Pedro de Mendoza

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Pedro de Mendoza

1534-1537
Monarca Carlos I de España
Predecesor Nuevo cargo
Sucesor Juan de Ayolas

Datos personales
Nacimiento h. 1487
Guadix, Flag of Cross of Burgundy.svg España
Fallecimiento 23 de junio de 1537
Cerca de las islas Canarias, océano Atlántico
Profesión Conquistador, descubridor

Pedro de Mendoza y Luján (Guadix, Granada, h. 1487 - Islas Canarias, 23 de junio de 1537), militar de familia noble, almirante[1] y conquistador español, primer adelantado y gobernador del Río de la Plata,[2] territorio que comprendía de norte a sur desde el la gobernación concedida a Diego de Almagro -al Norte- hasta el paralelo 35ºS, donde lindaba con la gobernación concedida a Simón de Alcazaba y Sotomayor por el sur, punto de origen del Reino de la Patagonia (Tehuelches) aún sin descubrir. Fundó la primera ciudad de Buenos Aires el 3 de febrero de 1536.

Sus orígenes[editar]

Nacido de una poderosa familia de comerciantes, don Pedro de Mendoza nació para ser un caballero acaudalado. De la Casa de los Mendoza, era descendiente de los duques del Infantado y su padre pertenecía a la aristocracia castellana.

Ostentaba la titularidad de la Orden de Alcántara y era por lo tanto caballero. Su abuelo Pedro de Mendoza y Luna era el tercer hijo del Primer Duque del Infantado, aunque algunos autores afirman que su abuelo fue Juan Hurtado de Mendoza. Según esta teoría, Pedro de Mendoza era, pues, bisnieto del célebre Marqués de Santillana y señor de Fresno de Torote. Juan Hurtado se casó con Elvira Castillo y tuvieron un hijo, Fernando de Mendoza, que se estableció, según algunos, en Guadix tras su reconquista en 1489. Fernando de Mendoza sería el padre de don Pedro.

Al servicio del rey[editar]

Habiendo ingresado desde muy joven al servicio del rey en la corte del rey Carlos I como paje, acompañó al soberano en su viaje a Inglaterra en 1522. Luchó luego en la guerra italiana contra los franceses, en la que participó del Saco de Roma de 1527.

En 1524 recibió el título de Caballero de Alcántara y más tarde cambió esta orden por la de Santiago.

En 1527 participó de la guerra entre las tropas de Carlos I, rey de España y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y los Estados Pontificios al mando del papa Clemente VII. La guerra incluyó el saqueo de Roma del cual se benefició personalmente.[3]

En 1533, gracias a los buenos oficios de su parienta María de Mendoza —esposa del influyente Francisco de Cobos—, comenzó las gestiones que lo convertirían más tarde en conquistador del Plata.

Adelantado[editar]

Buenos Aires poco después de su fundación por Pedro de Mendoza (dibujo del libro de Ulrico Schmidl, miembro de la expedición, 1536).

El descubrimiento y la conquista del Paraguay y las zonas aledañas al Río de la Plata, de enorme importancia comercial y estratégica, estaban aún por concluirse, y el monarca Carlos I no encontraba financiamiento ni hombres dispuestos a afrontar la peligrosa e incierta empresa.

El principal motivo de enviar tropas a esa parte de Sudamérica era proteger las posesiones de Carlos I ante los avances de los portugueses. Además en esa época corría una leyenda promovida por los indígenas, que mencionaba fabulosas riquezas en la zona, lo que incrementaba la ambición de los conquistadores españoles.

La corona española no podía perder tiempo, porque desde el descubrimiento del Brasil en 1500 por Pedro Álvares Cabral, los portugueses amenazaban con expandirse al sur hasta el Río de la Plata y más allá, privando a los españoles de valiosas posesiones en América.

Fue en estas circunstancias que Mendoza propuso a Carlos, en 1534, hacerse cargo con su propio patrimonio del diseño y conducción de una expedición al Atlántico Sur que reafirmara la soberanía de España sobre esas regiones. A cambio de ello, Carlos nombró a Mendoza el 21 de mayo de 1534 comandante militar de la zona a conquistar ("Adelantado"), con potestad para fundar fortalezas y pueblos. El cargo tenía múltiples atractivos: era hereditario, combinaba las funciones de gobernador, jefe militar y magistrado, ofrecía grandes posibilidades económicas (por lo que los adelantados, que debían costearse sus propias expediciones, lo utilizaban para intentar recuperar el capital invertido), motorizadas por el rumor, falso pero propagado intencionadamente por los nativos, de que en el interior del continente se hallaban grandes riquezas en oro, plata y piedras preciosas. El acuerdo no tenía límites territoriales. En efecto, a mayor superficie conquistada, mayor territorio gobernaría el adelantado en cuestión, lo que incentivaba el avance geográfico español ante las ambiciones portuguesas en todas las zonas en competencia. El nombramiento mencionado se llevó a cabo mediante un acta conocida como Capitulación de Toledo.

por quanto vos don pedro de mendoça mi criado y gentil hombre de mi casa me hizistes Relación que por la mucha voluntad que tenéis de nos seruir y del acrescentamiento de nuestra corona Real de castilla os ofreceys de yr a conquistar y poblar las tierras y prouincias que hay en el Río de Solis que llaman de la plata donde estuvo Seuastian caboto y por allí calar y pasar la tierra hasta llegar a la Mar del Sur y de lleuar de estos nuestros reynos a vuestra costa y mission mil hombres los quinientos en el primer viaje en que vos haueis de yr con el mantenimiento necesario para vn año y cient cavallos y yeguas y dentro de dos años siguientes los otros quinientos hombres con el mismo vestimento y con las armas y artillería necesaria assi mismo trauajareis de descubrir todas las yslas que estuvieren en paraje de dicho Rio de vuestra gouernacion en la dicha Mar del Sur en lo que fuere dentro de los límites de nuestra demarcación todo a vuestra costa y mission sin que en ningún tiempo seamos obligados a vos pagar ni satisffacer los gastos que en ello hizieredes mas de lo que en esta capitulación vos sera otorgado y me suplicasteis y pedisteis por merced vos hiziese merced de la conquista de las dichas tierras y prouincias del dicho Rio y de las que estuviessen en su paraje y vos hiziese y otorgasse las mercedes y con las condiciones que de suyo serán contenidas sobre lo qual yo mande tomar con vos el asiento y capitulación (...) Primeramente os doi licencia y facultad para que por nos, i en nuestro nombre i de la corona real de Castilla, podais entrar en el dicho rio de Solis, que llaman de la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas leguas de luengo de costa de gobernacion, que comience desde donde se acaba la gobernacion que tenemos encomendada al mariscal don Diego de Almagro hacia el estrecho de Magallánes, i conquistar i poblar las tierras i provincias que hobiese en las dichas tierras. (...)

Mendoza se hace al mar[editar]

El 21 de mayo de 1534 el monarca firma en Toledo las capitulaciones que le otorgan a don Pedro de Mendoza el título de adelantado, gobernador y capitán general de los territorios a conquistar entre los 25º y 36º de latitud sur.

El 24 de agosto de 1535 Mendoza zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda al mando de su expedición, compuesta entre 11 y 14 naves (según diversas fuentes) y aproximadamente 3.000 hombres. El emperador había entregado a Mendoza, además, 3.000 ducados y otro importante adelanto en metálico que el conquistador debía trasladar hasta el Río de la Plata.

Pero la tarea que se le exigía a cambio no era fácil: transportar a destino, en el lapso de dos años, un millar de colonos, cien caballos, fundar tres fuertes y construir un camino real desde el Río de la Plata hasta el Océano Pacífico. Obviamente, la corte española ignoraba las dimensiones del terreno a conquistar y las ímprobas dificultades que representaban los Andes, que se interponían en la ruta propuesta. La consecución de esta última tarea sólo se alcanzaría en el siglo XX.

Mendoza conformó su expedición de manera racional y cuidadosa: llevó consigo a ocho sacerdotes, un médico y un cirujano. Sin embargo, no llevaba ningún abogado. El nombramiento de adelantado lo habilitaba para quedarse con la mitad de los tesoros que secuestrara a los aborígenes y el 90% de los rescates de los prisioneros, lo que, añadido a su potestad de juez y tribunal de apelaciones, hacía innecesario llevar a un forense profesional con él. Lo acompañaban su hermano Diego de Mendoza, sus parientes Gonzalo y Francisco y el hermano de Santa Teresa de Jesús, Rodrigo de Cepeda y Ahumada.

La tempestad[editar]

La flota de Mendoza fue dispersada por una espantosa tormenta frente a la costa de Brasil. Tras la misma, el comandante logró reunir a sus navíos y desembarcó en la costa brasileña, donde cayó gravemente enfermo. Debió entregar el comando a su lugarteniente Juan de Osorio, quien al poco tiempo dio muestras de ser responsable de traición y desfalco. Mendoza lo hizo ajusticiar y, algo recuperado de su dolencia, decidió embarcar de nuevo y proseguir poniendo proa al sur.

Otras versiones dicen que una de las razones de la empresa de Mendoza en América era que su delicado estado de salud podía mejorar allí, puesto que sus dolencias se debían a que había contraído sífilis, y que allí podría encontrar su cura. De hecho Pedro de Mendoza permaneció casi la totalidad del viaje en su camastro hasta dar con su muerte.

En el Río de la Plata[editar]

La expedición se adentró en el Río de la Plata a mediados de enero de 1536 y desembarcaron en la Isla San Gabriel, frente a la actual ciudad de Colonia del Sacramento. El 22 de ese mismo mes los soldados y expedicionarios juraron fidelidad y obediencia al adelantado, que comenzó a ejercer desde ese día su cargo de gobernador.

Luego de reconocer ambas costas del estuario rioplatense, Mendoza decidió establecerse en la margen derecha, en un sitio donde encontró fuentes de agua potable y una costa relativamente reparada.

Primera fundación de Buenos Aires[editar]

El 2 ó 3 de febrero de 1536 (en Argentina oficialmente se toma como cierta esta última fecha), Mendoza funda en ese sitio un puerto defendido por dos primitivos fuertes, se establece allí con sus expedicionarios y lo llama Santa María del Buen Ayre, apelativo de una virgen de los marineros de la isla de Cerdeña.

Apenas instalados, los españoles descubren una gran hueste de aborígenes pampas (al menos 3.000 hombres) conocidos como querandíes, y sobornan su tolerancia con obsequios de alimentos.

Pero a poco de llegar, los graves problemas comenzaron: la ciudad estaba establecida en una zona baja e inundable, pantanosa e insalubre, desde la que los mosquitos propagaban enfermedades y epidemias. El maltrato de algunos españoles a los indígenas motivó que estos dejaran de frecuentar el campamento.

La falta de comida obligó al adelantado a enviar guarniciones en todas direcciones a buscar alimentos para paliar la hambruna, pero las mismas fueron inmediatamente atacadas por partidas de indígenas pampas. Deseoso de terminar con el problema, don Pedro envió un ejército comandado por su hermano para atacar a su vez a los pampas, pero estos los vencieron y exterminaron a dos tercios de las tropas, en un enfrentamiento en que Diego de Mendoza halló la muerte (15 de junio) y al que los historiadores conocen como "Combate de Corpus Christi", cerca del río Luján y del emplazamiento de la actual ciudad homónima de la provincia de Buenos Aires.

El éxito de esta batalla dio confianza a los querandíes, que comenzaron a atacar con más y más frecuencia la ciudad, impidiendo que los españoles saliesen de sus refugios para conseguir alimentos. De esta forma, a la enfermedad y la violencia se sumó la inanición como causa común de muerte entre los conquistadores. A finales de junio los indígenas reunieron un gran ejército, de 23.000 lanzas según relata Ulrico Schmidl, entre querandies, barenis, zechuruas y zechanais-diembus. Tras fracasar en asaltar sus defensas se dedicaron a asediarla.[4]

Destrucción de la primera Buenos Aires[editar]

Finalmente, en diciembre de 1536 los querandíes consiguen por primera vez vulnerar las defensas de la ciudad, penetran en ella y la incendian, provocando su destrucción total.

Mendoza y algunos de los suyos consiguieron escapar a la matanza que siguió, y debieron encaminarse al norte para refugiarse en el fuerte de Sancti Spiritu, en la actual provincia argentina de Santa Fe, que había sido establecido sobre el río Carcarañá diez años antes por Sebastián Gaboto.

Desde allí, Mendoza envió una pequeña partida al mando de su lugarteniente Juan de Ayolas hacia el norte, reconociendo las orillas del río, que no obtuvo éxito alguno.

Muerte de Mendoza[editar]

Ayolas, acosado por las pestes, el hambre y los continuos ataques de los indios, no pudo cumplir con la tarea encomendada y, derrotado, regresó a Sancti Spiritu. Mendoza, descorazonado por las malas noticias de su hombre de confianza, y sintiéndose enfermo y desanimado, delegó el mando del fuerte a Francisco Ruiz Galán hasta que Ayolas regresare y decidió embarcarse rumbo a España el 22 de abril de 1537.

Ya muy enfermo, Pedro de Mendoza murió en alta mar (posiblemente de sífilis) cerca de las Islas Canarias el 23 de junio de ese mismo año. Su cuerpo fue arrojado al mar.

Consecuencias[editar]

Ayolas, ya al mando de Sancti Spiritu, organizó y comandó nuevas expediciones que exploraron los cursos superiores de los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo, llegando hasta el corazón de la actual república del Paraguay.

El fracaso del intento de Mendoza retrasó por más de 44 años el dominio efectivo del Río de la Plata por la corona española. La segunda fundación de Buenos Aires por Juan de Garay debería esperar hasta 1580.

La muerte de Diego de Mendoza a manos de los indios dejó una viuda (Francisca de Villafañe) y tres huérfanos.

Su pariente Gonzalo de Mendoza, nacido en Baeza, sobrevivió a la destrucción de Buenos Aires y a la fuga a Sancti Spiritu. Fue capitán y lugarteniente de Álvar Núñez Cabeza de Vaca y de Domingo Martínez de Irala, explorando Brasil y Paraguay y convirtiéndose, en 1537, en el fundador de la ciudad de Asunción. Gonzalo es citado innumerables veces en los libros de Cabeza de Vaca, y murió en la capital paraguaya en 1558.

Francisco de Mendoza (Castrojeriz, 1515) vivió luego del desastre de Buenos Aires en Paraguay, donde se convirtió en opositor del gobernador Cabeza de Vaca. En 1547 fue capturado y decapitado por orden de Diego de Abreu.

Pedro de Mendoza, primer fundador de Buenos Aires, murió soltero y sin dejar descendencia.

Referencias[editar]

  1. Schmidel, Ulrich. Gedenkwaardige scheeps Togten na Rio de la Plata, in´t Zuyderdeel van America, en verscheydene andere voorname Americaansche Landschappen, verrigt onden den Spaanschen Admiraal Pedro de Mendoza anno 1535,... Leyden: Preter Vander, 1706. 80 p. 18 cm.
  2. ABC Color (24 de Octubre de 2004). Luis Verón (ed.): «Gobernadores coloniales de la provincia del Paraguay».
  3. ABC Color (1 de abril de 2004). «Sobre Curas y Saqueos».
  4. Schmidl, Ulrico (1903). Viaje al Río de la Plata, 1534-1554. Notas bibliográficas y biográficas por Bartolomé Mitre. Prólogo, traducción y anotaciones por Samuel A. Lafone Quevedo. Buenos Aires. Cabaut y Cia., editores. Buenos Aires: Librería del Colegio, pp. 69.

Véase también[editar]


Predecesor:
Ninguno
Creación del Cargo
Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay
1534 - 1537
Sucesor:
Juan de Ayolas

Enlaces externos[editar]