Mandarín (burócrata)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Mandarín (burócrata)
Nombre chino
Chino
Transliteraciones
Mandarín
Hanyu Pinyin guān
Nombre coreano
Hangul
Hanja
Transliteraciones
- Romanización
revisada
kwan
Nombre vietnamita
Quốc ngữ quan
Mandarín durante la dinastía Qing.

Mandarín es el término usado habitualmente para referirse a los magistrados, burócratas y funcionarios letrados de la China imperial, Vietnam y Corea.

Los mandarines accedían a la función pública por medio de un riguroso sistema de exámenes imperiales, donde se examinaba su conocimiento de los clásicos chinos en distintos grados. Aunque abiertos a todo el mundo, preparar los exámenes imperiales requería tal cantidad de recursos económicos que la carrera de mandarín estaba al alcance sólo de la élite china. Los mandarines eran eruditos versados en filosofía confuciana y en literatura clásica chinas, y ocupaban todos los cargos ejecutivos y burocráticos, y todas las magistraturas del gobierno de la china imperial, desde oficiales de aduanas hasta jueces, gobernadores, virreyes, o ministros del emperador.

El término mandarín también es utilizado para hacer referencia al chino mandarín, el dialecto del idioma chino hablado en la zona norte de China, debido a que era el dialecto utilizado por los mandarines chinos durante las dinastías Ming y Qing.

Retrato del siglo XV del mandarín Ming, Jiang Shunfu. La cigüeña en su cuadrado mandarín indica que era un mandarín de sexto rango.
Grabado de Baptista van Doetechum de 1604 de un mandarín.

Etimología[editar]

El término castellano mandarín deriva del portugués mandarim (en portugués antiguo escrito mandarin, pronunciado /ˌmɐ̃.ðɐˈɾĩ/). El término portugués aparece empleado en uno de los primeros informes portugueses sobre China: las cartas de los supervivientes de la embajada de Tomé Pires, probablemente escritas en 1524,[1]​ y en la História do descobrimento e conquista da Índia pelos portugueses de Fernão Castanheda, escrita en torno a 1559.[2]Matteo Ricci, que entró en China desde el Macao portugués en 1583, también afirma que los portugueses afincados en Macao usaban el término.[3]

Se cree que la palabra portuguesa deriva o está relacionada con el término mandador ("el que manda") y mandar, del latín mandare.[4]​ Algunos filólogos creen que los portugueses tomaron el término prestado del malayo menteri (en Jawi: منتري‎) que a su vez proviende del sánscrito mantri (Devanagari: मंत्री), que significa consejero o ministro – etimológicamente, mantri está relacionado con el término mantra ("consejo").[5][6][7]​ El filólogo malasio Ungku Abdul Aziz postuló que el término entró en el portugués por medio de los portugueses afincados en Malaca durante el Sultanato de Malaca. Cuando los comerciantes malayos se referían a los oficiales Chinos, usaban el término "menteri", al que los portugueses habrían añadido una "n" debido a su deficiente manejo del malayo, o quizás a su parecido con el término "mandar".[8]

Durante el siglo XVI, antes de que el término mandarín se generalizara por toda Europa, es frecuente encontrarse con el término Loutea (con diferentes variantes ortográficas) para referirse a los oficiales chinos. Loutea es empleado a menudo por Galeote Pereira en sus crónicas sobre sus viajes por China entre 1548–1553, que fue publicado en 1565. En el Tratado sobre China (1569) de Gaspar da Cruz se les llama Louthia. El término Loutea vendría del chino 老爷 (en dialecto mandarín: lǎoye; dialecto de Amoy: ló-tia; en dialecto de Fujian: lāu-tia), que era una forma muy común de tratar a los oficiales, parecida a "excelencia".[9]​ Louthia es también el término que emplea Juan González de Mendoza en su Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reyno de la China (1588), basado en buena medida (directa o indirectamente) en las obras de Pereira y de Gaspar da Cruz, y que se convertiría en la obra de referencia estándar sobre China durante el siglo XVI y principios del siglo XVII.[10]

La continua presencia portuguesa en Macao, así como las misiones jesuíticas y, posteriormente, la presencia de mercaderes de otras nacionalidades en Cantón contribuyeron a que el término mandarín se hiciera el dominante para referirse al tipo de funcionario-erudito chino que, siendo versado en poesía, literatura y filosofía confuciana, formaba parte de la función pública del Imperio Chino.

Los mandarines chinos empleaban el dialecto cortesano del idioma chino. Durante las dinastías Ming y Qing, éste era el dialecto chino de Pekín. Durante la dinastía Ming, los misioneros europeos comenzaron a adoptar este dialecto, conocido en China como Guanhua ("el idioma de los oficiales"), como el del chino estándar.[11]​ El término chino mandarín empleado en la actualidad para referirse al dialecto chino del norte de China (y el empleado aún hoy en día por el gobierno de China) surgió así para referirse al dialecto del chino empleado por los mandarines.[12]

Historia[editar]

Se sabe que por lo menos a partir de la dinastía Zhou, China tuvo funcionarios dedicados a administrar el estado. Sin embargo, la mayoría de los cargos de mayor importancia eran asignados a familiares del soberano y a la nobleza. Fue durante la dinastía Tang cuando el sistema de mandarines remplazó al anterior sistema de nueve rangos de la dinastía Han. A partir del año 605, cuando se celebraron los primeros exámenes imperiales, los funcionarios del estado comenzaron a acceder al cargo por medio de un riguroso sistema de oposiciones públicas que examinaba a los candidatos de sus conocimientos literarios y filosóficos. Esto desplazó a la nobleza de la administración, que se vio forzada a acceder a la misma participando en los exámenes o por vías alternativas como el ejército. El acceso al mandarinato se convirtió en el principal vehículo de ascenso social de la China Imperial, y los mandarines se convirtieron en la base de la clase media y alta de China. No formaban una burguesía propiamente dicha, por cuanto los prejuicios confucianos despreciaban las actividades comerciales.

Aunque el sistema de reclutamiento del mandarinato por medio del sistema de exámenes imperiales se mantuvo largamente inalterado entre el año 605 y 1905, las características del mandarinato evolucionaron con el tiempo. Durante las dinastías Tang y Song, los mandarines operaban como magistrados autónomos, representantes del poder central pero con amplio margen de maniobras. La dinastía Song introdujo el confucianismo estricto en los exámenes, con lo que el mandarinato se convirtió en un cuerpo más legalista y conservador. Durante la dinastía Yuan, el poder del mandarinato se resintió mucho a favor de la élite mongola. Finalmente, durante las dinastías Ming y Qing el mandarinato se configuró como un cuerpo de burócratas al servicio de una corte imperial altamente centralizada, con los mandarines ejerciendo de representantes directos del emperador en base a una jerarquía muy estricta y formalizada, pero con muy poca autonomía propia.

Retrato de tres generaciones de mandarines de la dinastía Qing.

Problemas del mandarinato durante las dinastías Ming y Qing[editar]

Durante las dinastías Ming y Qing, pero sobre todo durante la dinastía Qing, los mandarines estuvieron sujetos a numerosas leyes y ordenanzas imperiales que regulaban todos los aspectos de su actividad.[13]​ Tanto los exámenes imperiales como las ordenanzas que regulaban a los mandarines enfatizaban un estricto legalismo confuciano, basado en preceptos generales, paternalismo social, y estrictas jerarquías. Los mandarines estaban obligados a conducir todos sus asuntos por medio de abundante papeleo y referir todas sus decisiones por medio memoriales a sus superiores provinciales o a la Corte Imperial, y podían ser sujetos a inspecciones sorpresa por parte de los censores. Las normativas locales podían ser tan variadas y amplias que los mandarines, sobre todo los de nuevo cuño, no podían operar sin la ayuda de un amplio cuerpo de secretarios expertos en su yamen. Todo esto generó una burocracia expansiva, rígida y muy centralizada.[13]

Aunque nominalmente igualitarios por estar abiertos a todos los súbditos del emperador, preparar los rigurosos exámenes imperiales era muy costoso, con lo que los mandarines tendían a provenir de las clases acomodadas de China, que eran las únicas que podían permitirse educar a sus hijos para que aprobaran los exámenes. Conforme durante los siglos XVII y XVIII aumentaba la población de China,[14]​ el acceso al mandarinato se convirtió en extremadamente competitivo, generando una auténtica crisis de movilidad social a lo largo del siglo XVIII.[15]​ Los exámenes, que se celebraban en distintos grados (a nivel de prefectura, de provincia, y en la capital), eran muy duros, y la tasa de éxito de los opositores se hizo cada vez más baja conforme el número de candidatos aumentaba. Por ello, para cuando un opositor conseguía aprobar el examen, detrás del candidato se había generado una red de intereses familiares y clientelares tal que forzaba al nuevo mandarín a contemplar su cargo como una posición social temporal con la que lucrarse y recompensar a todos los que lo habían ayudado a alcanzarla.[13]​ Más si cabe, entre aprobar un examen y acceder a un cargo solía pasar un período de tiempo que podía llegar a ser de años. A fin de minimizar ese tiempo, a lo largo del siglo XVIII se instauró la costumbre de ofrecer jingong 进贡 (regalos) a diversos mandarines provinciales o cortesanos de alto rango capaces de expeditar un nombramiento, costumbre que se hizo tan endémica que dichos regalos se convirtieron en obligatorios para acceder a cualquier cargo.[15]​ Para poder sufragar esos sobornos, los nuevos mandarines se veían obligados a su vez a aceptar y esperar sobornos de todo tipo.[13]​ A la larga, todo ello contribuyó a extender la corrupción por toda la administración china.

Enseña bordada de un mandarín de sexto rango durante la dinastía Qing. La garceta era el símbolo de los mandarines de sexto rango.

Igualmente, la excesiva burocratización del estado que el mandarinato imponía se convirtió en un lastre para la capacidad de respuesta del mismo ante todo tipo de crisis, desde hambrunas o plagas hasta inundaciones o revueltas. La costumbre de memorializar todos los asuntos y esperar instrucciones de los superiores restaba flexibilidad a los mandarines, y conducía a soluciones mal planteadas y a menudo muy lentas, basadas en preceptos de la filosofía clásica confuciana carentes del pragmatismo necesario en muchos casos.

La permanente amenaza de ser cesados por dolo, mal comportamiento o mala aplicación de la ley incentivaba a los mandarines a falsear sus memoriales, omitiendo detalles negativos, enfatizando sólo asuntos positivos, o simplemente mintiendo. Por ello, las decisiones de sus superiores, dependientes del imperfecto conocimiento de los problemas reales derivado de memoriales falseados, podían ser auténticamente desastrosas.[13]

Durante la dinastía Qing, estos problemas asolaron toda la estructura de la función pública china, desde los mandarines de menor rango hasta virreyes o gobernadores provinciales que respondían directamente ante el emperador.[14]​ Por ejemplo, en 1841 los británicos asediaron y capturaron Cantón durante la Primera Guerra del Opio. Obligado a rendirse y firmar un armisticio que forzaba a China a reabrir el comercio con el Reino Unido y ofrecer reparaciones, el virrey de Cantón falseó sus memoriales al emperador, afirmando que las tropas chinas habían derrotado a los británicos, y que "los bárbaros han suplicado al general en jefe que implore al emperador que éste tenga misericordia de ellos, y que permita que sus deudas sean saldadas y que puedan reanudar el comercio en cuanto retiren sus barcos del estrecho de Humen y nunca vuelvan a intentar atacarnos".[16]​ Igualmente, en 1798 el emperador Qianlong era incapaz de entender cómo después de cientos de supuestas victorias sobre los rebeldes del Loto Blanco, éstos no accedían a rendirse.[17]​ En ambos casos, los mandarines mentían, y sus superiores, en este caso la Corte Imperial, eran incapaces de rectificar la situación.[14]

El énfasis en el legalismo confuciano y aspectos literarios hacía que los mandarines tendiera a ser conservadores y tradicionalistas, guardianes de las tradiciones confucianas. Aunque las críticas internas al respecto datan ya de la dinastía Ming,[13]​ durante el siglo XIX las limitaciones del sistema de exámenes imperiales, cuyo contenido casi no habían cambiado desde el año 605, se hicieron cada vez más patentes: la estructura de los exámenes imperiales primaba la formación de funcionarios generalistas sin conocimientos específicos de finanzas, leyes, obras públicas, comercio o relaciones internacionales necesarios para afrontar el mundo moderno.[18]​ Los mandarines Qing eran a menudo incapaces de responder de forma eficaz a los problemas surgidos de la irrupción de los comerciantes occidentales y, posteriormente, industrialistas occidentales en China. Tras varios intentos de reforma del mandarinato, el sistema de exámenes imperiales fue suspendido en 1901 en virtud del Protocolo Bóxer.[19]​ Para entonces habían surgido varias estructuras administrativas ajenas al mandarinato, como el Gran Consejo, que desde 1723 había venido a sustituir a la Gran Secretaría como órgano ejecutivo del estado porque no dependía de la estructura del mandarinato, y podía adoptar decisiones de manera rápida y eficaz; o la Administración Imperial de Aduanas, fundada en 1862 y que incluso empleaba a occidentales como administradores; o el Zongli Yamen, que operaba como departamento de asuntos exteriores informal, al margen de los canales tradicionales.[13]​ En 1905 el sistema de exámenes fue definitivamente abolido, y el mandarinato fue sustituido por una función pública de estilo occidental.[19]

Otros países[editar]

Los mandarines también existieron en otros países vecinos sinicizados, o sea fuertemente influenciados por la cultura china, como Vietnam y Corea. A partir de la dinastía Joseon, Corea instauró un mandarinato de estilo Ming, estrictamente confuciano y con una estructura jerárquica parecida a la China. El mandarinato coreano fue abolido durante la ocupación japonesa de Corea (1904 -1945). Vietnam también emuló el sistema de mandarines chino; los últimos mandarines de la historia estuvieron al servicio del Estado de Vietnam (1949–1955).

Rangos bajo la dinastía Qing[editar]

La dinastía Qing (1644-1912) dividió la burocracia en cargos civiles y militares, ambos con nueve grados o rangos, cada uno subdividido en categorías primarias y secundarias. Para cargos civiles, el sistema de nueve rangos era prácticamente el mismo que bajo la dinastía Ming; para cargos militares los Qing introdujeron muchos cambios, sobre todo en el sistema de acceso a los mismos, que favorecía el acceso a los cargos militares para la élite manchú por medio de un sistema de exámenes simplificado.[20]

Los nombramientos civiles iban desde Secretarios del emperador o Gran Secretario en la Ciudad Prohibida (el cargo más alto) hasta el de magistrado de condado, recaudador de impuestos de una prefectura, subdirector de una cárcel, subdirector de la policía o examinador de impuestos. Los nombramientos militares iban desde mariscal de campo o chambelán de la guardia imperial hasta sargento de tercera clase, cabo o soldado de primera o segunda clase.[20]

En la tabla siguiente, "na" es la abreviatura del "nº rango, primario" (正n品), que es un subrango superior al "nº rango, secundario" (從n品), denotado como "nb" en la tabla.

Rango Cargo civil Cargo Militar
1a Secretarios del Emperador, Grandes Secretarios Mariscal de Campo, Chambelán de la Guardia Imperial.
1b Ayudantes del emperador, ayudantes del heredero, Presidentes de Tribunales, Ministerios y Censores Teniente General de la Unidad de Estandartes, General en Jefe Manchú, Comandante en Jefe Provincial del Ejército Chino.
2a Asistentes adjuntos del heredero, vicepresidentes de tribunales, juntas, ministros de la Casa Imperial, virrey.
2b Cancilleres de la Casa Imperial y de la Academia Hanlin, Superintendente de Finanzas, Gobernadores Provinciales o Asistentes General de División, Coronel
3a Vicepresidentes Adjuntos en el Censorado, Juez Provincial, Director de Tribunales y Actividades Brigadieres de Artillería y Mosquetería, Brigadier de Exploradores, Coronel de División de Bandera
3b Director de Banquetes Imperiales, Director de caballerizas Imperiales, Controlador de Sal Comandante de la Brigada del Estandarte fuera de Pekín.
4a Director y Subdirectores de la Casa Imperial, Tribunales, Censorado, Relaciones Exteriores y Asistentes de Circuito Teniente Coronel de Artillería, Capitán de Mosqueteros y Exploradores, Comandante de la Policía en Pekín
4b Instructores en la Gran Secretaría & Instituto Hanlin, Prefectos Capitán, Asistente Mayor Domo en los Palacios Principescos
5a Supervisores Adjuntos de Instrucción en Institutos Hanlin, Subprefectos Capitán, Teniente o Teniente Primero de Policía
5b Ayudantes de Instrucción y Bibliotecarios en Institutos Imperiales y Hanlin, Subdirectores de Juntas y Tribunales, Censores de Circuito Tenientes de la Guardia de la Puerta, Capitán Segundo
6a Secretarios y tutores en los Institutos Imperiales y Hanlin, Secretarios y Registradores en las Oficinas Imperiales Magistrado de la Policía, Guardaespaldas, Tenientes de Artillería, Mosqueteros y Exploradores, Subtenientes
6b Secretarios adjuntos en las oficinas imperiales y secretarios de la ley, subprefectos provinciales, sacerdotes budistas y taoístas.
7a Asistentes de la policía, secretarios de estudios, directores de estudios en Pekín, magistrados de condado, magistrados de distrito.
7b Secretarios en Oficinas de Asistentes de Gobernador, Controladores de Sal y Estaciones de Transporte Asistentes de Mayordomo en Palacios de Nobles
8a Asistentes de Magistrados de Distrito, Secretarios de Prefectura, Director de Estudios de Distrito Alférez
8b Subdirector de Estudios, Archivista en la Oficina del Controlador de la Sal Sargento de Primera Clase
9a Vigilantes de la cárcel, secretarios de distrito, archivistas de la prefectura sargento de segunda clase.
9b Recaudador de Impuestos de la Prefectura, Alcaide de Cárceles Adjunto, Comisario de Policía Adjunto, Examinador de Impuestos Sargento de Tercera Clase, Cabo, Soldados de Primera y Segunda Clase

Durante la dinastía Qing, el gobernador de una Provincia china se distinguía por llevar un alfiler de sombrero de mandarín hecho de rubí. Los rangos inferiores de los mandarines se representaban con alfileres de sombrero de coral, zafiro, lapislázuli, jade blanco, oro y plata.[21]

Los mandarines se distinguían también por las enseñas bordadas en sus túnicas, conocidas como cuadrado mandarín, que se mantuvieron casi inalteradas en los períodos Ming y Qing. Estas enseñas y jerarquías, basadas en la filosofía tradicional china, fueron reproducidas por los mandarines coreanos y vietnamitas.

Rango Ming (1391–1526) Ming y Qing (1527–1662) Qing (1662–1911) Imagen
1 Grulla or faisán dorado Grulla Grulla 顧璘.jpg
2 Grulla o faisán dorado Faisán dorado Faisán dorado Zhao Bingzhong.jpg
3 Pavo real or ganso Pavo real Pavo real 徐如珂.jpg
4 Pavo real o ganso Ganso Ganso Li Kaixian.jpg
5 Faisán de plata Faisán de plata Faisán de plata Ni Yuanlu.jpg
6 Garceta or Pato mandarín Garceta Garceta 江韶宗.jpg
7 Garceta or Pato mandarín Pato mandarín Pato mandarín[22] Weng Pu Portrait of a young official.jpg
8 Oriol, codorniz o monarca Oriol Codorniz 忠靖冠服容像.jpg
9 Oriol, codorniz o monarca Codorniz Monarca[23]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Letters from Portuguese captives in Canton, written in 1534 & 1536: with an introduction on Portuguese intercourse with China in the first half of the sixteenth century. Educ. Steam Press, Byculla. 1902. . The letters were not published at the time, but apparently distributed in manuscript form; Ferguson published the copy found in a Paris library. While Ferguson accepted the 1534 and 1536 dates given in the Paris manuscripts, later researchers concluded that in reality the letters were sent in 1524 (Boxer et al., 1953, p. xxi). In the letters the word occurs numerous times in its plural form, both with a final n/m: mandarĩs, manderĩs, manderỹs and without it: mandaris, manderys, mandarys. (Note that in the 16th-century Portuguese orthography, one would often put a tilde over a final vowel instead of writing an n or m after the vowel; thus ĩ or would be transcribed as in/im or yn/ym in most modern reprints.)
  2. Fernão Lopes de Castanheda, História do descobrimento e conquista da Índia pelos portugueses, Vol. VI, cap II, 26. Castanheda's spelling (in plural) is still mandarins.
  3. Matteo Ricci, De Christiana expeditione apud Sinas. Page 45 in the English translation, "China in the Sixteenth Century: The Journals of Matteo Ricci", Random House, New York, 1953. In the original Latin, vol. 1, p. 51: "Lusitani Magistratus illos, à mandando fortasse, Mandarinos vocant, quo nomine iam etiam apud Europæos Sinici Magistratus intelliguntur".
  4. Johnson, Samuel (1827). Dictionnary of the English Language. Longman. 
  5. Mandarin, Online Etymology Dictionary
  6. Mandarin Merriam-Webster
  7. "mandarin", Shorter Oxford English Dictionary 1 (6th edición). Oxford University Press. 2007. ISBN 978-0-19-920687-2. 
  8. Ku Seman Ku Hussain; Hafizahril Abdul Hamid (19 de julio de 2009). «PPSMI satu kesilapan» [PPSMI a mistake]. Mingguan Malaysia (en malayo) (Kuala Lumpur: Utusan Melayu (M) Berhad). p. 7. «Jadi perkataan menteri itu disebut kepada "menterin" dan apabila mereka pergi ke negeri China untuk berjumpa dengan pegawai tinggi akhirnya perkataan "menterin" tadi bertukar kepada "Mandarin". » 
  9. Boxer, Charles Ralph; Pereira, Galeote; Cruz, Gaspar da; de Rada, Martín (1953), South China in the sixteenth century: being the narratives of Galeote Pereira, Fr. Gaspar da Cruz, O.P. [and] Fr. Martín de Rada, O.E.S.A. (1550–1575), Issue 106 of Works issued by the Hakluyt Society, Printed for the Hakluyt Society, p. 10 sq. .. Minnan (Amoy and Quanzhou) pronunciation is given as per C.R. Boxer, whose source is Carstairs Douglas's Dictionary of the Amoy vernacular.
  10. "LOUTEA, LOYTIA, &c" in: Yule, Sir Henry; Burnell, Arthur Coke (1903), Crooke, William, ed., Hobson-Jobson: a glossary of colloquial Anglo-Indian words and phrases, and of kindred terms, etymological, historical, geographical and discursive, J. Murray, pp. 522-523 .
  11. Guanhua is transcribed by Matteo Ricci and other early European writers as Quonhua, in accordance with Ricci's transcription system that remained in use by Jesuits for a long time after his death. See pages 28–29 in the English translation, China in the Sixteenth Century: The Journals of Matteo Ricci, Random House, New York, 1953. In the original Latin, De Christiana expeditione apud Sinas suscepta ab Societate Jesu (1617), vol. 1, p. 31: "Præter hunc tamen cuique Provinciæ vernaculum sermonem, alius est universo regno communis, quem ipsi Quonhua vocant, quod curialem vel forensem sonat."
  12. Norman, Jerry (1988). Chinese. Cambridge University Press. p. 136. ISBN 978-0-521-29653-3. 
  13. a b c d e f g Jacques., Gernet, (2008). A history of Chinese civilization. Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-49781-7. OCLC 423820511. Consultado el 14 de octubre de 2021. 
  14. a b c Denis, Chaffee, John W. Fairbank, John K. Feuerwerker, Albert Franke, Herbert Liu, Kwang-Ching Loewe, Michael MacFarquhar, Roderick Mote, Frederick W. Smith, Paul Jakov Twitchett, (2016). The Cambridge history of China. the Ch'ing empire to 1800. ISBN 978-0-521-24335-3. OCLC 946763874. Consultado el 15 de octubre de 2021. 
  15. a b Ho, Ping-Ti (31 de diciembre de 1962). The Ladder of Success in Imperial China. doi:10.7312/ho--93690. Consultado el 14 de octubre de 2021. 
  16. «Gough, Sir Hugh, first Viscount Gough (1779–1869)». Oxford Dictionary of National Biography (Oxford University Press). 6 de febrero de 2018. Consultado el 15 de octubre de 2021. 
  17. 1711-1799., Qianlong, Emperor of China,. [The imperial epistle from Kien Long, Emperor of China, to George the Third ... in the year 1794 ... The fifth edition. [By T.J. Mathias.]].. OCLC 563140257. Consultado el 15 de octubre de 2021. 
  18. 1907-1991., Fairbank, John King, (2008). The Cambridge history of China.. Cambridge University Press. ISBN 978-0-511-46747-9. OCLC 652514122. Consultado el 15 de octubre de 2021. 
  19. a b Spence, Jonathan D. (1991). The search for modern China (First Norton Paperback edition edición). ISBN 0-393-30780-8. OCLC 24536360. Consultado el 15 de octubre de 2021. 
  20. a b Beverly Jackson y David Hugus Escalera a las nubes: Intrigue and Tradition in Chinese Rank(Ten Speed Press, 1999) pp. 134-135.
  21. Bonavia, David Pekín Nueva York:1978 Serie Grandes ciudades del mundo de Time-Life Books Página 157
  22. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas artinpl
  23. Jackson, Beverley & Hugus, David, Ladder to the clouds, Berkeley: Ten Speed Press, 1999, Table 3, page 133.