Historia de Melilla

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

La historia de Melilla hace referencia desde su fundación por los fenicios, originalmente como Rusadir[1]​ en el siglo VIII a. C.,[2]​ hasta la actualidad.

Edad Antigua[editar]

Fenicios, griegos y cartagineses[editar]

En la antigüedad la región estaba poblada por los púnicos.[3]​ Los fenicios de Tiro se instalaron en el siglo VIII a. C.[2]​ en el Cabo de Tres Forcas.[4]​ El nombre Rusadir significa en púnico "cabo imponente".[5]​ A finales del siglo VI a. C. el griego Hecateo de Mileto la llamó Metagonium, que tiene el mismo significado.[4]​ En una obra geográfica griega del siglo IV a. C.[6]​ se llama a esta ciudad Akros y a la isla de Alborán Drinaupa.[7]

El primer núcleo de población estuvo en Melilla la Vieja. En el siglo I a. C. es descrita como amurallada, aunque también debía de haber población extramuros.[8]

En el siglo III a. C. Rusadir estaba bajo control cartaginés. En el 237 a. C. las tropas cartaginesas del general Amílcar Barca salieron de Cartago, pasaron por Rusadir y llegaron a Gadir, la actual Cádiz, para reforzar el control púnico del norte de África y de Iberia.[9]​ La fundación de Cartago Nova, la actual Cartagena, hacia el 227 a. C. por el general Asdrúbal dio más importancia a Rusadir.[10]Aníbal Barca mandó 16 000 soldados de Iberia al norte de África, para defender Cartago, Rusadir y las ciudades de su entorno.[11]

En 1953, durante el dragado del puerto, aparecieron monedas cartaginesas. En 1981, por un nuevo dragado en el puerto, se descubrieron madera, clavos y monedas, la mayor parte de las cuales eran cartaginesas, de un barco cartaginés hundido entre los años 220 y 210 a. C.. Este barco transportaba la paga de unos mercenarios.[12]

Las minas de plomo del monte Afra, cerca de Melilla, fueron explotadas desde la antigüedad. Se ha encontrado un ídolo de plomo de la diosa fenicia Astarté y otro del dios cartaginés Tanit realizados con plomo de estos yacimientos. En estas minas hay una gran estancia que recibe el nombre de Cámara del Elefante de Aníbal.[13]​ En la región también hubo minas de hierro desde la antigüedad.[14]

A mediados del siglo I a. C. la ciudad fue sitiada, sin éxito, por el general romano Cneo Pompeyo el Joven.[15]

Algunas monedas acuñadas en el siglo I a. C. en Rusadir muestran una espiga de trigo, lo que indica el cultivo de este cereal, y otras un racimo de vid, lo que indica también la producción de vino. También había olivares, para la producción de aceite.[16]​ También se han encontrado monedas de Rusadir de esta época con una abeja, lo que indica la producción de miel.[17]

Melilla también ha sido exportadora de perlas.[18][17][19]

Época romana[editar]

Tras el fin del Imperio cartaginés en las guerras púnicas, esta región pasó a ser parte de la Mauritania. En el año 33 a. C., Boco II de Mauritania, muerto sin descendencia, legó su reino a Roma. En el año 25 a. C., Augusto le dejó el gobierno del territorio a Juba II, aunque siguió estando bajo control romano. Hacia el año 24 d. C., Ptolomeo, hijo de Juba II, pasó al trono mauritano. En el año 40 d. C., Calígula asesinó a Ptolomeo y se desató una revuelta en Mauritania, comandada por su liberto, Aedemón, que fue sofocada por las tropas romanas. En el año 42 d. C. el emperador Claudio anexionó el reino de Mauritania al Imperio romano y lo dividió en dos provincias, la Mauritania Tingitana y la Mauritania Cesariense. Melilla se encontraba en la Mauritania Tingitana.[20]

En el año 69 d. C. el emperador Otón puso dentro del territorio de la Hispania Ulterior el otro lado del estrecho, la Mauritania Tingitana, como la Hispania Transfretana (España del otro lado del estrecho).[21]Vespasiano dividió la Hispania Ulterior en Lusitania y Bética, quedando la Tingitana bajo la administración de la Bética. Con el gobierno de Adriano, pasaron a tener una administración propia la Bética y la Mauritania Tingitana. Caracalla nombró a esta última Nova Hispania Ulterior Tingitana.[22]​ Con el gobierno de Diocleciano, entre 284 y 305, se organizó el Imperio en diócesis. En la diócesis de Hispania se incluyó la Mauritania Tingitana.[23]

La ciudad fue mencionada en el siglo I por los geógrafos romanos Pomponio Mela y Plinio el Viejo, que mencionó también su puerto.[24]

El romano Virgilio en el siglo I a. C. y Plinio el Viejo en el siglo I d. C. mencionan la producción de miel en el norte de África y la profesión de recolector de miel (mellarius) como una de las más rentables.[25]

En el siglo I el emperador Claudio le dio el rango de municipium.[26]

En el siglo I, el geógrafo e historiador griego Estrabón mencionó que Malaca, la actual Málaga, tenía relaciones comerciales las ciudades mediterráneas del norte de África.[27]​ Las ciudades norteafricanas también comerciaban con las peninsulares de Gades, Carteia, Cartago Nova y Cástulo.[27]

El Cerro de San Lorenzo fue un lugar de enterramientos en la antigüedad. Se descubrieron restos en la parte oriental en 1904 y 1913. En la parte oriental se descubrió una necrópolis púnica.[28]​ El terreno fue usado también como necrópolis desde comienzos del siglo II a. C..[29]​ En la segunda mitad del siglo I a. C. se abandonó.[29]​ Las tumbas de la parte oriental del cerro están cubiertas con ánforas, lo que no es habitual. En 1987 se descubrieron los enterramientos romanos de la parte occidental, de entre los siglos II y III d. C..[30]​ En este sitio las tumbas estaban cubiertas con las tégulas habituales.[29]​ Entre 1915 y 1918 se descubrió otra necrópolis en el barrio de Santiago, que también tenía tumbas tapadas con ánforas.[29]​ En 1914 se descubrió otra necrópolis en el barrio del Real y, en 1916, se descubrieron más enterramientos en ese barrio.[31]​ Que hubiera tres necrópolis en sitios tan cercanos indica que ya era una ciudad con una gran población entre finales del siglo II a. C. y el siglo I a. C.[29][32]

Hubo una gran necrópolis de entre los siglos II y III entre el Parque Lobera y el barrio de Ataque Seco. Se han hallado restos en 1928, 1930 y 1962.[33][32]

En el siglo II, Rusadir aparece en la obra Geografía de Claudio Ptolomeo.[34]​ En el siglo III, en el Itinerario de Antonino, se mencionan las islas Alhucemas y Chafarinas y Rusadir (Melilla).[35][36]

En esta región hubo presencia cristiana desde la época romana. En la parte occidental del Cerro de San Lorenzo se encontró una lucerna romana con símbolos cristianos.[37]​ A mediados del siglo III Cipriano escribió una carta al obispo de la región, llamado Quintus.[38]​ En 484, tras la época romana, consta que Rusadir tenía un obispo.[39]

Época bizantina[editar]

Entre el 422 y el 429 los vándalos, con el rey Guntaredo, se instalaron en la provincia Bética. En el 429, con el rey Gaiserico, los vándalos cruzaron el estrecho de Gibraltar, desembarcando en Tánger y Ceuta. Posteriormente, tomaron Volúbilis en su marcha hacia Cartago, donde instalaron su capital.[40]​ Con el reino vándalo, Rusadir pasó una etapa de decadencia.[41]

En el año 534 las tropas del emperador bizantino Justiniano I, comandadas por el general Belisario, conquistaron los territorios vándalos del norte de África, así como Menorca, Mallorca y las Pitiusas en Baleares.[42]

En el 614 fue conquistada por el rey visigodo Sisebuto.[43]

Edad Media[editar]

Califayo omeya[editar]

El general omeya Amr ibn al-As ocupó Egipto en el 640 y Libia en el 643. En el año 700, el general Musa ibn Nusair conquistó Rusadir.[17]

Banu Salih[editar]

A comienzos del siglo VIII el yemenita Salih I ibn Mansur construyó la ciudad de Ribat Nakur en un lugar conocido como Agdal, en la vega de los ríos Nakur y Gis.[44]​ Se creó un emirato con capital en Ribat Nakur que controlaba desde Badis (Vélez de la Gomera) hasta el río Muluya.[19]​ En el 709 el califa omeya Walid I le concedió este territorio.[44]​ Este fue gobernado por la dinastía de los Banu Salih.[19]

El nombre de Melilla parece tener su origen en el bereber Amlil, Malil y Mlil.[45]​ Ese nombre tiene su origen a finales del siglo IX.[17]​ Según el historiador del siglo XVIII Juan Antonio de Estrada los árabes la llamaban Milila.[46]​ Según el historiador del siglo XVI León el Africano y según Juan Antonio de Estrada, el nombre se debe a la producción de miel.[17]

Califato de Córdoba[editar]

En el 929 Abderramán III creó el califato omeya de Córdoba. Hacia el 931 Melilla pasó a depender de este califato.[17]​ El califa nombró cadí de la ciudad al melillense malikí Abu Yafar Ahmad Ibn Al-Fath Al-Malili.[47]​ Al igual que en Ceuta, se realizaron obras públicas que mejoraron la ciudad. Las murallas fueron reconstruidas y se construyó una alcazaba interior. Según el historiador contemporáneo Ahmad Al-Razi, en Ceuta y Melilla el urbanismo era perfecto. El historiador Ibn Awqal, tras visitar Melilla hacia el 960, dijo que era una ciudad espaciosa y rica, con una muralla inexpugnable.[47]

En el 955 Abderramán III situó en el Puerto de Almería la base naval de la escuadra. Este puerto pasó a convertirse en el más importante de Al-Ándalus. De aquí salían rutas comerciales que pasaban por el norte de África y por el Bajo Guadalquivir. Había una ruta que llevaba directamente a Melilla.[48][49][50]

Taifa de Melilla[editar]

En el siglo XI estaba gobernada por la tribu bereber de los Beni Urtedi. El historiador Abdallah al-Bakri la describió como una ciudad antigua, con una muralla de piedra y con bazares. También decía que la urbe había sido reformada por los Banu al-Bury Ibn Abi Al-Afiya al-Meknasi.[19]

Posteriormente, un descendiente del emir cordobés Al-Hákam I, Abd al-Aziz Ibn Ahmad Ibn Muhammad Ibn Muhammad Ibn Al-Asbag Ibn Al-Hákam Al-Rabadi, pasó a nombrarse gobernante de Melilla. En el 1063 los melillenses y habitantes de los alrededores lo expulsaron a Málaga y nombraron gobernante al hamudí Muhammad Ibn Idris Al-Mustali,[51]​ que había sido emir de la taifa de Málaga hacia el 1054.[52]

Imperio almorávide[editar]

Los almorávides surgieron tras una confederación de tribus nómadas saharianas, entre la que destacaban los bereberes lamtuna. Seguían la doctrina musulmana de Abdalá Ben Yasin. En el 1073 el emir almorávide Yúsuf ibn Tašufín realizó una campaña militar por el valle del río Muluya y conquistó Melilla.[53]

Imperio almohade[editar]

En esta época se creó en el norte de África el movimiento de los almohades, basado en la doctrina islámica del mahdi Ibn Tumart. Entonces era gobernador Maksan Ibn Al-Mu'izz.[19]​ En el 1142 el almohade Abd Al-Rahman Ibn Zaggu conquistó la ciudad, que fue devastada.[19]​ En el 1204 el califa almohade Muhámmad an-Násir restauró las murallas.[17]

Benimerines[editar]

En 1269 el sultán benimerí Abu Yúsuf Yaqub conquistó Marrakech, lo que supuso el fin del Imperio almohade en el norte de África. Melilla fue conquistada por los benimerines hacia 1272.[54]

Esta fue una etapa de decadencia para la región, ya que los benimerines tuvieron una política de impuestos excesivos al campo.[19]​ En el siglo XIII tuvieron que sofocar algunas rebeliones.[55]

El reino ziyánida de Tremecén reclamaba Melilla como propia y la devastaron en 1328.[17]

España[editar]

El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos reconquistaron Granada. Estos encargaron a su secretario Hernando de Zafra, gran conocedor de la situación en el norte de África, la organización del traslado al Magreb de Boabdil y toda su corte. El morisco Ibrahil El Azeyt puso a Hernando de Zafra en contacto con el jeque de Tahuente, en el reino de Tremecén.[56]

La reina Isabel la Católica encargó a Alfonso Fernández de Aguilar y Córdoba, señor de Aguilar, que enviase a una persona de confianza a África para saber la situación del reino de Tremecén. Alonso encargó esto a Lorenzo de Padilla. Llegó a Orán para conocer la situación de los cristianos españoles cautivos traídos desde Granada y recorrió durante un año los pueblos de Tremecén.[57]​ Luego se dirigió de regreso a Orán, donde lo querían arrestar, pero partió en una carraca genovesa y regresó a España con el informe que le había sido encargado.[57]

Hubo una expedición en una galeota con Juan de Lezcano y Lorenzo de Zafra que recorrió la costa magrebí para combatir a un corsario llamado Juan de Caliz y para visitar la fortaleza de Guardania, en el reino de Tremecén. Tras visitar Guardania, fueron a Tabaharique, Tahuente (Ghazaouet) y Mazalquivir. El jeque de Tabaharique y otros dos musulmanes de aquel lugar se dirigieron con la expedición a España, donde fueron huéspedes de Hernando de Zafra en Granada, para asegurar la colaboración de la región.[58]​ Esta región estaba disconforme con el gobierno de Tremecén. El jeque le dijo a Hernando de Zafra que él y todo el pueblo de Tabaharique querían ser dominio español. Este jeque también dijo que podía entregarles la ciudad de Melilla. Además, dijo que podría entregar la cercana ciudad de Tahuente, porque el jeque de la misma era su cuñado. Un miembro de la expedición habló con el jeque de Tahuente y dijo que él y la población querían pasar a dominio español. Hernando de Zafra comunicó esto a los Reyes Católicos el 28 de julio de 1493.[58]

Este tema le pareció muy relevante a Hernando de Zafra, que organizó una nueva expedición en el verano de 1493, para comprobar la disposición de estas plazas, con Juan de Lezcano, Lorenzo de Zafra, Pedro de Zafra, el maestro artillero aragonés Ramiro López[56][59]​ Baeza de Moclín[58]​ y un pintor para dibujar las ciudades.[58]

En octubre de 1493, Boabdil y su corte partieron de Adra en una carraca de Íñigo de Artieta y otra genovesa, escoltados por dos galeones, y fueron trasladados a Cazaza, cerca de Melilla.[56][60]​ Boabdil se trasladó a Fez, donde fue acogido por el sultán wattásida Abu Abd Allah al-Sheikh Muhammad ibn Yahya.[61]

En enero de 1494 la ciudad de Melilla se rebeló contra el sultán de Fez y envió tres cartas a Hernando de Zafra para ceder la ciudad a los Reyes Católicos.[62]​ Pocos meses después, fue devastada por los wattásidas.[63]

Fernando el Católico mandó una expedición a Melilla con el comendador Martín Fernández Galindo para conocer la situación de la plaza. Martín Fernández Galindo encontró la ciudad devastada y con una gran cantidad de musulmanes en los alrededores, por lo que desaconsejó la conquista de la misma.[64]

Juan Alonso Pérez de Guzmán, III duque de Medina Sidonia, fue informado de aquella situación y ofreció a los Reyes Católicos encargarse de su conquista. Estos se ofrecieron a costear los gastos de la conquista y le enviaron al capitán de artillería Ramiro López. Juan Alonso envió a reconocer el terreno a Martín de Bocanegra y Ramiro López.[63]

La armada del duque, al mando de Pedro de Estopiñán y Virués, zarpó en septiembre de 1497 del puerto de Sanlúcar de Barrameda y desembarcaron en Melilla la noche del 17 de septiembre. Como la ciudad estaba derruida y deshabitada, los españoles comenzaron a reconstruir las murallas con almenas, empleando para ello estructuras de tablas de madera que traían de España. Al poco tiempo, los musulmanes de los alrededores encontraron una ciudad fortificada donde antes solo había ruinas y se marcharon. La conquista costó doce cuentos de maravedís.[65]

Los Reyes Católicos escribieron el 18 de octubre de 1497 al duque de Medina Sidonia diciendo que les había complacido aquella conquista y que creían que esta había servido a Dios.[66]

Los Reyes Católicos le concedieron al duque de Medina Sidonia la merced del quinto real de las expediciones militares que hiciera.[67]​ El alcalde y capitán de Melilla, Gonzalo Mariño de Ribera, realizó las siguientes expediciones al servicio del duque:[67]

  • En 1503: el 12 de marzo a Arenas Gordas; el 20 de mayo a Cazaza; el 10 de septiembre a Arenas Gordas; el 30 de septiembre y el 5 y el 9 de noviembre a Carmud; y el 15 de noviembre a Cazaza.[67]
  • En 1504: el 8 de febrero a Carmud, el 9 de marzo a Pinar; el 25 de marzo a Cazaza; el 21 de julio a Arrecife; el 10 de septiembre y el 20 de octubre a Carmud; y el 5 de noviembre a Berraca.[67]
  • 1505: el 26 de enero a Benésicar; 9 de abril a Berraca; el 20 de mayo a Carmud; 30 de junio a Adelfas; y el 5 de noviembre a Guelaya.[67]
  • 1506: el 9 y el 23 de febrero a Cazaza; el 1 y el 16 de marzo a Berraca; el 2 de junio a Bugafar; el 17 de junio a Berraca; el 29 de junio a la Sierra de Guelaya; y el 5 de julio al área de Cazaza.[67]

El 22 de abril de 1506 conquistaron Cazaza,[67]​ por lo que el duque fue nombrado I marqués de Cazaza.

Gonzalo Mariño fue sustituido por Cristóbal de Abreo. Entre el 7 y el 8 de enero de 1533 los musulmanes tomaron Cazaza y la devastaron.[68]​ La ciudad nunca fue reconstruida y las ruinas se han conservado hasta la actualidad.[69]

El saadí Mohammed ash-Sheikh conquistó Fez en 1544. El 17 de abril de 1549 Abu Hassum, antiguo rey de Fez, llegó de Vélez de la Gomera, de donde también era rey, a Melilla en barco con su corte. Poco después, se trasladaron a Málaga.[70]​ Durante la guerra contra los saadíes, el 12 de julio de 1550, llegó a la ciudad Muley Amar, rey de Debdú, con su corte, marchándose siete meses después. Visitó la ciudad de nuevo el 28 de mayo de 1551, trayendo regalos para Carlos V.[71]

Por Breve Pontificio de Gregorio XIII del 5 de febrero de 1576, Melilla pasó a ser parte de la diócesis de Málaga.[72]​ La Virgen de la Victoria es patrona de Málaga desde la Reconquista por los Reyes Católicos en el siglo XV. En Melilla se construyó una ermita dedicada a la Virgen de la Victoria,[73]​ patrona de Melilla. La Virgen de la Victoria se encuentra en la Real y Pontificia Iglesia de la Purísima Concepción.[73]​ Su festividad se celebra el 8 de septiembre.

En el siglo XVI se construyó la Iglesia de San Miguel Arcángel. El templo fue reconstruido entre los siglos XVII y XVIII. En 1660 Felipe IV autorizó que los capuchinos se instalaran en la ciudad.[72]​ En 1661 compraron un par de casas junto a la iglesia, donde construyeron su convento. Le dieron a la iglesia el título de la Purísima Concepción. Los capuchinos promovieron que san Francisco de Asís fuese el patrón de Melilla,[73]​ celebrándose su fiesta el 4 de octubre. En frente, construyeron el Hospital de San Francisco. La congregación dejó este convento en 1682.[73]

En 1604 el gobernador Pedro de Heredia construyó dos torreones en el entorno de la Puerta de Santa Ana y de la Puerta del Campo.[72]

En 1613 a Melilla le fue concedida el título de ciudad.[72]

Para proteger las huertas del río de Oro, se construyeron los fuertes de Santiago en 1571, de San Francisco y de San Marcos en 1575 y de San Lorenzo en 1583.[74]​ En 1632 se construyó el Fuerte de San Pedro de la Albarrada[75]​ y en 1637 se construyó el de Santo Tomás de la Cantera.[76]​ El 18 de julio de 1646 el gobernador Carlos Ramírez de Arellano murió en un combate contra los musulmanes a las afueras de la ciudad. El 6 de mayo de 1649 falleció el gobernador Luis de Sotomayor en otro combate a las afueras.[72]​ El Fuerte de Santo Tomás fue atacado por los musulmanes en 1667.[76]

A finales del siglo XVII, el sultán Muley Ismaíl atacó en varias ocasiones las fortalezas de Melilla.[77]​ En 1678 devastaron el Fuerte de San Lorenzo. El Fuerte de San Francisco se perdió en 1679 y a finales del mismo año el de Santiago. En 1687 fueron devastadas las fortalezas de San Pedro y Santo Tomás y murió en combate el gobernador, Francisco López Moreno.[76]

En 1732 pasó a ser gobernador Antonio de Villalba y Angulo. En 1734 conquistó el Cerro del Cubo y la fortaleza que ahí se encontraba. Posteriormente, construyó en este entorno el Fuerte de Victoria Grande, finalizado en 1736, el Fuerte del Rosario, la Torre de Santa Lucía y el Fuerte de Victoria Chica.[78]

En 1765 el sultán Mohammed III entregó una carta al gobernador de Ceuta para Carlos III ofreciéndole el comienzo de relaciones diplomáticas. Carlos III empleó como diplomático al fraile franciscano Bartolomé Girón de la Concepción, que se trasladó de Cádiz al norte de África y fue luego a Algeciras con el secretario del sultán, Hamed El Gazel. En 1766 El Gazel se entrevistó con Carlos III y, posteriormente, con el marqués de Grimaldi, conde elaboraron una serie de bases jurídicas.[79]​ En 1767 Jorge Juan, como diplomático, y El Gazel fueron a Tetuán. Jorge Juan fue recibido por el sultán y luego se reunió con El Gazel para la elaboración de un tratado, con base en lo ya establecido en la corte española. El tratado fue firmado por el sultán y por Jorge Juan, como embajador de Carlos III. El Tratado de Paz y Comercio establecía la instalación de un consulado en Larache y de vice-cónsules en Tetuán, Tánger y Mogador. También menciona las plazas españolas Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas, indicando que sus fronteras estaban ya acordadas. Posteriormente, Jorge Juan fue a Mogador y, desde allí, se dirigió a Cádiz.[79]

Posteriormente, Muhammad III y los argelinos decidieron la conquista de las plazas cristianas del norte de África. Envió a Gran Bretaña a su ministro Sidi Tahar Fenis para adquirir material bélico. El 19 de septiembre de 1774 el sultán envió una carta a Carlos III con este asunto, diciendo que la paz entre ellos podría ser solamente por mar. Por esto, Carlos III declaró la guerra al sultanato el 23 de octubre de 1774.[80]

Carlos III ordenó reforzar la defensa de Ceuta y de Orán, por un posible ataque argelino. Sin embargo, a finales de noviembre los españoles supieron que el sultán tenía pensado conquistar Melilla. Entonces el gobernador era José Carrión de Andrade. En ella se encontraba una guarnición escasa, que consistía en el Regimiento Fijo de Melilla, con las compañías mandadas por los capitanes Antonio Manso y Vicente de Alva, y destacamentos para el manejo de las antiguas piezas de artillería de hierro.[81]​ Para reforzar la defensa, Carlos III mandó a la ciudad al mariscal Juan Sherlock como comandante general y reforzó la guarnición.[81]​ La ciudad fue sitiada el 9 de diciembre[81]​ por un ejército de entre 30 000 y 40 000 musulmanes.[80]​ Iban con artillería británica y artilleros de aquel país para su manejo.[82]

Juan Sherlock envió a al marino Juan Trinquini en jabeque a Málaga para solicitar refuerzos de Andalucía. El 11 de diciembre llegó a Melilla un barco francés con los refuerzos de la península. Este barco partió de la ciudad el 16 de diciembre con parte de la población civil.[81]

Para la defensa, se instalaron 117 nuevos cañones y morteros. Tomás de Encuentra, artillero mayor de Carlos III, se hizo cargo del mantenimiento de la artillería.[83]

Además del Regimiento Fijo de Melilla, participaron en la defensa los regimientos Zamora, Voluntarios de Cataluña, Princesa, Nápoles, Brabante y Bruselas, con la plana mayor. También estuvieron los reales cuerpos de Ingeniería y Artillería. Esto hizo un total de 3 251 militares.[82]

Dos escuadras españolas, comandadas por Antonio Barceló y José Hidalgo de Cisneros, bloquearon el estrecho de Gibraltar para impedir que Gran Bretaña abasteciera de armamento y munición a las tropas musulmanas.[82]

El sitio finalizó el 19 de marzo, Día de San José, de 1775.[81]​ Hubo una reunión de Juan Sherlock con El Gazel, donde le dijo que el sultán deseaba mantener relaciones de amistad y reanudar el comercio en condiciones más ventajosas que en el anterior tratado.[80]

En 1780 se firmó el Convenio de Amistad y Comercio en Aranjuez, por el embajador Muhammad Utman y el conde de Floridablanca.[80]

En 1785 el embajador Francisco de Salinas y Moliño, en representación de España, subscribió otro acuerdo de colaboración con el sultanato. Los acuerdos de 1767, 1780 y 1785 fueron referidos también en el Tratado de Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca de 1799, firmado por el embajador Juan Manuel González Salmón, donde se reconoce la soberanía española de Ceuta, Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas.[84]

Se construyeron nuevos fuertes a finales del siglo XIX.[74]

Referencias[editar]

  1. «Russadir fenicia y púnica». Museo de Melilla. Consultado el 7 de marzo de 2019. 
  2. a b Gozalbes, 1991, p. 25.
  3. Gozalbes, 1991, p. 33.
  4. a b Gozalbes, 1991, p. 37.
  5. Gozalbes, 1991, p. 34.
  6. Gozalbes, 1991, p. 43.
  7. Gozalbes, 1991, p. 45.
  8. Gozalbes, 1991, pp. 102-103.
  9. Gozalbes, 1991, p. 44-45.
  10. Gozalbes, 1991, p. 49.
  11. Gozalbes, 1991, pp. 49-52.
  12. Gozalbes, 1991, pp. 52-53.
  13. Gozalbes, 1991, pp. 53-54.
  14. Gozalbes, 1991, pp. 170-171.
  15. Gozalbes, 1991, p. 102.
  16. Gozalbes, 1991, p. 164-167.
  17. a b c d e f g h Lara, 1998.
  18. Botero, 1748, p. 271.
  19. a b c d e f g Zozaya, 1998.
  20. Blázquez, 2005.
  21. Masdeu, 1784, p. 121.
  22. Menéndez, 1962, pp. 281 y 327.
  23. De la Cierva, 1979, p. 216.
  24. Gozalbes, 1991, pp. 114-115.
  25. Fernández, 1998.
  26. Gozalbes, 1991, p. 117.
  27. a b Gozalbes, 1991, p. 174.
  28. Gozalbes, 1991, pp. 83-85.
  29. a b c d e Gozalbes, 1991, p. 95.
  30. Gozalbes, 1991, p. 85.
  31. Gozalbes, 1991, pp. 95-102.
  32. a b Saro, 1983.
  33. Gozalbes, 1991, pp. 118-119.
  34. Gozalbes, 1991, p. 120.
  35. Blazquez, 1909.
  36. Gozalbes, 1991, pp. 124-129.
  37. Gozalbes, 1991, p. 150.
  38. Gozalbes, 1991, p. 148.
  39. Blázquez, 2001.
  40. Livermore, 1965.
  41. Gozalbes, 1991, p. 154.
  42. José Manuel Rodríguez Gómez-Escobar, Los visigodos: Hispania visigoda "9.- El reino visigodo de Toledo
  43. López y López, 1987.
  44. a b Tahiri, 2007, pp. 42-43.
  45. Acosta, 2016, p. 36.
  46. Estrada, 1748, p. 544.
  47. a b Tahiri, 2007, p. 82.
  48. Tahiri, 2007, p. 83.
  49. Vallvé, 2003, p. 55.
  50. García, 2010.
  51. Tahiri, 2007, p. 84.
  52. «Idris (II)». Real Academia de la Historia. Consultado el 10 de abril de 2019. 
  53. Vidal, 2003.
  54. García, 2002, p. 232.
  55. Gozalbes, 1987.
  56. a b c Domínguez, 1993, p. 101.
  57. a b Jiménez, 1894.
  58. a b c d Zafra, 1493.
  59. «Ramiro López». Real Academia de la Historia. Consultado el 12 de abril de 2019. 
  60. López, 2013, p. 18.
  61. «Muhammad XI». Real Academia de la Historia. Consultado el 15 de abril de 2019. 
  62. Zafra, 1494.
  63. a b Álvarez, 1993.
  64. Barrantes, 1857, p. 405.
  65. Mir, 1954.
  66. Mir, 1954, pp. 701-702.
  67. a b c d e f g Ruiz y Sánchez, 2018.
  68. Porras, 2002.
  69. Gozalbes, 2005.
  70. Domínguez, 1973, pp. 107-110.
  71. Domínguez, 1973, pp. 111-114.
  72. a b c d e Bravo y Fernández, 2006.
  73. a b c d Ramírez, 2014.
  74. a b Sáez, 2000.
  75. Caballero, 1982.
  76. a b c Corbalán, 2018.
  77. De Melilla. A 1 de abril de 1679. Boletín Oficial del Estado. 
  78. Domínguez, 1993, p. 130.
  79. a b Feria, 2005.
  80. a b c d Fernández, 2017.
  81. a b c d e Domínguez y 1993, 140-144.
  82. a b c Hernández, 2014.
  83. Domínguez y 1993, 144-148.
  84. Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca entre S. M. Católica y S. M. Marroquí. 1 de marzo de 1799. pp. 3, 4, 15, 16 y 24. 

Bibliografía[editar]