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Celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América

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Cartel anunciador Grandes fiestas colombinas en Huelva de 1892, en conmemoración al IV Centenario.[1]

Las celebraciones por el IV Centenario del Descubrimiento de América fueron una serie de eventos destinados a conmemorar el primer viaje de Colón a América en 1492 y la importancia de este hecho en la historia universal. Se abordó la conmemoración de este hecho histórico tanto en Europa como en América, pero incidiendo cada país en un aspecto de los acontecimientos, tales como la figura del propio Cristóbal Colón, la evangelización de América o aspectos culturales americanistas. También se puso en valor la figura y el papel de los marineros andaluces en ese primer viaje. Durante esas fechas se acuñaron medallas conmemorativas, se realizaron congresos humanistas y literarios relacionados con el mundo hispanoamericano y se edificaron diferentes monumentos.

La fecha de esta conmemoración coincidió con numerosos cambios sociales y económicos producidos en el siglo XIX. A partir del último cuarto del siglo comenzaron a celebrarse en Europa diversas exposiciones que querían hacer patente la denominada “sociedad de progreso”. En el caso de España fueron particularmente importantes la Exposición Universal de Barcelona (1888) con carácter universal, y las de Sevilla y de Cádiz con carácter nacional. Muchas de estas exposiciones tuvieron entonces motivos colombinos en su temática.

Con motivo de esta efeméride el papa León XIII redactó la encíclica «Quarto abeunte saeculo» donde ensalzó la figura de Cristóbal Colón y la importancia del Descubrimiento de América.[2]

Europa[editar]

Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera (Huelva), epicentro de las celebraciones españolas.

Entre 1881 y 1892 aumentaron los estudios sobre América de la Real Academia de la Historia. Aparecieron las publicaciones americanistas La América (1857-1874; 1879-1886), La Unión Iberoamericana (1886-1926) y La ilustración española y americana (1869-1921); y la sección La España Moderna (1889) de la Revista Ultramarina.[3]​ En 1885 se fundó la Unión Iberoamericana, para mejorar las relaciones comerciales. Tuvo filiales en México, Quito, Caracas y Río de Janeiro.[3]​ A finales del siglo XIX se crearon Academias de la Lengua Española en Colombia (1871), Venezuela (1883), Chile (1885), Perú y Guatemala (1887).[3]

En 1880 se fundó la Real Sociedad Colombina Onubense. Entre 1886 y 1887 anunció, como uno de los temas de sus concursos literarios, el proyecto de fiestas para la celebración del IV Centenario.[3]

En el IV Congreso Internacional de Americanistas, celebrado en Madrid en 1881, se acordó la celebración del IV Centenario del Descubrimiento, con la participación del marino e historiador americanista Cesáreo Fernández Duro.[3]

Siendo presidente Práxedes Mateo Sagasta, por Real Decreto del 28 de febrero de 1888 se creó una comisión para esta conmemoración. Esta contó con el duque de Veragua como presidente, Juan Valera y Juan Facundo Riaño como secretarios y más de medio centenar de vocales entre los que había gente del mundo militar, del ámbito de la cultura y, en menor medida, de la Iglesia, los tribunales y las cámaras de comercio.[4]​ La comisión realizó los proyectos de la creación de un monumento escultórico en Granada y un arco del triunfo en Barcelona y un certamen internacional para la realización de un trabajo sobre el Descubrimiento.[5]

Entre 1889 y 1890 se reunió en Washington D. C. la I Conferencia Panamericana. El 18 de abril de 1890 adoptó una resolución que decía:[6]

En homenaje a la memoria del inmortal descubridor de América y en gratitud de los inmensos servicios prestados a las civilizaciones y a la humanidad, la conferencia se asocia a las manifestaciones que se hagan en su honor con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América

En 1875 se había celebrado el I Congreso Internacional de Americanistas en Nancy, Francia. Posteriormente, se celebraron ediciones de este congreso en: Luxemburgo (1875), Bruselas (1879), Madrid (1881), Copenhague (1883), Turín (1886), Berlín (1888) y París (1890). El gobierno español quiso que el IX Congreso Internacional de Americanistas, de 1892, se celebrase en el Monasterio de la Rábida de Huelva. En febrero de 1890 fue a Huelva un grupo formado por el ministro de Fomento Santos Isasa y Valseca, el ministro de Ultramar Antonio María Fabié y el director general de Obras Públicas, Mariano Catalina, para la restauración del monasterio y para la construcción de un monumento.[7]

En julio de 1890 llegó a la presidencia Antonio Cánovas del Castillo. Este quiso que la conmemoración se basara en exposiciones y congresos culturales.[3]​ Cánovas era partidario de dar un mayor protagonismo a la provincia de Huelva en el IV Centenario. Por esto, la Sociedad Colombina Onubense le nombró socio protector el 5 de noviembre de 1890.[8]

El 9 de enero de 1891 se promulgó el Real Decreto de la Junta Directiva del Centenario. El preámbulo dice:[9][10]

es imposible desconocer que Huelva, con su inolvidable aunque modestísimo Monasterio de Santa María de la Rábida y su vecina playa, más bien Puerto de Palos de Moguer, donde Colón halló asilo, alientos, recursos y hombres que le acompañasen y secundasen, partiendo de allí asimismo las primeras naves que directamente arribaron al Nuevo Mundo merece de parte del gobierno singular atención.

El 11 de enero de 1891 Cánovas constituyó la Junta Directiva en Madrid, presidida por él mismo y con un miembro de la comisión como vicepresidente.[8]​ Esta tendría cuatro secciones: la encargada de la exposición americana y de negociaciones de carácter internacional, presidida por el duque de Tetuán; la de obras y exposición del trabajo, presidida por Santos de Isasa; la de organización del IX Congreso Internacional de Americanistas y de la participación de las Antillas, presidida por Antonio María Fabié; y la de relaciones generales, presidida por Joaquín Jovellar Soler.[7]​ También participaron en la junta el historiador Fernández Duro, Segismundo Moret, Antonio Sánchez Moguel, Juan Valera, Emilia Pardo Bazán, Marcelino Menéndez Pelayo y Emilio Castelar, entre otros.[3]

Cánovas situó en la provincia de Huelva las conmemoraciones del 3 de agosto, aniversario de la partida de las tres carabelas, y del 12 de octubre, aniversario de la llegada a América.[8]

La restauración del Monasterio de la Rábida fue realizada por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Velázquez Bosco realizó también el monumento, cerca del monasterio, en un terreno donado por Carlos María Fitz-James Stuart y Palafox, duque de Alba.[11]

En 1891 el Ateneo de Sevilla empezó a realizar actividades relacionadas con el Descubrimiento. En febrero de 1891 aprovecharon la estancia en la ciudad del ministro de Ultramar Antonio María Fabié para invitarle a una charla, en la que se habló de la participación de Sevilla en el IV Centenario. En marzo de 1891 el Ateneo y el Ayuntamiento de Sevilla organizaron un certamen literario cuyo segundo tema era la salida de Cristóbal Colón del Puerto de Palos de la Frontera en agosto de 1492. En el jurado estaban Amante Laffón, Carlos Jiménez Placer, Javier Lasso de la Vega, José de Villa y Rodríguez y Luis Montoto y Rautenstrauch. El premio, que eran dos pequeñas estatuas de Cristóbal Colón y Hernán Cortés, fue entregado por el ministro de Ultramar a José Gestoso y Pérez por su obra Ipso laudabitus en el Salón de Embajadores del Real Alcázar. En marzo de 1892 el Ateneo realizó otro certamen literario, sin temática americanista, pero el premio fue entregado el 27 de abril en el Archivo General de Indias.[12]

Los miembros del Ateneo de Sevilla realizaron trabajos sobre temas americanistas. A mediados del marzo el jurista y catedrático Joaquín Fernández Prida trató el tema El Derecho de la conquista en marzo de 1891. Manuel Sales y Ferré trató el tema Los precursores de Colón el 20 de octubre y el 8 de noviembre de 1891. Salvador Calderón y Arana trató el tema Las razas americanas el 6 y el 13 de febrero de 1892. El 20 de febrero Feliciano Candau Pizarro trató el tema Artes e industrias de los primitivos mejicanos. El 27 de febrero Manuel Medina trató el tema Geografía zoológica americana. A finales de marzo Juan Díaz del Moral trató el tema Estado político de los primitivos mejicanos. El 15 de abril Eduardo Reina y García Pego trató el tema Colonización de los pueblos europeos en América. A mediados de julio Joaquín Cuevas realizó una conferencia sobre Juan de la Cosa.[13]

Cuando Simón de la Rosa y López, bibliotecario de la Biblioteca Colombina de Sevilla, fue nombrado miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en junio de 1891, realizó el discurso Libros y autógrafos de D. Cristóbal Colón. A finales de 1891 la Academia de Buenas Letras acordó la realización de un certamen literario sobre Colón y el Descubrimiento. También propusieron que el Ayuntamiento pusiera a la calle Colón el nombre de Hernando Colón y que pusiera Cristóbal Colón a un nuevo sitio. A mediados de 1892 el proyecto del certamen literario pasó a tener la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla. El tema del certamen literario fue Hasta qué punto y de qué modo tuvo parte Sevilla en el Descubrimiento del Nuevo Mundo, e influencia de tan gran suceso en la ciudad que fue centro de la Contratación de Indias. El premio era de 1 000 pesetas y los trabajos debían ser entregados antes del 1 de octubre de 1892.[14]​ En septiembre de 1892 el Ayuntamiento nombró a la calle Colón como calle Hernando Colón y se pasó a llamar Paseo de Cristóbal Colón al Paseo de la Marina.[15]​ En el Paseo de Cristóbal Colón se encuentra la Torre del Oro.

El Ayuntamiento de Sevilla solicitó a la Academia de Buenas Letras un Himno a Colón que, junto con el Himno a los Reyes Católicos, serían leídos en las celebraciones del IV Centenario. El encargado del himno fue José de Velilla y Rodríguez.[15]

La Junta Directiva acordó la construcción de réplicas de las tres carabelas. Los Estados Unidos sufragaron el coste de las réplicas de la Niña y la Pinta, que fueron construidas en los Astilleros de Thomas Haynes de Barcelona, y España sufragó el coste de la Santa María, que fue construida en el Arsenal de la Carraca de Cádiz. Para la creación de la Santa María se escogió a una Junta de Oficiales y Académicos, presidida por Casimiro Bona, que envió los planos a Cádiz en febrero de 1892.[16]​ La Santa María fue llevada en junio de 1892 al muelle de San Fernando, donde fue dotada de arboladura y artillería.[17]​ Se decidió que iría luego al Puerto de Cádiz y luego al Puerto de Huelva. Tras permanecer allí durante las celebraciones de aquel mes, regresaría a Cádiz, donde se uniría a la Pinta y a la Niña. Las tres se trasladarían luego a Huelva y, desde ahí, irían juntas a Nueva York a participar en la Revista Naval organizada por los Estados Unidos.[18]

El Puerto de Cádiz fue escogido como la base de los barcos que llegasen para las celebraciones. A finales de julio se encontraban en él barcos españoles, franceses, ingleses e italianos. La Santa María llegó desde San Fernando remolcada por el barco de vapor Legazpi. El 31 de julio fue a Huelva, remolcada por el barco de vapor Joaquín de Piélago y escoltada por los siguientes navíos: el Legazpi, donde iba el ministro de Marina José María Beránger; el crucero Isla de Cuba, que remontaba la corbeta-escuela Nautilus; los cañoneros españoles Temerario y Cocodrilo; el crucero Isla de Luzón; el aviso francés Hirondelle; el crucero inglés Scout; los torpederos ingleses número 47 y 48; y el yate Mirror.[19]​ El resto de los barcos del puerto gaditano fueron a Huelva el 2 de agosto.[18]

El día 1 de agosto de 1892 se celebró una misa en la plaza de San Pedro, tras la iglesia del mismo nombre, en la ciudad de Huelva. A esta asistieron el ministro de Marina, el capitán general de Andalucía, el gobernador militar de la provincia y una comisión de la Junta Directiva. En la misa se bendijo el nuevo estandarte del Ayuntamiento.[20]​ Esa mañana llegó a la ciudad en el ferrocarril una delegación del Ayuntamiento de Sevilla con el pendón de San Fernando.[21]

Por la noche se organizó en el Hotel Colón de Huelva una velada organizada por la Sociedad Colombina. Realizaron discursos sobre Colón y el Descubrimiento el presidente de la Sociedad Colombina, José Sánchez Mora, y los miembros de la Junta Directiva Manuel Ortiz de Pinedo y Gaspar Núñez de Arce. En este acto, un jurado le otorgó un premio a Emilio Blanchet Bittón por su trabajo Estudio acerca de la población de América en general, expresando las inmigraciones y cambios operados en la misma desde los tiempos prehistóricos hasta la llegada de Colón a dicho continente y le otorgó un áccesit a Luis de Hoyos Sainz.[22]

El día 2 la ciudad de Huelva se encontraba engalanada y había bandas de música por la ciudad. A media tarde salió de la sede de la Diputación Provincial de Huelva un desfile con personas con trajes de época; músicos; representantes de Sevilla con el pendón de San Fernando y maceros; una persona portando el estandarte de la Casa de Medina-Sidonia, escoltada por guardas de Doñana; y representantes de comisiones de la Junta Directiva, la Sociedad Colombina, los estudiantes, el Círculo Mercantil de Huelva, el clero, la Marina, el Ayuntamiento de Huelva y la Diputación Provincial de Huelva.[21]​ También iba un pregonero, vestido de época, con un poema romance escrito por José María de Luna.[21]

La noche del día 2 la Santa María zarpó para el Puerto de Palos de la Frontera, escoltada por el Legazpi y la lancha Cuervo, con el ministro de Marina, los representantes de las organizaciones allí presentes y de las delegaciones extranjeras,[21]​ para la realización de una misa en la iglesia del Monasterio de la Rábida, que fue oficiada el día 3 de agosto por el sacerdote de la empresa Rio Tinto Company Limited.[23]​ En la Rábida sonó la Marcha Real Española. También se izaron la bandera de España y las de países americanos.[23]

Tras esto, aquel 3 de agosto, todos los barcos, unos 30, salieron del Puerto de Huelva hasta altar mar, donde se encontraron con la Santa María, y se saludaron con salvas de los cañones.[24]

El 4 de agosto hubo una función religiosa en la Catedral de la Merced de Huelva, que anualmente era celebrada por la Sociedad Colombina. A ella asistieron el ministro de Marina y representantes de las organizaciones y de las delegaciones extranjeras. Esta fue oficiada por el obispo católico de Gibraltar.[25]​ Esa noche, se celebró un banquete y un baile en el Hotel Colón de Huelva, organizado por el ministro de Marina para los oficiales de los barcos extranjeros participantes.[25]

Fernández Duro y Mariano Catalina encontraron a una joven, hija de un marinero de Huelva, llamada Joaquina García Pinzón, que era descendiente de los hermanos Pinzón. Se la presentaron al ministro de Marina. Este le regaló una cantidad de dinero que, según contó, le sirvió para costear su traje de novia.[26]

Entre 1888 y 1891 se creó una Comisión Central que en un principio otorgaba libertad a las ciudades y regiones españolas para reivindicar su participación en las celebraciones en el cercano IV Centenario del Descubrimiento con intención de elegir finalmente una sola como sede y a la que se comprometería asistir el Gobierno y la Familia Real Española. Las ciudades y lugares que reclamaron para sí estas celebraciones fueron:

  • La Provincia de Huelva. Por ser Palos de la Frontera y su Monasterio de La Rábida espectadores privilegiados y punto de partida y regreso de la expedición colombina, y por haber aportado, junto con la vecina localidad de Moguer, los medios y marinería necesarios.
  • La Provincia de Granada. Por su importancia en 1492, año en el que finalizó también la Reconquista de la Península, y donde se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe.
  • Barcelona. Que era el primer puerto comercial del país en esa época y en donde los Reyes Católicos habían recibido a Cristóbal Colón tras su primer viaje a América. Coincidiendo con la Exposición universal se levantó el Monumento a Colón para conmemorar la efeméride.
  • Sevilla. Definiéndose como ciudad “puerto y puerta de las Indias”, de importancia capital en el posterior comercio con América.
  • Madrid, que como capital terminó acogiendo una intensa programación cultural.[27]
  • Cádiz. Que además de ser el segundo puerto de importancia en el comercio con América en los siglos posteriores al Descubrimiento fue el lugar donde se celebraron las primeras Cortes democráticas y en las que participaron diputados de las aún por entonces colonias ultramarinas españolas.
Placa homenaje al Gobernador Civil D. Mariano Alonso en Huelva.

En mayo de 1890 surgen rumores que apuntaban a que la Comisión del Centenario designaría a la ciudad de Granada como sede de las celebraciones, por lo que diversas instituciones de distintas ciudades se muestran disconformes con la elección moviéndose para reclamar sus derechos. En la provincia de Huelva la recientemente creada Real Sociedad Colombina Onubense consigue que el presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, reconozca que:

… el modestísimo monasterio de Santa María de La Rábida y su vecina playa, más bien que puerto, de Palos ... merece del gobierno singular atención…

La candidatura onubense consiguió los apoyos de, por ejemplo, los Estados de Francia (que creó un comité para su seguimiento), de México (que incluso envió un donativo de 200 pesos para ayudar a las celebraciones) y de Estados Unidos. Además de la Real Sociedad Colombina Onubense, la colaboración en Huelva de diversas entidades como el Huelva Recreation Club o las poderosas compañías mineras de Tharsis y Rio Tinto Company Limited fue asimismo patente.

Años antes, en 1882 ya el rey Alfonso XII había visitado La Rábida y apoyado una iniciativa de rehabilitación y mejora con el fin de conmemorar el IV Centenario, cuya organización, estuvo a cargo del Gobernador Civil de Huelva, don Mariano Alonso-Castrillo y Bayón, III Marqués de Casa Ximénez. Dirigió las obras el arquitecto Velázquez Bosco que supo respetar el ambiente y el espíritu del edificio original.[28]

El día 2 de agosto de 1892 comenzaron en la ciudad de Huelva las Fiestas Colombinas, que ya venían organizándose desde pocos años atrás. Las celebraciones se inician con la llegada de una reproducción de la Nao Santa María acompañada por embarcaciones de diversas nacionalidades a la vez que es recibida con salves. El día siguiente, momento central de la celebración, comenzó en La Rábida con una izada de banderas de todos los estados americanos, una misa ante la Virgen de los Milagros y una nueva misa en el Templo de la Merced de Huelva. Meses después de estas primeras celebraciones en la prensa local se comentaba que el Gobierno publicaría un Real Decreto por el que declararía como Día Festivo Nacional el día 12 de octubre “dedicado a resaltar los hechos históricos del pueblo hispánico”. Las celebraciones continuaron el día 7 de octubre con nuevas actividades como el “IX Congreso Internacional de Americanistas” que fue organizado en La Rábida, congreso presidido por el presidente del Gobierno y otras personalidades como el obispo de Badajoz, el general Primo de Rivera y los alcaldes de Palos de la Frontera y Huelva. El día siguiente se produce la llegada de la familia real española al Puerto de Huelva, a bordo del buque Conde de Venadito,[29]​ acompañada de las reproducciones de las tres carabelas.[30]​ Las celebraciones tienen como eje central el día 12 de octubre, con un desfile civil en Huelva y la visita de la familia real a La Rábida donde inaugura un monumento a Cristóbal Colón y firma una autorización para que el Gobierno haga un decreto para declarar el día 12 de octubre día festivo a perpetuidad (decreto que finalmente no firmó el Gobierno).

Placa homenaje de la Real Sociedad Colombina al Almirante Luís Hernández-Pinzón.

También visitaron la localidad de Moguer el presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, el 8 de octubre; y de la reina regente María Cristina el 12 de octubre de 1892.[31][32]​ El Almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez, descendiente de los Pinzón,[33]​ participó activamente en la organización de los actos conmemorativos, logrando que asistieran buques de muy diversos países. La Real Sociedad Colombina Onubense, entre las actividades celebradas en el IV Centenario, le homenajeó con el develado de una placa en homenaje póstumo.

Por su parte, los actos celebrados en Italia, se centraron la figura de Colón asociada a su posible ascendencia, fecha en la que se convirtió al personaje en símbolo de identidad para los italianos, actos apoyados por los documentos de la "Raccolta Colombiana", una colección de textos que según muchos investigadores, sobre todo italianos, demostraban la supuesta genovesidad de Colón. Las celebraciones tuvieron su punto álgido con la Exposición Italoamericana de Génova a propuesta de la Società Ginnastica Ligure Cristoforo Colombo al Comune di Genova en 1884[34]​ aunque las clases dirigentes apoyaron toda serie de estudios y celebraciones durante esos años.

Además, se publicaron dos dramas sobre la vida de Cristóbal Colón en 1893, el primero con el título de Cristoforo Colombo: dramma lirico in tre atti ed un epilogo de Alberto Franchetti y un segundo escrito en alemán titulado Cristoph Columbus. Ein Drama ein sechs Aufzugen fur Volksschulen en la misma línea pero solamente editado en los Estados Unidos.[35]

Entre los actos celebrados para conmemorar el Descubrimiento, se adelantó la inauguración de la Biblioteca Nacional de España en Madrid a 1892, aunque no fue hasta 1896 cuando asumió su papel de biblioteca propiamente dicho.[36]

Hispanoamérica y Estados Unidos[editar]

Debido al éxito de la biografía de Colón de Washington Irving —que años antes había visitado personalmente los lugares colombinos[37]​ se desarrolló una conciencia mayor sobre este personaje histórico. Los actos celebrados en Estados Unidos sobre el IV centenario se centraron principalmente en la Exposición Universal de Chicago, también llamada World's Columbian Exposition, un año después del centenario. Centró su temática en la figura de Cristóbal Colón y el descubrimiento del continente americano con un marcado acento italiano por la numerosa población ítalo-americana existente. La feria tuvo un fuerte efecto en la arquitectura y el arte de Chicago. Participaron diecinueve países sobre una superficie 290 hectáreas y con 27.500.000 visitantes.

Réplicas de las carabelas durante la Exposición de Chicago de 1893.

En el resto del país se erigieron monumentos a Colón. Numerosas ciudades, condados, y calles que habían tomado su nombre en honor al navegante, incluyendo las capitales de dos Estados estadounidenses (Columbus, de Ohio y Columbia, de Carolina del Sur), celebraron el cuatricentenario. Asimismo el Presidente Benjamin Harrison apeló a los ciudadanos americanos a celebrar el Día de Colón[38]​ y muchos profesores, predicadores, poetas y políticos señalaron ese día para mostrar ideales de patriotismo. Estos actos patrióticos fueron enmarcados alrededor de temas como el apoyo a la guerra, la importancia de la lealtad a la Nación y la celebración del progreso social.[39]​ Finalmente el 12 de octubre, se recita por primera vez el Juramento de Lealtad escrito por el ministro baptista Francis Bellamy en todas las escuelas públicas[40]​ cuya primera versión decía:

Juro lealtad a mi bandera y la República que representa, una nación indivisible con libertad y justicia para todos.

Respecto a los países de habla hispana la mayor parte de éstos decidieron sumarse a las celebraciones españolas. Así, numerosos Estados hispanoamericanos enviaron colaboradores y embajadores a España para participar en las celebraciones. Particularmente significativo fue el hecho por el que el gobierno de Nicaragua enviara al poeta Rubén Darío a Madrid para acudir a las conmemoraciones en la capital.[41]

Cartel anunciador de la Exposición Italoamericana de Génova de 1892.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Archivo Municipal de Huelva, Fondo Díaz Hachero.
  2. LEÓN XIII (16 de julio de 1892). «Encíclica Quarto abeunte saeculo». cervantesvirtual.com. Consultado el 27 de julio de 2009. 
  3. a b c d e f g Cienfuegos, 2007.
  4. Núñez, 2014.
  5. Benabeu, 1986.
  6. Gross Espiel, HéctorXIII (22 de marzo de 1983). «Centenario del descubrimiento de América». elpais.com. Consultado el 28 de julio de 2009. 
  7. a b Benabeu, 1987, p. 41.
  8. a b c Benabeu, 1987, p. 40.
  9. Mojarro, 2010, p. 424.
  10. O Vidal y Campos, 2014.
  11. Abad, 1989, p. 14.
  12. Abad, 1989, p. 49-50.
  13. Abad, 1989, p. 48-49.
  14. Abad, 1989, p. 46.
  15. a b Abad, 1989, p. 47.
  16. Abad, 1989, p. 5.
  17. Abad, 1989, p. 7.
  18. a b Abad, 1989, p. 8.
  19. Abad, 1989, p. 8 y 30.
  20. Abad, 1989, pp. 30-31.
  21. a b c d Abad, 1989, p. 31.
  22. Abad, 1989, pp. 32-33.
  23. a b Abad, 1989, p. 33.
  24. Abad, 1989, p. 33-34.
  25. a b Abad, 1989, p. 34.
  26. Abad, 1989, p. 35.
  27. Ainsa, 1984.
  28. ORTEGA, Ángel (1925, el original). La Rábida. Historia documental crítica. 4 vol. (Ed. facsímil). Diputación Provincial de Huelva. pp. 238-240. ISBN 978-84-500-3860-6. 
  29. La Ilustración Española y Americana. Madrid: 12 de octubre. 1892. 
  30. ORTEGA, Ángel (1925, el original). La Rábida. Historia documental crítica. 4 vol. (Ed. facsímil). Diputación Provincial de Huelva. pp. 250-251. ISBN 978-84-500-3860-6. 
  31. LÓPEZ, Paco. Ribera del Tinto. Publicación mensual del Ayuntamiento de Moguer, Ediciones de 1992 y 1993. D.L. H-121-91
  32. Libro de Actas Capitulares, 21 de octubre de 1892. Archivo Histórico Municipal
  33. Libro que contiene las probanzas de la genealogía del apellido "Hernández-Pinzón" y entronque con Martín Alonso, Año 1770. Archivo Histórico Municipal de Moguer. Referencia: A.H.M.M. Documentos sueltos, 2(5).
  34. «Esposizione Italo-Americana Génova 1892. Celebrativa del IV Centenario della Scoperta dell'America». http://www.lanternafil.it. Consultado el 27 de julio de 2009. 
  35. UCEREDA, Alberto. Zorrilla tras el V Centenario. Tradición y modernidad del poema "Colón" (1892). Crítica Hispánica 16 (1994): 177-188
  36. Pedro Moleón Gavilanes (octubre de 2012). «El Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales. De Jareño a Ruiz de Salces (1860-1895)». Consultado el 10 de octubre de 2012.  (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  37. IRVING, Washington (1828). Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón. Varios volúmenes. 
  38. CHIEKO MOORE, Anne. Benjamin Harrison: centennial President. Nova Science Publishers. 
  39. Kubal, Timothy. 2008. Cultural Movements and Collective Memory: Christopher Columbus and the Rewriting of the National Origin Myth. New York: Palgrave Macmillan.
  40. Pledge of Allegiance, consultado el 27 de agosto de 2008.
  41. «Personajes: Rubén Darío. Féix Rubén García Sarmiento». http://www.artehistoria.jcyl.es. Archivado desde el original el 13 de julio de 2009. Consultado el 28 de julio de 2009. 

Bibliografía[editar]