Giacomo Casanova

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Giacomo Casanova
Casanova ritratto.jpg
Retrato de Giacomo Casanova realizado por su hermano Francesco Casanova (alrededor 1750-1755)
Nombre de nacimiento Giacomo Girolamo Casanova
Nacimiento 2 de abril de 1725
Venecia, República de Venecia
Defunción 4 de junio de 1798 (73 años)
Dux, actual Duchcov (República Checa), Bohemia
Seudónimo Casanova
Lengua de producción literaria Francés, Italiano
Obras notables Historia de mi vida
(Las memorias de Casanova)

Giacomo Girolamo Casanova (n. 2 de abril de 1725, en Venecia, República de Venecia4 de junio de 1798, en Dux, actual Duchcov, Bohemia (República Checa) fue un famoso aventurero, escritor, diplomático y agente secreto italiano.

Se le conoce sobre todo como un hombre famoso por sus conquistas amorosas, que en toda su vida fueron 132[1] según su más importante obra autobiográfica: Histoire de ma vie, en la que el autor describe con máxima precisión y franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes. Hizo un relato de estilo realista sobre su vida, donde las aventuras con diversas mujeres son mostradas con elegancia, lo que hizo de él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en prototipo del amante. Queda de él una producción literaria muy vasta.

Histoire de ma vie, conocida también como "las memorias de Casanova" fue escrita en francés y, por tal motivo, debería formar parte de la literatura de esta lengua, pero la elección de idioma fue dictada por motivos que sobre todo tenían en cuenta la difusión de la obra una vez editada, en consideración a que en esa época, el francés era el idioma más conocido y hablado en Europa, como acontece en el siglo XX con el inglés. Es el mismo Casanova, quien en el prefacio de sus memorias escribió, haciendo referencia a la anotada mayor difusión de la lengua francesa:

J'ai écrit en français, et non pas en italien parce que la langue française est plus répandue que la mienne.

He escrito en francés, y no en italiano porque la lengua francesa está más extendida que la mía.

Casanova escribió usando el idioma más difundido. Otras obras menores las escribió, en cambio, en italiano.

Es notable verificar, a este respecto, las notables analogías que se encuentran con otro veneciano célebre, contemporáneo de Casanova: Carlo Goldoni. Éste, del mismo modo, escogió escribir su biografía en francés.

La autobiografía de Casanova, aparte de su intrínseco valor literario, es un importante documento para la historia de las costumbres; acaso sea una de las obras literarias más importantes para conocer la vida cotidiana del siglo XVIII. Se trata de una «muestra» que, en virtud del mundo frecuentado por el autor y por la limitación prevista de los posibles lectores, se refiere de modo primordial a las clases dominantes de la época: nobleza y burguesía. Aunque esto no es un obstáculo para mantener vivo el interés en lo concerniente a personajes menos encumbrados del entorno, sean de la extracción que fueren. Todos son representados de manera vivísima.

Leer esta obra es una tarea fundamental para conocer la vida cotidiana de los hombres y las mujeres de entonces, para entender «desde dentro» la vida normal de cada día.

Entre cortes y salones, Casanova mencionó —casi sin darse cuenta— un momento crucial de la historia de Occidente. Se hallaba entre los personajes más destacados de su tiempo y dejó la reseña de tales encuentros. Son así dignas de mención las páginas que tratan de Rousseau, Voltaire, Madame de Pompadour, Mozart, Catalina II de Rusia, Federico II de Prusia...

Casanova no alcanzó a vislumbrar el espíritu de renovación que se avecinaba y que haría desviar la marcha de la historia en direcciones antes insospechadas. Así, permaneció como anclado hasta su muerte al Antiguo régimen, y a la adherencia a esa clase de la cual, por su nacimiento, estaba excluido, aun cuando siempre buscó —desesperadamente— formar parte de ella, incluso en su tiempo concreto, cuando la nobleza caminaba irremediablemente hacia su estrepitoso ocaso.

Biografía[editar]

Infancia y adolescencia[editar]

Hijo de comediantes: su madre llamada Zaretta Farussi, que viajaba por toda Europa con sus espectáculos, y su padre Gaetano Casanova, que murió cuando Giacomo tenía 8 años. Sus padres tuvieron 4 hijos más y no deseaban que ninguno de ellos se dedicara a ser actor. Su habilidad intelectual comenzó desde pequeño, gracias a la educación eclesiástica impartida por el abad Gozzi. Tradujo un pentámetro latino y cuatro años después realizó un par de tesis (una sobre Derecho Civil y otra sobre Derecho canónico). Aprendió filosofía y ciencia del senador veneciano Malipiero, pero poco tiempo después la relación entre ellos desapareció cuando Casanova tuvo un lío con la favorita del senador, una cantante llamada Teresa.

Las grandes aventuras[editar]

Con 21 años su madre entonces lo lleva a Roma para que entre al servicio del Cardenal Acquaviva y adopta la condición de fraile, que no le impide seguir con sus escarceos amorosos. Es a partir de este hecho cuando empiezan los grandes viajes y aventuras, nomadeando por toda Europa. En esta primera etapa pasa por Corfú y Constantinopla, para luego volver a Venecia y hacerse violinista, aunque se cansó pronto de este oficio. Sus affaires son continuos allá por donde va.

Se ofrece poco después gracias a su cultura para ser médico de un patricio veneciano (Matteo Bragadin). Casanova logra curar al patricio de un reciente infarto y consigue que le entregue una gran suma de dinero y lo introduzca en la magia y la cábala. Llega a los oídos de la inquisición la posesión de unos libros prohibidos que Casanova guardaba en su biblioteca. Por esto tiene que huir de Venecia. Entre 1749 y 1752, recorrerá Milán, Cremona, Cesena, Parma, de nuevo Milán, Génova, Lyon, París y Dresde. En estos años, entre otras mujeres, conoció a Henriette, con la que llegó a estar nueve meses relacionado pero que se separaron, aunque ella siempre tuvo presente a Casanova y en varias ocasiones mandó que lo cuidaran cuando estaba enfermo.

En 1753 vuelve a Venecia y en 1755 es arrestado y encarcelado en los Piombi, o prisión de los 'Plomos'. Un año después escapa increíblemente acompañado de un monje que conoce en prisión y se exilia durante 18 años. Se marchó a París donde se codeó con Luis XV, Madame de Pompadour y su corte. Tuvo gran confianza por parte de los reyes, se le atribuye la lotería estatal francesa en 1757 participando en la creación con celebridades políticas y nobles, además de realizar diversas misiones secretas y visitar a Voltaire, con quien no llegó a tener una amistad por diferencias de pensamiento político. Sin embargo, no desaparecían sus ajetreos. Un fraude en un negocio textil, falsificación de letras de cambio. De nuevo huye y vagabundea por Europa.

En esta parte de su vida inventa un alter ego con título nobiliario, pasando a llamarse Chevalier de Seingalt. Poco después apareció por Zúrich donde se enclaustra en una abadía, en Roma recibe una condecoración del papa Clemente XIII, deja embelesado a Federico II el Grande de Prusia, ofreciéndole este el mando de los cadetes de su ejército, conoció a Catalina la Grande en San Petersburgo, cuando fue a Polonia elaboró una historia acerca de la violencia política en ese país, en Madrid concibe un plan para que suizos y alemanes allí residentes formen una colonia en Sierra Morena, y en Barcelona es arrestado en la cárcel durante 42 días por un affaire con la esposa del Capitán General del ejército (1768).

Deambula ahora por Italia, en donde tiene más escarceos amorosos y visita por segunda vez a su hija, Leonilda en Nápoles. Ella está casada con un noble masón por el cual Casanova tiene gran simpatía, ya que él también era masón. Como el noble no puede darle un hijo a su esposa ya que está gravemente afectado por la gota, le pide a Casanova que se acueste con ella (sin saber que es el padre). Así pasan unas semanas en la casa de campo del noble en donde tiene affaires con una de las doncellas con el propósito de disimular sus movimientos en la casa, con Leonilda y con Lucrezia (la madre de su hija y suegra del noble).

En 1771 se decanta por escribir una obra llamada Lana caprina, que cuenta las divagaciones de dos profesores universitarios sobre si la capacidad de razonamiento de las mujeres está afectada por el útero, y además tradujo la Ilíada de Homero. De nuevo va a Venecia, no sin antes haber cumplido una misión a favor de la ciudad para poder entrar. Pero otra vez la perdición, esta vez por vengarse de la acusación de unas deudas por un noble llamado Carlo Grimani. La venganza consistió en publicar una novela en donde decía que Carlo era hijo ilegítimo. De nuevo el destino lo invita al exilio en 1783.

Últimos años[editar]

Otra vez comienza otro tour de viajes partiendo de Viena, para ir después a Bolzano, Augsburgo, Aquisgrán, Spa, París, de nuevo Viena, Dresde, Berlín, Praga, donde se encuentra con Wolfgang Amadeus Mozart, que casualmente estaba componiendo su ópera Don Giovanni. Se dice que esta ópera está inspirada un poco en los romances e historias que contó al compositor cuando se volvió a encontrar con él una vez más en Viena. En 1785 se hizo amigo del conde de Waldstein, que era un aficionado a la masonería, algo que comparte con Casanova, y este conde le ofrece a Casanova el hacerse cargo de la biblioteca de Dux en Bohemia. Aquí no llega a ser feliz y comienza a escribir sus memorias en una autobiografía como terapia a su tristeza. No llegó a terminar sus memorias, ya que murió en 1798 con 73 años y le quedaron 27 años por contar de sus aventuras amorosas y demás avatares. Dejó escrito en el prólogo de sus memorias: «Comienzo declarando al lector que, en todo cuanto he hecho en el curso de mi vida, bueno o malo, estoy seguro de haber merecido elogios y censuras, y que, por tanto, debo creerme libre.»

Valor literario y fortuna de la obra de Casanova[editar]

Se ha discutido en abundancia acerca del valor literario y de la validez histórica de la obra de Giacomo Casanova. Entretanto es necesario distinguir entre la obra autobiográfica y el resto de su producción. A pesar de sus esfuerzos personales por acreditarse como literato, historiador, filósofo e inclusive matemático, Casanova no obtuvo en vida, y tampoco en la muerte, ninguna gran notoriedad y ningún señalado éxito. Toda su obra fue con suma frecuencia, ocasional, lo que pretende decir que sus escritos fueron creados para obtener algún beneficio: pongamos como ejemplo la recusación de la obra de Amelot de la Houssaye —redactada en gran parte durante la detención en Barcelona en 1768— cuyo objetivo era el de congraciarse con el gobierno veneciano para obtener el tan esperado indulto.

Cosas parecidas pueden decirse para obras escritas con la esperanza de obtener prebendas de Catalina II de Rusia o de Federico II de Prusia. Otros trabajos, como el Icosameron, deberían haberle otorgado éxito literario, pero no fue así. El primer verdadero éxito editorial lo obtuvo con la Storia della mia fuga dai Piombi, que tuvo una difusión inmediata y varias ediciones, ya sea en italiano o en francés. Al parecer Casanova no adjudicaba valor a sus criaturas autobiográficas y a su éxito, y continuaba persiguiendo, de continuo, un clamor literario con obras que no poseyeran dicho carácter autobiográfico; pero tal éxito en el orden de esta categoría, no lo alcanzó jamás.

Estos aspectos que vamos señalando fueron agudamente observados por un autor contemporáneo, el príncipe Charles-Joseph de Ligne, quien escribió que la fascinación de Casanova estaba toda ella en sus relatos autobiográficos, fueran verbales o escritos. O sea, esas narraciones vivas de salón, de sus aventuras, que terminaban en la posterior estampa impresa. Era brillante y encantador cuando narraba aventuras de su vida, según De Ligne, pero terriblemente aburrido, negativamente prolijo y meticuloso cuando hablaba o escribía incursionando en otras materias.

La gran obra, la «verdadera» obra de Casanova, la Histoire..., en la que había trasegado o infundido todo de sí mismo, fue escrita en los últimos años de su vida, y quedó inconclusa, porque la vida no le dio tiempo para acabarla. Aparte está el tema de que la obra, en su plasmación original, era prácticamente impublicable. Era mucho lo dicho no conveniente para los modos y maneras de la época, con alusiones a personajes vivos muy conocidos. El manuscrito fue adquirido por Heinrich Brockhaus en 1821 y dada a la luz entre 1826 y 1838, en versión notablemente retocada. El autor de este manejo fue Jean Laforgue, que no se limitó meramente a purgar de inconveniencias los contenidos, suprimiendo todos los pasajes «audaces», sino a variar la ideología del autor.

En el plano político-ideológico, el contenido fue distorsionado. Jamás dejó Casanova de ser un conservador en todo de acuerdo con las clases dominantes. En estos interesados retoques poco faltó para hacer de él un jacobino adversario de las oligarquías históricamente poseedoras de todo el poder político y social. Porque bien puede decirse que Casanova fue un rebelde y un transgresor, pero nunca que no fue un sostenedor del Ancien régime, como lo demuestran con total claridad todo su epistolario, algunas obras específicas y la misma obra fundamental, la Histoire.

Para la edición definitiva de las memorias se debió aguardar hasta que la casa Brockhaus decidiera publicar, junto al editor Plon de París (desde 1960 a 1962), el texto original sin enmiendas, bajo el respetuoso cuidado de Angelika Hübscher.

Casanova debe ser considerado sin dudas como el primer escritor de costumbres moderno. No se encuentra en él ningún temor de revelar situaciones, inclinaciones, actividades, tramas y sobre todo, confesiones, que eran, para la época e incluso para siglos posteriores, absolutamente no referibles. Naturalmente, el primer problema fue el de haber citado personajes de primer plano en circunstancias muy cercanas a sus propias acciones. Las memorias están así abarrotadas hasta lo inverosímil de los actores principales de la historia europea del siglo XVIII. Sea en lo atinente al plano político o cultural. Todas estas circunstancias no dejan de estar vinculadas a lo que hoy no es tan importante: la «inmoralidad» de la obra casanoviana.

Esto último debe entenderse como controversia con las costumbres, los formalismos y la hipocresía de ese siglo y del siglo siguiente, todavía más fóbico que el precedente. Casanova ha sido en alguna manera un adelantado en los tiempos y de este modo era un hombre de avanzada para su época.

Es imposible enumerar en la literatura moderna todas las referencias de una figura que ha resultado arquetípica. A este respecto se debe citar a los «casanovistas», serie de investigadores que se han ocupado más o menos profesionalmente de la vida y la obra de Casanova. A esta gran legión de estudiosos se deben infinitas identificaciones de personajes, revisiones múltiples y encuentro de masa documental. Aunque parezca poco creíble, una gran parte de la obra casanoviana está todavía inédita. La grafomanía de Casanova fue proverbial. Su vida, a partir de cierta etapa, devino la de un hombre consagrado totalmente a la escritura.

Fragmentos de Historia de mi vida[editar]

Mi madre me trajo al mundo el 2 de abril de 1725, en Venecia. Hasta mi noveno año fui estúpido. Pero tras una hemorragia, de tres meses, me mandaron a Padua, donde me curaron, recibí educación y vestí el traje de abate para probar suerte en Roma. En esta ciudad, la hija de mi profesor de francés fue la causa de que mi protector y empleador, el cardenal Acquaviva, me despidiese. Con dieciocho años entré al servicio de mi patria [Venecia] y llegué a Constantinopla. Volví al cabo de dos años y me dediqué al degradante oficio de violinista... pero esta ocupación no duró mucho, pues uno de los principales nobles venecianos me adoptó como hijo. Así, viajé por Francia, Alemania, fui a Viena...

Un día en que su doncella le cortaba a la señora F. las puntas de sus largos cabellos en mi presencia, me distraía recogiendo los pequeños y bonitos mechones y los iba colocando sobre el tocador, excepto un mechoncito que me metí en el bolsillo, pensando que no se daría cuenta. Pero, en cuanto estuvimos solos, me dijo con dulzura pero un poco seria que le devolviese aquel rizo que había recogido. Me pareció que me trataba con un rigor tan cruel como injusto, pero obedecí y con aire desdeñoso arrojé el rizo sobre el tocador.

— Caballero, estáis faltándome.

— No, señora. No os costaba nada fingir que no advertíais este inocente robo.

— No me gusta fingir.

— ¿Tanto os molesta un robo tan pueril?

— No es eso. Pero ese robo demuestra unos sentimientos hacia mí que a vos, que sois hombre de confianza de mi marido, no os está permitido alimentar.

Me encerré en mi cuarto, me desvestí y me eché en la cama. Me fingí enfermo. Por la tarde fue a verme y me dejó un paquetito al darme la mano. Cuando lo abrí, a solas, descubrí que había querido reparar su avaricia regalándome unos mechones larguísimos. Con ellos me hice un cordón muy fino, en uno de cuyos extremos hice poner un lazo negro, para poder estrangularme si alguna vez el amor me llevaba a la desesperación. El resto lo corté con unas tijeras, lo reduje a un polvo muy fino y le encargué a un confitero que en mi presencia lo mezclase con una pasta de ámbar, azúcar, vainilla, cabello de ángel, alquermes y estoraque. Aguardé a que las grageas estuvieran dispuestas antes de irme. Las guardé en una preciosa bombonera de cristal de roca, y cuando la señora F. me preguntó su composición le dije que tenían algo que me obligaba a amarla.

Historia del manuscrito[editar]

Portada de las Memorias de J. Casanova de Seingalt por Giacomo Casanova (1725-1798). Fecha 1910 [edición de 1880].

Supuestamente, Casanova escribió los primeros capítulos del libro en 1789, durante una profunda enfermedad.

En 1794, Casanova conoció a Charles Joseph, Príncipe de Ligne. Entre ambos se estableció una gran amistad. El príncipe expresó su deseo de leer las memorias de Casanova, y él decidió pulir el manuscrito antes de enviárselo al príncipe. Después de haber leído como mínimo los tres primeros volúmenes del manuscrito, Charles Joseph sugirió que se mostraran las memorias a un editor de Dresde para publicarlas a cambio de una renta anual. Se convenció a Casanova para publicar el manuscrito, pero escogió otro camino. En 1797, pidió a Marcolini Di Fano, ministro en el Gabinete de la Corte de Sajonia, que le ayudara con la publicación.

En mayo de 1798, Casanova estaba solo en Dux. Previó su muerte y pidió a los miembros de su familia que en aquel entonces residían en Dresden que fueran y le apoyaran en sus últimos momentos. Carlo Angiolini, el marido de la sobrina de Casanova, viajó sin demora desde Dresden hasta Dux. Después de la muerte de Casanova, él regresó a Dresden con el manuscrito. El mismo Carlo murió en 1808 y el manuscrito pasó a su hija Camilla. A causa de las Guerras Napoleónicas, el clima no era favorable para publicar las memorias de un personaje que pertenecía a una época pasada. Después de la Batalla de Leipzig (1813), Marcolini recordó el manuscrito y ofreció 2500 táleros al tutor de Camilla, quien rechazó la oferta por ser demasiado modesta.

Después de algunos años, la recesión comprometió la riqueza de la familia de Camilla. Ella pidió a su hermano Carlo que vendiera rápidamente el manuscrito. En 1821, fue vendido al redactor Friedrich Arnold Brockhaus. Brockhaus pidió a Wilhelm von Schütz que tradujera el libro al alemán. Algunos extractos de la traducción y el primer volumen fueron publicados rápidamente, en 1822. La colaboración entre Brockhaus y Schütz cesó en 1824, después de la publicación del quinto volumen. Los otros volúmenes fueron entonces traducidos por otro traductor desconocido.

Debido al éxito de la edición en alemán, el redactor francés Tournachon decidió publicar el libro en Francia. Tournachon no tenía acceso alguno al manuscrito original, así que el texto en francés de su edición fue traducido de la traducción alemana. El texto fue duramente censurado. En respuesta a la piratería, Brockhaus publicó una segunda edición en francés, corregida por Jean Laforgue (1782-1852) que no era muy fiable, ya que Laforgue alteró las ideas religiosas y políticas de Casanova, censuró las referencias sexuales, reescribió partes del texto dándoles un sabor prerromántico y supremió los numerosos italianismos. Los volúmenes franceses fueron publicados desde 1826 hasta 1838. Estas ediciones también tuvieron éxito, y se preparó otra edición francesa pirata con otra traducción de la edición alemana. Según se dice, puesto que la edición alemana aún no estaba publicada en su totalidad, esta edición contiene pasajes inventados por el traductor.

A partir de 1838 hasta 1960, todas las ediciones de las memorias fueron sacadas de una de estas ediciones. Arthur Machen usó una de estas versiones inexactas para su traducción al inglés, publicada en 1894, la cual restó como la edición estándar inglesa durante muchos años.

El manuscrito original fue almacenado en la oficina central del redactor en Leipzig hasta junio de 1945, cuando fue trasladado a la nueva oficina central en Wiesbaden justo antes de que Leipzig fuera duramente bombardeado. En 1960, una colaboración entre Brockhaus y el redactor francés Plon condujo hasta la primera edición original del manuscrito por la editorial Brockhaus conjuntamente con la francesa Plon. La edición completa y original de Brockhaus-Plon se tradujo al inglés, alemán, italiano y polaco, y en 2009 al español, por la editorial Atalanta, en una hermosa traducción anotada de Mauro Armiño, que recibió el premio nacional, con prólogo de Félix de Azúa, cronología, bibliografía e índice onomástico, en dos vols. y unas tres mil quinientas páginas.

En 2010 la Biblioteca Nacional de Francia adquiere por siete millones de euros el manuscrito original.[2]

Obras[editar]

Aunque en sus Memorias únicamente menciona La Refutación a la «Historia del gobierno veneciano» de Amelot de Houssaie (1769), Casanova escribió cuarenta y tres obras entre novelas, libelos, poesías, epistolarios y memorias. Algunas alcanzaron más de quince ediciones, otras han sido olvidadas quizá justificadamente.

  • El Epistolario comprende centenares de cartas dirigidas a gobernantes, cardenales, abates, profesores, militares, actrices, viejas amigas. Los temas son variados, amor, economía, política, diplomacia, literatura; la primera data de la fuga de los Plomos (1765) y la última es de tres días antes de su muerte. En ellas, no sólo habla de todo, sino que arremete contra el mundo: condena, absuelve, polemiza.
  • La Refutación a la «Historia del gobierno veneciano» de Amelot de Houssaie (1769), estas ochocientas páginas fueron redactadas para obtener el apoyo del gobierno veneciano. Sin duda es una obra tendenciosa donde Casanova ataca los supuestos excesos de los racionalistas que combatían los abusos de autoridad de la Serenísima veneciana; insiste en que escribe por amor a la verdad y a la patria.
  • La Historia de las turbulencias de Polonia (1772), donde no puede ocultar sus falencias como historiador.
  • La Epístola de un licántropo (1773), uno de sus mejores trabajos, muestra a un Casanova feminista que se burla de aquellos que menoscaban la condición de la mujer y que subordinan la voluntad femenina a mecanismos fisiológicos, y lo hace con buena escritura y mucho ingenio.
  • El Soliloquio de un pensador (1786), escrito en francés como las Memorias, en el castillo de Dux; en sus páginas lanza un violento ataque contra la magia, los magos en general y contra Cagliostro, en particular.
  • Ikosameron (1787), una novela del género fantástico, larguísimo mamotreto que relata la historia de dos hermanos en donde hay de todo: historia, geografía, química, matemática, teología, hidráulica. El Ikosameron recuerda sin duda al Micromegas de Voltaire y Los viajes de Gulliver de Swift.
  • Reflexiones sobre la Revolución francesa (1793–1794), donde describe los acontecimientos de 1789 y de los años posteriores, desde la caída de la Bastilla a la de la monarquía capeta. En ellas señala que el 14 de julio implica una suerte de fin del mundo; sin duda fue el fin de su mundo, de la vieja sociedad en la que él estuvo perfectamente integrado. Es una obra antirrevolucionaria, tendenciosa y parcialmente informativa.
  • Historia de mi vida (1725–1786), lo mejor de Casanova está en lo citado y en la más célebre de todas sus obras.

Casanova en la cultura popular[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Sobre Casanova
  • Summers, Judith (2007). Las mujeres de Casanova: el gran seductor y las mujeres que amó. Colección: El Ojo del Tiempo. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-113-3. 

Enlaces externos[editar]