Francisco de los Cobos y Molina
| Francisco de los Cobos | ||
|---|---|---|
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Secretario del Consejo de Estado de Carlos I de España Comendador Mayor de León, Adelantado de Cazorla | ||
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| Ejercicio | ||
| 24 de octubre de 1529 - febrero de 1547 | ||
| Predecesor | Lope de Conchillos | |
| Sucesor | Gonzalo Pérez | |
| Información personal | ||
| Nombre completo | Francisco de los Cobos y Molina | |
| Nacimiento |
ca. 1477 | |
| Fallecimiento |
11 de mayo de 1547 | |
| Sepultura | Sacra Capilla del Salvador de Úbeda | |
| Familia | ||
| Casa real | Casa de los Cobos | |
| Padre | Diego de los Cobos y Tavilla | |
| Madre | Catalina de Molina | |
| Consorte | María de Mendoza y Sarmiento | |
| Hijos | Diego de los Cobos y Mendoza, I Marqués de Camarasa, | |
Francisco de los Cobos y Molina (Úbeda, ca. 1477 - Úbeda, 11 de mayo de 1547) fue caballero de la Orden de Santiago, comendador mayor de León en dicha Orden, adelantado de Cazorla, Contador Mayor de Castilla, Secretario de Estado del emperador Carlos I, Señor de Sabiote, Jimena, Recena, Torres, Canena y Velliza. Innegablemente una de las personalidades más influyentes y poderosas de su época.
Biografía
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Nacido del linaje de Pedro Rodríguez de los Cobos e hijo de Diego de los Cobos, regente de la citada ciudad, y de Catalina de Molina, de familia noble, a lo largo de su vida experimentó un notable crecimiento personal, político y económico,
Siendo joven, se beneficia de la posición de su tío, Diego Vela y Viedma, contador y secretario de la reina Isabel I de Castilla la Católica, el cual le ofreció un puesto como ayudante en su despacho, donde tuvo su primera aproximación a la burocracia del incipiente imperio. Poco después, pasó al despacho del decano de los secretarios de la Reina, Hernando de Zafra, quien le allanó el camino en la administración. En 1503, estando al servicio de Zafra, fue nombrado escribano de cámara. A partir de la muerte de este, en 1507, pasó a trabajar con otro secretario real, Lope de Conchillos, y comenzó un vertiginoso ascenso político: contador de Mayor de Granada (heredado de Zafra) y regidor de Úbeda en 1508, encargado del registro de concesiones, pagos y mercedes directamente por Fernando el Católico en 1510, regidor de Granada en 1511 y escribano del crimen de Úbeda en 1513.
En 1516, a la muerte del rey católico quedó como regente de Castilla el Cardenal Cisneros quien llevó a cabo una "limpieza" en la administración. Cobos viajó a Flandes para cortejar a los preceptores y consejeros del nuevo monarca, Carlos I y ganarse su confianza. El viaje resultó un éxito, consiguiendo el apoyo de Guillermo de Croy, señor de Chievres, y siendo nombrado así secretario del rey el 12 de diciembre de 1516.
En 1519 adquirió el hábito de la Orden de Santiago y diez años más tarde fue nombrado Comendador Mayor de León, el máximo cargo que pudo ocupar en ella dada su condición de hidalgo.
En 1520, acompañó al monarca en su viaje a Flandes y Alemania, situándose como el mejor asesor en cuestiones españolas ante el rey.[1] Finalmente fue nombrado miembro del Consejo real en 1522. Ese mismo año de 1522 cercano a los cuarenta años, contrae matrimonio con María de Mendoza y Sarmiento, hija de Juan Hurtado de Mendoza y María de Sarmiento, Condes de Rivadavia, de tan solo catorce años (nacida en 1509), De esta manera se vinculó con otra de las más poderosas familias castellanas del momento, los Mendoza, que habían mantenido fuertes vínculos y alianzas con la monarquía.
A partir de 1528, tras la destitución del canciller Mercurino Gattinara, Francisco de los Cobos se convirtió en el hombre de confianza del emperador y alcanzó el cenit de su carrera política con su nombramiento como consejero y secretario del Consejo de Estado en 1529, siendo su consejo imprescindible tanto en la política nacional, como en el plano internacional, lo cual quedó patente a partir de 1530. Desde esta fecha y en los ocho años siguientes, tanto él como su colega, el consejero Granvela, acompañarían al emperador en todas sus actividades por todo el imperio.
Una muestra del poder de Francisco de los Cobos puede encontrarse en lo que sus coetáneos escribieron de él. El propio emperador escribió:
- "[...] porque veys la confianza que yo hago de Covos y la experyencia quel tiene de mis negocios questa mas informado y tiene mas platica de los que nadye, también en ellos y en las cosas que os pareciere tomar su información y consejo, lo toméis."
El embajador de la República de Venecia dejó escrito de Cobos:
- "[...] que conoce la naturaleza del César; quizá a ello se debe el predicamento que goza con su Majestad y que éste jamás rechace lo que le pide. Cuando se encuentra con el Emperador, todo pasa por sus manos, y cuando aquel esta ausente, él es el que dirige todos los asuntos de importancia a través del consejo y por su propio juicio."
A él mismo le dedicó Antonio Guevara estas palabras:
- "Paréceme, señor, os debéis mirar y considerar que sois, que podéis y que tenéis y que valéis, y hallareis que entre los consiliarios sois el mayor, entre los ricos el mayor, entre los que tienen mérito el mayor, entre los afortunados el mayor, entre los de vuestra patria el mayor, entre los secretarios el mayor, entre los comendadores el mayor..."
Como consejero de Estado, acompañó al emperador en su ceremonia de coronación en Bolonia en 1530 y en la campaña de Túnez en 1535.
En el plano personal, es de reseñar su afán de acumular riqueza y títulos nobiliarios. Consiguió ser nombrado de forma vitalicia y hereditaria como Adelantado de Cazorla, y compró las villas de Sabiote en 1537 y Torres en 1538 por un importe aproximado de 100 000 ducados y con unos privilegios y potestades muy ventajosas (como el privilegio para desmembrar territorios y jurisdicciones, lo cual le permitía no mantener los territorios íntegros, sino poderlos vender por porciones).
Consiguió como donación la explotación salinera de Nicaragua y adquirió los yacimientos y explotaciones mineras de Vera, Azuaga, Toledo, Navarra, Cartagena y Lorca, además de recibir una prebenda que fue el espaldarazo definitivo a sus finanzas: el cargo de Ensayador mayor de los metales preciosos de la Casa de Contratación de las Indias. Este título le proporcionó una riqueza incalculable, como escribió Hayward Keniston:
- "[...] pues solamente de nueva España obtuvo en dos años y medio, un beneficio de más de ocho millones de maravedíes."
(1 ducado = 375 maravedíes)
Además de su ya engrosada renta procedente de su salario como secretario real, del arrendamiento y explotación de sus señoríos, latifundios agrícolas, encomiendas y oficios o cargos públicos (solo como Comendador Mayor de la Orden de Santiago percibía 55.000 ducados anuales), recibió del emperador la potestad para percibir los tributos sobre el abastecimiento de carnes de Úbeda y sobre el tabaco de toda Andalucía.
A partir del primer cuarto del siglo XVI, Cobos empezó a enfrentar dificultades económicas derivadas de las costosas guerras europeas que mantuvo Carlos I contra Francia y en la península itálica. Estas dificultades se acrecentaron hasta el final de su carrera sin solucionarse, por lo que el problema pasó al sucesor del emperador.
En 1539 y 1545, los compromisos del emperador lo hicieron dejar la regencia de las posesiones peninsulares en su hijo, el futuro Felipe II, incluyendo entre sus recomendaciones seguir los consejos de Francisco de los Cobos.
En febrero de 1547, Francisco de los Cobos se retiró a su ciudad natal, aquejado de una enfermedad que complicó su último año de vida. Finalmente falleció en Úbeda el 10 de mayo de ese año.
El mayorazgo establecido a su muerte fue heredado por su hijo varón Diego de los Cobos Mendoza, quien recibió del emperador el título de Marqués de Camarasa[2] sobre el señorío de su esposa Francisca Luisa de Luna en 1543.[3]
Mecenas y coleccionista
[editar]Hay otra faceta en la que Francisco de los Cobos se destacó especialmente: el mecenazgo y apoyo al arte. Si bien nunca tuvo una especial devoción artística, sino únicamente la intención de acumular obras valiosas, su actitud tuvo una influencia decisiva, como se vio, gracias a su contacto con Italia, fruto de su cargo.
En 1529, Cobos formó parte del séquito que acompañó a Carlos V en su viaje a Italia para ser coronado por el Papa. Este viaje tuvo una gran influencia en el impulso patrocinador de Cobos, que logró en enero de 1530 la aprobación de Clemente VII para fundar una capilla en Úbeda. Impresionado por los frescos del refectorio anejo a la iglesia de San Salvador en Bolonia, Cobos quiso contratar a sus dos autores, Bartolomeo da Bagnacavallo y Biagio Pupini, para su propia casa en Valladolid, aunque el acuerdo nunca llegó a firmarse. Más tarde, encargó a otros dos pintores embellecer sus casas de Valladolid y Úbeda.[4]

En 1530 se encontró con Tiziano por primera vez, pero no prestó mucha atención al artista. Entonces, el artista italiano pintó un cuadro de Carlos V, el primero que el italiano haría del soberano, pero el emperador no quedó del todo satisfecho. El retrato se perdió y sólo podemos conjeturar sobre su apariencia por una entalladura de Giovanni Brito y una copia de Rubens (Yorkshire, Nidd Hall, Colección Lord Mountgarret). En ambas imágenes Carlos aparece con armadura sosteniendo una espada. El original se perdió en el incendio del Alcázar de Madrid de 1734.[5]
A finales de 1532, Cobos volvió a encontrarse con Tiziano en Italia. A raíz de este encuentro, el Comendador intercedió por el artista ante el emperador y, fruto de esta mediación, surgó el cuadro Carlos V con perro.

En esta segunda ocasión, la buena impresión que causó el retrato hizo que el pintor fuera nombrado Caballero de la Espuela de Oro y Conde Palatino, además de convertirse en el pintor predilecto del emperador.
Desde 1521, en que recibe del emperador en Colonia su primer regalo (cuatro cabezas de vírgenes martirizadas con su correspondiente cédula de autenticidad, que pasarían a la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda), Francisco de los Cobos recibió numerosos obsequios que, unidos a sus adquisiciones, conformaron una importante colección artística.
En 1533 Ferrante Gonzaga, duque de Mantua, encargó a Sebastiano del Piombo un cuadro para Cobos de una Madonna a guisa di quella della febre de Miguel Ángel, que no fue concluido ni entregado sino hasta 1539. Se trata de la, hoy famosa, Piedad de Úbeda, perteneciente ahora a la casa de Medinaceli y que se halla expuesta en depósito en el Museo del Prado, tras haber sido colgada en la Casa de Pilatos sevillana. Cabe destacar que esta obra se realizó sobre una gran plancha de pizarra y con marco de piedra, lo que supuso un grave problema para el transporte, por lo que se despachó una fragata expresamente para su traslado a España.
En 1536 recibió en obsequio del Consejo Municipal de Lucca, ropaes y dinero en metálico, en una serie de pinturas que fueron muy apreciadas por el Comendador. No obstante, estas obras se perdieron en su traslado a España, al naufragar la galera que las transportaba. La lista de obras fue tan cuantiosa como su valor.
Entre su colección, había retratos de miembros de las casas reales europeas, así como de los antepasados de su esposa, Diego de Mendoza y Pedro González de Mendoza. Además, incluía otros objetos exóticos, obsequiados por Hernán Cortés y Pizarro, traídos de los tesoros de los reinos recién conquistados en América. Tal es el caso de un manuscrito azteca encuadernado en piel de tigre que el Comendador entregó al historiador Giovio en su visita a Nápoles.
A pesar de todo, el escaso valor que Francisco de los Cobos otorgó al arte se manifestó en su documento de Mayorazgo, un inventario de los bienes que cedió a su primogénito, Diego de los Cobos y Mendoza, en el que no se legó ni una sola obra artística, a pesar de su extensa colección, en la que pudo haber algunos cuadros de Tiziano. Como nota anecdótica, cabe citar que tras una interminable lista de títulos, terrenos e inmuebles, apareció en primer lugar una «cama de estado» con una prolija descripción, ocho tapices de colgar y tres alfombras que habían pertenecido a Barbarroja, posiblemente regalo del emperador.
Tras la muerte de Francisco de los Cobos, se realizaron varios inventarios de la colección, como los efectuados en 1563, 1568 y 1586, solo para inventariar los bienes pertenecientes a la Sacra Capilla del Salvador, en la Iglesia de Úbeda. Lamentablemente, a pesar del volumen de obras inscritas, su descripción es muy escasa. Dado que a la capilla solo se donaban los objetos con alguna significación religiosa, se puede suponer la magnificencia de la colección privada que decoró ricamente sus palacios en Úbeda, Valladolid y otras plazas en que la familia Cobos poseía inmuebles.
Entre el ajuar litúrgico de la citada capilla, además de obras de orfebrería en oro y plata de grandes dimensiones, de gran factura y valor, se encuentra la citada Pietá de Sebastiano del Piombo o una pieza «donde se ve en el altar mayor un San Juan niño de alabastro (que dizen le presentó el Senado Veneciano) joya de excelente escultura», según palabras de Gonzalo Argote de Molina en torno a 1570 y mencionado en una disputa entre la diócesis y la familia del fallecido Comendador:
- "Yten si saben que demás de lo contenido en la quinta y sesta pregunta deste ynterrogatorio ansimesmo el dho. comendador mayor y la dha. doña Maria de Mendoza su muger an dado y donado a la dha. capilla de la concepción e iglesia de san salvador muchas reliquias de grande valor y estimación y un San Juan Baptista de alabastro ymagen de grandisima devoción y la talla desta vista por grandes maestros que an ydo a la dha. ciudad de Úbeda y rodeado munchas tierras solo por la ber dizen y an dicho que es pieça de ynestimable valor por la gran perfección que tiene..."
Después de fallecer Francisco de los Cobos, Gonzalo Argote y Molina señaló en una biografía del primero, al hablar de la capilla del Salvador mencionada:
- "[...] donde se ve en el altar mayor un San Juan niño de alabastro (que dizen le presentó -a Cobos- el Senado Veneciano) joya de excelente escultura"
El citado San Juan niño fue atribuido hacia 1930 por Manuel Gómez-Moreno al artista florentino Miguel Ángel, quien, en torno a 1495 realizó una imagen de estas características para Lorenzo Pierfrancesco de Medici. No era segura su autoría, aunque su estilo se asemeja bastante. Por desgracia, esta pieza resultó seriamente dañada en la guerra civil española, perdiéndose algunos de sus fragmentos, si bien las partes conservadas fueron remitidas a Florencia en 1995 para intentar su restauración. Finalmente la obra, finalmente atribuida a Miguel Ángel, se recompuso en 2013 tras un complejo trabajo de reconstrucción y actualmente se prepara su emplazamiento definitivo en la Sacra Capilla del Salvador, para volver a ser expuesta.
Como puede apreciarse, la riqueza del ajuar de la capilla-panteón de Úbeda era gigantesco y el resto de la colección personal estaba al mismo nivel.
Matrimonio y descendencia
[editar]Se casó en Valladolid el 20 de octubre de 1522 con doña María Hurtado de Mendoza y Sarmiento, nacida en Castrojeriz (Burgos) en 1508 y fallecida en Valladolid el 10 de febrero de 1587, condesa de Castrogeriz y VII condesa de Ribadavia, hija del adelantado mayor de Galicia don Juan de Mendoza. Sus hijos fueron:
- Diego de los Cobos y Mendoza, I marqués de Camarasa, quien se casó:
- En 1543 con Francisca Luisa de Luna
- En 1579 con Leonor Sarmiento de Mendoza, VI condesa de Ribadavia, hija de un primo carnal
- María de los Cobos Sarmiento de Mendoza, nacida en el Castillo de Sabiote y fallecida en Sessa Aurunca (Italia). Casada en Madrid, La Almudena, el 6 de febrero de 1539 con Gonzalo Fernández de Córdoba y Fernández de Córdoba, I Duque de Baena, III de Terranova y Sessa, V conde de Cabra, Vizconde de Iznajar, Gobernador de Milán y del Consejo de Estado, sin sucesión.
| Predecesor: Jean Lallemand |
Secretario del Consejo de Estado 1529-1547 |
Sucesor: Juan Vázquez de Molina |
| Predecesor: Lope de Conchillos |
Secretario del Consejo de Indias 1519-1539 |
Sucesor: Juan de Samano |
Referencias
[editar]- ↑ THOMAS, Hugh (1993) La conquista de México, el encuentro de dos mundos, el choque de dos imperios cap.24 a 25 México, ed.Planeta ISBN 970-690-163-9
- ↑ CAMARASA, Casa de
- ↑ El título de marqués de Camarasa es ostentado en la actualidad por el actual duque de Segorbe, Ignacio Medina Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa.
- ↑ Keniston, Hayward. Francisco de los Cobos. Secretary of the Emperor Charles V. University of Pittsburgh Press.
- ↑ https://www.fundacioncasadealba.com/obras-maestras/el-emperador-carlos-v-y-la-emperatriz-isabel-de-portugal
Bibliografía
[editar]- Ruiz Ramos, Francisco Javier (diciembre de 2011). La Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda. Estudio Histórico-Artístico, Iconográfico e Iconológico. Úbeda: Alfredo Cazabán Laguna. ISBN 978-84-615-7055-3.
- de Verzosa, Juan (2006). Epístolas (Eduardo del Pino González edición). Instituto de Estudios Humanísticos, Alcañiz; CSIC, Madrid. OCLC 804188625.
Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Francisco de los Cobos y Molina.- Fundación Casa Ducal de Medinaceli - Ficha del personaje
- RUIZ RAMOS, F. J. La Sacra Capilla del Salvador de Úbeda. Estudio Histórico-Artístico, Iconográfico e Iconológico. Asociación Cultural Alfredo Cazabán Laguna. Úbeda, 2011. ISBN 978-84-615-7055-3