Iglesia Adventista del Séptimo Día

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Iglesia Adventista del Séptimo Día
Seventh-day Adventist Church logo in Spanish.png
General Conference.jpg
Sede mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Silver Spring, Maryland.
Generalidades
Clasificación Protestante
Orientación Adventista
Forma de gobierno Representativo
Ubicación Mundial
Orígenes
Origen Movimiento Millerita
Organización 21 de mayo de 1863
Bandera de Estados Unidos Battle Creek, Míchigan
Fundadores John N. Andrews
Joseph Bates
Hiram Edson
Ellen G. White
James White
Administración
Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día[1]
Sede Bandera de Estados Unidos Silver Spring, Maryland[2]
Presidente Ted N. C. Wilson[3]
Cifras
Miembros 20 008 789 [4]
Iglesias 81 552[5]
Pastores 19 020[5]
Hospitales 175[5]
Escuelas primarias 5332[5]
Escuelas secundarias 2296[5]
Universidades 115[5]
Sitio web
adventist.org
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La Iglesia Adventista del Séptimo Día[n. 1] es una denominación cristiana[7] protestante,[8] distinguida por su observancia del sábado[n. 2] como día de reposo y por su énfasis en la creencia de una inminente segunda venida de Jesucristo.[10] [11] [12] [13] La denominación surgió del movimiento Millerista en Estados Unidos a mediados del Siglo XIX, y fue establecida formalmente en 1863.[13] Entre sus fundadores destaca Ellen G. White, cuyos extensos escritos continúan siendo altamente valorados por la Iglesia.[11]

Gran parte de la teología adventista corresponde a enseñanzas protestantes comunes, como la autoridad infalible de las Sagradas Escrituras, la Trinidad y la salvación por gracia. Sin embargo, presentan importantes creencias distintivas, como el estado inconsciente de los muertos, el juicio investigador y la observancia del sábado como día de reposo.[7] La iglesia es conocida por su énfasis en la salud y la alimentación —promoviendo activamente el vegetarianismo—,[12] la educación, la protección de la libertad religiosa, y sus principios y estilos de vida conservadores.[13]

La iglesia mundial se rige de una manera democrática; esto significa que sus miembros escogen delegados cada cinco años para la elección de nuevos líderes, forman la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, con regiones más pequeñas administradas por divisiones, uniones, misiones/asociaciones y distritos. Actualmente cuenta con más de 20 millones de miembros, tiene una presencia misionera en más de 200 países y territorios y se diversifica étnica y culturalmente. La iglesia administra numerosas escuelas, universidades, hospitales, clínicas, institutos y casas editoriales en todo el mundo, así como una destacada organización humanitaria conocida como ADRA, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.

Historia[editar]

Orígenes[editar]

William Miller, principal impulsor del movimiento adventista.

El surgimiento del adventismo se enmarca dentro del Segundo Gran Despertar religioso, ocurrido durante la primera mitad del siglo xix. La inestabilidad político-social —provocada por las Guerras Napoleónicas[14] suscitó un reavivamiento en el estudio de las profecías bíblicas por parte de un grupo interdenominacional de protestantes, quienes consideraron acontecimientos como el Terremoto de Lisboa de 1755, el Día oscuro de Nueva Inglaterra en 1780 y la lluvia de meteoros de 1833, como señales del inminente retorno de Jesucristo.[15] El interés profético fue estimulado por los estudios apocalípticos de Isaac Newton[14] [16] [17] y por la obra La venida del Mesías en gloria y majestad del jesuita chileno Manuel Lacunza.[14] [18] [19]

Uno de los creyentes más entusiastas fue William Miller, un granjero bautista de Nueva York, quien en 1818, tras dos años de intenso estudio de las profecías bíblicas, llegó a la conclusión —basándose en textos como Daniel 8:14 y aplicando el principio día por año— que Jesucristo volvería a la tierra alrededor del año 1843.[20] [21] [22]

Millerismo y el gran chasco[editar]

En 1831, Miller comenzó a propagar sus ideas, dando inicio a un movimiento que atrajo a unas cincuenta mil personas de distintas confesiones religiosas, muchos de los cuales fueron expulsados de sus iglesias de origen al adherirse al Millerismo.[21] Las ideas de Miller fueron difundidas por Joshua V. Himes,[20] pastor bautista, mediante la edición de las revistas Signs of the Times y The Midnight Cry, y la publicación de numerosos folletos.[22] Junto a Himes y otros líderes, Miller fijó definitivamente la fecha del regreso de Cristo para el 22 de octubre de 1844.[20] [22] Cuando esto no ocurrió,[23] la mayoría de sus seguidores abandonaron el movimiento, retornando a sus iglesias de origen.[22]

Organización de la iglesia[editar]

James y Ellen White, pioneros de la Iglesia Adventista.

Un grupo minoritario continuó estudiando los textos bíblicos, intentando encontrar una respuesta a la fallida predicción.[22] Algunos llegaron a la conclusión de que los cálculos de Miller eran correctos, pero había errado en la interpretación de la «purificación del santuario» mencionada en Daniel 8:14.[23] Ellos consideraron que el texto se refería a la «purificación del santuario celestial» y no a la segunda venida de Cristo,[22] acontecimiento que continuaron considerando inminente, pero evitando en lo sucesivo señalar una fecha concreta.[24] Dentro de este grupo destacaban Hiram Edson, impulsor de la doctrina del santuario celestial; Joseph Bates, marino jubilado que había invertido toda su fortuna en la propagación del mensaje millerita;[25] y James White y Ellen Harmon, quienes contrajeron matrimonio en 1846.[26] Bates se convirtió en el principal defensor de la observancia del sábado como día de reposo,[25] creencia adoptada de los Bautistas del Séptimo Día, y pronto aceptada por los líderes del movimiento adventista.[22] [23]

Inicialmente, los adherentes del millerismo no tenían la intención del formar una nueva iglesia, pero tras el gran chasco se vieron en la necesidad de contar con una institución que coordinara la difusión de sus creencias.[27] En 1853 —como primer paso hacia una organización formal— se inició la entrega de credenciales pastorales, y en 1860 los creyentes acordaron la creación de una entidad que pudiera ser legalmente propietaria de las casas de culto y de una imprenta adquirida en 1855, que hasta ese momento se encontraban a nombre de James White.[27] En la asamblea, celebrada en Battle Creek, Míchigan, escogieron ser conocidos como adventistas del séptimo día.[22] [27]

La organización oficial de la iglesia se realizó el 21 de mayo de 1863, al constituirse la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, que contaba inicialmente con 3500 miembros, distribuidos en 125 iglesias que eran dirigidas por 30 pastores.[22] Como presidente de la iglesia fue elegido en forma unánime James White, quien declinó el cargo, el cual fue ocupado finalmente por John Byington.[27]

Consolidación y crecimiento[editar]

A partir de 1870, la iglesia se volvió hacia el trabajo misionero, triplicando su membresía a 16 000 en 1880 y estableciendo presencia más allá de los Estados Unidos a finales del s. xix. El rápido crecimiento continuó, llegando a 75 000 miembros en 1901. En ese tiempo, la denominación operaba dos colegios, una escuela de medicina, una docena de academias, 27 hospitales y 13 casas publicadoras. En 1945, la iglesia reportaba 210 000 miembros en los Estados Unidos y Canadá, y 360 000 en el extranjero; contaba con un presupuesto de $USD 29 millones y la cantidad de alumnos en sus instituciones educativas llegaba a 140 000.[28]

Por gran parte del s. xix, la iglesia luchó a medida que se formaban sus creencias y doctrinas fundamentales, especialmente por un número de teólogos que apoyaban la doctrina del arrianismo (aunque Ellen White estaba en contra de ella).[29] Esto, junto a otras posturas teológicas de la iglesia, llevó al consenso entre grupos Protestantes conservadores de calificarla como una secta.[30] [31] [32] [33] Sin embargo, la Iglesia Adventista adoptó su postura oficial respecto a la Santísima Trinidad a comienzos del siglo xx y comenzó a dialogar con otros grupos protestantes hacia la mitad del s. xx, ganando poco a poco reconocimiento como iglesia protestante.

Creencias[editar]

Los adventistas del séptimo día basan su doctrina en las cinco solas que resumen las creencias teológicas básicas de los protestantes: la Biblia como la única norma de fe y práctica de los cristianos,[34] Cristo como único mediador entre Dios y los hombres,[35] y la salvación como un don divino recibido únicamente mediante la fe,[36] que tiene el propósito de vivir una vida que glorifique solamente a Dios.[37]

La Iglesia se ha mostrado reacia a la formalización de un credo, argumentando que «La Biblia y solo la Biblia» constituye su único credo.[38] Sin embargo, debido a la necesidad de una publicación oficial que permitiera a la comunidad comprender mejor la fe adventista, un comité de la Asociación General preparó un documento que exponía en forma abreviada las principales enseñanzas de la denominación.[38] Esta declaración —que incluía 22 afirmaciones— fue publicada por primera vez en el anuario institucional de 1931, y permaneció vigente hasta que la sesión de la Asociación General realizada en 1980 la reemplazó con un resumen similar pero más amplio, que contenía 27 párrafos publicados bajo el título de Creencias Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día.[38]

Con el objetivo de asegurar que no se interpretara el documento como un credo inmodificable, el año 2000 se añadió un preámbulo, expresando que «Estas creencias, tal como se presentan aquí, constituyen la forma como la iglesia comprende y expresa las enseñanzas de la Escritura. Se pueden revisar estas declaraciones en un congreso de la Asociación General, si el Espíritu Santo lleva a la iglesia a una comprensión más plena de la verdad bíblica o encuentra un lenguaje mejor para expresar las enseñanzas de la Santa Palabra de Dios.»[38] Una expansión y revisión tal ocurrió el año 2005 al aprobarse una declaración adicional —que ocupa actualmente el número 11—, quedando resumida la doctrina de la iglesia en 28 creencias fundamentales:

  1. Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la única regla de fe.[39]
  2. La Deidad: Hay un solo Dios, eterno e infinito, que constituye una unidad de tres personas coeternas.[40]
  3. Dios el Padre es Creador, Eterno, Originador, Sustentador y Soberano de toda la creación.[41]
  4. Dios el Hijo es Creador, Eterno, se encarnó en Jesucristo y vendrá otra vez para la restauración de todas las cosas.[42]
  5. Dios el Espíritu Santo participó activamente en la Creación y Redención, y representa a la Trinidad junto a los hombres.[43]
  6. La Creación es obra de Dios, que “en seis días hizo los cielos y la tierra”, y todo lo que tiene vida sobre la tierra, y descansó en el séptimo día de esa primera semana.[44]
  7. La naturaleza humana: El hombre y la mujer fueron formados a imagen de Dios con individualidad, y con el poder y la libertad de pensar y actuar. Cada persona es una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu, dependiente de Dios.[45]
  8. El gran conflicto: Toda la humanidad está actualmente envuelta en un gran conflicto entre Cristo y Satanás.[46]
  9. La vida, muerte y resurrección de Cristo: Cristo, al vivir entre los hombres, fue perfecto en obediencia, sufrió, murió y resucitó para salvar a la humanidad.[47]
  10. La experiencia de la salvación: La salvación del hombre es don de la gracia de Dios, por medio de Jesucristo.[36]
  11. Crecer en Cristo: Los creyentes son llamados a crecer asemejándose al carácter de Cristo, al mantener comunión diaria con él.[48]
  12. La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan que Jesucristo es Señor y Salvador.[49]
  13. El remanente y su misión: En los últimos días, se llamó a un remanente para que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.[50]
  14. La unidad en el cuerpo de Cristo: La Iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados de toda nación, raza, lengua y pueblo.[51]
  15. El bautismo por inmersión es la puerta de entrada en la iglesia, y la confesión pública de la muerte del viejo hombre y del nuevo nacimiento.[52]
  16. La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y de la sangre de Jesús, como expresión de fe en él como Señor y Salvador.[53]
  17. Los dones y ministerios espirituales: Dios concede a todos los miembros de su iglesia, en todas las épocas, dones espirituales para que cada uno los emplee por el bien común de la iglesia y la humanidad.[54]
  18. El don de profecía: Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don se manifestó en el ministerio de Ellen G. White.[55]
  19. La ley de Dios expresada en los Diez Mandamientos es eterna, inmutable y expresa el amor, la voluntad y los propósitos de Dios para la humanidad.[56]
  20. El sábado, recordatorio de la creación, da el descanso necesario al hombre y la deleitosa comunión con Dios.[57]
  21. La mayordomía: Los creyentes son responsables por el uso adecuado del tiempo, de las capacidades y posesiones, y de las bendiciones de la tierra y sus recursos, los cuales Dios colocó bajo su cuidado.[58]
  22. La conducta cristiana: Los creyentes deben ser un pueblo piadoso que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo.[37]
  23. El matrimonio y la familia: El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús, para que fuera una unión para toda la vida entre un hombre y una mujer.[59]
  24. El ministerio de Cristo en el Santuario celestial: Hay un Santuario en el cielo. En él, Cristo ministra en favor de la humanidad para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para siempre en la cruz.[60]
  25. La segunda venida de Cristo: La venida del Salvador será literal, personal, visible y de alcance mundial.[61]
  26. La muerte y la resurrección: Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que hayan fallecido.[62]
  27. El milenio y el fin del pecado: El milenio es el reino de mil años de Cristo con sus santos en el Cielo que se extiende entre la primera y la segunda resurrección. Durante ese tiempo serán juzgados los impíos.[63]
  28. La Tierra Nueva: En la Tierra Nueva, en que habita la justicia, Dios proporcionará un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto para la vida, el amor, el gozo y el aprendizaje eternos en su presencia.[64]

La aceptación pública de estas creencias es prerrequisito para el bautismo y —por lo tanto— para ser llegar a ser miembro de la Iglesia.[65]

Prácticas y costumbres[editar]

Actividades del sábado en la Iglesia[editar]

Iglesia Adventista en Loma Linda, California.

Para santificar el sábado, los adventistas se abstienen de actividades laborales en dicho día. Además evitan participar en otras formas de recreación seculares como competencias deportivas, ir al cine, ir de compras o mirar programas de televisión. Sin embargo, paseos al aire libre, actividades orientadas a la vida familiar, trabajo caritativo y otras actividades de carácter compasivo son permitidas.

Gran parte del viernes es usado en la preparación del sábado; por ejemplo, preparar la comida para el sábado, ordenar la casa, lavar y planchar, etc. Algunos adventistas se reúnen el viernes por la tarde para recibir el sábado.

Servicio de adoración[editar]

El sábado de mañana comienza con el estudio de la Biblia que en la mayoría de los países comenzará normalmente a las 9:00, con la «escuela sabática», la cual es un momento de estudio de la Biblia con un folleto como apoyo para el estudiante. Este folleto es distribuido a todas las iglesias adventistas en el mundo, teniendo un tema de estudio en común durante un trimestre.

Cada clase de escuela sabática consta con su propio folleto de estudio. Estos son, de acuerdo a la edad: Cuna (0-2 años), Infantes (3-5), Primarios (6-9), Intermediarios o Menores (10-12), Adolescentes (13-15), "Juveniles " (15-17) y Adultos (18 en adelante). En este estudio bíblico filial que puede incluir cantos, relatos misioneros, oraciones y el estudio de la Biblia que se extenderá hasta alrededor de las 10:45. Se forman varios grupos en los cuales los temas bíblicos y preguntas prácticas son discutidos con libertad. Luego de dar el informe misionero y los anuncios correspondientes a la iglesia, la congregación se reunirá nuevamente para un servicio de iglesia que sigue un formato evangélico que puede diferir de iglesia a iglesia pero que siempre tendrá un sermón como característica principal, lectura de la Biblia, entonación de himnos del Himnario Adventista, recolección de diezmos y ofrecimiento.

La Cena del Señor[editar]

Los miembros de la Iglesia Adventista practican la cena del Señor (conocida en otras denominaciones como eucaristía) unas cuatro veces al año, la cual es un servicio abierto para miembros y no-miembros de la iglesia, que consta de renovar votos con Dios ya que al ser bautizados se vuelve a nacer, basado en el Juan 13. El servicio incluye una ceremonia de lavamiento de los pies y la participación de la Cena del Señor que consiste de panes sin levadura y jugo de uva no fermentado.

En algunas iglesias, los miembros y otros amigos pueden quedarse en ella para un almuerzo a la canasta, para el cual todos contribuyen con un plato. Las actividades del sábado de tarde pueden variar mucho dependiendo del contexto cultural, étnico y social.[66]

Actividades misioneras[editar]

Miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día por millón de habitantes en cada país.

Las actividades de extensión misionera de la Iglesia Adventista apuntan tanto a no creyentes como a creyentes de otras denominaciones. Los Adventistas del Séptimo Día creen que Cristo ha llamado a los que creen en él para predicar en todo el mundo. Como tal, la Iglesia tiene presencia en más de 200 países en el mundo. Sin embargo, los adventistas son cautelosos para asegurarse de que el evangelismo no estorbe los derechos básicos del individuo. La libertad religiosa es una postura que la Iglesia Adventista del Séptimo Día apoya y promueve. Los esfuerzos evangélicos adventistas tradicionales consistían en misiones urbanas y la distribución de folletos como The Present Truth (La verdad presente), que fue publicada por James White desde 1849.

Los adventistas, como lo demuestra su distribución extensa de folletos, al igual que sus ancestros milleristas, por mucho tiempo han sido propulsores de los ministerios basados en los medios de difusión. Hasta que J. N. Andrews fue enviado a Suiza en 1874, los esfuerzos mundiales adventistas consistían enteramente en la circulación de folletos (como los de White) en muchos lugares. La lectura de dichos materiales fue la razón primaria por la cual Andrews eventualmente fue llamado para viajar ultramar. En el último siglo, dichos esfuerzos también han involucrado la utilización de los medios de comunicación modernos tales como la radio y la televisión. El primero de estos fue el programa radiofónico de H. M. S. Richards, Voice of prophecy (‘La voz de la profecía’), que inicialmente fue transmitido desde Los Ángeles en 1929.

Salud y dieta[editar]

Desde su fundación en 1863, la integridad y la salud han sido un énfasis de la Iglesia Adventista.[67] Los Adventistas del Séptimo Día presentan un mensaje de salud que recomienda el vegetarianismo[68] y se espera la abstinencia de carne de cerdo, sangre, crustáceos, y otros alimentos proscritos como «animales inmundos» en Levítico 11 y Deuteronomio 14:3-21, al igual que la abstinencia de alcohol y tabaco u otras drogas.[69] Los adventistas se abstienen de estos alimentos como deseo de mantener un estilo de vida saludable honrando a Dios en el cuidado de sus cuerpos pues lo consideran, según 1 Corintios 3:16-17, templo del Espíritu Santo.

Los pioneros de la Iglesia tuvieron mucho que ver en la aceptación habitual de los cereales para el desayuno en la dieta occidental, y el "concepto moderno de cereales" se originó entre los adventistas.[70] John Harvey Kellogg fue uno de los fundadores de la obra de la salud para los Adventistas. Su desarrollo de los cereales para el desayuno como un alimento saludable llevó a la fundación de la Compañía Kellog's por su hermano William. Tanto en Australia como en Nueva Zelanda, la "Sanitarium Health Food Company", propiedad de la iglesia, es un importante productor de alimentos saludables y/o vegetarianos, más prominentemente "Weet-Bix".

Según estudios la expectativa de vida promedio es de 88 años entre los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.[71] [72]

Ética y sexualidad[editar]

La posición oficial de los adventistas con respecto al aborto es que no se aprueban los abortos por razones de control de natalidad, selección de sexo, u otras conveniencias, solo se permite cuando la vida de la madre se ve amenazada.

Según una declaración oficial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, los adventistas no llevan a cabo matrimonios homosexuales.[73] [74] Dentro del matrimonio, el adulterio es la única circunstancia en la que se permite el divorcio.

Los adventistas creen y animan a sus feligreses a abstenerse de tener relaciones prematrimoniales. La iglesia discrepa con las parejas de hecho, o dicho de otra manera, que las parejas convivan sin estar casadas. [75]

Organización[editar]

La Iglesia Adventista del Séptimo Día está organizada con una estructura jerárquica bien definida, que concede poderes y responsabilidades a representantes y oficiales. Seis niveles definen la estructura de la Iglesia, desde el creyente individual hasta la organización mundial.

  1. La iglesia local está compuesta de creyentes individuales.
  2. El distrito está compuesto por una o varias iglesia o filiales que son dirigidas por un pastor.
  3. El campo o misión/asociación, se compone de varios distritos en un territorio definido que puede abarcar toda una región o parte de ella.
  4. La unión se compone de campos y misiones/asociaciones dentro de un territorio mayor (frecuentemente un grupo de regiones o un país entero).
  5. La División se compone de las uniones, abarca un determinado número de países. Cabe resaltar que la Iglesia Adventista no considera las divisiones como un nivel de la organización ya que son una representación de la Asociación General en un determinado territorio.
  6. La Asociación General, es la unidad más extensa de la organización, se compone de todas las Divisiones de todas partes del mundo. Estas Uniones están agrupadas en divisiones de la asociación general, con responsabilidad administrativa para áreas geográficas particulares, que abarcan normalmente continentes enteros o gran parte de ellos.[76]

Misión adventista[editar]

Educación[editar]

La Iglesia Adventista administra un sistema educacional unificado en que operan unas 7 806 escuelas primarias y secundarias, al igual que colegios, universidades, seminarios y escuelas de medicina en más de 145 países en el mundo. Este sistema educacional involucra unos 86 800 docentes y cerca de 1 700 000 estudiantes.[77]

Salud[editar]

Centro Médico de la Universidad de Loma Linda, California.

Los adventistas mantienen en funcionamiento hospitales y otras instituciones relacionadas con la salud en todo el mundo. El más emblemático es Loma Linda University Medical Center, en California. En América se puede mencionar:

Ayuda humanitaria[editar]

Logo ADRA.

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales, ADRA es la rama humanitaria mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, establecida con el propósito específico de desarrollar económica y socialmente comunidades desfavorecidas y ayudar a paliar efectos de desastres.

ADRA Internacional cumple su misión en 131 países,[94] sin discriminación por raza, género o creencias políticas o religiosas. Opera en cinco actividades principales: seguridad alimenticia, desarrollo económico, primeros auxilios, respuesta a desastres y catástrofes y educación básica.

Desde hace más de 50 años la Iglesia Adventista ha estado activamente promoviendo la ayuda humanitaria a través del trabajo de la ADRA, que trabaja como una agencia no sectaria de ayuda humanitaria en 131 países del mundo. ADRA ha sido conferida el Estado Consultivo General por la comisión de Economía y Sociedad de las Naciones Unidas. En todo el mundo, ADRA emplea más de 4000 personas para ayudar tanto a proveer ayuda humanitaria en las crisis y el desarrollo en situaciones de pobreza.

ADRA está considerada por los organismos internacionales como una red de agencias de ayuda humanitaria y de desarrollo. Es una ONG confesional que, estando vinculada a la Iglesia Adventista, mantiene su estructura y organización administrativa de manera independiente. En los momentos actuales está actuando en más de 140 países.

Medios de comunicación[editar]

Los adventistas han estado en la vanguardia del evangelismo a través de los medios de comunicación.[95] El programa It is written (‘Escrito está’) fue el primer programa religioso que fue transmitido en colores. Hoy, la iglesia cuenta con varios canales como The Hope Channel (‘Canal Esperanza’),[96] 3ABN o The Three Angels Broadcasting Network (‘La red de difusión de los tres ángeles’), los cuales operan internacionalmente, transmitiendo las 24 horas del día tanto por cable como por satélite. También cuentan con un estudio de televisión (Nuevo Tiempo) ubicado en la ciudad de San Pablo en Brasil, el cual transmite por su programación de radio, televisión e Internet tanto en español como en portugués.

En Chile cuenta con una red de 33 radiodifusoras[97] Nuevo Tiempo Chile, y un canal de televisión abierta con el mismo nombre, que se puede sintonizar en las principales ciudades del país.

En Costa Rica también cuenta con la emisora Radio Lyra 88.7 FM de cobertura nacional con sus oficinas en la provincia de Alajuela, en las instalaciones de la Universidad Adventista de Centroamérica.

En El Salvador actualmente se encuentra Radio Adventista 96.5 FM, transmitiendo desde San Salvador. El 9 de agosto del 2003 se iniciaron las transmisiones de la red satelital Nuevo Tiempo Perú, desde la ciudad de Lima al presente, conforman esta red 17 emisoras a nivel nacional, dial en Lima 1038 AM.

En Guatemala se inició la transmisión como repetidora de una radio centroamericana, luego creando su propia estación con el nombre de Unión Radio, obteniendo el permiso para transmitir en AM y FM.

En República Dominicana cuenta con la emisora Radio Amanecer Internacional sintonizada en AM y en FM con más de una década en el aire, que se escucha en todo el país.

En Puerto Rico cuenta con Radio Paraíso 92.9 FM, la cual cubre aproximadamente tres cuartas partes de la isla, y Radio Sol 92.1 FM, la cual cubre la zona restante.

Críticas[editar]

La Iglesia Adventista del Séptimo Día ha recibido diversas críticas en distintos ámbitos, incluyendo sus doctrinas, que incluso han sido catalogadas de heréticas. También se ha criticado el rol de profetisa de Ellen G. White dentro de la iglesia. Y por otra parte el punto de vista exclusivista de algunas de sus creencias.[98]

Críticas a las doctrinas[editar]

Críticos como el teólogo calvinista Anthony Hoekema (quien sentía que los adventistas estaban más de acuerdo con el Arminianismo), sostenía que algunas de las doctrinas adventistas eran heréticas. Tales doctrinas de acuerdo a Hoekema incluyen, el punto de vista aniquilacionista del infierno, el juicio investigador (y una visión relacionada con la expiación en el cristianismo), el Sábado; además el autor afirma que la doctrina adventista sufre de legalismo.[99]

Mientras que algunos críticos como Hoekema han clasificado al Adventismo como una secta sobre la base de sus doctrinas atípicas,[30] [31] ha sido aceptada como una iglesia por grupos evangélicos desde las reuniones y discusiones con los protestantes desde 1950.[100] Notablemente, Billy Graham invitó a los adventistas a formar parte de sus cruzadas después de que la revista Eternity, una revista cristiana conservadora editada por Donald Barnhouse, publicara en 1956 que los adventistas son cristianos, incluso más tarde afirmó: "Son sensatos en las grandes doctrinas del Nuevo Testamento incluyendo la gracia y la redención a través del sacrificio vicario de Jesucristo 'de una vez y para siempre'".[101] Walter Martin, quien es considerado por muchos como el padre del movimiento apologético anti-sectas dentro de las Iglesias evangélicas, escribió The Truth About Seventh-day Adventists(La verdad sobre los Adventistas del Séptimo Día) (1960) que marcó un cambio decisivo en la manera en que era visto el adventismo.[102] [103]

"...es perfectamente posible ser un Adventista del Séptimo Día y un verdadero seguidor de Jesús a pesar de los conceptos heterodoxos..."

Walter Martin, Kingdom of the Cults.[104]

Más tarde Martin planeó escribir un nuevo libro sobre el Adventismo, con la asistencia de Kenneth R. Samples.[105] Samples subsiguientemente escribió "From Controversy to Crisis: An Updated Assessment of Seventh-day Adventism" (De la Controversia a la Crítica: Una evaluación actualizada del Adventismo), que defiende el punto de vista de Martin "para ese segmento del Adventismo que sostiene la posición de "Questions on Doctrine" (Preguntas sobre doctrina), y más adelante expresado en el Movimiento Adventista Evangélico de las últimas décadas". Sin embargo, Samples también aseguraba que el "Adventismo tradicional" estaba "cambiando su postura sobre algunas de las posiciones en Questions on Doctrine," y que al menos en Glacier View parece haber "tenido el apoyo de muchos administradores y líderes de la iglesia".[106]

Críticas al estatus de Ellen White[editar]

El estatus de Ellen G. White como profetisa para los tiempos modernos también ha sido criticado. En la era de Questions on Doctrine, sectores evangélicos expresaron su preocupación concerniente a la interpretación Adventista de la relación de los escritos de White con el canon bíblico.[30] Sin embargo, la iglesia aclara en la Creencia n° 18, de las 28 Creencias Fundamentales, que la Biblia es la norma de fe y práctica y por la cual se debe poner a prueba toda enseñanza y experiencia.[107]

Una de las críticas más comunes a Ellen White, ampliamente difundida por Walter T. Rea y Ronald Numbers, entre otros, son las acusaciones de plagio en sus escritos a otros autores.[108] [109] [110] Vincent L. Ramik, abogado independiente especializado en plagio, fue contratado para emprender un estudio de los escritos de Ellen White a comienzos de la década de los 1980s. En su informe concluyó que “Elena G. de White no fue plagiaria, y que sus obras no constituyen plagio, ni violaciones de los derechos de autor.”[111] [112] Cuando las acusaciones de plagio encendieron un debate significante a finales de los 1970s y a principios de los 1980s, la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día comisionó un importante estudio al Dr. Fred Veltman. EL consiguiente proyecto fue conocido con el nombre de "'Life of Christ' Research Project" (Proyecto de Investigación "La vida de Cristo"). Los resultados están disponibles en los Archivos de la Asociación General.[113] El Dr. Roger W. Coon,[114] David J. Conklin,[115] Dr. Denis Fortin,[116] [117] King y Morgan,[118] y Morgan,[119] entre otros, se hicieron cargo de las refutaciones de las acusaciones de plagio. En la conclusión del informe de Ramik, él afirma:

"It is impossible to imagine that the intention of Ellen G. White, as reflected in her writings and the unquestionably prodigious efforts involved therein, was anything other than a sincerely motivated and unselfish effort to place the understandings of Biblical truths in a coherent form for all to see and comprehend. Most certainly, the nature and content of her writings had but one hope and intent, namely, the furthering of mankind's understanding of the word of God. Considering all factors necessary in reaching a just conclusion on this issue, it is submitted that the writings of Ellen G. White were conclusively unplagiaristic."

"Es imposible imaginar que la intención de Ellen White, como se refleja en sus escritos y los indudablemente prodigiosos esfuerzos que conllevó, fuese otra que el esfuerzo sinceramente motivado y altruista de colocar los razonamientos de verdades bíblicas en una forma coherente para que todos vean y comprendan. Indudablemente, la naturaleza y el contenido de sus escritos tenían una esperanza e intención, específicamente, el incremento del conocimiento de la palabra de Dios para la humanidad. Considerando todos los factores necesarios para alcanzar una justa conclusión en este asunto, se demuestra que los escritos de Ellen G. White fueron concluyentemente no-plagiarios"

The Ramik Report Memorandum of Law Literary Property Rights 1790–1915.[111]


Exclusivismo[editar]

Finalmente, críticos han alegado que ciertas creencias y prácticas adventistas son exclusivistas por naturaleza y han despertado preocupación frente a la afirmación de los Adventistas de que son la "iglesia remanente" y que la Iglesia católica y el resto de las iglesias protestantes son la "Babilonia" del Apocalipsis.[120] [121] [122] Estas actitudes, legitimizan el proselitismo de cristianos de otras denominaciones. En respuesta a las críticas, teólogos adventistas han sostenido que la doctrina del remanente no excluye la existencia de cristianos genuinos en otras denominaciones, sino que más bien se refiere a las instituciones como parte de Babilonia.[123]

"We fully recognize the heartening fact that a host of true followers of Christ are scattered all through the various churches of Christendom, including the Roman Catholic communion. These God clearly recognizes as His own. Such do not form a part of the "Babylon" portrayed in the Apocalypse."

"Reconocemos enteramente el hecho alentador de que una hueste de verdaderos seguidores de Cristo están esparcidos por todas las iglesias del cristianismo, incluyendo la Comunión Católica Romana. A estos, Dios claramente los reconoce como a los suyos. Aquellos no forman parte de la "Babilonia"descrita en el Apocalipsis."

Questions on Doctrine, p. 197.

Ellen White por su parte escribió:

"God has children, many of them, in the Protestant churches, and a large number in the Catholic churches, who are more true to obey the light and to do [to] the very best of their knowledge than a large number among Sabbathkeeping Adventists who do not walk in the light".

"Dios tiene hijos, muchos de ellos, en las iglesias Protestantes, y un gran número en las Iglesias católicas, quienes son más genuinos en obedecer la luz y hacer lo mejor de acuerdo a su conocimiento, que un gran número de Adventistas observadores del sábado que no caminan en la luz".

Ellen White.[124]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Oficialmente abreviada como Iglesia Adventista; en ocasiones, abreviada erróneamente como IASD.[6]
  2. Los adventistas entienden el día de reposo como el periodo de 24 horas entre la puesta de sol del viernes y la puesta de sol del sábado.[9]

Referencias[editar]

  1. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2015). «Organización y autoridad». Manual de la Iglesia (Walter E. Steger, trad.) (7.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 30. ISBN 978-987-701-453-2. «En la Iglesia hoy, la Asociación General al sesionar en Congreso Mundial, y su Junta Directiva en los intervalos entre congresos, es la más alta unidad organizacional en la administración de la obra mundial de la Iglesia. (...) Por lo tanto, todas las organizaciones y las instituciones subordinadas, en todo el mundo, reconocerán al Congreso de la Asociación General, y a la Junta Directiva de la Asociación General entre sesiones, como la autoridad eclesiástica suprema, después de Dios, entre los adventistas del séptimo día.» 
  2. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. «Tours». Sitio oficial de la Iglesia Adventista Mundial. Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  3. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. «Liderazgo». Sitio oficial de la Iglesia Adventista Mundial. Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  4. McChesney, Andrew (1 de mayo de 2017). «Propelled by Total Member Involvement, Adventist Church tops 20 million members». Adventist News Network (en inglés). Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  5. a b c d e f «Seventh-day Adventist World Church Statistics 2015» (en inglés). 26 de octubre de 2016. Consultado el 18 de mayo de 2017. 
  6. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. «Use of the Church Name» (en inglés). Archivado desde el original el 26 de enero de 2007. Consultado el 10 de diciembre de 2009. 
  7. a b Christian Research Institute (10 de junio de 2009). «Seventh Day Adventism» (en inglés). Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  8. Queen, Edward L.; Prothero, Stephen R.; Shattuck, Gardiner H. (2009). «Seventh-day Adventist Church». Encyclopedia of American religious history (en inglés). Vol. 3 (3.ª edición). New York: Facts On File. p. 913. ISBN 978-0-8160-6660-5. OCLC 370721276. Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  9. Biblical Research Committee (21 de noviembre de 2001). «When Does the Sabbath Begin?» [¿Cuándo comienza el sábado?] (en inglés). Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  10. John Gordon Melton, James Hutchinson Smylie. «Adventist» [Adventista]. Encyclopædia Britannica (en inglés). Consultado el 19 de mayo de 2017. 
  11. a b Rhodes, Ron (2015). «Adventist Churches». The Complete Guide to Christian Denominations: Understanding the History, Beliefs, and Differences (en inglés). Eugene, Oregon: Harvest House Publishers. p. 31. ISBN 978-0-7369-5292-7. OCLC 905905011. Consultado el 19 de mayo de 2017. 
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  15. Departamento de Ministerios de la Iglesia de la Asociación General (1994). «Tres señales espectaculares». Nuestra herencia (1ª edición). Florida (Buenos Aires): Asociación Casa Editora Sudamericana. pp. 25-26. ISBN 950-573-388-7. «Estas tres espectaculares señales ocurridas en el mundo natural, o fenómenos atmosféricos, ocurrieron por la voluntad divina para llamar la atención de los hombres y mujeres a la verdad de la proximidad del fin del mundo. Estas señales dieron un gran empuje a la predicación de las doctrinas adventistas.» 
  16. de Camargo Vieira, Ruy Carlos. «Isaac Newton: hombre de ciencia y teólogo». Consultado el 24 de julio de 2012. 
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  22. a b c d e f g h i Ministerio de Mayordomía Cristiana y Salud, División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (2011). «El origen histórico y profético de la Iglesia Adventista del Séptimo Día». Permanezcan en mí hoy. Una jornada de cuarenta días. (1ª edición). Florida (Buenos Aires): Asociación Casa Editora Sudamericana. pp. 17-19. ISBN 978-987-567-805-7. «Aplicando el mismo principio bíblico de día por año, era obvio que esos 2300 días representaban 2300 años. Considerando, como en el caso de las 70 semanas, el año 457 a.C. como punto de partida para esos 2300 años, tendríamos su desenlace en el año 1843. Miller creía que el santuario que sería purificado era la tierra, y que el regreso de Jesús ocurriría en 1843. Esa conclusión se dio en el año 1818, dos años después de comenzar su estudio de la Biblia.» 
  23. a b c du Preez, Ron. «1844: ¿Coincidencia o providencia?». Consultado el 25 de julio de 2012. 
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  25. a b Departamento de Ministerios de la Iglesia de la Asociación General (1994). «Otros pioneros del movimiento adventista». Nuestra herencia (1ª edición). Florida (Buenos Aires): Asociación Casa Editora Sudamericana. pp. 60-63. ISBN 950-573-388-7. «José Bates gastó su dinero en la obra hasta que le quedaba muy poco cuando sucedió el gran chasco, después de lo cual vivió mayormente por la fe. Bates fue el primero de los líderes de aquellos primeros días que llegó a ser adventista del séptimo día, el primero que aceptó la verdad del sábado y el que la presentó a otros dirigentes y creyentes. Fue el autor del primer folleto impreso sobre la santidad del sábado.» 
  26. White, Arthur L. «Ellen G. White: A Brief Biography» (en inglés). Consultado el 25 de julio de 2012. 
  27. a b c d Departamento de Ministerios de la Iglesia de la Asociación General (1994). «Se organiza oficialmente la iglesia remanente (1853-1863)». Nuestra herencia (1ª edición). Florida (Buenos Aires): Asociación Casa Editora Sudamericana. pp. 65-70. ISBN 950-573-388-7. 
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  32. Adventist historian George R. Knight notes several other leading evangelicals who considered Adventist doctrine to be heterodox; these included Donald Barnhouse (prior to 1950), Norman F. Douty, Herbert S. Bird, E. B. Jones, Louis B. Talbot and M. R. DeHaan. See Questions on Doctrine, annotated edition. Andrews University Press. 2003. pp. xiii-xxxiii. 
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  34. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. «Creencias». Sitio oficial de la Iglesia Adventista mundial. Consultado el 18 de mayo de 2017. 
  35. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. «El apocalipsis». Sitio oficial de la iglesia adventista mundial. Consultado el 18 de mayo de 2017. «Jesús es nuestro mediador, el que perdona nuestros pecados y restaura la relación con Dios quebrantada por el pecado.» 
  36. a b Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La experiencia de la salvación». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 131. ISBN 978-987-567-362-5. «Con amor y misericordia infinitos Dios hizo que Cristo, que no conoció pecado, fuera hecho pecado por nosotros, para que nosotros pudiésemos ser hechos justicia de Dios en él. Guiados por el Espíritu Santo sentimos nuestra necesidad, reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y ejercemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como Sustituto y Ejemplo. Esta fe que recibe salvación nos llega por medio del poder divino de la Palabra y es un don de la gracia de Dios. Mediante Cristo somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios y librados del señorío del pecado. Por medio del Espíritu nacemos de nuevo y somos santificados; el Espíritu renueva nuestras mentes, graba la ley de amor de Dios en nuestros corazones y nos da poder para vivir una vida santa. Al permanecer en él somos participantes de la naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación ahora y en ocasión del juicio.» 
  37. a b Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La conducta cristiana». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 312. ISBN 978-987-567-362-5. «Se nos invita a ser gente piadosa que piense, sienta y actúe en armonía con los principios del cielo. Para que el Espíritu vuelva a crear en nosotros el carácter de nuestro Señor, participamos solamente de lo que produce pureza, salud y gozo cristiano en nuestra vida. Esto significa que nuestras recreaciones y entretenimientos estarán en armonía con las más elevadas normas de gusto y belleza cristianos. Si bien reconocemos las diferencias culturales, nuestra vestimenta debiera ser sencilla, modesta y pulcra como corresponde a aquellos cuya verdadera belleza no consiste en el adorno exterior, sino en el inmarcesible ornamento de un espíritu apacible y tranquilo. Significa también que puesto que nuestros cuerpos son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos inteligentemente. Junto con la práctica adecuada del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un régimen alimentario lo más saludable posible, y abstenernos de alimentos impuros identificados como tales en las Escrituras. Puesto que las bebidas alcohólicas, el tabaco, y el empleo irresponsable de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros cuerpos, también nos abstendremos de ellos. En cambio, nos dedicaremos a todo lo que ponga nuestros pensamientos y cuerpos en armonía con la disciplina de Cristo, quien quiere que gocemos de salud, de alegría y de todo lo bueno.» 
  38. a b c d Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Breve comentario sobre las creencias fundamentales de los adventistas del séptimo día». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 5-10. ISBN 978-987-567-362-5. 
  39. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La Palabra de Dios». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 11. ISBN 978-987-567-362-5. «Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra escrita de Dios, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron siendo impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta palabra, Dios ha comunicado a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas, y un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia.» 
  40. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La Deidad». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 23. ISBN 978-987-567-362-5. «Hay un solo Dios, que es una unidad de tres personas coeternas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este Dios uno y trino es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente. Es infinito y escapa a la comprensión humana, no obstante lo cual se le puede conocer mediante la propia revelación que ha efectuado de sí mismo. Es eternamente digno de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la creación.» 
  41. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Dios el Padre». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 34. ISBN 978-987-567-362-5. «Dios el Padre Eterno, es el Creador, Origen, Sustentador y Soberano de toda la creación. Es justo, santo, misericordioso y clemente, tardo para la ira y abundante en amor y fidelidad. Las cualidades y las facultades del Padre se manifiestan también en el Hijo y el Espíritu Santo.» 
  42. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Dios el Hijo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 41. ISBN 978-987-567-362-5. «Dios el Hijo Eterno es uno con el Padre. Por medio de él fueron creadas todas las cosas; Él revela el carácter de Dios, lleva a cabo la salvación de la humanidad y juzga al mundo. Aunque es verdaderamente Dios, sempiterno, también llegó a ser verdaderamente hombre, Jesús el Cristo. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Vivió y experimentó tentaciones como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios. Mediante sus milagros manifestó el poder de Dios y éstos dieron testimonio de que era el prometido Mesías de Dios. Sufrió y murió voluntariamente en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, resucitó de entre los muertos y ascendió al Padre para ministrar en el santuario celestial en nuestro favor. Volverá otra vez con poder y gloria para liberar definitivamente a su pueblo y restaurar todas las cosas.» 
  43. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Dios el Espíritu Santo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 67. ISBN 978-987-567-362-5. «Dios el Espíritu Eterno estuvo activo con el Padre y el Hijo en la creación, la encarnación y la redención. Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos; y a los que responden, renueva y transforma a la imagen de Dios. Enviado por el Padre y el Hijo está siempre con sus hijos, distribuye dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo, y en armonía con las Escrituras la conduce a toda verdad.» 
  44. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La creación». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 76. ISBN 978-987-567-362-5. «Dios es el Creador de todas las cosas, y ha revelado por medio de las Escrituras un registro auténtico de su actividad creadora. El Señor hizo en seis días “los cielos y la tierra” y todo ser viviente que la habita, y reposó el séptimo día de la primera semana. De ese modo estableció el sábado como un monumento perpetuo de la finalización de su obra creadora. El primer hombre y la primera mujer fueron hechos a imagen de Dios como una corona de la creación; se les dio dominio sobre el mundo y la responsabilidad de cuidar de él. Cuando el mundo quedó terminado era “bueno en gran manera”, porque declaraba la gloria de Dios.» 
  45. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La naturaleza humana». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 87. ISBN 978-987-567-362-5. «El hombre y la mujer fueron hechos a imagen de Dios, con individualidad propia y con la facultad y la libertad de pensar y obrar por su cuenta. Aunque fueron creados como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu que depende de Dios para la vida, el aliento y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia de Él y cayeron de la elevada posición que ocupaban bajo el gobierno de Dios. La imagen de Dios se desfiguró en ellos y quedaron sujetos a la muerte. Sus descendientes participan de esta naturaleza degradada y de sus consecuencias. Nacen con debilidades y tendencias hacia el mal. Pero Dios, en Cristo, reconcilió al mundo consigo mismo, y por medio de su Espíritu restaura en los mortales penitentes la imagen de so Hacedor. Creados para gloria de Dios, se los invita a amar al Señor y a amarse mutuamente, y a cuidar el ambiente que los rodea.» 
  46. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El gran conflicto». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 109. ISBN 978-987-567-362-5. «La humanidad entera se encuentra envuelta en un conflicto de proporciones extraordinarias entre Cristo y Satanás en torno al carácter de Dios, su ley y su soberanía sobre el universo. Este conflicto se originó en el cielo cuando un ser creado, dotado de libre albedrío, se exaltó a sí mismo y se convirtió en Satanás, el adversario de Dios, e instigó a rebelarse a una porción de los ángeles. Él introdujo el espíritu de rebelión en este mundo cuando indujo a pecar a Adán y a Eva. El pecado produjo como resultado la distorsión de la imagen de Dios en la humanidad, el trastorno del mundo creado y posteriormente su completa devastación en ocasión del diluvio universal. Observado por toda la creación, este mundo se convirtió en el campo de batalla del conflicto universal, a cuyo término el Dios de amor quedará finalmente vindicado. Para ayudar a su pueblo en este conflicto, Cristo envía al Espíritu Santo y a los ángeles leales para que lo guíen, lo protejan y lo sustenten en el camino de la salvación.» 
  47. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La vida, muerte y resurrección de Cristo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 118. ISBN 978-987-567-362-5. «Mediante la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, sus sufrimientos, su muerte y su resurrección, Dios proveyó el único medio válido para expiar el pecado de la humanidad, de manera que los que por fe acepten esta expiación puedan tener acceso a la vida eterna, y toda la creación pueda comprender mejor el infinito y santo amor del Creador. Esta expiación perfecta vindica la justicia de la ley de Dios y la benignidad de su carácter, porque condena nuestro pecado y al mismo tiempo hace provisión para nuestro perdón. La muerte de Cristo es vicaria y expiatoria, reconciliadora y transformadora. La resurrección de Cristo proclama el triunfo de Dios sobre las fuerzas del mal, y a los que aceptan la expiación les asegura la victoria final sobre el pecado y la muerte. Declara el señorío de Jesucristo, ante quien se doblará toda rodilla en el cielo y en la tierra.» 
  48. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Crecer en Cristo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 147. ISBN 978-987-567-362-5. «Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal por su muerte en la cruz. Aquel que subyugó los espíritus demoníacos durante su ministerio terrenal, quebrantó su poder y aseguró su destrucción definitiva. La victoria de Jesús nos da la victoria sobre las fuerzas malignas que todavía buscan controlarnos y nos permite andar con él en paz, gozo y la certeza de su amor. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros y nos da poder. Al estar continuamente comprometidos con Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos librados de la carga de nuestras acciones pasadas. Ya no vivimos en la oscuridad, el temor a los poderes malignos, la ignorancia ni la falta de sentido de nuestra antigua manera de vivir. En esta nueva libertad en Jesús, somos invitados a desarrollarnos en semejanza a su carácter, en comunión diaria con él por medio de la oración, alimentándonos con su Palabra, meditando en ella y en su providencia, cantando alabanzas a él, reuniéndonos para adorar y participando en la misión de la iglesia. Al darnos en servicio amante a aquellos que nos rodean y al testificar de la salvación, la presencia constante de Jesús por medio del Espíritu transforma cada momento y cada tarea en una experiencia espiritual.» 
  49. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La iglesia». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 161. ISBN 978-987-567-362-5. «La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesa que Jesucristo es Señor y Salvador. Como continuadores del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, se nos invita a salir del mundo; y nos reunimos para adorar y estar en comunión unos con otros, para recibir instrucción el la Palabra, celebrar la Cena del Señor, para servir a toda la humanidad y proclamar el evangelio en todo el mundo. La iglesia deriva su autoridad de Cristo, que es el Verbo encarnado, y de las Escrituras que son la Palabra escrita. La iglesia es la familia de Dios: somos adoptados por él como hijos y vivimos sobre la base del nuevo pacto. La iglesia es el cuerpo de Cristo, una comunidad de fe de la cual Cristo mismo es la cabeza. La iglesia es la esposa por la cual Cristo murió para poder santificarla y purificarla. Cuando regrese en triunfo, se la presentará como una iglesia gloriosa, es a saber, los fieles de todas las edades, adquiridos por su sangre, sin mancha ni arruga, santos e inmaculados.» 
  50. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El remanente y su misión». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 180. ISBN 978-987-567-362-5. «La iglesia universal está compuesta por todos los que creen verdaderamente en Cristo, pero en los últimos días, una época de apostasía generalizada, se ha llamado a un remanente para que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Este remanente anuncia la hora del juicio, proclama la salvación por medio de Cristo y anuncia la proximidad de su segunda venida. Esta proclamación está simbolizada por los tres ángeles de Apocalipsis 14; coincide con la hora del juicio en el cielo y da como resultado una obra de arrepentimiento y reforma en la tierra. Todo creyente recibe la invitación a participar personalmente en este testimonio mundial.» 
  51. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La unidad en el cuerpo de Cristo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 200. ISBN 978-987-567-362-5. «La iglesia es un cuerpo constituido por muchos miembros que poceden de toda nación, raza, lengua y pueblo. En Cristo somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entrc nosotros. Todas somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos ha unido en comunión con él y los unos con los otros. Debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas. Por medio de la revelación de Jesucristo en las Escrituras participamos de la misma fe y la misma esperanza, y salimos para dar a todos el mismo testimonio. Esta unidad tiene sus orígenes en la unicidad del Dios triuno, que nos ha adoptado como sus hijos.» 
  52. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El bautismo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 211. ISBN 978-987-567-362-5. «Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida. De este modo reconocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo y somos recibidos como miembros de su iglesia. El bautismo es un símbolo de nuestra unión con Cristo, del perdón de nuestros pecados y de nuestra recepción del Espíritu Santo. Se realiza por inmersión en agua, y está íntimamente vinculado con una afirmación de fe en Jesús y con evidencias de arrepentimiento del pecado. Sigue a la instrucción en las Sagradas Escrituras y a la aceptación de sus enseñanzas.» 
  53. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La Cena del Señor». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 225. ISBN 978-987-567-362-5. «La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y la sangre de Jesús como expresión de fe en él, nuestro Señor y Salvador. En esta experiencia de comunión Cristo está presente para encontrarse con su pueblo y fortalecerlo. Al participar en ella, proclamamos gozosamente la muerte del Señor hasta que venga. La preparación para la Cena incluye un examen de conciencia, arrepentimiento y confesión. El Maestro ordenó el servicio de lavamiento de los pies para manifestar una renovada purificación, expresar disposición a servirnos mutuamente y con humildad cristiana, y unir nuestros corazones en amor. Todos los creyentes cristianos pueden participar del servicio de comunión.» 
  54. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «Los dones y ministerios espirituales». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 237. ISBN 978-987-567-362-5. «Dios concede a todos los miembros de su iglesia en todas las edades dones espirituales para que cada uno las emplee en amante ministerio por el bien común de la iglesia y la humanidad. Concedidos mediante la operación del Espíritu Santo, quien los distribuye entre cada miembro según su voluntad, los dones proveen todos los ministerios y habilidades necesarios para que la iglesia cumpla su función divinamente ordenada. De acuerdo con las Escrituras estos dones incluyen ministerios tales como fe, sanidad, profecía, predicación, enseñanza, administración, reconciliación, compasión y servicio abnegado y caridad para ayudar y animar a nuestros semejantes. Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para cumplir funciones reconocidas por la iglesla en los ministerios pastoral, de evangelización, apostólico y de enseñanza, particularmente necesarios a fin de equipar a las miembros para el servicio, edificar a la iglesia de modo que alcance madurez espiritual, y promover la unidad de la fe y el conocimiento de Dios. Cuando los miembros emplean estos dones espirituales como fieles mayordomos de las numerosas gracias de Dios, la iglesia es protegida de la influencia destructora de las falsas doctrinas, crece gracias a un desarrollo que procede de Dios, y es edificada en la fe y el amor.» 
  55. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El don de profecía». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 246. ISBN 978-987-567-362-5. «Uno de los dones del Espíritu Santo es el de profecía. Este don es una de las características distintivas de la iglesia remanente y se manifestó en el ministerio de Ellen G. White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una permanente y autorizada fuente de verdad, y proveen consuelo, dirección, instrucción y corrección a la iglesia. También establecen con claridad que la Biblia es la norma por la cual deben ser evaluadas toda enseñanza y toda experiencia.» 
  56. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La ley de Dios». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 262. ISBN 978-987-567-362-5. «Los grandes principios de la ley de Dios están incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de Cristo. Expresan el amor, la voluntad y el propósito de Dios con respecto a la conducta y las relaciones humanas, y están en vigencia para todos los seres humanos de todas las épocas. Esos preceptos constituyen la base del pacto de Dios con su pueblo y la norma del juicio divino. Por medio de la obra del Espíritu Santo señalan el pecado y avivan la necesidad de un Salvador. La salvación es sólo por gracia y no por obras, pero su fruto es la obediencia a los mandamientos. Esta obediencia desarrolla el carácter cristiano y da como resultado una sensación de bienestar. Es una evidencia de nuestro amor al Señor y preocupación por nuestros semejantes. La obediencia por fe demuestra el poder de Cristo para transformar vidas y por lo tanto fortalece el testimonio cristiano.» 
  57. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El sábado». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 280. ISBN 978-987-567-362-5. «El benéfico Creador descansó el séptimo día después de los seis días de la creación, e instituyó el sábado para todos los hombres como un monumento de su obra creadora. El cuarto mandamiento de la inmutable ley de Dios requiere la observancia del séptimo día como día de reposo, adoración y ministerio, en armonía con las enseñanzas y la práctica de Jesús, el Señor del sábado. El sábado es un día de agradable comunión con Dios y con nuestros hermanos. Es un símbolo de nuestra redención en Cristo, una señal de santificación, una demostración de nuestra lealtad y una anticipación de nuestro futuro eterno en el reino de Dios. El sábado es la señal perpetua de Dios del pacto eterno entre él y su pueblo. La gozosa observancia de este tiempo sagrado de tarde a tarde, de puesta de sol a puesta de sol, es una celebración de la obra creadora y redentora de Dios.» 
  58. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La mayordomía». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 301. ISBN 978-987-567-362-5. «Somos mayordomos de Dios, a quienes él ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las bendiciones de la tierra y sus recursos. Somos responsables ante él por su empleo adecuado. Reconocemos que Dios es dueño de todo mediante nuestro fiel servicio a él y a nuestros semejantes, y mediante la devolución de los diezmos y las ofrendas para la proclamación de su evangelio y para el sostén y desarrollo de su iglesia. La mayordomía es un privilegio que Dios nos ha concedido para que crezcamos en amor y para que logremos la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo fiel se regocija por las bendiciones que reciben los demás como fruto de su fidelidad.» 
  59. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El matrimonio y la familia». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 330. ISBN 978-987-567-362-5. «El matrimonio fue establecido por Dios en el Edén y confirmado por Jesús, para que fuera una unión por toda la vida entre un hombre y una mujer en amante compañerismo. Para el cristiano el matrimonio es un compromiso a la vez con Dios y con su cónyuge, y este paso debieran darlo sólo personas que participan de la misma fe. El amor mutuo, el honor, el respeto y la responsabilidad, son la trama y la urdimbre de esta relación, que debiera reflejar el amor, la santidad, la intimidad y la perdurabilidad de la relación que existen entre Cristo y su iglesia. Con respecto al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia, a menos que sea por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio. Aunque algunas relaciones familiares estén lejos de ser ideales, los socios en la relación matrimonial que se consagran plenamente el uno al otro en Cristo pueden lograr una amorosa unidad gracias a la dirección del Espíritu y al amante cuidado de la Iglesia. Dios bendice la familia y es su propósito que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez. Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Mediante el precepto y el ejemplo debieran enseñarles que Cristo disciplina amorosamente, que siempre es tierno y que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios. Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico.» 
  60. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 348. ISBN 978-987-567-362-5. «Hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no el hombre. En él Cristo ministra en nuestro favor, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para siempre en la cruz. Llegó a ser nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su ascensión. En 1844, al concluir el período profético de los 2.300 días, entró en la segunda y última fase de su ministerio expiatorio. Esta obra es un juicio investigador que forma parte de la eliminación definitiva del pecado, tipificada por la purificación del antiguo santuario hebreo en el día de la expiación. En el servicio simbólico el santuario se purificaba mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purificaban mediante el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador pone de manifiesto frente a las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en Cristo y por lo tanto se los considerará dignos, en él, de participar de la primera resurrección. También aclara quiénes entre los vivientes están morando en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y en él, por lo tanto estarán listos para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que permanecieron leales a Dios recibirán el reino. La conclusión de este ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de prueba otorgado a los seres humanos antes de su segunda venida.» 
  61. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La segunda venida de Cristo». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 372. ISBN 978-987-567-362-5. «La segunda venida de Cristo es la bienaventurada esperanza de la iglesia, la gran culminación del evangelio. La venida del Salvador será literal, personal, visible y de alcance mundial. Cuando regrese, los justos muertos resucitarán y junto con los justos vivos serán glorificados y llevados al cielo, pero los impíos morirán. El hecho de que la mayor parte de las profecías esté alcanzando su pleno cumplimiento, unido a las actuales condiciones del mundo, nos indica que la venida de Cristo es inminente. El momento cuando ocurrirá este acontecimiento no ha sido revelado, y por lo tanto se nos exhorta a estar preparados en todo tiempo.» 
  62. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La muerte y la resurrección». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 389. ISBN 978-987-567-362-5. «La paga del pecado es muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, otorgará vida eterna a sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye un estado de inconsciencia para todos los que hayan fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra vida, aparezca, los justos resucitados y los justos vivos serán glorificados y todos juntos serán arrebatados para salir al encuentro de su Señor. La segunda resurrección, la resurrección de los impíos, ocurrirá mil años después.» 
  63. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «El milenio y el fin del pecado». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 403. ISBN 978-987-567-362-5. «El milenio es el reino de mil años de Cristo con sus santos en el cielo que se extiende entre la primera y la segunda resurrección. Durante ese tiempo serán juzgados los impíos; la tierra estará completamente desolada, sin habitantes humanos, pero sí ocupada por Satanás y sus ángeles. Al terminar ese período Cristo y sus santos, junto con la Santa Ciudad, descenderán del cielo a la tierra. Los impíos muertos resucitarán entonces, y junto con Satanás y sus ángeles rodearán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la tierra. De ese modo el universo será librado del pecado y de los pecadores para siempre.» 
  64. Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2007). «La Tierra Nueva». Creencias de los Adventistas del Séptimo Día (Miguel A. Valdivia y Armando Collins, trads.) (2.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 415. ISBN 978-987-567-362-5. «En la tierra nueva, donde morarán los justos, Dios proporcionará un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto para la vida, el amor y el gozo sin fin, y para aprender junto a su presencia. Porque allí Dios mismo morará con su pueblo, y el sufrimiento y la muerte terminarán para siempre. El gran conflicto habrá terminado y el pecado no existirá más. Todas las cosas, animadas e inanimadas, declararán que Dios es amor, y él reinará para siempre jamás.» 
  65. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (2015). «Membresía». Manual de la Iglesia (Walter E. Steger, trad.) (7.ª edición). Florida Oeste, Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. p. 45. ISBN 978-987-701-453-2. «Los candidatos al bautismo y los que se van a recibir en la feligresía de la iglesia por profesión de fe deben confirmar su aceptación de las creencias doctrinales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en presencia de la iglesia o de otro grupo debidamente designado.» 
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