Cara a cara (película de 1976)

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Ansikte mot ansikte
Título Cara a cara
Ficha técnica
Dirección
Producción Lars-Owe Carlberg
Guion Ingmar Bergman
Sonido Owe Svensson
Fotografía Sven Nykvist
Montaje Siv Lundgren
Escenografía Anne Hagegård
Peter Kropénin
Vestuario Maggie Strindberg
Protagonistas Liv Ullmann
Erland Josephson
Aino Taube
Gunnar Björnstrand
Sif Ruud
Sven Lindberg
Tore Segelcke
Kari Sylwan
Ulf Johanson
Gösta Ekman
Kristina Adolphson
Marianne Aminoff
Gösta Pruzelius
Birger Malmsten
Göran Stangertz
Rebecca Pawloy
Lena Olin
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Suecia
Año 1976
Género Drama
Duración 110 minutos
Ficha en IMDb

Cara a cara (Ansikte mot ansikte) es una película sueca escrita y dirigida por Ingmar Bergman en 1976.

Sinopsis[editar]

Jenny es psicóloga, casada con un talentoso colega, y madre de una adolescente. El marido está en un congreso en Chicago, y la hija en un campamento de equitación. Ella se va a vivir a casa de sus abuelos, al viejo piso que tienen en la ciudad, y allí espera poder trabajar en paz.

La primera noche en casa de los abuelos la despierta una mujer desconocida que va tomando forma en la habitación e intenta decirle algo. Al día siguiente Jenny habla con su colega, el doctor Wankel, sobre Maria, un caso de su clínica psiquiátrica. Jenny tiene un violento enfrentamiento con Maria y después va a una fiesta a casa de la mujer del doctor Wankel. Allí se encuentra con otro médico, Tomas Jacobi, pariente de su paciente Maria. Cenan juntos y después van a casa de Tomas. Por la mañana la despierta el teléfono y la llaman a su chalet vacío.

Allí encuentra a María y dos hombres. Uno de ellos intenta violar a Jenny. Aturdida, llama a Tomas Jacobi. Se encuentra en un concierto la misma noche. Vuelven al chalet de Tomas. Este le da unos somníferos a Jenny y, cuando se han ido a la cama, ella le cuenta a Tomas lo del intento de violación, y se echa a reír. La risa se transforma en sollozos convulsivos. Tomas la lleva a casa.

Cuando la despierta su abuela, se da cuenta que ha dormido más de veinticuatro horas. Es sábado por la mañana y los viejos van a pasar el fin de semana en casa de unos amigos. Jenny se duerme de nuevo y la despiertan las campanas el domingo por la mañana. Telefonea a Tomas y, cuando ha colgado, la mujer desconocida está de nuevo en la habitación. Asustada, Jenny dicta una carta a su marido en el magnetófono. Después toma todas las pastillas de dormir que tiene.

Jenny vuelve a la vida 43 horas más tarde, en una unidad de cuidados intensivos. Ocurre en medio de una tormenta de gritos y convulsiones. Cuando vuelve a hundirse en su letargo, se mueve en sueños. La despierta la presencia de Tomas a su lado. Sueña con sus padres muertos. Cuando vuelve a despertarse está con ella su marido Erik quien llegó directamente del aeropuerto. Hablan cansados por emociones y tristeza. Jenny vuelve a hundirse en sus sueños.

Jenny le habla a Tomas de su infancia. Vuelve a perder el conocimiento y entra en nuevos sueños. Asiste a su entierro. Tomas se despide. Jenny recibe la visita de su hija Anna. Le cuenta a la hija que ha intentado suicidarse. Hablan sin el más mínimo contacto.

El mismo día, Jenny vuelve al piso de los abuelos. Ve la solidaridad y compañerismo de los viejos y sus lentos movimientos camino del punto final de la vida. Durante un paseo vuelve a encontrarse con la mujer desconocida. La ayuda a cruzar la calle.