Cara a cara (película de 1976)

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Cara a cara (Ansikte mot ansikte) es una película sueca escrita y dirigida por Ingmar Bergman en 1976.

Sinopsis[editar]

Jenny es psicóloga, casada con un talentoso colega, y madre de una adolescente. El marido está en un congreso en Chicago, y la hija en un campamento de equitación. Ella se va a vivir a casa de sus abuelos, al viejo piso que tienen en la ciudad, y allí espera poder trabajar en paz.

La primera noche en casa de los abuelos la despierta una mujer desconocida que va tomando forma en la habitación e intenta decirle algo. Al día siguiente Jenny habla con su colega, el doctor Wankel, sobre Maria, un caso de su clínica psiquiátrica. Jenny tiene un violento enfrentamiento con Maria y después va a una fiesta a casa de la mujer del doctor Wankel. Allí se encuentra con otro médico, Tomas Jacobi, pariente de su paciente Maria. Cenan juntos y después van a casa de Tomas. Por la mañana la despierta el teléfono y la llaman a su chalet vacío.

Allí encuentra a María y dos hombres. Uno de ellos intenta violar a Jenny. Aturdida, llama a Tomas Jacobi. Se encuentra en un concierto la misma noche. Vuelven al chalet de Tomas. Este le da unos somníferos a Jenny y, cuando se han ido a la cama, ella le cuenta a Tomas lo del intento de violación, y se echa a reír. La risa se transforma en sollozos convulsivos. Tomas la lleva a casa.

Cuando la despierta su abuela, se da cuenta que ha dormido más de veinticuatro horas. Es sábado por la mañana y los viejos van a pasar el fin de semana en casa de unos amigos. Jenny se duerme de nuevo y la despiertan las campanas el domingo por la mañana. Telefonea a Tomas y, cuando ha colgado, la mujer desconocida está de nuevo en la habitación. Asustada, Jenny dicta una carta a su marido en el magnetófono. Después toma todas las pastillas de dormir que tiene.

Jenny vuelve a la vida 43 horas más tarde, en una unidad de cuidados intensivos. Ocurre en medio de una tormenta de gritos y convulsiones. Cuando vuelve a hundirse en su letargo, se mueve en sueños. La despierta la presencia de Tomas a su lado. Sueña con sus padres muertos. Cuando vuelve a despertarse está con ella su marido Erik quien llegó directamente del aeropuerto. Hablan cansados por emociones y tristeza. Jenny vuelve a hundirse en sus sueños.

Jenny le habla a Tomas de su infancia. Vuelve a perder el conocimiento y entra en nuevos sueños. Asiste a su entierro. Tomas se despide. Jenny recibe la visita de su hija Anna. Le cuenta a la hija que ha intentado suicidarse. Hablan sin el más mínimo contacto.

El mismo día, Jenny vuelve al piso de los abuelos. Ve la solidaridad y compañerismo de los viejos y sus lentos movimientos camino del punto final de la vida. Durante un paseo vuelve a encontrarse con la mujer desconocida. La ayuda a cruzar la calle.