Madroñera

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Madroñera
Municipio de España
Bandera de Madroñera
Bandera
Escudo de Madroñera
Escudo
no
Madroñera
Madroñera
Ubicación de Madroñera en España.
Madroñera
Madroñera
Ubicación de Madroñera en la provincia de Cáceres.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Extremadura with COA.svg Extremadura
• Provincia Bandera de Cáceres.svg Cáceres
• Comarca Tierra de Trujillo
• Partido judicial Trujillo
Ubicación 39°25′31″N 5°45′26″O / 39.4253942, -5.757169


Coordenadas: 39°25′31″N 5°45′26″O / 39.4253942, -5.757169
• Altitud 589 msnm
Superficie 132,91 km²
Población 2790 hab. (2013)
• Densidad 20,99 hab./km²
Gentilicio madroñero/a
Código postal 10210
Alcalde (2007) José Enrique González García (IU-SIEX)
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Madroñera (Mairoñera en extremeño[1] ) es un municipio español, en la provincia de Cáceres, Partido Judicial de Trujillo, Comunidad Autónoma de Extremadura.

Geografía[editar]

Madroñera está situada entre las tierras de la meseta Trujillano-Cacereña y la Sierra de las Villuercas. Atraviesan sus tierras las aguas de los ríos Almonte y Magasca. Predomina el paisaje adehesado, combinando con olivares y tierras de labor. Su vegetación es tìpica de bosques mediterráneos, encinas y alcornoques también robles, melojos o rebollo, castaños y por supuesto madroños, que dan nombre a ésta tierra.

Demografía[editar]

Evolución demográfica de Madroñera
2002 2003 2004 2005 2006 2007
3163 3127 3081 2998 2952 2910
(Fuente:[cita requerida])

Medio natural[editar]

Formado por el característico bosque mediterráneo. En la avifauna destacan perdices, tórtolas y patos. En cuanto a mamíferos liebres, conejos, jabalíes y zorros son comunes en su término municipal. Las especies piscícolas, destacando tencas y carpas, pueden pescarse en sus pantanos y charcas.

Historia[editar]

Estela de Madroñera.

No se sabe el año de su fundación, pero sí que en 1551 lo estaba. En 1558 don Gonzalo Carvajal, Obispo de Plasencia, compró a Su Magestad haciéndole villa, y falleciendo en 1559, hizo cesión de la compra en don Alonso Ruiz de Albornoz, regidor de la ciudad de Trujillo.

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura, desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Trujillo.[2] En el censo de 1842 contaba con 580 hogares y 2082 vecinos.[3]

Patrimonio[editar]

De sus monumentos destacan:

  • Mona del Rollo o Picota: pertenece al tercer cuarto del siglo XVI, rematada por blasones de los señores de la villa (actual escudo de Madroñera)
  • Ermita "Vieja": dedicada a la Virgen de la Soterraña, patrona del pueblo. Cuenta la leyenda que entre los años 1500 y 1600 se apareció la Virgen en una roca que se encuentra frente a la ermita, a un pastor que andaba por esas tierras aún despobladas. Una fuerte tormenta de nieve y granizo le sorprendió y se puso a rezar a la Virgen pidiendo auxilio y ella acudió en su ayuda ofreciéndole refugio en la cueva, es tradición llevarse del lugar un trocito de pizarra y tirarlo a su tejado para que les proteja de las tormentas.

Cultura[editar]

Fiestas[editar]

A parte de las fiestas generales, cada fin de semana en este pueblo hay fiesta gracias a la gran cantidad de bares y pubs que se encuentran por el pueblo

  • Las fiestas patronales se celebran el primer domingo de agosto
  • La Gira, comida campestre en el campo: escabeche, frite, gazpacho... y como dulce bollo de pascua desde luego se celebra el Lunes de Pascua
  • Jueves de Corpus Cristi, en este día los niños que han tomado su Primera Comunión, hacen un recorrido por los altares dedicados al Señor que hay en las calles.
  • Día de Extremadura, el 8 de septiembre, se cantan y bailan en la calle las canciones populares.
  • Los carnavales se celebrar en febrero y tienen una gran acogida entre los habitantes de madroñera.
  • LaS Niñeras, fiesta popular que se celebra el día de navidad donde participan las mujeres solteras a partir de los 15 años. Las "mozas" del pueblo visten las ropas típicas y van llevando al niño Jesus de casa en casa.
  • Los Quintos, fiesta tradicional en la que los quintos se despiden de su pueblo, rememora los tiempos en los cuales los jóvenes partían a realizar el servicio militar

Entre sus fiestas más destacadas podemos señalar: Clasificación general de fiestas: El tipo de clasificación que hemos elegido es cronológico (como aparece en la revista de folklore Extremeño de Mº del Pilar Barrios Manzano y Ricardo Jiménez Rodrigo) siguiendo el año natural y litúrgico: Otoño:  Las fiestas en honor a la virgen del Rosario: Octubre Invierno:  Los Quintos: Febrero, no tienen fecha fija.  Las niñeras y la misa del gallo: 24 de diciembre (Navidad)  Carnavales: Febrero.  Entierro de la Sardina: Miércoles de ceniza  Matanza: Enero o Febrero Primavera:  Procesión del niño pastor: Domingo de resurrección  La Gira : Lunes después de Semana Santa Verano:  Corpus Cristi: Junio  Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Soterraña: Primer fin de semana de Agosto  Día de Extremadura: 8 de septiembre

Quintos[editar]

Los primeros testimonios que aparecen sobre esta tradición datan de principios de siglo, lo cual nos hace pensar que estemos ante una tradición centenaria, dicha tradición a pesar del paso del tiempo y de los avatares de la historia aún se conserva. Antiguamente, los quintos se celebraban allá por el mes de Febrero, no tenían una fecha fija. Pero todo comenzaba por la festividad de La Pura cuando el quinto se comía los gallos en casa, acompañado de sus amigos y familiares, era el preámbulo del talleo. A lo largo de domingo, lunes, martes e incluso miércoles, los mozos deambulaban por las calles de Madroñera, acompañados de una buena dosis de vino; vino y aguardiente que con el tiempo fueron acompañados de otros licores. El domingo, día familiar por excelencia, el quinto era acompañado por sus familiares, luciendo sus ropas recién estrenadas, al honroso momento de la talla “… donde nos midieron, donde nos tallaron, donde nos hicieron de quintos soldados…”. Ropas que durante los días anteriores, la madre del quinto había expuesto con orgullo en su casa para que todo el mundo las viese. Una vez tallado el quinto la celebración tiene lugar en la iglesia, dando paso a la misa de los quintos. A continuación, el quinto y sus familiares regresaban a casa, donde se daba buena cuenta del frite, el escabeche y los dulces que las mujeres de la casa habían preparado durante la semana, a los acompañantes se les obsequiaba con un puro adornado con algún bordado. Pasaban la mañana en compañía de la familia y continuaba la fiesta posteriormente con los demás quintos en los bares del pueblo. Por aquellos entonces, existía la talla mínima de 1,50 para poder incorporarse a las filas, siempre había algún quinto que no daba la talla. Entre los 80, 90 e incluso 100 llegaban a componer las quintas; también cabe señalar que la edad de quinteo era de 21 años. Hoy día esta tradición centenaria registra toda la importancia de la mayoría de edad. La fiesta continuaba el lunes con los mozos pidiendo por las calles (pan, chorizo, patatera, morcilla…, rara vez algún dinero) todo venía bien para llenar las alforjas. Los vecinos del lugar suelen colaborar en todo, pues si no lo hacen, los quintos colocarán escrito en las fachadas y puertas de las casas “NO PAGÓ” que indicará a todo el mundo quién no quiso colaborar. Otro momento destacable, y perdido hace más de cincuenta años, era el de corres los gallos. Parece ser que allá por 1936 fue la última vez que se corrieron.

A la entrada del pueblo fue donde primero se corrieron para finalmente correrlos en el Camino de Trujillo. Allí colocaban un palo en cada pared, para unirlos con una cuerda donde posteriormente colgaban los gallos. Cada quinto llevaba un gallo para colgarlo, a la vez que buscaba un caballo y preparaban una especie de sable de madera. Finalmente, sobre el caballo, a la carrera y sable en mano el quinto intentaría cortar la cabeza a alguno de los gallos. A eso de las 4:30, después de comer por última vez todos juntos, iniciarán el recorrido hacia la Mona del Rollo, seguidos de todos los niños y genes del pueblo, que por nada se perderán la bonita tradición de “Poner la Bandera”, el momento crucial de los quintos. Cuentan que allá por 1908- 1910 un tal Juan Bartolo puso por primera vez la bandera, quizás por un alarde, no está muy claro, pero a partir de ahí ninguna quinta quiso ser menos y aquel hecho puntual pasó a convertirse en base de la tradición. Hecho que aunque en principio parece peligroso, no se conoce ningún percance reseñable. Cabe destacar alguna curiosidad como la de que dos quintos llegaron a las manos allí arriba, ante el estupor de la gente. Todos cantan y bailan, y los quintos en agradecimiento, tiran montones de caramelos a los acompañantes. El quinto elegido subirá a la Mona, en representación de sus compañeros y después de quitar la bandera que el año anterior hubieran colocado otros quintos, pondrá la de este año, entre los aplausos de todos los asistentes. El martes terminaba con el baile de quintos, en algunas ocasiones, a los quintos les le había tocado servir en Melilla, para terminar con la despedida, que se celebraba el día antes de incorporarse a las filas, todo esto al año siguiente de haberse quinteado. “…Quinto fui me divertí, soldado y no tuve pena, mi madre llora por mí, yo lloro por mi morena…” Hemos podido comprobar que en tiempos pasados el tener un quinto en casa era todo un acontecimiento, una verdadera fiesta de la que participaban todos los familiares y amigos. Con el tiempo, la tradición se mantiene aunque con algunos ligeros cambios, pero el cambio fundamental es la forma de vivir la fiesta, ya no es un día tan señalado.

Niñeras y la misa del Gallo[editar]

La costumbre de salir con “El Niño” por nuestras calles ha sido siempre una de las más arraigadas y, nos atrevemos a decir, que se trata de una tradición religiosa casi exclusiva de nuestro pueblo. Data desde hace 150 años, y fueron unas feligresas de la iglesia, las que se lo propusieron al párroco, el cual aceptó. Y dado que la experiencia fue buena el párroco aprobó su continuidad. Se trata de hacer un homenaje a los pastores que en su día adoraron y cuidaron al Niño Dios, esta tradición queda exclusivamente en manos de las mujeres. Ellas empiezan a vestirse al cumplir 15 años y seguirán haciéndolo hasta que se casen o decidan dejarlo. Las niñeras visten el traje típico y llevan a las casas la Buena Nueva de que el Niño ha nacido, recogiendo regalos y ofrendas, como en su día hicieron los pastores. Días antes de Nochebuena se convoca una reunión para todas aquellas niñas que deseen participar en esta tradición. En dicho encuentro se hacen grupos y se reparten las calles del pueblo, de tal forma que ningún rincón de Madroñera se quede sin escuchar el ruido de las panderetas y villancicos. El día de Noche Buena comienza muy temprano para todas estas chicas, pues tienen que vestirse, peinarse y ponerse todos los abalorios para llegar puntual a su cita. Es a las 10 de la mañana cuando todas las pastoras se acercan a la iglesia para, en una pequeña celebración de envío, bendecir al Niño Jesús. Tras este acto, cada grupo se dirige hacia el barrio que le corresponde: “…soy un pobre pastorcillo que camina hacia Belén...”. Allí las vecinas y vecinos de la zona esperan ansiosos la llegada del Niño Dios a sus casas. Donde dormirá, por unos instantes, en cada una de las camas. Quedando así todos los hogares bendecidos. Antiguamente, hubo una época, en la que las niñas que se incorporaban a esta tradición, en lugar de salir con El Niño el día de Noche Buena, lo hacían el día de Noche Vieja, pero esto ocurrió durante un corto período.

Carnavales[editar]

Los carnavales empiezan en Madroñera el jueves anterior con "Las Comadres". La tradición de "Las Comadres" comenzó en Madroñera alrededor del año 1935, cuando un pequeño grupo de chicas jóvenes decidieron reunirse una vez al año para fabricar dulces. Aquellos días transcurrían entre harina, huevo, azúcar, manteca y vino, los principales ingredientes de los pestiños que se fabricaban en las reuniones, además de dulces "Las Comadres" se crearon como un motivo de encuentro para las jóvenes, creando una tradición que aún continúa. En la actualidad la tradición continúa, aunque ha sufrido algunos cambios. La reunión de "Las Comadres" tiene lugar el jueves anterior a carnaval, debido a que estas fiestas cobran más importancia cada año, motivo por el que se incluye esta tradición en la festividad. Otro de los cambios en estas reuniones es el aumento de participantes, antiguamente eran pequeños grupos de amigas que se reunían en una casa para preparar dulce, y actualmente de la celebración de "Las comadres" se encarga la asociación de amas de casa de Madroñera, compuesta por unas cuatrocientas mujeres que fabrican hasta 60 docenas de roscas y pestiños que disfrutan acompañados de chocolate recién hecho. La tradición de "Las Comadres" continúa tomando fuerza, y cada año se reviven aquellas reuniones de amigas, que se celebraban hace más de setenta años, con la misma ilusión y cada vez más afluencia. Acompañaba una banda de música por las calles, esa misma banda amenizaba el baile, el cual se celebraba en el conocido Baile de Tío Juan Miguel.

Los carvales en Madroñera cuentan con carrozas, comparsas, grupos e individuales con trajes, canciones y montajes muy elaborados. En otro tiempo organizó concursos destacables la discoteca K´aribia, los cuales contribuyeron también, durante muchos años, a animar y fomentar el espíritu del Carnaval en el pueblo. Actualmente el Carnaval es una fiesta grande en Madroñera, siendo muy visitado por las gentes de los pueblos de alrededor. En 2012 hubo diez carrozas en concurso. En el desfile de comparsas participaron 17 grupos; y a todo esto se añaden disfraces individuales, en pareja y en grupo, lo que supone unas 1000 personas en total disfrutando del Carnaval del Madroñera.

Los carnavales terminan con el Entierro de la Sardina organizado por la Asociación de la Tercera Edad. Esta fiesta consiste en una procesión por las calles del pueblo donde la protagonista es una sardina acompañada por las mujeres vestidas de mantilla, que concluirá con una sardinada en el Mercado de Abastos, acompañada de pan y vino.

La matanza[editar]

Una vez escuchado el bando municipal, el cual señala el plazo abierto para comenzar las matanzas, los vecinos del lugar, inician los preparativos y avisan a familiares y amigos que les acompañan en esta tradición tan popular como es la matanza. A pesar de que se avecina un duro trabajo, es un día de alegría y júbilo en muchas casas, la llegada de familiares, la convivencia con vecinos y amigos, hace que sea una de las tradiciones más arraigadas y de mayor participación. El día antes, por la noche, se inician los preparativos y se deja mucho trabajo adelantado, así, por ejemplo, se cuecen las patatas, se pelan y se pasan por la máquina, se pela la calabaza, se cuece y se deja escurrir toda la noche, se pelan los ajos, se machan y se pican el pimiento y la hierbabuena. Esa noche, ya comienzan los cánticos a la vez que se “trajina”. Al despertar el alba, los hombres se reúnen y después de tomarse un café y una copa de aguardiente, se dirigen a la corralá en busca del cerdo. Es un momento peligroso, porque el porcino, adivinando su suerte, se rebela, corre, y arremete contra todo aquel que intenta sujetarlo; por fin, el más valiente, entre gruñidos, carreras, caídas y empujones consigue agarrarle por las orejas, mientras los demás lo hacen por las patas, y entre todos lo suben al banco, donde lo degollarán con un cuchillo en la garganta. La sangre que suelta, se recoge en un cuenco con sal y se mueve un buen rato para que no se hiele. A continuación, uno de los muchachos, cortará un trozo de lengua y de carillas para llevarlo a analizar a casa del veterinario, el cual, cobrará una cuota dependiendo de las arrobas que pese el animal. Los demás lo churrumascan con escobas y lo pelan con una teja. A continuación, lo trasladan a la casa donde se va a celebrar la matanza, tal cual. Las mujeres se han quedado en la casa calentando calderos de agua y preparando todos los utensilios que se van a necesitar. Algunas pican migas en la lumbre para cuando lleguen los hombres, y a eso de las 12 horas, se hace un descanso en la faena, y se come, migas con torreznos, se asa la moraga y se hace un picadillo con asaduras y magro refrito con ajo. Al cerdo, a primera hora, se la habrá sacado el mondongo, con mucho cuidado para que no se rompa y evitar que amargue, después se le saca la barriga o panceta, las mantecas, los solomillos, los lomos, los hígados y asaduras, el espinazo y los jamones, se abre el tocino por el medio, y se queda dividido en dos hojas, se le sazona con sal y se le pone encima de unas escobas para que se escurra un poco y corra el aire, a los 2 ó 3 días se cuelgan. En la matanza, hay que organizarse, y cada uno tiene su misión. El trabajo realizado hasta ahora, normalmente lo hacen los hombres. Las mujeres, como todo se aprovecha en el cerdo, habrán lavado y dado la vuelta a las tripas, para hacer después la morcilla y los chorizos. Se pelan las patas y se abren, se sazonan con sal y se cuelgan junto con las orejas y el rabo. Los huesos se trocean y se los guardan para hacer guisos. La carne se irá picando y echando en las artesas después de haberla seleccionado: la carne más gorda para la patatera, la “entrevolá” de la falda y la costilla para la morcilla de carne y lo magro para el chorizo. Se deja tomar de sus guisos correspondientes: patatera (patata, carne, calabaza, ajo, pimienta y sal); morcilla de carne (igual, pero sin patata ni calabaza); chorizo (carne magra, ajo, aceite, vino, pimienta y sal) y mientras tanto, llega la hora de la comida, se descansa un buen rato, degustando un exquisito arroz con hígado de cerdo magro; para entonces, ya está hecha más de la mitad de la faena. Ahora, sólo queda llenar las tripas, bien a mano o a máquina, se irán casando de dos en dos y se cuelgan en palos, perfectamente en los doblados. Con la sangre que tenemos reservada desde la mañana, se hace la morcilla de sangre (hierbabuena, cebolla, gordura del entresijo y pimiento) una vez llena la tripa, se cuece en agua y se cuelgan. Los jamones para conservarlos, se tienen 18 ó 20 días cubiertos en sal y grandes piedras encima para que suelten la sanguaza; luego, se cuelgan en los doblaos a tejavana para que les de el aire. La tarea ha terminado y se sirve café con dulces. Los hombres salen a celebrarlo y a tomarse unas copas, las mujeres limpian la casa, y a todas, las amigas y vecinas, la dueña de la casa les obsequiará con un trozo de carne, chorizo y patatera en agradecimiento por la ayuda prestada. Sólo cabe esperar que el invierno sea seco y frío para que la chacina se cure y poder disfrutar pronto de uno de los mejores manjares de nuestra tierra: El Cerdo.

Procesión del Niño Pastor[editar]

Es una procesión que se celebra el domingo de pascua, domingo de resurrección, en la que los protagonistas son los niños. La imagen sacada es un niño pastor con una oveja, ataviado con el traje típico de Madroñera. El Niño Pastor es acompañado, en un recorrido por las calles del pueblo, por los niños y niñas vestidos con sus trajes típicos.

La Gira[editar]

Se celebra el Lunes de Pascua, se trata de una comida campestre: escabeche, frite, gazpacho... y como dulce, “bollo de pascua”, típico de estas fechas.

Jueves de Corpus Cristi[editar]

Antiguamente esta celebración se daba en jueves, actualmente, ha pasado a celebrarse en domingo, por los cambios que ha sufrido la sociedad. En este día los niños que han tomado su Primera Comunión, hacen un recorrido por los altares dedicados al Señor que hay en las calles del pueblo, mientras van tirando pétalos de rosa, venerando el Cáliz y con el traje de la comunión. Era el jueves y se ha pasado al domingo por comodidad de los habitantes.

Fiestas Patronales[editar]

Se celebran el primer domingo de Agosto.

Día de Extremadura[editar]

Desde hace varios años se viene celebrando en Madroñera el día de Extremadura. El primer año resultaba cuanto menos curioso ver la soledad de los ediles a la hora de cantar el himno e izar las banderas. Se sabe que en Extremadura no ha existido conciencia regional hasta ahora. A través de gestos como cantar el himno y hacer de ese día un día de fiesta. Los extremeños, los madroñeros, poco a poco hemos ido adquiriendo conciencia de comunidad. Hoy, se comienza el día con una misa Extremeña. Tras ella todos los vecinos se dirigen a la plaza del pueblo para cantar a una sola voz el himno de Extremadura. Mientras tanto se van izando las banderas. Al concluir este acto los coros y danzas “La Fuentona” ameniza la mañana con sus bailes y cantos regionales. Queda abierto un día de fiesta local, donde los bares del pueblo ofrecen frite, comidas típicas y buen vino a todos los habitantes y curiosos. Para bajar los excesos posteriormente dan lugar a un baile y algún que otro concierto.

Trajes típicos[editar]

  • En la mujer: Refajo o pollera, pañuelo de cien colores o rosas naturales (de lana), faltriquera, jubón de terciopelo negro o raso, mandil bordado con hilos o lentejuelas, medias de hilo caladas y como aderezos pendientes de candil, del chozo y de relámpago y en el cuello venera o galápago.
  • En el hombre:Camisa blanca con tiranas, chaleco negro, pantalón hasta la rodilla negro sujeto con los madroños abajo y arriba con la faja, medias caladas blancas.

Educación[editar]

El pueblo cuenta con su propio IESO, el IESO Cerro Pedro Gómez.[5]

Personajes ilustres[editar]

Referencias[editar]

  1. Mairoñera: nombre en estremeñu de Madroñera
  2. Cervantes Virtual [1]
  3. Municipio Código INE -10.113 [2]
  4. Listado de parroquias por localidad, Diócesis de Plasencia, [3]
  5. Relación de IES e IESO de Extremadura fp.educarex.es