Lamanitas

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Los Lamanitas son, según el Libro de Mormón, un antiguo pueblo o conjunto de pueblos de la antigua América.

Contenido[editar]

De acuerdo al Libro de Mormón, una tribu hebrea originaria de Oriente Medio emigró al continente americano alrededor del año 600 a. C. y, tras algunos años y debido a disidencias internas, se dividieron en dos grupos: lamanitas y nefitas. El nombre "lamanita" viene del nombre de Lamán, el hijo mayor del patriarca de la familia que lideraba la tribu, cuyo nombre era Lehi. Otro hijo llamado Nefi era obediente a su padre Lehi y seguía su religión y estatutos, y llegaría a ser con el tiempo el patriarca de la nación nefita.

Lamán y su otro hermano Lemuel, ambos mayores que Nefi, fueron varias veces exhortados al arrepentimiento por su comportamiento inadecuado y contrario a la religión y su familia. Después de la muerte de Lehi, Nefi conduciría al pueblo al heredar el liderazgo espiritual. Lamán, siendo el primer hijo y Lemuel el segundo, pensaron que Nefi les estaba robando la herencia del liderazgo (político y espiritual) de aquel pueblo.

Tras las desaveniencias surgidas entre Nefi y Lamán, el grupo finalmente se divide en dos, constituyendo dos tribus separadas. El pueblo que siguió a Nefi en las creencias de que existía un Dios eterno y de que su hijo Jesucristo nacería muchos años después para llevar a las personas a la salvación, deseó ser llamado "Nefitas", para ser diferenciado del pueblo inicuo que siguió a Lamán.

Así, dos pueblos fueron nombrados y divididos entre los creyentes y no creyentes: los lamanitas, un pueblo que en un principio creía en Dios, pero debido a sus hábitos se volvieron violentos y corruptos, pasó a vivir lejos de sus creencias iniciales. Estaban siempre luchando contra los nefitas para destruirlos, y en algunas épocas tomaron posesión de parte de sus ciudades, por que creían en la tradición que les enseñaron sus padres que se les había robado la orden de liderazgo del pueblo. Según el Libro de Mormón, fueron un pueblo muy sanguinario y fueron maldecidos con piel oscura para evitar su mezcla con los descendientes de Nefi y serles por azote para recordarles a estos del Señor. El Libro de Mormón cuenta además sobre otros pueblos de diferentes orígenes, como los jareditas y mulekitas.

Durante muchas ocasiones según cuenta el Libro de Mormón, los lamanitas son más justos, y los nefitas se corrompen. En muchas otras ocasiones los nefitas y los lamanitas conviven juntos. Como por ejemplo después de la visita de Jesucristo a las Américas, estos pueblos no se diferenciaron durante dos siglos. Lo que hace pensar que en los últimos siglos del Libro de Mormón, la diferencia entre los nefitas y los lamanitas fuera puramente religiosa y cultural, pero no se distinguieran físicamente. Al final del relato del libro se cuenta que muchos lamanitas se arrepintieron y se volvieron justos y seguidores de Dios. Los nefitas se convirtieron en un pueblo totalmente inicuo que finalmente fue destruido y exterminado, quedando solo unos pocos sobrevivientes entre ellos el último escritor de este relato (Moroni), quien antes de morir oculto los escritos por mandato del Señor, y el resto de los que quedaron se pasaron a los lamanitas quienes son los que conocemos hoy en día como parte de los ancestros de los indígenas de nuestros días.

Evidencia[editar]

Hasta el momento, no existe ningún tipo de evidencia que permita demostrar fehacientemente gran parte de lo señalado en el Libro de Mormón, ya que no hay ninguna prueba contundente de contacto transoceánico entre las civilizaciones americanas precolombinas y los antiguos pueblos de Eurafrasia, aunque recientes expediciones científicas (como las de Kon-tiki y Atlantis) han demostrado que los viajes interoceánicos son posibles con los recursos que se tenían únicamente en la América antigua y en esa época. La Teoría del poblamiento temprano abre también la posibilidad de otras rutas migratorias anteriores e incluso posteriores a la hecha a través del puente de Beringia.

Por otro lado, no existe referencia alguna en ningún otro documento que mencione los acontecimientos descritos en el Libro mencionado. Los Santos de los Últimos Días alegan que la veracidad del Libro de Mormón es confirmada, no por las evidencias, sino por una "confirmación" divina.[1]

Polémica[editar]

Se ha criticado en diversos ámbitos la actitud supuestamente racista de algunos postulados del Libro de Mormón, al señalar el color de la piel como un castigo divino. Los adeptos al mormonismo consideran que tales temas deben entenderse en su contexto histórico y bajo la perspectiva propia de los autores de dichas afirmaciones. Para poder comprender la profundidad de las afirmaciones originales del Libro de Mormón. En la Declaración Oficial Nº 2[2] emitida el 30 de septiembre de 1978 por las autoridades competentes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se declara que no se apoya al racismo en ninguna de sus formas y toda persona debe ser tratada con equidad sin tomar en consideración ni su raza ni su color. De hecho, se ha visto un incremento notable en el número de miembros pertenecientes a otras etnias distintas a la blanca anglosajona que han sido ordenados ministros dentro del movimiento mormón en los últimos años. El tono aparentemente racista que puede hallare en el Libro de Mormón debe entenderse bajo la óptica nefita.

Referencias[editar]