Torre de Babel

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La Torre de Babel, pintura al óleo sobre lienzo de Pieter Brueghel el Viejo.

La Torre de Babel (en hebreo: מגדל בבלMigdal Babel; y en griego antiguo Πύργος τῆς Βαβέλ, Pirgos tēs Babel) era una significativa edificación rescatada por el imaginario judeocristiano, que fue construida por los hombres en tiempos inmemoriales y que fehacientemente se lo puede identificar con el histórico zigurat Etemenanki de la antigua ciudad de Babilonia.[cita requerida] Este edificio, en cuya cúspide estaba la Esagila -templo dedicado a Marduk-, originalmente tenía siete pisos de altura y más de 91 metros, pero pocos de sus restos permanecen en la actualidad.

La Torre de Babel no solo es una edificación clave en la tradición judeocristiana y mencionada en el antiguo Testamento, sino también pertenece al ideario universal y su historia ha trascendido generaciones. Pero la leyenda de la torre reposa sobre una realidad, pues existía en efecto en Babilonia una construcción de varios pisos y de origen desconocido, que era ya restaurada en tiempos de Nabopolasar (625-605 AC), fundador de la dinastía caldea.

Inclusive, esta construcción se llamaba Etemenanki, que puede ser interpretado como "la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra", concordando con las principales interpretaciones del capítulo 11 del Génesis que afirman sobre la construcción de la torre, que los hombres pretendían alcanzar el Cielo. Una inscripción que data del tiempo de Nabopolasar señala: "Marduk (el gran dios de Babilonia) me ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etemenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo". En otra inscripción, de los tiempos de Nabucodonosor, se precisa que la decoración de la cúspide estaba hecha de "ladrillos de esmalte azul brillante, es decir, adornada del color del cielo, perfectamente adaptado para dar la impresión de que el edificio se perdía en el azul infinito.

Construcción[editar]

Dibujo del Etemenanki, un antiguo zigurat de Babilonia que podría haber tenido más de 90 metros de altura.

No se sabe exactamente cuándo fue construido Etemenanki, la torre de Babel, pero probablemente existía antes del reino de Hammurabi (hacia 1792-1750  a. C.). Se piensa que el poema sobre la creación de Babilonia Enûma Elish fue escrito durante o poco tiempo después del reinado de Hammurabi; dado que el poema menciona al Esagila, el templo de Marduk, siendo creado inmediatamente después de la creación del mundo, e intuye la existencia de Etemenanki, se presume que ambas existían durante al menos 100 años del tiempo en el que escribió este poema, pero también debe de estar escrito mucho antes, ya que los autores también ignoran cuándo exactamente lo construyeron.

El tiempo aproximado de su construcción puede deducirse de la siguiente información. Péleg (cuyo nombre se perpetuó en el de una ciudad en la confluencia del Éufrates con el Khabor, mencionada en las tablillas de la ciudad de Mari, en el Éufrates medio, y que en la época grecorromana llevó el nombre de Phaliga) habría vivido desde aproximadamente 2269 hasta aproximadamente 2030 a.C. Su nombre significa "División", porque "en sus días se dividió la tierra", esto es, "la población de la tierra"; "de allí los había esparcido Yahvêh sobre toda la superficie de la tierra".[1] Un texto cuneiforme de Shar-kali-sharri, rey de Akkad (y sucesor de Sargón I de Akkad), quien vivió en el tiempo de los patriarcas, menciona que restauró una torre-templo en Babilum (Babel, Babilonia), con lo que da a entender que tal edificio existía antes de su reinado. De hecho, en los registros sumerios aparece mencionada como Kadingira, que es el equivalente sumerio del akkadio Babilum.

Todos los arqueólogos occidentales intentaron ubicar esta famosa construcción en la zona del actual Irak. Entre otros sitios, fue buscada en Akar Quf (al oeste de Bagdad), donde antaño existió Dur Karigalzu (las ruinas retorcidas de cuyo zigurat, identificado por algunos viajeros con la Torre de Babel, todavía desafía a los vientos que la han modelado); y en Birs Nimrud, donde se encuentran las ruinas de la antigua Borsippa, situada cerca de los restos de la antigua Babilonia, hacia el suroeste.

En 1913, el arqueólogo Robert Koldewey encontró una estructura en la ciudad de Babilonia que él identificó como la torre de Babel. Esta torre habría sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones, debido al cambiante destino de la zona. La destruyeron los asirios y también los arameos. Y fue reconstruida en varias oportunidades por los príncipes caldeos, entre ellos Nabopolasar (625-605 a. C.). Se estima que la construcción más antigua de la «Casa de la Fundación del Cielo y de la Tierra» se construyó durante el III milenio antes de Cristo.

Reconstrucción[editar]

La ciudad de Babilonia fue destruida en 689 a. C. por Senaquerib, quien dice haber destruido el Etemenanki. La ciudad fue restaurada por los reyes neobabilónicos. Tardó 88 años en ser reconstruida. Su característica central era el templo de Marduk (Esagila), para el cual estaba relacionado el zigurat Etemenanki. Esta fue reconstruida por Nabucodonosor II. Los siete pisos del zigurat alcanzan una altura de 91 metros y contiene un templo en la cima.

La base de esta torre habría sido un cuadrado de 92 metros de lado, y su altura original habría sido aumentada en tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II (605-592 a. C.), para hacerla una digna exponente de su poderío y grandeza. Cálculos basados en otras excavaciones arqueológicas determinaron que esta torre escalonada pudo haber tenido entre 60 y 90 m de altura.

Se conserva una muy interesante y detallada descripción de este zikkurratu (zigurat) en los escritos de Heródoto, llamado el «Padre de la Historia», quien visitó Babilonia.

En medio de cada uno de los dos grandes cuarteles en que la ciudad se divide, hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado con un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de él se va fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre esta se levanta otra segunda, después otra tercera, y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho torres. Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes.

[2]

Hoy solo se conservan ruinas de ella ya que su construcción fue hecha con materiales muy sensibles a la intemperie.

Descripción y referencias[editar]

Maqueta del zigurat Etemenanki hecha en el Museo de Pérgamo, en Berlín. En la cúspide de la edificación se hallaba el templo dedicado al dios Marduk y estaba recubierta de esmalte azul como símbolo de las estancias en el cielo.

A pesar de las fabulosas imágenes que existen, tanto en la literatura como en el arte, sobre la famosa torre de Babel (el gran zigurat de la ciudad de Babilonia, dedicado a Marduk), no se ha encontrado ningún zigurat levantado en forma íntegra y completa.

"Sin embargo, tanto la antigua documentación en escritura cuneiforme como las imágenes conservadas y los restos arqueológicos nos permiten reconstruir algunas de sus características: un zigurat era un monumento con una base de planta cuadrada o rectangular, construido en forma de alta terraza, escalonado en varios niveles -tres, cuatro o siete-, en el último de los cuales se erigía una capilla o un templo. El núcleo se construía con adobes secados al sol, revestidos con una gruesa capa de ladrillos cocidos en hornos. El templo en la cima, al que se accedía a través de escaleras situadas de forma perpendicular a la fachada o adosadas a ésta, era de ladrillos esmaltados."[3]

Una de las reseñas antiguas que habla sobre la edificación fue el relato de Heródoto cuando pasaba por en Babilonia en el siglo IV antes de nuestra era. La reseña describía la fachada de la torre con una altura de aproximadamente 91 m, el edificio en forma escalonada tenía siete pisos, hechos de muros con resaltos, sin duda verticales. El zigurat tenía una planta cuadrangular dividida en dos sectores y delimitada por una gran muralla. La subida a cada una de las torres se hacía por fuera siguiendo una escalera en espiral hasta llegar al final. El último piso tenía instalaciones para el culto, adornadas con ladrillos esmaltados azules, imitando el color del cielo. También nos señala que aquel santuario azul de la cima estaba dedicado al gran dios Marduk y hace referencia a la celebración anual de renovación del reinado como fruto del contacto entre el dios y el rey.[4]

El Etemenanki también fue descrito en una tablilla cuneiforme llamada "del Esagil" escrita en el 229 a. C. en la ciudad de Uruk. La copia más antigua del texto se encuentra hoy en el Museo del Louvre de París. Este escrito dejaba constancia del estado de la torre y describía las medidas solamente del primer piso que llegaban a los 90 metros de longitud y de anchura, mientras que de alto medía unos 33 metros. Se hace mención a que la Torre de Babel fue constituida con 7 pisos en total, de medidas cada vez más pequeñas. En la actualidad se ha identificado una estructura de adobe de similares características que fue confirmada por excavaciones conducidas por Robert Koldewey en 1913. Se descubrieron largas escaleras en el sur del edificio, donde un triple pasillo se conectaba en la cima con el templo superior de Marduk. Un pasillo más largo, al este, conectaba el Etemenanki con el camino sagrado procesional (reconstruido en el Museo de Pérgamo, en Berlín).

Por otro lado, las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz que existía una escalera con forma de “T” aunque se desconoce hasta qué altura llegaba. Por el momento no se descarta que se diesen dos sistemas de comunicación simultáneos, la escalera con forma de “T” por un lado y por el otro una escalera en espiral o en zigzag tal como plantea Heródoto. Al mismo tiempo, se conoce que había nichos ricamente decorados con motivos de la fiesta del Año Nuevo Babilónico y la creación del monumento, tema que nos remite al significado de la estructura “puerta del sol, entrada del cielo", que seguramente viniese a ser interpretado como un lugar de comunicación entre lo divino y lo terrenal.

Declive[editar]

Plano del complejo religioso, con el Etemenanki.

Construida con esfuerzo, a lo largo de muchos reinados, sobrevivió poco tiempo. Babilonia, que cayó en 539 bajo la dominación persa, se rebeló en 482. Jerjes, que la puso nuevamente bajo su autoridad, tomó represalias que causaron serios daños al monumento. Un siglo y medio más tarde, en 331, Alejandro el Grande estableció su capital en Babilonia, y cuando vio la torre en ruinas, trató de restaurarla. Pero ello le demandó tanto trabajo, que renunció a su proyecto.

A continuación, la torre sirvió de cantera a los constructores de los alrededores, que la redujeron a un montículo informe. Sobre ella se construyó un edificio y, cuando éste se desplomó, cubrió las ruinas de la torre inicial, escondiéndola por muchos siglos. El escrito de la tablilla de "del Esagil" datado en el siglo II ac, ya describe un deterioro al hacer mención especialmente del primer piso que llegaba a la altura de los 33 metros.

A pesar de lo majestuoso de esta obra hecha por el hombre, no deja de sorprender el inevitable funesto destino de la mítica edificación. El relato de Génesis no hace mención de ninguna destrucción de la torre. Las personas cuyas lenguas se confunden, simplemente dejar de construir su ciudad, y se dispersan desde allí sobre la faz de la Tierra. Sin embargo, en otras fuentes, como el Libro de los Jubileos (cap. 10 v.18-27), Cornelio Alexander (frag. 10), Abydenus (frags. 5 y 6), Flavio Josefo ( Antigüedades 1.4.3), y los Oráculos sibilinos (iii 117-129), Dios derriba la torre con un gran viento. En el Midrash, dijo que la parte superior de la torre fue quemada, la parte inferior de la ingestión, y el medio se dejó en reposo a erosionarse con el tiempo.

Tradiciones y fuentes[editar]

Relato bíblico[editar]

De acuerdo con la Biblia (principal fuente de los relatos), Dios para evitar el éxito de la edificación, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas y se dispersaron por toda la Tierra.

Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Sena-ar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».
Mas Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel,[5] porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.

Génesis 11:1-9[6]

Nimrod, quien fue el primero en hacerse rey después del Diluvio, y a quien la Biblia identifica como un poderoso cazador opuesto a Yahveh, es señalado como el verdadero gestor de la idea de llevar a cabo esta enorme empresa. Algunos han intentado identificarlo con Sharrukin o Sargón I de Akkad, el fundador del primer Imperio semita (acadio) de que se tiene memoria. Otros creen ver en este vigoroso cazador la figura del dios asirio Ninurta, dios de la guerra y de la caza que, como Nemrod, se placía en cazar a sus enemigos.

Dice la tradición que al no disponer de piedra para la construcción, se dedicaron a fabricar ladrillos y como tampoco contaban con cal y entonces usaron betún como argamasa.

Libro de los jubileos[editar]

El Libro de los Jubileos contiene una de las historias más detalladas que se encuentran sobre la Torre.

Comenzaron a construir y, en el cuarto septenario, cocían al fuego ladrillos que luego utilizaban como piedras. El cemento

con que las unían era asfalto que brotaba del mar y de unos pozos de agua en la tierra de Sennaar. Los constructores tardaron unos cuarenta y tres años: la altura fue de 5.433 codos y dos palmos; la anchura, unos doscientos tres ladrillos, cada

uno de una altura de un tercio de sí propio, la extensión de un muro, trece estadios, y la del otro, treinta.
(Jubileos 10:20-21)[7]

Pseudo-Filón[editar]

Según los escritos del Pseudo-Filón de Alejandría en el 70 dC, la dirección obra de la torre de Babel se le atribuye no sólo a Nimrod, quien se hizo jefe de los descendientes de Cam, sino también para Joctán como príncipe de los semitas, y a Fenech hijo de Dodanim como príncipe de los Jafetitas. Sin embargo durante la obra, doce hombres fueron arrestados por negarse a poner ladrillos y eran Abraham, Lot, Nacor y varios hijos del mismo príncipe Joctán. Finalmente, Joctán salva a once de estos hombres de la ira de los otros dos príncipes y Dios termina protegiendo a Abraham.[8]

Flavio Josefo[editar]

Maqueta del zigurat Etemenanki hecha en el Museo de Pérgamo en Berlín, que reconstruye la antiquísima y afamada edificación identificada como la Torre de Babel. Destaca su cúspide en esmalte azul y sus siete escalones hasta más de los 91 metros.

El historiador judeo-romano Flavio Josefo en sus Antigüedades judías, narra la historia que se encuentra en la Biblia hebrea y mencionó la Torre de Babel. Él escribió que era Nimrod, que había construido la torre y que Nimrod era un tirano, que trató de apartar a la gente de Dios. En este relato, Dios confundió a la gente en lugar de destruir, porque la aniquilación por medio de la inundación no les había enseñado a ser piadosos.

Y Nebrodes (Nimrond) paulatinamente convirtió su gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era el de atarlos cada vez más a su propia dominación. Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo, haría construir una torre tan alta que las aguas jamás las alcanzarían... La multitud estuvo dispuesta a seguir los dictados de Nebrodes y a considerar una cobardía someterse a Dios. Y levantaron la torre; trabajaron sin pausas y como eran muchos los brazos que intervenían, comenzó a levantarse muy rápidamente. Pero como eran tan gruesa y tan fuerte, que por su gran altura parecía menos de lo que era. Estaba construida por ladrillos cocidos unidos por betún para que no pasara agua. Cuando Dios los vio trabajar como locos decidió no destruirlos por completo, ya que no habían aprendido nada de la destrucción de los pecadores anteriores; provocó, en cambio, la confunsión entre ellos haciéndoles hablar en distintas lenguas para que no se entendieran.

Antigüedades judías (cap. 4: 2-3)[9]

Apocalipsis griego de Baruc[editar]

El libro III de Baruc o Apocalipsis griego de Baruc (II siglo dc), es uno de los escritos pseudoepígrafos, que describe las recompensas justas de los pecadores y los rectos para la vida eterna. En el relato del libro en el capítulo 3:5-, Baruc es llevado por el ángel Famael en una visión que pasa por el primer cielo. En el lugar él ve hombres cuyo rostro era de buey, tenían cuernos de ciervo, los pies de cabra y los lomos de cordero. Entonces con sorpresa le pregunta al ángel y este le responde que "aquellos son los que construyeron la torre de la lucha en contra de Dios (la torre de Babel). El señor los ha trasladado de sitio..."[10]

Midrash[editar]

Literatura rabínica ofrece muchos relatos diferentes sobre las causas para la edificación de la Torre de Babel, y de las intenciones de sus constructores. Según el Midrash los constructores de la torre, llamados en las fuentes judías como "la generación de la secesión", dijeron: "Dios no tiene derecho a elegir el mundo superior para sí mismo, y dejar el mundo inferior para nosotros, por lo que vamos a construir nosotros una torre, con un ídolo en la parte superior sujetando una espada, de modo que pueda reflejar nuestra intención de hacerle la guerra a Dios."

La construcción de la torre estaba destinada no solamente a desafiar a Dios, sino también a Abraham, quien exhortaba a los constructores volverse a la reverencia. El pasaje menciona que los constructores proferían duras palabras contra Dios que no se citaban en la Biblia. Ellos imaginaban que Dios cada cierto tiempo vaciaría el agua del cielo, por tanto levantarían varias columnas para que no haya otra diluvio.

Algunos entre esa generación aún quería la guerra contra Dios en el cielo (Talmud Sanedrín 109a). Se les animó en esta tarea con la idea de que las flechas que disparaban hacia el cielo retrocedieron chorreando sangre, con lo que la gente realmente creían que podían hacer la guerra contra los habitantes de los cielos ( Sefer ha-Yashar, Noah, ed. Leghorn, 12b).

Cábala[editar]

De acuerdo con otra cuenta cabalística misteriosa, una tercera parte de los constructores de la torre fueron castigados al ser transformado en criaturas semi-demoníacos y desterrados en tres dimensiones paralelas, habitadas ahora por sus descendientes.

Sumeria[editar]

Hay un mito sumerio similar a la de la Torre de Babel, llamado Enmerkar y el Señor de Aratta, donde Enmerkar rey de Uruk y Aratta construye un enorme zigurat en Eridu y exige un tributo de materiales preciosos a Aratta para la edificación. En un momento del relato, Enmerkar recitar un conjuro implorando al dios Enki para restaurar (o en la traducción de Kramer, para interrumpir) la unidad lingüística de las regiones habitadas en Shubur, Hamazi, Sumer, Uri-ki (Akkad), la tierra de Martu" y todo el universo.

Una teoría reciente por David Rohl asociaba a Nimrod, el cazador y constructor de Erec y Babel, con Enmerkar (Enmer el Cazador), rey de Uruk, de quién también se dice que fue el primer constructor de templos en Eridu y que a su vez, se lo relaciona con Amar-Sin ( 2046-2037 aC), el tercer monarca de la tercera dinastía de Ur quién igualmente intentó terminar el zigurat de aquella ciudad del sur. Esta teoría propone que los restos del edificio histórico de Eridú hayan inspirado la leyenda mesopotámica de la torre de Babel. Entre las razones a las que se aducen son el mayor tamaño y la mayor edad de las ruinas, y el hecho de que un título de Eridu era NUN.KI que significa "poderoso lugar", título que más tarde pasaría a ser el título de Babilonia. Por otro lado, ambas ciudades también tenían templos llamado Esagila dedicados a Marduk.

El mito del origen de las lenguas[editar]

Confusión de las lenguas, representación de Gustave Doré.

La historia de la torre de Babel atañe a uno de los temas más universales del relato mítico fundacional. Las religiones y los mitos étnicos suelen darnos explicaciones acerca de los orígenes y el desarrollo del lenguaje oral. La mayoría de las mitologías no creen que el hombre sea el inventor de la lengua, pero si se cree en un lenguaje divino que antecedente a las lenguas humanas. El Lenguaje místico usado para comunicarse con los animales o espíritus, como el lenguaje de los pájaros, también se hacen comunes en los relatos y fueron de especial interés durante el Renacimiento.

En el relato de la torre de Babel, del libro de Génesis en el Antiguo Testamento, Dios "castiga" a la humanidad por su arrogancia y confrontatividad exponiendo al hombre a la confusión de lenguas. Pero este castigo es al mismo tiempo un don que no solamente limita y restringe sino que también define y proyecta al hombre en sus posibilidades. Un castigo, que como el castigo de Adán y Eva, abren las posibilidades a nuevas opciones. La confusión implica la posibilidad de volver a aprender y el hombre debe ir en ese camino hasta encontrar la claridad que le haga superar el odio y la confrontación. Solo así podrá superar la confusión y aprender un nuevo idioma que lo identifique con el prójimo.

Podemos ver que historias parecidas se repiten como en el cuento de la tradición sumeria llamado Enmerkar y el señor de Aratta que ya se ha explicado en el punto anterior. Un grupo de personas de la isla de Hao, en la Polinesia también cuentan una historia muy similar a la historia de la torre de Babel; "que había un dios que en un momento de ira persiguió a los constructores de la ciudad, destruyó un edificio y cambió el lenguaje del pueblo, por lo que todos hablaban diferentes idiomas".

En Mesoamérica existe el relato acerca de un hombre llamado Coxcox y una mujer llamada Xochiquetzal, que luego de naufragar juntos arriba de un trozo de corteza de árbol, llegaron a tierra firme y engendraron muchos hijos. Sin embargo, esos hijos no podían hablar hasta que en un día llegó una paloma que les otorgó el don del habla, pero en diferentes idiomas y de igual forma no se podían entender. En "Los Ticuna del Alto Amazonas" dicen que todos los pueblos fueron una vez una sola y gran tribu, hablando todos el mismo idioma hasta que en una ocasión, ellos se comieron dos huevos de colibrí, no se explica por qué, y que posteriormente, la tribu se dividió en muchos grupos y se dispersó por todas partes, porque nadie entendía lo que se decían.

Otra historia, atribuida por el nativo historiador Fernando de Alva Cortés Ixtlilxóchitl (c. 1565-1648) de los antiguos toltecas, afirma que los hombres después de un gran diluvio se multiplicaron y entonces se erigió una gran torre o Zacuali, para protegerse en el caso de un segundo diluvio. Sin embargo, las lenguas se confundieron y el trabajo se detuvo.

En la antigua Grecia había un mito cuyo relato decía que durante siglos los hombres habían vivido sin ley bajo el imperio de Zeus y que todos podían hablar un mismo idioma dotado por el dios y la diosa de la ingenuidad, Philarios y Philarion. Sin embargo en una ocasión, el dios Hermes llevó la diversidad en el habla y con ella la separación en las naciones y trayendo consigo la discordia. Zeus entonces renunció a su cargo y cedió su trono al primer rey humano Foroneo.

En Wa-Sania, un pueblo bantú de África Oriental tiene una historia acerca del principio de los pueblos de la tierra. Se cuenta que existía un solo idioma, pero durante una severa hambruna, la locura hirió al pueblo, haciendo que la gente vagasen hacia todas las direcciones, farfullando palabras extrañas y dando forma a los diferentes idiomas.

Finalmente en el Nuevo Testamento de la Biblia, se termina redondeando la historia de la dispersión de las lenguas hecha en el Génesis con el relato de la torre de Babel. En el libro de Hechos de los Apóstoles (2,1-41) se hace mención al descenso del Espíritu Santo y la restauración del hombre. Esta restauración se manifestó en el Pentecostés con el milagro del "hablar en lenguas". Si en el principio el hombre terminó confundido, ahora esa confusión se supera en el entendimiento mutuo que hay en las personas que se encuentran con el Señor. El milagro del "hablar en lenguas" del Pentecostés refleja que el amor de Dios es el nuevo idioma que permite a los hombres entenderse mutuamente. El hombre ya no debe buscar la confrontación contra Dios o contra su prójimo, porque Dios es amor y al contrario, al identificarse con Él, es posible que todos nos podamos encontrar y nos podamos entender.

El símbolo de la torre[editar]

Dibujo alemán de la baja edad media (1370 dc.) que representa la edificación de la Torre de Babel.

Diversas tradiciones similares a la de la torre de Babel se encuentran en América Central. Algunos autores conectan la Gran Pirámide de Cholula a la Torre de Babel. El fraile dominico Diego Durán (1537-1588) declaró haber oído un relato acerca de la pirámide de un sacerdote de cien años de edad, en Cholula, poco después de la conquista de México. Él escribió que cuando la luz del sol apareció por primera vez sobre la faz de la tierra, los gigantes se entusiasmaron en la búsqueda del sol. Al no poder hallarlo, los gigantes construyeron una torre para llegar al cielo. El Señor de los Cielos enfurecido exhortó a los habitantes del cielo que destruyeran la torre y dispersa sus habitantes. La historia no estaba relacionada las historias acerca de la confusión de las lenguas, aunque el investigador Frazer relaciona la historia de la construcción y de la dispersión de los gigantes con la historia de la Torre de Babel. [ 26 ] Otra historia, atribuida por el nativo historiador Fernando de Alva Cortés Ixtlilxóchitl (c. 1565-1648) de los antiguos toltecas, afirma que los hombres después se multiplicaron después de un gran diluvio, se erigió una altura Zacuali o torre, para conservarse en el caso de un segundo diluvio. Sin embargo, sus lenguas se confundieron y fueron a separar las partes de la tierra.

En su libro de 1918, el sociales y antropólogo Sir James George Frazer documentaba similitudes entre las historias del Antiguo Testamento, como el Diluvio y leyendas indígenas de todo el mundo. Identificó entonces, una historia que se cuenta en la mitología del pueblo Lozi, en donde los hombres malvados construyeron una gran torre de antenas para perseguir al Dios-Creador, Nyambe, que había huido al cielo en una tela de araña. Los hombres entonce se pierden cuando colapsaron mástiles de la torre y todos volaron. Frazer también cita las leyendas encontradas entre la gente del Congo, así como de Tanzania, donde los hombres levantaban grandes torres o subían enormes árboles en un fallido intento de llegar a la Luna.

El la tradición mística de occidente se hacía una gran analogía entre los templos de la antigüedad -como las pirámides de Egipto, el templo de Jerusalem o la Torre de Babel- y culto al cosmos y al universo. En el tarot, el arcano de la torre representa el caos y la inestabilidad.[11] En oposición a la construcción divina del cielo representados por el arcano la estrella, la imagen de la torre simboliza la inestabilidad de la vida y la condición del hombre, por que es condición pasajera y no perenne como la construcción hecha de la mano de Dios. La torre de babel en ruinas es imagen del hombre caído de la gracia.

Notas[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]