Ibn Tumart

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Ibn Tumart
Información personal
Nacimiento 1077 Ver y modificar los datos en Wikidata
Anti-Atlas, Marruecos Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 20 de agosto de 1130 Ver y modificar los datos en Wikidata
Marrakech, Marruecos Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Marroquí Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Islam y sunismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
  • Al-Nizamiyya of Baghdad Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Político, teólogo y juez Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
  • Califato almohade (1121–1130) Ver y modificar los datos en Wikidata
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Abu Abd Allah Muhammad Ibn Tumart (c. 1080-1128) (en árabe أبو عبدالله محمد أبو عبدالله محمد ابن تومرت), fue el líder religioso de la tribu bereber masmudí de los Harga y el fundador del movimiento religioso de los almohades, que dominaría la región de al-Ándalus en la península ibérica.[1]

Orígenes[editar]

Poblado bereber en el Atlas.

Ibn Tumart era miembro de la tribu bereber masmudí de los Harga y nació en el último tercio del siglo xi, probablemente entre el 1078 y el 1082, en la aldea de Igliz, en el valle del Sus, junto a la Cordillera del Atlas.[1] [2] Hijo del jefe del poblado, pasó sus primeros años estudiando el Corán hasta que, bien aconsejado por su padre o deseoso de completar sus conocimientos religiosos, abandonó la montaña.[1] Pasó algún tiempo en Marrakech y en el 1006-1007 cruzó a al-Ándalus, por entonces también territorio almorávide; hacia el 1110, partió hacia Oriente.[1] [2] Allí estudió a al-Ghazali,[2] entonces en boga, y del resto de doctrinas y teorías filosóficas del momento.[1] De vuelta en Occidente, continuó estudiando con varios maestros en distintas ciudades.[1] Dedicó un año a estudiar los escritos de teólogos como Ibn Hazm (994-1064) en Córdoba. Gracias a estos estudios, desarrolló una teoría religiosa crítica con el formalismo malikí que defendían los almorávides.[1]

Después hizo la peregrinación a La Meca, de donde fue expulsado por sus críticas feroces a la relajación de otros y fue para Bagdad, donde se adhirió a una escuela ortodoxa.

Pero construyó él aún un sistema propio, combinando las enseñanzas de su maestro con el misticismo y partes de las doctrinas de otros, centrado en el unitarismo y que representaba una revuelta contra lo que en su opinión sería el antropomorfismo de Dios en la ortodoxia musulmana.

Hacia el 1117, abandonó Oriente y regresó al Magreb.[2] Residió algún tiempo en Mahdia y pasó luego, acompañado de dos discípulos, por Constantina y Bugía.[3] En ella se encontraba en enero del 1119.[2] Expulsado de esta última, marchó a Mallala donde, mejor acogido, se dedico a predicar, meditar y rezar y se decidió a emprender la reforma religiosa, convencido de en la región se había extendido la impiedad y la indiferencia hacia lo que consideraba correcta interpretación del islam.[4] Partió entonces a ejercer de azote religioso, censor de costumbres y reformador, acompañado de su fiel discípulo Abd al-Mumin, por diversas ciudades del Magreb occidental: Tremecén, Agadir, Taza, Mequínez y Salé, entre otras.[4] En todas ellas atizó el descontento y animó al examen crítico de la situación, socavando de paso la tranquilidad anterior del dominio almorávide.[4] Su prédica en favor del puritanismo, contra el vestir ostentoso, la mezcla de hombres y mujeres en las celebraciones, la venta de vino y los instrumentos musicales, que animaba a destruir, le atrajeron algunos partidarios, y muchos adversarios.[5] Su honda formación teológica le facilitaba la tarea de castigador de la relajación de costumbres, influencia del territorio andalusí en el Magreb.[6]

Creación del movimiento almohade[editar]

Después de su regreso a Marruecos, con la edad de 28 años, comenzó a predicar contra los principios religiosos de la interpretación personal, aceptando sólo la tradición (sunní) y el consenso (ijma). Encabezó ataques a los comerciantes de bebidas alcohólicas y a otras manifestaciones de heterodoxia.

Folio de un Corán de Al-Ándalus.

Llegó a Marrakech, capital del Estado almorávide, en el 1120, y comenzó a predicar en una mezquita de la ciudad, al tiempo que fustigaba lo que consideraba vicios sociales; su actividad generó gran tensión entre partidarios y detractores.[6] Acabó por provocar a las autoridades cuando criticó con dureza a la hermana del soberano almorávide por ir por la calle sin velarse la cara —algo habitual en aquel momento— y por el revuelo que armó más tarde en la mezquita mayor, en presencia del mismísimo Ali.[6] Ali convocó entonces a los alfaquíes de la ciudad a un debate teológico, en el que deseaba que examinasen la doctrina de Ibn Tumart.[7] Incapaces los alfaquíes de rebatir a este, mejor preparado y más elocuente, lo presentaron como un peligroso agitador.[7] En vez de desbaratar sus argumentos teológicos, decidieron atacarlo por su actividad, que tacharon de subversiva.[7] Unos y otros coincidían en realidad en la defensa del puritanismo religioso.[8] Las principales diferencias con los almorávides y sus seguidores fueron su insistencia en la ausencia de características antropomórficas de Dios y pronto su proclamación como mahdi y descendiente de Mahoma.[8] A pesar de la insistencia de algunos alfaquíes, que deseaban que se lo condenase a muerte o se lo aprisionase, finalmente se optó por deportarlo.[9] [10] En enero del 1121, abandonó Marrakech, acompañado de algunos seguidores.[11]

Pasó por Agmat, de donde también fue expulsado y recorrió los territorios occidentales del Atlas, donde logró adeptos entre los masmudíes.[12] Con sus seguidores, se dirigió hacia la región del Sus, creando en su camino perturbación con sus recriminaciones a lo que veía como prácticas alejadas del Corán y de la Sunna.[4] Se unió a su causa el jefe de la tribu Hintata, la más importante de la zona, Abu Hafs Umar ibn Yahya, a partir de entonces uno de los más importantes miembros del movimiento almohade y antepasado de la dinastía hafsí que gobernó Ifriqiya hasta el 1574.[10]

Se instaló en una cueva, continuó predicando contra los almorávides y se hizo famoso en parte por los supuestos milagros que realizaba.[10] Durante los tres años siguientes, se dedicó a predicar su doctrina, el tawhid, en las montañas y a consolidar los territorios que se eran afectos, para enfrentarse más tarde a los almorávides.[12] En diciembre del 1121, sus seguidores lo aceptaron como mahdi o [Imán (religión)|imán]].[13] [14] La mayoría de las tribus de la región, la suya natal, se unieron a su causa.[14] Fundó el movimiento de los almohades, se autoproclamó mahdi (el guiado, profeta redentor del islam) y exhortó a todos los musulmanes, especialmente a los de la Península Ibérica, a retornar a los orígenes de su fe, el Corán. Poco a poco, fue formando un bloque masmudí para oponerse a los cenhegíes, unido en torno a su ideario religioso, social y político.[15] Durante los primeros años, el movimiento tuvo que resistir una serie de campañas emprendidas por los almorávides, que fracasaron en el escabroso terreno de la montaña.[15] [13] Entre el 1122 y el 1124, escapó a un intento de asesinato almorávide, motivado por la inquietud que causaba la extensión de su movimiento entre las tribus de las montañas.[16]

En el 1124, se instaló en la población de Tinmel, invitado por sus habitantes, también bereberes masmudíes.[17] Al imperio bereber de origen sahárico creado por los almorávides cenhegíes, se oponía un creciente Estado también bereber, pero de origen montañés y masmudí.[18] Como habían hecho los propios almorávides al comienzo de su expansión, los rebeldes almohades clamaban por la reforma de las costumbres, la realización de la guerra santa y la purificación de las costumbres.[19] Realizó varias purgas en las zonas que fue controlando, expulsando o pasando por las armas a aquellos tenidos por desafectos a su movimiento.[13]

Entre el 1125 y el 1129, se sucedieron los choques, fundamentalmente escaramuzas, entre las fuerzas almorávides, que cercaron las montañas rebeldes con nuevas fortalezas,[13] y las del movimiento de Ibn Tumart, que no dejaron de extenderse por las montañas, aunque aún no se enfrentaron al enemigo en el llano.[20] Antes de hacerlo, el mahdi ordenó una purga del movimiento, para eliminar a aquellos considerados traidores y sospechosos de tibieza para con él.[21]

La aceptación de sus ideas fue ayudada por el descontento generado por el fracaso de los almorávides en parar la Reconquista en la Península Ibérica.

El mahdi era considerado impecable e infalible, ejerciendo una autoridad que nadie contestaba. Las tribus obedecían una jerarquía, siendo los primeros de esta orden los Hargha, de Ibn Tumart. La propia sociedad era jerarquizada y la práctica de los ritos religiosos era obligatoria.

A pesar de morir tres años después, en agosto o septiembre del 1130, tras una grave derrota frente a sus enemigos, el movimiento de Ibn Tumart continuó.[22] [13] Liderados por Abd al-Mumin, que por dos años mantuvo su muerte en secreto, vendrían a vencer en la lucha por el poder en el norte de África y en la península ibérica musulmana, tras quince años de contienda con los almorávides.[23]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bosch Vilá, Jacinto Bosch Vilá; Molina López, Emilio (1998). Los almorávides. Editorial Universidad de Granada. p. 362. ISBN 9788433824516. 
  • Kennedy, Hugh (1996). Muslim Spain and Portugal : a political history of al-Andalus (en inglés). Longman. p. 342. ISBN 9780582495159. 
  • Histoire de l'afrique du Nord, des origines à 1830, Charles-André Julien, Paris, 1994.