Historia de Melilla

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Faro de Melilla.

La historia de Melilla (antiguamente conocida como Rusadir[1]​), es la historia de una ciudad autónoma de España, situada en el norte de África, a orillas del mar Mediterráneo, frente a la localidad de Adra en el litoral de la provincia de Almería donde se junta con la de Granada, todo ello en la costa meridional oriental de la península Ibérica. Es limítrofe con la región del Rif (Marruecos), concretamente con las comunas de Farjana (al norte y el oeste) y Beni Ansar (al sur), ambas pertenecientes a la provincia de Nador. Está próxima a Argelia. La ciudad y sus territorios se extienden sobre 12,5 km2 de superficie en la parte oriental del cabo de Tres Forcas. Alberga una población de 83.762 habitantes (al término de 2012) y presenta diversas particularidades fruto de su posición geográfica e historia, tanto en la composición de su población y sus actividades económicas, como en su cultura (fruto de la ejemplar convivencia de cristianos, musulmanes, judíos e hindúes).

Dispone de una fortaleza construida entre los siglos XVI y XVIII, con almacenes, aljibes fosos, baluartes, fuertes, cuevas, minas, capillas, una de ellas la única obra religiosa gótica de África y hospitales, que es la más completa de esta orilla del Mediterráneo, aparte de los fuertes exteriores, neomedievales construido a finales del siglo XIX.

El patrimonio arquitectónico de Melilla está considerado, junto con el de Barcelona y por encima del de Madrid y Valencia, como uno de los mejores exponentes del estilo modernista español de principios del Siglo XX. Actualmente recibe diariamente una población flotante de los municipios marroquíes próximos a su área de influencia que hacen que su población casi se duplique en algunas ocasiones.

Edad Antigua[editar]

La ciudad de Melilla remonta su historia al establecimiento en el siglo VII a. C.[cita requerida] de comerciantes fenicios que aprovecharon su situación cercana al estrecho de Gibraltar y las rutas comerciales del Mediterráneo occidental para prosperar, alcanzando su esplendor hacia el siglo II a. C. Con la decadencia púnica, Rusadir formará parte del reino de Mauretania que sería incorporado a la provincia romana de Mauritania Tingitana en el año 42 d. C.

Periodo Islámico[editar]

Con la llegada de los árabes a partir del 680, la península de Guelaya es obviada para continuar conquistando la antigua Hispania, al cruzar el Estrecho Tariq en el 711 y continuarían los árabes hasta el 732 en la antigua Hispania Septimana; pero una guerra entre las ciudades de Fez y Tremecén harán que la población de Rusadir abandone las ya ruinas melillenses. Así, el territorio permaneció abandonado hasta que a partir del siglo X fue recuperado por Abderramán III, quien mandó una flota desde Málaga en el 927 y creó la taifa de Melilla, integrándose así en el Califato de Córdoba y manteniendo estrechas relaciones con la Hispania musulmana de al-Ándalus.

Edad Moderna[editar]

Escudo de armas del emperador Carlos V en la Puerta de Santiago.

La expansión de portugueses y castellanos en el norte del Reino de Fez durante el siglo XV culminó con la entrada de Pedro de Estopiñán, un contable, en la ciudad abandonada y destruida por disputas entre los reinos de Fez y Tropecan e intercambiada por unos terrenos en Málaga, en 1497, que pasó a depender del Ducado de Medina Sidonia y a partir de 1556, de la corona española.

El 19 de septiembre de 1774, emisarios del sultán Mohamed ben Abdallah se presentan en Ceuta declarando la ruptura del tratado y expresando su intención de desalojar a los cristianos. El 23 de octubre el monarca español Carlos III declara la guerra y el 9 de diciembre las primeras tropas comienzan el sitio de Melilla que duraría hasta el 19 de marzo de 1775. La ciudad es defendida por el mariscal de campo Juan Sherlock.[2]

Edad Contemporánea[editar]

En 1860, con el Tratado de Wad-Ras, se establecieron los límites fronterizos de la ciudad con Marruecos, trazados hasta donde alcanzaban los disparos del cañón de "El Caminante", según lo estipulado en dicho tratado. Tres años más tarde se creó el puerto franco y en 1864 las autoridades españolas permitieron el asentamiento libre de personas en la ciudad. La inmigración de la península fue escasa al principio pero comenzó a tomar fuerza tras el fin de la Guerra de Margallo en 1893.

Durante el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX, Melilla fue escenario de intermitentes enfrentamientos que desembocaron en el conflicto de la Guerra de Marruecos. Las sucesivas batallas de Barranco del Lobo en 1909 y de Annual en 1921, causaron un gran impacto en la opinión pública española y forzó la alianza militar entre España y Francia que permitió la constitución del Protectorado español de Marruecos.

El establecimiento del protectorado tuvo efectos muy positivos en la economía de la ciudad, que se convirtió en la capital económica de la parte oriental. La explotación de las minas del Rif propició el desarrollo una industria derivada de éstas y el tráfico de mercancías y la pesca aumentaron junto con los beneficios derivados del aprovisionamiento del ejército.

Fue en Melilla donde se produjeron los primeros acontecimientos de la sublevación militar de 1936 contra la II República que desencadenaron la posterior Guerra Civil Española y el establecimiento del régimen franquista en España. Franco desarrolló unas buenas relaciones con las naciones árabes al no reconocer al estado de Israel y ayudó a la causa independentista de la parte francesa de Marruecos permitiendo manifestaciones nacionalistas en ciudades bajo dominio español, emisiones de radio y el tráfico de armas, que frecuentemente entraba a través de Melilla. Sin embargo, tras la independencia de la zona francesa en 1956, no pudo evitar lo propio de la zona española debido a constantes disturbios.

Edificios de nueva construcción.

Así, el Gobierno español reconoció la soberanía de Marruecos. En este reconocimiento oficial es en el que se basan las reclamaciones territoriales de Marruecos sobre Melilla y Ceuta no obstante las dos plazas e islas cercanas han sido partes integras del estado Ibérico desde el siglo XV antes de la independencia de Marruecos y desde la implantación de la democracia en España en 1977 los sucesivos gobiernos democráticos han defendido la españolidad de la ciudad y se han negado a establecer negociaciones de ningún tipo sobre la soberanía de la ciudad.

Hasta 1995 era una comarca de la provincia de Málaga, fue en dicho año cuando la ciudad accedió administrativamente al estatuto de ciudad autónoma siendo a principios del siglo XXI uno de los motores económicos de la región rifeña, basado en su condición de puerto franco y los intercambios comerciales, a la par que centro de atención de los flujos migratorios de población africana hacia los territorios de la Unión Europea.

Actualmente está considerada territorio periférico de la Unión Europea, dentro del llamado conjunto de territorios de Ultramar y regiones periféricas transcontinentales con tratamiento fiscal diferente.

Estatuto de Autonomía[editar]

La Constitución española de 1978 establece, en su disposición transitoria quinta, que "Las ciudades de Ceuta y Melilla podrán constituirse en Comunidades Autónomas si así lo deciden sus respectivos Ayuntamientos". Desde la aprobación del Estatuto de Autonomía de Melilla (Ley Orgánica 2/1995, de 13 de marzo, BOE núm 62, de 14 de marzo de 1995), la ciudad es considerada Ciudad Autónoma. Antes de pasar a ser ciudad autónoma la ciudad formaba parte de la provincia de Málaga.

Este estatuto específico, aunque no le concede capacidad legislativa, sí que le permite proponer en las Cortes las iniciativas legislativas que considere oportunas. A diferencia de las Comunidades Autónomas, no tiene una asamblea legislativa autónoma propia.

Su primer Presidente del Consejo de Gobierno fue el político del Partido Popular Ignacio Velázquez Rivera, el cual era ya, desde 1991, alcalde de Melilla. Tras impedir ilegalmente el debate de una moción de censura en su contra, finalmente tuvo que autorizarla, siendo desalojado del poder en 1998. Le sucedió Enrique Palacios, del Partido Independiente de Melilla. Tras la irrupción del GIL en las ciudades autónomas en las elecciones de 1999, llegó al poder Mustafá Aberchán, presidente de Coalición por Melilla y primer presidente autonómico musulmán de España. Aberchán fue sustituido en 2000, mediante una nueva moción de censura, por Juan José Imbroda, de Unión del Pueblo Melillense (que en 2003 se integraría en el Partido Popular), el cual es el actual Presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla.

Desde los años 70[3]​ el Gobierno de Marruecos ha reivindicado la inclusión en su territorio de Melilla y Ceuta, así como las plazas de soberanía limítrofes con el territorio marroquí. El Gobierno de España nunca ha establecido negociaciones de ningún tipo, ya que considera a Ceuta, Melilla y las plazas parte del territorio nacional español.[4][5]​Del mismo modo la mayoría de los españoles también considera que las dos ciudades son españolas.[6]​El estatus de Ceuta y Melilla ha suscitado, fundamentalmente por parte de medios británicos y marroquíes, y por el mismo gobierno de Marruecos, comparaciones con el reclamo territorial por España de Gibraltar.[7]​ Tanto el Gobierno español, como Ceuta y Melilla, y sus habitantes, rechazan estas comparaciones basados en que Melilla y Ceuta son partes integrantes de España desde antes de la existencia del reino marroquí que no es otro que el Sultanato de Marruecos en el siglo XVII, mientras que Gibraltar es un territorio británico de ultramar, o colonia, habiéndose establecido tal estatus en el Tratado de Utrecht que es el que lo puso bajo la "tutela" del Reino Unido sin que nunca haya sido parte integrante del Reino Unido. Gibraltar, al contrario que Ceuta, Melilla y las plazas de soberanías, se encuentra en la lista de territorios a descolonizar.[8][9]​Marruecos, sin embargo, desestima estos argumentos, amparado en la idea nacionalista del Gran Marruecos.[3]

Referencias[editar]

  1. Plinio el viejo Historia Natural libro v - 18.
  2. Dionisio García Florez El sitio de Melilla de 1774-1775, RISTRE 2002
  3. a b Jesús A. Núñez Villaverde, Miguel Hernando de Larramendi, Hernando de Larramendi H. de Larramendi, La política exterior y de cooperación de España hacia el Magreb (1982-1995), ISBN 978-84-8198-182-7, pag.25 [1]
  4. Declaraciones del vicepresidente del gobierno.
  5. Exteriores defiende la 'absoluta españolidad' de Ceuta y Melilla.
  6. Encuesta del Instituto Opina.
  7. Dioniso García Flórez, Ceuta y Melilla. Cuestión de Estado,Ciudad Autonóma de Melilla,1999, páginas 61- 63
  8. Territorios a descolonizar
  9. Dioniso García Flórez, Ceuta y Melilla. Cuestión de Estado,Ciudad Autonóma de Melilla,1999, página 48