Contacto entre lenguas

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En el mundo contemporáneo es una realidad habitual el hecho de que dos o más idiomas estén en contacto por razones políticas, culturales, económicas, etc. El resultado es que la mayor parte de los países del mundo viven en una situación en la que coexisten varias lenguas, es decir, en una situación de multilingüismo: eso significa que hay más lenguas que estados. Casi no hay ningún país que sea completamente monolingüe, es decir, que posea una única lengua.

La situación de multilingüismo pone a las lenguas unas en contacto con las otras. Este contacto puede ser de convivencia, ocasionar conflictos lingüísticos, producir interferencias lingüísticas, dar lugar a la sustitución de un idioma por otro o, incluso, a la aparición de nuevas lenguas.

Puede suceder también que lenguas perdidas influyan sobre otra que se ha impuesto (= sustrato), como, por ejemplo, las lenguas de la Península Ibérica anteriores a la conquista romana influyeron en el latín; o que una lengua conquistadora no llegue a sustituir a la conquistada pero influya sobre ella (= superestrato), como ocurrió también con el latín al ser invadida la Península Ibérica por los pueblos germánicos; o que haya un influjo recíproco entre dos lenguas vecinas (= adstrato) como ha sucedido a lo largo de la historia entre el español y el catalán, gallego y vasco.

Así pues, el contacto entre lenguas puede dar lugar a diversos fenómenos lingüísticos, de entre los cuales se pueden señalar como más importantes los siguientes: el bilingüismo, la diglosia, las interferencias lingüísticas, la aparición de lenguas francas (lenguas sabires o pidgins y lenguas criollas), etc.

Véase también[editar]