Jeroglífico

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Jeroglíficos inscritos en el obelisco de Hatshepsut erigido en el templo de Karnak.

Los jeroglíficos fueron un sistema de escritura inventado por los antiguos egipcios. Fue utilizado desde la época predinástica hasta el siglo IV. Los antiguos egipcios usaron tres tipos básicos de escritura: jeroglífica, hierática y demótica; esta última corresponde al Periodo tardío de Egipto.

Es un sistema complejo, una escritura al mismo tiempo figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, una misma frase, prácticamente casi diría en una misma palabra.

Jean-François Champollion[1]

Se caracteriza por el uso de signos, cuyo significado se conoce gracias al descifrado de los textos contenidos en la Piedra de Rosetta, que fue encontrada en 1799, en la que está grabado un decreto en tres tipos de escritura: jeroglífica, demótica y griega uncial. Conseguir descifrar este documento se lo debemos a los estudios realizados por Thomas Young y, fundamentalmente, a Jean-François Champollion quien logró descifrar el método de su lectura en 1822, 23 años después de ser descubierta la piedra.

Por extensión, también se ha dado el nombre de signo jeroglífico a algunos de los grafemas de la escritura cuneiforme y otras. La razón está en que esos pocos signos no usarían el principio fonético, sino el principio ideográfico de representación de la escritura.

Etimología[editar]

La palabra jeroglífico proviene de las raíces griegas ἱερός (hierós, "sagrado") y γλύφειν (glýfein, "grabar").

La expresión egipcia para jeroglífico se translitera mdu nṯr,
transcrita como medu necher, que significa palabras divinas:
R8 S43 Z3
Jeroglíficos unilíteros (de un sonido)[2]
Signo Trans. Pron. Descripción
A
ȝ a Oclusiva-glotal-sorda
"A" española, aleph semítica
Buitre egipcio
i
i Constrictiva-palatal-sonora
"I" española, yod semítica.
Un junco
i i
o
y
y y Constrictiva-palatal-sonora
"Y" española de "yo",
yod doble
Pareja de juncos o trazos
a
ˁ a Fricativa-farinjal-sonora
"A" corta, ayin semítica
Brazo
w
o
W
w u Constrictiva-bilabial-velar-sonora
"U" española
Codorniz joven o
su abreviatura hierática
b
b b Oclusiva-labial-sonora
"B" española
Parte inferior de la pierna
p
p p Oclusiva-labial-sorda
"P" española
Estera de juncos o taburete
f
f f Fricativa-labiodental-sorda
"F" española
Víbora cornuda
m
m m Oclusiva-sonora-labial-nasal
"M" española
Lechuza
n
n n Oclusiva-sonora-dental-nasal
"N" española
Ondulaciones de agua
r
r r Líquida-vibrante-dental
"R" simple española
Boca
h
h h Aspirada-laringal-sorda
"J" sorda
Cabaña de juncos
H
h Aspirada-faringal-sorda
"J" sorda. árabe
Mecha retorcida
X
j Fricativa-mediopalatal-sorda
Más suave que "J" española
Estómago y cola animal
x
j Fricativa-velar-sorda
"J" española. خ árabe
Placenta o un ovillo
s
o
z
s s Fricativa-sibilante-dental-sonora
"S" española
Tela plegada o
cerrojo de una puerta
S
š sh Sibilante-prepalatal-sorda
"Ch" andaluza
Alberca de jardín
q
q Uvular-oclusiva-sorda
"Q" semítica
Ladera de una colina
k
k k Oclusiva-velar-sorda-aspirada
"k" de kilo
Canasta con asa
g
g g Oclusiva-dorso-palatal-débil
"G" española de gato
Jarra
t
t t Oclusiva-dental-sorda
"T" española aspirada
Panecillo
T
ch Oclusiva-dental-sorda
"Ch" de "chapela"
Cuerda anudada
d
d d Oclusiva-dental-débil
"D" sorda
Mano
D
dy Africada-prepalatal-débil
Sonido próximo a "DY"
Serpiente

Historia y evolución[editar]

Se estima que la escritura jeroglífica se comenzó a utilizar hacia 3300 a. C., aproximadamente en la misma época en la que surgió la escritura cuneiforme en Mesopotamia. Fue empleada durante más de 3600 años, pues la última inscripción conocida se graba el 24 de agosto de 394 y se encuentra en el templo de File.

Durante muchos años se consideró que la muestra más antigua de escritura jeroglífica egipcia era la Paleta de Narmer, encontrada durante una excavaciones en Hierakonpolis (la moderna Kawm al-Ahmar) en la década de 1890, que fueron datados ca. 3200 a. C. Sin embargo, en 1998 nuevas excavaciones en Abydos[3] fueron halladas muestras de proto-jeroglíficos, datados del período Naqada IIIa del siglo XXXIII a. C.[4] [5]

Desde la época del Imperio Antiguo, la escritura jeroglífica egipcia fue un sistema en el que se mezclaban logogramas, signos consonánticos (simples, dobles, triples e incluso de cuatro o más consonantes) y determinantes (signos mudos que indicaban a qué familia conceptual pertenece una palabra). A partir de la dinastía XVIII, los escribas empezaron a usar cierto número de signos consonánticos dobles silábicos (sȝ, bȝ, kȝ etc.) para transcribir los nombres semíticos o de dicho origen, pero este tipo de escritura quedó exclusivamente restringido a tal ámbito.

Los símbolos eran también figurativos: representaban algo tangible, a menudo fácil de reconocer, incluso para alguien que no conociese el significado del mismo. Y es que, para diseñar la escritura jeroglífica, los egipcios se inspiraron en su entorno: objetos de la vida cotidiana, animales, plantas, partes del cuerpo, etc. Durante el Antiguo, Medio y Nuevo Imperio se calcula que existían alrededor de 700 símbolos jeroglíficos, mientras que en la época greco-latina, su número aumentó a más de 6.000.

Los jeroglíficos se grababan en piedra y madera, o bien, en el caso de la escritura hierática y demótica, con cálamo y tinta sobre papiros, ostraca, o soportes menos perdurables.

El empleo de los jeroglíficos grabados se limitaba a los dominios en los que la estética o el valor mágico de las palabras adquirían relevancia: fórmulas de ofrendas, frescos funerarios, textos religiosos, inscripciones oficiales, etc.

La escritura hierática era de grafía más sencilla, reservada a documentos administrativos o privados y generalmente utilizada sobre papiro, ostracon (fragmentos cerámicos) e incluso tablillas de madera. Los egiptólogos las distinguen de los llamados jeroglíficos lineales, que se pintaban sobre los sarcófagos de madera y en los textos del "Libro de los Muertos". Los jeroglíficos lineales conservan el aspecto figurativo de los jeroglíficos grabados, pero los trazos son mucho menos precisos que estos últimos.

A partir de la época saíta (dinastía XXVI), la escritura hierática fue parcialmente reemplazada por una nueva escritura básica: la demótica. Se trataba de una simplificación extrema de la hierática reservada a las actas administrativas y a los documentos de la vida cotidiana, de ahí su nombre de escritura "popular". La escritura hierática se usará preferentemente para transcribir textos religiosos o sacerdotales, conjuntamente con la escritura jeroglífica, de ahí su nombre de escritura "sacerdotal". En la época ptolemaica, el griego se irá imponiendo progresivamente como lengua administrativa: del año 146 a. C. en adelante, los contratos escritos exclusivamente en demótico pierden todo el valor legal.

El copto es el último estado de la lengua y escritura egipcias. Aún se emplea en nuestros días, pero sólo como lengua litúrgica. Se escribe utilizando el alfabeto griego junto con siete caracteres demóticos para transcribir fonemas no existentes en griego. Aparte de esto, la escritura egipcia no ha sido empleada nunca más para transcribir ninguna lengua moderna.

Por otra parte, es preciso señalar que, según ciertos investigadores, la escritura jeroglífica sería, junto con la influencia del proto-sinaítico, el origen del alfabeto fenicio, el cual a su vez derivaría en el alfabeto hebreo, arameo y griego, de los cuales provienen los alfabetos latino y cirílico.

Causas del desarrollo del sistema de escritura[editar]

Los jeroglíficos reflejaban el lenguaje habitual, aunque con el tiempo fue usado preferentemente en las simbólicas representaciones de los templos, desestimándose su uso por su clara falta de idoneidad en la escritura de uso diario; hay que tener en cuenta que las necesidades de escritura, ya en el Imperio Antiguo, como eran la contabilidad de insumos, alimentos (por ejemplo: en la dotación de los súbditos empleados en la construcción de templos y pirámides), demandaba multitud de escribas que anotaran cantidades, clasificaciones, etc., y en este proceso de reproducción la escritura jeroglífica resultaba poco práctica. Por esta necesidad, los signos jeroglíficos van derivando en otras grafías, más fácilmente reproducibles con cálamos de los escribas (este era el instrumento de escritura por excelencia), dando origen a la escritura hierática.

Para la escritura cotidiana se utilizaba el hierático, y así lo evidencia el papiro Rhind, donde consta una muestra del conocimiento matemático de los antiguos egipcios. Los ejemplares que se poseen en la actualidad del incorrectamente denominado "Libro de los Muertos" emplean esta forma de escritura.

La escritura jeroglífica quedó reservada para los monumentos reales, templos, palacios, tumbas, joyas, muebles de la corte, amuletos, etc., por cuestiones no solo estéticas, sino también por su carácter simbólico y mágico, pues grabar el nombre de una persona en jeroglífico implicaba que, cometer un error al escribirlo o el hecho de dañarlo, podría influir en la persona a quien hacía referencia dicho jeroglífico.

El hierático también surge en un periodo donde el lenguaje se ve transformado, ya que de los ideogramas que representaban los primeros jeroglíficos, se pasa a un proceso de conceptualización, para finalmente sintetizar cada símbolo en un sonido. Es muy interesante ver la relación y similitud entre el sistema jeroglífico, el hierático, el hebreo antiguo y el fenicio; de este último es muy simple la relación con el griego.

Los escribas[editar]

Es un error afirmar que la escritura estaba circunscrita solamente a las castas sacerdotales, olvidándose de una institución fundamental en todo el Antiguo Egipto: los escribas.

Ser escriba era la aspiración de cualquier egipcio de ascendencia humilde, teniendo más importancia que la carrera militar. De hecho, no había posibilidad de acceso a una posición elevada en el gobierno para aquella persona que no hubiera sido escriba.

La vida del Antiguo Egipto discurría alrededor del escriba, éste era quien anotaba el nivel de las crecidas del Nilo (esencial para la seguridad alimenticia de la población), quien consignaban el estado de los canales y diques (fundamentales para conservar y encauzar el agua después de la época de inundación), el acopio de los graneros, etc.

Egipto como cuna de la escritura[editar]

Los más antiguos documentos de escritura conocidos los descubrió el equipo del Instituto de Arqueología Alemán, dirigido por Günther Dreyer. Son un conjunto de 300 vasijas y tablillas de arcilla, encontradas en el enterramiento del soberano predinástico Horus Escorpión I, el año 1997 en Umm el-Qaab, Abidos, datadas mediante carbono-14 de 3400 a 3200 a. C.

Están inscritas con caracteres jeroglíficos, incisos o dibujados con tinta, desvelando una verdadera escritura compuesta de signos fonéticos, que informan de los impuestos pagados en especie al rey. Mencionan: aceite, lino... y la correspondiente ciudad, no siendo ya la tradicional escritura ideográfica utilizada durante este periodo.

Últimos vestigios de la escritura jeroglífica[editar]

La última inscripción jeroglífica de la que se tiene evidencias fue grabada en los muros de la puerta erigida en la época del emperador Adriano, situada en el recinto del templo del Isis, en File. Se grabó el 24 de agosto de 394 y era una invocación al dios kushita Mandulis.[6]

Los últimos jeroglíficos. File (Egipto).

Jeroglíficos bilíteros[editar]

Se denominan biconsonánticos (o bilíteros) aquellos jeroglíficos cuya transliteración contiene dos consonantes. Estos son los más comunes ordenados alfabéticamente:

ˁȝ (aa)
 
O29V
 
(ba)
 
G53
 
ḏȝ (dya)
 
U28
 
ḏd (dyed)
 
R11
 
ḏw (dyu)
 
N26
 
ḥr (hor)
 
G5
 
ḫˁ (ja)
 
N28
 
ib (ib)
 
F34
 
ir (ir)
 
D4
 
(ka)
 
D28
 
(ma)
 
U1
 
mn (men)
 
Y5
 
mr (mer)
 
U6
 
nb (neb)
 
V30
 
nw (nu)
 
W24
 
(pa)
 
G40
 
pr (per)
 
O1
 

(ra)
 
N5
 
(sa)
 
G39
 
sn (sen)
 
T22
 
sw (su)
 
M23
 
šw (shu)
 
H6
 
(ta)
 
N16
 
ti. (ti)
 
U33
 
tp (tep)
 
D1
 
(ua)
 
V4
 
wn (un)
 
E34
 
wp (up)
 
F13
 

Normalmente, a cada jeroglífico se le asigna un valor fonético, aunque algunos tienen más de uno. Además, algunos sonidos se pueden representar con diversos jeroglíficos; así, podían ser representados algunos sonidos de las siguientes maneras:

(ba)
 
G29
 
G53
 
R7 E10
 
(sa)
 
G39
 
V16
 
Aa18
 
Aa17
 
mr (mer)
 
U7
 
N36
 
U23
 
etc.

Jeroglíficos trilíteros[editar]

Se denominan triconsonánticos (o trilíteros) a los jeroglíficos cuya transliteración contiene tres sonidos (consonantes).
Estos son los jeroglíficos más comunes:

ˁnḫ (anj)
 
S34
 
dwȝ (dua)
 
N14
 
iwn (iun)
 
O28
 
nwb (nub)
 
S12
 
nfr (nefer)
 
F35
 
nṯr (necher)
 
R8
 
nwt (nut)
 
O49
 
ḥȝt (hat)
 
F4
 
ḥḳȝ (heqa)
 
S38
 
ḥtp (hetep)
 
R4
 
ḫpr (jeper)
 
L1
 
sbk (sebek)
 
I4
 
wȝḥ (uah)
 
V29
 
wsr (user)
 
F12
 

Jeroglíficos con más de tres consonantes[editar]

Estos son los jeroglíficos más comunes cuya transliteración contiene más de tres sonidos consonantes:

mȝˁ t (maat)
 
C10
 
špsy (shepesy)
 
A51
 
ḏḥty (dyehuty)
 
G26
 
pḥty (pehty)
 
F9
 
inpw (anpu)
 
E16
 
bity (bity)
 
L2
 
imnt (ament)
 
R14
 
rnpt (renepet)
 
M5
 
ḳbḥw (qebehu)
 
W15
 
mrḥt (merhet)
 
W1
 
šnwt (senut)
 
O51
 
ẖkrt (jekeret)
 
Aa30
 
spȝt (sepat)
 
N24
 
ȝsir (asir)
 
Q2
 
wnwt (unut)
 
N14
 
wȝst (uaset)
 
R19
 

Véase también[editar]

Referencias y notas[editar]

  1. Jean-François Champollion: Lettre à M. Dacier relative à l'alphabet des hiéroglyphes phonétiques. 27 Sept. 1822.
  2. Jacq, Christian (1994). «1ª parte, 4» (en español). El enigma de la pieda (1 edición). Barcelona: B, S.S.. pp. 41-42. ISBN 8440690924. «Título original Le petit Champollion illustré» 
  3. Günter Dreyer, Recent Discoveries at Abydos Cemetery U, en « The Nile Delta in Transition : 4th-3th Millenium BC », Édit. M. Van Den Brink, Tel Aviv, 1992, pp. 293-1299.
  4. Richard Mattessich (2002). «The oldest writings, and inventory tags of Egypt». Accounting Historians Journal 29 (1):  pp. 195–208. http://umiss.lib.olemiss.edu:82/articles/1033062.3758/1.PDF. 
  5. Antonio Loprieno (1995). Ancient Egyptian: a linguistic introduction. Cambridge University Press. pp. 12–. ISBN 978-0-521-44849-9. http://books.google.com/books?id=kW8Mzji0XRgC&pg=PA12. Consultado el 31 de octubre de 2011. 
  6. Devauchelle, Didier: Bulletin de la société française d'égyptologie, 131 (1994), p. 16-18.

Bibliografía[editar]

  • Collier, Mark; Manley, Bill. Versión de Pérez Accino, José R. (2003). Introducción a los jeroglíficos egipcios. Alianza Editorial. 8420629375. 
  • Cleator, P. E. (1986). Los lenguajes perdidos. Ediciones Orbis. 
El capítulo II del libro de Cleator trata sobre el desarrollo de la historia del descifrado de los jeroglíficos. Entre otros hechos se narra el olvido, los infructuosos pero imaginativos y absurdos comienzos, los paulatinos avances, y se explica cómo Thomas Young, (famoso por su tesis sobre la teoría ondulatoria de la luz) fue quien comenzó el verdadero y fructífero descifrado científico de los jeroglíficos egipcios (en vez del modo imaginativo y erróneo que se llevaba hasta entonces), sus decisivos métodos y descubrimientos.
  • Wolfgang Kosack: Ägyptische Zeichenliste I. Grundlagen der Hieroglyphenschrift. Definition, Gestaltung und Gebrauch ägyptischer Schriftzeichen. Vorarbeiten zu einer Schriftliste. Berlin 2013, Verlag Christoph Brunner Basel 2013, ISBN 978-3-9524018-0-4
  • Wolfgang Kosack: Ägyptische Zeichenliste II. 8500 Hieroglyphen aller Epochen. Lesungen, Deutungen, Verwendungen gesammelt und bearbeitet. Berlin 2013, Verlag Brunner Christoph, ISBN 978-3-9524018-2-8

Enlaces externos[editar]