Agricultura en Argentina

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Principales cultivos de Argentina en 2018, por porcentaje de la superficie sembrada.[1]​ La Argentina es el tercer mayor productor de soja del mundo.[2]​ La cadena de la soja es una de las tres cadenas más importantes del país, junto a la petroquímica y a la metalúrgica-mecánica.
Vino Catena Malbec, originario de Mendoza

La agricultura en Argentina es una de las bases de su economía. La producción de alimentos agropecuarios es, tradicionalmente, uno de los puntales de las exportaciones argentinas, principalmente la producción de granos (cereales y oleaginosas) y la cadena de la soja en conjunto (porotos, semillas, aceite, pellets alimenticios, harina y biodiésel), uno de los principales encadenamientos productivos del país.[3]​ Argentina es uno de los líderes en el mercado mundial de granos, aceites y subproductos.[4]

La agricultura y ganadería en Argentina son intensivas en capital y en 2018 el sector representaba el 6,14 % del PIB.[5]​ Hacia julio de 2016, el sector agrario empleaba, junto a la silvicultura, la caza y la pesca, a 337 196 personas,[6]​ sobre una fuerza laboral de 17,47 millones de personas, lo que representaba a menos del 2 % del total.[7]​ Al 2018, el 8,13 % de la población argentina vivía en áreas rurales, uno de los porcentajes más bajos del mundo.[8]​ El Ministerio de Agroindustria es la organización del gobierno nacional a cargo de la supervisión de la agricultura.

En el año 2002, el Censo Nacional Agropecuario realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos estimó que en las explotaciones agropecuarias residen 1 233 589 personas, siendo las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Misiones y Santa Fe las que concentran la mayor cantidad de establecimientos agropecuarios.[9]

Una parte sustancial de la producción agrícola se exporta sin manufacturación en forma de granos (soja, maíz, trigo y girasol), representando el 15% de las exportaciones totales.[10]​ El resto se destina como materia prima, principalmente a la industria de la alimentación. La soja se diferencia sustancialmente del resto de los productos agropecuarios por el hecho de que no se consume en el mercado interno y por lo tanto prácticamente la totalidad se exporta. Por el contrario, los cereales, lácteos y la carne vacuna constituyen la base de la dieta alimentaria de la población, razón por la cual una parte considerable se destina al consumo en el mercado interno.

Si bien Argentina se ha caracterizado lo largo de todo el siglo XX por ser uno de los principales exportadores de carne vacuna del mundo, a partir de 2009 comenzó una caída en las exportaciones cárnicas, motivadas en especial debido al tipo de cambio. A partir de 2015 se comenzó a trabajar nuevamente para liderar el sector, asimismo la carne argentina sigue siendo reconocida como la de mejor calidad en el mundo.[11]

Fuera de la economía agro-ganadera de la región pampeana, la economía argentina cuenta con las denominadas economías regionales, sistemas productivos locales generalmente apoyados en la producción especializada de un grupo limitado de cultivos. Entre ellas se encuentran la economía cuyana apoyada en la vid y la industria del vino derivada; la ganadería ovina en la Patagonia, los valles patagónicos dedicados a la manzana y la pera; la región noroeste, dedicado al azúcar, cítricos y tabaco; la provincia de Misiones y nordeste de Corrientes orientadas a la yerba mate, y la madera; el algodón en la región chaqueña; el arroz, principalmente en Corrientes; el olivo en las zonas áridas de montaña; y el ganado ovino en la Patagonia. Por el clima subtropical de muchas de las zonas del país, Argentina también produce sus propios cultivos tropicales, tales como banana,[12]ananá,[13]mango,[14]maracuyá,[15]palta, papaya[16]​ y café,[17]​ aunque la mayoría de lo producido de estos cultivos es para el consumo interno, ya que no son fáciles de producir en el país.

Historia[editar]

Historia precolombina[editar]

Imagen de un matadero de Buenos Aires del año 1829

Previo a la colonización existían culturas agroalfareras en el territorio de la actual Argentina civilizaciones originarias de América caracterizadas por el sedentarismo y por el desarrollo de la agricultura.

Estos pueblos de cultura neolítica habían comenzado a instalarse en la actual Argentina durante el primer milenio antes de nuestra era, y en la época de la conquista habían alcanzado su máximo desarrollo autónomo, que se vería truncado por la invasión europea, con sus secuelas de transculturación, cambios en los modelos productivos y despoblamiento.

Entre las culturas aborígenes agrícolas más tempranas se destacan las andinas que establecieron simultáneamente varias aldeas en distintas localidades de la región andina: algunas ubicaciones de la Puna; los valles calchaquíes; el valle de Tafí y otros .cultivaban legumbres, calabazas, papas y maíz.[18]

Dos terceras partes de su territorio actual estuvieron ocupadas durante el período colonial, mientras que el otro tercio era el correspondiente a la meseta patagónica, que continúa escasamente poblada. La agricultura y ganadería del sector era principalmente para el consumo de los mismos productores y para el mercado local. Únicamente se asoció con los comerciantes extranjeros a finales del siglo XVIII. El período entre el siglo XVI y el final del siglo XVIII se caracterizó por la existencia de la auto-suficiencia económica regional, A finales del siglo XVIII, comenzó una etapa en la cual las diferentes regiones comenzaron a intercambiar crecientes flujos de capital, trabajo y bienes de manera significativa, dando inicio a una forma de desarrollo económico incipiente basado en las actividades agrícolas.

Colonización española[editar]

En la región pampeana la principal actividad económica era la ganadera. El origen de la explotación ganadera en las pampas, se remonta a 1536 cuando Pedro de Mendoza introdujo los primeros equinos y a 1580 cuando Garay introduce entre 300 y 500 vacas. En el Interior en Tucumán y Salta supuso por su parte la cría de mulas, también de caballos y asnos, la vid en Mendoza. La zona de las Misiones y el Paraguay fue sede de cultivos de yerba mate, cultivos iniciados por guaraníes y jesuitas. La yerba mate abastecía a casi todo el virreinato. Otros cultivos alimenticios surgieron merced a la demanda altoperuana: vinos (en Salta, Cuyo, Córdoba), aguardientes y singanis; e incluso plantaciones de olivo, principalmente en La Rioja y Catamarca.

En 1776, España decide la creación del Virreinato del Río de la Plata, que abarcaba lo que hoy es Argentina, Uruguay, Paraguay y gran parte de la actual Bolivia, con la intención de evitar el establecimiento de los portugueses en el Río de la Plata.[19]​ El Reglamento de libre comercio de 1778 fue promulgado por el rey Carlos III de España el 12 de octubre de 1778, en el marco de las reformas borbónicas, se aprobó con el fin de permitir el librecambio comercial entre España e Hispanoamérica,[20]​ para lo cual se habilitaron al comercio 13 puertos en España y 24 en América, entre ellos el puerto de Buenos Aires.[21]​ La necesidad de una agricultura intensiva se reconoció ya en 1776, pero, aparte de la cosecha de la yerba mate en el noreste.

En Buenos Aires, la sanción del Reglamento de Libre Comercio, junto con el "Auto de Internación" establecido en 1777, provocó un brusco incremento en las exportaciones ganaderas, pasándose de 150 mil cueros anuales en 1778 a 800 mil en 1801 según algunos autores o valores sustancialmente menores pero de fuerte tendencia creciente, según otros investigadores.[22][23]

Siglo XIX[editar]

En 1825, en tiempos de Rivadavia, el país exportaba principalmente carne y se importaban artículos extranjeros por valor de ocho millones de pesos fuertes , exportándose productos nacionales tan solo por cinco millones de la misma moneda, lo cual dejaba un saldo de tres millones de déficit. [24]​ En esa etapa de Rivadavia se sancionó la Ley de Enfiteusis que dejó como consecuencia la concentración de la tierra; entre 1822 y 1830, 538 propietarios obtuvieron en total 8 656 000 hectáreas. Muchos colaboradores directos del propio régimen de Bernardino Rivadavia fueron los enfiteutas más beneficiados, entre ellos las familias Anchorena, Alvear, Ortiz Basualdo, Bernal, Bosch, Braun Menéndez, Bullrich, Díaz Vélez, Blanco Vilegas, Larreta, Lezica, Lynch, Miguens, Obarrio, Ocampo, Olivera, Ortiz Basualdo, Vidal, Sáenz Valiente y otras.[25]​ En general, los arrendatarios y enfiteutas no pagaban o pagaban cánones muy bajos a la provincia. Esta ley tendió a favorecer la gran concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas decenas de familias.[26][27]

Ya durante la etapa rosista con la expansión de la frontera agrícola y a partir de la ley de Aduana de 1835 las exportaciones primarias van a ir subiendo vertiginosamente, mientras las importaciones lo harán en una proporción inferior. En las décadas de 1830 y 1840 se acentuó la expansión agrícola. Las exportaciones de origen pecuario (cueros, carne salada, sebo y lana) y el número de embarcaciones extranjeras que llegaban anualmente al Río de la Plata con sus productos lograron duplicarse entre 1837 y 1852. Los cueros vacunos representaron más del 60% de las exportaciones del período y sus dos terceras partes eran producidas en Buenos Aires. En 1851, en las vísperas de Caseros, Argentina importaba 8 550 000 de artículos extranjeros, contra 10 633 525 de productos nacionales exportados. La balanza comercial había sido supervitaria aunque basada en productos agrícolas.[24]

Ya en la segunda mitad del siglo XIX, el país siguió un modelo de exportación agrícola y ganadera de desarrollo con gran concentración de cultivos en las fértiles llanuras pampeanas, particularmente en la provincia de Buenos Aires y la región del Litoral. En gran medida limitada a las actividades ganaderas y centrada alrededor de la exportación de pieles de ganado vacuno y lanar. A partir de 1850 comenzó el auge del ganado ovino: ese año la exportación total de lanas alcanzó la cifra de 7681 toneladas; en 1855 llegó a 12 454 toneladas, y un año más tarde, a 14 972 toneladas. Al promediar la década de 1860, las estancias dedicadas al ganado lanar en la provincia de Buenos Aires comprendían una superficie de 16 millones de hectáreas; estando una cuarta parte de ellas en manos de inmigrantes irlandeses y escoceses, y una gran proporción bajo control de inmigrantes vascos. El total de ovinos en la provincia llegó a la cifra de 40 millones. Gracias a ello, Buenos Aires vivía una notable expansión económica sustentada por el ciclo lanar y las rentas de la aduana. [28]

Ya en el período de Organización Nacional, en 1868 se creó el primer Instituto de Agronomía de la Argentina.[29]​ El arribo en 1875 del primer cargamento de granos intactos a Gran Bretaña, desató una ola de inversión local en cultivos y en silos e inversiones británicas en ferrocarriles y finanzas. El desarrollo del transporte marítimo de carne congelada, en 1876, llevó a la modernización de ese sector.[cita requerida] El maíz y el trigo, para ese entonces, eclipsaron la producción y exportación de carne.

Siglo XX[editar]

Recepción de maquinaria agrícola hacia la década de 1900.

En 1914 más del 60 % de la tierra en las cinco provincias de la pampa, y el 80 % de toda la tierra en la Argentina, se concentraba en unidades de más de 1000 hectáreas. También en ese año, estancias gigantescas de más de 5000 hectáreas abarcaban, la mitad de las tierras del país. En total 29 familias concentraban el 38 % del total de las tierras agrícolas y otras 200 más de 41 %.[30]

Estos avances estuvieron acompañados por una ola de inmigración europea y las inversiones en educación e infraestructura. Las exportaciones agrícolas dejaron siempre al Tesoro argentino con excedentes generosos durante las dos guerras mundiales

La creación del IAPI por el presidente Juan Perón los beneficiados con las inversiones en infraestructura de control, maquinaria y plagas, durante esta época el sector agropecuario se modernizó: a partir del desarrollo de la industria siderúrgica y petroquímica, se impulsó la tecnificación y la provisión de fertilizantes, plaguicidas y maquinarias, de forma que se hizo incrementar la producción y productividad agropecuaria.[31]​ Políticas favorables a la inversión industrial durante el mandato de Arturo Frondizi estimulando una mayor modernización.

El presidente que comenzó con el achicamiento fue Arturo Frondizi, cuando en 1961 decidió suprimir gran parte de la red ferroviaria 11 089 cesanteados, 44 978 obreros rebajados de categoría, 237 estaciones, lo que produjo que pueblos rurales quedaran aislados encareciéndose el costo de traslado de la producción rural.[32]​ liderado por las exportaciones agrícolas y, en particular, el auge repentino en el cultivo de soja, que desplazo a las oleaginosas.[cita requerida] En la década de 1960 el régimen de Juan Carlos Onganía ordenó el cierre de 11 ingenios ingenios azucareros que no funcionó y agravó aún más los problemas de aquella provincia.[33]​ el ministro de Economía Adalberto Krieger Vasena (1967 y 1969) aplicó diferentes medidas económicas de corte liberal. La supresión de medidas proteccionistas perjudicaron a productores regionales del Chaco, Tucumán y Misiones. Consecuentemente, el PIB cayó un 1,2 % y aumentaron los precios mayoristas y minoristas.

El uno a uno del peso argentino con el dólar de EE.UU. implementado por el economista Domingo Cavallo en 1991 competitividad de las exportaciones reducido un poco- Estas tendencias fueron acompañadas por la aprobación federal de los cultivos transgénicos en 1995.[cita requerida]

Siglo XXI[editar]

Sede del Ministerio de Agroindustria de Argentina

Una devaluación del peso en 2002 y un aumento sostenido de los precios de los productos básicos ya que también ha animado al sector, lo que lleva a registrar la producción y las exportaciones, una pieza clave de Néstor Kirchner y las políticas económicas Cristina Fernández de Kirchner. Respecto al sector agropecuario la soja, que se constituyó en el principal cultivo de Argentina, alcanzó en la temporada 2009/2010 una cosecha récord de 52 millones de toneladas, la producción de maíz paso de 23,7 millones de toneladas producidas en la temporada 2010/2011 al récord de 25 millones para la temporada 2012/2013. Este crecimiento en el sector agropecuario también se vio replicado en cultivos menores, como el arroz y la cebada, que alcanzaron producciones cercanas a las 2 millones de toneladas en el primer caso, y de 5 millones en el segundo.[34]​ se observa una fuerte tecnificación en el sector, la venta de maquinaria agrícola aumentó en 2013 un 97,3 % respecto del mismo período del año anterior.[35]

En el período 2001-2002 a 2012-2013 se alcanzó la mayor cosecha de la historia (hasta entonces), con 105.8 millones de toneladas, un incremento del 53 % en relación con el inicio de la década. Hubo varios aumentos récord durante la última década: la cebada (900 %), el maní (181 %), el algodón (149 %), el arroz (120 %) y el maíz (99 %).[36]

En la temporada 2009/2010 se logró una cosecha récord de 52 millones de toneladas, la producción de maíz paso de 23.7 millones de toneladas producidas en la temporada 2010/2011 al récord de 25 millones para la temporada 2012/2013. Este crecimiento en el sector agropecuario también se vio replicado en cultivos menores, como el arroz y la cebada, que alcanzaron producciones cercanas a las 2 millones de toneladas en el primer caso, y de 5 millones en el segundo.[37]​ para 2014 la cosecha creció a 55 millones de toneladas.[38]

Entre 2003 y 2011 hubo un crecimiento del 260 % en las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI), un crecimiento de exportaciones de productos primarios del 212 % y 182 % de las manufacturas de origen agropecuario.[39]​ También se observa una fuerte tecnificación en el sector, la venta de maquinaria agrícola aumentó en 2013 un 97.3 % respecto del mismo período del año anterior.[35]

En 2011 Argentina era el tercer exportador mundial de lana con exportaciones por 300 millones de dólares.[40]​ En ese año contaba con 16 millones de cabezas, una de las mayores del mundo.[41]

De 2003 a 2013, el sector avícola mostró una fuerte consolidación y expansión. Con un crecimiento de la producción en un 170 %, se pasó de producir 0.71 millones de toneladas a 1.90 millones en 2013. En cuanto a las exportaciones, se pasó de vender al mundo 60 600 toneladas en 2003, a 366 000 toneladas en 2013, lo que significa un aumento de más del 500 %.[42]

Por su parte la ganadería bovina, que aporta la materia prima para la industria frigorífica, es un sector de gran importancia, con 55 millones a 60 millones de cabezas. La carne vacuna es un componente principal de la dieta de la población y el país es además el sexto productor mundial de carne vacuna.[43]​ De 2003 a 2013, la producción avícola creció un 170 %, la porcina un 109 % y la láctea un 43 %.[44]​ En 2013 las exportaciones de leche entera en polvo fue de 213 349 toneladas, por un precio FOB total de 958.4 millones de dólares, incrementándose respecto a los 706.3 millones del año 2012.[45]

En 2013, Argentina era el primer exportador mundial de harinas,[46]​ aceite de girasol, aceite de soja, limones, peras y yerba mate;[47]​ el segundo exportador mundial de maíz, sorgo, miel; el tercero de soja,[48]​ el cuarto de carne bovina, algodón y vinos; y el quinto de lácteos,[49]​ trigo y aceitunas.[50]

Para 2016 la industria láctea cayo un 22,3% interanual, y acumuló en el primer semestre una pérdida de producción del 14%, junto con una caída en la producción de azúcar con el 14,4% mientras que las carnes rojas que disminuyeron un 11,5% .[51]​ Según datos del Indec, en el primer trimestre 2016 la agricultura, ganadería, caza y silvicultura registraron una baja de puestos de trabajo de 16 496 al pasar de emplear a 353 692 personas a 337 196, lo que representó una reducción de 4,7%[6]​Argentina enfrenta a 2018 importantes problemas en el campo, sumado a una fuerte sequía en los campos de oleajinosas, bajando la producción. De los 57 millones de toneladas de soja previstos en el momento de la siembra se cosecharán unos 37. De los 40 millones de toneladas de maíz se pasará a 32. Las pérdidas ascenderán a 4600 millones de dólares, equivalentes a 0,7% del PIB.[52]

Concentración de la tierra[editar]

En 1828, la oligarquía terrateniente que domina la Legislatura consiguió modificar la Ley de Enfiteusis. Esta ley dejó como consecuencia una gran concentración de la tierra de 1822 a 1830, 538 propietarios en total obtuvieron 8 656 000 hectáreas. Siendo los enfiteutas más beneficiados muchos colaboradores del propio régimen de Bernardino Rivadavia, entre ellos las familias Anchorena, Alzaga, Alvear, Azcuénaga, Basualdo, Bosch, los Díaz Vélez, Echeverría, Escalada-Ezcurra, Lacarra, Larreta, Lezica, Lynch, Miguens, Obarrio, Ocampo, Olivera, Ortiz Basualdo, Otamendi, Pacheco, Sáenz Valiente y otras.[53]​ la Enfiteusis puso más de ocho millones de hectáreas a disposición de un centenar de grandes arrendatarios y enfiteutas quienes en general no pagaban o pagaban cánones muy bajos a la provincia, esta ley tendió a favorecer la gran concentración de la propiedad en unas pocas decenas de familias.[54]

Tal situación empeoró tras la llamada Conquista del Desierto. Entonces los territorios patagónicos y pampeanos arrebatados al indígena fueron repartidos entre un puñado de familias bonaerenses: los Luro, los Menéndez, los Pereyra Iraola, los Martínez de Hoz, los Álzaga- Unzué, los Anchorena, Amadeo, Leloir, Ramos Mejía, Lavallol, Miguens, Arana, Señorans y otros vinculados la Sociedad Rural Argentina. En total el Presidente Julio Argentino Roca repartió 41 millones de hectáreas. Los Martínez de Hoz, antiguos comerciantes llegados a estas pampas en el siglo XVIII, dedicados al contrabando y opositores a la Revolución de Mayo que intentaba abrir el comercio, recibieron 2,5 millones de hectáreas.[55]​ El Estado regalase 41 787 023 hectáreas a 1113 terratenientes, pertenecientes a 37 familias, vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los gobiernos consevadores.[56]

En total la producción rural incluido el sector forestal, representaba en 2007 el 5,61% del PIB total.[57]

Según el censo agropecuario de 2008 en Argentina existen 248 022 superficies agropecuarias con límites definidos, 25 568 sin límites definidos que da un total de 273 590 explotaciones agropecuarias que ocupan 153 153 822 hectáreas. En 2002 existían 333 533 establecimientos. El censo 2008 del sector, señala una mayor concentración del negocio rural, que llevó a que entre 2002 y 2008, desaparecieron casi 60 000 explotaciones agropecuarias, siendo los más perjudicados fueron los productores pequeños y medianos productores que perdieron 444 416 hectáreas, mientras que los grandes dueños de la tierra aumentaron ocupando 51 454 hectáreas más.[58][59]

Sojización[editar]

Avance de la soja de 1969 a 2018 hasta ocupar cerca de la mitad de las tierras sembradas.[60]​ Bajo "otros" se agrupan: trigo, maíz, girasol, yerba mate, tung, té, sorgo poroto seco, pomelo, papa, naranja, mijo, sorgo, centeno, ajo, algodón, alpiste, arroz, avena, banana, caña de azúcar, cártamo, cebada, cebolla, colza, jojoba, limón, lino, mandarina y maní.[60]
Porcentaje de hectáreas dedicadas a cada cultivo (granos) en Argentina. Se puede ver como la soja (en verde) aumenta sostenidamente su calor, mientras que todo el resto disminuye.
Uno de los efectos sobre la población son las tormentas producidas por los vientos zonda que levantan tierra luego de la cosecha. En la imagen se ve la que azotó a Córdoba en 2009.

En Argentina, la alta rentabilidad derivada del incremento excepcional de los precios internacionales de la soja, llevaron a los empresarios agropecuarios a volcarse progresivamente hacia la siembra de soja transgénica, que llevó al país a convertirse en el tercer productor anual de soja en bruto y el primero de aceite de soja.[61]​ Este proceso es en alguna medida seguido de cerca por grupos económicos organizados en ACSoja (Asociación de la Cadena de la Soja) y promovido por la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA).

Por el mismo motivo y por las políticas macro aplicadas desde 1976, se produjo un aumento de la concentración de la tierra. Entre 1966 y 2002 desapareció la mitad de los productores, de 650.000 a menos 330.000, llegando a concentrarse el 49.7% de la tierra (la mitad de la superficie del país) en 6900 propietarios, más de 40 millones de has (el 14% del territorio nacional) pasaron a manos extranjeras en dicho período incluidas áreas de frontera, cursos de agua y zonas estratégicas.[62]

Algunas personas atribuyen a la sojización en Argentina graves problemas sociales (ver Paro agropecuario patronal en Argentina de 2008), entre ellos el gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner:

Si nos dejamos llevar por el precio de la soja, en una provincia como Santa Fe, en poco tiempo no va a quedar nada de las demás actividades productivas. El proceso de sojización ha significado vaciar el campo, que la gente migre a las ciudades, con oficios que no corresponden a las demandas que hoy tiene una ciudad, a vivir en los peores lugares, lo que genera planes sociales que nunca tendrán el valor del trabajo como elemento formador del individuo y la sociedad.
Hermes Binner, Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Argentina[63]

En la campaña 2016 se usaron alrededor de 228 millones de litros de glisfosato, 29 millones de litros de 2-4-D, cerca de 17 millones de litros de endosulfán. Cada años se utilizan alrededor de 452 mil toneladas de plaguicidas y acompañantes del glifosato, que son productos altamente cancerígenos, producen alergias, malformaciones, reacciones en la piel, afecciones respiratorias, afectan los embarazos, producen abortos espontáneos y han disparado la tasa de cáncer en la Argentina. Cada 500 has. de soja RR (Dellatorre, 2004) se genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo efectivo

Otros como el economista Manuel Alvarado Ledesma, sin contraponer su posición a la de Binner, focalizan la responsabilidad de este fenómeno en las políticas económicas: «La "sojización" es un hecho, pero nada tiene que ver con la contractualización. Es, sin lugar a dudas, la resultante de una política agropecuaria contraria a la producción ganadera extensiva y a la cerealera.» (Agrositio. 4 de diciembre de 2009).[cita requerida] La sojización ha reducido el número de cabezas de ganado vacuno de 65 millones a 48,6 millones y el lanar de 60 millones de cabezas en 1970 a 12,5 millones. Las pulverizaciones de estos productos herbicidas (la mayoría restringidos en sus países de origen) destruyeron montes frutales y forestales, cinturones verdes que rodeaban ciudades y pueblos, produciendo emigración de pequeños productores a las villas de emergencia de las ciudades y una mayor concentración de la tierra.[64]

Producción por producto[editar]

La agricultura es una de las principales actividades del país. Abastece al mismo y el excedente se exporta (ejemplo: los cereales, centrados en el maíz, la soja, el trigo y el sorgo). El arroz y la cebada producida principalmente para el consumo nacional. Con una superficie total de alrededor de 210 000 km², la producción anual de cereales es de alrededor de 108 millones de toneladas.

Soja y girasol[editar]

Campo de soja en Junín, provincia de Buenos Aires
Campo de girasol en provincia de Buenos Aires

Las oleaginosas llegaron a ser importante ya que su precio internacional aumentó durante el siglo XX. De los aproximadamente 52 millones de toneladas producidas anualmente, alrededor del 92% son soja y el 7% son semillas de girasol. La superficie total cultivada de semillas oleaginosas es de alrededor de 41 000 km².

El cultivo de las oleaginosas en Argentina se ha destacado desde el siglo XX, cuando el país era exportador principal del mundo de lino (linaza). El colapso de ese mercado en la década de 1930 y cualidades del cultivo del suelo, sin embargo, puso fin a su posición dominante en el sector.

Las primeras plantaciones de soja en Argentina se hicieron en 1862, pero no encontraron eco en los productores agrícolas de aquellos años. En 1925, el ministro de Agricultura Tomás Le Breton, introdujo nuevas semillas de soja desde Europa y trató de difundir su cultivo, conocido en esa época entre los agrónomos del Ministerio como «arveja peluda» o «soja híspida». Hacia 1956 en la Argentina no se conocían aún los aspectos básicos de la soja como cultivo. Los fracasos en la implantación hicieron que fuese considerada para esa época como cultivo “tabú”. La primera vez que Argentina exportó soja fue el 5 de julio de 1962, a través del buque «Alabama», que partió en esa fecha llevando en su interior 6000 toneladas con destino a Hamburgo. Su producción se incrementó notoriamente en los años 70 hasta alcanzar una producción de 55 500 000 toneladas en la campaña 2013/14[65]​ y en la campaña 2014/15 de 60 800 000 toneladas con una superficie cosechada de 19,1 millones de hectáreas.[66]​ La Argentina es el tercer productor mundial de este grano, el primer exportador mundial de aceite de soja y el segundo de harina de soja. La soja representa el rubro de exportación de mayor incidencia en el Producto Bruto Agropecuario del país, y el mayor generador de divisas. Actualmente el cultivo de soja ocupa una amplia zona ecológica que se extiende desde los 23º (en el extremo norte del país) a los 39º de latitud sur, concentrándose principalmente en la Región Pampeana.[67]​ Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires representan las provincias de dicha región con mayor producción por área sembrada y magnitud de rendimientos.

Cebada y arroz[editar]

A partir del comienzo del siglo XXI hubo un notable crecimiento en el sector agropecuario también se vio replicado en cultivos menores, como el arroz y la cebada, que alcanzaron producciones cercanas a las 2 millones de toneladas en el primer caso, y de 5 millones en el segundo.[34]

Frutas y verduras[editar]

Cosecha y embolsado de cebollas en Jáchal, San Juan. La producción en bulto está destinada casi exclusivamente, al mercado interno.

Verduras, principalmente papas, cebollas y tomates, se cultivan en todo el país, casi exclusivamente para el mercado interno. Otros productos importantes son el camote, calabazas, zanahorias, judías, pimientos y ajo. Un área aproximada de 3,000 km ² produce más de cinco millones de toneladas de vegetales cada año.

Las manzanas y las peras son las cosechas de frutas de carozo más importantes, producidos principalmente en los valles fluviales de Río Negro y Neuquén. En 2016 la producción de peras y manzanas fue la peor de los últimos 10 años y un 15,5% menor al promedio de la última década. En materia de exportaciones, se comerciaron un 9,6% menos de frutas en 2016. Alguna de las mermas más significativas de las economías regionales son las ventas de ciruelas de San Juan (-96,4%), duraznos de Neuquén (-73,2%), peras de Mendoza (-46,7%) y manzanas de Río Negro (-18,2%).

Existen los oasis de las provincias de Mendoza y San Juan. Otros cultivos importantes son los melocotones y cítricos. Con una superficie de alrededor de 6000 km², la producción de fruta es de alrededor de 18 millones de toneladas anuales.

Cultivos tropicales[editar]

El cultivo del banano es el más destacado de los cultivos tropicales de Argentina.
Cosecha de mangos.
Los mayores cultivos de ananá en Argentina se encuentran en la provincia de Misiones.

Los cultivos tropicales en Argentina son las producciones a campo en el territorio argentino de especies vegetales originadas en las regiones intertropicales del globo, las cuales exhiben sensibilidad a las bajas temperaturas, sufriendo daños de consideración y hasta la muerte del ejemplar frente a la ocurrencia de heladas agronómicas.[68]​ Este rubro constituye un importante ítem económico para el sector agropecuario de las provincias septentrionales del país. Son especies perennes, es decir, no incluye las especies delicadas anuales, las que son cultivadas en una determinada época del año libre de heladas.

El 2,5 % de la producción frutícola de ese país son frutas tropicales, de las que produce 200 000 toneladas anuales (algo más del 0,1 % de la producción mundial de este tipo de frutas), lo que resulta insuficiente para cubrir la demanda interna, por lo que debe importar más de 360 000 toneladas.[69]​ En los últimos 15 años ha crecido la cantidad de hectáreas que se trabajan con banana, palta y mango. Además se llevan adelante programas para incentivar a cultivos como el mburucuyá o maracuyá y el mamón o papaya.[70]

Vino[editar]

Viñedos de Cafayate, en la Provincia de Salta donde se encuentran los viñedos más altos del mundo.

Vino argentino bebida nacional de Argentina [71]​ que se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Córdoba, Catamarca y en las últimas décadas han comenzado a elaborarse en Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires y Santa Fe.

El 24 de noviembre se celebra el "Día del Vino Argentino Bebida Nacional".[72][73]​ La Argentina es el mayor productor de vino de Latinoamérica y el sexto mayor productor en todo el mundo,[74]​ así como el noveno exportador a nivel global.[75]

La calidad del vino argentino ha venido creciendo sin detenerse en los últimos años, ganando terreno en el mercado mundial: en 2010, las ventas al exterior alcanzaron los USD$ 650 millones, lo que implicó un alza del 19% en relación al 2009, marcando un nuevo récord histórico. En 2011, el valor de la producción de vino argentino fue de 3,4 mil millones de dólares, de los cuales el 40% se exporta.

Caña de azúcar[editar]

Campos de caña de azúcar y el molino, provincia de Tucumán

El cultivo de la caña de azúcar y sus derivados en un área de 3,000 kilómetros cuadrados, principalmente en la provincia de Tucumán, los rendimientos son alrededor de 19 millones de toneladas al año. Existe también la caña de azúcar para la producción de azúcar y celulosa.

Se comenzó a investigar e invertir para producir bioetanol, estimando que en el año 2020, la producción de etanol procederá un 80 % de la caña de azúcar. En el país la caña de azúcar ocupa una superficie de 350 mil hectáreas (2014). [76]

Algodón[editar]

En 2007, con 393 000 hectáreas, 174 000 toneladas netas de algodón se produjo, de las cuales 7000 toneladas se exportan. La zona de producción principal es la provincia de Chaco y, aunque la cosecha está siendo reemplazada en muchos aspectos con la soja debido a los costos de producción, la producción se ha más que duplicado desde el mínimo de 2002.

Lácteos[editar]

La producción de leche es de alrededor de 10 mil millones de litros anuales y los huevos, unos 650 millones de docenas. Su producción, así como el de las industrias lácteas afines (medio millón de toneladas de queso, sobre todo), se vio favorecido por la devaluación de 2002 del peso argentino, ya que esta producción puesta cuesta muy por debajo del precio internacional. Este aumento de la leche y las exportaciones de productos lácteos, pero también ha aumentado sus precios locales. Durante 2016 la producción láctea cayó un 3 %, siendo el peor trimestre en cuanto a desempeño exportador del complejo lácteo en ocho años. La combinación de megadevaluación y reducción de derechos de exportación a la soja y el maíz empeoró sensiblemente la ecuación de costos de los tamberos y su competitividad.[77][78]​ hablándose de una crisis lechera en 2016.[79]

[editar]

La producción de té tiene como destino principal la exportación, ya que se coloca en los mercados externos más del 90 % del total obtenido. En 2012, las exportaciones argentinas de té alcanzaron las 76 700 toneladas y facturaron 104 millones de dólares.[80]

Maní[editar]

Para 2013, Argentina se había convertido en un importante exportador de maní. Ese sector registró un volumen de exportación de 519 210 toneladas, lo que representó una suma total de 719.8 millones de dólares.[81]

Industria forestal[editar]

La producción forestal y maderera, principalmente pinos y eucaliptos, se ha venido expandiendo, con centro en las provincias mesopotámicas, la productividad también tuvo un aumento considerable. En los últimos 8 años la industria maderera incrementó en 132 % su producción y la de muebles en 115 %.[82]​ El país posee 20 millones de hectáreas aptas para la actividad forestal, las condiciones de clima y el suelo permiten lograr altas tasas de crecimiento de los bosques implantados y reducidos turnos de corte, que se ubican entre los mejores del mundo. [83]​ Este sector produjo en 2013 casi 11 000 millones de dólares.[84]

Industria láctea y frigorífica[editar]

La producción lechera en el país pasó de los 6600 millones de litros en 1992 a los 10 330 millones de litros en 1999. Continuando un crecimiento sostenido del orden del 5,03 % anual durante la década 2003-2013 llegando a los 14 311 millones de litros en 2014.[85][86]​ en 2015 creció la producción lechera un 3%.[87]​ En cambio, ya en el primer trimestre de 2016 el total producido cayó un 3 %, el primer trimestre de 2016, fue el peor en cuanto a desempeño exportador del complejo lácteo de los últimos ocho años. La combinación megadevaluación y reducción de derechos de exportación a la soja y el maíz no empeoró sensiblemente la ecuación de costos de los tamberos y su competitividad.[88]​ En 2016 se cerraron 460 tambos, la producción de leche en 2016 habría arrojado una caída del 11 % totalizando unos 10 100 millones de litros de leche.[89]

Siendo favorecidos con la política económica del Gobierno el sector destruyó empleo durante el primer trimestre, en comparación con el mismo período del año anterior.

Según datos del Indec, en el primer trimestre la agricultura, ganadería, caza y silvicultura registraron una baja de puestos de trabajo de 16 496 al pasar de emplear a 353 692 personas a 337 196, lo que representó una reducción de 4,7 %.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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