Idioma extremeño

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Este artículo se refiere a la variedad lingüística específica del norte de Extremadura. Para las variedades del castellano habladas en el conjunto de Extremadura, véase Castúo
Extremeño
estremeñu
Hablado en Flag of Spain.svg España
Región Bandera de Extremadura Extremadura
Flag of Castile and León.svg Castilla y León
(Norte de Cáceres y una pequeña parte de Salamanca)
Hablantes 200.000
(según el Ethnologue, aunque lo más probable es que a día de hoy queden sólo unos pocos miles de hablantes de altoextremeño. No existen estadísticas fiables)
Familia Indoeuropeo

  Itálico
    Romance
      Iberorromance
        Asturleonés
          Leonés oriental
            Extremeño

Dialectos Palra
Escritura Latino
Estatus oficial
Oficial en El extremeño estándar no es oficial en ningún sitio, pero una variedad dialectal tiene cierto reconocimiento en Peñaparda y Robleda (provincia de Salamanca)[1]
Regulado por No está regulado
Códigos
ISO 639-1 ninguno
ISO 639-2 roa
ISO 639-3 ext

El extremeñoestremeñu[2] es una modalidad lingüística hablada en el noroeste de Extremadura y una parte del sur de Salamanca, con un desarrollo que lleva a incluirla dentro del diasistema lingüístico asturleonés (ya desde autores como Menéndez Pidal, Manuel Alvar, Emilio Alarcos Llorach y otros) junto con el cántabro (o montañés), el mirandés y las diversas formas de asturiano o leonés, que incluye entre sus peculiaridades algunos rasgos propios o comunes con las formas meridionales de castellano al lado de los rasgos asturleoneses, y habitualmente clasificada dentro de las lenguas de España por organizaciones internacionales (posee de hecho su propio código SIL de tres letras ext, y el mismo en la norma ISO 639-3[3] ) y algunas nacionales (como la PROEL), a pesar de no ser oficial en las comunidades donde se hallan las zonas donde está enclavado.

Aun así, el extremeño a menudo es tenido por un dialecto del idioma asturiano-leonés; de hecho aparece como un dialecto del asturleonés en el nuevo Atlas de Lenguas en Peligro en el Mundo de la UNESCO de 2009.[4] Su parecido con el cántabro hace que ciertos autores los consideren una misma lengua.[5]

También recibe el nombre de castúo, aunque además de ser un término creado modernamente por el poeta Luis Chamizo en la década de 1920, dicho término puede llevar a confusión, pues también se denomina así a las hablas castellanas meridionales de tránsito con el leonés habladas en el resto de Extremadura y es precisamente para una obra escrita en un habla de esta índole para lo que fue creado el término originalmente, aunque más tarde se popularizara para referirse a todas las hablas de Extremadura en general.

Extensión geográfica[editar]

Se habla con mayor o menor vitalidad en la provincia de Cáceres en las comarcas de Sierra de Gata, Las Hurdes (Las H.urdis, pronúnciese H. como una h aspirada), lugares de Tierra de Alcántara, en Tierra de Coria, Granadilla, Garrovillas, al igual que en las comarcas salmantinas de la Sierra de Francia, El Rebollar, sur de Ciudad Rodrigo y de Béjar[6] Así mismo existen pequeñas influencias de estas hablas en zonas tradicionalmente castellanohablantes como la Tierra de Plasencia (Serradilla o Malpartida de Plasencia, Valle del Ambroz y algunas localidades del Valle del Jerte como Piornal, Rebollar o El Torno y de la Vera como Guijo de Santa Bárbara, y en Berzocana y Madroñera).

En el resto de Extremadura, incluyendo la mayor parte del sur y el este de Cáceres o la provincia de Badajoz, las hablas tradicionales son formas de castellano que comparten con el altoextremeño sobre todo los rasgos meridionales (además de algún otro, como el diminutivo en -ino o algunos aspectos léxicos, ver Castúo), como queda explicado con más detalle en el apartado "Variantes". Sin embargo, existe alguna localidad en la provincia de Badajoz donde aparecen fenómenos como el cierre vocálico postónico (como en la Codosera[7] ).

Número de hablantes[editar]

Las estadísticas que se manejan sobre el número de hablantes son antiguas y no muy fiables. Posiblemente sean unos miles los mayores que aún conservan rasgos dialectales que pueden relacionarse con el histórico dialecto asturleonés. Sin embargo existen algunas zonas, como por ejemplo Garrovillas de Alconétar, donde no sólo la gente mayor conserva bastantes rasgos.

Variantes[editar]

Mapa dialectológico del asturleonés, con el extremeño en azul verdoso.

Las hablas extremeñas se clasifican normalmente en tres ramas: altoextremeño, medioextremeño y bajoextremeño.

El altoextremeño es considerado habitualmente un habla de transición asturleonesa con las formas meridionales de castellano, un dialecto (o lengua) diferenciado del castellano, y es hablado en la zona noroccidental y centro-norte de Cáceres y parte de la suroccidental de Salamanca.

El medioextremeño y el bajoextremeño, hablados en el resto de Extremadura, son al menos desde el siglo XVII hablas castellanas meridionales de tránsito con el leonés (como las hablas murcianas lo son con el catalán), y su influencia llega muy levemente hasta la Sierra de Aracena, en Huelva, donde se pueden oír diminutivos en -ino.

En Barrancos, población portuguesa situada en la frontera con Extremadura y Andalucía, se habla el "barranquenhu", un modalidad lingüística de base portuguesa con fuerte influencia del bajoextremeño.

Todas las variantes extremeñas, tanto bajoextremeñas o medioextremeñas como altoextremeñas, comparten ciertos rasgos con las formas meridionales de castellano, como la aspiración de la ese en posición implosiva. En el altoextremeño estos rasgos meridionales se dan conjuntamente al lado del resto de los rasgos propios y los asturleoneses (como se puede leer más abajo en el apartado "características"), de forma que podría decirse que estos mismos rasgos propios, arcaizantes (como la 'd' procedente de 'z' sonora medieval) y meridionales llegan a compensar la falta de otros rasgos asturleoneses perdidos que se dan en otras hablas del diasistema asturleonés, y tomados en conjunto aportan a la personalidad lingüística diferenciada del altoextremeño y la configuran.

De hecho, la constatación de la existencia de un contínuum desde las hablas más castellanizadas del sur y el este a las más diferenciadas del castellano en el norte sobre un fondo similar de rasgos meridionales (es completamente falso el tópico infundado y muy repetido de que las hablas extremeñas del sur poseen notoriamente más rasgos fonéticos y morfosintáticos meridionales compartidos con las hablas andaluzas que las del norte, como se puede apreciar en el apartado características), lo cual pone en relación unas hablas extremeñas con otras, hace que a menudo se reserve el glotónimo extremeño a secas para el altoextremeño, que es de hecho el más adoptado por los propios hablantes aparte del gentilicio de su propia localidad o comarca (h.urdanu, serraillanu, mairoñeru, garrovillanu, portah.eru, montirmoseñu...), incluso más que el de castúo (castú o castúu en altoextremeño), que también es empleado a veces con poca propiedad para referirse al altoextremeño. A este hecho se une el que habitualmente se reserve el gentilicio de una zona para el dialecto o lengua diferenciado (el glotónimo aragonés se reserva habitualmente para la lengua diferenciada y no para el castellano propio de Aragón –aunque se da el uso con ambas acepciones–, al igual que al hablar de vasco habitualmente se hace alusión al euskara y no al castellano hablado en Álava o la Comunidad Autónoma Vasca en general o al hablar de valenciano habitualmente nos referimos a la variante valenciana del catalán y no al castellano hablado en Orihuela o Cofrentes).

Historia[editar]

La Extremadura occidental fue reconquistada por el Reino de León, siendo el asturleonés el dialecto histórico latino usado por los repobladores, que comenzaron con la repoblación de la actual zona altoextremeña alrededor del siglo XII. Aunque algunos lugares de la actual Extremadura como Trujillo, Plasencia, Medellín, Hervás o Los Ibores estaban englobados dentro del Reino de Castilla.

Tras la unión de los reinos de León y de Castilla en 1230, el castellano sustituyó poco a poco al latín como lengua oficial de las instituciones, relegando así al asturleonés como señal de pobreza e ignorancia de aquellos que lo hablaban. Sólo en Asturias era la gente consciente de hablar una lengua diferenciada del castellano. Pero incluso allí sólo algunos autores lo usaban en sus escritos.

Fue probablemente el influjo cultural de la prestigiosa Universidad de Salamanca la causa de la rápida castellanización de esta provincia, dividiéndose así el dominio asturleonés en dos desde bien temprano, el asturiano o asturleonés al norte y el extremeño al sur del antiguo reino de León. La expansión del castellano también se produjo desde el sur, con el crecimiento económico de la zona occidental de la provincia de Badajoz.

Sin embargo, la zona hablante de altoextremeño también incluye zonas que fueron conquistadas por el Reino de Castilla, como el Valle del Jerte, buena parte de la Tierra de Plasencia o Madroñera, incluyendo de hecho algunas de las zonas de habla altoextremeña mejor conservada, como Serradilla. Hay diversas hipótesis que podrían explicar este fenómeno, hablándose de la extensión de los rasgos leoneses hacia el este por medio de rutas de trashumancia, del efecto de segundas repoblaciones posteriores o del papel que pudieron tener en el origen de las hablas extremeñas las hablas cántabras, que poseen muchos rasgos en común con el altoextremeño y cuyo territorio estuvo dividido entre el reino de Castilla (Trasmiera, Valle del Pas...) y el de León (Liébana,...) en la Edad Media.

El siglo XIX vio el primer intento serio de escribir en extremeño, por el famoso poeta José María Gabriel y Galán. Nacido en Salamanca, vivió la mayor parte de su vida en el norte de Cáceres. Escribió en una variante local del extremeño, lleno de restos dialectales, pero siempre con un ojo puesto en el castellano y en la forma castellana de escribir, y escribiendo la mayoría de sus obras en castellano.

Después de eso, los localismos han sido la norma en los intentos de defender el extremeño, hasta el punto de que sólo algunos tratan hoy de revivir la lengua y hacer del noroeste de Extremadura una región bilingüe, mientras que la Junta de Extremadura y la de Castilla y León y el resto de instituciones oficiales estatales consideran que la mejor solución es defender la extensión y enseñanza del castellano normativo en la zona. Esto, unido a los continuos intentos por denominar al medioextremeño y al bajoextremeño como 'lengua' –el castúo, término acuñado por el poeta de Guareña, Luis Chamizo– hacen todavía más difícil defender la verdadera lengua y más fácil el rechazo de la administración a la normalización y enseñanza del extremeño. A pesar de las cifras que hablan de cientos de miles de hablantes (200.000 "hablantes activos" según el ethnologue) posiblemente sólo unos miles de hablantes, casi siempre mayores, todavía conserven los rasgos dialectales astur-leoneses y propios extremeños (excepto algunos comunes con las hablas meridionales, que tienden a conservarse y a gozar de buena salud), muchas veces en medio de diversos grados de castellanización.

Características[editar]

Rasgos típicos en hablas asturleonesas[editar]

Cartel bilingüe en el pueblo de Robleda, Salamanca.
  • Palatalización de la l en algún resto lexicalizado, como lludia (levadura).
  • Cierre general de las vocales átonas postónicas -o y -e en -u e -i respectivamente: libru, grandi .... Se exceptúan en muchas variedades las palabras utilizadas como interjecciones y los vocativos: se diría "la lechi es branca", pero "¡leche!, a si te callas ya"; o "ya vinu (el) Ramiru", pero "Ramiro, dami essu". El cierre postónico provoca que los pronombres átonos posean dobletes cerrados y abiertos según estén en posición proclítica o enclítica: se dice te miru pero miralti (mirarte).
  • Cierre de -o- tónica en restos lexicalizados en algunas aldeas de la Sierra de Gata y otras zonas del extremo más al norte: cumu (como), puçu (pozo, en Villamiel).
  • Restos lexicalizados de la F- inicial latina: fogal (hogar), fala (habla), fechal (cerrar)...
  • Aspiración general de F- inicial latina: h.ierru (hierro), h.umu (humo), h.oscu ("hosco", oscuro), h.uerti (fuerte), h.azel (hacer)...
  • Diptongación frecuente: cogüelmu (colmo), duelu (dolo), priessa (prisa), carueçu (carozo), alcuentral (encontrar),...
  • Palatalización de la n en lexicalizaciones (más frecuentes en variedades más noroccidentales): ñubi (nube), ñeblina (neblina), ñuca, ñuera, ñíu, ñogal,...
  • Conservación de la antigua -e latina: redi (red), h.oci (hoz), h.azi (haz), tosi, peci, sedi, ...
  • Formas occidentales curiosas en los grupos latinos -cl-, -pl-, -fl- para algunas lexicalizaciones: achegal (llegar, conseguir, del lat. PLEGARE); flama, chamá, chamaina (llama, fuego,... del lat. FLAMA); achanal (allanar, del lat. PLANUS); ...
  • Formas de perfecto fuerte de la tercera persona del plural análogas con la tercera del singular: h.izun (hicieron), truh.un (trajeron, por analogía con truh.u, trajo), ... En cambio no se da esta analogía con los perfectos "débiles" (los regulares y algunos irregulares monosílabos, es decir, los de acento agudo en la terminación de la tercera del singular): carçarun o calçarun y no carçun* o carçón*, al igual que h.uerun y no h.uen* o h.uun*, bebierun y no bebun* o bebión*, etc.
  • En algunas localidades de las Hurdes aparecen formas leonesas de tercera persona plural de pretérito en -orin: cantorin (cantaron), bebiorin (bebieron).
  • Mantenimiento de antiguas aspiraciones: heneru (enero), giernu, gelal (helar), gengiva (encía),...
  • Plural femenino -es y formas verbales -en, -es en la casi desaparecida "palra d'El Rebollal": les coses, les puentes, cantaben, llorabes,...
  • Epéntesis de -i- en algunas palabras: unturia, quiziás, grancia, urnia, matancia, atah.arria, alabancia, h.olgazián...
  • Tendencia a la pérdida de las consonantes sonoras derivadas de las sordas latinas: mieu (miedo), tou (todo), fuèu (fuego), lau (lado), Estremaúra (Extremadura),...
  • Algunas conservaciones del grupo -mb- latino: lambel (lamer), lombu (lomo), gamboniteru (gamón),...
  • En grupo consonántico motivado por pérdida de vocal latina, a veces la primera consonante se hace -l: h.ulgal (juzgar, del lat. IUDICARE), relva (de RETOVA), ...
  • Cambio del grupo -rl- a -lr- (metátesis): mielru (mirlo), palral (hablar, de PARABOLARE a través del paso intermedio "parlar"), calranca, chalra, bulra, pelra, cholritu,...
  • Lexicalizaciones con el prefijo aumentativo per-: percayíu, perh.inchil,...
  • Formas verbales del grupo -zc- en -z-: conoçu, agraeçu, paeça, creça, reuza,...
  • Formas de imperativo plural en -ái, -éi e -í: coméi (comed), passái y sentaivus (pasad y sentaos).
  • La l>r en ciertos grupos consonánticos en algunas de las variedades más noroccidentales: pruma, frol (flor), craru (claro), puebru (pueblo), aunque este rasgo es uno de los que más rápidamente se pierden... En otras variedades, se dan lexicalizaciones, como pranta, praça, branco (en la variedad chinata), pranta, frauta, lo cual indica que este rasgo probablemente debió de estar más extendido en el pasado.
  • También la r>l, especialmente en el grupo -pra-, que se transforma en -pla- en algunas palabras: plau (prado), plaera (pradera), templanu (temprano).
  • Contracción de en + artículo: nel, ena, enus, enas/enes.
  • Empleo del artículo antepuesto al posesivo: el mi libru, la tu casa, las nuestras vizinas,...
  • Uso de formas verbales apocopadas para la tercera persona singular del presente especialmente en el habla de Garrovillas y en la de Cilleros y Villamiel, entre otras: pon (pone), sal (sale), h.a (hace).
  • En el habla de Cilleros y Villamiel, se dan lexicalizaciones de solución -s- o -is- (asturleonés -x-) en casos donde aparece la solución -j- (velar fricativa sorda) en castellano: deisal (dejar), coisu (cojo). Incluso aparece en esos dos pueblos la forma misteriosa y peculiar h.isu para decir "hijo".
  • Terminación general y diminutivo -inu (versión acorde a la fonética leonesa oriental del diminutivo -ín del asturleonés central u occidental, cuyo plural de hecho es en -inos o -inus en estas hablas): librinu, casina, gatinu. Sin embargo, el diminutivo más usual en -inu no sustituye de forma sistemática a los diminutivos análogos a los habituales del castellano en -itu o -illu, sino que tiene connotaciones diferentes a las de estos últimos. El diminutivo en -itu suele usarse especialmente cuando el diminutivo más que atenuar el sentido del elemento al que está sufijado lo refuerza o enfatiza, especialmente con ciertos gerundios: vengu suanditu (vengo sudando a chorro), vienis pinganditu, agora mesmitu (ahora mismo), igualicitu (igualito), se lo h.incó tuitu... etc. En todas esas expresiones un hablante nativo no juzgaría natural el uso del sufijo -inu (vengu suandinu*...etc) o se produciría un ligero cambio de matiz o sentido con él. La diferencia es notoria cuando el diminutivo se aplica a participios: está cansaínu frente a está cansaítu. Además, el uso de diminutivos en general (especialmente en -inu) es mucho más frecuente que en castellano, tanto en altoextremeño como en extremeño bajo y medio (en este caso el sufijo diminutivo obviamente ya es -ino).

Rasgos propios extremeños[editar]

  • Terminación generalizada de -r final etimológica en -l, como en algunas hablas del andaluz oriental: rompel, trael, ardol, abriol,... Sin embargo existen algunas cuantas zonas (Villamiel, parte de las Hurdes) donde esa -r se omite como en bajoextremeño: rompé, traé, ardó, abrió,...
  • Al igual que en las hablas andaluzas, se da una neutralización de los fonemas -r- y -l- en posición trabante de sílaba, tendiendo según las variedades ya a la generalización de la solución -r-, ya a la de -l- (como a veces en andaluz oriental), ya a una combinación de ambas según sea el sonido posterior: "almariu" (armario), "artu" (alto). En algunas variantes donde la neutralización tiende a -r- el artículo "el" puede adoptar la forma "er" como en bajoextremeño o muchas variantes andaluzas (así es el caso de Montehermoso o algunas aldeas serragatinas).
  • Cierre en algunas ocasiones (especialmente en determinadas formas verbales) del segundo elemento del diptongo -ie-, de forma que en ocasiones puede sonar acercándose a -ii-o -yi-: tieni puede sonar parecido a tiíni o tyini.
  • Uso de algunos "genitivos partitivos", concretamente en expresiones como "unus cuantus de", "unus pocus de" y "demasiáu de": unus cuantus de días, unus pocus de añus...
  • Conservación de las antiguas consonantes sonoras -s- y -z- diferenciadas de sus respectivas versiones sordas -ss- y -ç-, como en el portugués o el catalán. Esta conservación se ha mantenido tradicionalmente de forma sistemática y con perfecta correspondencia etimológica en Serradilla y en una curiosa versión "ceceante" en el ya casi o prácticamente extinto dialecto chinato de Malpartida de Plasencia. Pero en muchas localidades repartidas por todo el territorio alto-extremeño (desde Madroñera a El Rebollar) se dan lexicalizaciones que pueden llegar a ser en algunos casos muy abundantes (especialmente en Garrovillas y en la Sierra de Gata), llegando casi a la sistematicidad del rasgo, por lo que lo más probable es que en un pasado no muy lejano este rasgo estuviera generalizado por la zona. De hecho se puede seguir el desgaste de este rasgo comparando las abundantes lexicalizaciones del habla de Madroñera registradas en las encuestas del ALPI en los años 30 con las que se encontraron en décadas posteriores. La z sonora se pronunciaría interdental, parecida a la d de "codo", y escrita de hecho con la grafía "d" en la ortografía tradicional. Ejemplos recogidos incluso fuera de Malpartida y Serradilla: ca^sa, vizinu, cozina (pronunciada aproximadamente "codina"), h.azel (hacer, escrito "jadel" en la ortografía tradicional), izil (decir), azeiti (aceite), azeituna o azituna, azéu ("acedo" o agrio), azul (pronunciado "adul", en Garrovillas), co^sa, meiro^su...etc. En el antiguo dialecto chinato, que se caracterizaba por un particular "ceceo" convirtiendo las sibilantes en interdentales, "casa" y "cosa" se pronunciarían aproximadamente "cada" y "coda" ("caza" y "coza" en la ortografía que usamos habitualmente para el extremeño), mientras que "passal" (pasar) se pronunciaría "paçal", como si tuviese una zeta castellana. El alto-extremeño ha prestado este rasgo, incluyendo la particular pronunciación de la z sonora, a las variantes lagarteira y mañega del habla galaico-portuguesa de la fala de Xálima, donde se da de forma sistemática y escrupulosamente acorde con la etimología pese a que en ninguna localidad altoextremeña cercana se dé actualmente este rasgo con sistematicidad plena (lo que es indicador de la vitalidad con que gozó el rasgo en otro tiempo): izel (decir, en mañegu, pronunciado "idel"), viziñu (vecino, en mañegu, pronunciado "vidiñu"),... etc.
  • Distinción b-v (fricativa) y b-B (oclusiva) en el habla de Garrovillas y Serradilla: caBeça (del lat. CAPUT), aBril (del lat. APERTUM), caBra (del lat. CAPRA), riBeru (del lat. RIPA),...
  • Aparecen ciertos cambios característicos de género gramatical respecto del castellano para algunos sustantivos, como "la azeiti".
  • Uso de la preposición "a" con el sentido de "en" con los verbos "estal" y "andal" indicando localización temporal: "Estuvun a Caçris", "andan al corral".
  • Uso del "gerundio locativo", formado por el infinitivo precedido por la preposición a: -¿Lu óndi está él? -Está a frital unus güevus ena cozina.
  • Terminación plural -us, -is (en vez de -os, -es como es general en asturianu): carrus, cancionis, perrus, alreoris,...
  • Cambio del grupo -dr- a -ir- en el interior de palabra: mairi (madre), cuaira (cuadra), ...
  • Formas aglutinadas: megu (conmigo), tegu (contigo), segu (consigo) (del lat. MECUM, TECUM, SECUM)
  • Aspiración del fonema antiguo /x/ (como en las formas meridionales de castellano) por influencia de la aspiración de la F- inicial latina: cah.a, pah.a, roh.u,...
  • Aspiración de la -s en posición final o implosiva o apertura de vocal que la precede (como en las formas meridionales de castellano), presencia de hasta 10 vocales en posición final (y no sólo ocho, por la apertura de las vocales finales -u-, -i-, que no puede darse en castellano). De esta manera se pronunciaría la -s- de dos, pies, pastu, mesmu, librus, vienis... etc.
  • En ciertas variedades se dan ejemplos lexicalizados del fenómeno de aspiración de la -s- intervocálica, conocido para las hablas andaluzas como heheo (que se da también por ejemplo en cántabro): vuh.otrus (vosotros, al lado de vusotrus), peh.eta (peseta), e incluso h.i o h.ei (sí).
  • Ensordecimiento y fricativización de ciertas consonantes sonoras tras aspiración, como en algunas hablas manchegas o murcianas: rah.u (rasgo), refalal (resbalar). También en fonética sintáctica: loh ç'euh (los dedos), lah f'otah (las botas). Este rasgo no suele reflejarse en la ortografía.
  • Formas verbales condicionales: sedríe, h.adríe, abríe,...
  • Uso de gerundios derivados del tema de perfecto, como en cántabro o alguna que otra variedad del dominio castellano: pusiendu (poniendo), tuviendu (teniendo),...
  • Construcción de participios que habitualmente toman formas irregulares siguiendo el paradigma regular de forma analógica, alternando formas regulares e irregulares, como en algunas hablas andaluzas (aunque con mayor vitalidad y extensión que en éstas). H.echu alterna con h.azíu, y aBiertu con aBríu.
  • En algunas variedades, regularización analógica (en diversos grados, no siempre sistemática) de los tiempos formados a partir del tema de perfecto, alternando con las formas irregulares, especialmente en el subjuntivo: poniessi (por "pusiessi"), o incluso alguna vez habió (por "hubu"). Curiosamente este rasgo es compatible con el uso ya mencionado de los gerundios derivados del tema de perfecto.
  • Laísmo en algunas hablas altoextremeñas más orientales, como por ejemplo en el Jerte. En el resto se usan los pronombres átonos de tercera persona de forma parecida a la del castellano normativo.
  • Pérdida frecuente de la -d- intervocálica.
  • Uso de formas de primera persona del plural en algunas variedades del estilo: nuh.otrus palremus (en vez de 'nusotrus palramus', "nosotros hablamos"), cantemus, ...
  • Contracción de la terminación -iera y similares en -iá y terminaciones análogas en algunas formas y palabras en el habla no enfática, como en algunas hablas andaluzas o murcianas: siquiá (por "siquiera"), tuviá (por "tuviera"), quisián (por "quisieran"),...
  • Al igual que en hablas meridionales como las andaluzas o murcianas, aparece alguna vez el uso en el pretérito imperfecto de subjuntivo de formas coincidentes con las del verbo sel en vez de las del del verbo habel o tenel: Si h.uessin cantáu (si hubiesen cantado).
  • Uso ocasional del verbo tenel en lugar de habel para los tiempos compuestos sin concordancia del participio con el objeto: Le tenía h.echu una h.ienda ena punta.
  • Uso de las formas pronominales reduplicadas ellus y ellus, muh.otrus y muh.otrus y vuh.otrus y vuh.otrus con sentido recíproco: Estaban palrandu ellus y ellus (Estaban hablando entre ellos, estaban hablando unos con otros).
  • Formas en -uigu, -uiga para muchos verbos de infinitivo acabado en -uil, aunque la terminación -uil aparezca por pérdida de d intervocálica. Costruigu (construyo, de costruil), sacuiga (sacuda, de sacuil),...
  • Uso de la forma arcaica imus (o dimus) para decir "vamos".
  • Formación abundante de sustantivos derivados de verbos indicando acción o estado mediante los sufijos -aeru e -ieru: aburrieru, acabaeru, acarreaeru, ah.inaeru...
  • Uso muy abundante y versátil de formas presentativas a las que se le pueden añadir pronombres enclíticos al final, después de lo que procede etimológicamente de adverbios de lugar: Velequí el hombri (he aquí el hombre), velellilu (helo allí, allí está), velequila (hela aquí, aquí está).
  • Uso abundante del adverbio de lugar pahí (ahí, por ahí) como una partícula de indeterminación (como también se hace por ejemplo en las hablas salmantinas): -¿Lo qué guardas en essi bolsinu? -En él guardu cosas pahí (cualquier tipo de cosas, cosas heterogéneas).
  • Uso del refuerzo lo (o lu), pu y pui ante interrogativos: ¿Lo cuándu vinisti?, ¿Pu, es el?, ¿Pui, cuandu vien?, ¿Lo qué andas landeandu?. En algunos lugares de la Sierra de Gata este uso va más allá y lo/lu se convierte en una partícula interrogativa que marca a menudo el inicio de cualquier tipo de preguntas al estilo del "czy" polaco o el "est-ce que" francés, rasgo que el extremeño local ha prestado a la fala de Xálima: ¿lu ya barristi?, ¿lo vos? (¿vosotros?, en la variante lagarteira de la fala).
  • En el habla de Cilleros y Villamiel se dan casos extremos de rotacismo en los que la -s final, que habitualmente se aspira, al enlazar con palabra siguiente que empieza por vocal se transforma en -r, especialmente en determinantes: dor añus (dos años), lar uñas (las uñas). El prefijo des- también se ve afectado por dicho fenómeno y se transforma en der- en el habla de dicha zona: derinterés, derordin.

Organizaciones y medios[editar]

Existe una organización en la Comunidad de Extremadura que defiende las variedades lingüísticas extremeñas, APLEx [1], en particular a fala, el altoextremeño y el portugués, si bien también se interesa por la conservación de los rasgos peculiares del bajoextremeño y el resto de hablas dialectales de la región. Nicolás Valle Morea editó la revista electrónica en la variedad del altoextremeño Belsana. Revista en la "palra d'El Rebollal" es la titulada La Gurulla [2], y un noticiario electrónico, Iventia [3], escrito en "extremeño unificado", "palra d'El Rebollal" y en "a fala", otra variedad hablada en el enclave lingüístico de los tres pueblos de la Sierra de Gata; Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo. Además, un erudito local, Manuel Trinidad, lleva varios años recogiendo información sobre las hablas de Extremadura (A fala, el bajoextremeño y el portugués fronterizo (Olivenza y su entorno y Valencia de Alcántara y su entorno)) estando incluida en la sección de Dialectología de la Biblioteca Virtual Extremeña (BVE) [4]. Antonio Viudas Camarasa alojó en galeon.com HABLAS DE EXTREMADURA EN LA RED el año 2001 y desde 2002 ha dado noticias científicas sobre las hablas del territorio extremeño en el dominio de internet www.dialectus.com.

La página Hablas de Extremadura [5], elaborada por los profesores Sofía Serrano Trenado y Francisco López Blanco, con la colaboración del investigador José Antonio González Salgado, recoge grabaciones del modo de hablar de más de treinta localidades de toda Extremadura; ofrece además una interesante sección en la que podemos conocer la distribución geográfica de los rasgos lingüísticos de las hablas de Extremadura y escuchar las peculiares articulaciones que se dan en cada localidad. Ahí destacan por su relativa conservación de rasgos altoextremeños (pese a que el encuestador entrevista en castellano normativo) las grabaciones de Serradilla, especialmente las de "el Cristo" o "la Fuente Nueva", que incluyen ejemplos del uso de la palabra "h.azel" (hacer) con la z sonora pronunciada como sonora interdental (de forma que sonaría algo así como "jadel"). Se puede oír en la grabación "la Fuente Nueva": "...Comu cuandu entran unuh alcaldih h.azin una cosa, cuandu entran otruh alcaldih puedin h.azel otra, y lo que h.azi el unu no le guhta al otru, pueh de ahí ehtá toítu ehchangáu..." (sic).

En 2011 se fundó el Órgano de seguimiento y coordinación del extremeño y su cultura (OSCEC) que tiene como objetivo avanzar en la regulación y normalización del idioma.[8]

Literatura en extremeño[editar]

Desde las obras de José María Gabriel y Galán y Luis Chamizo, el extremeño hablado tradicionalmente se ha plasmado en textos escritos, configurando una literatura vernácula; donde cada vez son más los nuevos poetas y escritores que utilizan esta lengua como vehículo de cultura.[9]

Entre los nuevos libros escritos en extremeño destacan

Uso social de la lengua[editar]

Desde hace muchos años la lengua ha presentado una clara diglosia en favor del castellano, que también está presente en la misma extensión geográfica, lo que ha ido provocado dos efectos clásicos.

1. Un trasvase de hablantes del extremeño al castellano.

2. Que el idioma haya quedado restringido a círculos sociales pequeños y principalmente en entornos muy rurales, con un vocabulario también reducido a estos entornos.

Clasificación[editar]

Indoeuropeo > Itálico > GrupoRomance > Romance > Lenguas Romances Ítalo-Occidentales > Grupo Ítalo-Occidental - Subgrupo Occidental > Grupo Galo-Ibérico > Grupo Ibero-Romance > Grupo Ibero-Occidental > Subgrupo Astur-Leonés

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Folclore y calles, últimos reductos del dialecto de El Rebollar (Salamanca)
  2. El "extremeño" es reconocido con esta denominación por organismos internacionales, llamado así por sus propios hablantes cuando han tenido conciencia lingüística y clasificado dentro de esta denominación por autores como Viudas Camarasa, Manuel Alvar y otros
  3. http://www.ethnologue.com/codes/LanguageCodes.tab
  4. UNESCO: http://www.unesco.org/culture/ich/index.php?pg=00206 Intangible Cultural Heritage - Endangered languages.
  5. Página de Carlos Quiles: Inventia.com. Variais cántabru-estremeñas
  6. Hablas de Extremadura en la Red: Frontera Leonesa.
  7. Hablas de Extremadura: La Codosera.
  8. http://participacion.ayto-caceres.es/asociacion/asociacion-organo-de-seguimiento-y-coordinacion-del-extremeno-y-su-cultura-oscec
  9. Herrero Uceda, Miguel y Elisa. Mi Extremadura, la cultura rural. 2012

Bibliografía[editar]

  • Cummins, John G. (1974), El habla de Coria y sus cercanías, Londres, Thames Books.
  • Gonzálvez González, Pablo et al. (1995), Primera Gramática Ehtremeña, Calzadilla: Ayuntamiento.
  • de Sande Bustamante, María de las Mercedes (1997), El habla de Acehúche, Mérida: Asamblea de Extremadura.
  • Herrero Uceda, Miguel (2013), El nuestro palral, Aceña, núm. 7. Pescueza (Cáceres)
  • Iglesias Ovejero, Ángel (1982), El habla del Rebollar, Salamanca.
  • Montero Curiel, Pilar (1997), El habla de Madroñera, Cáceres, Universidad de Extremadura.
  • Ramos Ingelmo, Cándido (1973), Estudio lingüístico del habla de Piornal, Barcelona, Universidad de Barcelona (Facultad de Filosofía y Letras).
  • Requejo Vicente, José María (1977), El habla de las Hurdes, Salamanca, Universidad.
  • Viudas Camarasa, Antonio (1976): «El dialecto extremeño» Boletín de la Asociación Europea de Profesores de Español VII, número 15, págs.123-131.
  • Viudas Camarasa, Antonio (1979): «Estudios sobre el dialecto extremeño», Alminar, II, página 15, Diputación Provincial de Badajoz. [Analiza la bibliografía existente sobre las hablas extremeñas (no sólo altoextremeñas) desde finales del siglo XIX en adelante].
  • Viudas Camarasa, Antonio (1980): «La estima social del dialecto extremeño», Aguas Vivas, Año I, pág.Colegio de Doctores y Licenciados de Cáceres. [Siguiendo las teorías de Ferguson, se analiza el prestigio que poseen los extremeños de su propia habla, aplicando la NORMA A, castellana con menos rasgos típicos extremeños y la NORMA B, cuando hablan en entornos más familiares sus diversas modalidades lingüísticas locales, altoextremeñas o no].
  • Viudas Camarasa, Antonio (1980): Diccionario extremeño, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, Cáceres. [Recoge una colección de dicciones o términos propios de toda Extremadura, no exclusivos del altoextremeño, indicando en la mayoría de los casos el lugar concreto donde se recogieron. Recoge términos de poblaciones donde se habla el portugués y A Fala, además del altoextremeño y el bajoextremeño].

Algunas otras obras de referencia están disponibles en la sección de Dialectología de la Biblioteca Virtual Extremeña (BVE) [6]. Se requiere registro previo gratuito para la consulta de dichas obras en esta dirección:[7] http://www.paseovirtual.net/formmail1/formulariobiblioteca.htm. He aquí algunas de ellas:

  • Catalán, Diego (1954), El concepto lingüístico del dialecto chinato en una chinato-hablante, Revista de dialectología y tradiciones populares, tomo X, pp. 10-28. [8]
  • Marcos, Germán (1996), El habla de Villamiel, Cáceres. [9]

Enlaces externos[editar]

Wikipedia
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