Isidro Gomá

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Isidro Gomá y Tomás
Cardenal presbítero de San Pedro del Monte de Oro
Arzobispo Primado de Toledo
Ordenación 8 de junio de 1895
Consagración episcopal 2 de octubre de 1927 por Francisco Vidal y Barraquer
Proclamación cardenalicia 16 de diciembre de 1935 por Pío XI
Información personal
Nombre secular Isidro Gomá y Tomás
Nacimiento 19 de agosto de 1869 en La Riba
Fallecimiento 22 de agosto de 1940 en Toledo

Isidro Gomá y Tomás (La Riba, Tarragona, 19 de agosto de 1869 - Toledo, 22 de agosto de 1940), clérigo y escritor español, cardenal primado de España durante la Guerra Civil en la que desempeñó un destacado papel protagonista en favor de los sublevados.

Biografía[editar]

Nació en un ambiente acomodado. Realizó sus estudios eclesiásticos en los seminarios de Montblanch y Tarragona y después en Valencia, doctorándose en Filosofía, Derecho Canónico y Teología. Ordenado sacerdote en junio de 1895, desempeña su ministerio en las localidades de Valls y Montbrió de Tarragona, aunque su labor parroquial se vería detenida al ser designado profesor del seminario de Tarragona, y muy pronto, rector del mismo. Luego deja la dirección del seminario y, nombrado doctoral de la sede tarraconense, se consagra preferentemente al cultivo de la oratoria sagrada, en la que destacó como uno de los conferenciantes más elocuentes de su época, cuya fama irradiaría incluso fuera de España. La mayor parte de las conferencias dictadas en congresos y conmemoraciones católicas se recopilaron e inspiraron la redacción de numerosas obras, en las que se patentiza una amplia, profunda y bien vertebrada, cultura religiosa y profana. La fundamentación en los grandes filósofos y teólogos cristianos y el influjo de autores franceses fieles a la doctrina de la Iglesia (en especial Pierre Batiffol, director de Instituto Católico de Toulouse) encuadran la formación intelectual de Gomá.

Elevado a la mitra de Tarazona en 1927, cuando las relaciones entre la dictadura del general Primo de Rivera y el clero catalán estaban sometidas a duras pruebas.

En julio de 1933 toma posesión de la silla toledana, vacante por la dimisión del cardenal Segura. Pese a lo difícil del momento, en el desempeño de su tarea contó con el beneplácito de extensos círculos del moderantismo republicano, pero sin que su inalterable acatamiento al poder legítimamente constituido impidiera una enérgica repulsa contra cualquier injerencia o extralimitación de la potestad civil en el campo eclesiástico. Línea de conducta a la que conformaría igualmente su difícil y arriesgada actuación durante la guerra civil de 1936.

Su intervención fue decisiva para el reconocimiento por la Santa Sede del gobierno de la dictadura militar presidido por el general Franco y también en 1937 redactó, conociendo los asesinatos de obispos y sacerdotes en la zona republicana, la Carta colectiva de los obispos españoles a los obispos de todo el mundo con motivo de la guerra en España,[1] defendiendo el movimiento nacional. También justificó teológicamente la guerra civil y dio su aprobación a la designación de "cruzada" a la guerra civil. Esto no impidió que todos los intentos totalitarios emprendidos durante la contienda encontraran en Gomá un resuelto impugnador. La defensa de los que consideraba derechos de la Iglesia, la libertad de prensa, de asociación, de enseñanza, la dignidad humana, en fin, tuvieron en él un indomable paladín. Muere cinco años después de haber obtenido de Pío XI la púrpura cardenalicia (19 de diciembre de 1935).

Mérito suyo entre otros es haber difundido ampliamente en España la lectura del Nuevo Testamento, sobre todo los Evangelios concordados.

La edición por el CSIC del Archivo Gomá, iniciada en 2001 y en trece volúmenes, publica la correspondencia y documentación conservadas en el archivo del cardenal. Abarca varios miles de documentos, con interés histórico, desde 1936 hasta la muerte de Gomá.[2]

Citas durante su etapa de Primado de España en la Guerra Civil[editar]

Poco después del comienzo de la guerra (1936), este mismo cardenal se refirió al conflicto como una lucha entre:

España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie.

La Guerra de España, 1936-1939, página 261.

y también que:

¿La guerra de España es una guerra civil? No; una lucha de los sin Dios [...] contra la verdadera España, contra la religión católica.

La Guerra de España, 1936-1939, página 261.

En enero de 1937, en su Respuesta obligada: Carta abierta AL Sr. D. José Antonio Aguirre[3] dice:

El amor al Dios de nuestros padres ha puesto las armas en mano de la mitad de España aún admitiendo motivos menos espirituales en la guerra; el odio ha manejado contra Dios las de la otra mitad...

De hecho no hay acto ninguno religioso de orden social en las regiones ocupadas por los rojos; en las tuteladas por el ejército nacional la vida religiosa ha cobrado nuevo vigor...

...Cuente los miles que han sido villanamente asesinados en las tierras todavía dominadas por los rojos. Es endeble su catolicismo en este punto, señor Aguirre, que no se rebela ante esta montaña de cuerpos exánimes, santificados por la unción sacerdotal y que han sido profanados por el instinto infrahumano de los aliados de usted; que no le deja ver más que una docena larga, catorce, según lista oficial –menos del dos por mil- que han sucumbido víctimas de posibles extravíos políticos, aun concediendo que hubiese habido extravío en la forma de juzgarlos.

Las injerencias del nuevo estado en materias eclesiásticas fueron, sin embargo, causa del progresivo distanciamiento del cardenal, que en octubre de 1939 se opuso a la pretensión del ministro de la Gobernación Serrano Súñer de limitar la predicación en vasco y catalán y protestó ante la disolución de las Federaciones de Estudiantes Católicos. Pero el hecho de mayor trascendencia y que marcaría la ruptura definitiva fue la prohibición gubernativa de su carta pastoral Lecciones de la guerra y deberes de la paz, firmada el 8 de agosto de 1939, contra lo que protestó por carta dirigida al ministro de la Gobernación y por medio de una nota, redactada por él mismo, publicada en el Boletín del Arzobispado el 15 de octubre.[4] Su desengaño ante las nuevas autoridades —jóvenes a los que les falta la prudencia, sin la adecuada formación cristiana y más cercanos a la Alemania totalitaria que a Italia, e incluso infiltrados de masonería— se pondrá de manifiesto en la carta que dirigió al cardenal Maglione, Secretario de Estado, el 25 de octubre, en la que concluía:

aún teniendo el dolor de rectificar conclusiones dadas por mí anteriormente a esa Secretaría de Estado, creo que procede obrar con la máxima reserva, como ya es tradición en la Santa Sede, en las relaciones con el Estado español, recabando garantías suficientes para la libertad y la dignidad de la Iglesia en nuestro país.[5]


Obras[editar]

  • El Evangelio explicado, 5ª ed. Barcelona: 1955
  • La familia según el Derecho natural y cristiano, 6ª ed. Barcelona: 1952.
  • Jesucristo Redentor. Barcelona: 1931.
  • Santo Tomás de Aquino, Época, personalidad, espíritu. Barcelona: 1924.
  • El matrimonio cristiano y la «Casti connubii». 4ª ed. Barcelona: 1951.
  • La Biblia y la predicación. 2ª ed. Barcelona: 1950.
  • La Eucaristía y la vida cristiana. 2ª ed. Barcelona: 1934.
  • El Nuevo Salterio del Breviario Romano. 2ª ed. Barcelona: 1949.
  • Las modas y el lujo. Barcelona: 1912.
  • Pastorales de la guerra de España. Madrid: 1955.
  • María. Madre y Señora; María Santísima (póstuma), etc.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]



Predecesor:
Isidoro Badía y Sarradel
Obispo de Tarazona
1927 - 1933
Sucesor:
Nicanor Mutiloa e Irurita
Predecesor:
Pedro Segura y Sáenz
Arzobispo de Toledo
1933 - 1940
Sucesor:
Enrique Plá y Deniel