Enrique Olaya Herrera

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Enrique Olaya Herrera
Enrique Olaya Herrera

7 de agosto de 1930-7 de agosto de 1934
Predecesor Miguel Abadía Méndez
Sucesor Alfonso López Pumarejo

Datos personales
Nacimiento 12 de noviembre de 1880
Bandera de Colombia Guateque, Estados Unidos de Colombia
Fallecimiento 18 de febrero de 1937 (56 años)
Flag of Italy (1861-1946) crowned.svg Roma, Reino de Italia
Partido PartidoLiberalColombiano.gif Partido Liberal Colombiano
Cónyuge María Teresa Londoño Sáenz
Profesión Estadista
Religión Católica

Enrique Alfredo Olaya Herrera (Guateque, 12 de noviembre de 1880- Roma, 18 de febrero de 1937) fue un político colombiano, Presidente de Colombia del 7 de agosto de 1930 al 7 de agosto de 1934.

Biografía[editar]

Hijo de Emeterio Lorenzo Justiniano Olaya Ricaurte y Emperatriz Herrera Medina, sus abuelos paternos fueron José Rafael Félix Olaya Navarrete y Dolores Ricaurte Lagos, y los maternos, Pedro José Herrera y María Mónica Medina Bernal. Tuvo dos hermanos: Leonidas y Joaquín. Nacidos entre los años 1880 y 1895, los miembros de la generación del Centenario presentaron su mayor vigencia social entre los años 1925 y 1940. Entre sus más destacados ideólogos y dirigentes, junto con Olaya Herrera, encontramos a Alfonso López Pumarejo, Laureano Gómez, Eduardo Santos, Mariano Ospina Pérez, Roberto Urdaneta Arbeláez, Luis López de Mesa, Luis Eduardo Nieto Caballero y grandes terratenientes liberales cómo Marco Antonio y Alejandro González Forero. Esta generación se formó y tuvo vigencia social en una época en la cual se celebraron los centenarios históricos de Colombia: Comuneros, revolución de 1810, centenario de la Campaña Libertadora y otros.

Tan grandes celebraciones hicieron reflexionar y evaluar el desenvolvimiento histórico de Colombia en sus cien años de vida nacional independiente y, en la misma forma, buscar el camino de la renovación y el despertar hacia la modernización, para llevar a Colombia a una verdadera "era del progreso económico y material". Ellos se formaron en un ambiente intelectual de inconformismo y erudición; les correspondió actuar en la guerra de los Mil Días, y en un país pobre y rural que reclamaba fuerzas de renovación. Por ello, su principal problema fue modernizar a Colombia y transformarla de un mundo rural en un mundo urbano; así mismo, tecnificarla para llegar a la era del progreso y el desarrollo económico.

En 1911 Olaya Herrera contrajo matrimonio con doña María Teresa Londoño Sáenz, hija de Andres Adolfo Londoño Azcuénaga y Manuela Sáenz Pinzón. Tuvieron dos hijas: María, casada con Jorge Cárdenas Núñez, y Lucía, casada con Manuel Aya Schroeder. El presidente Carlos Eugenio Restrepo nombró a Olaya primer ministro de Relaciones Exteriores, mediante decreto 699 del 7 de agosto de 1910. Olaya regentó este ministerio hasta el 23 de noviembre de 1911, y lo volvió a ocupar durante la administración del presidente Jorge Holguín, en 1921, hasta el 4 de enero de 1922; además, ocupó el cargo de ministro de Agricultura en la misma administración. En la década de los veinte, Olaya Herrera colaboró en el Parlamento y la diplomacia. Siendo canciller, durante la presidencia del general Holguín, obtuvo la aprobación del tratado con Estados Unidos, cuya amistad y acercamiento propició. En 1922 aceptó la legación diplomática en Washington, en la cual se desempeñó durante ocho años, manejando con gran empeño los problemas de Colombia con Estados Unidos. Presidente de la República entre 1930 y 1934. Enrique Alfredo Olaya Herrera fue uno de los estadistas más distinguidos de la generación del Centenario en Colombia.

Hijo de Justiniano Olaya y Emperatriz Herrera, sus abuelos paternos fueron Rafael Olaya y Dolores Ricaurte, y los maternos, Pedro José Herrera y Mónica Medina. Tuvo dos hermanos: Leonidas y Joaquín. Nacidos entre los años 1880 y 1895, los miembros de la generación del Centenario presentaron su mayor vigencia social entre los años 1925 y 1940. ntre sus más destacados ideólogos y dirigentes, junto con Olaya Herrera, encontramos a Alfonso López Pumarejo, Laureano Gómez, Eduardo Santos, Mariano Ospina Pérez, Roberto Urdaneta Arbeláez, Luis López de Mesa, Luis Eduardo Nieto Caballero y otros. Esta generación se formó y tuvo vigencia social en una época en la cual se celebraron los centenarios históricos de Colombia: Comuneros, revolución de 181U, centenario de la Campaña Libertadora y otros.

Tan grandes celebraciones hicieron reflexionar y evaluar el desenvolvimiento histórico de Colombia en sus cien años de vida nacional independiente y, en la misma forma, buscar el camino de la renovación y el despertar hacia la modernización, para llevar a Colombia a una verdadera "era del progreso económico y material". Ellos se formaron en un ambiente intelectual de inconformismo y erudición; les correspondió actuar en la guerra de los Mil Días, y en un país pobre y rural que reclamaba fuerzas de renovación. Por ello, su principal problema fue modernizar a Colombia y transformarla de un mundo rural en un mundo urbano; así mismo, tecnificarla para llegar a la era del progreso y el desarrollo económico.

Olaya Herrera hizo sus estudios primarios en la escuela pública de Guateque, al lado de sus padres. Su madre, quien gustaba de escribir en prosa sencilla y muy castiza, influyó mucho en su estilo intelectual. Su padre, médico graduado, no ejercía su profesión pues se dedicaba al comercio y la agricultura. Se recuerda a Olaya Herrera como el "periodista niño de Guateque", pues cuando tenía 12 años fundó y dirigió el pequeño periódico El Patriota, con el cual obtuvo canje con varios periódicos de Colombia, entre ellos, El Espectador de Medellín. Precisamente los Cano propusieron una suscripción popular para adquirir una pequeña imprenta con destino al "periodista niño". Olaya realizó sus estudios universitarios en la Universidad Republicana. Allí tuvo las enseñanzas de juristas destacados como Diego Mendoza Pérez, Juan Manuel Rudas, Ignacio V. Espinosa, Carlos Arturo Torres, José Camacho Carrizosa y otros. En la Universidad fundó el semanario El Estudiante, un periódico escrito a mano que circulaba entre los alumnos.

Allí hizo ataques a la Regeneración, comentó la política colombiana e internacional y escribió la crónica universitaria. Ingresó al periodismo activo realizando reportajes para el periódico El Autonomista, de Rafael Uribe Uribe y Ricardo Tirado Macías. En sus vacaciones estudiantiles fundó en Guateque el periódico El soldado cubano, con el cual hizo un ambiente favorable a la independencia de Cuba y a las ideas libertarias de José Martí. Esto señala que los centenaristas, como Olaya Herrera, fueron periodistas por vocación y unieron la experiencia periodística a la carrera política.

Como la mayor parte de los centenaristas, Enrique Olaya Herrera inició sus actuaciones políticas en la guerra de los Mil Días, cuando algunas universidades y colegios cerraron sus aulas y permitieron que sus profesores y alumnos prestaran servicio en las filas partidistas liberales o conservadoras. Olaya y otros miembros de la Universidad Republicana acudieron a las filas liberales y lucharon en los diferentes frentes de campaña. Olaya se unió a las huestes revolucionarias del general Cenón Figueredo, en condición de abanderado liberal.

Se recuerda su participación en la acción de Nocaima, llevando la bandera y envuelto en su bayetón rojo. Cuando terminó la guerra, Olaya continuó sus estudios, culminando su carrera de Derecho con la tesis La liberación condicional, la cual fue publicada por la Universidad Republicana. En 1904 obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia, y a fines de 1906 salió para Bélgica, donde se especializó en diplomacia y sociología en la Universidad Libre de Bruselas. Por ello, su mayor actividad estuvo orientada a la diplomacia, la política y el periodismo. Después de sus estudios en Bélgica, a su regreso al país Olaya Herrera entró a formar parte de la campaña contra el gobierno del general Rafael Reyes, cuando la opinión pública expresaba sus ideas sobre los tratados de Colombia con los Estados Unidos y Panamá. El 13 de marzo de 1909, Olaya arengó a la multitud en términos vehementes, caracterizándose como un verdadero "tribuno del pueblo", ante la presencia de los líderes más destacados del liberalismo. Entraba así en aquella campaña contra la dictadura, iniciada por Nicolás Esguerra, José Vicente Concha y Miguel Abadía Méndez, la cual culminó con la renuncia del general Reyes, el 16 de marzo de 1909, y el encargo del mando al general Jorge Holguín; esto es lo que se ha llamado movimiento del "Trecemarcismo" contra la dictadura de Reyes. Olaya fue elegido en 1910 como miembro de la Asamblea Constituyente para la reforma de la Constitución de 1886; representó al Departamento de Quesada.

Sus compañeros de partido fueron Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Gabriel Vargas Santos, Nicolás Esguerra, Tomás O. Eastman, Carmelo Arango y Tomás Quevedo Alvarez.

Entre los conservadores, participaron los diputados Carlos E. Restrepo, José Vicente Concha, Pedro Nel Ospina, Guillermo Valencia, Emilio Forero, Hernando Holguín, Abel Carbonell, Pedro M. Carreño y Guillermo Quintero Calderón. Se inició así un período de conciliación, tolerancia política, espíritu de transacción y un sentido nacional republicano. La conciliación política fue propuesta por un grupo de colombianos encabezado por el antioqueño Carlos E. Restrepo, quien ejerció la Presidencia de la República en el período comprendido entre 1910 y 1914. Olaya Herrera contribuyó eficazmente para la elección de Carlos E. Restrepo en esos años de conciliación nacional, cuando se conformó el llamado Partido Republicano, cuya bandera fue la conciliación entre los partidos y la reforma constitucional encaminada a corregir los errores de la Constitución de 1886. El republicanismo se presentó como una síntesis de los partidos políticos, con un espíritu de paz y de unidad política. En 1911 Olaya Herrera contrajo matrimonio con doña María Teresa Londoño Sáenz, hija de Andrés Londoño y Manuela Sáenz Pinzón. Tuvieron dos hijas: María, casada con Jorge Cárdenas Núñez, y Lucía, casada con Manuel Aya Schroeder. El presidente Carlos E. Restrepo nombró a Olaya primer ministro de Relaciones Exteriores, mediante decreto 699 del 7 de agosto de 1910. Olaya regentó este ministerio hasta el 23 de noviembre de 1911, y lo volvió a ocupar durante la administración del presidente Jorge Holguín, en 1921, hasta el 4 de enero de 1922; además, ocupó el cargo de ministro de Agricultura en la misma administración. En la década de los veinte, Olaya Herrera colaboró en el Parlamento y la diplomacia. Siendo canciller, durante la presidencia del general Holguín, obtuvo la aprobación del tratado con Estados Unidos, cuya amistad y acercamiento propició. En 1922 aceptó la legación diplomática en Washington, en la cual se desempeñó durante ocho años, manejando con gran empeño los problemas de Colombia con Estados Unidos.

Hacia 1930, los dirigentes liberales consideraron que Enrique Olaya Herrera era el estadista más apropiado para llevar al liberalismo al poder, después de la hegemonía de la Regeneración. Así, el 22 de enero de 1930 su candidatura fue inscrita por un grupo de amigos liberales y conservadores en la ciudad de Puerto Berrío. Dos días después Olaya hizo su entrada en Bogotá, donde fue recibido en forma delirante por el liberalismo. Su triunfo llegó el 9 de febrero de 1930, cuando las elecciones dieron el siguiente resultado: 369 962 votos por Enrique Olaya Herrera, 240 284 votos por Guillermo Valencia y 213 417 votos por Alfredo Vázquez Cobo. El sector de avanzada del conservatismo adhirió a la candidatura de Olaya Herrera, entre ellos especialmente los republicanos, encabezados por el ex presidente Carlos E. Restrepo.

El movimiento liberal fue encabezado por Alfonso López Pumarejo, quien estimuló a su partido con la célebre frase: "El liberalismo debe prepararse para asumir el poder". Olaya Herrera ocupó la Presidencia de la República durante el cuatrienio 1930-1934. Inició la Hegemonía Liberal de las décadas del treinta y cuarenta. Entre sus ministros destacados estuvieron Carlos E. Restrepo, Eduardo Santos, Francisco José Chaux, Tulio Enrique Tascón, Abel Carbonell, Fabio Lozano Torrijos, Alfonso Araújo, Jaime Jaramillo Arango, Carlos Arango Vélez, Gabriel Turbay, Sinforoso Ocampo, Raimundo Rivas, Esteban Jaramillo y otros. El liberalismo que Llegó al poder con Olaya presentó al país cambios fundamentales en relación con sus nuevas tendencias del liberalismo social. Su mayor interés estaba en los problemas y reformas sociales: legislación obrera, asistencia pública, protección al obrero y al campesino y otros.

Sin embargo, el presidente Olaya tuvo que afrontar el grave problema económico que llevó al país al derrumbamiento de capitales, después de la Gran Depresión de 1929, que fue mundial y tuvo repercusiones en Colombia y los demás países americanos. Olaya Herrera inició en la década del treinta el ciclo del proteccionismo nacional, con el cual se fomentó el desarrollo de la industria colombiana con capitales nacionales, para hacer de ella la base de los estímulos desarrollistas. Se imprimió un desarrollo hacia adentro, con fundamento en el mercado nacional y la expansión de la demanda interna. Se presentó un descenso apreciable en las importaciones y un gran estímulo a la industria nacional. Los precios del café en el mercado internacional descendieron vertiginosamente, y se suspendieron repentinamente los capitales extranjeros en Colombia, los cuales se fugaron de nuevo al exterior. Esta tendencia proteccionista generó una conciencia nacionalista que hizo virar al país del librecambismo decimonónico al proteccionismo de la década del treinta. Durante el gobierno del presidente Alfonso López Pumarejo, que sucedió a Olaya, se fortaleció esta tendencia.

El gobierno de Olaya Herrera fue recibido en un ambiente de optimismo, después del pesimismo que imprimió al país la Gran Depresión de 1929. A Olaya le correspondió orientar al país hacia una política de concentración nacional y, al mismo tiempo, tuvo que afrontar el conflicto con el Perú. En septiembre de 1932 el puerto de Leticia fue tomado por soldados peruanos; el general Alfredo Vázquez Cobo fue llamado para dirigir las operaciones armadas de Colombia. En un ambiente de solidaridad nacional, el pueblo colombiano colaboró con dinero y joyas para financiar la guerra. Después de varios enfrentamientos, la guerra colomboperuana terminó con la firma del protocolo de Río de Janeiro en 1934. Durante su gobierno, Olaya Herrera fomentó la industria nacional, se preocupó por la construcción de carreteras y ferrocarriles, estimuló la educación pública y, en especial, el progreso del magisterio. Estimuló la producción de petróleo en el Catatumbo, se terminaron las obras de Bocas de Ceniza v se hicieron construcciones en los puertos de Barranquilla y Buenayentura.

También se realizaron importantes obras en la ciudad de Bogotá, por lo cual las gentes le rindieron un gran homenaje cuando entregó el gobierno al presidente López Pumarejo. El gobierno del presidente Olaya fundó la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, con el fin de ayudar a los pequeños agricultores. En la misma forma, mediante el decreto 711 de 1932, fundó el Banco Central Hipotecario para la financiación de las viviendas de tipo medio. Para el fortalecimiento de la producción y exportación del café, se creó la Federación Nacional de Cafeteros. Su gobierno se interesó por las reformas laborales en beneficio de los trabajadores; se dictaron leyes de protección a la infancia, el descanso dominical y las vacaciones remuneradas; los trabajadores tuvieron algunas conquistas: la inembargabilidad parcial de los salarios, la ampliación del seguro de vida obligatorio, la reglamentación de las sociedades cooperativas, el estímulo al empleo a través de obras públicas, la jornada de ocho horas de trabajo y otras medidas.

En los dos primeros años de gobierno se manifestó la violencia en algunas regiones de Colombia, en especial en Boyacá y Santander, inicialmente motivada por factores políticos. Los pueblos de mayor problema fueron Chiquinquirá y el occidente de Boyacá, el norte en la región de Guicán, la provincia de García Rovira en Santander y algunos pueblos de Norte de Santander; la burocracia conservadora de la provincia defendía sus cargos públicos contra las nuevas autoridades liberales. El presidente Enrique Olaya Herrera culminó su mandato en 1934, y continuó su vida pública como ministro de Relaciones Exteriores en 1935, en el gobierno del presidente Alfonso López Pumarejo. Después fue designado embajador ante la Santa Sede en Roma, donde murió, el 18 de febrero de 1937, en el desempeño de este cargo. Trasladados sus restos a Bogotá, recibieron emocionados honores a su memoria. Como exponente destacado de la generación del Centenario, Enrique Olaya Herrera legó a los colombianos su espíritu conciliador y de unidad republicana, cuya proyección encontramos en las tendencias de unión entre los partidos políticos.

Presidencia de Colombia[editar]

Olaya Herrera quiso hacer un gobierno de concentración nacional con participación igual de conservadores y liberales en ministerios y gobernaciones, pero la oposición, dirigida por Laureano Gómez, lo obligó a buscar apoyo solo en su partido, cuyos integrantes fueron desalojando gradualmente a los conservadores.

Obras[editar]

Durante su gobierno: Olaya Herrera fomentó la industria nacional, se preocupó por la construcción de carreteras y ferrocarriles, estimuló la educación pública y, en especial, el progreso del magisterio. Estimuló la extracción de petróleo en el Catatumbo, se terminaron las obras de Bocas de Ceniza y se hicieron construcciones en los puertos de Barranquilla Buenaventura y Puerto Libertador

También se realizaron importantes obras en la ciudad de Bogotá, por lo cual la gente le rindió un gran homenaje cuando entregó el gobierno al presidente López Pumarejo. El gobierno del presidente Olaya fundó la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, con el fin de ayudar a los pequeños agricultores. En la misma forma, mediante el decreto 711 de 1932, fundó el Banco Central Hipotecario para la financiación de las viviendas de tipo medio. Su gobierno se interesó por las reformas laborales en beneficio de los trabajadores; se dictaron leyes de protección a la infancia, el descanso dominical y las vacaciones remuneradas; los trabajadores tuvieron algunas conquistas: la inembargabilidad parcial de los salarios, la ampliación del seguro de vida obligatorio, la reglamentación de las sociedades cooperativas, el estímulo al empleo a través de obras públicas, la jornada de ocho horas de trabajo y favoreció el acceso a las mujeres a las universidades.

Orden público, hecho post-gobierno y muerte[editar]

En los dos primeros años de gobierno se manifestó la violencia en algunas regiones de Colombia, en especial en Boyacá y Santander, inicialmente motivada por factores políticos. Los pueblos de mayor problema fueron Chiquinquirá y el occidente de Boyacá, el norte en la región de Guicán, la provincia de García Rovira en Santander y algunos pueblos de Norte de Santander; la burocracia conservadora de la provincia defendía sus cargos públicos contra las nuevas autoridades liberales.

En 1937, cuando vivía en Roma, sucumbió a una misteriosa enfermedad hereditaria a los 56 años de edad y no llegó al acuerdo de la candidatura de 1938.


Predecesor:
Benjamín Herrera (1922)
Candidato del Partido Liberal a la Presidencia de Colombia
1930
Sucesor:
Alfonso López Pumarejo (1934)
Predecesor:
Miguel Abadía Méndez
Flag of the President of Colombia.svg
Presidente de Colombia
7 de agosto de 1930–al 7 de agosto de 1934
Sucesor:
Alfonso López Pumarejo

Referencias[editar]

Enlaces Externos[editar]