Don de lenguas

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

En la teología cristiana se define como don de lenguas a la facultad milagrosa, supuestamente concedida por la divinidad a ciertos hombres y mujeres, de hablar en idiomas que no conocen. La Biblia dice que esta facultad resultaría transmitida mediante el Espíritu Santo. Este don es útil para dar señal de la fe y anunciar el evangelio a los no creyentes.[cita requerida]

Inicio[editar]

En la Biblia no se registran casos de que este don milagroso haya sido transmitido antes de la muerte y resurrección de Jesucristo. Según la Biblia, la primera vez que se recibió este don del Espíritu Santo fue durante la fiesta judía de Pentecostés (posiblemente en el año 33 d. C.), a escasos 50 días de la muerte de Jesús de Nazaret.

Según se relata, en esa ocasión estaban reunidos unos 120 discípulos de Jesús en una sala de una casa en Jerusalén. De pronto (como a eso de las 9 a. m.), los presentes oyeron un sonido de una brisa impetuosa y fuerte que sacudió la casa donde estaban, y sobre cada uno se posaron lenguas como de fuego, y ellos comenzaron a hablar en lenguas (idiomas) diferentes. Al salir ellos de la casa, los peregrinos de naciones lejanas podían oír el mensaje de los cristianos, cada uno en su idioma natal (en el registro bíblico se mencionan unas 15 tierras de donde procedían los peregrinos).[1]

No todos los cristianos del siglo I poseían el don de hablar en lenguas.

Propósito[editar]

El Apóstol Pablo, en su primera carta a los Corintios, explicó que el don de lenguas servía de “señal [...] a los incrédulos”, es decir, para los que no eran cristianos.[2] Entonces, el don de lenguas, al igual que otros dones milagrosos, era una prueba de que el recién fundado cristianismo contaba con el respaldo divino.

Por el hecho de que no hay pruebas en el texto bíblico de que ni los profetas precristianos ni Jesús hablaran en lenguas, tiene que haber un segundo propósito de este don. Según la Biblia, Jesús dio a sus discípulos la orden de predicar su mensaje por todo el mundo. Esto implicaría transmitir el mensaje a personas que no hablaban ni hebreo ni griego común. Pero el hecho es que se dice que muchos de los primeros discípulos eran de las clases sociales bajas y, por lo tanto, no tenían conocimiento de idiomas extranjeros.[3] Por ello, la segunda función del don de lenguas era difundir el mensaje cristiano en tiempo rápido, ya que los evangelizadores hablarían, con fluidez, idiomas que nunca habían aprendido.

Reglas para hablar en lenguas[editar]

Para que reinara el orden en las reuniones cristianas, el Apóstol Pablo se vio en la necesidad de establecer unas normas que regularan el procedimiento de hablar en lenguas.[4] Por ejemplo, no todos los cristianos reunidos en un mismo lugar debían hablar en lenguas, ya que podían entrar incrédulos y decir que los cristianos eran locos. La norma que se estableció era que solo se limitaran a hacerlo dos o tres personas a lo sumo, y por turnos. Aparte de ello, el que hablaba en lenguas debía traducir (o buscar un traductor) o, de lo contrario, debía guardar silencio. El hablar en lenguas no es dado a los que tienen la lógica en las cosas de Dios.[cita requerida]

Sin embargo, otros grupos cristianos dicen que el don de lenguas (junto con otros dones milagrosos) cesó después de la muerte de los apóstoles en el siglo I. Toman como base para ello el texto de 1Corintios 13:8, donde el Apóstol Pablo predijo que los dones milagrosos acabarían. Ellos dicen que el Espíritu Santo solo se manifiesta mediante las virtudes mencionadas por Pablo en Gálatas 5:22-23 a saber: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autocontrol.

Sin embargo, los evangelios mencionan lo siguiente: “Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y estos sanarán” (Marcos 16:17,28).

El don de lenguas en la cultura popular[editar]

El don de lenguas es explotado como recurso literario en el universo de la literatura fantástica, si bien atribuyéndose más habitualmente a una habilidad mágica del usuario que a un don de Dios. Novelas como Artemis Fowl o Eragón muestran personajes que poseen el don de lenguas, definido como “habilidad de hablar todas las lenguas”. Igualmente, autores para público más adulto, como Kresley Cole, Anne Rice o Lena Valenti, han caracterizado a sus personajes como poseedores del don de lenguas.

Notas y referencias[editar]