Pérdida de biodiversidad

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Resumen de las principales categorías de cambio ambiental relacionadas con la biodiversidad expresadas como porcentaje del cambio en impulsado por el hombre (en rojo) en relación con la línea de base (azul).[1]

La pérdida de biodiversidad se refiere a la disminución de la diversidad biológica, entendida esta última como la variedad de seres vivos que habitan en el planeta, los distintos niveles de organización biológica, plantas, animales, hongos, microorganismos y su respectiva variabilidad genética, así como los patrones naturales presentados en los ecosistemas.[2]​ La pérdida de biodiversidad es tan grave que se considera la “sexta extinción masiva” con tasas de extinción de 1 000 a 10 000 veces mayores que las consideradas naturales, uno de los aspectos que caracterizan al Antropoceno.[3]

Se estima que para el año 2100 el cambio de uso de suelo, el cambio climático, modificación del ciclo de nitrógeno y las especies invasoras serán los principales motores de la pérdida de biodiversidad mundial. Los tres primeros factores son también límites planetarios.[4]​ Los elementos anteriormente mencionados, así como la explotación -legal e ilegal- de las especies silvestres, pueden considerarse las causas directas de la pérdida de biodiversidad (las acciones o procesos físicos inmediatos que la originan) pero es importante señalar que también existen causas indirectas o subyacentes que operan difusamente sobre las causas directas en un entramado de variables socioeconómicas, políticas, demográficas, tecnológicas y culturales.[5]

Causas directas[editar]

Según el modelo de Rockström et. al. (2009)[4]​ de límites planetarios, el de pérdida de biodiversidad es el que ya ha sido rebasado.

Cambio de uso de suelo[editar]

El uso de suelo se refiere al conjunto de acciones humanas llevadas a cabo en un determinado tipo de cobertura terrestre, es decir, los efectos sociales y económicos para los cuales la tierra se gestiona. En ese sentido, cambios dramáticos en el uso de suelo se han venido generando, repercutiendo así en diversos ecosistemas. Dos estudios encontraron que en el período de 1700 a 1990 las áreas de cultivo aumentaron aproximadamente cinco veces, mientras que el área de pasturas creció un 600%. Todo ello a costa de las áreas boscosas, las cuales según demuestran dos estudios paralelos, pasaron de 5.000 millones a 4.300 millones de hectáreas y en otro caso de 6.200 millones a 5.300 millones de hectáreas ; mientras que las estepas, sabanas y pastizales pasaron de 3.200 millones a 1.800-2.700 millones de hectáreas en el mismo período.[6][7]​ Es importante mencionar que tanto la pérdida como la fragmentación de hábitat pueden obstaculizar gravemente la circulación de especies y su capacidad para hacer frente al cambio climático.[8]

Cambio climático[editar]

El cambio climático puede afectar a la biodiversidad (tanto a nivel de especie como de ecosistema) marina y terrestre, de múltiples formas y a diferentes escalas. Lo anterior se debe a que el clima es el factor principal que controla los patrones globales de la estructura de la vegetación y, por tanto, la productividad y la composición de especies vegetales y animales. Las alteraciones en el clima podrían afectar numerosas condiciones ambientales particulares que las especies de flora y fauna requieren para reproducirse, crecer y sobrevivir. De acuerdo con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, las principales afectaciones que el cambio climático ha generado en la biodiversidad de los sistemas terrestres son las siguientes:[9]

  • Alteraciones en el clima regional, particularmente aumento en la temperatura en determinados sistemas biológicos.
    Oso polar hambriento, no consigue alimento a causa del calentamiento global.
  • Cambios en el tiempo de ciertos eventos biológicos, los cuales han sido registrados para diversas especies, por ejemplo:
    • Variaciones en el momento de aparición, crecimiento y reproducción de algunas especies de invertebrados resistentes al frío.
    • Cambios en la época de migración de insectos y aves, y en el tiempo de cría de algunas especies de aves de Europa, América del Norte y América Latina.
  • Modificaciones en morfología, fisiología y comportamiento asociado a cambios en las variables climáticas.
  • Variaciones en la distribución de ciertas especies.
  • Incremento en la frecuencia e intensidad de brotes de pestes y enfermedades.
  • Cambios en la frecuencia y duración de inundaciones y sequías.
  • Alteraciones en la temperatura y calidad del agua, las cuales han afectado la biodiversidad y los bienes y servicios ecosistémicos.
  • Afectaciones por el cambio climático regional en ecosistemas de altitudes altas en el hemisferio Norte.

Mientras que las afectaciones observadas en los sistemas marinos son:

  • Alteraciones adversas en los arrecifes de coral por el incremento de la temperatura del mar.
  • Aumento de la tasa de enfermedades en los ecosistemas costeros.
  • Cambios en los sistemas marinos, particularmente en las poblaciones de peces, los cuales han sido vinculadas a las oscilaciones climáticas a gran escala.
  • Fluctuaciones importantes de la abundancia de aves marinas y mamíferos en partes del Océano Pacífico y en el occidente del Ártico, que pueden ser relacionadas con cambios en los regímenes de perturbaciones, variabilidad climática y eventos extremos.

Acidificación del océano[editar]

Este fenómeno ocurre debido a que el incremento de CO2 en el océano disminuye los niveles de pH de la superficie marina, aumentando su acidez. Desde los tiempos pre-industriales, el pH en la superficie del océano ha disminuido alrededor de 0.1 unidades de pH (lo cual corresponde a un aumento del 30% en la concentración de iones de hidrógeno y una disminución del 16% en las concentraciones de carbonato).[4]​ La acidificación afecta a múltiples organismos con estructuras de carbonato de calcio, cuyas conchas o esqueletos corren el riesgo de disolverse -como es el caso de los pterópodos, los arrecifes de coral y el plancton-, lo que a su vez afectaría las cadenas tróficas marinas.[10]​ Con la disminución del pH, los arrecifes de coral están en peligro de ser expuestos a condiciones marginales, lo que podría ocasionar cambios sustanciales en la composición de especies, así como en la dinámica de los corales y otras comunidades de arrecifes.[4]​ Por otra parte, al combinarse e interactuar la acidificación del océano y el calentamiento global, disminuyen la productividad en los arrecifes de coral.[4]

Alteración de los ciclos del nitrógeno y fósforo[editar]

El nitrógeno reactivo sintetizado por los humanos -acumulado en los sistemas terrestres, o en forma de Gases de Efecto Invernadero (GEI)  (en su forma de óxido nitroso)- contamina las zonas costeras, provoca lluvia ácida[11]​ y modifica la composición vegetal de los biomas donde es el elemento más limitante.[12]​ Mientras que los altos niveles de fósforo en el océano se relacionan con los grandes eventos anóxicos que han generando extinciones masivas de la vida marina.[4]

Invasión de especies exóticas[editar]

Las Especies Exóticas Invasoras (EEI) representan una de las principales amenazas a la biodiversidad mundial,[13][14]​ siendo consideradas por algunos autores la segunda mayor amenaza después de la pérdida de hábitat.[15][16]​ Las EEI desplazan a las especies nativas por competencia directa, depredación, transmisión de enfermedades o modificación de hábitat,[17]​ lo que a su vez puede causar extinciones,[18]​ la degradación de los ecosistemas acuáticos y terrestres,[19][20]​ y la alteración de los procesos y funciones ecológicas así como de los ciclos biogeoquímicos.[21]

Los ecosistemas insulares son los más afectados,[22]​ pues su alta proporción de especies endémicas -que carecen de mecanismos de defensa frente a especies con las que no coevolucionaron- los hace especialmente vulnerables[17]​ generando periodos de extinción muy breves.[23]​ En las islas, las EEI son la primera causa de pérdida de biodiversidad,[24]​ lo cual es aún más alarmante si se considera que en ellas la tasa de extinción es 500 a 700% mayor que en territorio continental.[25]

Explotación de especies/tráfico ilegal de vida silvestre[editar]

En el caso de las extinciones de fauna marina, el motor dominante de sus extinciones no es el cambio climático ni la acidificación subsecuente, sino la pesca realizada por los humanos.[26][27][28]​Por lo anterior, las especies de mayor tamaño son las más afectadas (con una probabilidad 13 veces mayor de estar bajo la amenaza de extinción), pues con ellas los pescadores obtienen mayores ganancias.[29]

Por su parte, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito[30]​ reportó que de 1999 a 2015 se realizaron 164,000 decomisos provenientes de 120 países, de 7,000 especies protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre. Principalmente de palo de rosa (35%), seguido de elefantes (18%), reptiles (9%), Madera de agar (6%), pangolín (5%), rinocerontes y tortugas marinas (3% cada uno), loros, grandes felinos, rapaces, tortugas —de tierra y de agua dulce— (2% cada uno); coral y esturión (1%).[30]​ Lo anterior demuestra que el tráfico de especies es un problema mundial, que está masacrando poblaciones, tal es caso de los 100 000 elefantes asesinados de 2010 a 2012,[31]​ y de la caza de rinocerontes en Sudáfrica que aumentó 8 000% entre 2007 y 2014.[32]

Causas indirectas[editar]

Las afectaciones a la biodiversidad pueden enmarcarse en el Antropoceno, actual era geológica en la cual la especie humana es quien determina los procesos fundamentales de la biósfera,[33]​ conduciendo así al cambio ambiental global.[34]​ Prácticamente todos los aspectos del cambio global son causados primordialmente por el rápido crecimiento de la población humana y el incremento en el consumo de recursos per cápita.[35]​ Este último es impulsado en gran medida por la lógica del sistema capitalista que constantemente busca crear mercancías para acumular riqueza, ya sea resolviendo necesidades básicas e histórico-sociales existentes o creando nuevas,[36]​ sin importar los costos ambientales y la injusticia que represente hacia otros animales y especies.[37]​ Es posible realizar un análisis de las causas indirectas a una mayor escala e identificar sectores clave en la causas directas de la pérdida de biodiversidad, como son:

Vale la pena señalar que el consumo de alimentos de origen animal (y por tanto la ganadería y la pesca) es el principal causante de las extinciones de especies modernas,[42]​ por ser el mayor conductor de pérdida de hábitat, la principal causa de cambio climático, pérdida de suelo, sobrepesca, sedimentación de áreas costeras, facilitación de invasiones de especies exóticas,[43]​ contaminación de agua[44]​ y disminución de los grandes depredadores[45]​ y de los herbívoros silvestres.[46]

Causas pérdida de biodiversidad
Causas directas Causas indirectas
Factores económicos Factores tecnológicos Factores demográficos Factores institucionales Factores culturales
Cambio de uso de suelo
  • Ganadería → ganancias a corto plazo sin mucha inversión.[39]
  • Interés de las inmobiliarias por conseguir terrenos e incrementar sus ganancias.
  • Creación de carreteras que abren espacio en zonas forestales para el establecimiento de asentamientos humanos, agricultura, ganadería, etc..[39]
  • Migración y la división en múltiples hogares nucleares.[47][48][49]
  • Aumento en la urbanización.[50]
  • Subsidios para la construcción de caminos.[51]
  • Políticas fiscales y subvenciones que apoyan la expansión ganadera.[39]
  • Proyectos de migración y colonización de zonas forestales.[39]
  • Planes de titulación sobre tierras que fueron taladas y ocupada.[39]
Cambio Climático
  • Rentabilidad de la actividad industrial y ganadera, así como la producción de combustibles fósiles para transporte.
  • Alto desarrollo y dependencia de tecnologías basadas en los combustibles fósiles directa e indirectamente.
  • Aumento de la población con el consecuente incremento en la demanda de productos y servicios con una alta emisión de gases de efecto invernadero.
  • Grandes subsidios para la ganadería y el uso de combustibles fósiles,[39][52]​ comparados con el poco apoyo a las energías renovables.
  • Las políticas públicas con modelos de ciudad que priorizan a los automóviles frente otras formas de transporte.
  • Percepción positiva y necesaria del consumo de carne y alimentos de origen animal, así como del uso de automóviles y el alto uso de aparatos basados electrónicos.
Explotación y tráfico de especies
  • Alto valor comercial de la caza furtiva [7]​ que genera un incentivo perverso como alternativa económica, particularmente para personas en situación de pobreza.[41]
  • Falta de regulación y vigilancia dentro de los países (pues CITES solo aplica a nivel internacional).[7]
  • Altos niveles de corrupción.
  • Falta de regulación en granjas de vida silvestre, operaciones de cría en cautiverio, e inclusive los zoológicos los cuales pueden participar en el tráfico de vida silvestre adquirida ilegalmente.[7]
  • Búsqueda de estatus social y creencias sobre valor medicinal del consumo de especies silvestres.[53]
  • Visión dominante sobre los demás animales como medios, objetos y propiedades útiles para la satisfacción de necesidades humanas.[54]
Especies invasoras
  • Introducción de especies con fines productivos y comerciales.[55][56]
  • Aumento en las vías de transporte intercontinental (marítimo, terrestre y aéreo): mayor intercambio de especies voluntario y accidental.[57][58][59]
  • Aumento en la movilidad de la población humana por el desarrollo de transportes.
  • Falta de regulaciones estrictas y protocolos de prevención frente a la introducción voluntaria e involuntaria de especies a diversos niveles (local, regional, nacional).
  • Falta de regulación sobre las especies consideradas “mascota”.
  • Permisividad respecto a la compra/venta de animales domésticos y silvestres.

Compra/venta de "mascotas" silvestres y domésticas que son abandonadas. Por ejemplo los gatos ferales se encuentran en 29 Áreas Naturales Protegidas de México y han extinto 10 especies de roedores.[60]

Alteración de los ciclos de Nitrógeno y Fósforo
  • Rentabilidad de la industria, actividad agrícola (mayormente destinada a pasturas), ganadera[60]​ y el sector automotor.
  • Alta disponibilidad de fertilizantes sintéticos nitrogenados.
  • Aumento de población humana que demanda un mayor consumo de productos provenientes de la agricultura, ganadería e industria.
  • Subsidios a fertilizantes sintéticos.
  • Malas prácticas en la dosificación y aplicación de fertilizantes y otros agroquímicos.
  • Producción extensiva de forrajes y granos para explotación ganadera masiva.[49]

Cifras actuales[editar]

El cambio global hace referencia al conjunto de cambios ambientales que afectan los procesos determinantes del funcionamiento de la Tierra; dichos cambios se caracterizan por ser muy rápidos, comparados con los tiempos de evolución del planeta y por su origen antropogénico.[35]​ En este contexto de cambio global se han propuesto 9 límites planetarios que describen un espacio operativo seguro para la humanidad en relación con el sistema de la Tierra, sus subsistemas y procesos biofísicos.[4]​ De ellos, el límite de pérdida de biodiversidad es el que ha sido mayormente rebasado, seguido de la alteración al ciclo del nitrógeno y el fósforo, y el cambio climático .[4]

El límite planetario que más se ha rebasado es la pérdida de biodiversidad. De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica se estima que hay 13 millones de especies en el planeta Tierra, pero solo han sido descritas 1.75 millones. De acuerdo con la UNEP, las especies que más se han descrito son los animales invertebrados, mientras que las bacterias son las menos estudiadas. Por otro lado, la abundancia de la biodiversidad está altamente relacionada con el hemisferio sur. Dentro de este último se encuentra el 70% de las especies a nivel mundial (Figura 2).

Figura 2. Especies extintas y especies extintas en vida silvestre

A pesar de la gran diversidad de especies con la que contamos, hoy en día muchas de éstas se encuentran en peligro de extinción, entendiéndose como especie extinta aquella que ya no tiene un solo individuo.[61]​ Existe un estimado sobre el número de especies que se han extinto o que están extintas en estado silvestre, donde la cifra es de 869 especies. Este número aumenta si se le suman las 290 especies que se encuentran en peligro crítico de extinción .[62]​ En la Figura 3, es posible analizar las especies que están extintas y las que ya no pueden ser encontradas en vida silvestres. Se observa que las especies de aves han sido las más afectadas, seguidas por los peces.

En 2019 se publicó un informe de la ONU[63]​ sobre el impacto de los humanos en la naturaleza y sus resultados son alarmantes. Un millón de especies, de los 8 millones que habitan el planeta actualmente, están en peligro de extinción. Un hallazgo basado en el hecho de que alrededor del 25 por ciento de las especies en grupos de plantas y animales son vulnerables[64]​.

Figura 3. Número de especies en la Tierra descritas

Retos y estrategias[editar]

Dado lo anterior, existe una urgente necesidad por tomar medidas para frenar la crisis medioambiental que se vive en la actualidad. Para ello, el conocimiento sólido y fundamentado sobre la sexta extinción masiva de especies, así como sus causas y consecuencias debe ser utilizado para concientizar a la población de tan grave problema, tornando a éste como la base para la toma de decisiones referente a la mitigación y adaptación a nivel global.[65]​ Además, se necesita información acerca de las variaciones que el cambio climático pudiera tener sobre las interacciones entre individuos, así como de la respuesta del ecosistema hacia dichas transformaciones. Tanto los cambios en la diversidad y en el funcionamiento del ecosistema, como los factores abióticos, constituyen interacciones dentro de un sistema que difícilmente son estudiados en conjunto. En ese sentido, el desarrollo de conocimiento sustentado es un aspecto fundamental para la toma de decisiones e implementación de políticas públicas que busquen contrarrestar las consecuencias de la pérdida de biodiversidad y mitigar las causas de la misma.[66]​ Así, un reto a afrontar es el fomento de la conformación de comunidades de científicos y autoridades gubernamentales que trabajen de forma coordinada e interdisciplinaria en temas de biodiversidad. Ello con el objetivo de generar un impacto positivo tanto a pequeña como a gran escala, identificando zonas vulnerables a la pérdida de biodiversidad, y así, realizar proyecciones fiables y útiles para los gobiernos. Las prácticas de conservación resultan ser una estrategia aplicable para hacer frente a la pérdida de biodiversidad. Por consiguiente, es necesaria la implementación de planes de manejo integrales adecuados que favorezcan la conservación de especies, así como la adaptación y mitigación de la pérdida de biodiversidad a nivel internacional, y que a su vez, estén acompañados de cambios estructurales en las políticas públicas, así como de los patrones de producción y consumo.[67][65]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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