María I de Escocia

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María I Estuardo
François Clouet - Mary, Queen of Scots (1542-87) - Google Art Project.jpg
Retrato por François Clouet (c. 1558-1560).[1][2]
Reina de Escocia
14 de diciembre de 1542-24 de julio de 1567
Abdicación 24 de julio de 1567
Predecesor Jacobo V
Sucesor Jacobo VI
Reina consorte de Francia
10 de julio de 1559-5 de diciembre de 1560
Predecesor Catalina de Médici
Sucesor Isabel de Austria
Información personal
Coronación 9 de septiembre de 1543
Nacimiento 8 de diciembre de 1542[i]
palacio de Linlithgow, Escocia
Fallecimiento 8 de febrero de 1587[ii]
(44 años)
castillo de Fotheringhay, Northamptonshire, Inglaterra
Entierro catedral de Peterborough
(30 de julio de 1587)
abadía de Westminster
(28 de octubre de 1612)
Religión católica
Familia
Casa real Estuardo
Padre Jacobo V de Escocia
Madre María de Guisa
Consorte Francisco II de Francia (matr. 1558; fall. 1560)
Enrique Estuardo (matr. 1565; fall. 1567)
James Hepburn (matr. 1567; fall. 1578)
Regente James Hamilton, II conde de Arran (1542-1554)
María de Guisa (1554-1560)
Descendencia Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia

Firma Firma de María I Estuardo
Royal Coat of Arms of the Kingdom of Scotland (Variant 1).svg
En ma fin gît mon commencement[6]
[En mi fin está mi principio][7]

María I, llamada María Estuardo (en inglés, Mary Stuart/Mary Stewart/Marie Steuart; 8 de diciembre de 1542-8 de febrero de 1587), fue reina de Escocia del 14 de diciembre de 1542 al 24 de julio de 1567. Única hija legítima sobreviviente de Jacobo V, sucedió en el trono escocés a la muerte de su padre apenas con seis días de vida. Pasó la mayor parte de su infancia en Francia, mientras Escocia era gobernada por regentes; en 1558, se casó con el delfín Francisco, quien ascendió al trono francés en 1559. María fue brevemente reina consorte de Francia hasta la muerte repentina de Francisco en diciembre de 1560. Ya viuda, María regresó a Escocia y arribó a Leith el 19 de agosto de 1561. Cuatro años más tarde, se casó con su primo hermano Enrique Estuardo, con quien, en junio de 1566, tuvo su único hijo, Jacobo.

En febrero de 1567, la residencia de su consorte fue destruida por una explosión y Enrique fue encontrado asesinado en el jardín. Se pensó que James Hepburn había orquestado la muerte de Enrique, pero fue absuelto de los cargos en abril de 1567 y, al mes siguiente, se casó con María. Después de una sublevación contra la pareja, María fue encarcelada en el castillo del lago Leven. El 24 de julio de 1567 fue forzada a abdicar a favor de su hijo de un año de edad. Después de un intento fallido de recuperar el trono, huyó hacia el sur en busca de la protección de su «prima» Isabel I,[8][9][10][iii]reina de Inglaterra. Antes de llegar a Inglaterra, María ya había reclamado derechos sobre el trono inglés y muchos católicos ingleses la consideraban la legítima soberana, entre ellos los participantes en una rebelión conocida como el Levantamiento del Norte. Percibiéndola como una amenaza, Isabel I la confinó en varios castillos y palacios señoriales en el interior del país. Después de dieciocho años y medio bajo custodia, María fue declarada culpable de conspirar para asesinar a la reina inglesa en 1586. Fue decapitada al año siguiente en el castillo de Fotheringhay.

Primeros años y ascenso al trono[editar]

Sus padres Jacobo V de Escocia y María de Guisa. El monarca escocés falleció seis días después del nacimiento de María, quien fue proclamada reina.

Nacida el 8 de diciembre de 1542 en el palacio de Linlithgow (Reino de Escocia), era hija del rey Jacobo V y su segunda esposa francesa, María de Guisa. Se dice que nació prematuramente y era la única hija legítima del rey escocés que sobrevivió a él.[3]​ Era la sobrina nieta del soberano inglés Enrique VIII, ya que su abuela paterna Margarita Tudor era hermana de él. El 14 de diciembre, seis días después de su nacimiento, fue declarada reina de Escocia cuando su padre murió, probablemente por los efectos de un colapso nervioso después de la batalla de Solway Moss[13][14]​ o por beber agua contaminada durante la campaña.[15]

Una leyenda popular, registrada por primera vez por John Knox, afirma que Jacobo V, al oír en su lecho de muerte que su esposa había dado a luz a una hija, exclamó con tristeza: «¡Vino de una muchacha y acabará en una muchacha!» (It cam wi' a lass and it will gang wi' a lass!).[iv]​ La casa de Estuardo había obtenido el trono escocés por el matrimonio de Marjorie Bruce —hija de Roberto I Bruce— con Walter Estuardo, VI gran senescal de Escocia. Por esto, Jacobo V se refería a que la Corona había llegado a la familia a través de una mujer y la perdería debido a una mujer. Esta declaración legendaria surgió en realidad mucho más tarde, no a través de María, sino a través de su descendiente, la reina Ana.[17][4]

María fue bautizada en la cercana iglesia de St Michael poco después de su nacimiento.[17][18]​ Se esparcieron rumores de que ella era débil y frágil,[3][18]​ pero un diplomático inglés, Ralph Sadler, vio a la bebé en el palacio de Linlithgow en marzo de 1543, desenvuelto por su enfermera, y escribió al rey Enrique VIII: «Es tan hermosa la niña tal como la he visto para su edad y cómo le gusta vivir» (It is as goodly a child as I have seen of her age, and as like to live).[19][20][21][22]​ Debido a que era una niña cuando heredó el trono, Escocia fue gobernada por regentes hasta que ella llegó a la adultez. Desde el principio, hubo dos reclamos a la regencia: uno del cardenal católico Beaton y el otro del protestante conde de Arran, quien era el segundo en la línea de sucesión al trono escocés. El reclamo de Beaton se basaba en una versión de la última voluntad del rey escocés, pero que sus oponentes descartaron como una falsificación.[23][v]​ Con el apoyo de sus amigos y familiares, el conde de Arran ocupó la regencia hasta 1554, cuando la madre de María logró destituirlo y sucederlo.[25][26][27]

Tratado de Greenwich[editar]

El cardenal David Beaton era líder del bando católico en Escocia y el principal opositor de Enrique VIII de Inglaterra.

El rey inglés Enrique VIII aprovechó la oportunidad de la regencia para proponer el matrimonio entre su hijo y heredero Eduardo y María, con la esperanza de una unión de Escocia e Inglaterra. El 1 de julio de 1543, cuando María tenía seis meses, se firmó el Tratado de Greenwich,[28]​ que estipulaba que, a la edad de diez años, María se casaría con Eduardo y se mudaría a Inglaterra, donde Enrique VIII podría supervisar su educación.[29][30][31]​ También se establecía que los dos países permanecerían legalmente separados y que si la pareja no tenía hijos la unión temporal se disolvería.[20][32][31]​ Sin embargo, el cardenal Beaton volvió al poder nuevamente y comenzó a impulsar una agenda procatólica y profrancesa, lo que enfureció a Enrique VIII, quien quería romper la alianza escocesa con Francia.[33][30]​ Beaton quería alejar a María de la costa a la seguridad del castillo de Stirling. El regente Arran se opuso el traslado, pero retrocedió cuando los partidarios armados de Beaton se reunieron en Linlithgow.[34]​ El conde de Lennox escoltó a María y su madre a Stirling el 27 de julio de 1543 con 3500 hombres armados.[35]​ María fue coronada en la capilla del castillo el 9 de septiembre de 1543,[36][37][30]​ con «la solemnidad que usan en este país, que no es muy costosa» (such solemnity as they do use in this country, which is not very costly), según el reporte de Ralph Sadler y Henry Ray.[38][36]

Poco antes de la coronación de María, los comerciantes escoceses que se dirigían a Francia fueron arrestados por Enrique VIII y sus bienes fueron confiscados. Las aprehensiones causaron ira en Escocia y el conde de Arran se unió a Beaton y se convirtió al catolicismo.[39]​ El Tratado de Greenwich fue rechazado por el Parlamento de Escocia en diciembre.[40][41][42]​ La denegación del tratado matrimonial y la renovación de la Auld Alliance entre Francia y Escocia impulsaron el «cortejo a la inglesa» por Enrique VIII, una campaña militar diseñada para imponer el matrimonio de su hijo con María. Las fuerzas inglesas montaron una serie de redadas en territorio escocés y francés.[43]​ En mayo de 1544, el conde de Hertford (más tarde duque de Somerset) arrasó Edimburgo, mientra los escoceses llevaron a María a Dunkeld por seguridad.[44][45]​ En mayo de 1546, Beaton fue asesinado por terratenientes (laird) protestantes[46][47][48]​ y, el 10 de septiembre de 1547, nueve meses después de la muerte de Enrique VIII, los escoceses sufrieron una fuerte derrota en la batalla de Pinkie Cleugh. Los guardianes de María, temerosos por su seguridad, la enviaron al priorato de Inchmahome por alrededor de tres semanas y recurrieron a los franceses solicitando ayuda.[49][50][51]

El rey francés Enrique II propuso la unión de Francia y Escocia casando a la joven reina con su hijo de tres años, el delfín Francisco. Con la promesa de ayuda militar francesa y un ducado francés para él, el conde de Arran acordó el compromiso.[52]​ En febrero de 1548, María fue trasladada, nuevamente por su seguridad, al castillo de Dumbarton.[53][54][51]​ Los ingleses dejaron atrás una estela de devastación otra vez y se apoderaron de la estratégica ciudad de Haddington. En junio, la muy esperada ayuda francesa llegó a Leith para sitiar y finalmente retomar Haddington. El 7 de julio de 1548, una asamblea escocesa celebrada en un convento cercano a la ciudad aprobó un acuerdo de matrimonio con Francia.[55][56]

Vida en Francia[editar]

María y Francisco en el libro de horas de Catalina de Médici (c. 1558).

Con el acuerdo matrimonial en vigor, María (de cinco años) fue enviada a Francia para pasar los siguientes trece años en la corte francesa. La flota enviada por Enrique II y comandada por Nicolas de Villegagnon navegó con ella desde Dumbarton el 7 de agosto de 1548 y arribó una semana o más tarde a Roscoff o Saint-Pol-de-Léon en Bretaña.[57][vi]​ María estuvo acompañada por su propia corte, entre ellos dos hermanastros ilegítimos y las «cuatro Marías» —cuatro niñas de su misma edad, con el mismo nombre e hijas de algunas de las familias más nobles de Escocia: Beaton, Seton, Fleming y Livingston—.[60]​ Janet Estuardo, madre de Mary Fleming y media hermana de Jacobo V, fue nombrada institutriz.[60][61]

Vivaz, bella e inteligente (según relatos contemporáneos), María tuvo una infancia prometedora.[62]​ En la corte francesa, era la favorita de todos, excepto por la esposa de Enrique II, Catalina de Médici.[63][64][vii]​ María aprendió a tocar laúd y virginal, era competente en prosa, poesía, equitación, cetrería y costura, aprendió francés, italiano, latín, español y griego, aparte de hablar de su nativo escocés.[69][70][71]​ Su futura cuñada, Isabel de Valois, se volvió una amiga íntima de quien María «retenía recuerdos nostálgicos en su vida posterior».[72]​ Su abuela materna, Antonieta de Borbón-Vendome, fue otra importante influencia en su infancia[73][74]​ y actuó como una de sus principales asesores.[74]

Los retratos de María muestran que tenía una cabeza pequeña y ovalada, un cuello largo y grácil, cabello castaño brillante, ojos de color marrón avellana, párpados gruesos y bajos, cejas finamente arqueadas, piel suave y pálida, frente alta y regular con características firmes. Era considerada una muchacha bonita y, más tarde, como mujer muy atractiva.[75][76]​ En algún momento de su infancia o niñez, contrajo viruela, pero le dejó marcas en su físico visible.[77][78]​ María era elocuente y con una talla particularmente alta según los estándares del siglo XVI (alcanzó una altura adulta de 5 pies 11 pulgadas o 1.80 m),[79]​ mientras que el hijo y heredero de Enrique II, Francisco, tartamudeaba y era anormalmente bajo en estatura. El rey francés comentó: «Desde el primer día que se conocieron, mi hijo y ella se entendieron tan bien como si se conocieran desde hace mucho tiempo» (From the very first day they met, my son and she got on as well together as if they had known each other for a long time).[80]​ El 4 de abril de 1558, María firmó un acuerdo secreto en el que legaba Escocia y su reclamo de Inglaterra a la Corona francesa si ella moría sin descendencia.[81][82][83]​ Veinte días más tarde, se casó con el delfín en la catedral de Notre-Dame de París, quien fue proclamado rey consorte de Escocia.[84][85][86]

Reclamo sobre el trono inglés[editar]

Escudo de María como reina de Escocia y Francia con las armas reales de Inglaterra añadidas, utilizado en Francia antes del Tratado de Edimburgo de 1560.

En noviembre de 1558, la hija mayor de Enrique VIII, María I, fue sucedida por su única hermana sobreviviente, Isabel I. De acuerdo a la tercera Ley de Sucesión, aprobada en 1543 por el Parlamento de Inglaterra, Isabel fue reconocida como heredera de su hermana, ya que la última voluntad y testamento de Enrique VIII había excluido a los Estuardo de la sucesión en el trono inglés. Sin embargo, en opinión de muchos católicos, Isabel era ilegítima y María Estuardo, como descendiente mayor de la hermana mayor de Enrique VIII, era la legítima reina de Inglaterra.[87][88]​ Enrique II de Francia proclamó a su hijo mayor y nuera rey y reina de Inglaterra, respectivamente; en Francia, las armas reales de Inglaterra fueron acuarteladas en los escudos de Francisco y María.[87][89][88][83]

El reclamo de María sobre el trono inglés fue un permanente punto de fricción entre ella e Isabel I.[90][88]​ Cuando Enrique II murió el 10 de julio de 1559, debido a las lesiones sufridas en una justa, Francisco (de 15 años) y María (de 17) fueron declarados reyes de Francia.[91][92][93][94]​ Dos de los tíos de la reina —el duque de Guisa y el cardenal de Lorena— dominaban entonces la política francesa[95][96]​ y disfrutaban de un poder llamado por algunos historiadores como la tyrannie Guisienne.[97]

En Escocia, el poder de los protestantes Lores de la Congregación crecía a expensas de la madre de María, quien retenía el control efectivo solo mediante el uso de tropas francesas.[98][99][100][101]​ Los lores protestantes invitaron a las tropas inglesas a Escocia en un intento de asegurar el protestantismo; en marzo de 1560 una sublevación hugonote en Francia, llamada conjura de Amboise, hizo imposible que los franceses enviaran más apoyo.[102][103]​ En cambio, los hermanos Guisa enviaron embajadores para negociar un acuerdo.[104]​ El 11 de junio de 1560, la madre de María murió, por lo que el problema de las futuras relaciones francoescocesas era apremiante. De acuerdo a los términos del Tratado de Edimburgo, firmado por representantes de María el 6 de julio de 1560, Francia e Inglaterra se comprometieron a retirar las tropas de Escocia, mientras que Francia reconoció el derecho de Isabel a gobernar Inglaterra. No obstante, María (de 17 años), aún en Francia y dolida por su madre, se rehusó a ratificar el tratado.[105][106][107][108]

Regreso a Escocia[editar]

Su atuendo de luto blanco le valió el sobrenombre La Reine Blanche («la reina blanca»).[109]​ Retrato del taller de Clouet (c. 1560).[110]

El 5 de diciembre de 1560, Francisco murió de una infección del oído medio que derivó en un absceso en su cerebro. María estaba afligida.[111][112]​ Su suegra Catalina de Médici se convirtió en regente del hermano de diez años del fallecido rey, Carlos IX, quien heredó el trono francés.[113][114]​ María partió a Escocia nueve meses después y arribó a Leith el 19 de agosto de 1561.[115][116][117]​ Por haber vivido en Francia desde la edad de cinco años, tenía poca experiencia directa de la peligrosa y compleja situación política en Escocia.[118]​ Como devota católica, era tratada con sospechosa por muchos de sus súbditos, así como por la reina de Inglaterra.[119]​ Escocia estaba dividida entre facciones católicas y protestantes; el medio hermano ilegítimo de María, el conde de Moray, era uno de los líderes protestantes.[120]​ El reformador protestante John Knox predicaba duramente contra María y la condenaba por ir a misa, danzar y usar ropa muy elaborada.[121][122]​ Knox fue convocado por la reina para objetar sus maldiciones, pero se presentó; más tarde, lo acusó de traición, pero fue absuelto y puesto en libertad.[123][124][125]

Sin embargo, para desilusión del bando católico, María toleró a los poderosos políticos protestantes recién establecidos[126][127]​ y mantuvo a su medio hermano lord Moray como su principal consejero.[128]​ Su consejo privado de 16 hombres —nombrado el 6 de septiembre de 1561— ratificó en su cargos de Estado a los que ya los ocupaban y se mantuvo dominado por los líderes protestantes de la crisis de reforma de 1559-1560: los condes de Argyll, Glencairn y Moray. Solo cuatro de los consejeros eran católicos: los condes de Atholl, Erroll, Montrose y Huntly, quien además era lord canciller.[viii]​ La historiadora moderna Jenny Wormald encontró esto excepcional y sugirió que el fracaso de María en no nombrar un consejo real que simpatizara con los intereses católicos y franceses indicaba que su objetivo primordial era el trono inglés por sobre los problemas internos de Escocia. Además, la única incorporación posterior significativa al concilio, lord Ruthven en diciembre de 1563, era otro protestante a quien María personalmente le desagradaba.[129]​ Con esto, estaba reconociendo su falta de poder militar ante los lores protestantes, al tiempo que seguía una política que fortalecía sus vínculos con Inglaterra. En 1562, se alió con lord Moray en la expulsión del principal magnate católico de Escocia, lord Huntly, quien encabezó una rebelión en las Tierras Altas contra ella.[130][131][132]

Isabel I de Inglaterra, «prima» de María,[133][10]​ a quien consideraba una amenaza.

Envió a William Maitland de Lethington como embajador ante la corte inglesa para presentar su caso de presunta heredera del trono inglés. Isabel I se rehusó a nombrar un posible heredero, ya que temía que hacerlo estimularía una conspiración para desplazarla con el sucesor designado.[134][135]​ Sin embargo, Isabel I aseguró a Maitland que no conocía a nadie con un mejor reclamo que el de María.[134]​ A finales de 1561 y principios de 1562, se hicieron arreglos para que las dos reinas se reunieran en Inglaterra, probablemente en York o Nottingham, en agosto o septiembre de 1562, pero en julio Isabel I envió a Henry Sidney a cancelar los planes debido a la guerra civil en Francia.[136][137]

María puso su atención en encontrar un nuevo marido de la realeza de Europa. Sin embargo, cuando su tío, el cardenal de Lorena, comenzó las negociaciones con el archiduque Carlos de Austria sin su consentimiento, ella se opuso enconadamente y las negociaciones fracasaron.[138][139][140]​ Su propio intento de negociar un matrimonio con Carlos, el heredero mentalmente inestable de Felipe II, fue rechazado por el rey de España.[141][142][143]​ Isabel I intentó neutralizar a María al sugerirle que se casara con el protestante inglés Robert Dudley, conde de Leicester (cuñado de Henry Sidney y favorito de la reina inglesa), a quien Isabel I confiaba y creía que podía controlar.[144]​ Envió un embajador (Thomas Randolph) a Escocia para proponer el compromiso de la reina escocesa con un noble inglés y que si ella aceptaba la reina inglesa «procede a la inquisición de su derecho y título para ser nuestra próxima prima y heredera» (proceed to the inquisition of her right and title to be our next cousin and heir).[145]​ La propuesta quedó en nada, sobre todo porque el novio pretendido no estaba dispuesto.[146][147][148][149]

Por otro lado, un poeta francés en la corte de María, Pierre de Boscosel de Chastelard, aparentemente estaba enamorado de María.[150][151]​ A principios de 1563, fue descubierto durante un registro de seguridad escondido bajo de la cama de ella, por lo visto planeando sorprenderla cuando estaba sola y declararle su amor. María estaba horrorizada y lo desterró de Escocia, pero él ignoró el edicto y, dos días después, se abrió paso a la fuerza en su habitación cuando ella estaba a punto de desnudarse. María reaccionó con furia y miedo y, cuando Moray entró corriendo a la habitación en reacción a sus gritos de ayuda, gritó: Thrust your dagger into the villain! («¡Apuñala con tu daga al villano!»); Moray no accedió, ya que Chastelard ya estaba bajo control. Chastelard fue juzgado por traición y decapitado.[152]​ Maitland afirmó que la pasión de Chastelard era fingida y que él era parte de un complot hugonote para desacreditar a María por empañar su reputación.[153][154]

Matrimonio con lord Darnley[editar]

María con su segundo esposo, Enrique Estuardo, lord Darnley.

María había conocido brevemente a su primo hermano, nacido en Inglaterra, Enrique Estuardo, lord Darnley, en febrero de 1561, cuando ella estaba de luto por Francisco. Los padres de Darnley —el conde y la condesa de Lennox— eran aristócratas escoceses y terratenientes ingleses, que habían enviado su hijo a Francia para expresar sus condolencias y esperar una posible unión entre su hijo con la reina escocesa.[155][156]​ Tanto María como Darnley eran nietos de Margarita Tudor —hermana de Enrique VIII de Inglaterra— y descendientes patrilineales de los grandes senescales del país. Darnley era parte de un linaje más reciente de los Estuardo con la familia Hamilton como descendiente de María Estuardo, condesa de Arran, hija del rey Jacobo II. Después se encontraron el sábado 17 de febrero de 1565 en el castillo de Wemyss en Escocia,[157][158][159]​ en donde posteriormente María se enamoró del «muchacho alto» (long lad)[160][161][162]​ (Isabel I mencionó que él medía más de seis pies o aproximadamente 1.8 m).[163][164]​ Se casaron en el palacio de Holyrood el 29 de julio de 1565, pero, aunque ambos eran católicos, no se había obtenido una dispensa papal para el matrimonio de primos hermanos.[165][166][ix]

Los estadistas ingleses William Cecil y el conde de Leicester habían trabajado para obtener la licencia de Darnley para viajar a Escocia desde su residencia en Inglaterra.[168][169][148]​ Aunque sus consejeros habían reunido a la pareja, Isabel I se sentía amenazada por el matrimonio, ya que, al ser descendientes de su tía, tanto María como Darnley reclamaban el trono inglés[169][170]​ y sus hijos, si los hubiera, heredarían, aún más, una reclamación conjunta.[171]​ No obstante, la insistencia de María con este matrimonio parece haber surgido del amor en lugar de la estrategia política. El embajador inglés Nicholas Throckmorton declaró que «se dice que ella [la reina María] seguramente está embrujada» (the saying is that surely she [Queen Mary] is bewitched)[172]​ y que además el matrimonio solo podría evitarse «con la violencia» (by violence).[173]​ La unión enfureció a Isabel I, quien consideró que ese matrimonio no debió haber tenido lugar sin su permiso, ya que Darnley era su primo y un súbito inglés.[170]

James Hepburn, IV conde de Bothwell, tercer y último esposo de María.

El matrimonio de María con un líder católico precipitó su medio hermano, el conde de Moray, a unirse a otros lores protestantes —entre ellos, los lores Argyll y Glencairn— a una gran rebelión.[174][175]​ María partió de Edimburgo el 26 de agosto de 1565 para enfrentarse a ellos y, el 30 de ese mes, Moray entró en esa ciudad, pero poco después abandonó el castillo. María regresó a Edimburgo al mes siguiente para reunir más tropas.[176]​ En lo que se conoció como la incursión de Chaseabout, María y sus fuerzas y Moray y los lores rebeldes vagabundeaban por Escocia sin participar en el combate directo. Las tropas de María eran impulsadas por la liberación y la restauración del hijo de lord Huntly y el regreso de James Hepburn, conde de Bothwell, de su exilio en Francia.[177][178][179]​ Incapaz de reunir suficiente apoyo, Moray abandonó Escocia en octubre para solicitar asilo en Inglaterra.[180][181][182][183]​ María amplió su consejo privado con más católicos (el obispo de Ross John Lesley y alcalde de Edimburgo Simon Preston de Craigmillar) y protestantes (el nuevo lord Huntly, el obispo de Galloway Alexander Gordon, John Maxwell de Terregles y James Balfour).[184]

En poco tiempo, Darnley se volvió arrogante. No contento con su posición como rey consorte, exigió la corona matrimonial, lo que le habría convertido en soberano de Escocia con derecho sobre el trono escocés si sobrevivía a su esposa.[185][186]​ María rechazó su solicitud y su matrimonio se tensó aunque concibieron un hijo en octubre de 1565. Darnley estaba celoso de la amistad de su esposa con el secretario privado católico, David Rizzio, de quien se rumoreaba que era el padre del niño.[187][188]​ En marzo de 1566, Darnley había entrado en una conspiración secreta con los lores protestantes, entre ellos los nobles que se habían rebelado contra María en la incursión de Chaseabout.[189][190][191][192]​ El 9 de marzo, un grupo de confabuladores, acompañado por Darnley, asesinó a Rizzio frente a la embarazada María en una cena en el palacio de Holyrood.[193][194][195]​ Durante los siguientes dos días, el desilusionado Darnley cambió de bando y María recibió a Moray en Holyrood.[196][197][198]​ En la noche del 11 al 12 de marzo, Darnley y María escaparon del palacio y se refugiaron temporalmente en el castillo de Dunbar antes de regresar a Edimburgo el 18 de marzo.[199][200][201][202]​ Tres de los conspiradores —los lores Moray, Argyll y Glencairn— fueron restaurados al consejo.[203][204][205]

El hijo de María y Darnley, Jacobo, nació el 19 de junio de 1566 en el castillo de Edimburgo, pero el asesinato de Rizzio condujo inevitablemente a la ruptura del matrimonio.[206][205]​ En octubre de 1566, mientras se hospedaba en Jedburgh en Scottish Borders, María hizo un viaje a caballo de al menos cuatro horas en cada sentido para visitar al conde de Bothwell en el castillo del Hermitage, donde yacía enfermo por las heridas sufridas en una escaramuza contra bandoleros de la frontera.[207][208][209][210]​ El viaje fue utilizado más tarde por los enemigos de la reina escocesa como prueba de que ambos eran amantes, aunque no se surgieron sospechas en el momento porque María había sido acompañada por sus consejeros y guardias.[209][211]​ Inmediatamente después de regresar a Jedburgh, sufrió una enfermedad grave que incluía vómitos frecuentes, pérdida de la vista, pérdida del habla, convulsiones y lapsos de inconsciencia. Se creía que estaba cerca de agonizar o morir. Su recuperación desde el 25 de octubre en adelante fue acreditada a la habilidad de sus médicos franceses.[212][213][214]​ La causa de su enfermedad era desconocida; los diagnósticos posibles fueron agotamiento físico y estrés mental,[215][216]​ hemorragia de una úlcera gástrica[217][216]​ y porfiria.[216]

Kirk o' Field en un dibujo para William Cecil poco después del asesinato de lord Darnley (1567).

En el castillo de Craigmillar, cerca de Edimburgo, María y los principales nobles se reunieron para discutir el «problema de Darnley» a fines de noviembre de 1566.[218][205]​ Se discutió el divorcio, pero probablemente se acordó entre los lores presentes la eliminación de Darnley por otros medios:[219][220][221][216]​ «Se pensó que era conveniente y más provechoso para la abundancia común [...] que un tonto tan joven y un tirano tan orgulloso no deberían reinar o tener autoridad sobre ellos; [...] que [Darnley] debería desilusionarse de una manera u otra; y quienquiera que consiga la hazaña o la haga, debería defenderlos» (It was thought expedient and most profitable for the common wealth ... that such a young fool and proud tyrant should not reign or bear rule over them; ... that he should be put off by one way or another; and whosoever should take the deed in hand or do it, they should defend).[x][222][223]​ Darnley temía por su seguridad y, después del bautismo de su hijo en Stirling poco antes de Navidad, se dirigió a Glasgow para residir temporalmente en las propiedades de su padre.[224]​ Al comienzo del viaje, había padecido fiebre —posiblemente viruela, sífilis o el resultado de algún envenenamiento— y permaneció enfermo durante algunas semanas.[225]

A finales de enero de 1567, María ordenó a su esposo regresar a Edimburgo. Se recuperó de su enfermedad en una casa perteneciente al hermano de James Balfour en la antigua abadía de Kirk o' Field, justo dentro de las murallas de la ciudad.[226][227][228]​ María lo visitaba a diario, de modo que parecía que progresaban hacia una reconciliación.[229]​ En la noche del 9 al 10 de febrero de 1567, María visitó a su esposo a primera hora de la noche y luego asistió a las celebraciones de boda de un miembro de su familia, Bastian Pagez.[230][231][232]​ En las primeras horas de la mañana, una explosión devastó Kirk o' Field y Darnley fue encontrado muerto en el jardín, aparentemente sofocado.[233][234]​ No habían marcas visibles de estrangulamiento o violencia en el cuerpo.[235][236][xi]​ Los condes de Bothwell, Moray, el secretario Maitland, el conde de Morton y la propia María estaban entre los sospechosos.[238]​ Isabel I envió una carta a María discutiendo los rumores: «Debo cumplir el deber de una prima fiel o un amiga afectuosa si no [...] te digo lo que todo el mundo está pensando. Los hombres cuentan que, en lugar de atrapar a los asesinos, estás mirando a través de tus dedos mientras escapan; que no buscarás vengarse sobre aquellos que te han hecho esto con tanto placer, como si el hecho nunca hubiera tenido lugar o que los que lo hicieron hubieran tenido asegurada la impunidad. Por mí, te ruego que creas que no estimaría tal pensamiento» (I should ill fulfil the office of a faithful cousin or an affectionate friend if I did not ... tell you what all the world is thinking. Men say that, instead of seizing the murderers, you are looking through your fingers while they escape; that you will not seek revenge on those who have done you so much pleasure, as though the deed would never have taken place had not the doers of it been assured of impunity. For myself, I beg you to believe that I would not harbour such a thought).[239][240][241]

A fines de febrero, la gente creía que Bothwell era culpable del asesinato de Darnley.[242][243]​ Lennox, padre de Darnley, exigió que Bothwell fuera enjuiciado ante los estamentos de Palamento, a lo que María accedió, pero la solicitud de Lennox de una prórroga para reunir pruebas fue denegada. En ausencia de Lennox y sin evidencia presentada, Bothwell fue absuelto después de un juicio de siete horas el 12 de abril.[244][245]​ Una semana después, Bothwell logró convencer a más de dos docenas de lores y obispos de firmar el «vínculo de la taberna Ainslie», en el que acordaron apoyar su objetivo de casarse con la reina escocesa.[246][247][248]

Arresto en Escocia y abdicación[editar]

María representada con su hijo Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (Hilliard, 1583); en realidad, ella vio a su hijo por última vez cuando tenía diez meses.

Entre el 21 y el 23 de abril de 1567, María visitó a su hijo en Stirling por última vez. En su camino de regreso a Edimburgo el 24 de abril, María fue secuestrada, voluntariamente o no, por lord Bothwell y sus secuaces y la llevaron al castillo de Dunbar, donde pudo haberla violado.[xii][252][253][248]​ El 6 de mayo, María y Bothwell regresaron a Edimburgo y, el 15 de mayo, en el palacio de Holyrood o la abadía de Holyrood, se casaron con los ritos protestantes.[254]​ Bothwell y su primera esposa, Jean Gordon, quien a su vez era hermana de lord Huntly, se habían divorciado doce días antes.[255][256][257]

Originalmente, María pensaba que muchos nobles habían apoyado su matrimonio, pero las cosas pronto se salieron de control entre Bothwell (con el nuevo título de duque de Orkney) y sus antiguos compañeros y porque el matrimonio resultó ser muy impopular entre los escoceses. Los católicos consideraban el matrimonio ilícito, ya que no reconocían el divorcio de Bothwell ni la validez de la ceremonia protestante. Tanto los protestantes como los católicos se sorprendieron de que María se casara con el hombre acusado de asesinar a su esposo.[258]​ El matrimonio era tempestuoso y María pronto se desanimó.[259][260]​ Veintiséis pares escoceses, conocidos como los lores confederados, se sublevaron contra María y Bothwell y organizaron un ejército para derrocarlos. María y Bothwell se enfrentaron a los lores de Carberry Hill el 15 de junio, pero no hubo batalla, ya que las tropas de María disminuyeron por la deserción durante las negociaciones.[261][262]​ Bothwell recibió un salvoconducto por el campo y los lores escoltaron a María a Edimburgo, donde multitudes de espectadores la denunciaron como una adúltera y asesina.[263]​ En la noche siguiente estuvo bajo custodia en el castillo del lago Leven, en una isla en el medio de ese lago.[264][265][266]​ Entre el 20 y el 23 de julio, María tuvo un abortado espontáneo de gemelos.[267]​ El 24 de julio, se vio obligada a abdicar en favor de su hijo Jacobo, de un año de edad.[268][269][262]​ El conde de Moray fue nombrado regente,[270][271][272][273]​ mientras Bothwell fue enviado al exilio. En Dinamarca estuvo en prisión, donde enloqueció y falleció en 1578.[274][275]

Huida y encarcelamiento en Inglaterra[editar]

María en su cautividad en Inglaterra (Hilliard, 1575).

El 2 de mayo de 1568, María escapó del castillo del lago Leven con la ayuda de George Douglas, hermano del conde de Morton, dueño del castillo.[276][277][278][279]​ Logró reunir un ejército de 6000 hombres, con el que se enfrentó a las fuerzas más pequeñas de Moray en la batalla de Langside el 13 de mayo.[280][281]​ Derrotada, huyó al sur; después de pasar la noche en la abadía de Dundrennan, María cruzó el fiordo de Solway hacia Inglaterra en un bote de pesca el 16 de mayo. [282][283][284]​ Desembarcó en Workington (Cumberland, en el norte de Inglaterra) y pasó la noche en el ayuntamiento de esa aldea.[285]​ El 18 de mayo, los funcionarios locales la recluyeron bajo custodia preventiva en el castillo de Carlisle.[286][287]

Aparentemente, María esperaba que Isabel I la ayudara a recuperar el trono,[286][288][289][290]​ pero la reina inglesa fue cautelosa y ordenó una investigación sobre la conducta de los lores confederados y la cuestión de si María era culpable del asesinato de Darnley.[291][292]​ A mediados de julio de 1568, las autoridades inglesas trasladaron a María al castillo de Bolton, ya que estaba más lejos de la frontera escocesa pero no demasiado cerca de Londres.[293]​ Una comisión de investigación o conferencia, como se la conocía, se estableció en York y luego en Westminster entre octubre de 1568 y enero de 1569.[294][290]​ Mientras tanto, en Escocia, sus seguidores lucharon una guerra civil contra el regente Moray y sus sucesores.[295]

«Cartas del cofre»[editar]

Como reina ungida, María se rehusó a reconocer el poder de cualquier tribunal para juzgarla y así como de participar a la investigación en York personalmente (envió representantes), aunque Isabel I prohibió su asistencia de todos modos.[296][xiii]​ Como evidencia contra María, el conde de Moray presentó las denominadas «cartas del cofre»,[298][299][300]​ ocho misivas sin firma supuestamente de María para Bothwell, dos contratos de matrimonio y un soneto de amor o sonetos[301][302]​ que, según Moray, se encontraron en un cofre de plata dorada de aproximadamente un pie (30 cm) de largo y decorado con el monograma real del fallecido Francisco.[303][298]​ María negó haberlas escrito y que, como su letra no era difícil de imitar,[304][305]​ se trataban de falsificaciones.[288][306]​ Los documentos eran cruciales para los acusadores porque demostrarían que ella era cómplice del asesinato de Darnley.[307][308]​ El presidente de la comisión de investigación, el duque de Norfolk, los describió como cartas «horribles» y baladas «diversas y afectivas»; algunos miembros de la conferencia enviaron copias a la reina inglesa, a quien dijeron que si eran auténticas podían probar la culpabilidad de María.[309][310]

La autenticidad de las «cartas del cofre» ha sido fuente de mucha controversia entre los historiadores. Actualmente es imposible comprobarlas de cualquier forma, ya que los originales, escritos en francés, probablemente fueron destruidos en 1584 por Jacobo VI, hijo de María.[311][312][302]​ Las copias sobrevivientes, en francés o traducidas al inglés, no conforman un grupo completo. Existen transcripciones impresas incompletas en inglés, escocés, francés y latín desde los años 1570.[313][314]​ Otros documentos examinados son el certificado de divorcio de Bothwell y Jean Gordon. El conde de Moray había enviado un mensajero en septiembre a Dunbar para obtener una copia de las actas de los registros de la ciudad.[315]

Sus biógrafos —como Antonia Fraser, Alison Weir y John Guy— han llegado a la conclusión de que probablemente los documentos eran falsificaciones,[316][317]​ los pasajes incriminatorios se insertaron en cartas genuinas[318][319][317]​ o que las misivas fueron escritas para Bothwell por otra persona o por María a otra persona.[320][321]​ Guy señaló que las cartas son inconexas y que el lenguaje y la gramática francesa empleados en los sonetos son demasiado precarias para alguien con la educación que tuvo María.[322]​ Empero, ciertas frases de las cartas (como versos en el estilo de Ronsard) y ciertas características en la redacción serían compatibles con los escritos conocidos de María.[323]

El duque de Norfolk fue presidente de la comisión de investigación de las «cartas del cofre». Posteriormente fue ejecutado por alta traición contra la Corona.

Las «cartas del cofre» no aparecieron públicamente hasta la conferencia de 1568, aunque el consejo privado escocés las había visto en diciembre de 1567.[324][325]​ María había sido presionada para abdicar y estuvo cautiva durante casi un año en Escocia. Estas cartas nunca se hicieron públicas para apoyar su encarcelamiento y forzaron la abdicación. La historiadora Jenny Wormald consideró que esta renuencia por parte de los escoceses a mostrar las cartas y su destrucción en 1584, sea cual sea su contenido, constituyen una prueba de que contenían evidencia real contra María,[326][327]​ mientras que Weir arguyó que demuestran que los lores escoceses necesitaron tiempo para fabricarlas.[328]​ Al menos algunos de los contemporáneos de María que leyeron las cartas no tenían dudas de que eran auténticas. Entre ellos estaba el duque de Norfolk,[329][330]​ quien en secreto conspiró para casarse con ella en el transcurso de la comisión, aunque lo negó cuando Isabel I aludió a sus planes de matrimonio: «[Norfolk] quería decir que nunca se casaría con una persona, cuando él no podía estar seguro ni de su almohada» (He meant never to marry with a person, where he could not be sure of his pillow).[331][332]

La mayoría de los comisionados reconocieron a las «cartas del cofre» como genuinas después de un estudio del contenido y una comparación de la caligrafía con ejemplares de la letra de María.[333]​ Como posiblemente habría deseado, Isabel I concluyó la investigación con un veredicto de que no se había probado nada ni contra los lores confederados ni contra María.[334][335]​ Por razones primordialmente políticas, no deseaba condenar ni absolver a María de un asesinato, ya que nunca hubo ninguna intención de proceder judicialmente; la conferencia fue ideada como un ejercicio político. Al final, el conde de Moray regresó a Escocia como regente, mientras María permaneció bajo custodia en Inglaterra. Isabel I había logrado mantener un gobierno protestante en Escocia, sin condenar ni liberar a su prójima soberana.[335]​ En opinión de Fraser, fue uno de los «juicios» más extraños en la historia del Derecho inglés porque terminó sin encontrar culpable a ninguna de las partes, ya que uno de estas regresó a Escocia y la otra permaneció bajo custodia.[336]

Conspiraciones[editar]

El 26 de enero de 1569, María fue trasladada al castillo de Tutbury[337]​ y puesta bajo custodia del conde de Shrewsbury y su temible esposa Bess de Hardwick.[338][339][295]​ Isabel I consideraba que los planes de María sobre el trono inglés eran una amenaza seria y por eso la confinó a las propiedades de Shrewsbury, como Tutbury, el castillo de Sheffield, la mansión Wingfield y Chatsworth House,[340][337]​ ubicados en el interior de Inglaterra, a medio camino entre Escocia y Londres y distantes del mar.[341]​ A María se le permitió tener su propio personal doméstico —que nunca fueron menos de dieciséis—[342]​ y necesitaba treinta carros para transportar sus pertenencias de residencia en residencia.[343]​ Sus aposentos estaban decoradas con finos tapices y alfombras, así como su baldaquino en el que tenía bordada la frase en francés En ma fin gît mon commencement[344][xiv]​ («En mi fin está mi principio»).[7]​ Su ropa de cama se cambiaba a diario[345]​ y sus propios cocineros preparaban la comida con base a una selección de treinta y dos platillos servidos en platos de plata.[346]​ Ocasionalmente se le permitía salir bajo estricta supervisión,[347]​ pasó siete veranos en la ciudad balneario de Buxton y gran parte de su tiempo bordando.[348]​ Su salud disminuyó, probablemente por porfiria o sedentarismo y, en los años 1580, tuvo un grave reumatismo en sus miembros, lo que la hacía cojear.[349][350]

Bordado hecho por María en su cautiverio (ahora en la Royal Collection).

En mayo de 1569, Isabel I intentó mediar en la restauración de María a cambio de garantías para la religión protestante, pero una convención celebrada en Perth rechazó el trato tajantemente.[351]​ Norfolk continuó planeando un matrimonio con María, pero Isabel I le recluyó en la Torre de Londres entre octubre de 1569 y agosto de 1570.[352][353]​ A principios del año siguiente, Moray fue asesinado. Su muerte coincidió con una rebelión en el norte de Inglaterra —dirigida por condes católicos— que convenció a la reina inglesa de que María era una amenaza. Las tropas inglesas intervinieron en la guerra civil escocesa y consolidaron el poder de las fuerzas antimarianas.[354][355]​ Los principales secretarios de Isabel I —Francis Walsingham y William Cecil, lord Burghley— vigilaron a María cuidadosamente con la ayuda de espías instalados en el círculo cercano de María.[356][357]

En 1571, Cecil y Walsingham descubrieron la conspiración de Ridolfi, un plan para remplazar a Isabel I con María con la ayuda de tropas españolas y el duque de Norfolk. Este último fue ejecutado por traición y el Parlamento inglés presentó un proyecto de ley que excluía a María del trono, el cual Isabel I rechazó dar su consentimiento real.[358][359][360]​ Para desacreditar a María, se publicaron las «cartas del cofre» en Londres.[361][362][295]​ Continuaron las tramas centradas en ella. El papa Gregorio XIII respaldó un plan en la segunda mitad de los años 1570 para casarla con el gobernador de los Países Bajos y medio hermano de Felipe II de España, Juan de Austria, quien teóricamente organizaría una invasión a Inglaterra desde de los Países Bajos Españoles.[363]​ Después de la conspiración de Throckmorton de 1583, Walsingham presentó en el Parlamento los proyectos del Bond of Association («Vínculo de Asociación») y la Ley para la Seguridad de la Reina, que sancionaba con la muerte a cualquiera que conspirase contra Isabel I y tenía por objetivo impedir que un sucesor putativo se beneficiara de su asesinato.[364][365][366]

En 1584, María propuso una «asociación» con su hijo Jacobo VI y anunció que estaba lista para quedarse en Inglaterra, renunciar a la bula de excomunión del romano pontífice y retirarse, con lo que supuestamente abandonaba sus reclamos sobre la Corona inglesa. Asimismo, se ofreció para participar en una liga ofensiva contra Francia. Para Escocia, propuso una amnistía general, apoyó la idea de que Jacobo VI debía casarse a sabiendas de Isabel I y también que no debía haber ningún cambio en asuntos de religión.[367]​ Su única condición era el alivio inmediato de las condiciones de su cautiverio. Jacobo VI estuvo de acuerdo con la idea por un tiempo, pero luego la rechazó y firmó un tratado de alianza con Isabel I, con el que abandonó a su madre.[367]​ La reina inglesa también rechazó la «asociación» porque no confiaba en que María cesara de conspirar contra ella durante las negociaciones.[368]

En febrero de 1585, el espía galés William Parry fue condenado a muerte por conspirar para el asesinato a Isabel I, sin que María lo supiera, aunque su agente Thomas Morgan estaba implicado en la trama.[369]​ En abril, la vigilancia de María fue reforzada con la designanción de Amias Paulet[370][371]​ y en Navidad la trasladaron a una mansión solariega rodeada de foso en Chartley.[372]

Muerte[editar]

Juicio[editar]

Sentencia de muerte de María firmada por Isabel I.

El 11 de agosto de 1586, después de estar implicada en al conspiración de Babington, María fue arrestada mientras cabalgaba y llevada a la puerta de entrada de Tixall.[373][374]​ En un intento exitoso para capturarla, Walsingham había dispuesto deliberadamente que las cartas de María fueran sacadas por contrabando desde Chartley. Pensaba que sus cartas eran seguras, cuando en realidad eran descifradas y leídas por Walsingham.[375][376][371]​ A partir de estas misivas era evidente que María había ordenado el intento de asesinato de Isabel I.[377][371][378]​ Fue trasladada al castillo de Fotheringhay en un viaje de cuatro días —que finalizó el 25 de septiembre— y en octubre fue juzgada por traición de acuerdo a la Ley para la Seguridad de la Reina ante un tribunal de 36 nobles,[379]​ entre ellos Cecil, Shrewsbury y Walsingham.[380][xv]​ Enardecida en su defensa, María negó los cargos.[382][383][384][379]​ Dijo a sus juzgadores: «Mirad vuestras conciencias y recordad que el teatro de todo el mundo es más amplio que el reino de Inglaterra» (Look to your consciences and remember that the theatre of the whole world is wider than the kingdom of England).[385]​ Luego protestó porque denegaron la oportunidad de revisar las pruebas, porque le habían quitado sus documentos, porque impedido el acceso a un abogado y porque, como reina ungida extranjera, nunca había sido una súbdita inglesa y, por lo tanto, no podía ser condenada por traición.[383][386]

María fue declarada culpable el 25 de octubre y sentenciada a muerte con solo un comisionado, lord Zouche, expresando alguna forma de disidencia.[387]​ Sin embargo, Isabel I dudó al momento de ordenar la ejecución, incluso ante el Parlamento inglés que presionaba con cumplir la sentencia. Le preocupaba que el asesinato de una reina sentara un precedente infame y temía las consecuencias, especialmente si, en venganza, el hijo de María, el rey Jacobo VI, organizaba una alianza con las potencias católicas para invadir Inglaterra.[388][379]​ Isabel I preguntó a Paulet, el último custodio de María, si podría idear una manera clandestina de «acortar la vida» de María, pero él rechazó hacerlo sobre la base de que no haría «un naufragio de mi conciencia o dejar una mancha tan grande en mi pobre posteridad» (a shipwreck of my conscience, or leave so great a blot on my poor posterity).[389]​ El 1 de febrero de 1587, la reina inglesa firmó la sentencia de muerte y la confió a William Davison, un consejero privado.[390]​ El 3 de febrero,[391]​ diez miembros del consejo privado de Inglaterra —después de haber sido convocados por Cecil sin el conocimiento de Isabel I— decidieron cumplir inmediatamente con la sentencia.[392]

Ejecución[editar]

La escena de la ejecución dibujada por el testigo Robert Beale.

En Fotheringhay, la noche del 7 de febrero de 1587, comunicaron a María que iba a ser ejecutada a la mañana siguiente.[393][394][379]​ Pasó las últimas horas de su vida rezando, repartiendo sus pertenencias a su círculo cercano y escribiendo su testamento y una carta dirigida al rey de Francia.[395][396]​ Mientras tanto, se erigió el cadalso en el gran salón del castillo, tenía dos pies (0.6 m) de altura y estaba cubierto con mantos negros; tenía dos o tres escalones y estaba amueblado con el tajo, un cojín para que ella se arrodillara y tres banquillos, para ella y los condes de Shrewsbury y Kent, que estuvieron presentes allí durante la ejecución.[397][398]​ Los verdugos (uno llamado Bull y su ayudante) se postraron ante ella y le pidieron perdón, ya que era habitual que el verdugo hiciera eso ante la persona que estaba siendo ejecutada. Ella respondió: «Te perdono con todo mi corazón, porque ahora, espero, darás fin con mis problemas» (I forgive you with all my heart, for now, I hope, you shall make an end of all my troubles)[399][400]​ Sus sirvientas —Jane Kennedy y Elizabeth Curle— y los verdugos ayudaron a María a quitarse sus prendas exteriores, que revelaron un tontillo de terciopelo y un par de mangas marrón carmesí —color litúrgico del martirio en la Iglesia católica[401][399][402][403]​ con un corpiño negro satinado y adornos negros.[404]​ Cuando se desvistió, sonrió y dijo que «nunca nadie [me había] preparado así [para algo]... ni nunca [me había] quitado la ropa en compañía [de otra(s) persona(s)]» (never had such grooms before ... nor ever put off her clothes before such a company).[399][405]​ Kennedy le cubrió los ojos con un velo blanco bordado en oro, María se arrodilló sobre el cojín enfrente del tajo, colocó su cabeza sobre este y extendió los brazos. Sus últimas palabras fueron: In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum («En tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu»).[406][xvi]

María no fue decapitada de un solo golpe. El primero rozó el cuello y cayó sobre la parte posterior de su cabeza. El segundo golpe cortó el cuello, excepto algunos tendones, que el verdugo cercenó usando el hacha. Después, levantó la cabeza y declaró: «Dios salve a la reina» (God save the Queen). En ese momento, las trenzas castañas en su mano resultaron ser una peluca y la cabeza cayó al suelo, evidenciando que María tenía pelo grisáceo y muy corto.[407][408]​ Se dice que un perro pequeño propiedad de la reina salió de su escondite entre las faldas,[409][410]​ aunque el testigo presencial Emanuel Tomascon no incluyó esto en su informe.[411]​ Los artículos que supuestamente utilizó o llevó María a su ejecución son de dudosa procedencia;[409]​ los relatos contemporáneos afirman que su ropa, el tajo y todo lo que tocó su sangre se quemaron en la chimenea del gran salón para evitar a los cazadores de reliquias.[409][410]

Cuando Isabel I supo lo que había ocurrido, se indignó y afirmó que Davison había desobedecido sus instrucciones de no desvincularse de la orden y que el consejo privado había actuado sin su autorización.[412]​ Las vacilaciones de Isabel I y las instrucciones deliberadamente vagas le valieron su negación plausible para tratar de evitar involucrarse directamente con la ejecución de María.[413]​ Davison fue arrestado, recluido a la Torre de Londres y declarado culpable de conducta negligente. Fue liberado diecinueve meses después de que Cecil y Walsingham intercedieran en su nombre.[414]

La anterior petición de María para ser enterrada en Francia fue rechazada por Isabel I.[415]​ Su cuerpo fue embalsamado y colocado en un ataúd de plomo protegido hasta su entierro, en una ceremonia protestante, en la catedral de Peterborough a finales de julio de 1587.[416][417]​ Sus entrañas, extraídas como parte del proceso de embalsamamiento, fueron enterradas en secreto dentro del castillo de Fotheringhay.[412][410]​ Su cuerpo fue exhumado en 1612 cuando su hijo, ya Jacobo I, ordenó que fuera enterrada en la abadía de Westminster en una capilla frente a la tumba de Isabel I.[418][419]​ En 1867, se abrió su tumba en un intento de determinar el sitio de descanso del rey Jacobo I; finalmente fue encontrado con Enrique VII, pero muchos de sus otros descendientes, como Isabel de Bohemia, el príncipe Ruperto del Rin y los hijos de Ana I de Gran Bretaña fueron enterrados en la cripta de María.[420]

Legado[editar]

Tumba de María en la abadía de Westminster.

Las valoraciones de María en el siglo XVI se dividían entre reformadores protestantes —como George Buchanan y John Knox— que la vilipendiaron sin piedad y apologistas católicos —como Adam Blackwood— que la alabaron, defendieron y elogiaron.[421][422]​ Después del ascenso de su hijo Jacobo en Inglaterra, el historiador William Camden redactó una biografía oficialmente autorizada y basada en documentos originales. Condenó el trabajo de Buchanan como supercherías[423]​ y «enfatizó las malas fortunas de María en lugar de su personalidad maligna».[424]​ Las interpretaciones divergentes persistieron en el siglo XVIII: William Robertson y David Hume argumentaron que las «cartas del cofre» eran verdaderas y que María era culpable de adulterio y asesinato, mientras que William Tytler opinaba lo contrario.[425]​ En la segunda mitad del siglo XX, la obra Mary Queen of Scots de Antonia Fraser fue catalogada por Wormald como el trabajo «más objetivo [... y] libre de los excesos de adulación o ataques» que habían caracterizado a las biografías antiguas;[426]​ sus contemporáneos Gordon Donaldson e Ian B. Cowan también produjeron trabajos con redacción neutral.[427]​ La historiadora Jenny Wormald concluyó que María fue un fracaso trágico, que no pudo hacer nada frente a las denuncias que se le imputaban,[428]​ pero esta era una inusual opinión disidente en una tradición historiográfica posterior a Fraser en la que María era un peón en manos de nobles confabuladores.[429]​ No existen pruebas concretas de su complicidad en el asesinato de Darnley o de una conspiración con Bothwell. Tales acusaciones se basaron en suposiciones,[430][431][432]​ por lo que la biografía de Buchanan ha sido desacreditada como «fantasía casi completa».[433][434]​ El coraje de María en su ejecución ayudó a establecer su imagen popular como la víctima heroica en una tragedia dramática.[435][436]

Genealogía[editar]

Notas[editar]

  1. El obispo John Lesley dijo que María había nacido el 7 de diciembre, pero la propia María y John Knox indicaron el día 8, que coincidía con la festividad de la Inmaculada Concepción de María.[3][4]
  2. Mientras que la Europa católica cambió al calendario gregoriano en los años 1580, Inglaterra y Escocia conservaron el calendario juliano hasta 1752.[5]​ En este artículo, las fechas anteriores a 1752 utilizan la cronología antigua, con la excepción de que se asume que los años comienzan el 1 de enero en vez del 25 de marzo.
  3. En inglés, el término cousin se aplica a más situaciones no cubiertas en el contexto hispano. En los países angloparlantes, cousin puede referirse varios miembros de una familia, incluso anteponiéndose a uncle, que habitualmente se traduce como «tío» en español.[11]​ Aunque en la correspondencia se trataban de cousin («prima»), Isabel I (nieta de Enrique VII e hija de Enrique VIII) técnicamente era tía de María, porque era prima hermana de Jacobo V ——padre de María— y sobrina de Margarita Tudor —hermana de Enrique VIII—. María estaba emparentada con la Casa de Tudor de Inglaterra por vía paterna: era bisnieta de Enrique VII, sobrina nieta de Enrique VIII y nieta de Margarita Tudor. Jacobo VI ——hijo de María— era, a su vez, tataranieto de Enrique VII.[12]
  4. Esta versión fue tomada de The history of Scotland from 21 February 1436 to March 1565 (c. 1570) por Robert Lindsay of Pitscottie. La frase fue registrada por primera vez por John Knox en los años 1560 como: «¡El diablo la acompaña! Terminará como comenzó: vino de una mujer y terminará en una mujer» (The devil go with it! It will end as it began: it came from a woman; and it will end in a woman).[16]
  5. John Knox afirmó que el rey escocés había rubricado una hoja de papel en blanco que Beaton posteriormente había rellenado, mientras que Arran afirmó que Beaton había tomado la mano del monarca moribundo con la suya y trazó la firma.[24]​ El testamento en disputa está impreso en: Historical Manuscripts Commission, ed. (2008) [1887]. Eleventh report, appendix, part VI. The manuscripts of the Duke of Hamilton, K.T. (en inglés). Londres: Her Majesty's Stationery Office. pp. 205, 219-220. OCLC 872474233. 
  6. Testimonio en "St Mauris to the Queen Dowager" (25 de agosto de 1548). [58][59]
  7. La aversión de Catalina hacia María se hizo evidente solo después de la muerte de Enrique II.[65][66]​ Los intereses de Catalina compitieron con los de la familia Guisa y puede haber habido un elemento de celos o rivalidad entre las dos reinas.[67][68]
  8. Otros miembros era el lord justice clerk John Bellenden de Auchinoul, el lord clerk register James MacGill de Nether Rankeillour, el secretario de Estado William Maitland de Lethington, el lord high treasurer Robert Richardson, el lord high admiral el conde de Bothwell, los condes de Arran y Morton, el earl marischal y lord Erskine (más tarde conde de Mar).[76]
  9. Una dispensa, con fecha anterior al 25 de mayo, fue otorgada en la Santa Sede el 25 de septiembre.[167]
  10. Según la confesión de James Ormiston, uno de los hombres de Bothwell, el 13 de diciembre de 1573, en Pitcairn, Robert (1833). Ancient criminal trials in Scotland from AD 1488 to AD 1624 (en inglés). Edimburgo: Bannatyne Club. OCLC 635989051. .
  11. Una autopsia reveló lesiones internas, que se cree fueron causadas por la explosión. John Knox afirmó que los cirujanos que examinaron el cuerpo estaban mintiendo y que Darnley había sido estrangulado, pero todas las fuentes coinciden en que no había marcas en el cuerpo y no había ninguna razón para que los forenses mintieran porque Darnley ya había sido asesinado de todas maneras.[237]
  12. Uno de los presentes en el castillo, James Melville of Halhill, escribió que Bothwell «la había forzado y se había acostado con ella contra su voluntad» (had ravished her and lain with her against her will).[249]​ Otros contemporáneos desestimaron el secuestro como fingido.[250][251]
  13. Más tarde, María solicitó asistir a la conferencia en Westminster, pero Isabel I denegó el permiso y los comisionados de María se retiraron de la investigación.[297]
  14. Este había sido el lema de su madre.
  15. Dos de los comisionados eran católicos.[381]
  16. Cf. «Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y habiendo dicho esto, expiró.». (Lucas 23:46)

Referencias[editar]

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Enlaces externos[editar]