Caballero

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David I de Escocia nombrando caballero a un infanzón

Un caballero es, según la acepción más estricta de la palabra, una persona que monta a caballo o, más generalmente, una persona de origen noble o, en época actual, simplemente distinguida o poseedora de un código de conducta gentil, atento y solidario. Esta variedad de significados a lo largo de la historia se debe a que montar a caballo ha caracterizado a distintas condiciones sociales según las culturas o etapas históricas de que se trate.

Historia[editar]

Armaduras de caballería pesada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Para las tribus nómadas del Asia Central existía una relación muy estrecha entre hombre y caballo, pues este último era no solo un medio de transporte, sino también una poderosa fuente de riqueza al facilitar la caza, el comercio y los viajes, contribuyendo además a la guerra y los rituales mágicos religiosos. Las culturas sedentarias lo utilizaban, además de para esas funciones, como fuerza para mover maquinaria (norias, etc.) y cargas pesadas y cultivar el campo; incluso sus excrementos o estiércol servía para abonar los huertos o alimentar fogatas.

Para los romanos y griegos, en cambio, ser caballero implicaba un prestigio social y económico dado el gran costo de mantenimiento de uno o varios caballos (poseer uno solo exigía la renta económica suficiente para pagar un establo, tierras con suficiente extensión como para criar el alimento con que darle de comer (y que a su vez necesitaban a caballos, asnos o mulas para ararlas), un pozo para abastecer de agua al animal o animales, servidumbre para sembrar esas tierras y cuidar, alimentar, limpiar y custodiar al animal, dinero para pagar su doma y sus arreos -la costosa silla de cuero, herraje y avíos-, etcétera).

Por otra parte, la caballería otorgaba un gran poder militar. Los griegos y macedonios la conjugaban con una unidad militar menos fuerte, la infantería, en la llamada falange que permitió a los macedonios conquistar el Imperio Persa en tiempos de Alejandro Magno.

En la Edad Media, la institución de la caballería estaba relacionada con un código de conducta y de honor que definía no solamente el arte de la guerra, sino que también implicaba reglamentos específicos de conducta religiosa, moral y social (véase órdenes de caballería) identificados plenamente con los ideales de la vida cortesana medieval. El caballero era necesariamente un señor feudal y la caballería ligera o bien pesada un cuerpo militar al servicio de un rey o poder feudal desde los tiempos de los antiguos imperios medo y aqueménida, que adoptaron la costumbre de usar el caballo como arma, montando a los guerreros sobre el animal, a diferencia de etapas anteriores, cuando sólo se le usaba como animal de tiro al que se ataba un carro o carroza de combate. Posteriormente los medos adoptaron el uso de la armadura completa, dando inicio así a la caballería pesada, recurso fundamental para la guerra hasta la aparición de la pólvora.

Etimología[editar]

En latín se llamaba caballus –i a los caballos que eran especialmente de trabajo, pero usaban el término equus –i para el resto de los caballos, especialmente para los utilizados en la guerra. De ahí que se dijera ordo equester para la clase social de los caballeros. Caballus venía a su vez del griego kaballes –ou, con el significado igualmente de caballo de trabajo. El guerrero era un hombre noble que había servido como paje y escudero. La palabra Knight (caballero en inglés) deriva de la palabra anglosajona Cnight, que significa sirviente.

Caballero como conducta[editar]

Caballero medieval en una ordalía.

Caballeroso, dicho de un hombre, se refiere a quien se comporta con distinción, nobleza y generosidad. El hombre caballeroso, o hidalgo en España, es quien posee la virtud de la hidalguía, honor o legítimo orgullo nacido de provenir de gentes virtuosas y sensatas y hacer honor a esa tradición continuándola. Es esa virtud la que hace de un hombre una persona honrada y circunspecta, alguien cuya urbanidad, compostura y templanza le obliga a que en todo momento se muestre servicial, atento y gentil con las mujeres, los humildes y los desfavorecidos, así como tan fuerte y honorable como para desautorizar y en su caso impedir cualquier bajeza, incorrección, grosería o ruindad. De forma más frívola también se puede referir a la mera galantería cortés.

Caballeros según etapas históricas[editar]

Dos caballeros medievales peleando en un duelo, Museo del Louvre
Nombramiento de caballero por parte de una reina medieval, cuadro de Edmund Blair Leighton

También se utiliza este término para referirse a la pieza de ajedrez que hoy día se suele representar con un caballo, a menudo sosteniéndose sobre las patas traseras. Esto es porque en la tradición de este juego (que ha tenido numerosas variantes y versiones hasta llegar al ajedrez moderno), las piezas representaban guerreros, y en lugar del caballo actual solían usar la figura de un guerrero sentado sobre un animal de montura, con la condición precisa de tener ya anteriormente nobleza o hidalguía. El dorado de la espuela era el distintivo que les daba a conocer siendo una de las señales necesarias en aquel tiempo en que se combatía cubierto con la armadura todo el cuerpo.

  • Caballeros cuantiosos. Eran caballeros de cuantía o cuantiosos aquellos que por el hecho de tener determinada renta estaban obligados a mantener armas y caballo para salir en caso necesario a contener a los moros que hacían correrías e incursiones por la región.
  • Caballeros noveles. Tomaban el nombre de noveles los que eran recién investidos con las insignias de la caballería llevando el escudo en blanco y sin divisa alguna por no haber tenido todavía ocasión de ganarla en la guerra.
  • Caballeros de conquista. Los de conquista, como lo indica la palabra, eran aquellos a quienes se distinguía repartiéndoles las tierras que se tomaban al enemigo.
  • Caballeros mesnaderos o de la mesnada del rey. Se llamaban así por ser los que le acompañaban al rey en el trozo principal de su caballería.
  • Caballeros pardos. Falta enumerar una clase de caballeros que mencionan nuestras antiguas leyes, denominados pardos y eran los que obtenían la consideración y preeminencias de caballeros a pesar de pertenecer al estado llano, por privilegio real o por llenar ciertos requisitos marcados en las leyes. No ofrece dificultad la explicación de la palabra con que se les designa, puesto que las leyes de Partidas cifraban en los colores de los trajes, distinciones del rango de los caballeros.

Pudieran todavía citarse otras especies de caballeros, pero menos interesantes, con las que se demostraría hasta la evidencia las diferencias que entre ellos había.[1] para declararlo primero caballero le tiene que dar con una espada en los 2 codos y en la cabeza y por último le pega en la nuca para nombrarlo caballero.

Armamento[editar]

  • Espada bastarda o espada de mano y media: Una espada que se utilizaba principalmente para derribar a un caballero desde su caballo. Tenía la potencia necesaria para derribarles pero también la movilidad que se requería para las luchas cuerpo a cuerpo.
  • Lucero del alba: Una maza con pinchos empleada para combates a media distancia. Puede destrozar el cráneo de su adversario si esta arma golpea con la suficiente eficacia y precisión.
  • Ballesta: Las ballestas eran armas letales a largas distancias. Disparaban una flecha capaz de atravesar la armadura de un enemigo, sin retroceso, su único defecto es que se tardaba mucho en recargar. El Papa Inocencio II incluso la prohibió por considerarla demasiado "maligna".
  • Alabarda: La alabarda es un arma polivalente, con dos partes, hace las veces de hacha y de lanza, pudiendo derribar a un caballero de su montura o de atravesar limpiamente el cuerpo de su adversario; un arma diseñada para combates a corta y media distancia.
  • Armadura: La armadura era la principal baza del caballero, con un blindaje de al menos dos chapas de metal y una cota de malla. La armadura protegía al caballero en todo momento, muchas veces sin necesidad de restarle movilidad.

Reyes Caballeros[editar]

Ricardo I "Corazón de León" de Inglaterra. Rey y caballero cruzado. Obra de Merry-Joseph Blondel.
San Ladislao I de Hungría. Rey, caballero y santo. Estatua en Somogyvár, Hungría.

Durante los siglos X, XII, XIII y XIV, en el período heroico de la caballería, uno de los fenómenos más resaltantes sería la aparición de los reyes caballeros. Ellos portaban los ideales de honor, religiosidad cristiana, valor, justicia y, por lo general, serían recordados como figuras míticas e idealizadas, que conducían infaliblemente Estados medievales. Su imagen servía para infundar moral y motivación a las naciones, para que éstas se mantuviesen fieles al Cristianismo. Entre las figuras más conocidas se hallan:

  • El Rey Arturo, un personaje mítico inglés, el cual se fija en el siglo VI. En la literatura, sería el fundador de la caballería inglesa medieval.

Siglo IX[editar]

Siglo XI[editar]

Siglo XII[editar]

Siglo XIII[editar]

Siglo XIV[editar]

Siglo XVI[editar]

Acepción social[editar]

Caballero Ingles Thomas Gainsborough, 1782

El caballero se había vuelto de dudoso valor ante los grandes cambios políticos y sociales del siglo XIX que dio a él un significado más amplio y esencialmente superior. El cambio está bien ilustrado en las definiciones dadas en las sucesivas ediciones de la Enciclopedia Británica. En su 5ª edición (1815), "un caballero es uno, que sin ningún título, lleva un escudo de armas, o cuyos ancestros han sido libres". En la séptima edición (1845) todavía implica un estatus social definido, pero en la octava edición (1856), el escritor añade, "por cortesía este título es generalmente otorgado a todas las personas por encima de la fila de comerciantes comunes cuando sus modales son indicativos de una cierta cantidad de refinamiento y de inteligencia".

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bertényi, I. , Diószegi, I. , Horváth, J. , Kalmár, J. y Szabó P. (2004). Királyok Könyve. Magyarország és Erdély királyai, királynői, fejedelmei és kormányzói. Budapest, Hungría: Helikon Kiadó.
  • Tanner, J R., Previte-Orton, C W., Brooke Z N. (1929) The Cambridge Medieval History, Volume VI: Victory of the papacy. Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press.

Enlaces externos[editar]