Pedro Segura

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Pedro Crisólogo Segura y Sáez
Cardenal presbítero de Santa María en Transtíber
Arzobispo de Sevilla
Cardenal Segura.JPG
El cardenal Segura en Sevilla, circa 1950.
Ordenación 9 de junio de 1906
Consagración episcopal 13 de junio de 1916
por José María Cos y Macho
Proclamación cardenalicia 19 de diciembre de 1927
por Pío XI
Información personal
Nombre secular Pedro Crisólogo Segura y Sáez
Nacimiento Carazo, 4 de diciembre de 1880
Fallecimiento Madrid, 8 de abril de 1957
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Pedro Segura y Sáez, (Carazo, Provincia de Burgos, 4 de diciembre de 1880 - Madrid, 8 de abril de 1957), fue un clérigo español, miembro de la jerarquía eclesiástica, fue cardenal primado de España hasta su destitución en 1931. Desde 1937 hasta su fallecimiento fue arzobispo de Sevilla.

Biografía[editar]

De origen humilde para la época, sus padres eran maestros, su hermano Emilio fue canónigo de Toledo y Quintín, capellán de la Religiosas Adoratrices de Burgos. Estudió en el colegio de los escolapios de San Pedro de Cardeña, a el seminario de Burgos y la Universidad Pontificia Comillas, se ordenó sacerdote el 9 de junio de 1906, doctorándose luego en Teología, Derecho Canónico y Filosofía.

Profesor del seminario de Burgos, Canónigo de la Catedral de Valladolid, en 1916 es designado obispo auxiliar del Cardenal Cos -Valladolid-, ocupando, la muerte de éste, sede vacante, el gobierno apostólico de dicha diócesis, y en 1920 es preconizado obispo de la diócesis de Coria (Cáceres), donde permanece hasta mayo de 1926.

Es en este periodo en Coria donde tiene ocasión de conocer a Alfonso XIII, al acompañarle durante la visita que el rey realizó en 1922 a la entonces sumamente deprimida comarca de Las Hurdes. Su carácter enérgico impresionó muy favorablemente al rey, consiguiendo que se otorgaran importantes ayudas en dotaciones y servicios a la citada comarca y la creación de un Patronato para fomentar su desarrollo. El 1 de abril de 1923 fundó el diario Extremadura.

La amistad de Alfonso XIII, correspondida por Segura, daría sus resultados ya que el 6 de mayo de 1926 es nombrado, al parecer a petición del rey, arzobispo de Burgos [1] y el 20 de diciembre del mismo año el papa Pío XI le nombra cardenal y le designa para la sede primada de Toledo. La birreta cardenalicia le sería impuesta en Madrid, en una ceremonia ante toda la corte celebrada en el Palacio Real, por el propio rey.

Hombre de gran rectitud, fuerte carácter, católico intransigente, opuesto al fascismo y sin tacto diplomático, se ha dicho de él que «solo inclinó su frente ante el Papa». Estas cualidades, unidas a su fidelidad a ultranza a la monarquía le llevarían pronto a enfrentamientos con los poderes establecidos, primero con las autoridades de la República, más tarde con la dictadura del general Franco y en más de una ocasión con la Santa Sede.

En 1931, a poco más de 15 días de la proclamación de la República, lanza una violenta diatriba contra el régimen recién establecido, afirmando en una pastoral: «Cuando los enemigos del reinado de Jesucristo avanzan resueltamente, ningún católico puede permanecer inactivo».

Esta afirmación tajante no era compartida, al menos en público, por la totalidad de los católicos y en todo caso no lo era por los que pensaban como el grupo dirigente del periódico El Debate, fundado por el que más tarde sería cardenal Herrera Oria. Segura llegó a calificar como "papelucho liberal" a este periódico por defender una visión accidentalista de las formas de gobierno, incompatible, a su juicio, con un buen católico.

El 13 de mayo de 1931, es exiliado a Roma, volviendo el 9 de junio, pero cuatro días más tarde es detenido y expulsado de España. Poco tiempo después se intervienen unos documentos al obispo de Vitoria, al ir a cruzar la frontera, por los que Segura ordenaba la venta de bienes eclesiásticos en España y el envío del producto de la venta fuera del país.

Estos hechos hacen que el gobierno republicano presione ante la Santa Sede para que se le sustituya en la archidiócesis de Toledo. Segura, enterado de estas gestiones, se había ido resistiendo, pero finalmente envía una carta a Pío XI poniendo a su disposición el cargo. El papa acepta el ofrecimiento y el cardenal, tras pasar por Bayona y Lisieux es incorporado a la curia pontificia donde permanece hasta el año 1937.

Arzobispo de Sevilla[editar]

El cardenal Segura es saludado por un policía municipal de Sevilla, alrededor del año 1950.

Tras el fallecimiento el 10 de agosto de 1937 del cardenal Ilundain, Segura es designado para la archidiócesis de Sevilla, de la que toma posesión el 2 de octubre de ese mismo año.

Su relación con Francisco Franco[2] [editar]

Pero muy pronto el cardenal sería una de las pocas voces discordantes, dentro de una iglesia católica muy identificada con la dictadura franquista. Sus enfrentamientos con el dictador fueron muchos y por muy diversos motivos. Los más conocidos fueron, su oposición a la entrada bajo palio de Franco en las iglesias y catedrales de su jurisdicción, llegando a amenazar con la excomunión a quienes lo permitieran; la negativa, en contra de lo ordenado por la dictadura, a que se instalaran placas en los muros de la catedral y parroquias de la diócesis con los nombres de los Caídos por Dios y por la Patria, hecho que provocó la ira de los falangistas quienes, en represalia, pintaban periódicamente el emblema del yugo y las flechas en los muros del palacio arzobispal sevillano. Estas pintadas perduraron durante muchos años, incluso después de la muerte del cardenal, pero Segura no cedió y la cruz de los caídos sevillana tuvo que ser instalada junto a los muros de los Reales Alcázares, situados en la proximidad de la catedral.

Por otra parte, en sus sabatinas nunca faltaban las críticas al régimen en general e incluso a sus jerarcas en particular. Esta conducta era insólita en unos tiempos en que la unidad de pensamiento era la norma y la crítica casi no existía. En concreto en abril y mayo de 1940, el gobernador civil de Sevilla, envió a Franco notas tomadas de uno de los sermones, donde el cardenal proclamaba que en la literatura clásica, los caudillos eran los "jefes de una banda de forajidos" y que en los escritos de San Ignacio de Loyola, "caudillo" era sinónimo de "diablo". Esto dio lugar a que Franco, como antes la República, ordenara su expulsión de España, aunque no llevó a término esta idea.[3] [4] En general podríamos decir que Segura defendía como sistema de gobierno la teocracia, donde el poder político estuviera sometido al poder religioso, y de ahí su enfrentamiento.

El viaje de Franco en 1948[editar]

En el otoño de 1948, Franco realizó un viaje a Andalucía, en el curso del cual se iba a inaugurar un monumento al Sagrado Corazón en San Juan de Aznalfarache, próximo a Sevilla. Franco debía asistir a la inauguración y después a un banquete oficial. En la negociación del correspondiente protocolo, el cardenal afirmó que sólo podía ceder la presidencia que le correspondía a un rey, reina, jefe de estado o un príncipe heredero, pero no a la esposa de Franco, Carmen Polo.

Las gestiones del gobierno de Franco ante el Vaticano, llevadas a cabo desde muchas instancias dieron lugar a que, en noviembre de 1954, mientras el cardenal se encontraba de visita en Roma, la Santa Sede designara a José María Bueno Monreal como arzobispo coadjutor de la archidiócesis de Sevilla, en tanto que se le rebajaban al cardenal muchos de los poderes que ejercía, por lo que de facto, hasta el fallecimiento de Segura hubo en Sevilla dos arzobispos.

Fallecimiento y entierro en el monumento al Sagrado Corazón[editar]

Falleció en Madrid el 8 de abril de 1957, y en cumplimiento de su última voluntad su cadáver fue trasladado a Sevilla donde, por orden del general Franco, se le rindieron honores militares. Fue enterrado junto al resto de su familia en la cripta del monumento al Sagrado Corazón de Jesús situado en la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache. Este monumento, encargo en vida del cardenal al arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán y terminado en 1948 sobre una colina que domina la ciudad de Sevilla, es un complejo funerario-religioso funcional dependiente de la diócesis de Sevilla: hay tres iglesias, un via crucis con todas sus estaciones, un recinto de jardines con altares con pinturas de imágenes en las paredes en cada descanso de las escaleras que antiguamente estaba cuajado de flores; hay un hotel, una casa de ejercicios usado por los católicos; hay un colegio regentado por religiosas (las teresianas), que fue un internado para niñas y también hubo un internado de niños pobres en otra zona del recinto, y una residencia de seminaristas, y es a la vez una imitación de la plaza de san Pedro de Roma a menor escala. En su cúspide está la estatua del Sagrado Corazón, que está rodeado de suelo de mármol, con unos soportales en forma de semicirculo rodeando la plaza del monumento.

Referencias[editar]

  1. Diario de Burgos, Don Pedro Segura Sáenz, nuevo arzobispo de Burgos, 6 de mayo, de 1926
  2. Paul Preston, Franco, caudillo de España ISBN 84-9759-477-0
  3. Marquina, La diplomacia vaticana pp 253-262
  4. Serrano Súñer, Memorias p 274

Enlaces externos[editar]

El Cardenal Pedro Segura y Saénz (1880-1957) Tesis Doctoral de Santiago Martínez Sánchez.(2002). 581 páginas, en que comienza una extensa bibliografía.Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, dirigida por Gonzalo Redondo Gálvez con ISBN 978-84-8081-363-1.


Predecesor:
Ramón Peris Mencheta
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Obispo de Coria
1920 - 1926
Sucesor:
Dionisio Moreno y Barrio
Predecesor:
Juan Benlloch Vivó
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Arzobispo de Burgos
1926 - 1927
Sucesor:
Manuel de Castro Alonso
Predecesor:
Enrique Reig y Casanova
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Arzobispo de Toledo
1927 - 1931
Sucesor:
Isidro Gomá y Tomás
Predecesor:
Eustaquio Ilundáin y Esteban
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Arzobispo de Sevilla
1937 - 1957
Sucesor:
José María Bueno Monreal
Predecesor:
Giovanni Tacci Porcelli
Kardinalcoa.png
Cardenal Presbitero de Sta. María en Trastíber
1929 - 1957
Sucesor:
Stefan Wyszyński