Plinio el Viejo

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Plinio el Viejo
Grande Illustrazione del Lombardo Veneto Vol 3 Plinio Secondo 300dpi.jpg
Plinio el Viejo: retrato imaginario del siglo XIX. Se desconoce representación contemporánea de Plinio
Información personal
Nombre de nacimiento Gayo Plinio Segundo
Nacimiento 23
Comum, actual Como, en Italia
Fallecimiento 25 de agosto de 79 (56 años)
Estabia (hoy Castellammare di Stabia).
Nacionalidad romana
Lengua materna Latín
Familia
Hijos Sobrino - Plinio el joven
Información profesional
Ocupación escritor, científico, naturalista y militar romano.
Seudónimo Plinio el Viejo
Obras notables Naturalis Historia
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Gayo Plinio Segundo (en latín: Gaius Plinius Secundus), conocido como Plinio el Viejo (Comum (la actual Como, en Italia), 23Estabia (hoy Castellammare di Stabia), 25 de agosto de 79), fue un escritor, científico, naturalista y militar latino. Realizó estudios e investigaciones en fenómenos naturales, etnográficos y geográficos, recopilados en su obra Naturalis historia, siendo modelo enciclopédico de muchos conocimientos hasta mediados del siglo XVII cuando sus estudios fueron sustituidos por investigaciones basadas en el Método Científico y el Empirismo moderno. Sus obras fueron la base de muchos exploradores occidentales como Odorico de Pordenone, Marco Polo, Antonio Pigafetta, Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, así como del conquistador español Hernán Cortés, quienes hacían coincidir las descripciones geográficas y etnológicas de Plinio[1] [2] con sus propios descubrimientos,[3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] incluyendo seres y regiones fantásticas de la mitología grecolatina.[10] [11]

Biografía[editar]

Plinio Segundo fue miembro de la clase social de los caballeros romanos (eques), ya que su padre pertenecía al orden ecuestre, y su madre era hija del senador Cayo Cecilio de Novo Como.[12] Su padre lo envió a Roma y fue educado por el poeta y general Publio Pomponio Segundo. Dos siglos después de la muerte de los Gracos, tuvo acceso algunos de sus manuscritos autógrafos en la biblioteca de su preceptor, de quien redactó más tarde una biografía. Plinio nombra en su Naturalis Historia (XIV, 4; XXXIII, 152) a los gramáticos y retóricos Remio Palemón y Aurelio Fusco, de los que fue alumno. En Roma, Plinio estudió botánica en el jardín de Antonio Cástor y conoció los antiguos árboles-lotos en los terrenos que habían pertenecido en su día a Craso. Bajo la influencia de Séneca, llegó a ser un estudiante de la filosofía y la retórica y ejerció la profesión de abogado.

Tras estudiar en Roma, a los veintitrés años inició su carrera militar en Germania, con una duración de doce años. Llegó a ser comandante de caballería antes de regresar a Roma, en el año 57, donde se dedicó al estudio de la literatura. A partir del año 69 desempeñó varios cargos oficiales al servicio del emperador Vespasiano. Fue autor de algunos tratados de caballería, una historia de Roma y varias crónicas históricas, hoy perdidas. Desarrolló su carrera militar en Germania, y como procurador romano en Galia e Hispania alrededor del año 73. En el año 47 participó, a las órdenes de Corbulón, en la campaña militar contra los germanos, donde tomó parte en la construcción de un canal entre el Rin y el Mosa. Como comandante de caballería (praefectus atae), redactó un ensayo (perdido) sobre las técnicas de combate a caballo (De iaculatione equestri).

En Galia y en Hispania, aprendió el significado de algunas palabras célticas. Observó los lugares relacionados con la invasión romana en Germania; las causas de las victorias de Druso y soñó que el vencedor le conminaba a transmitir sus hazañas a la posteridad, según cuenta su sobrino Plinio el Joven, en su obra Cartas, en la intitulada Gayo Plinio a Bebio Macro III.5.4. Añade que el sueño le incitó a su tío a relatar la historia de todas las guerras entre romanos y germanos en De las guerras de Germania, en veinte libros; obra también mencionada por Tácito en Anales, I.69, y por Suetonio en Calígula, 8.

Durante el mandato de Nerón vivió principalmente en Roma, donde asistió a la construcción de la Domus Aurea de Nerón después del gran incendio del año 64 (XXXVI. 111). Dedicó tiempo a temas como la gramática y la retórica. Studiosus, es un trabajo detallado sobre la retórica que fue seguido por los ocho libros de De dubii sermonis (67).

Bajo el principado de su amigo Vespasiano, se reincorporó al servicio del estado como procurador en la Galia Narbonense (70) y en la Hispania Tarraconense (73). Visitó también la Galia Bélgica (74). Durante su estancia en Hispania, se familiarizó con la agricultura y las minas del país. Luego visitó África (VII. 37). A su regreso a Italia, aceptó un cargo de Vespasiano, quien le consultaba antes de dedicarse a sus ocupaciones oficiales. Al final de su mandato, se dedicó esencialmente a sus estudios (Plinio el Joven. Cartas: Gayo Plinio a Bebio Macro, III.5.9). Completó una Historia de su tiempo en 31 libros, que tratando desde el reinado de Nerón hasta el de Vespasiano, no quiso que se publicara hasta después de su muerte (Naturalis Historia, Prefacio 20). Esta obra es citada por Tácito (Anales XIII. 20, XV. 53; Hist. III. 29) y tuvo influencia sobre Suetonio y Plutarco.

Casi llegó a terminar su gran obra Naturalis Historia, una enciclopedia en la que Plinio reúne una gran parte del saber de su época desde el punto de vista del Imperio romano. Este trabajo había sido planificado bajo la dirección de Nerón. Las informaciones que recoge llegan a ocupar alrededor de 160 volúmenes, cuando Larcio Licino, el legado pretor de la Hispania Tarraconense, intenta en vano comprarlos por el equivalente a más de 200 000 £ (valor estimado en 2002). Dedicó esta obra a Tito Flavio Vespasiano en el año 77. Poco después Vespasiano le nombra prefecto de la flota romana en Misenum (Miseno).

El 24 de agosto de 79, cuando se produce la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya y Herculano, se encontraba en Miseno. Queriendo observar el fenómeno más de cerca y deseando socorrer a algunos de sus amigos que se encontraban en dificultades sobre las playas de la bahía de Nápoles, se dice que atravesó con sus galeras la bahía llegando hasta Estabia (actual Castellammare di Stabia), donde murió, posiblemente asfixiado por los gases volcánicos del flujo piroclástico, a la edad de 56 años (Plinio el Joven, Cartas: Gayo Plinio a Cornelio Tácito, VI).

La erupción fue descrita por su sobrino Plinio el Joven, de ahí que en vulcanología se haya denominado «erupción pliniana» a la erupción violenta de un volcán con proyección en altura de materiales pulverizados formando un penacho con figura de sombrilla [cita requerida]. El relato de sus últimas horas es contado en una carta que su sobrino y heredero, Plinio el Joven, dirige, 27 años después de los hechos, a Tácito (Cartas: Gayo Plinio a Cornelio Tácito, VI). También envió, a otro corresponsal, un informe sobre los escritos y el modo de vida de su tío (III. 5):

Comenzaba a trabajar al salir el día.... No leía nada sin hacer un resumen porque decía que no había libro, por malo que fuese, que no contuviera algún valor. Estando en casa, sólo excluía la hora del baño para estudiar. Cuando viajaba, y había sido descargado de otras obligaciones, se consagraba únicamente al estudio. En una palabra, consideraba como perdido el tiempo que no podía dedicar al estudio.

Plinio el Joven

La única obra que se conoce es su Naturalis Historia, que fue utilizada como referente durante siglos.

Su filosofía[editar]

Una de las phalerae de caballo de Xanten custodiadas en el Museo Británico, midiendo 10,5 cm. Tiene una inscripción formada por punciones: PLINIO PRAEF EQ; i.e., Plinio praefecto equitum, "Plinio prefecto de caballería". Se cree que fue usada por miembros de la unidad de Plinio. La figura es el busto del emperador.

Como muchos de los hombres cultos de principios del Imperio romano, Plinio es adepto del estoicismo. Está ligado a su representante, Publio Clodio Thrasea Peto, y tiene también la influencia de Séneca.

Fue también influenciado por el epicureísmo, el academicismo y la renaciente escuela pitagórica. Pero su visión de la naturaleza y de los dioses es esencialmente estoica. Según él, es la debilidad de la humanidad la que encierra la deidad bajo formas humanas mancilladas de faltas y de vicios (ii. 148). La divinidad es real; es el alma del mundo eterno, dispensando sus beneficios tanto sobre la tierra como sobre el sol y las estrellas (ii. 12 seq., 154 seq.). La existencia de la divina Providencia es incierta (ii. 19), pero la creencia en su existencia y en el castigo de los pecados es saludable (ii. 26); y la recompensa de la virtud consiste en la elevación a la divinidad de los que se asemejarían a un dios haciendo el bien por la humanidad (ii. 18, Deus est mortali juvare mortalem, et haec ad aeternam gloriam via). "Es malo indagar sobre el futuro y violentar la naturaleza recurriendo a las artes mágicas (ii. 114, xxx. 3); pero la importancia de los prodigios y los presagios no debe ser rechazada (ii. 92, 199, 232)".

La visión que Plinio tiene de la vida es sombría; ve a la raza humana hundida en la ruina y la miseria (ii. 24, vii. 130). Se entrega a declamaciones contra el lujo y la corrupción moral, y su retórica florece prácticamente contra los inventos útiles (como el arte de la navegación) a la espera del buen sentido y del buen gusto (xix. 6). Combina la admiración de las virtudes que han integrado la República y su grandeza (xvi. 14, xxvii. 3, xxxvii. 201). No elude los hechos históricos desfavorables a Roma (xxxiv. 139), e incluso cuando el alaba a los miembros eminentes de las familias romanas distinguidas, es libre de la parcialidad de Tito Livio por la aristocracia. Las clases agrícolas y los viejos señores del orden ecuestre (Cincinato, Manio Curio Dentato, Serrano y Catón el Viejo) son para él los pilares del Estado; y se lamenta amargamente del declive de la agricultura en Italia (xviii. 21 et 35, latifundia perdidere Italiam). Incluso para la Historia de los comienzos de Roma, prefiere seguir a los autores anteriores a Augusto; sin embargo, ve al poder imperial como indispensable para el gobierno del imperio y saluda el salutaris exortus de Vespasiano (xxxiii. 51). En literatura atribuye el lugar más alto a Homero y Cicerón (xvii. 37 seq.) y coloca en segundo lugar a Virgilio.

Sus indices auctorum suelen ser las autoridades que el mismo ha consultado, a veces estos nombres representan los autores principales sobre el tema, que no son conocidos sino en forma subsidiaria. Su estilo es contraria a la influencia de Séneca. Apunta menos a la claridad que al epigrama. Está lleno de antítesis, preguntas, exclamaciones, tropos, metáforas y otros manierismos de la época julio-claudia. La forma rítmica y artística de la frase es cambiada por el énfasis que espera hablar del sujeto al final del periodo. La estructura de la frase es también a menudo errática e inconexa. Se nota también una utilización excesiva del ablativo absoluto, y frases en ablativo son con frecuencia puestas en aplicativo para expresar la opinión del autor sobre un enunciado que precede inmediatamente.

Hacia la mitad del siglo III, un resumen de las partes geográficas de la obra de Plinio fue realizado por Solino, y al inicio del siglo IV, los pasajes sobre medicina fueron reunidos en los Medicina Plinii. A comienzos del siglo VIII, Beda el Venerable poseía un manuscrito de toda la obra. En el siglo IX, Alcuino envió a Carlomagno un ejemplar de los primeros libros (Epp. 103, Jaffé); y Dicuil reunió extractos de las páginas de Plinio para su Mensura orbis terrae (c. 825).

Los trabajos de Plinio eran muy valiosos en la Edad Media. El número de manuscritos que quedan es alrededor de 200, destacándose el de la Biblioteca Estatal de Bamberg, sólo contiene los libros xxxii a xxxvii. Robert de Cricklade, superior de Saint Frideswide en Oxford, dirigió al rey Enrique II un Defloratio que contenía nueve volúmenes de selecciones tomadas de uno de los manuscritos de esta clase. Entre los manuscritos más antiguos, el Codex vesontinus, que se encontraba en otro tiempo en Besançon (siglo XI), fue separado en tres partes, apareciendo una en Roma, otra en París, y la última en Leiden (donde existe también una transcripción del manuscrito total). Plinio se interesó especialmente en la fabricación de papiros (xiii. 68-38) y en las diferentes clases de tintas de púrpura (ix. 130); la descripción del canto del ruiseñor es un ejemplo del carácter de su prosa (x. 81 seq.).

Se pueden ver estatuas de los dos Plinios en postura sedente, revestidos del hábito de los eruditos de los años 1500, en la entrada principal de la catedral de Como. Las anécdotas de Plinio el Viejo sobre los artistas griegos inspiraron a Lazaro Vasari los temas de los frescos que aún decoran las paredes de su antigua casa en Arezzo.

Historia Natural[editar]

Lamentablemente, de su obra sólo se ha conservado la Historia Natural en 37 libros, fruto de la información recogida de más de 2000 libros. En ella recopila importantes conocimientos científicos de la antigüedad que abarcan la botánica, la zoología, la mineralogía, la medicina, la geografía, la cosmología, la metalurgia y la etnografía.[13]

La Historia Natural es en formato enciclopédico, sin embargo no es similar al formato moderno de enciclopedia. El libro contiene artículos dedicados a la historia natural del camaleón, los usos médicos de la col, y los efectos de la sangre de cabra en el diamante, entre otros. Plinio usa la clasificación de la naturaleza de Aristóteles (animal, vegetal, mineral) para recrear un mundo natural en una forma literaria. En vez de representar de forma separadas los temas de forma alfabética, Plinio ordena la naturaleza como un grupo coherente, en forma de guía.[14] Sus obras fueron la base de muchos exploradores occidentales como Odorico de Pordenone, Marco Polo, Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, así como del conquistador español Hernán Cortés, quienes hacían coincidir las descripciones geográficas y etnológicas de Plinio con sus propios descubrimientos, incluyendo seres y regiones fantásticas de la mitología grecolatina.

Su obra fue la base de muchas otras enciclopedias durante el renacimiento, principalmente por la recuperación de los conocimientos de las culturas romana y griega en este periodo. En Alemania la obra de Hartmann Schedel con su obra titulada "Las Crónicas de Núremberg" en 1493 fue un documento que se basó en la Naturalis Historia y fue la base de los conocimientos científicos en la región hasta finales del siglo XVIII.

Sin embargo Nicolas Léonicène en 1509 con su obra De Erroribus Plinii ("Sobre los errores de Plinio") critica a Plinio por no tener un verdadero método científico a diferencia de Teofrasto o Dioscórides, y por no tener suficiente conocimiento en la filosofía y la medicina.[15] Sir Thomas Browne expresó su escepticismo en 1646 acerca de la confiabilidad de la obra de Plinio con su obra Pseudodoxia Epidemica.[16]

La ornitología[editar]

El libro X está dedicado a las aves y se inicia con el estudio sobre el avestruz. Plinio lo considera como el punto de paso de las aves a los mamíferos. Aborda el estudio de numerosas especies, particularmente sobre las águilas y otras rapaces. Toma prestados numerosos pasajes de Aristóteles, aunque su obra es inferior y los relatos más fabulosos cohabitan con los de hechos más realistas.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Plinio Segundo, Cayo (1629). Historia natural de Cayo Plinio Segundo. Traducción de Geronimo de la Huerta. Tomo I, Tomo II. Madrid: por Juan González. 
  1. Volumen I: Libros I-II. 1995. ISBN 978-84-249-1685-5. 
  2. Volumen II: Libros III-VI. 1998. ISBN 978-84-249-1901-6. 
  3. Volumen III: Libros VII-XI. 2003. ISBN 978-84-249-2379-2. 
  4. Volumen IV: Libros XII-XVI. 2010. ISBN 978-84-249-1525-4. 

Referencias[editar]

  1. el viejo, Plinio. «XXX». Pliny's Natural History (e-book). Kindle Edition. «The Anthropophagi, that feed on man's flesh; the cynamolgi, who have heads like dogs...» 
  2. el viejo, Plinio. «XX: The river Indus». Pliny's Natural History (e-book). Kindle Edition. «Beyond them are the Pandse, the only Nation of the Indians which is governed by women...» 
  3. Pordenone, Odoric (2002). The travels of Friar Odoric. Reino Unido: William B. Eerdmans Publishing Company. p. 38. «In Dondin an Idol decided which sick people would live and which one would die… His corpse would then be cut up and devoured by familiy members and other table companions». 
  4. Colón, Cristóbal. «Lunes 26 de noviembre». Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón. «Entendió también que lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros que comían los hombres y que en tomando uno lo degollaban y le bebían su sangre y le cortaban su natura...» 
  5. Colón, Cristóbal. «Domingo 4 de noviembre». Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón. «...los cuales dice que después que le vieron tomar la vuelta de esta tierra no podían hablar temiendo que los habían de comer, y no les podía quitar el temor, y decían que no tenían sino un ojo y la cara de perro...» 
  6. Polo, Marco (2008). «CLXXIII: De la isla de Angaman». Libro de las maravillas. CATEDRA. p. 376. ISBN 9788437624686. Consultado el 22 de noviembre de 2015. «En esta isla los hombres tienen cabeza y dientes de perro, y en su fisonomía parecen enormes mastines. Son muy crueles y antropófagos y se comen cuantos hombres prenden que no sean de sus gentes.» 
  7. Pigaffeta, Antonio de. «LIBRO IV REGRESO DE LAS ISLAS MOLUCAS A ESPAÑA». Primer viaje alrededor del globo. Civiliter. Consultado el 22 de noviembre de 2015. «Esta isla se llama Suloch. Sus habitantes son gentiles y no tienen rey: son antropófagos y andan desnudos». 
  8. Pigaffeta, Antonio de. «LIBRO III DESDE LA PARTIDA DE ZUBU HASTA LA SALIDA DE LAS ISLAS MOLUCAS». Primer viaje alrededor del globo. Civiliter. p. 126. Consultado el 22 de noviembre de 2015. «...algunos isleños que, por medio de ciertos ungüentos, tomaban la figura de un hombre sin cabeza, en cuyo estado se paseaban durante la noche». 
  9. Cortés, Hernán. «V Quinta Relación: Tenuxtitlán 3 de septiembre de 1526». Cartas de Relación. Kindle Edition. «... conmigo estaba comiendo un pedazo de carne de un indio que mataron en aquel pueblo cuando entraron a él y vínomelo a decir...» 
  10. Colón, Cristóbal. «Domingo 13 de enero». Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón. «Dijéronle los indios que por aquella vía hallaría la isla de Matinino, que diz que era poblada de mujeres sin hombres (...) y que cierto tiempo del año venían los hombres á ellas de la dicha Isla de Carib, que diz que estaba dellas diez ó doce leguas, y si parían niño enviábanlo a la isla de los hombres, y si niña dejábanla consigo.» 
  11. Cortés, Hernán. «IV Cuarta Relación: Tenuxtitlán 15 de octubre de 1526». Cartas de Relación. Kindle Edition. «Y así mismo me trajo relación de los señores de la provincia de Cihuatán, que se afirma mucho de haber una isla poblada de mujeres, sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la tierra firme hombres que con ellas han acceso....y si paren mujeres las guardan; y si hombres, los echan de su compañía, y que esta isla está a diez jornadas de esta provincia de Colima; y que muchos de ellos han ido allá y la han visto. Dícenme así mesmo que es muy rica en perlas y oro; yo trabajaré en teniendo aparejo de saber la verdad y hacer de ello larga relación a Vuestra Majestad....» 
  12. Allain, Eugène (1902). Pline le Jeune et ses héritiers (en francés) (ouvrage illustré d'environ 100 photogravures et de 15 cartes ou plans edición). A. Fontemoing. p. 281–282. 
  13. The elder, Pliny (2005). Natural History. Oxford University Press. ISBN 0-19-815065-2. 
  14. Introduction to Natural History. Loeb Classical Library. 1989. p. 7-10. 
  15. Healy (2004). «Introduction:xxxix». 
  16. Disponible en [1], sitio web de la University of Chicago

Enlaces externos[editar]