna mágica, Tusquets, 1988, pp. 22-25
  3. Carlos Fuentes, "Nos hemos quedado ciegos", El País, Madrid, 07/08/2007. Consultado el 5 de febrero de 2014.
  4. Bergman, Imágenes, Tusquets, 1992, pp. 107-108, que se retiene en Tortura
  5. Bergman, La linterna mágica, Tusquets, 1988, p. 79
  6. Bergman, Imágenes, Tusquets, 1992, p. 253
  7. Hebert Abimorad. «Ingmar Bergman y el Uruguay». Consultado el 25 de julio de 2013.
  8. Homero Alsina Thevenet. «Bergman de nuevo». Consultado el 25 de julio de 2013.
  9. Bergman, Imágenes, Tusquets, 1992, p. 296
  10. Bergman, Imágenes, Tusquets, 1992, p. 204
  11. Bergman, Imágenes, Tusquets, 1992, p. 216-221
  12. Bergman, La linterna mágica, Tusquets, 1988, p. 222
  13. S. Björman y otros, Conversaciones con I. Bergman, Anagrama, 1975, pp. 224-225
  14. The Magic Flute (1975 film) (en inglés)
  15. Bergman, La linterna mágica, Tusquets, 1988, cap. 2
  16. F. Uriz, "Cuando Bergman dirigió el Dramaten", pp. 31-33 y "El Dramaten. Casi dos siglos", Cuaderno El Público, 12, Madrid, marzo 1986, pp. 67-71

Bibliografía[editar]

  • Bergman, Ingmar (1988). Linterna mágica. Barcelona: Tusquets. 978-84-7223-895-4. 
  • Bergman, Ingmar (1990). Imágenes. Barcelona: Tusquets. 978-84-7223-470-3. 
  • Bergman, Ingmar (1992). Las mejores intenciones. Barcelona: Tusquets.  Texto « Novela autobiográfica filmada por Bille August.

» ignorado (ayuda)

  • Bergman, Ingmar (1992). Conversaciones íntimas. Barcelona: Tusquets.  Texto « Novela.

» ignorado (ayuda)

  • Company Ramón, Juan Miguel (1990). Ingmar Bergman, buscador de perlas. Madrid: Ediciones Cátedra. 978-84-37609-26-3. 
  • Teruel, Pedro Jesús, y Cano, Ángel Pablo (2008). Ingmar Bergman, buscador de perlas. Cine y filosofía en la obra de un maestro del siglo XX. Murcia: Morphos Ediciones. 978-84-61231-51-5. 

Enlaces externos[editar]