Tierras Altas de Escocia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Bandera de las Tierras Altas de Escocia, de inspiración escandinava.

Las Tierras Altas de Escocia (en inglés: Highlands o Scottish Highlands) es una región montañosa del norte de Escocia. Es un área con baja densidad de población y con un relieve muy variado. Tiene una superficie de 25 784 km², que en términos de extensión es similar a la de Cerdeña. El principal centro administrativo es Inverness.

Respecto a la cultura, su rasgo más distintivo es la influencia celta, incluyendo el mantenimiento del gaélico escocés como lengua materna de una parte de la población, y un mayor predominio de la actividad agrícola y ganadera comparado con el resto del país.

Durante los siglos XVIII y XIX miles de personas fueron desalojadas y forzadas a emigrar al sur o a América y Australia. Esta época es conocida como las clearances y se produjo cuando el sistema feudal de clanes entró en crisis.

Está dividida en varios concejos unitarios: el denominado Highland solamente ocupa un 40 % (aproximadamente) de la región genéricamente denominada Highlands. El resto del territorio está repartido entre los concejos de Aberdeenshire, Angus, Argyll y Bute, Moray, Perth and Kinross y Stirling.

Historia[editar]

Cultura[editar]

Entre los siglos XV y XVI, la región se separa culturalmente de las Tierras Bajas (Lowlands) en términos lingüísticos, ya que en las Tierras Altas se habla Gaélico escocés, mientras que en las Tierras Bajas se habla Escocés. La región se denomina tradicionalmente en gaélico escocés A' Gàidhealtachd [1] , y aunque en la región se puede usar el término inglés Highlands y el término escocés antes nombrado, en cada lengua tiene significados distintos[2] . Hoy día el idioma más hablando por los habitantes es un dialecto del inglés fuertemente influenciado por el gaélico. [3] [4]

Como consecuencia de los Levantamientos jacobitas, el gobierno británico aprobó una serie de leyes destinadas a abolir y destruir el sistema de clanes escocés, incluyendo la prohibición de portar armas y de llevar tartán, y una serie de límites a las actividades de la Iglesia Episcopal escocesa. La mayoría de esta legislación fue derogada a finales del siglo XVIII, cuando la amenaza jacobita ya había disminuido, desembocando en el resurgimiento cultural de las Tierras Altas. El tartán fue adoptado por los regimientos de las Tierras Altas del Ejército Británico, en el que los jóvenes de las Tierras Altas se alistaban en gran número, debido a la pobreza de su tierra durante la época de las Guerras Napoleónicas (1790-1815). El tartán quedó en desuso entre el pueblo llano, sin embargo a partir de la década de 1820 fue de nuevo adoptado por la élite social escocesa como símbolo de identidad nacional [5] [6] , y posteriormente llegó a ponerse de moda en toda Europa, como elemento de idealización de las Tierras Altas durante el Romanticismo, impulsado por la mitología del ciclo ossiánico[7] [8] , y las famosas obras de Walter Scott. El punto álgido sucedió con la visita del rey Jorge IV del Reino Unido a Escocia portando tartán en 1822, provocando una demanda masiva de esta prenda de vestir, las cuales no eran aún conocidas ni producidas por la industria escocesa de la lana. Los diseños de los tartanes que conocemos actualmente fueron fijados durante esta época, convirtiéndose en el símbolo más reconocible de la cultura escocesa.[9] A lo largo del siglo XIX la identificación de la cultura de las Tierras Altas con Escocia fue reforzada por la reina Victoria del Reino Unido, quien se retiró al Castillo de Balmoral, en Aberdeenshire, y estaba muy interesada en la cultura de los tartanes.

Economía[editar]

Antes del siglo XIX las Tierras Altas escocesas era una región muy pobre y tradicional que no se vio influenciada por la Ilustración escocesa ni por la Revolución Industrial, grandes cambios sociopolíticos y económicos que sí influenciaron a las Tierras Bajas de Escocia (Lowlands). Sin embargo, el período histórico de las Guerras Napoleónicas brindaron a las Tierras Altas prosperidad, optimismo y crecimiento económico. La economía creció impulsada por los salarios pagados en las industrias químicas, pesqueras, telares, y en grandes infraestructuras como el proyecto del Canal de Caledonia, un importante canal que hoy une Inverness con la costa occidental en Corpach. En la costa oriental las granjas progresaron y los altos precios en la venta de ganado otorgaron importantes rentas a los ganaderos. El servicio en la Marina Real Británica era muy beneficioso para los jóvenes, ya que éstos enviaban sumas de dinero a sus familias, y posteriormente podían retirarse con una buena pensión.[10] Esta prosperidad finalizó hacia el año 1815, y varios factores negativos a largo plazo comenzaron a minar la posición económica de la clase de pequeños agricultores arrendatarios, conocidos como crofters. Los grandes propietarios de tierras fueron enfocándolas hacia la explotación comercial desde 1750, y este hecho progresivamente fue disolviendo la estructura socioeconómica tradicional de las Tierras Altas del Noroeste y de las Islas Hébridas, causando finalmente una enorme crisis económica y social a los arrendatarios. El traslado frozoso y reasentamiento poblacional del siglo XVIII, denominado en inglés Highland Clearences, y el fin del sistema de municipios provocaron cambios en la propiedad de la tierra y en la ganadería ovina. La Gran hambruna irlandesa de la década de 1840 fue causada por una enfermedad proveniente de las Tierras Altas, que acabó provocando una enorme catástrofe humanitaria y un plan de emigración en cadena. Según el plan, los líderes de los clanes elegían a jóvenes que emigrarían primero, el lugar a donde tenían que ir y el orden de emigración. Luego de su asentamiento en el destino, tenían que ir preparando el camino para sus parientes, y de este modo el desplazamiento migratorio sería en cadena[11] .

Ciudades y villas[editar]

Tierras Altas y Tierras Bajas escocesas.

Lugares de interés[editar]

El Lago Ness, en las Tierras Altas escocesas.

Nombres históricos de áreas de las Tierras Altas[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Martin Ball, James Fife (1993). The Celtic Languages. Routledge. p. 136. ISBN 9780415010351. 
  2. Jones, Charles (1997). The Edinburgh History of the Scots Language. Edinburgh University Press. pp. 566-567. ISBN 978-0748607549. 
  3. «The Highland Line». Sue & Marilyn. Consultado el 17 de septiembre de 2016. 
  4. «Historical Geography of the Clans of Scotland». Electricscotland.com. Consultado el 17 de septiembre de 2016. 
  5. John Lenox Roberts (2002). The Jacobite Wars: Scotland and the Military Campaigns of 1715 and 1745. Polygon at Edinburgh. pp. 193-195. ISBN 9781902930299. 
  6. Marco Sievers (2007). The Highland Myth As an Invented Tradition of 18th and 19th Century and Its Significance for the Image of Scotland. GRIN Verlag. pp. 22-25. ISBN 9783638816519. 
  7. Deidre Dawson, Pierre Morère (2004). Scotland and France in the Enlightenment. Bucknell University Press. pp. 75-76. ISBN 0838755267. 
  8. William Ferguson (1998). The Identity of the Scottish Nation: An Historic Quest. Edinburgh University Press. p. 227. ISBN 0748610715. 
  9. Norman C Milne (2010). Scottish Culture and Traditions. Paragon Publishing. p. 138. ISBN 1899820795. 
  10. Malcolm Gray (1957). The Highland economy, 1750-1850. Greenwood Press. ISBN 9780837185361. 
  11. Amanda Epperson (Oct 2009). «‘It would be my earnest desire that you all would come’: Networks, the Migration Process and Highland Emigration». Scottish Historical Review 88 (2): 313-31. doi:10.3366/E0036924109000882. 

Coordenadas: 57°07′N 4°43′O / 57.12, -4.71