Crocodylus intermedius

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Symbol question.svg
 
Cocodrilo del Orinoco
Croc inter.jpg
Cocodrilos del Orinoco
Estado de conservación
En peligro crítico (CR)
En peligro crítico (UICN 2.3)
Taxonomía
Reino: Animalia
Subreino: Eumetazoa
(sin rango) Bilateria
Superfilo: Deuterostomia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Infrafilo: Gnathostomata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Sauropsida
Subclase: Diapsida
Infraclase: Archosauromorpha
(sin rango): Archosauria
Superorden: Crocodylomorpha
Orden: Crocodilia
Familia: Crocodylidae
Género: Crocodylus
Especie: C. intermedius
Graves, 1819
Distribución
Crocodylus intermedius Distribution.png
[editar datos en Wikidata]

El cocodrilo del Orinoco, caimán de Orinoco o caimán llanero[1]​ (Crocodylus intermedius), es una especie de cocodrilo de la familia Crocodylidae, endémica de la cuenca del Orinoco. Se le considera el mayor depredador de América Latina y una de las mayores especies de cocodrilo de todo el mundo, con una longitud máxima de siete metros. Las poblaciones más importantes se localizan en los ríos Cojedes y Capanaparo.[2]

Se caracteriza por tener un hocico más delgado que otras especies de cocodrilos, a excepción del gavial. Su tronco, robusto y aplanado, es más ancho en la parte central que en los extremos. La superficie dorsal está cubierta con placas óseas mientras que los lados y el vientre no tienen osteodermo.

El cocodrilo del Orinoco es una especie oportunista que consume una amplia variedad de presas, desde ranas y serpientes hasta aves y mamíferos, aunque tiene preferencia por una dieta piscívora. Se trata de un superdepredador ya que los adultos no tienen depredadores naturales, excepto el hombre. Los huevos tienen como principal depredador al lagarto overo, y las crías recién nacidas a menudo son presa de muchas especies de aves y peces carnívoros.

Las poblaciones de cocodrilo del Orinoco fueron diezmadas en gran parte de su área de distribución debido a la explotación comercial, desde 1930 hasta la década de 1960. A partir de la década de 1970, se han estado reproduciendo en cautividad en Colombia y Venezuela con el objetivo de reintroducirlos en su hábitat natural. Desde 1996, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera que es una especie en peligro crítico de extinción (CR), después de haberlo clasificado en 1982 como especie en peligro (EN).

El cocodrilo del Orinoco es una de las mayores especies de cocodrilo, con una longitud máxima de siete metros.[3]​ Sin embargo estos tamaños corresponden a ejemplares gigantes. En los últimos 50 años no se ha medido ningún ejemplar de más de 5 metros. En el caso de las hembras, el ejemplar más largo midió 363 centímetros.[4]​ Al momento del nacimiento su talla ronda los 28 cm de longitud.

Se diferencia del cocodrilo americano (Crocodylus acutus) (su especie más afín desde un punto de vista genético) porque C. intermedius no presenta la elevación preorbital típica de C. acutus, por el hocico más acentuado y más estrecho, porque la sínfisis mandibular se extiende hasta el sexto diente, (en el C. acutus solo llega hasta el cuarto o el quinto) y por diferencias en el escamado.

Su reproducción está asociada a las estaciones. Las hembras ponen un promedio de 42 huevos, en los bancos de arena que se descubren en los ríos con la llegada de la estación seca. El periodo de incubación dura casi tres meses y el nacimiento está sincronizado con la llegada de las precipitaciones. En libertad, un macho puede reproducirse con varias hembras durante la misma temporada reproductiva y de igual manera una hembra puede copular con hasta tres machos que son responsables de su descendencia, situación conocida como multipaternidad.[5]

Aunque en su territorio conviven con los caimanes de anteojos o babas (Caiman crocodilus), su relación viene determinada por el tamaño de los ejemplares, dominando el individuo de mayor tamaño con independencia de la especie.

Descripción[editar]

Cocodrilo del Orinoco

Tamaño y peso[editar]

El cocodrilo del Orinoco es el depredador más grande de América Latina y uno de los reptiles vivos más grandes del planeta, ya que puede alcanzar excepcionalmente los 7 m de longitud.[6]​ [7]​ El tamaño medio de los machos oscila entre los 4,1 y 4,5 m de longitud y los 369 a 428 kg de peso.[8]​ [9]​ Las hembras son ligeramente más pequeñas, con una longitud de 3,06 m a 3,9 m y un peso que varía entre los 195 y los 211 kg.[8]​ [10]​ En el año 1800 Aimé Bonpland midió un ejemplar de 6,78 metros,[11]​ y según Donoso (1966), en los escritos del viaje de Jacinto de Carvajal a lo largo del río Apure en 1618, se menciona un cocodrilo cuyo tamaño era de 6,96 m (25 pies españoles), aunque este último dato no se considera fiable.[9]

Según un estudio realizado entre 2003 y 2006 por la estación biológica El Frío, el tamaño medio de las crías recién nacidas es de 28,6 cm de largo, oscilando entre 25 y 33,2 cm, y 66,9 g de peso, variando entre 48 y 87,5 g.[12]​ Estos resultados obtenidos en cautividad corroboran los observados por otros autores como Colvée en 1999 para especímenes de Puerto Miranda.[13]

Los datos sobre el crecimiento varían según los autores. Medem (1981) registró un crecimiento medio diario de 0,6 ± 0,24 mm y 4,04 g, mientras que Ramírez y Perilla (1991) estimaron este en 1,24 mm y 27,7 g. Por su parte Ramo et al. (1992) el crecimiento medio en cautividad es de 39 mm diarios para los machos y 33 mm para las hembras. Y Blohm (1973) indica que pueden crecer hasta 0,89 mm/día.[14]​ La variación de los resultados se puede explicar por las diferencias la temperatura del agua, el aire y la alimentación en los diferentes centros de cría donde se llevaron a cabo los estudios.[14]​ Como resultado de su investigación, Aldeima T. y Pérez T. concluyen que, en condiciones óptimas de cría, los cocodrilos del Orinoco tienen un crecimiento diario que varía de 17,6 a 34,3 mm y de 17,7 a 132,9 g durante los primeros once meses de vida.[14]

El Cocodrilo del Orinoco es uno de los vertebrados con mayores variaciones ontogénicas. Entre una cría recién nacida de 28 cm y un adulto grande de 6 m, el tamaño se multiplica por más de 20. Sin embargo, a diferencia de otras especies de cocodrilos, su morfología, a excepción de las placas de la cresta caudal, no cambia sustancialmente con la edad.[15]

Color de piel[editar]

El cocodrilo del Orinoco presenta tres patrones de coloración bien diferenciados todos ellos con la zona ventral blanca.[9]​ [16]​ El «Amarillo», con espalda y laterales claros. El «Mariposo», con manchas negras y la espalda verde grisácea, fruto de la presencia de algas verdes en sus escamas.[9]​ [17]​ Y el «Negro», una forma melánica caracterizada por la espalda y costados grises oscuros o negruzcos. En Colombia están presentes los tres patrones, mientras que en Venezuela, solo se encuentran el amarillo y el negro. Los ejemplares con patrón negro suelen ser más grandes y agresivos, no se calientan al sol en las playas y atacan a sus presas solo bajo el agua.[9]

Los ejemplares jóvenes tienen los costados y la parte posterior del cuerpo de color gris claro sin rastro de verde, y manchas marrones, grises oscuras e incluso negras, dispuestas de forma irregular y no compactada desde el cuello hasta la punta de la cola. Su vientre es de color blanco desde la punta del hocico hasta el orificio anal, mientras que la parte ventral de la cola, también de color blanco, todavía está cubierta con manchas oscuras de tamaño variable.[18]

Cabeza[editar]

Vista de la parte superior de la cabeza de un cocodrilo del Orinoco.

La cabeza es oblonga, siendo más de el doble de larga que de ancha. La parte superior está cubierta por una placa. El hocico es convexo, alargado y más delgado que el de otros cocodrilos a excepción de los gaviales. Su extremo, ligeramente más amplio es suave y redondeado.[19]​ La sínfisis mandibular en el 6º diente y la retracción ósea maxilar que coincide con el 4º diente son características de la familia Crocodylidae[20]​ Las fosas nasales, de forma redondeada, están situadas en un hundimiento membranoso a unos 2,50 cm de la punta del hocico. Los protuberantes ojos están ligeramente incrustados en el cráneo y dispuestos longitudinalmente. Los párpados son ásperos y escamosos.[19]​ El iris es de color verde intenso, mientras que la pupila es vertical y negra.[16]​ La mandíbula superior se compone de 18 dientes en cada lado y la inferior de 16.[19]

Cuerpo[editar]

El tronco, robusto y aplanado, es más ancho en la parte central que en las extremidades. La cola tiene una forma prismática. Ancha y musculosa en la parte anterior, se estrecha y comprime lateralmente de manera progresiva hacia la punta. Las extremidades posteriores son robustas, con cuatro dedos conectados por una membrana interdigital bien desarrollada. Las extremidades anteriores, menos robustas, llevan cinco dedos sin membrana.[16]​ La piel de las piernas, cuello y costados está cubierta con pequeñas placas dérmicas que pueden ser redondeadas, ovaladas, cuadrangulares o romboidales. [21]

El dorso está recubierto por unas placas óseas denominadas osteodermo. Si se observa transversalmente, está compuesto generalmente por cuatro placas redondeadas, situadas en la continuidad del cráneo y dispuestas en una fila, seguidas de dos filas cervicales, la primera compuesta por cuatro o cinco placas trapezoidales y la segunda por dos más redondeadas. Las placas dorsales, están dispuestas en dieciséis o diecisiete hileras, la primera y última compuestas por cuatro o cinco placas y las centrales por siete u ocho.[16]​ [22]

Los flancos y el vientre carecen de osteodermo. Las placas ventrales son parches de piel de forma bastante rectangular dispuestas en hileras transversales, entre veinticinco y venitiocho. Presentan órganos sensoriales integumentarios, Jackson y Brooks (2007) que demuestran que pueden detectar cambios en la presión osmótica del agua.[22]

Distribución y hábitat[editar]

Distribución del cocodrilo del Orinoco en Venezuela:
- El área roja indica su zona de distribución.
- Las líneas verdes muestran la ubicación de las principales poblaciones.
- Los puntos amarillos indican los sitios en los que se han realizado liberaciones.

Es una especie endémica de la cuenca del río Orinoco entre Colombia y Venezuela, aunque se han visto algunos ejemplares en la isla de Trinidad y en Granada. Probablemente transportados por la corriente tras las inundaciones.[23][24][25]​ Su área de distribución cubre unos 600 000 km².[26]

Vive principalmente en ríos de gran cauce y de aguas turbias. La distribución actual de C. intermedius esta muy fragmentada, por lo que es poco probable que las poblaciones persistentes conformen una metapoblación. En cada una de las localidades donde se encuentran las poblaciones actuales la especie enfrenta amenazas de diversa índole (cacería, muertes incidentales en redes de pesca, colecta de huevos y neonatos, contaminación de los ríos). Hasta el momento no se ha logrado establecer en forma definitiva la razón por la cual su distribución nunca se extendió a través del río Casiquiare, hacia la cuenca del Amazonas. En Venezuela su distribución anterior era amplia en las tierras bajas de la cuenca del Orinoco, fundamentalmente a lo largo de llanos y sabanas inundables, pero extendiéndose además hacia las áreas boscosas del sur del país y hábitats adecuados hacia el piedemonte andino. En la actualidad está restringido a menos de 15 subpoblaciones dispersas en su área de distribución original. Pero de igual manera, existen otros torrentes como el Sistema del río Cojedes, Caño Macanillal, río Capanaparo, estado Apure, y río Manapire en Guárico, donde también se puede encontrar esta especie.

Las escrituras más antiguas proporcionan información más precisa sobre el hábitat histórico de esta especie,[2]​ ubicándola a nivel de los grandes ríos de la región de los Llanos de Colombia y Venezuela.[27]​ Así, según Codazzi (1841), vive en ríos y lagos a menos de 585 msnm, particularmente en los Llanos de Apure. Humboldt (1800), Páez (1868) y Calzadilla (1940) observaron la presencia de este reptil en los ríos Orinoco, Apure, Portuguesa y Arauca. Seijas y Chávez (2000) y Llobet y Seijas (2002) informan que las mayores poblaciones de cocodrilos del Orinoco sobrevivientes a la caza intensiva para fines comerciales están en el nivel de los ríos Cojedes y Capanaparo.[2]

Federico Medem señala que esta especie solo frecuenta agua dulce, evitando el agua salada y sin tener conocimiento acerca de si puede vivir en aguas salobres, como las del delta del Orinoco.[28]​ El cocodrilo del Orinoco adulto realiza dos migraciónes anuales.[2]​ Durante la estación seca, donde se encuentra mayormente en las cuencas de los principales ríos y lagunas profundas.[2]​ Durante la temporada de lluvias, los adultos se dispersan en la sabana usando pasajes tomados por los peces que son parte de su dieta, aunque algunos individuos tienen áreas de dispersión anuales de menos de 1 km.[29]​ Durante este período, el cocodrilo del Orinoco prefiere lagos conectados a los ríos cuya corriente es menor.[2]​ Los cocodrilos adultos no toleran la compañía de ejemplares juveniles de su propia especie, ni de cualquier otra especie de cocodrilos o caimanes (como el Caimán de anteojos), aunque se encontraron excepciones durante la estación seca.[29]

Las crías son protegidas por sus madres durante los primeros 2-3 meses de vida, resguardados en el río, entre vegetación acuática cerca de su nido.[30]​ Los juveniles prefieren el agua estancada, cubierta por vegetación acuática abundante, tales como estanques, lagunas y pantanos.[2]​ Este entorno les permite protegerse de los depredadores.[31]​ Medem y Humboldt (1800) informaron que, los jóvenes cocodrilos prefieren estanques y ríos estrechos menos profundos.[2]​ Finalmente, Gorzula et al.(1988) analizo las características hidrológicas de quince localidades donde se habita el reptil. Encontró que habita los grandes ríos de los Llanos a baja altitud, y que la fuerza de la corriente no parece ser un parámetro influyente en la determinación de su distribución.[2]​ A diferencia de los adultos, los jóvenes suelen permanecer en la misma zona durante todo el año, moviéndose apenas un centenar de metros. Sin embargo, las grandes inundaciones aumentan su velocidad de dispersión.[29]

Biología y comportamiento[editar]

Reproducción y cuidado de los padres[editar]

Crocodrilo del Orinoco en la Estación Biológica el Frío.

Los machos adultos comienzan a emitir regularmente sonidos guturales desde principios de octubre hasta mediados de diciembre. Tales sonidos estimulan la respuesta de los otros machos y son la muestra de un comportamiento de cortejo y de territorialidad; durante este período se observaron más los actos de copulación.[32]

El apareamiento se lleva a cabo alrededor de dos meses antes de la puesta de huevos, después de la estimulación a través de señales visuales, olfatorias y táctiles.[33]​ Una vez que la hembra ha sido atraída por el macho, ambos cocodrilos completan su cortejo frotando mandíbulas contra el cuello y los flancos, también giran en círculos y emiten silbidos, sonidos y vibraciones que hacen salpicar el agua alrededor de ellos. Puede suceder que el macho se acerque a la hembra y produzca vibraciones infrasónicas con su espalda. El apareamiento se lleva a cabo en el agua y el macho generalmente se posiciona sobre la hembra y se coloca en la posición lateral, envolviéndola con su cola, permitiendo que sus órganos sexuales se alineen. Entonces, permanecen en esta posición, durante 3,30 minutos aproximadamente.[33]​ En comparación, el apareamiento dura entre 5 y 15 minutos para C. palustris, entre 5 y 10 minutos para C. moreletii, y entre 10 y 120 segundos para C. niloticus.[33]

El cocodrilo del Orinoco pone sus huevos en agujeros,[34]​ unos días antes de poner, la hembra busca un buen lugar para cavar un nido y poner sus huevos. Este comportamiento se puede observar en la primera semana de enero,[35]​ la hembra excava el nido con sus patas traseras. Por lo tanto, las hembras más grandes que tienen extremidades más largas tienden a hacer nidos más profundos.[36]​ El nido es elíptico o casi circular, con un promedio de unos 30 cm para el eje menor y aproximadamente 35 cm para el eje mayor. La profundidad media de un nido es de alrededor de 42,5 cm.[37]

Las contracciones pélvicas que causan la liberación de los huevos se producen de manera irregular, con un intervalo de tiempo de entre 20 a 90 segundos. El tiempo de colocación total varía de 50 a 73 minutos.[38]​ A continuación, la hembra entierra su nido con sus patas traseras. Según Andrés E. Seijas et al., especímenes salvajes ponen un promedio de entre 38 y 44 huevos, la cantidad máxima que se ha observado es de 66 huevos.[34]​ Estos son depositados en nidos excavados en las riveras a lo largo del río o en los bancos de arena que emergen al comienzo de la estación seca anual, es decir, entre enero y febrero.[34]​ [39]​ Los huevos del cocodrilo del Orinoco son suaves y elípticos. De 691 huevos medidos y pesados entre 2003 y 2006 por la estación biológica venezolana El Frío, las medidas promedio de longitud, anchura y peso fueron respectivamente de 7,61 cm, 4,73 cm y 111,07 g. La longitud varía entre 6,6 y 8,55 cm, anchura entre 4 y 7,9 cm y el peso entre 85 y 133 g.[40]​ los huevos recién puestos son translúcidos y están cubiertos con una sustancia mucosa. Unas pocas horas después del desove, una banda blanca opaca comienza a aparecer y cubre toda la superficie del huevo al final de un período de 53 a 58 días.

Las crías salen del cascarón durante la subida del nivel del agua de los ríos durante la época de lluvias,[41]​ después de un período de entre 70 y 90 días.[42]​ Luego del período de incubación la emisión de llamadas de contacto por parte de las crías, es lo que anima a la hembra a abrir el nido apartando la arena para liberarlos. La hembra entonces los toma suavemente en su boca, colocándolos al nivel de la región gular. Luego los transporta a la zona de agua más cercana con vegetación acuática (Eichhornia sp.) Hasta 100 m del nido.[43]​ Al igual que con otros cocodrilos, el sexo de las crías está determinado por la temperatura de incubación de los huevos.[44]​ Serán hembras si los huevos son incubados a menos de 30° en el nido, y machos a una temperatura mayor.[42]

En la naturaleza, cuando una hembra detecta la presencia de un intruso cerca de su nido, puede adoptar diferentes posturas: la inmersión en agua con solo la parte superior de la cabeza visible, la inmersión en agua con la zona de la espalda y cabeza afuera, o la inmersión total.[45]​ Inusualmente, puede suceder que sale del agua, infla su cuerpo y avanza agitada, mientras que emite un gruñido, aunque esta actitud agresiva se trata solo de intimidación, puede atacar si es necesario.[45]​ En cautiverio, las hembras son más agresivas, salen bruscamente fuera del agua emitiendo silbidos, gruñidos o chasqueando sus mandíbulas, y permanece en el nido hasta que el intruso se retire.[46]​ Después de la eclosión de los huevos, la hembra permanece cerca de sus crías y las defiende agresivamente. Para ello, infla su cuerpo, silba, gruñe y emite un castañeteo de dientes. Los cocodrilos pequeños dejan a sus madres cuando tienen de 2 a 3 meses de edad.[46]​ En 2006, Antelo observó por primera vez en la naturaleza a un macho dando alimento a una hembra que vigilaba el nido, un comportamiento que nunca se ha descrito hasta ahora en ninguna otra especie de cocodrilo.[47]

La hembra alcanza la madurez sexual cuando tiene unos 250 cm de largo.[34]​ Este resultado se obtiene a partir de un estudio acerca de la profundidad de los nidos. De hecho, a partir de 30 cm de profundidad, la variación de temperatura es de solo 1,3 ºC, lo que aseguraría el buen desarrollo de los huevos. Sin embargo, esta profundidad solo podría ser alcanzada por las hembras cuyo tamaño es de al menos 247 cm.[48]​ Según las estimaciones de Thorbjarnarson (1987) a partir de especímenes cautivos, la madurez sexual en las hembras se alcanza cuando tienen entre 240 y 260 cm de longitud, a una edad de entre 7 y 10 años. Los machos, por otra parte, son sexualmente maduros cuando tienen una longitud de al menos 300 cm, mientras que tienen entre 9 y 12 años de edad.[49]

Depredadores[editar]

El principal depredador de huevos de cocodrilo del Orinoco es el lagarto overo (Tupinambis teguixin), ya que este sería responsable de al menos el 75% de los huevos destruidos. Algunas observaciones sugieren que este lagarto tiende a consumirlos durante las primeras semanas de incubación, probablemente atraídos por el olor de los fluidos que los impregnan luego de ser puestos.[50]

El oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla) ataca los huevos entre la mitad y el final de incubación, tal vez atraídos por las hormigas que andan en busca de los que están podridos. Entre el 9 y el 20% de los huevos son destruidos por el oso hormiguero que excava y rompe con sus garras para comer su yema.[50]

El carancho (Caracara plancus) de vez en cuando puede comer huevos cuando son desenterrados por otros depredadores.[51]​ Por último, los huevos pueden ser destruidos accidentalmente por otros cocodrilos o tortugas terecay (Podocnemis unifilis) que anidan en los mismos lugares.[51]

Durante su primer año, los cocodrilos del Orinoco son presa fácil de diferentes especies.[52]​ De hecho, después de la eclosión, durante el viaje desde el nido hasta el agua, y a pesar de la atención de su madre, pueden ser capturados por las aves rapaces como el caracara, el chimachimá (Milvago chimachima) o el hocó colorado (Tigrisoma lineatum).[53]​ En el agua, se enfrentan a muchos peces carnívoros: diferentes especies de pirañas (Pygocentrus cariba, Serrasalmus altuvei, Serrasalmus elongatus, Serrasalmus irritans, Serrasalmus medinai, Serrasalmus rhombeus) Hoplias malabaricus, Hydrolycus armatus, Ageneiosus brevifilis, Brachyplatystoma vaillantii, Leiarius longibarbis, Phractocephalus hemioliopterus, Pseudoplatystoma orinocoense y Pseudoplatystoma metaense.[53]​ La nutria gigante es un predador potencial para las crías, aunque esto no pudo ser observada directamente.[53]​ Una anaconda verde adulta (que puede devorar a un caimán de anteojos de hasta 2 m) y el jaguar demuestran ser depredadores potenciales para un cocodrilo del Orinoco juvenil.[54]

Los adultos no tienen depredadores naturales.[52]​ Willington Martínez, especialista en reptiles, dijo que el cocodrilo del Orinoco está en la cima de la cadena alimenticia y es el mayor depredador en el ecosistema del río Orinoco y sus afluentes. También destaca el hecho de que con este animal conviven muchas especies, incluyendo anfibios y caimanes pequeños. Por lo tanto, los ríos donde se encuentra presentan peces en abundancia.[55]

Alimentación[editar]

El cocodrilo del Orinoco es carnívoro,[56]​ se considera una especie oportunista porque se alimenta de una gran variedad de presas, aunque tiene una preferencia por un régimen piscívoro.[57]​ Su dieta varía en función del tamaño, por lo tanto, las crías recién nacidas se alimentan de insectos y otros invertebrados pequeños, poco a poco, a medida que crecen, incorporan a su dieta peces, ranas, serpientes, aves y mamíferos.[52]​ Durante su investigación en el río Cojedes en Venezuela Seijas (1998) encontró que los cocodrilos jóvenes de menos de 80 cm de longitud incluyen en su dieta peces de la familia Doradidae, también escarabajos acuáticos de varias familias (Belostomatidae, Hydrophilidae y Dytiscidae), varios otros insectos tales como los escarabajos Carabidae y Scarabaeidae, también saltamontes y mariposas, cangrejos principalmente (Poppiana dentata), camarones (Macrobrachium sp.), caracoles (Thiara sp.), roedores de la familia Cricétidos, ranas de la familia Leptodactylidae entre otros.[58]

Los adultos son capaces de capturar peces de más de 30 cm, anacondas de hasta 2 m, mamíferos de por lo menos 30 kg,[59]​ a veces se incluyen en su dieta carroña.[59]​ En un análisis de los contenidos estomacales de once especímenes en 1958, el herpetólogo Fred Medem descubre que consumieron peces de variados tamaños entre los cuales se encuentran (Pimelodus clarias, Pimelodella chagresi y Sorubim lima). También encontraron los restos de roedores grandes; capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), roedores medianos; (agoutis) y plumas pertenecientes a cormoranes (Phalacrocorax brasilianus).[60]​ [61]​ Los cocodrilos también ingirieron varias plantas y una cantidad significativa de piedras.[60]​ Tortugas de los géneros Podocnemis y Phrynops también pueden ser parte de su régimen alimenticio[61]​ especies como Podocnemis unifilis, Phrynops geoffroanus y Podocnemis vogli.[62] También pueden cazar aves (Anhinga anhinga, Ardea alba, Egretta caerulea, Bubulcus ibis, Butorides striatus, Phalacrocorax brasilianus, Syrigma sibilatrix, Pilherodius pileatus, Nyctanassa violacea, Tigrisoma fasciatum, Tigrisoma lineatum, Botaurus pinnatus, Dendrocygna bicolor, Dendrocygna autumnalis, Dendrocygna viduata).[62]

Donoso (1966) observó que a veces el cocodrilo del Orinoco puede comer caimanes de anteojos.[61]​ Antelo (2008) también describe un caso de canibalismo.[61]​ Por último, también pueden cazar animales domésticos tales como cerdos, perros y terneros que se acercan al borde de ríos durante la estación seca para beber agua o bañarse.[62]

El cocodrilo del Orinoco tiende a consumir una mayor cantidad de alimentos durante la temporada de lluvias, en la estación seca la cual coincide con el período de cortejo y el cuidado de sus crías su apetito disminuye.[63]​ Peces, de hasta 35 cm de longitud, mueren por la simple presión de las mandíbulas del cocodrilo del Orinoco. En general, el cocodrilo, que todavía está bajo el agua, dirige a el pez hasta el interior de su boca, abre y cierra sus mandíbulas tantas veces como sea necesario inclusive puede tomarlo perpendicular a sus mandíbulas, entonces, saca su cabeza completamente fuera agua con la presa entre los dientes en un ángulo de hasta 30 ° con respecto al horizontal y engulle los peces.[64]

Esquema de un cocodrilo del Orinoco al tragar un pez.

Técnicas de caza[editar]

Según Medem, el cocodrilo del Orinoco puede localizar a sus presas a 300 m de distancia.[65]​ Para capturar a sus presas, puede utilizar varias técnicas de cacería. La «caza activa», la cual realiza estando constantemente en movimiento, ya sea parcial o totalmente sumergido. Durante la primera fase, adopta una posición de «U» invertida, en la que solo el tronco del animal esta fuera del agua. El cocodrilo comienza a oscilar de adelante hacia atrás, moviéndose de izquierda a derecha debido a los movimientos laterales de su cabeza. Por último, de repente extiende su cuerpo en un intento de atrapar a sus presas.[66]​ Observado principalmente en aguas poco profundas,[66]​ esta técnica tarda entre 10 a 150 segundos desde la primera fase hasta la final.[67]

Al final de la estación seca, en aguas poco profundas con una alta concentración de peces, el cocodrilo del Orinoco aplica método de caza llamado «corral corporal semicircular». Solo la parte superior de la cabeza y la espalda emergen del agua y se coloca perpendicular al con su mandíbula. Esta última sirve como un eje de rotación para el cocodrilo que comienza a curvarse a un lado mientras mueve su cola lateralmente hasta hacer un semicírculo con su cuerpo. Así, al final de esta fase, el cocodrilo está totalmente curvado, con su cabeza y cola tocando el fondo, logrando encerrar algunos peces en este espacio. Luego gira lentamente la cabeza, con la boca abierta, hacia el interior del semicírculo con el fin de atrapar a sus presas.[67]​ Cuando caza mamíferos de tamaño medio, como un perro, un venado cola blanca o un pecarí, utiliza una técnica para empujarlos hacia su boca con un movimiento lateral de su cola.[68]

También es capaz de atrapar a sus presas en el aire, por ejemplo, los peces del género Pseudoplatystoma al tratar de huir del peligro, también insectos voladores como libélulas o pájaros cantores como el curutié colorado.[68]​ Además es capaz de regurgitar una sustancia oleaginosa que utiliza para atraer peces pequeños.[68]​ A veces el cocodrilo del Orinoco se encuentra en algunos lugares donde los cursos de agua se estrechan y donde los bancos de peces se ven obligados a pasar. A continuación, se mantiene inmóvil y con la boca abierta, solo la parte superior de la cabeza o la zona dorsal emergen a la superficie del agua.[67]​ Luego se cierra rápidamente las mandíbulas con los peces pasando entre ellas, con cerca del 100% de eficiencia. Esta técnica se lleva a cabo solo durante el periodo seco, ya que el volumen del agua es mucho mayor durante la estación lluviosa.[69]​ El cocodrilo del Orinoco también practicá la caza submarina, sin embargo, Antelo fue incapaz de observar la técnica concreta utilizada por el animal, solo pudiendo ver cuando emergía del agua con una presa entre sus mordazas.[69]

Termorregulación[editar]

Crocodylus intermedius.

Los cocodrilos son ectotérmicos, produciendo relativamente poco calor interno y dependiendo de fuentes externas para elevar su temperatura corporal. El calor del sol es el principal medio de calentamiento para los cocodrilos, mientras que la inmersión del animal en el agua puede o bien permitir que se eleve su temperatura por conducción, o enfriarse cuando se calienta demasiado. Es a través de su comportamiento por lo que los cocodrilos regulan su temperatura de forma más eficiente.[70]

No fue hasta que un estudio de Rafael Antelo en 2008 para obtener información más detallada sobre la termorregulación del Crocodylus intermedius.[71]​ Durante la estación seca, que se entendió que el cocodrilo del Orinoco tiene dos picos de actividad durante el día: el primero entre las 9 a.m. y 12 p.m. y la segunda entre 3 p.m. y 6 p.m.. Generalmente empieza a emerger del agua a las 9 de la mañana cuando la temperatura del aire es superior o igual a la del agua, por lo cual se observa un mayor número de cocodrilos calentándose en el sol entre las 11 a.m. y 12 p.m.. Al mediodía, tienden a refrescarse en el agua para evitar las altas temperaturas del aire. Luego emergen aproximadamente a las 3 p.m, aunque preferiblemente lo hacen entre las 4 p.m. y 5 p.m.. Vuelven al agua después de 5 p.m. cuando la temperatura del aire se hace más baja que la del agua.[72]​ Durante la temporada de lluvias, con temperaturas más bajas, los dos picos de actividad observados durante los períodos secos tienden a desaparecer.[73]​ Con temperaturas más cálidas del aire, puede permanecer más tiempo fuera del agua.[74]​ El cocodrilo del Orinoco toma el sol más en la estación seca que durante la época de lluvias. Antelo explica esto por el hecho de que el rango de temperatura es mayor en periodos secos, lo que hace bajar las temperaturas del agua por la mañana. Entonces el reptil está obligado a permanecer más tiempo al sol para aumentar su temperatura corporal.[75]

Durante la estación seca, cuando el nivel del agua baja, el cocodrilo del Orinoco puede esconderse en las cavidades naturales, usualmente causadas por la erosión de los barrancos a lo largo de las orillas de los ríos, con el fin de pasar las horas más calurosas del día,[76]​ para retirarse al anochecer.[77]​ La entrada de las cuevas se encuentra inicialmente bajo la superficie del agua pero, con la caída del nivel de los ríos, la entrada se hace evidente. Cuando la entrada de la madriguera llega a ser demasiado alta con respecto al nivel del agua, el cocodrilo se ve obligado a cavar una nueva cavidad debajo de la primera. Cuando no hay un barranco, eventualmente puede cavar un agujero en el suelo bajo las raíces de los árboles de la orilla.[77]

Comunicación[editar]

Cocodrilo del Orinoco.

Para el Crocodylus intermedius el sonido es el medio de comunicación más importante para interactuar con otros individuos de su especie.[78]​ Puede usar de diferentes tipos. El «grito» es un sonido grave y gutural, de amplio rango sonoro (de 200 a 300 metros) y dura menos de un segundo. Lo produce con la boca abierta y con la cabeza inclinada a 30° por encima del agua. Por lo general lo lleva a cabo de forma secuencial de 3 a 6 gritos, este sonido se utiliza durante el cortejo y para marcar su territorio.[79]​ El «gruñido», para el que hay dos variantes, la primera es un sonido gutural de corto alcance (de 10 a 20 metros). Esto es principalmente intimidación.[78]​ También el gruñido puede ser emitido con la boca cerrada. Puede durar hasta cinco segundos y el sonido disminuye en intensidad a medida que se exhala el aire. En caso de una amenaza, el cocodrilo puede realizar el gruñido con la boca abierta.[80]​ En este caso, el sonido se vuelve más débil y dura menos de un segundo, ya que el aire es repentinamente expirado.[80]

El cocodrilo del Orinoco también emite silbidos. Este sonido, de corto alcance y de hasta cinco segundos se lleva a cabo al exhalar aire por la boca mientras está se encuentra cerrada. Lo producen especialmente las hembras cuando defienden sus nidos o sus crías.[80]​ Cuando el silbido se realiza bajo el agua, se crean burbujas que explotan en la superficie, formando una especie de «burbujeo». Esto es sobre todo un comportamiento usado para defender su territorio y para el cortejo.[80]​ El cocodrilo del Orinoco también puede usar sus mandíbulas con el fin de intimidar o atacar. Mediante el cierre de su boca violentamente, se produce un «chasquido de mandíbulas» que se escucha de (10 a 30 metros).[80]​ Este chasquido de mordazas que puede ser precedido por un silbido o gruñido con la boca cerrada, puede ser o bien en el agua o en la tierra.[81]​ Cuando quiere defender su territorio, mientras está sumergido, puede producir un «géiser nasal» expulsión de agua y aire a través de sus fosas nasales, provocando un sonido de corto alcance (de 5 a 10 metros).[82]

Las crías de cocodrilo producen gritos estridentes y repetitivos de menos de un segundo. Hay dos variantes, la primera es una «llamada de auxilio» producida por las jóvenes de hasta 18 meses y provoca una respuesta defensiva en los adultos de esta especie, aunque no sea su madre.[82]​ La segunda variante, cuyo tono es un poco más grave, es una «llamada de contacto» emitida por las crías. De esta manera informan de su presencia a su madre, pero también a otras crías para permanecer unidas.[83]​ En 2015, un estudio realizado por investigadores estadounidenses, franceses, sudafricanos y venezolanos. En el cual se grabaron estos gritos en cocodrilos de las especies (cocodrilo del Orinoco, cocodrilo del Nilo, aligátor americano y caimán de anteojos) de diferentes edades y tamaños tanto en la naturaleza como en cautiverio. Un análisis detallado de la estructura acústica de estas señales de sonido mostró que el grito de todas estas especies se asemeja y se hace más grave conforme el joven crece. En experimentos realizados con las hembras en la naturaleza, se observó que reaccionan a los gritos de llamada de las crías más pequeñas, pero que no responden a los jóvenes más grandes.[84]

Cuando el cocodrilo está en tierra o cuando solo su cola en el agua y necesita responder agresivamente a una amenaza, puede realizar un «movimiento repentino de cola», que consiste en un movimiento súbito, lateral y ondulatorio.[85]​ Durante el cortejo, la hembra o el macho pueden hacer que su pareja realice un «roce de mandíbulas, al cuello y flancos».[85]​ El cocodrilo del Orinoco también pueden adoptar una postura intimidante que consiste en «inflar su cuerpo» temporalmente inhalando aire que acumula en sus pulmones. Esta técnica se utiliza sobre todo por las hembras para defender su crías.[86]

Aunque la mayoría de las posiciones relacionadas con la comunicación corporal son comunes en machos y hembras, cuatro son típicas de los machos ya que las utilizan para defender su territorio y también durante el cortejo: la «cola arqueada», «balanceo de cola», «vibraciones infrasónicas con la espalda» y «golpear su cabeza con la superficie del agua».[78]​ Cuando el cocodrilo del Orinoco macho se sumerge en agua y solo muestra su cabeza, puede tener la cola arqueada. Sigue arqueando su cola de modo que la parte superior del arco también salga del agua.[83]​ Frente a otro cocodrilo del mismo sexo, también puede realizar un balanceo de cola que es un movimiento lateral de su cola, que puede realizar cuando se encuentra con la cola arqueada. Por otra parte, el macho puede emitir vibraciones infrasónicas con su espalda que hacen salpicar el agua circundante[86]​ o producir un golpe con su cabeza sobre la superficie del agua. Entonces, golpea superficie del agua con su mandíbula inferior y cierra su boca al mismo tiempo, produce un sonido con una amplia gama que se puede oír a una distancia de más de 100 m.[87]

Comunicación en los cocodrilos del Orinoco[78]
Visual Sonora Táctil Macho Hembra
Grito X X X
Gruñido X X X
Silbido X X X
Burbujeo X X X X
Chasquido de Mandíbulas X X X X
Géiser Nasal X X X X
Llamada de Auxilio X X X
Llamada de Contacto X X X
Cola Arqueada X X
Movimiento Repentino de Cola X X X
Roce de Mandíbulas, al Cuello y Flancos X X X
Inflar Cuerpo X X X
Balanceo de Cola X X
Vibraciones Infrasónicas con la Espalda X X X
Golpear Cabeza contra la Superficie del Agua X X X

Locomoción[editar]

En tierra, el cocodrilo del Orinoco utiliza dos modos para trasladarse: camina y galopa. El caminar se observa cuando el cocodrilo sale del agua para tomar el sol o cuando busca la ubicación de su nido. Se mueve lentamente, camina de forma bípedo diagonal (es decir, colocando las extremidades anterior derecha / posterior izquierda y luego colocando las extremidades anterior izquierda / posterior derecha). Este movimiento le permite avanzar y retroceder. También puede adoptar un paso rápido.[88]

El cocodrilo del Orinoco también puede galopar. Para ello, empuja con las patas traseras, lo que le permite avanzar, mientras que los miembros anteriores permanecen en el aire y luego absorben el impacto.[88]​ En ejemplares adultos, es un movimiento explosivo que se repite dos o tres veces y a diferencia de los especímenes más jóvenes, el choque es absorbido por las patas delanteras y el pecho.[89]​ Solo las patas traseras juegan un papel de empuje.[88]​ El galope se puede observar cuando el cocodrilo quiere subir una pendiente con una caída vertical o cuando una hembra quiere proteger su nido o a sus crías.[88]

Al nadar, el cocodrilo del Orinoco adopta una posición fusiforme, con los miembros colocados a lo largo del cuerpo, mientras que agita su cola de un lado al otro para avanzar. En caso de suficiente profundidad, se puede propulsar también con las patas traseras, que mueve alternativamente.[89]

Sistemática[editar]

Etimología y taxonomía[editar]

El término latino crocodilus en sí proviene de la palabra griega krokodilos que designa los lagartos de todos los tamaños. Heródoto dice que el nombre krokodilos fue dado por los jonios, a lagartos que estaban en las cercas de piedra y por analogía, se ha atribuido a los cocodrilos de Egipto.[90]​ El nombre de la especie, intermedius, significa en latín intermedio, que evoca la forma del hocico más ancho que el del gavial, pero más estrecho que otros miembros del género Crocodylus.[91]

El cocodrilo del Orinoco se describió por primera vez en 1819 por Louis Graves sobre la base de un único ejemplar que media unos nueve pies de largo.[92]​ Señala que la cabeza es más ancha y el hocico más estrecho que otras especies del orden Crocodilia, a excepción del gavial del Ganges (Gavialis gangeticus). Llamó a esta especie intermedius para enfatizar el hecho de que su aspecto externo es mediano entre el de la familia Gavialidae y Crocodylidae.[92]​ La documentación sobre los cocodrilos del Orinoco ha sido objeto de algunos errores.[93]​ Así, según Medem (1958), la primera descripción detallada se proporciona por Mook en 1921 a partir del cráneo de un ejemplar joven mientras que Sola (1933) y Wermuth (1953) son los primeros en tomar fotografías un cocodrilo joven de esta especie.[94]​ Pero estas resulta ser inexactas. De hecho, en los tres casos, se trata de un Crocodylus cataphractus.[93]

Ubicación en la familia[editar]

Relaciones filogenéticas de las especies actuales del género Crocodylus según Oaks (2004), McAliley y Willis (2006) y Li et al. (2007):[95]






C. acutus



C. intermedius





C. rhombifer



C. moreletii





C. niloticus






C. siamensis



C. palustris




C. porosus






C. mindorensis



C. novaeguineae




C. johnsoni





C. cataphractus



El cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius) es una especie de cocodrilo de la familia Crocodylidae.

Las comparaciones morfológicas y fósiles realizadas a finales de 1990 sobre el género Crocodylus colocan a el cocodrilo de las marismas (Crocodylus palustris) como el basal del clado. El género se divide en dos ramas: los cocodrilos del indo-pacífico, y los cocodrilos del nuevo mundo que abarcan a el cocodrilo del Orinoco. El cocodrilo del Nilo (Crocodylus niloticus) es la basal de los cocodrilos del nuevo mundo. El fósil más antiguo perteneciente al género Crocodylus data del mioceno superior.[96]

En 2011, un estudio basado en el análisis mitocondrial de todas las especies Crocodylus trae resultados similares. El cocodrilo de las marismas forma la basal del clado. Los análisis genéticos confirman la monofilia de las especies de Asia y Australia y la parafilia del cocodrilo del Nilo. Las especies del nuevo mundo, se encuentran en la misma rama que el cocodrilo del Nilo, e incluyen familiares de las poblaciones silvestres de África oriental. Recursos paleontológicos cruzados con los análisis genéticos apuntan a una migración reciente, tal vez durante el plioceno, del Crocodylus al Nuevo Mundo desde África.[97]

El crocodilo del Orinoco y el hombre[editar]

Población[editar]

Criadero de cocodrilos del Orinoco en los Llanos venezolanos.

Se han realizado múltiples censos y estudios de campo, con el fin de determinar la población de cocodrilos en varias localidades, de los cuales cuales se constata que las principales poblaciones existentes están localizadas en los ríos Tucupido en el estado Portuguesa, Capanaparo en Apure, Cojedes y Sarare en el estado Cojedes y el embalse de Camatagua en el estado Aragua. Se estima que la población en Venezuela es de unos 1.500 cocodrilos, repartidos en pequeños grupos; en Colombia se considera que esta especie está prácticamente extinta quedando unos 200 ejemplares.[6]​ Sin embargo, en enero del 2013 el ministro venezolano de medio ambiente Cristóbal Francisco Ortiz indicó que para el anterior año 2012 la población de cocodrilos del Orinoco se había incrementado en Venezuela hasta llegar a los 6173 ejemplares aproximadamente, gracias a los esfuerzos de conservación.[98][99]

Amenazas[editar]

Las poblaciones de los cocodrilos del Orinoco han sido diezmadas en gran parte de su área de distribución debido a la sobrepesca y cacería comercial desde 1930 hasta la década de 1960.[27]​ Por lo tanto, según Rafael Antelo, director de la Fundación Palmarito dedicada a la cría y estudio de esta especie, «la belleza de la piel del cocodrilo del Orinoco despertó la codicia de los comerciantes». En 1929, llegaron empresas de la industria peletera, inicialmente se establecen para la caza de caimanes en el delta del Orinoco, hasta que se descubrió esta especie de cocodrilo cuya piel es más fácil de trabajar.[6]​ También de según Antelo, San Fernando de Apure es uno de los centros de suministro de pieles de Crocodylus intermedius en Venezuela, entre 3000 y 4000 pieles fueron negociados diariamente entre 1931 y 1934.[6]​ En 1931, el comercio de pieles de cocodrilo en Venezuela alcanzó su punto máximo con 730 401 kg vendidos, antes del estancamiento hasta 1934 y luego declinan rápidamente a 2400 kg en 1963.[100]​ Basados ​​en datos de este comercio ilícito, Antelo cree que en ese momento había por lo menos tres millones de estos animales a lo largo de la cuenca del Orinoco.[6]​ Por lo tanto, este cocodrilo fue cazado casi hasta el exterminio para satisfacer la demanda global de botas, abrigos, bolsos y otros artículos de piel de cocodrilo.[101]​ De acuerdo con científicos de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco de Villavicencio, todavía existían muchos especímenes de esta especie a principios de 1960.

Cocodrilo del Orinoco.

Actualmente, la principal amenaza para la especie es la destrucción de su hábitat. La mayor población conocida, esta ubicada en los ríos Cojedes y Sarare en el estado Cojedes, está amenazada por el desarrollo de un sistema de canales que forma parte de proyectos para el desarrollo agrícola, y se estima que el hábitat natural remanente puede ser destruido en menos de tres años. En otras zonas, los ríos se encuentran bajo la influencia de actividades mineras, agrícolas e industriales, lo que ha producido la contaminación de sus aguas y la reducción de los hábitats utilizables para esta especie. Adicionalmente, el saqueo de nidos para extraer los huevos con fines de subsistencia y la venta de crías de cocodrilos a turistas, son actividades que cobran importancia como factores de riesgo, especialmente si se considera el tamaño reducido de las poblaciones actuales. Por otra parte, algunos cocodrilos son atrapados accidentalmente en redes de pesca a las que son atraídos por los peces capturados. Si al momento de recoger las redes los cocodrilos todavía se encuentran vivos, son generalmente ofrecidos para la venta, pero en caso de que mueran ahogados, son desollados y las pieles vendidas. Tratándose de una especie en peligro crítico de extinción según criterios de la Lista Roja de la UICN el cocodrilo del Orinoco fue incluido en el Apéndice I del CITES y está bajo régimen de protección especial tanto en Venezuela como en Colombia.

Aunque esta especie está protegida desde la década de 1970, su población está disminuyendo y fragmentándose de manera constante. Su hábitat en los ríos también está contaminado debido a las actividades humanas. Además, los cocodrilos son asesinados cuando entran en conflicto con los humanos, mientras que la caza ilegal es cada vez mayor. Por otra parte, algunas personas siguen comiendo huevos de cocodrilo, creyendo equivocadamente que les ayuda a mejorar su estado general de salud o su sexualidad.[102]

Conservación[editar]

Medidas de conservación en Colombia[editar]

Cartel de Advertencia sobre la presencia de cocodrilos del Orinoco en Orocué.

Federico Medem es el primero en advertir sobre el peligro de la caza intensiva con fines comerciales.[103]​ En un estudio llevado a cabo entre 1974 y 1976, detecta la presencia de solo 280 ejemplares adultos en los ríos Arauca, Casanare, Meta y Vichada,[41]​ en un área que representa una superficie de 252 530 km2. Estimando el total de la población colombiana en menos de 1.000 ejemplares, decide iniciar un programa de conservación a través de la cría en cautividad de cocodrilos.

A pesar de las disposiciones legales adoptadas a finales de 1960 y durante la década de 1970 para proteger el cocodrilo del Orinoco, un nuevo estudio 1994-1995 indica que la situación ha empeorado.[41]​ El 21 de julio de 1997, de acuerdo con el Decreto 676 del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia, el cocodrilo del Orinoco es considerado una especie en peligro en Colombia.[41][104]​ En este país, es oficialmente la primera especie de estar en esta posición.[6]​ Esta decisión del Ministerio se basa en el deterioro del hábitat cocodrilo del Orinoco, la quema de la tierra, la desecación de los humedales, alteración del lecho de los ríos, la caza intensiva, la recolección de huevos y neonatos en la naturaleza y la destrucción de los nidos.[104]

En 1998, con el apoyo del Instituto Humboldt, la Universidad Nacional de Colombia y otras organizaciones públicas y privadas, el gobierno colombiano inició el Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero (PROCAIMAN).[41]​ Con una duración de al menos diez años en su planificación inicial, el programa tiene por objetivo evitar la extinción del cocodrilo del Orinoco en Colombia, promover la reintroducción a su hábitat natural y permitir la conservación de esta especie a largo plazo.[105]​ Para ello, se proponen seis acciones clave: la recuperación de los huevos y las crías, la construcción de una infraestructura para dar cabida a 2500 personas, la identificación de posibles hábitats para la reintroducción, la definición del protocolo de reintroducción, seguimiento de los cocodrilos salvajes y un intercambio internacional sobre este cocodrilo.[41]​ [106]​ En diciembre de 2007, alrededor de 220 cocodrilos del Orinoco son criados en cautiverio en Colombia, la mayoría de ellos en la estación de biología tropical Roberto Franco (Estación de Biología Tropical Roberto Franco o EBTRF) en Villavicencio.[41]​ El desarrollo del proyecto in situ se convierte en una prioridad absoluta en Colombia desde 2014, las iniciativas anteriores se centraron anteriormente en la conservación ex situ.[107]

El cocodrilo del Orinoco es parte del Proyecto Vida Silvestre, un programa lanzado en 2014 que tiene como objetivo proteger las especies salvajes de los Llanos de Colombia.[108]​ En mayo de 2015, un total de 21 cocodrilos del Orinoco, con un tamaño de entre 82 y 170 cm se liberan por primera vez en Colombia, en el Parque nacional natural El Tuparro en Vichada, a través de este proyecto patrocinado principalmente por Ecopetrol, por la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, la unidad administrativa especial para parques nacionales naturales de Colombia y la Fundación Palmarito.[109]​ Entre esta primera liberación y febrero de 2016, se liberaron un total de 41 ejemplares, algunos de los cuales están equipados con un radiotransmisor en el Parque Nacional Natural El Tuparro.[108]

Medidas de conservación en Venezuela[editar]

Número de cocodrilos del Orinoco liberados en Venezuela entre los años 1990 y 2014.

El 4 de abril de 1973, se emitió un decreto en Venezuela, prohibiendo la caza de muchas especies incluyendo al cocodrilo Orinoco. En 1979, esta decisión es ratificada por una resolución presidencial.[107]​ También se están implementando varias estrategias de conservación, incluyendo un programa de cría en cautividad que comenzó a mediados de 1980.[107]​ El Decreto No. 2702 de 1989 permite la creación del Refugio Caño Guaritico. Esta área protegida sirve como un proyecto piloto para la reintroducción de cocodrilos criados en cautividad a su hábitat natural.[107]​ En 1993, el Grupo de Especialistas en Cocodrilos de Venezuela (GECV) publicó un plan de acción para el período 1994-1999. El Ministerio venezolano de Medio Ambiente también publica un Plan de Acción Estratégico en 1994.[107]

Algunas iniciativas privadas están surgiendo, como la Estación Biológica del Hato el Frío, al norte del estado Apure, fundada en 1973 por iniciativa de Javier Castroviejo, doctor en Biología por la Universidad Complutense de Madrid.[110]​ En 1987, cuando la estación biológica comenzó un plan de reproducción del cocodrilo del Orinoco, solo habían dos grandes poblaciones de estos reptiles en el país, de aproximadamente 500 individuos cada una.[110]​ Estas a nivel de los ríos Cojedes y Capanaparo.[111]​ Desde 1989, y hasta 2008, los cocodrilos nacidos en cautiverio se han liberado en el caño Guaritico durante el mes de mayo. En total, 2311 reptiles han sido puestos en libertad durante este periodo.[110]​ Sin embargo, en 2009, La Estación Biológica del Hato El Frío se expropió,[101][110]​ a raíz de un decreto del presidente de Venezuela Hugo Chávez dictado el 31 de marzo del mismo año en el que se ordenó la «adquisición forzosa de los bienes muebles e inmuebles; así como las bienhechurías que conforman el fundo conocido como Hato El Frío [...] en aras de garantizar la seguridad agroalimentaria de la población venezolana actual y de sus generaciones futuras».[110]

Seijas (2011) encontró que entre 1990 y 2010, más de 7600 cocodrilos del Orinoco fueron liberados en la naturaleza en Venezuela.[107]​ Ricardo G. Babarro asegura que fueron liberados 9282 ejemplares para el período de 1990 a 2014, con un récord de 763 en 2009.[112]​ Además, un gran número de especímenes se encuentran en cautividad en operaciones de cría en Venezuela. Desde principios de 1990, muchas crías fueron liberadas en ranchos privados y en parques nacionales venezolanos. Mientras que en Venezuela continúan seis programas de cría en cautiverio, muchos se enfrentan a la falta de fondos o personal, así como a conflictos entre instituciones públicas y privadas.[101]

Otras medidas de protección[editar]

Cocodrilo del Orinoco saliendo del agua.

A partir de 1982, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considera que es una especie en peligro de extinción. Desde 1996, el cocodrilo del Orinoco aparece en la categoría de especies en peligro crítico de extinción (CR).[113]

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) prohíbe el comercio internacional,[27]​ de esta especie en su apéndice I del 1 de julio de 1975.[114]​ También se añade el cocodrilo del Orinoco al anexo A de los reglamentos comerciales de vida silvestre de la UE el 1 de junio de 1997.[114]​ Sin embargo, a pesar de estos acuerdos legales, las poblaciones silvestres de cocodrilos han aumentado solo ligeramente, según Andrés E. Seijas y Carlos Chávez en el año 2000.[27]

En 2010, Michel Lacoste, hijo de René Lacoste quien fundó la marca Lacoste, es atraído por Save your logo. Este programa, creado en Francia por el Fondo de Dotación para la Biodiversidad, propone a las grandes marcas comprometerse con el animal de su logo. Lacoste a continuación, se compromete a proteger a los cocodrilos mediante la financiación a Chelonia, una ONG española, por una suma de 150.000 euros en más de tres años con el fin de identificar en particular a los cocodrilos del Orinoco. Según el empresario francés, no se trata de utilizar un «medio de comunicación» para promocionar su marca, sino para mostrar su «responsabilidad social».[55]

Cultura[editar]

Para los indios[editar]

Ilustración Kinnersley Johnson representando la captura de un cocodrilo.

Joseph Gumilla, sacerdote del siglo XVIII que escribió acerca de la historia natural del Orinoco, relata el miedo inspirado por el Crocodylus intermedius. Así, «es la ferocidad misma» y es «descendiente bruto de la mayor monstruosidad, horror de todos los seres vivos; tan formidable que si un cocodrilo se viese en un espejo, huiría temblando de sí mismo».[101]

En ciertos viajes y crónicas, autores como Humboldt y Bonpland (1826, 1908), Codazzi (1841), Gumilla (1791) o Páez (1868), indican que el cocodrilo del Orinoco es parte de la dieta regular de los indígenas de los Llanos y posiblemente los criollos o viajeros. Su carne, su grasa y sus huevos son utilizados como alimento por los indios Otomaques y Guamos.[115]

A nivel médico, se observa que la grasa se utiliza como una cura para ciertas dolencias y enfermedades, tanto en humanos como en sus mascotas.[116]​ Así Codazzi señala su uso para aliviar los síntomas del reumatismo, mientras que, según Páez, la grasa ayuda a curar las heridas de los caballos.[117]​ Por su parte, Cisneros (1912) establece que los colmillos del cocodrilo del Orinoco tendrían virtudes contra el envenenamiento. Esto ya es señalado por Gumilla, quien encuentra que los indios Otomakes los venden a muy buenos precios como tratamiento contra hierbas venenosas y mordeduras de serpiente.[117]​ También de acuerdo con Cisneros, el pene ayudaría a tratar el tétanos, mientras que la grasa podría tener efectos purgantes, además los nativos la usan para el lavado gástrico.[117]​ Las virtudes antiespasmódicas de los dientes y el pene también son mencionadas por el Padre Antonio Caulín (1779).[117]​ Por otra parte, Thorbjarnarson (1987) informa que los huevos y el pene de cocodrilo del Orinoco servirían como remedio para el asma. La grasa ayudaría a curar resfriados, así como contusiones y problemas en la piel de los caballos.[117]

En la región de los Llanos, los indígenas generalmente decoran sus cuerpos con aceite obtenido de los huevos de tortuga (P. expansa), que luego es teñido de color rojo con onoto el fruto de la Bixa orellana. Sin embargo, Humboldt y Bonpland (1908) encuentran que cuando el aceite de tortuga se agota, los indios lo sustituyen por la grasa de cocodrilo.[118]​ Por otra parte, los colmillos de los cocodrilos del Orinoco son utilizados principalmente por las mujeres como adornos para decorar sus cuerpos.[118]​ En el siglo XIX, los hombres de la tribu Piaroas hacían collares y pulseras con dientes de felino o cocodrilo.[118]​ Algunas partes del cuerpo de cocodrilo también se utilizan para la decoración o como objetos de uso cotidiano entre los habitantes de los Llanos. Así Codazzi (1841) encuentra que la grasa se puede utilizar como combustible para las lámparas, mientras que Páez (1905) indica que los cráneos de los caballos y las cabezas de cocodrilo pueden servir como asientos.[118]

El cocodrilo del Orinoco ocupa un lugar importante en modo vida de los grupos étnicos locales, ciertos productos de su cuerpo se utilizan como elementos ornamentales y místico-religiosos.[119]​ También hacen algunas representaciones del cocodrilo en forma de manifestaciones místico-artístico-culturales, como figuras de piedra o arcilla.[115]

Representaciones diversas[editar]

En la canción «Mercedes», el cantante venezolano Simón Díaz cuenta la historia de una chica nadando en un río y siendo atacada por un cocodrilo del Orinoco.[120]​ Francisco Montoya se refiere a la fuerza y ​​ferocidad de este cocodrilo en la canción «El Caimán de Boca Brava».[121]​ Durante el carnaval de Guanare, capital del estado Portuguesa, debido a la existencia del cocodrilo del Orinoco en el embalse de Tucupido se celebran alegóricamente comparsas (grupos de danza folclórica).[121]

El cocodrilo del Orinoco está representado en varios sellos postales. En 1986, en Venezuela se publicaron una serie de cuatro sellos sobre la flora y fauna venezolana, con el cocodrilo del Orinoco entre los animales publicados.[122]​ Colombia hizo lo mismo en 2015 con una serie de cuatro sellos sobre biodiversidad endémica y amenazada en Colombia.[123]​ En 2002, la República de Guinea publicó una serie de cuatro sellos de cocodrilos uno de los cuales es el cocodrilo del Orinoco.[124]

Publicación original[editar]

  • Graves, «Annales générales des sciences physiques, Volumen 2.», Bruselas, 1819, (en francés) Leer  [Archivo] )pág. 343-353 (Consultado el 20-09-2017)

Referencias[editar]

  1. Seijas, Andrés E.; Antelo, Rafael; Hernández, Omar (2015). «Caimán del Orinoco». Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Caracas, Venezuela: Provita y Fundación Empresas Polar). Archivado desde el original el 16-09-2017. Consultado el 17 de septiembre de 2017. 
  2. a b c d e f g h i Antelo et al, 2008, p. 113.
  3. Medem, Federico (1981). Los crocodylia de Sur América. Los crocodylia de Colombia. Vol I. Editorial Colciencias. Bogotá. 354 pp. 
  4. Antelo et al, 2008.
  5. Natalia A. Rossi Lafferriere, Rafael Antelo, Fernando Alda, Dick Mårtensson, Frank Hailer, Santiago Castroviejo-Fisher, José Ayarzagüena, Joshua R. Ginsberg, Javier Castroviejo, Ignacio Doadrio, Carles Vilá, George Amato (2016). «Multiple Paternity in a Reintroduced Population of the Orinoco Crocodile ' at the El Frío Biological Station, Venezuela» (en inglés). Archivado desde el original el 17-09-2017. Consultado el 17-9-2017. 
  6. a b c d e f «El cocodrilo del Orinoco recupera su hábitat silvestre en Colombia». Diario El Comercio (Perú). 03-08-2013. Archivado desde el original el 15-09-2017. Consultado el 20-09-2017. 
  7. Antelo et al, 2008, p. 55.
  8. a b Morales Betancourt 2012p. 113.
  9. a b c d e Merchán Fornelino et al, 2012, p. 17.
  10. Thorbjarnarson y Hernández 1993p.  363.
  11. Grigg, Gordon; Kirshner, David (2015). Biology and Evolution of Crocodylians (en en inglés). CSIRO Publishing. p. 26-30. ISBN 9781486300679. 
  12. Antelo et al, 2008, p. 193.
  13. Antelo et al, 2008, p. 199.
  14. a b c Pérez T. 2008p.  352-353.
  15. Antelo et al, 2008, p. 44.
  16. a b c d Antelo et al, 2008, p. 49.
  17. Medem 1958p. 198.
  18. Medem 1958 , p.  199-201.
  19. a b c Graves 1819p.  343-353.
  20. Antelo et al, 2008, p. 48.
  21. Antelo et al, 2008, p. 54.
  22. a b Antelo et al, 2008, p. 51.
  23. «Reptarium, Base de datos del reptil, Crocodylus intermedius» (en inglés). Archivado desde el original el 17-09-2017. Consultado el 17-09-2017. 
  24. Barbour (1937). Tercera Lista de reptiles y anfibios antillanos. vol. 82. Boletín del Museo de Zoología Comparada. p. 77-166. 
  25. Cifuentes, Juan Luis; Fabio Germán, Cupul (2004). Los terribles cocodrilos?. Secretaría de Educación Pública, Fondo de Cultura Económica. ISBN 9786071623041. 
  26. Antelo et al, 2008, p. 1.
  27. a b c d Seijas y Chávez 2000p. 353-354.
  28. Medem 1958p. 206.
  29. a b c Antelo et al, 2008, p. 127.
  30. Antelo et al, 2008, p. 123.
  31. Antelo et al, 2008, p. 124.
  32. Antelo et al, 2008, p. 178.
  33. a b c Antelo et al, 2008, p. 164.
  34. a b c d Seijas, 2010, p. 59.
  35. Antelo et al, 2008, p. 183.
  36. Antelo et al, 2008, p. 186.
  37. Antelo et al, 2008, p. 184.
  38. Antelo et al, 2008, p. 165.
  39. Antelo et al, 2008, p. 179.
  40. Antelo et al, 2008, p. 190.
  41. a b c d e f g Seijas, 2010, p. 60.
  42. a b Velasco, 2014, p. 63.
  43. Antelo et al, 2008, p. 166.
  44. Antelo et al, 2008, p. 79.
  45. a b Antelo et al, 2008, p. 169.
  46. a b Antelo et al, 2008, p. 170.
  47. Antelo et al, 2008, p. 173.
  48. Antelo et al, 2008, p. 198.
  49. Merchán Fornelino et al, 2012, pp. 40-41.
  50. a b Antelo et al, 2008, p. 101.
  51. a b Antelo et al, 2008, p. 103.
  52. a b c Velasco, 2014, pp. 58-59.
  53. a b c Antelo et al, 2008, p. 105.
  54. Antelo et al, 2008, p. 107.
  55. a b «Le crocodile de l'Orénoque, espèce en danger sauvée par le marketing ?». RTBF, 21 de mayo de 2010. AFP (en francés). 21 de mayo de 2010. Archivado desde el original el 04-04-2016. Consultado el 18-09-2017. 
  56. Morales Betancourt 2012p. 116.
  57. Antelo et al, 2008, p. 139.
  58. Merchán Fornelino et al, 2012, p. 28.
  59. a b Antelo et al, 2008, p. 138.
  60. a b Medem 1958 , p.  208.
  61. a b c d Merchán Fornelino et al, 2012, p. 29.
  62. a b c Morales-Betancourt et al, 2013, p. 116.
  63. Morales-Betancourt et al, 2013, p. 117.
  64. Antelo et al, 2008, p. 162.
  65. Merchán Fornelino et al, 2012, p. 31.
  66. a b Antelo et al, 2008, p. 157.
  67. a b c Antelo et al, 2008, pp. 158-159.
  68. a b c Antelo et al, 2008, p. 161.
  69. a b Antelo et al, 2008, p. 160.
  70. Mazzotti , p.  48-51.
  71. Antelo et al, 2008, p. 129.
  72. Antelo et al, 2008, p. 132.
  73. Antelo et al, 2008, p. 133.
  74. Antelo et al, 2008, p. 136.
  75. Antelo et al, 2008, p. 134.
  76. Antelo et al, 2008, p. 119.
  77. a b Antelo et al, 2008, p. 120.
  78. a b c d Antelo et al, 2008, pp. 156-157.
  79. Antelo et al, 2008, p. 147.
  80. a b c d e Antelo et al, 2008, p. 148.
  81. Antelo et al, 2008, p. 149.
  82. a b Antelo et al, 2008, p. 150.
  83. a b Antelo et al, 2008, p. 151.
  84. Pérol, Cécile (19-09-2015). «Les mères crocodiles reconnaissent la voix des nouveaux-nés». Universidad de París-Sur (en francés). Archivado desde el original el 17-09-2017. Consultado el 18-09-2017. 
  85. a b Antelo et al, 2008, p. 152.
  86. a b Antelo et al, 2008, p. 153.
  87. Antelo et al, 2008, p. 155.
  88. a b c d Antelo et al, 2008, p. 145.
  89. a b Antelo et al, 2008, p. 146.
  90. Rey, Alain (2011). Dictionnaire Historique de la langue française (en francés). 14833 p. Nathan. ISBN 9782321000136. 
  91. Antelo et al, 2008, p. 43.
  92. a b Medem 1958 , p.  175.
  93. a b Thorbjarnarson 1987 , p.  406,1 a 406,2.
  94. Medem 1958 , p.  176.
  95. Antelo et al, 2008, p. 3.
  96. Brochu, Christopher A. (3 de agosto del 2000). «Phylogenetic Relationships and Divergence Timing of Crocodylus Based on Morphology and the Fossil Record» (en inglés). vol. 2000. Archivo. Copeia. p. 657-673. Consultado el 18-09-2017. 
  97. Meredith; Robert W; Evon R. Hekkala b; George Amato c; John Gatesy (julio de 2011). A phylogenetic hypothesis for Crocodylus (Crocodylia) based on mitochondrial DNA: Evidence for a trans-Atlantic voyage from Africa to the New World (en inglés). vol. 60. p. 183-191. 
  98. «Aumenta número de tortugas Arraú y caimanes del Orinoco en Venezuela». Aporrea. Consultado el 2017-09-20. 
  99. «Aumenta número de tortugas Arraú y caimanes del Orinoco en Venezuela». Miranda Web. Consultado el 2017-09-20. 
  100. «Crocodiles: Proceedings of the 5th Working Meeting of the Crocodile Specialist Group of the Species Survival Commission of the International Union for Conservation of Nature and Natural Resources Convened at the Florida State Museum». la UICN, 1982409. Convocado en el Museo del Estado de Florida (en en inglés) (Gainesville, Florida, EE. UU): p. 93-94. del 12 al 16 de de agosto de 1980. ISBN 9782880322090. 
  101. a b c d William Neuman y Paula Ramón (25-12-2013). «Venezuela’s Fitful Effort to Save a Scaly Predator». The New York Times (en en inglés). ISSN 0362-4331. Consultado el 18-09-2017. 
  102. Platt, John R. (16 de febrero de 2016). «Rarest Crocs in the Americas Get a Radio Boost». Scientific American (en en inglés). Archivado desde el original el 4 de abril de 2016. 
  103. Antelo et al, 2008, p. 208.
  104. a b «SE EXTINGUE EL CAIMÁN LLANERO». El Tiempo. 29 de julio de 1997. Archivado desde el original el 19-09-2017. Consultado el 20-09-2017. 
  105. Ministerio de Medio Ambiente 2002p. 17.
  106. Ministerio de Medio Ambiente 2002p. 18.
  107. a b c d e f Morales-Betancourt et al, 2014, p. 125.
  108. a b «Endangered Colombian crocodiles get a helping hand». Fox News Channel. 15-02-2016. Archivado desde el original el 11-04-2016. Consultado el 20-09-2017. 
  109. «La resurrección del caimán llanero». El Tiempo. 27 de mayo de 2015. Archivado desde el original el 16-09-2017. Consultado el 20-09-2017. 
  110. a b c d e Primera, Maye (20-03-2010). «Paraíso expropiado». El Pais (Caracas, Venezuela). Archivado desde el original el 01-2011. Consultado el 20-09-2017. 
  111. Antelo et al, 2008, p. 209.
  112. Babarro G., 2014, p. 77.
  113. UICN consultado en un enlace externo
  114. a b CITES, consultado el 18 de mayo de, el año 2015
  115. a b Castro Casal et al, 2013, p. 68.
  116. Castro Casal et al, 2013, p. 72.
  117. a b c d e Castro Casal et al, 2013, p. 73.
  118. a b c d Castro Casal et al, 2013, p. 74.
  119. Castro Casal et al, 2013, p. 77.
  120. Espinosa Blanco et al., 2014, p. 17.
  121. a b Espinosa Blanco et al., 2014, pp. 18-19.
  122. «Vénezuela : Timbres [Séries: Flora and Fauna]». colnect.com (en en francés). Archivado desde el original el 19-09-2017. Consultado el 20-09-2017. 
  123. «Timbre: Orinoco Crocodile (Crocodylus intermedius) (Colombie) (Endangered endemic biodiversity of Colombia) WAD:CO004.15». colnect.com (en en francés). Archivado desde el original el 17-09-2017. Consultado el 20-09-2017. 
  124. «Mark O'Shea - The Official Website». markoshea.info (en en inglés). Archivado desde el original el 01 de 2011. Consultado el 20-09-2017. 

Anexos[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]